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El show — capítulo 1

La audiencia las esperaba, impaciente. La entrevista que tendría lugar en unos pocos minutos iba a ser algo nunca antes visto. El escenario estaba listo; las cámaras, en su lugar. Sólo faltaban ellas.

Ya estaban al aire; una joven de cabello negro y ojos violetas vestida con traje entra al escenario, recibiendo unos cálidos aplausos.

—Muchas gracias a todos por venir —sonríe a la audiencia, sentándose en una de las sillas del escenario—. Esto es "El show de Raven" —más aplausos—. Hoy tenemos una invitada especial; muchos de ustedes ya la conocen. Hermosa, inteligente, leal, perfecta, y, sin embargo, odiada por todos. Damas y caballeros, démosle un fuerte aplauso a ¡Mary Sue!

Se escuchan unos cuantos abucheos por parte de la audiencia mientras que otra joven hace su entrada. Alta, delgada, curvilínea, de largos cabellos y ojos brillantes. Un vestido dorado envuelve su cuerpo, y una corona del mismo color adorna su cabellera. La joven ignora los abucheos y se va a sentar en una silla enfrente de Raven, de cara a la audiencia.

—Oh, Raven, estoy tan feliz de estar aquí —Mary Sue sonríe al público, lo que sólo causa más abucheos—. El público es encantador. ¿Quieren que les cuente sobre mi vida?

Todos dicen "NO", pero Raven sólo asiente con la cabeza.

—Empecemos por el principio. ¿Cuál es tu verdadero nombre? —inquirió Raven.

—Bueno, mis padres me llamaron Jewell Flower Sky Chaos Beauty Eternity Shine Princess D Infinite NLeUniverse*, pero aquí todos me conocen como Mary Sue —recitó la chica, aún sonriendo.

—Wow, qué nombre tan largo. Me encantaría ver tu partida de nacimiento —comentó la morena.

—La habría traído, pero esta guardada bajo llave en el Salón Dorado del Palacio de las Nubes. Está enmarcada en oro —dijo Mary Sue.

"¿Por qué no me sorprende?" pensó Raven para sí.

—Bien, cuéntanos un poco sobre ti.

—Mido un metro setenta y cinco, peso cuarenta y cinco kilos…

—Un segundo, ¿eres anoréxica? —la interrumpió Raven.

—No —dijo la chica, un tanto sorprendida por la pregunta—. Como muy bien y sano, pero no subo de peso.

—Y me imagino que el cuerpo que tienes es natural, ¿no? —repuso Raven sarcásticamente.

—Desde luego —aseguró la chica, sonriendo—. Mis medidas son 110-60-95, y no tengo que hacer nada para mantenerlas, aunque, por supuesto, hago todo tipo de deportes (en los que soy experta, claro). Soy metamorfómaga; me gusta tener el cabello como una cascada de oro y los ojos brillantes y azules como zafiros.

—Wow; incluso aunque esos colores de ojos y cabello no son inusuales, la forma en que lo relatas es demasiado marysuesca. ¿No puedes simplemente decir "soy rubia de ojos azules"? No, tienes que decir "cabellos como cascada de oro" y "ojos como zafiros" ¿Para qué tantas comparaciones? —preguntó Raven, exasperada.

— ¿Qué hay de malo en el color de ojos y cabello inusuales? —preguntó su interlocutora inocentemente.

—No hay nada de malo en tener el cabello verde y los ojos rojos, si quieres, Mary Sue —explicó la chica, impaciente—. Si quieres ser inusual, esta bien; es original. Lo malo es una excesiva descripción de los rasgos, como si fuera algo tan importante en la historia. Una cosa es decir "ojos rojos" a secas y otra muy diferente es decir "enormes y brillantes ojos como rubíes, de un color rojo muy profundo y hermoso". No es un poema, ¡por Merlín! Y no necesitamos que nos repitan cuan inusual y hermosa es la chica cada veinte renglones; te aseguro que los lectores entendimos la primera vez. ¿Están de acuerdo conmigo?

La audiencia entera rugió en señal de acuerdo.

—Bien, ahora sigue con tu historia.

—Nací el primero de enero, como signo de que una nueva época comenzaba —relató Mary Sue; Raven puso los ojos en blanco—. Mis padres son los reyes del reino mágico perdido, pero no los pude conocer porque me separaron de ellos a mi nacimiento. Me crié con unas brujas malvadas que me maltrataban constantemente. Aprendí magia por mi propia cuenta. Como te dije, soy metamorfómaga, pero también animaga…

—Déjame adivinar, ¿te puedes transformar en varios animales, y no sólo en uno, verdad?

—Exactamente —afirmó Mary Sue, contenta—. Mi varita mágica es de platino con núcleo de polvo de estrella, Piedra Filosofal y sangre de Snorcack de cuerno arrugado. Aunque, por supuesto, puedo hacer magia sin varita. Soy la maga más poderosa del mundo.

—Un momento, ¿cuántos años tienes? —inquirió Raven.

—Sólo dieciséis, pero ya hablo inglés, alemán, francés, español, portugués, árabe, hebreo, latín, chino, japonés, lenguas eslavas, hindú, lenguas muertas…

—Resumiendo, ni la más capacitada azafata puede contra ti, ¿verdad? A ver, ¿qué más puedes hacer? ¿Ganar ajedrez con los ojos cerrados?

—Sí —respondió Mary Sue, entusiasmada —También juego póker, damas, truco, Quidditch, fútbol, voley, handball, tennis, deportes extremos, natación, artes marciales…siempre gano en todos los partidos —Raven se golpeó la frente— Me dicen que cocino como los dioses y…

—…Y cantas de maravilla —finalizó la entrevistadora por ella. Mary Sue se limitó a asentir, sonriendo—. A ver, dime, niña perfecta, ¿has sacado ya un álbum?

—Bueno, no tuve tiempo de grabarlo porque estaba muy ocupada salvando el mundo; pero toco la guitarra, la batería, la flauta, el piano y el arpa, y mi voz…

—Es más hermosa que la de Celine Dion y Susan Boyle juntas; aunque nunca tomaste clases de canto, por supuesto —Raven ya comenzaba a impacientarse.

—Bueno, muchos me han dicho eso —repuso Mary Sue con una sonrisa—. ¿Quieres oirme cantar?

—No gracias; no creo que mis delicados oídos puedan soportar un sonido tan…especial —se disculpó Raven con una falsa sonrisa—. Sigue contándonos de tu aburrida vida, por favor.

—Bueno, una profecía decía que debía derrotar al Señor Malvado de la Oscuridad yo sola —contó Doña Perfecta, haciendo caso omiso de las últimas palabras de su interlocutora—. Como ya te dije, fui muy maltratada por unas brujas malvadas y…

— ¿Tienes cicatrices? —la interrumpió Raven.

—No; por algún extraño motivo, las heridas no me hacen gran cosa; se curan instantáneamente, sin dejarme cicatrices. En fin, no hay mucho más que contar sobre mí; el Señor Malvado de la Oscuridad se hizo bueno apenas me conoció. Toda la gente que me conoce me ama. Los hombre se sienten atraídos a mí, aunque yo jamás me les insinúo, porque amo profundamente a…

— ¿Gary Stu? —aventuró Raven, ya cansada de todo eso.

—Bueno, en realidad ese no es su nombre, pero lo conocen así. Nos amamos profundamente, le salvé la vida un par de veces, nos enamoramos cuando nos vimos por primera vez y, cuando por fin ya no tuve más misiones que cumplir, nos casamos y…

—…Y vivieron felices para siempre, porque me imagino que tú eres inmortal y ya habrás encontrado alguna forma para que tu adorado novio también lo sea, ¿no? —Mary Sue asintió con la cabeza—. Déjame adivinar, ¿tienes mascota?

—Sí; de hecho, tengo varias. Un caballo alado, un unicornio, un fénix, un dragón, una criatura mágica que se creía extinta y...

—Ya, ya entendí—interrumpió Raven bruscamente.

"Por Merlín, ¿no podía tener una mascota más normal? Un gato, un perro, o incluso un Snorcack de cuerno arrugado. Qué chica tan insoportable"

—Una última pregunta y terminamos, Mary Sue: ¿tienes defectos?

—¿Defectos? A ver, déjame pensar…ah, si. Mi cociente intelectual es de apenas 200 puntos, las galletitas no me salen tan bien como a mi abuela y aún no domino muy bien el griego antiguo…

— ¡Pero si es una lengua muerta! ¿Para qué demonios querrías hablarla? —replicó Raven, ya completamente sacada de sus casillas.

—Esta bien, está bien, sólo enumeraba mis defectos —la apaciguó Mary Sue—. Ah, sí, me faltaba el más importante.

—¿Cuál? —preguntó la morena, respirando agitadamente por el enfado.

—Mi belleza, mi fama y mi inteligencia. Son mi maldición. Mucha gente no soporta estar cerca de un ser tan perfecto como yo —sollozó Mary Sue, mirando al público.

Raven la miró incrédula durante casi un minuto entero. Después una falsa y cruel sonrisa se dibujó en su rostro.

—Mi querida Mary Sue…¿podrías ser tan amable de prestarme tu varita por un rato? —pidió con falsedad.

—Por supuesto —sonrió la chica, entregándosela.

—Gracias —dijo la otra, sacando un control remoto del bolsillo interior de su chaqueta—. Querida mía, te has ganado un premio.

Raven oprimió un botón; un agujero se abrió en el lugar donde estaba ubicada Mary Sue, quien cayó al vacío, gritando.

—Verás, mi querida Mary, el mundo es un lugar demasiado imperfecto para alguien tan perfecto como tú. Así que decidí mandarte a mi calabozo; quien sabe, tal vez te hagas amiga de los quince basiliscos que viven por ahí y que tienen órdenes de estrangularte. Ah, por cierto, no puedes usar magia en esa cámara, así que mejor ni lo intentes. Pásala bien.

La audiencia entera se puso de pie, ovacionando a Raven.

—Gracias a todos, muchas gracias por venir y leer —sonrió Raven—. Estén atentos; próximamente, Edward Cullen vendrá a mi programa. Damas y caballeros, esto ha sido "El show de Raven"

El telón cae, mientras la audiencia termina de aplaudir.

*Literalmente, Joya Flor Cielo Caos Belleza Eternidad Brillo Princesa del Infinito y el Universo.