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El show — capítulo 2
— ¡Buenas tardes, mi querido público! Hoy traemos a alguien especial. Tanto odiado como amado…¡Edward Cullen!
El público femenino de la audiencia saca sus pancartas y grita enloquecida mientras Edward hace su entrada al escenario. Saludando a su público, el muchacho se sienta en la misma silla en la que antes estuvo Mary Sue.
—Bien, Edward. Cuéntanos un poco de ti —pidió Raven cuando la audiencia se hubo calmado.
—Nací en el año 1901; fui transformado en vampiro en 1918. Desde entonces, vagué por el mundo buscando una luz, una razón para seguir…y la encontré —su mirada adoptó un aire soñador—. Se llama Bella; no sé que haría sin ella. Querría morirme.
Las "Team Edward" dicen "aww, que tierno", mientras Raven lo mira escéptico.
—Edward, estamos en el siglo XXI; ya nadie se muere de amor. La época de Romeo y Julieta ya acabó, supéralo muchacho.
La audiencia entera empieza a abuchear a Raven.
—¡Si no se callan, no entrevistaré a Edward! —bramó la chica, haciendo que todos se callaran—. Bien. Prosigamos. Háblanos un poco de tu vida antes de conocer a Bella (si es que tenías una, claro)
—Viajé por todo el mundo; estudié en grandes universidades. Aprendí muchas cosas a una velocidad increíble. Me alimenté de villanos por un tiempo, hasta que me di cuenta que no debía decidir sus destinos; empecé a beber sangre animal y volví con Carlisle —la voz de Edward sonaba monótona, aburrida—. ¿Dónde está Bella?
—Tranquilo, galán. La verás de nuevo cuando termine la entrevista. Anímate un poco; tu tono de voz es tan aburrido que me dan ganas de llorar —comentó Raven—. Háblanos de tus magníficos superpoderes.
—Leo mentes; soy el más rápido de mi familia; hablo veinte idiomas; hago todo perfecto —enumeró Edward, apático.
—Momentito, eso ya es una sobrecarga de virtudes. ¿Hay algo que no puedas hacer?
Las "Team Edward" gritaron "No, porque es perfecto"; Edward se limitó a asentir con la cabeza.
—No es que sea perfecto, pero cuando eres vampiro y tienes todo el tiempo del mundo, todo te sale bien —resopló.
—Lo de vampiro tenemos que discutirlo, Edward. Muchos por ahí dicen que en realidad no eres vampiro y —tuvo que esperar que la audiencia se calmara— me tomé la molestia de mandar un equipo a hacer una investigación sobre los mitos de vampiros, así que ahora te tomaremos un test. Son sólo veinticinco preguntas; si respondes al menos quince de forma correcta, entonces eres un vampiro.
Edward escudriñó a Raven con la mirada.
— ¿Por qué no puedo leerte la mente? ¿Tienes un escudo, como el de Bella?
—La mente no es un vulgar libro que tú puedes leer cuando se te antoja, muchacho —espetó Raven, citando a Snape—. Y no, no tengo un escudo; tomé clases de Oclumancia antes de entrevistarte. No me gusta que metas tus narices en mis pensamientos. Ahora sí; ¿te tomo el test o no?
—De acuerdo —masculló Edward.
—Primera pregunta. ¿Eres inmortal?
—Sí.
—Punto para ti, muchacho. Segunda pregunta. ¿Tienes ojos rojos?
—No, pero es porque…
—Tercera pregunta —dijo Raven, haciendo caso omiso de la aclaración de Edward—. ¿Bebes sangre?
—Sí, pero…
— ¿Humana? —interrumpió la chica.
—No, sólo tomo sangre animal; soy vegetariano —dijo Edward rápidamente, antes de que Raven pasara a la siguiente pregunta.
— ¿Comes frutas, hortalizas, legumbres o algún otro tipo de vegetales? —inquirió la chica.
—No —respondió Edward, un tanto confundido
—Entonces no eres vegetariano —espetó Raven—. Eres hematófago, acéptalo. Siguiente pregunta. ¿Tienes colmillos?
—No. Pero mis dientes son…
— ¿Te reflejas en los espejos?
—Sí.
—No deberías. ¿Duermes de día en un ataúd?
—No.
— ¿Se debilitan tus poderes de día?
—No.
— ¿Te afecta negativamente la luz del sol?
—No; me hace brillar.
— ¿Te debilita el agua?
—No; soy muy buen nadador.
— ¿Y los crucifijos?
—Tampoco.
— ¿Y algún otro símbolo religioso?
—No.
— ¿Puedes entrar a una iglesia, o cementerio?
—Sí.
—No tendrías que poder. Eres una criatura maligna, supuestamente. ¿Controlas la nigromancia?
—No.
—No te esta yendo muy bien. ¿Eres superfuerte?
—Sí.
—Bien por ti. Tienes tres puntos a tu favor. ¿Puedes entrar a una casa sin ser invitado?
— ¿Por qué no debería poder?
—Los vampiros tradicionales no pueden, Edward —regañó Raven—. Dejémoslo pasar. ¿Te transformas en animales?
—No.
— ¿Tienes algún poder sobre ellos?
—Tampoco. Los vampiros no nos transformamos en murciélagos, ¿sabes?
—Ni tampoco brillan a la luz del sol, Edward —el muchacho se quedó callado—. Otra pregunta. ¿Te transformas en niebla?
—No.
— ¿Controlas el clima?
—Tampoco.
— ¿Le temes al ajo?
—No.
— ¿Bebiste la sangre de tu vampiro creador para poder transformarte en uno?
—No; Carlisle me inyectó ponzoña y…
— ¿Desde cuando los vampiros son venenosos? ¿Acaso son serpientes? No importa —dijo al ver que Edward se preparaba a responder—. Continuemos. ¿Morirías si te clavaran una estaca en el corazón?
—Dudo que sea posible que alguien me clavara una estaca. Nuestra piel es dura como el diamante.
—Qué suerte tienen, los diamantes escasean en el mundo, ¿sabes? No sabía que los oscuros y malignos vampiros tuvieran una relación tan especial con una piedra tan brillante, pura y hermosa como es el diamante; eso sí que suena aterrador y vampírico. Sin duda el diamante es la piedra del mal—dijo Raven sarcásticamente—.En fin. ¿Morirías si te decapitaran?
—No, aunque…
— ¿Y si te incineran?
—Bueno, sí, pero…
—Terminamos, Edward —Raven sonaba enfadada—. ¿Recuerdas que te dije que necesitabas responder quince preguntas de forma correcta para que se te considerara un vampiro? —Edward asintió—. ¿Sabes cuántas de tus respuestas fueron las de un vampiro? Sólo cuatro. Cuatro de veinticinco. ¿QUÉ CLASE DE VAMPIRO CREES QUE ERES?
—Son todos mitos —se defendió Edward.
—Ve a decírselo a Drácula y a Carmilla. Un simple muchacho como tú trata de desmentir unas tradiciones milenarias, diciendo que es mito todo lo que se ha creído por años. Esas suposiciones existían siglos antes de que nacieras. Tú eres el mito, muchacho. Tú no eres vampiro. Tú eres un Gary Stu.
La audiencia "Team Edward" rugía en señal de desacuerdo. "Es un vampiro, es un vampiro," gritaban.
— ¡Cállense! —bramó Raven—. Todavía tengo mi control remoto, y voy a usarlo si no se callan.
La audiencia se calló inmediatamente.
—Verás, muchacho. Mucha gente opina que Bella Swan es la Mary Sue de la historia; eso quiere decir, que la ven a ella como un personaje perfecto…
—No, Bella no es perfecta. Tiene sus defectos, y yo los amo tanto como a sus virtudes —dijo Edward con fiereza.
La audiencia dijo otro "awww, que tierno".
—A lo que voy, es que Bella es una self-insert, no una Mary Sue. Stephenie Meyer quiso meterse en la historia, y lo hizo con el nombre de Bella. De hecho, las descripciones físicas de ambas son iguales. El problema no es Bella, sino que eres tú. Podrías tener algún defecto, ¿sabes? Es muy aburrido que todo te salga tan bien, que nunca hagas nada mal…
—Oye, dejé a Bella en Luna Nueva y…—empezó Edward.
— ¿La dejaste porque te aburriste de ella? ¿Porque te enamoraste de otra? ¿Porque te secuestraron los extraterrestres? No. La dejaste por amor, para cuidarla, y eso sólo te hacer ver más odiosamente perfecto —escupió Raven—. Eres un Gary Stu con todas las de la ley, y por eso me aburrí de ti. Yo solía adorarte, ¿sabes? Así que es por eso (y también porque quiero seguir viva) que no te mandaré a ver si Mary Sue sigue viva ahí abajo, para que le hagas compañía. Pero sal de mi vista; no quiero volver a verte; ve a buscar a tu Bella, lárgate. Y corre rápido, o tus admiradoras te alcanzaran.
Edward salió del escenario y corrió hacia la salida, tan rápido que Raven no lo pudo ni ver. Las "Team Edward" se levantaron de sus asientos y corrieron a la salida también, persiguiendo a Edward.
—Bueno; esto fue "El Show de Raven" —dijo la chica, mirando a las tres personas que quedaban en el público.
Dicho esto, el telón volvió a caer, mientras se oían unos escasos y débiles aplausos.