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Historia 68493 — capítulo 5

El sindicato de trabajadores I

La jovencita luego de un par de días, no había vuelto a trabajar. Bajo el pedido de su doctor, ella permanecía en casa y sin mover un solo dedo. Sus nervios estaban quebrados y lo mejor era no acrecentar los problemas que ya estaba sobrellevando, como una pesada carga. Ginny cooperaba con su recuperación, pero su amiga Hermione Granger aún sentía que debía irse a trabajar, que debía ser útil.

Que debía dejar de ser ese bulto que todos veían en ella y sentirse útil. Aunque Ginny se lo repitiera una y otra vez. Ella era útil pero no valorada.

Ella era hermosa, pero no querida. Y eso iba a cambiar en cuanto Ron Weasley cooperara con su vida. Cooperase a enderezarla por completo y a volverla una mujer fuerte. Respiró suavemente, mientras ella trataba de tomar un poco de sopa, pero sus manos no dejaban de temblar.

Tenía miedo de las repercusiones. Tenía miedo de que su jefa terminara de despedirla. Terminara de reírse en su cara y acusarla de algo para que nunca más, alguien le diera trabajo en alguna agencia de modas. Para que nada ni nadie en aquel mundo, le diera trabajo.

Respiró pesadamente y llamó a su cabeza, para pedir calma. Tenía que serenarse o de lo contrario iba a tener un colapso nervioso. Al terminar el almuerzo, en medio de la cama, sintió deseos de llamar a Ronald Weasley, preguntándole en qué diablos estaba metido y qué sorpresa le tenía que podía solucionar su vida.

Mientras pensaba en ello, la puerta de aquel pequeño apartamento, sonaba suavemente. Ginny bajó las escaleras para abrir la misma y se encontró con un hombre alto, de cabello negro y ojos verdes. Bastante apuesto.

Harry Potter era su nombre, eso había dicho mientras se presentaba y extendía su mano para que ella la estrechara.

El sindicato de trabajadores estaba allí. Y parecían un gran grupo de ejecutivos con buen porte y seriedad. Como fuera, Ginny les permitió el paso y suspiró, admirándolos. Las cosas parecían ponerse serias y Ronald Weasley hablaba enserio acerca del tema de llevar a aquella situación, a algo más allá de un simple "roce entre trabajadores".

Acciones legales y demandas.

— Se nos informó de un caso de violación a los derechos laborales, vejación y otras formas de maltrato en el ámbito laboral de la agencia de modelaje "Vennecia"

Ginny asintió un tanto sorprendida y con una respiración suave, caminó hacia las escaleras y señaló en dirección al piso superior.

— Está allí arriba, acostada en la cama. Y si me lo preguntan, está bastante traumada.

Harry Potter asintió en silencio y subió las escaleras hasta detenerse junto a la puerta que suponía, comunicaba a la habitación que Ginny había señalado. Llamó lentamente y esperó. Escucharon un suave murmullo y un movimiento, como un rechinido, que debía provenir de la cama mientras alguien se levantaba.

— ¿Sí? Sabes que está abierto, Gin.

— Señorita Granger, somos del departamento de defensa laboral y queremos hablar con usted.

Hermione inspiró, tomando un grueso saco y cubriéndose con él. No tenía un buen aspecto, así que no quería dejar eso a entrever.

Abrió la puerta con lentitud y los dejó pasar, Harry miró dentro de la habitación y se percató de que ella estaba en condiciones bastante deplorables.

Y no solo por la caja de pañuelos y el plato de sopa en un escritorio al final de la habitación. Se sentó en la silla de aquel escritorio y sustrajo de su portafolio negro, una serie de documentos. parecían copias de sus análisis psiquiátricos con Ronald Weasley, además de testimonios firmados por él mismo.

Todo con copias y sellos. Muy bien detallado y organizado al mismo tiempo.

Iba enserio.

— Necesitamos escuchar sus declaraciones sobre el maltrato que ha recibido. Su versión de los hechos y que además, firme estos papeles para proceder. Esto acarreará una demanda que podría significar el cierre, dependiendo de la gravedad y cuánto tenga la compañía para indemnizar por daños psicológicos y físicos, porque tenemos entendido que también existen daños físicos.

¿Las quemaduras con café, contaban como daños físicos?

No importaba, ella no quería revivir esa historia.

Y sin embargo, el hombre insistía. Se sentó en la cama, mientras su amiga colocaba una mano en su hombro y escuchaba con tristeza, la historia de su compañera de apartamento, en aquella agencia de modas.

Muy triste de hecho.

— ¿Esa mujer cree que usted piensa ascender en el trabajo? Si esa es la ley del vivir. Trabajar para escalar posiciones. Si usted es buena en una rama, merece un ascenso. Eso ganará activos para la compañía y quizá, reconocimiento si hace un buen trabajo. ¿Es que acaso está loca? Disculpe, no suelo hablar así pero...

Hermione asintió suavemente.

Tenía que estarlo, luego de todo lo que había vivido.

— Muy bien, el testimonio coincide con lo que está aquí escrito y confiamos en el doctor, así que no podemos decir que está confabulado. Conocemos su trabajo y sabemos que cuando él nos llama, se trata de algo urgente y que requiere de nuestra intervención. Como su caso. Es hora de actuar. La llamaremos y la mantendremos informada de cualquier movimiento.

Ella imaginaba problemas. Ante su mirada de preocupación, Harry Potter negó con la cabeza y sonrió, colocando una mano en su hombro.

— Descuide, la desligaremos y mantendremos esto en secreto. Y si se atreven a agredirla de una u otra forma, nos será mucho más útil para terminar de cerrar esas puertas.

Tenía que confiar en ellos, tenía que dejarse ayudar.

Y ya el doctor hacía suficiente con llamarlos y hacer todas esas diligencias. Ahora ella tenía que cooperar y dejar de ser cobarde.