← El que haga reír a Snape, gana · de
El que haga reír a Snape, gana — capítulo 6
Luego de aquel accidente, muchos dejaron de ver a Hermione como antes. Algunos la creían atrevida y valiente, le encontraban un lado "atractivo" y parecía funcional ya que muchos chicos se le acercaban. Lo que Ron, disimuladamente, no aprobaba y gruñía cada vez que algún chico de segundo año, le preguntaba si podía presentársela. Otros como Draco Malfoy, por ejemplo, seguían creyendo que estaba loca pero que había empeorado con aquel atrevimiento. Snape pensaba igual que él. Que los estudios se le habían subido a la cabeza, pero sin embargo, cada vez que Hermione lo miraba a los ojos, no dejaba de sonreír disimuladamente. Le había salvado la vida. ¡Él había sido el único que había corrido al campo y la había salvado de morir! No era que dudara de la profesora McGonagall, pero bueno... Él había sido el único que había mostrado preocupación. Como fuera, estaba en su cama, un fin de semana. Tenía que idear el mejor plan para hacerlo reír. Tenía que reírse con algo, estaba segura de ello. Estaba plenamente segura de que ese hombre era capaz de reírse de algo. Bien, no de ella, pero tal vez de otra cosa. Y entonces, tenía una misión. ¡Investigar a Severus Snape y descubrir con qué situaciones y cosas, tenía afinidad! Quizá así, podría encontrar alguna cosa que le resultara hilarante y así hacerlo reír de una buena vez. Odiaba los retos y los gemelos Weasley lo sabían. Le picaban las manos, cuando hablaban de retarla y de decirle que no podía lograrlo. Ni lo meditaba más de dos minutos. ¡Ella podía con todo! Se inclinó a un lado de la cama, para empujar su baúl fuera de esta. lo abrió con poco esfuerzo y hurgó dentro por una pluma y un cuadernillo. ¡Tenía que seguirlo todo el día y anotar su horario, todo lo que hacía! Al encontrar lo que buscaba, se puso de pie en un salto y caminó a través de los pasillos, en busca de su objetivo. Hasta que Ginny la interceptó. — ¡Hermione! ¿Pero qué diablos haces? ¡Es hora de ir a Hogsmade! ¿Dónde está tu permiso? — No iré, Ginny. Tengo otras cosas que hacer. ¡Diviértete mucho!— dijo, mientras pasaba a su lado y pensaba continuar por otro pasillo. Pero su amiga sostuvo uno de sus brazos y llamó su atención. — ¿Es que te volviste loca? ¡Nunca te pierdes una sola visita! — Por eso mismo, no haré nada interesante y será mejor que me quede. Tengo otros asuntos que atender y para hacer lo mismo de siempre, mejor estoy aquí y termino. Ginny negó con la cabeza y asintiendo finalmente, corrió hasta el vestíbulo. Hermione había tomado otro camino. Tenía que encontrar a Snape y así poder seguirlo. ¡Seguro que hacía cosas muy interesantes! No era tan aburrido como muchos decían que era. Quizá tenía otra vida secreta, además de mortífago, como achacaban Ron y Harry todo el tiempo. Quizá le gustaba la música, quizá le gustaba dibujar. ¡Un sin fin de posibilidades! Caminó a través de los pasillos y sonrió al encontrarlo en el comedor. Dumbledore estaba allí junto a él y parecía que tomaban té. O que Dumbledore tomaba té. Snape sin embargo, parecía aburrido. ¿Cuándo no? — Deberías relajarte un poco, Severus. No me extrañaría que muchos de tus alumnos reprueben dicho examen. ¡Sueles hacérselos casi imposible de pasar! — Granger puede hacerlo.— contestó el hombre, apenas dando un sorbo al té. Dumbledore sonrió al otro lado. — Ella es distinta, me atrevo a decir.— se llevó un dedo a la barbilla y meditó— no he visto una jovencita así, antes. Ni siquiera, Evans, tú entiendes. Severus tosió, casi ahogándose con el té. Dumbledore volvió a sonreír ligeramente. — Además, estoy seguro de que si les das una oportunidad. ¡Ya viste! Hasta Hermione intentó participar en el Quiddicth. Solo tienen que intentarlo. No le tuvo miedo. Snape arqueó una ceja en respuesta, colocando la taza de té en la mesa. Se imaginaba ella, lo que iba a decir, mientras estaba sentada, un poco rezagada. Trataba de que no la vieran o terminarían preguntándole, por qué no había asistido a Hogsmade. Aunque con una lesión como la que había sufrido, no era necesario excusarse. — Sí y casi muere por culpa de su estupidez. Ha estado actuando muy extraño en lo que va de la semana. Seguramente tanto estudiar la ha trastornado a tal punto de no reconocerse. Hermione soltó un suspiro frustrado. ¿Hablaba enserio? ¿Por qué tenía que referirse a ella de esa forma? — Pero salvaste su vida, Severus. Ella te debe su vida. — Genial. Y seguro ahora actuará como una elfina doméstica y tratará de cumplir todas mis exigencias, ya que me debe la vida. No estaría nada mal. Dumbledore suspiró mirándolo seriamente. — No la trates así, Severus. Quizá quería hacer algo nuevo. Además, deberías ablandarte un poco. Demostrar algo de empatía. Snape dio un respingo y miró su taza de té. Estaba vacía, ni se había dado cuenta de cuándo había terminado. Se levantó de aquel asiento y decidió dar un paseo por el castillo. Con los niños fuera de este y unos pocos dentro, tenía la paz interior que necesitaba. Y Hermione lo seguiría bien de cerca.