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El que haga reír a Snape, gana — capítulo 5
Hermione estaba bajo los brazos de Snape, mientras éste junto a una consternada Minerva McGonagall, caminaba hacia la enfermería y murmuraba una sarta de quejas sobre su actitud descuidada. Al verla, Promfey había sido la primera en asustarse. Hermione no solía actuar tontamente o no de esa forma, luego de haber escuchado que había intentado jugar al Quidditch. La tendieron sobre una camilla, mientras Ron y Harry corrían como azorados y al entrar, se detuvieron para respirar y para observar a Snape, que apartaba el cabello del rostro de Hermione y le daba indicaciones a la enfermera. ¿Por qué tenía que ser Snape? Bueno, quizá porque Hermione había sido golpeada por uno de los defensas de su equipo y de no recuperarse o de matarla, Severus Snape tendría problemas futuros. — Vaya que se ha dado un buen golpe. Lo mejor es esperar a que recobre la consciencia, profesor Snape. — Mientras, deberíamos esperar. No tiene sentido preparar brebajes o pomadas y no tener forma de dárselos, mientras esté inconsciente.— complementó Snape y Minerva asentía en silencio y con una expresión de preocupación, bastante severa. ¿Acaso Hermione era víctima de un embrujo o de algún tipo de delirio? Porque, haberse metido en un partido de Quidditch, no parecía una idea inteligente. Cosa de locos. Severus Snape permaneció sentado junto a Hermione, mientras algunos estudiantes los observaban en silencio, conteniendo la respiración. Necesitaba solo una oportunidad para burlarse en su cara y decir que era una tonta. A las dos horas, escucharon un quejido. Un murmullo que terminaba en un "ay mi cabeza". Hermione volvía en sí, de la tierra de los muertos. — ¿Qué...sucedió?— decía, mientras se llevaba una mano a la frente y palpaba la sangre en ella. Sangre vieja de unas horas. Severus Snape estaba a unos pocos centímetros, mirándola, en una silla, junto a otros estudiantes. — Sucedió algo llamado: "sabelotodo cruzando el campo". Aunque prefiero llamarlo: "Hermione Granger, derribada por una enorme bludger, montada sobre una escoba en el medio de un partido de Quidditch en el que no tenía que estar". Hermione respiró pesadamente ante la jaqueca y en un instante, el recuerdo golpeó su mente de igual forma que aquella pelota. ¡Cierto! Había tratado de hacerlo reír, pero no pudo esquivarla. En cambio, solo había conseguido que se enfadara y la observara con odio y resentimiento. Quizá ¡oh no podía ser! Él la había llevado hasta la enfermería. La había levantado...¿cómo se había salvado? — ¿Cómo...? — Luego de su estupidez, yo la traje...¡tuve que traerla porque estaba inconsciente y además de eso, la salvé de morir como una mosca en el campo! Hermione se encogió en la cama, mientras algunos Slytherin reían de sus payasadas. Incluso los gemelos Weasley, negaban con la cabeza, mientras el rumor de que Hermione Granger jugaba al Quidditch, se había corrido por todas partes. Por todos los pasillos y rincones de la enorme escuela. Hasta lo sabían los fantasmas y eso era mucho decir. — Entonces...usted...¿me salvó la vida? — Pues sí, qué puedo decirle. Incluso yo pensé que tenía que hacer algo. Claro luego no quería tener que llenar tediosos papeles, expulsar al responsable y oír a sus tediosos dolientes mientras se quejan. Había dejado de escuchar el resto, Snape solo movía sus labios. Severus Snape la había salvado de morir. No quería saber cómo, con eso ya era suficiente. De pronto su rostro se iluminó y Snape dejó de hablar. La enfermera Promfey se había inclinado para limpiar su herida. — ¡Muchas..auch! ¡Gracias!— había dicho con una sonrisa y Snape había parpadeado, atónito, en el asiento donde estaba. Se quedó en silencio, mirándola, mientras la enfermera vendaba su cabeza y le ordenaba cuatro días de cama. Ella no escuchaba, realmente no tenía otra cosa en la mente. Quizá, si Snape la había rescatado, significaba que entonces aún tenía oportunidades. Tenía sentimientos y seguramente podría hacerle reír con algo. ¡Estaba motivada! Si había salvado su vida y no la había dejado caer y estrellarse contra el suelo, era porque algo humano debía de quedar dentro de él. Que trataba de ocultar. — Deje de mirarme como boba, Granger. ¿O así quedó luego del choque? Muchos se rieron pero a ella no le importó.