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← Lily Eileen Snape · de

Lily Eileen Snape — capítulo 1

Ese día de agosto era más caluroso que ningún otro de ese verano. Los pocos transeúntes de la calle iban a toda prisa, muertos por algo de beber frío y refrescante, muchos, la gran mayoría, al verla pasar, murmuraban "¡esta niña está loca! ¡Como se le ocurre ir con ese abrigo en un día así!"

Pero a la niña de once años le daba igual los comentarios de esas personas. En esos momentos no tenía la cabeza para esas triquiñuelas, estaba muy triste y el calor en esos momentos era el menor de sus problemas. Había tenido que dormir en la calle y las 50 libras que le había dejado su madre ya se habían acabado al sacar un billete de metro y en algo de comer. Su madre… como la añoraba.Se sentía fatal por haberla abandonado en el hospital momentos después de morir, "esa era su última voluntad, tengo que encontrarle, él es la única persona que me queda, ella lo habría querido" no paraba de repetir en su mente. Y así la niña castaña, con ojos negros que parecían dos agujeros negros y de piel pálida iba caminando con algo de prisa por esas calles sucias y estrechas de la ciudad.

"Espero estar en el camino correcto" se dijo a sí misma "si no, ya me puedo ir preparando…"

Estaba muy cansada, llevaba caminando desde el alba y además había tenido que llevar a cuestas la bolsa que contenía sus únicas pertenencias.

La vida con su madre no había estado llena de caprichos ni lujos, ¡ni mucho menos! Ellas dos, Lily y su madre, habían tenido que vivir con la abuela de la niña desde que, Jane, la madre de Lily había finalizado la relación con su padre y misteriosamente había perdido sus poderes mágicos. La abuela de Lily era muggle, vivía en un apartamento en uno de los barrios más humildes de Londres. Jane trabajaba de camarera en un bar, dependienta en una papelería y niñera los domingos por la tarde. Lily apenas la veía y pasaba mucho tiempo con su abuela.

Y entonces, a los ocho años, su abuela murió dejándolas solas. Para Lily fue un duro golpe pues estaban muy unidas. Ella la reconfortaba en sus malos momentos, cuando sabía que no encajaba con el resto de niños de su colegio debido a sus "habilidades" especiales, incluso más que el resto de magos de todo el mundo y todos los muggles. Su abuela le hablaba de un sitio llamado Hogwarts y de lo feliz que sería allí cuando recibiese una carta invitándola a ir tal y como la había recibido su madre.

Jane y Lily tuvieron que dejar la ciudad e irse a vivir a un pueblo pequeño en el norte de Inglaterra. Allí empezaron de nuevo, o eso intentaron, Jane tuvo que ponerse a trabajar de señora de la limpieza, y Lily, durante el primer día de colegio al oír como unos niños se burlaban de su madre, empezó una pelea de la que salió ganando porque utilizó sus poderes adquirió el mote de "bicho raro". Vivieron así durante los siguientes dos años.

Y entonces, cuando Lily creía que nada podía ir peor, las cosas fueron todavía más mal, su madre se puso enferma y al poco moría explicándole que tenía que ir con su padre porque era la única familia que le quedaba y que vivía en Londres, en la calle de la Hilandera, que él la aceptaría y que podría ir a Hogwarts.

Mientras iba recordando toda su vida llegó a la calle de la Hilandera y empezó a subir por la calle. Esa zona de Londres se encontraba cerca de donde se había situado una antigua fábrica de cigarrillos. Muchas de las casas estaban o parecían abandonadas. Entonces encontró la casa que buscaba, ¡por fin!. Subió el escalón que daba a la puerta y justo cuando iba a llamar al timbre se lo repensó. "¿Y si no me quiere?, ¿Y si no se acuerda de mi?" empezó a preguntarse. "sí que te querrá" le respondió una voz en su interior, "vamos, llama al timbre". Lily no se hizo esperar y llamó.

Solo tuvo que esperar unos segundos a que la puerta se abriera un palmo y se asomara un hombre de cabello negro y graso, con los ojos como los de LIly y la piel del mismo tono.

-¿Si?- preguntó él ásperamente- ¿qué quieres?

-Ehh… esto- Dios, que nerviosa se estaba poniendo- me llamo Lily, y esto… soy su hija.

Lo más lógico hubiera sido preguntar si era él Severus Snape, pero saltaba a la vista que sí, y además Lily no sabía qué hacer.

Snape se la quedó mirando durante unos momentos, el parecido físico estaba claro y además el nombre… Pero era imposible, él no podía tener una hija, la única mujer con la que había estado se había marchado mucho tiempo atrás, y en esos momentos ella no estaba embarazada… No podía ser, eso sería una broma o algo así. La niña estaba bastante sucia y sudaba pero eso a Snape no le ablandó el corazón ya que dijo:

-Yo no tengo ninguna hija- le espetó secamente- vete a molestar a otro.

Acto seguido le cerró la puerta en las narices dejándola en el escalón de la puerta de su casa. LIly permaneció quieta durante un rato embobada por lo que acababa de pasar, pero al final se puso a llorar silenciosamente. Ella no solía llorar pero la situación había alcanzado un nivel que a ella la desbordaba.