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← Lily Eileen Snape · de

Lily Eileen Snape — capítulo 4

Tras el refrescante baño que tomó Lily, se acostó en su nueva cama. Se quedó dormida en un segundo y descansó hasta el atardecer, cuando fue despertada por su padre suavemente.

-Lily despierta- le dijo mientras la zarandeaba delicadamente para que despertase.- vamos a ir a cenar fuera.

-Está bien ya voy- respondió ella soñolienta y levantándose.- En cinco minutos estoy lista… ¿A dónde vamos?

-Iremos a un restaurante muggle italiano que está en el Soho…

-¿Pero no queda un poco lejos esa parte de la ciudad?-preguntó ella algo escéptica y levantando una ceja.

Severus por unos momentos tuvo la sensación de estar viéndose en un espejo…

-Para algo somos magos, ¿no crees niña?- dijo él socarronamente.

-Está bien- aceptó ella- ahora sal del cuarto que me voy a vestir.

Diez minutos más tarde los dos salían de la casa, Snape la condujo a un callejón cercano al río y allí le dijo:

-Cógeme fuerte de la mano

-¿Por?- preguntó ella

-Porqué vamos a desaparecernos…-respondió él, algo cansado de que le cuestionara tanto- aunque si la señorita quiere quedarse aquí y seguir cuestionando todo lo que digo o hago por mí no hay problema...

-Está bien, está bien…- concluyó ella cogiéndole del brazo.

Giraron sobre si mismos y Lily tuvo la desagradable sensación de ser succionada por un tubo de goma sin poder respirar. Al momento siguiente aparecieron en un callejón que conectaba con una bulliciosa calle.

-Vamos- dijo Snape

Lily le siguió hasta un restaurante en el que se podía leer "la cantina di baco". Entraron y Severus pidió una mesa apartada para dos. La camarera les condujo hasta una y les dejó los menús. Lily estaba muerta de hambre y tuvo serios problemas para escoger un plato. Cuando los dos ya estuvieron decididos llamaron a la camarera para que les anotara su pedido.

-He estado hablando con el profesor Dumbledore mientras dormías -explicó Snape- y hemos acordado que cuando vayas a Hogwarts será mejor que utilices el apellido de tu madre, es para no correr riesgos…

-¿Por qué tendría que ocultar que soy tu hija?- preguntó extrañada Lily.-¿y quién es ese hombre para decidir qué puedo y qué no puedo hacer?

-Verás, yo trabajo en Hogwarts como profesor de pociones, así que mientras estudies allí yo seré tu profesor, no tú padre ¿de acuerdo?, segundo, "ese hombre" cómo tu le llamas es el director de la escuela y es Albus Dumbledore así que deberías mostrar algo de respeto aunque sea un viejo chalado; y, tercero, hemos acordado que uses el apellido de tu madre porque yo he hecho muchas cosas en mi vida que han hecho que me gane muchos enemigos muy peligrosos y sabiendo que tengo una hija podrían hacernos daño a los dos. ¿Alguna duda más?

-Sí- respondió ella algo sorprendida por la rapidez con la que su padre le había expuesto las razones- ¿qué has hecho para haberte ganado tantos enemigos?

-Es una historia muy larga…-intentó terminar Severus.

-Tenemos tiempo.-le cortó su hija.

-Verás- se aclaró la garganta y continuó- hace muchos años apareció en Inglaterra un mago tenebroso, uno tan poderoso y tan cruel como nunca se había visto. Yo estaba por acabar mis estudios en Hogwarts cuando él se ganó su fama, y sinceramente me vi atraído por sus ideales de poder… Nunca he estado más ciego, él estaba ganando adeptos y se estaba haciendo con el control de todo el sistema mágico, no te imaginas lo poderoso que era, y no pienses que salir del grupo de seguidores era tan fácil, una vez entrabas en el grupo ya no había vuelta atrás. A lo que íbamos, por aquel entonces yo estaba enamorado de una muchacha extraordinaria de mi curso, éramos muy amigos pero ella sólo me veía como eso, un amigo.

Cuando acabamos los estudios perdimos contacto, principalmente porqué ella empezó a salir con un tipo con el que yo nunca me acabé de llevar bien por hablar suavemente… Tuvieron un hijo, por las mismas fechas en que naciste tú, y yo me enteré de que el señor Oscuro quería acabar con ellos, pese a que hacía tiempo que no hablábamos no pude permitir que los matara así que avisé a Dumbledore y por decirlo de alguna manera volví del lado oscuro...

Por eso es por lo que es mejor que nadie se entere de qué eres mi hija, de momento.

-Vaya- solo supo decir sorprendida Lily- de todos modos, ¿qué pasó con ese mago?

-Desapareció- concluyó Snape- al intentar matar al hijo de la muchacha de la que te he hablado… Nadie sabe lo que pasó… Ella y su marido murieron, pero el bebé sobrevivió. Algunos dicen el mago Oscuro murió, otros que escapó a algún lugar lejano demasiado débil como para matar al bebé… Yo soy más partidario de lo segundo, porque él no es o era tan estúpido como para arriesgarse.

Algunos de sus adeptos fueron capturados, otros huyeron y otros se pasaron al bando de los buenos simulando haber estado poseídos.

-Guau!!- exclamó sorprendida Lily- ya entiendo…

El silencio se apoderó de la mesa, Snape parecía incomodo por haber recordado el oscuro pasado y Lily no sabía que decir o hacer, cuando les sirvieron la cena la niña volvió a hablar.

-¿Cómo es Hogwarts?- se interesó Lily- Mamá me habló mucho de él, pero yo siempre lo imaginé como algo fantástico y de cuento…

-Pues es mucho más fantástico y de cuento de lo que te imaginas- respondió él enigmáticamente- no se puede describir con palabras, es un gran castillo lleno de misterios, conocimientos y diversiones. Para que te hagas una idea, nadie se aburre en Hogwarts.

-¡Qué ganas tengo de ir allí!- exclamó Lily.- Por cierto… Esto, si no te importa, deberíamos ir a comprar algo de ropa…

-¿Cómo?- dijo Snape casi atragantándose

-Es que no tengo más ropa que un par de camisetas y unos vaqueros… No hace falta que me acompañes si no quieres…

-No, está bien- dijo Snape recuperándose- mañana iremos a por algo de ropa y comida, es que no estoy acostumbrado a tener gente en casa.

Cuando acabaron sendos platos pidieron la cuenta y el postre. Una vez pagada la cena salieron a la calle y a petición de Lily dieron un paseo por las bulliciosas calles de la ciudad. Cuando se sintieron cansados se desaparecieron y volvieron a casa. Snape le deseó buenas noches en la puerta de la habitación y entró su cuarto.

Esa noche Lily volvió a llorar, por su madre, por su abuela, porqué por fin iría a Hogwarts, porque por fin podría ser feliz, por todo…

Al día siguiente a Lily le llegó la carta de Hogwarts, explicándole qué material necesitaba y cuando debía presentarse en la estación. Decidieron que aprovecharían ese día para comprar las cosas para el colegio además de la ropa.

Para que no reconocieran a Severus, él se tomó una poción que según le explicó a Lily se llamaba Multijugos y era muy complicada de preparar, en cuanto se la tomó tomó forma de un hombre bajito de unos cuarenta años.

Compraron la ropa, aunque tuvieron problemas a la hora de escoger y ponerse de acuerdo ya que para Snape todo lo que no llevara colores oscuros era demasiado llamativo. Después Snape la condujo hasta una taberna llamada "El caldero chorreante" en dónde por la trastienda se accedía a la callejuela más impresionante que jamás había visto…

Compraron los libros, plumas y tinta. En la tienda de túnicas se encontró con dos niños, uno moreno y uno rubio muy guapo. No parecían muy amigos, aunque los dos parecían agradables a su modo. Cuando fueron a comprar la varita, Lily estaba de lo más exaltada, el seño Ollivander era un hombre muy sabio que mientras tomaba las medidas y le daba varitas para probar soltó en varias ocasiones su parecido con Jane Foster y Severus Snape, hija y padre se hacían los locos y intentaban evadir las preguntas del tendero. Al final Lily obtuvo una varita de roble, de 28 cm y núcleo de pluma de fénix.

El resto del verano, Lily lo pasó devorando sus nuevos libros de texto y sin darse cuenta el primero de setiembre llegó.