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Lily Eileen Snape — capítulo 3
*(Flash back-*1900.)
Nada tenía sentido para él, su vida se iba a pique y no podía hacer nada. El peso de la responsabilidad era tanto que no sabía si podría con él. Su familia se había desmoronado, ya solo le quedaba un hermano cuyo amor seguramente estaba más que perdido, y luego estaba él, que se había marchado sin más, aunque no le sorprendió, después de todos los problemas que había tenido con el Ministerio de Magia alemán…
Había pasado un mes desde el funeral de Ariana y Aberforth había regresado a Hogwarts para acabar sus estudios, pese a que a Albus le había costado mucho convencerle al final lo consiguió, su despedida no fue muy emotiva para ser sinceros, simplemente Albus acompañó a su hermano a la estación y se despedidieron con un apretón de manos.
Tras haberse quedado solo Albus cayó en la depresión, no se sentía bien en su casa ya que los fantasmas del pasado lo acosaban así que había decidido alquilarla a los muggles y se había marchado a un pueblecito en la costa de Cornualles para olvidar. Apenas salía de la casita de pescador que había adquirido y cuando lo hacía era para ir a la taberna del pueblo dónde se emborrachaba durante las noches y volvía a su casa al amanecer.
En la taberna había conocido a algunos hombres que como él habían sufrido desgracias en su vida, eso le ayudaba a sentirse menos mal durante un rato, aunque lo que de verdad le ayudaba a salir del agujero en el que se hallaba era Amanda.
Amanda era la dueña de la taberna, en realidad el dueño era su marido, Peter, pero era ella quién la regentaba. Al comienzo de las visitas de Albus no habían interactuado demasiado pero a medida que pasaba el tiempo y con ayuda del alcohol habían entablado una gran amistad, Amanda le llevaba comida a Albus cuando éste estaba demasiado borracho como para conseguirla por sí mismo, y además ella era su confidente de borracheras, Albus le explicaba sus penas y desgracias y ella solo escuchaba y le daba su apoyo. Un día, como tantos otros Albus estaba en la taberna, no estaba tan bebido como otras veces pese a la hora que era. La taberna estaba vacía, cosa inusual, solo estaban Albus y Amanda. Ella limpiaba las copas cuando Albus le dijo:
-Gracias, eres para mí un gran consuelo, no sé qué haría sin ti…
-Ahora dices eso porque estás borracho -respondió ella acercándose y cogiéndole de la mano- ya verás que con el tiempo le olvidarás.
-Creo que ya estoy empezando a hacerlo- le dijo él mirándola a los ojos.
Ella hizo ademán de retirar la mano pero él la mantuvo firme con la suya. Amanda desistió. Albus se levantó de la silla y acercó su rostro al de Amanda, hasta que sus rostros estuvieron muy cerca, tan cerca… y entonces Amanda se apartó y se alejó unos metros de él.
-Has bebido demasiado- dijo ella, más para convencerse a sí misma
-No, hoy tal vez es el día que más sobrio estoy- dijo Albus acercándose a ella otra vez- me acabo de dar cuenta de que te necesito y de que cuando estoy contigo nada me hace más feliz.
-Estoy casada Albus -le replicó ella
-Dime que no sientes nada por mí y me iré, no me volverás a ver- le respondió él.
-Albus yo…- pero no acabó la frase ya que Albus la tomó en sus brazos y la besó. Tiernamente al principio pero tras unos segundos la pasión los poseyó. Ella se opuso un poco al principio pero al ver la pasión con la que la besaba ella también se dejó llevar.
. . .
Se despertaron con el amanecer, había sido una noche fantástica, ninguno recordaba haber sentido tal cúmulo de emociones y sensaciones a la vez. Lo habían hecho detrás de la barra incansablemente durante media noche. No habían tenido que preocuparse por si alguien les pillaba ya que el marido de Amanda, había ido a Londres a por existencias. Tras hacerlo, se habían quedado abrazados mirándose para al final quedarse sumidos en un profundo sueño.
Se levantaron del frío y duro suelo y se vistieron. Tras un fugaz beso Albus se despidió de ella:
-Esta noche vendré a verte, y podremos estar juntos otra vez.
-Albus, yo te quiero mucho, lo sabes…-dijo ella- pero estoy casada y no quiero serle infiel a mi marido.
-¡Huyamos entonces! -le propuso Albus emocionado
-¡¿Qué?!- saltó ella- ¿estás loco?
-¿Por qué no?- se defendió él.- tú no le quieres pero no quieres serle infiel, abandónalo y ven conmigo.
-No sé Albus…-repuso ella
-Venga…- suplicó él
-Está bien- aceptó Amanda- esta noche, si no, será demasiado tarde, él vuelve mañana.
-De acuerdo, a medianoche pasaré a recogerte.- le explicó albus.
Tras esa conversación le dio otro beso y entonces sí que se marchó. Al llegar a la cabaña se encontró con dos lechuzas, que traían cartas para él. Hacía tiempo que no recibía correo de nadie así que se sorprendió de ver las dos lechuzas en su casa. Una venía de Hogwarts y la otra era del Ministerio. Al leerlas se quedó boquiabierto, iban a expulsar a Aberforth del colegio y le iban a juzgar por no sé qué asunto de una cabra y un alumno. El juicio sería esa misma tarde y le rogaban que se presentara en el colegio de inmediato para recoger a Aberforth… No podía ser, no en ese momento. Durante la última noche había conseguido olvidar a sus responsabilidades y sus obligaciones… ¡Ahora que por fin iba a conseguir ser libre! Tendría que volver, dejar a la pobre Amanda… ella sería la más perjudicada en el asunto, al menos tendría el valor de escribirle una carta ya que no se atrevía a dar la cara…
Esa misma tarde se marchó del pueblecito tras dejarle a Amanda una carta por debajo de la puerta de su casa, la cual ella leería más tarde y se sentiría destrozada por dentro…
Nueve meses más tarde Amanda tendría un niño al que llamaría Peter y que haría pasar como hijo de su marido. Nunca más volvería a saber nada de Albus.
(Fin del Flash Back)
Albus se había perdido en sus pensamientos, así que no se dio cuenta de que Snape volvía a estar en la sala hasta que éste habló.
-¿Te encuentras bien Albus?- preguntó.
-A sí, sí…-respondió el director- solo estaba perdido en la inmensidad de mis recuerdos… ¿Vaya sorpresa Severus, no crees?¿Quién te iba a imaginar a ti cómo padre? Además sabiendo lo que sentías por cierta pelirroja…
-Albus, basta- le cortó el profesor de pociones- Sí que es verdad que estuve enamorado de Lily, pero con su muerte acepté que lo nuestro no habría tenido futuro, es más ya lo acepté cuando se casó con Potter…
-Ya, bueno…-dijo el profesor Dumbledore- eso no quita que vinieras a pedirme ayuda cuando te enteraste de que Voldemort la perseguía
-Para ser sinceros estuve a punto de no hacerlo- dijo Snape- fue Jane la que me alentó a hacerlo…
-Bueno, entonces ella debió de ser muy importante para ti si consiguió hacerte volver del lado Oscuro…-razonó Albus.
-Lo fue…
-¿Cómo os conocisteis, por cierto?- preguntó el viejo profesor.
-Fue por casualidad, yo me acababa de enterar de las intenciones del señor Oscuro de matar a Lily,- empezó Snape- yo no sabía muy bien qué hacer. Estaba confundido y desorientado así que decidí aislarme durante un tiempo del mundo mágico. Viajé a un pueblo en el norte y allí conocí en un bar a Jane, ella trabajaba allí como camarera para conseguir dinero y pagarse sus estudios como medimaga. Ella era un año menor que yo y nos habíamos visto alguna vez en Hogwarts pero cuando entré en pub no la reconocí, no obstante ella a mí si que lo hizo, y tras presentarse, no sé como acabamos entablando conversación y una cosa llevó a la otra y cuando parecía que podía ser feliz por primera vez en mi vida el señor oscuro me llamó otra vez para una misión. Yo no podía negarme así que le expliqué a Jane que tenía que marcharme y que lo más seguro para ella era no volver a verme y ella me convenció de que volviera a la "luz" y que no me sintiera mal por ella… La verdad nunca imaginé que pudiera haber tenido una hija…
-Cuantas coincidencias…-dijo el profesor ante el desconcierto de Snape- bueno, entonces, creo que por ahora será mejor que no desvelemos la procedencia de tu hija, aún tienes muchos enemigos y podría salir lastimada…