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Harry y Bella Potter y La Orden del Fénix — capítulo 10
EDWARD'S POV
-Bella ¿que has dicho? -preguntó Emmett quedamente.
-Qué si os conozco -respondió elevando ambas cejas.
-Bella... ¿no recuerdas nada? -le preguntó Lupin dulcemente.
-No...
-Ya claro, buena broma, hermana -murmuró Alice con una risita nerviosa.
-¿Somos hermanas? -preguntó mi ángel.
-Vamos, Isabella, haz el favor de dejar de fingir -le gritó Rosalie y Bella se encogió entre mis brazos. Un sollozo salió de sus labios.
-No estoy fingiendo -lloró contra mi hombro. El rostro de Rosalie se endureció.
-Rose... -dijo Jasper.
-¿¡Qué Jasper!? ¿¡Qué quieres!? -le espetó furiosa y dolida porque pensaba que Bella nos ignoraba
-Dice la verdad Rose. No encuentro ningún atisbo de reconocimiento en sus sentimientos, tan solo hay confusión y tristeza -replicó él mirándonos tristemente.
-Bella, cielo, yo soy médico, déjame verte los golpes, por favor -dijo Carlisle inclinándose hacia ella.
-Esta bien... -murmuró ella y cerró los ojos mientras mi padre le miraba las heridas con cuidado.
Lupin se levantó y se pasó las manos por la cara en un gesto de desesperación, Charlie furioso se lió a dar golpes contra los árboles.
-Dumbledore me mata, Dumbledore me mata -se quejó Lupin entrecortadamente.- Bueno, eso si no me mato yo antes claro, es una posibilidad -murmuró pensativo.
-¿Perdone? -Bella se había levantado y le dio un par de golpecitos a Lupin en el hombro. Él se dio la vuelta y la miró tristemente.
-Usted... Usted me suena... ¿Es mi padre? -le peguntó dulcemente.
-No, pero cerca -replicó él con una sonrisa seca en la cara.
-¿Mi padrino? -dijo de repente.- Si, eres mi padrino, ¿verdad? ¿Remus Lupin? -inquirió y él sonrió algo más feliz.- Y eres... no, eras mi profesor de... no me acuerdo -murmuró desanimada.
-No te preocupes Bella, recuperarás la memoria con el tiempo, ya verás -replicó Carlisle ''O eso espero'' pensó preocupado.
-GENIAL -gritó Charlie.- SIMPLEMENTE GENIAL.
-Vamos Charles, no hay problema con esto -replicó Lupin dándole a Bella un cariñoso apretón en los hombros. Bella no apartaba los ojos de los míos y yo no los apartaba de los suyos, simplemente, no podía, ya que esperaba ver una chispa de reconocimiento en cualquier momento.
-No, ningún problema. ¿Cómo va a considerarse un problema que haya olvidado quién es, lo qué es, lo qué ha pasado todos estos años, su entrenamiento y todos los hechizos que ha aprendido? ¿CÓMO? -preguntó Charlie retóricamente. Lupin suspiró y de un ágil moviemiento tomó a Bella en sus brazos y ella recostó la cabeza en su pecho, cerró los ojos y suspiró. Los celos me embargaron, deseaba desesperadamente estar en su lugar.
Tomando un impulso el hombre lobo empezó a correr y nosotros fuimos tras él, procurando mantener una distancia prudente para poder hablar entre nosotros.
-¿Los golpes son graves Carlisle? -inquirió Esme.
-No es nada grave, salvo el golpe en su cabeza, creo que se lo dio al caer al suelo -replicó el aludido pensativo.
-Acabo de perder todos los progresos que he hecho con Bella -murmuró Alice tristemente.
-¿Estás loca? ¡ES LO MEJOR QUE NOS PODÍA HABER OCURRIDO NUNCA! -intervino Emmett eufórico.
-Definitivamente, eres idiota Emmett -replicó Jasper.
-Pues seré idiota, pero si no se acuerda de NADA, quiere decir que tampoco se acuerda de que la dejamos -convino él.
-Ya, pero tampoco recuerda habernos conocido, Sherlock -dijo Rosalie sarcástica.
-¡Eso es lo mejor! Tienes una oportunidad para hacerlo mejor Rose, todos nosotros. Jasper de remendar lo del cumpleaños de Bella -Jasper se estremeció ligeramente ante ese recuerdo y yo apreté los dientes.- Alice de... bueno, de ser Alice de nuevo -La duende sonrió ligeramente.- Carlisle y Esme, de ser para ella como unos padres, ella no sabe que los perdió, y pueden ocupar su lugar -Carlisle y Esme intercambiaron una mirada sorprendida, pero feliz. Al fin iban a poder ser papás ''de verdad''- Rose, osita, podrás ser su amiga, nada de odio entre vosotras. Edward, ¡PODRÁS RECONQUISTARLA! Y yo... bueno yo... podré ser mejor hermano para ella -susurró tan bajito que apenas le oí. Su cara era todo un poema, se sentía muy culpable. Había fallado a su hermanita del alma. Y yo había arruinado mi vida y la de mi familia... ¿¡qué había hecho!?