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Confesatorio con Albus Dumbledore — capítulo 1
Dumbledore escuchaba atentamente; mientras uno de los funcionarios del ministerio se dirigía a él. Su pronunciado bigote, resoplaba mientras respiraba agitadamente y trataba de hablar al mismo tiempo. — ¡No sabemos nada de sus maestros! Nada. ¡Absolutamente nada! Y no confiamos en lo que usted nos dice. Nos ha reflejado.— trató de respirar, aunque se notaba que hacía grandes esfuerzos por conseguir un poco de aire.— Necesitamos saberlo todo de su pasado. Del pasado e historia de Hogwarts. Dumbledore suspiró lentamente. Bueno, podía hacer algo. — No te voy a decir mis secretos, Albus.— se quejó Snape y por un momento, Minerva estuvo de acuerdo en su opinión. Albus no estaba dispuesto a rendirse. — Pues no tenemos otra alternativa. Cada viernes, un profesor diferente vendrá por una hora. A contarme sus secretos. A explicarme algo de su vida que yo no sepa. — Pero eso es violar nuestra privacidad, Albus. Además, tú lo sabes todo sobre nosotros. O bueno, casi todos.— dijo Minerva, mirando en dirección a Snape. Éste; arqueó una ceja y la miró a su vez. Sin decir nada más. Dumbledore no continuó con su explicación y con una sonrisa, se detuvo junto a lo que parecía ser un cubículo de madera. Snape conocía ese tipo de cosas. Parecidas a lo que solías ver en una iglesia. Deprimente el concepto. Severus se levantó en silencio y negando con la cabeza, caminó hacia la salida. Minerva no dijo nada, mientras él solo abría la puerta y se iba. El resto del profesorado, miraba a Albus con curiosidad. Sonriente, éste parecía relajado. No se preocupaba por las reacciones de ninguno. De todas formas, sabía que todos terminarían haciendo lo que él dictaminase. Puesto que era mejor hacerle caso a él, que al ministerio. Ellos iban a usar medidas más drásticas. Ellos no iban a tener piedad alguna, con ningún tipo de secreto existente en los confines de las mentes de sus profesores y obreros en Hogwarts.