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Cambiando la Historia: Una nueva Generación — capítulo 18
Luego de la visita al señor Weasley a San Mungo, la visita inesperada de Snape trajo consigo un aura de inhospitalidad a la Mansión Black, Lily estaba tras su esposo, vigilando sus pasos tanto como podía, Annabelle hacía lo mismo con Sirius.
Harry estaba sentado junto con Ron, cuando Remus entró al pequeño salón, ambos chicos miraron al hombre parado en el marco.
-Harry, Snape quiere hablar contigo…Ven, vamos te está esperando en la sala.
-¿Snape? Pero… ¿Qué quiere? - inquirió el chico mirando a su amigo.
-No lo sabemos, vamos. James y Lily están allí.
Harry caminó junto con Remus, quien lo dejó pasar solo hacia donde estaba un grupo de cinco personas reunidas. Harry notó como su padre trataba de contenerse frente al hombre que tenía en frente y que Sirius miraba con desprecio al mismo objetivo que James.
-Esperaba verte solo Potter, pero veo que… - Snape le dio una sonrisa socarrona a James quien le devolvió una mueca.
-Lo que le tengas que decir a Harry, tendrás que decirlo delante de nosotros, Quejicus.
-Sirius…- soltó Lily - Vamos Severus habla ya, supongo que te ha enviado el profesor Dumbledore.
Snape le dio una mirada de reojo a Lily, Harry notó como James pasaba la mirada de el profesor de pociones a su esposa, pero luego volvió a su posición amenazadora frente al hombre de cabello negro.
-El director, Potter, me ha enviado a decirte que es su deseo que estudies Oclumancia todo lo que resta de año.
-¿Estudiar que? - soltó Harry.
-¿Pero por qué debe estudiar eso? - esta vez fue Sirius quien habló.
-¿Qué es eso que debo estudiar? - preguntó Harry de nuevo.
-Para educar tu ignorante mente Potter, la Oclumancia es el arte de la defensa de la mente contra la penetración externa, es una rama oscura de la magia, pero altamente efectiva.
-Tratará de evitar que Voldemort entre en tu mente cariño… Pero Severus, es una magia muy avanzada y…
-Solamente sigo ordenes Evans - respondió cortante mientras la miraba de nuevo. Lily soltó un suspiro cansado, Harry era la primera vez que escuchaba a alguien dirigirse a su madre con su apellido de soltera.
-¿Quién le dará las clases? - esta vez fue James quien habló entre dientes.
-Yo, por supuesto. Tendrás las clases una vez por semana, y no debes hablar de esto con nadie, mucho menos con Dolores Umbridge ¿te queda claro? - Harry miró a su padre y luego asintió.
-¿Por qué no puede Dumbledore enseñar a Harry? - Snape le dio una mirada arrogante a James nuevamente, pero este no se inmutó.
-He de suponer que es privilegio del director delegar tareas que piensa, son de menos importancia. Te aseguro Potter, que no rogué por el trabajo - Snape se giró nuevamente y le dio una mirada - Te esperaré el lunes a las 6 de la tarde en mi oficina, si alguien pregunta irás a una clase de pociones extras. Nadie dudará de que las necesitas.
Snape comenzó a caminar fuera de la sala cuando sintió unos pasos tras el.
-Snape espera.
-No tengo tiempo para discutir sobre el mundo y tu arrogancia Potter.
-No es que esté rogando porque me concedas minutos con tu desgradable presencia, pero déjame decirte algo. Si me entero de que estás haciendo algo para hacerla pasar mal a mi hijo, tendrá sus consecuencias, y te aseguro Quejicus que no será nada agradable.
Harry sonrió mientras miraba la escena. Lily se acercó hasta donde estaba su esposo seguido de Sirius, Annabelle se quedó junto a Harry.
-Que conmovedor, pero seguramente te habrás dado cuenta que es muy parecido a ti.
-Si, lo he hecho Quejicus.
-Entonces también habrás notado que es igual de arrogante que tu, y que las criticas simplemente lo irritan.
James ya tenía su varita en la mano cuando Lily lo tomó del brazo.
-Parecen adolescentes. Basta, Severus ya has dado la información que venías a traer. Gracias - Snape le dio una ultima mirada a James quien ahora miraba a su esposa como si le sorprendiera su reacción.
Luego de que Snape se fuera, James exhaló en tono audible mientras guardaba de nuevo su varita.
-No sé para que te interpusiste Lily.
-Por si no lo notaste James Charlus Potter, Severus Snape, no es el mismo chico al que solías hacerle tus bromas. Es una dulto con el suficiente conocimiento de las Artes Oscuras como para…
-No le tengo miedo, y lo sabes. Mucho menos al cabello grasiento de Quejicus.
-Sé que no le tienes miedo James, pareciera que no le temieras a nada, y eso me asusta. Pero debes escuchar lo que te digo…
-No sé de que te preocupas pelirroja, si la cosa se tornaba fea, podía tomar cartas en el asunto.
-Tu cállate Sirius… - esta vez fue Annabelle quien le habló - Con eso, lo que han hecho es buscarle mas problemas a Harry.
-A mi no me preocupa - contestó el chico - además, por lo menos papá lo ha sacado de sus casillas. Sé que tratará de hacérmela imposible durante las clases.
-Si hace algo Harry…
-Tu no harás nada James Potter, ni tu Black. Ninguno de los dos.
-La verdad Lily no entiendo como pudiste ser…¡olvidalo! No me molestaré en discutir contigo. Si quieres que me quede sentado sabiendo que Harry la está pasando mal con el cabello grasiento, pues estás equivocada. Te amo, pero simplemente no le veo sentido a que no trates de defender a tu hijo.
-¡Claro que lo defiendo James! Simplemente me parece que exageras con todo esto. Ya no tienes 15 años James, ni Snape tampoco. Ambos deberían aprender a crecer.
-Pff…Que crezca el, yo estoy bien como estoy - Lily se cruzó de brazos y suspiró.
-Ustedes - señaló a James y a Sirius - Jamás van a cambiar.
-Te casaste con James, pelirroja. Yo también estaba incluido con todo el paquete.
Sirius sorpresivamente logró sacarle una sonrisa a la mujer, que luego salió de la sala.
-Harry, cuando te vayas a buscar una chica, trata de que no sea tan mandona.
-Te escuché Black.
-¿Lo ves? Hasta escucha detrás de las paredes… - Harry sonrió - Por lo menos tiene un punto positivo, y es que hace una tarta de Calabaza mejor que la de los Elfos en Hogwarts.
La mañana de navidad traía consigo los cantos alborozados de los gemelos Weasley e incluso de Sirius que bajaba las escaleras alegremente. Arthur ya había vuelto a cuartel y un ambiente festivo comenzaba a notarse.
-Gracias por el regalo tio James - agradeció Juliet con una sonrisa muy parecida a la de Sirius en su rostro. James le revolvió el cabello, cosa que a la chica no le molestó sino que amplió mas su sonrisa.
-Todo por mi ahijada favorita.
-No tienes mas, eso es lo bueno de ser tu única ahijada.
-¡Hey! Que también tu hermano es uno de mis preferidos…
-Si claro James, sabes que siempre he sido tu favorita. Creo que me quieres hasta mas que a Harry - el recién nombrado levantó su mirada y le sonrió a su padre.
-Claro, eres la ahijada mas bromista, dulce, inteligente, y buena cocinera que jamás tendré.
-¡Me agrada escuchar eso! Ganas puntos James, cuando regresemos a casa, hablo de la casa en Northon Village, te prepararé un pastel de nueces.
-¿Pastel de nueces? ¿Y donde…?
-Las cocinas - dijo con total tranquilidad - Hey Fred…
- la chica llamó a uno de los gemelos y dio la conversación por terminada. Sirius se acercó a James y le dio con el codo.
-Dime que no es cierto que he escuchado que Julie estuvo en las cocinas…
-Si compañero, es cierto - dijo henchido de orgullo.
-Ay no. Le he dicho que no esté por los pasillos sola…En estos tiempos es peligroso, pero parece que no me escucha.
-Es tu hija ¿Qué esperabas? ¿Tu te habrias quedado en la Sala Común sin hacer nada? Además, dime. ¿Prefieres que tu hija esté en las cocinas a que esté con algún chico?
-Hum - meditó el ojigris - bueno viéndolo desde ese punto de vista. James…Harry, ¿No te ha mencionado nada sobre chicas?
-No, creo que no le gusta hablar de eso. Trato de hacerle bromas pero evade el tema. Imagino que el hecho de que Voldemort esté tras el…
-Si, supongo que si - Sirius aún recordaba las palabras de su hija, pero prefirió callar incluso ante su mejor amigo.
-Creo que estamos progresando Sirius…
-¿Por qué lo dices? - inquirió mientras lo miraba confundido.
-Juliet, ha estado con los gemelos por mas de 3 minutos y ni siquiera has dicho nada.
-Ah, eso. Bueno, creo que…Lo aprendí a superar - James sonrió y le dio una palmadita en el hombro.
Sirius le sonrió. Quizás era mejor callarse las razones. Sabía que su hija era tan fuerte como él, pero aun lo que le había confesado estaba en su mente. Jamás se lo habría imaginado. Los había visto crecer y jugar como hermanos, y ahora tenía que ver como amenaza al corazón de su hija, a su ahijado, el hijo de su mejor amigo.
El hombre volteó y vió a su ahijado sentado, junto con Hermione y Ron. Su actitud estaba seria, y de seguro estaban hablando de algún tema, indagando sobre cuales eran las acciones de la orden mientras ellos estaban en Hogwarts. Sonrió para si mismo mientras a su cabeza venía la imagen de Harry, y la primera vez que lo sostuvo en brazos. No, jamás podría tener resentimiento hacia su ahijado favorito.
Hola, gracias a todos los que comentaron el capitulo anterior. Un beso inmenso, a todos los que leen. Disculpen mis lentas actualizaciones