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Cambiando la Historia: Una nueva Generación — capítulo 24

-Podrias decir que si James, soy mas inteligente que papá - solto la chica de ojos grises mientras servía un poco de jugo al hombre de anteojos.  James reía mientras Sirius lo veía con cara de pocos amigos.

-No me causa gracia Cornamenta, no deberías seguirle los juegos a la niña, provocará que se vuelva mas arrogante y por ende, que termine volviendo blanco mi cabello.

-A Sirius lo único que le importa es su cabello - bromeó Lily mientras lo miraba de reojo

Annabelle se unió a las risas de James y Lily, mientras le servía la cena al pequeño Liam que miraba todo entretenido. Sirius cabeceó y terminó por rendirse al ambiente.

-¿Crees que Dumbledore tarde mucho con Harry? - inquirió Sirius acomodándose en su silla.

-No lo sé, espero que no - le respondió James con aspecto lúgubre.

-Esta con Albus, está en buenas manos - Lily posó una mano sobre el hombro de su esposo. Él la miró como si desconfiara un poco, pero luego se encogió de hombros. Una sonrisa juguetona apareció en los labios de James mientras miraba a su ahijada que comía apresuradamente.

-¡Julie! Oh mi querida Julie - la chica rodó los ojos pero sonrió divertida.

-Cornamenta, mi padrino favorito - respondió, ya sabía el juego. Solía hacerlo con James desde que estaba pequeña.

-He de decirte que me impresiona que no hayas heredado la habilidad de Sirius de atraer . . .

-¡Callate James! - Sirius le lanzó una tostada que el hombre esquivó.

-¿Qué? No he dicho nada malo. Además, mi ahijada es la chica mas bella que conozco - le dio una mirada a su esposa que fingió una tos - contando lo presente claro está-

-Gracias James - Juliet le sonrió de forma mas amplia mientras miraba a su padre que enrojecía.

-Sé que es muy hermosa, claro está, es mi hija, pero estoy seguro que ella no tiene intereses amorosos en este momento ¿verdad?

  • la mirada de Sirius se clavó en su hija que se ahogó con un poco de jugo de calabaza.

-¡Sirius Orión Black! Deja a tu hija en paz - reclamó Annabelle.

-No le estoy haciendo nada - se defendió el ojigris - ¿verdad Juliet?

-Bueno papá, depende de como definas intereses amorosos. Realmente podríamos definirlo de muchas maneras…

James estaba rojo mientras reía al ver el rostro de su amigo, sabía lo que pasaba por su mente. Quizás Juliet no tenía ningún interés amoroso, pero sabía como hacer molestar a su padre. "Canuto las ha de estar pagando todas, pobre" pensó James.

-Para tu información papá - continuó la chica - por los momentos no tengo ningún interés amoroso, aunque no te puedo negar que no hay chico en Hogwarts que se resista al encanto Black.

-¡Dicho por la digna hija de Sirius Black y que Merlín diga lo contrario! - Sirius enfureció aún mas, levantándose de la silla y saliendo de la cocina inmediatamente, al escuchar las palabras de James que hicieron que todos en el lugar rieran - Tu padre se ha puesto un poco paranoico Julie, cariño. Imagino que ha de ser la edad.

-Suponemos lo mismo James, pero es divertido ver la cara de papá.

-Pero hablando seriamente Juliet, ¿algún chico en mente? - ella negó.

-No, claro que no. No sé en tu época pero en esta, todos son un poco tontos, a mi parecer. Además, no creo que ninguno me guste de verdad.

-¡Esa es mi chica! - soltó James con una sonrisa orgullosa.

-No deberían hacer enojar a Sirius - comentó Lily mientras miraba a la ventana y veía al ojigris en el pequeño establo que le habían construido a Buckbeak - luego anda con un humor de perros. Sin agravar.

-Ya se le pasará. Siempre ha sido así. Además…algún dia tiene que entender que no siempre tendrá que cuidar de Juliet, y que no puede decidir por ella de quien enamorarse - respondió Annabelle. La mujer no se fijó como su hija rodaba los ojos y se levantaba.

-Bueno, me iré, cuando dejen de hablar de mi vida amorosa, ya saben donde buscarme - Lily fue quien sonrió esta vez. La chica salió y escucharon sus pasos al subir la escalera.

-Creo que se parece tanto a los dos. A veces veo a Juliet e imagino lo mucho que me habría gustado tener otro hijo. Una niña - musitó de forma soñadora.

-Bueno siempre tendremos a Juliet… Aunque si, también me habría gustado saber que se siente tener que cuidar de una niña, mi propia sangre.

Harry había tomado el brazo de Dumbledore y habían desaparecido, para su sorpresa, al aparecer de nuevo, el hombre ya no estaba, sin embargo reconocía el lugar. Lo había visitado tantas veces de niño que ya lo sentía como su hogar. Sonrió mientras veía que la luz de la cocina aún estaba encendida, sintiendo el olor aún de la comida.

Caminó hacia el umbral de la puerta que daba hacia la cocina, sabía que sus padres estaban ahí, pero no tenía conocimiento de la hora, quizás ya estaban dormidos.

-¡Harry! - habló la voz que reconoció como la de Sirius, pero su instinto lo había hecho sacar su varita rápidamente y apuntar con ella - Menudo susto me has dado. Puedes bajar tu varita, aunque… como miembro de la orden y siguiendo ordenes de seguridad debo hacerte la pregunta de los mil galeones.

-Sirius - saludó el chico aún sin acercarse - está bien, aunque de ser un mortífago ¿no crees que ya te habría hechizado?

-¡La pregunta Harry! No seas testarudo - refunfuñó como un niño pequeño - ¿Cómo solías decirle a Sirius Black, tu padrino favorito en todo el mundo, cuando estabas pequeño?

-¡Por Merlín Canuto! ¿Qué pregunta es esa?

-Ah ah ah, responde mocoso.

-Bien… Tio Paddy el peludo - respondió con un leve sonrojo, apenado.

-¡Oh que dulce! - se burló Sirius acercándose y dándole un abrazo fuerte que Harry correspondió - Tu madre está hecha un lío mientras te esperaba.

-Puedo imaginarlo.

-Luego nos contarás a donde has ido mocoso. De seguro Dumbledore te ha llevado a un bar muggle y no nos querrás decir pero… siempre habrá un poco de Veritaserum.

Harry sonrió. Las bromas de su padrino siempre lo animaban un poco. El hombre abrió la puerta y la primera que corrió a abrazarlo fue Lily.

-Oh cariño, me tenías tan preocupada.

-¡Basta basta pelirroja! Ni que Harry tuviera 3 años - soltó Sirius.

-Quiero ver que digas lo mismo si es Juliet - lo calló Lily que sonrió triunfal - ¿Por qué has tardado tanto?

-Dumbledore me ha llevado a conocer a Horace Slughorn.

-¿Horace? - inquirió Lily

-Lily, dejemos que Harry coma primero, ha de estar hambriendo ¿no Harry? - Annabelle le sonrió y el también lo hizo mientras asentía. De pronto escuchó como alguien bajaba rápidamente las escaleras. Una chica de cabello oscuro y de ojos grises le sonreía desde la entrada hacia la cocina, corrió a abrazarlo y le dio un beso amistoso en la mejilla. Harry no la había visto desde hacía un mes pero notaba que estaba un poco mas alta, y que  su cabello estaba mas largo. Ella le sonreía.

-¡Harry! Pensé que Dumbledore te había secuestrado para hacerte crecer una barba como la de él.

-¡Juliet! - regañó su madre.

-Bien, bien. Nada de bromas. ¿Cómo estás Potter? - saludó la chica.

-Bi..Bien. ¿Y tu?

-Todo en orden. Soportando a papá y a James, lo común - el chico sonrió mientras miraba a Sirius que se encogía de hombros al igual que James - ¿Ya has comido? O ¿Papá te ha mandado a la cama?

-¡Hey! Que Harry ha dicho que está hambriento. Sirius Black no manda a nadie a la cama sin antes comer - todos rieron. Harry comenzó a comer mientras se las arreglaba para responder a las preguntas que le hacían Sirius, Lily y James.

-…Entonces Horace Slughorn volverá a Hogwarts - soltó James como si comentara el clima.

-¿Lo conocen? - preguntó Juliet sirviéndole mas jugo de calabaza a Harry, que la miró durante unos segundos.

-Si, ¿Cómo no conocerlo? Lily era su favorita, al igual que James y Annie - fue Sirius quien respondió.

-¿Tu no? - esta vez habló Harry.

-Si… pero jamás fui a sus tontas reuniones.

-¡No eran tontas! Podíamos conocer a otras personas, además de que sus fiestas eran muy animadas - contestó Lily con pose arrogante - lo que me impresiona es que ya en Hogwarts hay un profesor de pociones… a no ser que quizás el viejo Horace haya cambiado y decida enseñar Defensa contra las artes Oscuras, lo que sería un desperdicio para sus habilidades.

-Vi algunas de sus fotos…Te ví en una - señaló a su madre - Jamás pensé que pertenecieras a un club.

-El Club Slug - dijo con nostalgia la pelirroja - era muy especial. Pero como he dicho, quizás Dumbledore lo requiera para una tarea especial.

-Quizás por fin se ha decidido a botar a Quejicus de Hogwarts, y lo ha mandado a lavarse …

-¡Sirius!

-¿Qué? - replicó a la pelirroja - Iba a decir, a lavarse su grasiento cabello. Además, puede haber otra alternativa. Quizás Dumbledore le dé el puesto de Defensa.

James miró seriamente a su amigo y negó.

-Dumbledore jamás haría eso. No creo que este tan chaveta como para hacer algo tan descabellado.

-No no, ve el lado positivo James - Sirius sonrió con malicia - ningún profesor de defensa ha durado mas de un año en su cargo, así que, esa sería una sabia decisión y terminaríamos por quitarnos a Quejicus - ambos hombres sonrieron con ilusión.

-Me parece muy infantil que piensen de esa forma - regañó Lily - ya sabremos que tiene pensado Dumbledore.

-Bien. A dormir - soltó de pronto Sirius - Mañana será otro dia.

-Brillante deducción Canuto - ironizó James.

Harry estaba acomodando su baúl, que ya estaba en la habitación que Sirius y Annabelle le habían apartado a él desde que era pequeño. Las cortinas que cubrían la cama tenían dibujos de una snitch que sobrevolaba la tela. Sonrió mientras la rozaba con sus dedos.

-Te consumirán los pensamientos Potter - Harry volteó y vio a la chica que estaba recostada al marco de la puerta y le sonreía.

-Juliet… yo bueno. Estaba recordando.

-Mamá quería quitarlo, ya sabes… para que tuvieras una habitación digna de un adolescente, pero papá ha dicho que quizás te gustaría conservarla en su lugar.

-Si - respondió con nostalgia - tiene razón.

-Quería darte esto - Harry no había notado que la chica traía en sus manos una pequeña caja - Son cosas Muggle, pero las he comprado en el viaje, y algunos chocolates. Espero te guste.

Harry la miró y le dio un abrazo, ni él ni ella se esperaban esa reacción. El chico sintió un vuelco extraño en su estómago. Ambos rompieron el abrazo y se miraron, ella sonrió torpemente y se dio la vuelta caminando hacia la puerta.

-Buenas noches fenómeno, duerme bien - se despidió, Harry la miró y solamente pudo reir. Sentía como sus mejillas se enrojecían a la vez que se relajaban, desde hacía mucho no lo hacía, y quizás la noche si había sido realmente productiva.

Harry se había levantado tarde aquella mañana, y por consiguiente las constantes bromas de Sirius sobre ello, habían terminado en risas por parte de su padre y por miradas asesinas por parte de Lily. El chico de anteojos se había dedicado a enseñar a Liam como sostenerse de su escoba que sobrevolaba a 5 pies del piso.

-En nuestros tiempos las escobas de juguete no se elevaban tanto - bromeó Juliet mientras se acercaba. Harry asintió.

-Cierto, recuerdo que Sirius una vez trató de hechizarla para que volara mas alto, pero terminó revirtiéndose el hechizo y él fue quien terminó levitando por encima de la casa durante 2 horas - Juliet estaba riéndose, mientras tapaba su boca con las manos.

-Fue tan divertido… Lo había olvidado.

-¿Cómo puede ser? Recuerdo que Sirius se enojó aquella tarde porque le dijiste que le faltaban unas alas y parecería un hada - esta vez Harry se unió a las risas.

-Oh cierto…

-¡Me cansé! - soltó Liam bajándose de su escoba ante la mirada sorprendida de su hermana.

-Pensé que querías ser un jugador de Quidditch.

-Ustedes no me dejan concientrar

-A ver Liam, se dice concentrar, no concientrar. Y no te estamos molestando, puedes seguir volando libremente.

-Hablan mucho - Juliet rodó los ojos.

-Pasa mucho tiempo con Sirius - bromeó Harry.

-No puedes hablar mucho, James puede ser producto de eso también. Sabes que tengo razón.

Esta vez fue Harry quien rodó los ojos y le dio un codazo amistoso a Juliet.

-A veces me pregunto porque no soy tan divertido como papá, o como Sirius.

-Si lo eres… solamente que no lo explotas del todo.

-¿Tu crees? - inquirió enarcando una ceja. Harry notó que las mejillas de la chica se tornaban de un leve rojo.

-Quizás. O puede que James tenga razón y Lily haya influido demás en tus genes, pero eso significaría que serías bueno en pociones. ¿Lo eres?

-Podrias preguntárselo a Snape - ambos rieron.

Annabelle estaba junto con Lily mientras tomaban una taza de té, la mujer pelirroja se giró y con una expresión curiosa en su cara le sonrió a su amiga.

-¿Qué? - inquirió la mujer de cabello dorado.

-Harry… se ve mas animado.

-¿Qué no lo estaba antes?

-Bueno… No ha estado bien desde lo que sucedió en el Ministerio. No lo había visto sonreir de verdad en semanas.  Quizás… Juliet…

-¿Qué?

-Quizás a Harry le guste Juliet - Annabelle la miró extrañada.

-Que Sirius no te escuche… Y pues, lo dudo.

-Anna puedo preguntarte… En el futuro que tu conoces… ¿Harry tiene novia a esta edad?

-No puedo hablar de esas cosas…

-¡Vamos! No se lo estás diciendo a él.

-Pero no puedes interferir.

-No lo haré.

-Bien - la mujer respiró profundo - Harry sale con Ginny Weasley.

-¿Ginny? ¿La hermanita de Ron? - Annabelle asintió.

-Imagino que sigue la tradición Potter, y le gustan las pelirrojas.

-Harry apenas habla con ella.

-No es necesario que hable siempre con ella, es algo así como darse cuenta del amor que le tiene de pronto.

-Hum… Es extraño. Me gustaría un cambio… Bien bien, sabes que no interferiré - Lily volvió a mirar hacia donde estaban los chicos. Pensando en la felicidad de su hijo, y en el porvenir oscuro que presentía, pronto llegaría a tocar su puerta.

Espero este capitulo les guste, es un poco mas largo que el anterior. Me gustaría ver que les parece. Espero este año sea un nuevo comienzo para todos. Au revoir.