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Cambiando la Historia: Una nueva Generación — capítulo 7

Llegó el dia de volver a Hogwarts, Harry y Ron fueron acompañados por Lily, James, Sirius , Annabelle y Juliet hasta la estación de trenes. Habían pasado una buena temporada en casa. Ron la noche anterior le había comentado a Harry lo geniales que eran James y Lily, además de sus padrinos. Habían jugado Quidditch aun cuando la nieve les azotaba el rostro y eso le encantaba, James les había enseñado algunos movimientos junto con Sirius, para luego jugar dos a dos.

Cuando subían al tren vieron que a lo lejos un hombre rubio miraba en dirección hacia ellos, Harry reconoció al muchacho que lo acompañaba.

-Malfoy - dijeron al unísono James y Harry sin percartarse.

-¿Te ha dado problemas? - preguntó Sirius aun sin quitar la mirada del hombre y el niño.

-No, no hasta ahora.

-Es un Slytherin, solo con serlo da problemas

  • replicó James mientras ayudaba a Harry con el baúl - Lucius, su padre nos dio problemas cuando llegamos, era mayor que nosotros. Pero supimos como resolverlo ¿verdad Canuto? - el aludido solo respondió con una sonrisa.

-Pero chicos, deben evitar meterse en problemas, mas si es con un Malfoy - advirtió la mujer pelirroja. Ron y Harry se miraron.

-Deben defenderse si les llega a hacer algo Lily. Las cosas no siempre se resolverán acusándolos con un profesor - La mujer le dio una mirada de reproche a su esposo pero no contestó.

-Espero no se metan en tantos problemas chicos

  • Annabelle les dio un beso a cada uno.

-No lo hacemos Annie, los problemas nos buscan

  • respondió Harry mientras su padrino lo abrazaba.

-Si, Harry tiene razón, los problemas parecen buscarnos cuando nos ven sin hacer nada.

Juliet se despidió de cada uno, con un beso en la mejilla, haciendo que Ron se sonrojara. Ambos chicos subieron al tren mientras buscaban un compartimiento. Hermione ya estaba sentada en uno, mientras leía un libro muy entretenida.

-Típico - dijeron Harry y Ron sacándola de su ensimismamiento.

-Harry, Ron. ¿Cómo estuvo su Navidad?

-Excelente - respondió Harry mientras se acomodaba cerca de la ventana - ¿Qué tal la tuya?

-No me quejo, estuvo bien. ¿Encontraron algo sobre Nicolas Flamel? Yo busqué en muchos libros y… Nada.

Harry miró a Ron de forma arrogante, sería la primera vez que sabrían algo que Hermione no.

-Nosotros encontramos algo - habló Ron

-Si, estuvimos buscando y … - le comentaron todo sobre Nicolas Flamel, Hermione los miraba perspicaz escuchando cada palabra con atención.

-¿Seguro que ustedes buscaron? Recuerden que no podían preguntarle a sus padres - los miró con reproche. Harry decidió decir la verdad.

-Bueno, Juliet nos escuchó - comenzó el chico de anteojos - y le dijimos lo que buscábamos, claro que no le contamos por qué. Ella sabía y nos dijo quien era Nicolas Flamel.

-Bien. Ya sabemos quien es, es decir que lo que buscan es la Piedra Filosofal, eso es lo que cuida Fluffy.

El silencio de la comprensión invadió el compartimiento.

La noche había caído, luego de la cena en el Gran Comedor, Ron y Hermione subieron a la Sala común de Gryffindor, Harry se quedó rezagado viendo como Snape perseguía a Quirrell por el pasillo hacia las mazmorras.

-S-snape t-tu debe-be-berias seguir tu cam-mino - tartamudeó viéndose acorralado.

El muchacho de anteojos llevaba en su bolso aún, la capa que le había regalado su padre antes de volver a Hogwarts, la sacó rápidamente y la lanzó sobre el cubriéndose de pie a cabeza.

Snape echó una mirada de reojo hacia donde Harry se suponía debía estar, luego volvió su vista hacia Quirrell, dándole una mirada de advertencia que hizo estremecer al hombre aun cuando Snape no pronunciaba palabra alguna.

Harry buscó donde esconderse durante un rato mientras los profesores desaparecían, al lugar al que entró parecía no haber entrado alguien durante un buen tiempo, había mantas semi transparentes cubriendo todo en ese lugar, pero a lo lejos un gran espejo se hallaba imponente, se acercó mas para verlo de cerca, le parecía familiar.

Llevaba una inscripción en el marco en al parte superior :Oesed lenoz aro cute edon isara cut se onotse

-El espejo de Oesed - musitó Harry mientras se acercaba mas. Lo había escuchado en algunas de las historias mágicas que le contaba su padre cuando era mas pequeño antes de dormir. Sabía lo que hacía, en parte. Al acercarse mas, se vió rodeado de muchas personas, incluyendo a su madre y a su padre, reconoció en algunos rostros el parecido familiar, ojos verdes, el cabello revuelto heredado de la familia de su padre, una sonrisa parecida. Pero vió algo que le sorprendió mas aún.

Su madre levaba en brazos a una pequeña niña pelirroja, que le sonreía, no debía tener mas de 2 años. La niña le saludaba y le dejaba ver sus pequeños dientes con una sonrisa muy parecida a la de su padre.

Luego recordó algo de lo que le había preguntado a su padre luego de terminar una de las historias relacionadas con el espejo.

James estaba sentado frente a el, junto con un libro que al parecer debía llevar muchos años guardado, lo cerró y le dio una sonrisa a su hijo que parecía estar a punto de rendirse ante el sueño.

-*Papá

  • se escuchó de pronto cuando ya el hombre se daba media vuelta para cerrar la puerta.*

-Pensé que estabas dormido - musitó despacio mientras se acercaba de nuevo.

-Si, pero…tengo una pregunta. ¿Qué habría pasado si esa mujer se hubiera quedado mirando el espejo? - Harry se sentó para ver mejor a su padre a través de la poca luz que provenía del pasillo. James lo miró por un momento mientras se acomodaba los lentes.

-Bueno Harry, el espejo te muestra lo que mas anhelas, si ella se hubiera quedado frene al espejo, se consumiría ¿no crees? Jamás podría haber tenido lo que veía, ya que el espejo no concede, solo muestra.

-¿Habria muerto? - el hombre meditó durante unos segundos.

-Creo que si, se habría preocupado solo por ver el espejo y solamente por eso, se habría olvidado incluso de ella misma.

-¿Tu que verías en el espejo papá?

-No lo sé.

-¿No hay algo que de verdad quieras?

-Supongo que…no lo sé, vería a mis padres de nuevo. ¿Y tu que piensas que verías?

-No lo sé. Quizás me vería sin la cicatriz. - James sonrió y le dio un beso en la frente

-Mejor duérmete Harry o tu madre nos matará a ambos, y anhelaremos que no lo haga.

Harry volvió su vista al espejo, y sonrió, su reflejo también lo hizo. Extendió su mano, y se despidió, dando media vuelta tomó su capa y desapareció del lugar. Mientras caminaba pensaba en lo que había visto, sabía que no debía volver, pero además había descubierto que lo que mas anhelaba con todo su corazón era tener hermanos.

Había visto a la pequeña niña sonreírle. Había visto a su familia completa como jamás la había visto. Un vacío de pronto lo invadió. Sabía que tenía a Sirius, Annabelle y Juliet que además de sus padres eran su familia, incluso pensaba que consideraba a Juliet como su hermana.

Definitivamente, sabía que debía sacarse ese pensamiento de la cabeza. Dejar atrás lo que había observado en el espejo, y concentrarse en algo mas. Lo que había en aquella habitación: La piedra Filosofal.

Harry no quería hablar de ello con Ron mucho menos con Hermione, sabía que le daría un sermón sobre andar por los pasillos en la noche, cuando los estudiantes lo tenían prohibido. De hablarlo con sus padres, podría obtener una preocupación innecesaria al igual que de Sirius y Annabelle.

-Juliet - susurró. Sabía que ella no le daría sermones, y mucho menos se preocuparía de manera innecesaria. Llegó a la sala común, y subió a los dormitorios de los chicos, vió que Ron ya estaba dormido. Tomó un pedazo de pergamino y comenzó a escribir todo lo que había sucedido, le dio la carta a Hedwig. La vió desaparecer hasta que ya su vista no llegó mas lejos.

Sirius se había levantado temprano, preparaba el desayuno mientras leía El Profeta, una lechuza blanca como la nieve estaba posada en la ventana, con una carta en su pico.

-Hedwig ¿Qué haces aquí tan temprano? - abrió la ventana y tomó la carta, para su sorpresa no estaba dirigida a él, o a Annabelle, fuera, en el sobre decía claramente Juliet Black. Estuvo tentado a abrirla, pero prefirió dejarla sobre la mesa. Ya vería la forma de que Juliet le dijera que decía la carta.

Annabelle se levantó, acariciaba su enorme vientre mientras le daba una sonrisa a su esposo que seguía con un semblante serio.

-¿Pasa algo Sirius?

-No, es solo que Hedwig trajo una carta de Harry.

-¿Y que dice? - inquirió mientras tomaba una tostada.

-No es para nosotros. Es para Juliet - Sirius ni siquiera volteó pero su voz sonaba seria, monótona. Annabelle entendió.

-¡Vamos Sirius! Es Harry, se conocen desde pequeños, no veo porque desconfías, además son unos niños.

-Harry tiene 11 años - aclaró Sirius

-Y Juliet 10 no veo el problema. Además Sirius, Harry es tu ahijado.

-Lo sé, y creeme es como un hijo para mi. Lo quiero al igual que Juliet pero… - Sirius se dio media vuelta y se sentó. Annabelle aun no dejaba de reir.

-Sirius, dudo que Harry siquiera piense en chicas. ¿Tu lo hacías a esa edad?

-No pero…

-¿Ves? Además, de seguro Juliet antes de que Harry se fuera le insistió tanto a Harry que le contara sobre Hogwarts que el decidió enviarle una carta - Sirius no parecía convencido pero igual se calmó.

-De todas formas hablaré con Cornamenta - la mujer rodó los ojos, y continuó con su desayuno.

Al llegar al Ministerio James lo saludó con una sonrisa a lo lejos, Sirius se la devolvió pero de forma débil. El hombre de anteojos lo miró preocupado.

-¿Te pasa algo?

-Harry le envió una carta a Juliet - soltó de pronto. James lo miró confundido.

-¿Y eso?

-No sé, no la abrí.

-Y no debías, ¿Y cual es tu preocupación con eso? - inquirió algo extrañado.

-Pues Harry es un chico y…

-Oh, ya se por donde vienes Canuto, Harry aun no piensa en chicas - aseguró James, mientras saludaba a un hombre a lo lejos.

-¿Cómo puedes saberlo?

-Soy su padre, además solo tiene 11 años.

-Lo mismo dijo Annie, pero no lo sé.

-Yo sinceramente dudo que tenga que ver con asunto de chicas, a nosotros no nos empezaron a gustar hasta tercer año, además Harry y Juliet son como hermanos. ¿no crees? - Sirius se veía mas convencido, mas animado - Incluso, no creo que debas preocuparte por eso ahora.

-Si, tienes razón.

Harry vió una carta sobre su cama, era la respuesta de Juliet. Abrió el sobre, y sacó la carta tan rápido como pudo.

Querido Harry

¿En serio estuviste frente al espejo de Oesed? Te envidio. En cuanto a lo que viste, de seguro siempre lo has querido, pero no lo sabias de verdad. ¿Una hermana? De seguro lucía como la tía Lily, tu te pareces al tio James era lo justo.

No le diré a nadie, aunque papá se puso un poco paranoico por tu carta. Recuerda que no debes volver a estar frente al espejo, las historias siempre tienen un poco de cierto.

Te quiere

Juliet

PD: Mamá te envía saludos (Está enorme)

Harry sonrió, las palabras de Juliet eran lo que había esperado. No podría haber pedido mas.


Queridos Lectores, LO SIENTO TANTO no haber podido actualizar anteriormente, casi 3 meses creo. En serio, discúlpenme sinceramente. Mis asignaciones muggles y esta PC que necesita que le hagan magia para que funcione han dificultado mi entrada a la pagina.

Espero este capitulo les guste. Responderé proximanente a sus comentarios. Los quiero.