← Estoy casada con Draco Malfoy · de
Estoy casada con Draco Malfoy — capítulo 2
-Ya me voy a trabajar Hermione, llegare hoy a las 5:00 en punto, saldré una hora antes- Hermione asintió con la cabeza y le dio su maletín. Lo vio marcharse y se subió en su auto y se fue. Hermione suspiro.
Otro día mas sola, había decidido que estaría un rato en la mañana explorando el jardín, había dejado de llover hace un par de días, el clima era perfecto, estaba mejorando, sería la primera vez que vería aquel inmenso jardín el cual a veces miraba de reojo cuando miraba desde la ventana de su habitación de casados, el cual nunca se había usado, pero Hermione lo visitaba regularmente, era espacioso y muy acogedor. Subió las escaleras y llego a su habitación, abrió su armario, agarro un vestido veraniego y unos zapatos que combinaran y desde lo alto agarro un lindo sombrero a juego. Se quito la bata y el pijama y se ducho, al salir se puso lo que había elegido y llego en unos minutos al jardín.
Era realmente hermoso, los pájaros cantaban, mariposas volaban alrededor, el cielo azul y el hermoso resplandor del sol de la mañana hacía un ambiente como si estuviese encantado. Encontró diversas flores que no había visto, le pareció fascinante, arbustos con diferentes formas, cortados muy elegantes pero lo que más le gusto fue un lugar donde se encontraba unas hermosas rosas rojas, blancas y rosadas, eran realmente hermosas, se sentó en un cómodo lugar, el viento sacudía su cabello castaño y le acariciaba su cara. Llevaba un libro y lo abrió y se dedico a leerlo.
Paso ahí un buen rato, cerca del mediodía el sol le molestaba un poco y entro a la casa, comió algo y luego se puso a limpiar la sala, la cocina, su habitación y el recibidor, eran los lugares que no había limpiado la semana pasada y luego, cansada vio el reloj 2:30 de la tarde, decidió tomar una pequeña siesta.
De repente, sintió unos brazos que la sacudían y una voz varonil que decía su nombre, abrió los ojos y vio el rostro de Draco Malfoy.
-¿Te quedaste dormida? ¿Y la cena?- le preguntó.
-Lo siento- vio el reloj, eran casi las seis. ¿Tanto había dormido?
-Ve arriba y cámbiate, ponte algo elegante y discreto, iremos a cenar en otra parte, en un buen restaurante que conozco ¿Te parece?- era la primera vez que la invitaba a un lugar después de la boda, la chica asintió y subió a su habitación busco en su armario algún vestido elegante, como le había dicho su esposo.
-Bueno, espero que este sea el indicado- se dijo así misma, agarro el vestido, era negro y le llegaba justo arriba de las rodillas, tenia lindos diseños brillantes y un escote no muy pronunciado pero se le veía bien. Unas sandalias de tacón medio plateadas muy a la moda. Se peino y se recogió el cabello y dejo algunos rulos alrededor de su cara.
Bajo las escaleras y vio a Draco, vestido con su traje, se veía varonil y muy apuesto
-¿Ya estas lista?- le pregunto.
-Sí, solo déjame coger mi abrigo- pero antes de que se moviera Draco le mostro su abrigo, ya lo tenía en mano y se lo dio, Hermione le sonrió pero este se voltio y se dirigió a la puerta, la espero y se dirigieron al auto.
Hermione se sentó atrás, siempre lo hacía, no quería incomodar a Draco sentándose junto a él.
Llegaron al lugar, era muy elegante, Draco la dirigió a una mesa en la terraza, había luna nueva todo se veía hermoso, eran las 7:30, las velas estaban en la mesa, se sentaron y un mesero se les acercó.
-Aquí está el menú, dentro de unos minutos vendré a pedirles su orden- les dijo amablemente. Draco y Hermione cogieron el menú y lo abrieron. Hermione vio los platillos, se veían deliciosos y luego vio los precios.
-Draco, ¿No te parece que es algo costoso?- le preguntó.
-De vez en cuando es bueno darse un lujo- le contesto sin quitar la mirada de su menú. Al cabo de unos minutos seles acerco el mesero y pidieron la orden. Draco pidió un vino blanco algo suave y no muy añejo.
El silencio se apodero del lugar, Hermione estaba un poco preocupada, esos silencios la incomodaban un poco hasta que decidió romperlo.
-Sabes, hoy recorrí el jardín, hacía buen día y bueno di un paseo, es inmenso y muy hermoso, en especial la plantación de rosas- sonrió.
-Sí, lo sé, por eso compre esa mansión- le aclaró.
El mesero se les acerco y les sirvió un poco de vino. Draco tomo un sorbo y miro hacia arriba.
-Bueno, al menos el restaurante se ve que es de clase, con la luna llena, se asienta bien al lugar- comentó, Hermione asintió y bebió un poco de su copa.
Draco contemplaba el lugar y vio a otras parejas sonreír, charlar y brindar alegremente, que destino el de él, casarse con una persona que no amaba, pensaba.
-Draco y ¿Cómo te fue hoy?- le pregunto amablemente Hermione.
-Bien- tomo otro poco de vino de su copa -Se que mañana es viernes pero no tengo que ir a trabajar, así que me quedare en casa-
-Ah, ya veo- Hermione agacho su cabeza.
El mesero llego con la comida y de inmediato Hermione se metió un bocado en su boca, aquella comida esta exquisita.
-Hermione, como mañana no trabajare, espero verte por la casa y no encerrada en la biblioteca para no verme- le comento Draco, Hermione casi se ahoga con su bocado de comida pero supo disimular.
-Sí, Draco- le dijo.
Después de eso siguieron comiendo y llegaron al postre, Hermione le dijo que todo estaba delicioso y el dijo que su postre era el mejor del restaurante, luego de eso no se dijeron mas nada y luego se marcharon, al subir al auto Draco le pidió que se sentara al frente, Hermione se aferro a su abrigo y sin decir nada le hizo caso y nuevamente no se dijeron nada.
Sin duda aquella cena era una velada magnifica, cualquier chica enamorada le había encantado, pero ella sabía que nunca sería así, si tan solo lo amara, si tan solo el no fuese así con ella, tan frío y distante.
Llegaroacurrucados entren y en la casa cada uno se fue a su habitación, ambos al recostarse en sus camas se durmieron profundamente, e sus sabanas…