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Estoy casada con Draco Malfoy — capítulo 4
-¿Draco, soy una molestia para ti?- le pregunto Hermione en un tono triste.
-La primera semana- respondió -Pero me he acostumbrado a ti- simulo una sonrisa.
-Ah, ya veo- dijo algo decepcionada, la verdad esperaba una mejor respuesta, pero viniendo de él, era de esperarse.
-¿Te gusta este jardín?- le pregunto Draco para desviar el tema. Hermione asintió. Poco a poco se fue acercando a él, el voltio a mirarla y en un abrir y cerrar de ojos, sintió los suaves labios de Hermione contra los suyos, fue tan solo uno o dos segundos y luego se separo, fue un pequeño rose.
-Pensé que sentiría algo- suspiro y como lo dijo en voz alta Draco la miraba sorprendido.
-¿Porqué hiciste eso?- le pregunto.
-Quería mejorar la relación, pero no sentí nada- agacho la cabeza. Draco se levanto de un salto y extendió su mano -Mejor entremos a la casa-más bien parecía una orden, Hermione agarro la mano de Draco y con un empujón, quedo de pie.
Caminaron en silencio y entraron por la puerta de atrás de la casa. Draco se dirigió al sillón y se sentó a leer El Profeta. Vio que Hermione subía las escaleras.
-¿Adónde vas?- le pregunto en un tono serio y firme.
-A la biblioteca- respondió.
-Te dije que no quería que estuvieses encerrada ahí- exclamo -Toma algún libro y te sientas conmigo- el tono de Draco era grave. Hermione no se atrevió a retarlo y al cabo de unos minutos, llego a la sala donde se sentó en uno de los sillones.
-Te dije que te sentaras conmigo- exclamo -Aquí a mi lado- Hermione obedeció y se sentó a su lado. No entendía porque la estaba obligando a pasar todo el rato con él, a lo mejor tenía esa tonta idea de que estando juntos, se enamorarían, aquel pequeño beso que le dio Hermione no causa ninguna reacción por parte de los dos, era como si no hubiese pasado nada.
Leyeron en silencio por lo menos una hora, Hermione no podía concentrarse mucho, la presencia de Draco la incomodaba un poco. Hermione sin darse cuenta se le resbalo una lagrima por la mejillas, cerro su libro y del golpe Draco la miro.
-¿Por qué lloras?- le pregunto.
-No es nada- dijo pasando su mano por una de sus mejillas borrándose la lagrima de su rostro.
-Hermione ¿Estás bien?- le pregunto algo preocupado.
-¡No, no estoy bien!- le grito y se levanto poniéndose en frente de Draco -¿Crees que estando todo el día contigo me enamorare de ti? ¿Crees que sentí algo cuando te di ese beso? No sentí nada, ¿Por qué me toco vivir así? Casada y sin amor- Hermione se dejo caer en el piso y rompió a llorar, las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos.
-Yo no puedo responderte esas preguntas- le dijo Draco que estaba en el suelo frente a Hermione.
-¿Crees que no eres la única que se siente así? Yo tampoco soy feliz pero hago lo que puedo para que esto funcione- le explico. Poco a poco Hermione dejo de llorar.
-Lo siento, pero necesitaba llorar un poco- le dijo tímidamente.
-No importa, es bueno dejar salir sus emociones de vez en cuando- le explico amablemente y la abrazo.
El resto del día Hermione se la pasó limpiando, Draco la veía pasar de un lado a otro a través de la puerta mientras estaba en su despacho arreglando algunos asuntos del trabajo.
Llego la noche, eran casi las 10, Hermione iba directo a su habitación pero una voz se lo impidió.
-¿A dónde crees que vas Hermione?- le pregunto Draco.
-A mi habitación- le respondió.
-En la mañana te dije que usaríamos una habitación diferente, una que debimos estar usando desde hace que nos casamos-
-Draco yo…-
-¿Te da miedo pasar una noche conmigo?- pregunto desafiante.
-No- Hermione se baño y se puso un camisón algo largo y de tiras, parecía toda una mujer, la suave seda acentuaba sus curvas pero disimulaba sus pechos, llego a la habitación. Draco estaba acostado sin camisa y con un pantalón de pijamas cortos. No tenía ni idea de que tuviese un cuerpo tan bien formado. Se acostó y se arropo.
-Buenas noches- musito. Él le respondió y ambos quedaron placenteramente dormidos, no fue tan malo. Hermione se levanto solo una vez para ir al baño y luego siguió durmiendo, tal vez podría acostumbrarse a eso, después de todo estaban casados. En la mañana cuando despertó lo primero que vio fue la cara de Draco, algunos mechones platinados caían en su rostro, sus mejillas estaban coloradas al igual que sus labios, los pequeños rayos del sol inundaban la habitación.
-Pareces un ángel- murmuro acompañado de una risa.
-Gracias- murmuro. Hermione estaba roja de la pena.
-¿Estabas despierto?- le pregunto.
-Sí, desde hace unos minutos- le respondió y abrió sus ojos grises que la miraban fijamente. Al igual que el día anterior Hermione le dio otro beso fugaz. Draco no dijo nada y se levanto.
-Bajemos a desayunar- fue lo único que respondió.