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Historia 71085 — capítulo 25
Era cierto. Era cierto que el amor no correspondido dolía, era cierto. Era cierto que el tiempo lo cura todo, cierto. Era cierto que había estupideces aquí y allá, era cierto. Era cierto que la amistad perdura, era cierto. Y era cierto que aunque Ted Lupin fuera un estudiante de sexto año, seguía siendo un gran chico, seguía siendo amable, gentil y torpe, solo cuando estaba nervioso. Y también era cierto que seguía siendo amigo de la niña más bonita de todo Hogwarts, Victorie Weasley, que ahora era conocida como miss Hogwarts, un término muggle que alguna envidiosa invento o algún chico enamoradizo copio, el punto era que las chicas a los catorce años no suelen ser asediadas todos los días por el sector masculino, ninguna niña de catorce años necesita andarse con cuidado por si le tendían alguna trampa que consistiera en un filtro amoroso o pus de tubérculo, pero es que en todo Hogwarts no existía otra niña que tuviera un poco de veela, y hay que aceptarlo, Victorie era la chica más bonita, por fuera y por dentro. Era por eso que llamaba tanto la atención lo bueno es que su no- relación con Ryan Richards, le ayudaba mucho.
--Tendría que aprender a hacer bien el hechizo convocador—se lamentó Megan dejándose caer en la butaca, en la sala común de Gryffindor, luego frunció el entre cejo y se paró, la butaca tenía un resorte salido, Victorie rió por lo bajo—McGonagall debería prestar más atención en cuanto a mantenimiento se refiere…
--¿Y qué decías de los hechizos convocadores?—inquirió Ryan de repente, le dio un beso en los labios a Victorie y se sentó en el reposa brazos--¿Megan?
--Sí, hola, Ryan, hola—dijo Megan rodando los ojos ¿Qué le costaba a ese tonto decir hola una vez en su vida? Nunca lo hacía…--¿Qué haces aquí?
--Uy si quieres ya me voy—Victorie sonrió y tomo de la mano al chico—solo te preguntaba que si…
--Ese maldito hechizo convocador—sentenció Megan, estaba harta porque el encantamiento llevaba una semana sin salirle; Ryan arqueo las cejas--¿Qué? Es que no me sale, ¡no me sale! No- me- sale.
--Inténtalo—dijo Victorie acomodándole la varita en su mano—debes moverla, no… así no, así…
--¡No puedo!—se desesperó la chica que pateo su mochila, la cual salió volando junto con su contenido; un libro cayó en una mesa sobresaltando a sus ocupantes, el pergamino cayo en la chimenea y la tinta se rego bañando a unos inocentes niños de segundo, Megan soltó un gruñido--¡Merlín me odia!—y fue a ayudar a los pequeños que estaban manchados, aun maldiciendo por lo bajo.
--¿Qué fue eso?—pregunto Ryan acomodándose en la butaca en donde había estado Megan, él también compuso una mueca de dolor--¡Ay!
--Megan dice que deberíamos ir a ver la profesora McGonagall—decía Victorie pasándose un dedo por los labios—pero yo digo que mejor al profesor Neville, él es el jefe de nuestra casa y…
--¿Ya pensaste lo que te dije?—dijo de golpe Ryan.
--Eh… ¿lo que me preguntaste?—repitió Victorie un tanto nerviosa, pero la mirada de Ryan le advirtió que esta vez no iba a salirse por la tangente, tendría que contestarle—bien…--se acomodó la corbata—es que… en realidad yo creo que…
--Hola chicos—saludó Cassandra con una sonrisa radiante, venía de la mano de Teddy, que sorpresa--¿Qué les pasa? Pareciera que están peleando… ¿estaban peleando?
--Cassandra, no preguntes eso—dijo Teddy teniendo muchas dificultades para no rodar los ojos, luego miro a Ryan y a Victorie y sonrió, solo un poco--¿Interrumpimos?
--No, claro que no, Ted—dijo Ryan, pero le lanzó una mirada muy significativa a Victorie que asintió--¿Alguna novedad?
--No… hace mucho que no hay novedades—contesto Teddy sentándose en la mesa de sus amigos, Cassandra se miraba en un espejo--¿Qué hay por acá?
--Pues, dejando de lado que Megan se fue hecha una fiera porque no le sale el encantamiento convocador…--Victorie dejo la frase al aire y se encogió de hombros.
--¿No se dan cuenta?—pregunto Cassandra sin dejar de verse en el espejo.
--¿Qué cosa?
--Wayne.
--¿Qué pasa?—el aludido acababa de llegar y sonreía, algo triste--¡Hola!
--¿Qué nos decías de Wayne?—terció Ryan sacando pergamino de su mochila--¿Cassandra?
--Ah… no nada—dijo ella sonriendo con los labios levemente fruncidos.
--¿Segura?—insistió Wayne con arruguitas en la frente.
--Que si hombre… mejor nos vamos a la biblioteca porque…
--No, yo ya he terminado—intervino Teddy perezosamente, Victorie lo miro con atención, podría jurar que parecía contento de no irse a la biblioteca, con su novia. Cassandra se sorprendió un momento—sí, es que… no me ha dado mucho sueño y aprovecho para adelantar, pero ve, no te preocupes.
--Sí, vale—dijo Cassandra, cogió su bolsa—nos vemos al rato.
--Vale.
--¿Y Jack?—pregunto Wayne cuando Cassandra se esfumo por el cuadro del retrato, él y Ryan comenzaban a escribir lo que sin duda era una redacción para DCAO que el profesor Kasdovassilis les había dejado acerca de los encantamientos no verbales—No lo he visto ¿se lo comieron los gatos?
--Más bien una serpiente… ¡Ay!—se quejó Teddy cuando Victorie le dio un buen pellizco—mi papá tenía razón cuando decía que las Weasley tenían la mano pesadita… ya, ya, perdón Vic, es que…
--Aura es una chica muy linda—espeto la rubia con las orejas rojas, Aura, la novia de Jack no era muy bien vista entre Wayne, Ryan y Teddy que decían que era muy… ni siquiera sabían la palabra exacta para describirla, más bien no les caía bien porque era Slytherin—y no quiero volver a oírlos que hablan mal de ella porque si no…
--¿Qué vas a hacernos?—pregunto Teddy con un poco de burla, ese niño arcoíris--¿Hechizarnos?
--No, pero tal vez al tío Percy le dé gracia saber que has dimitido para un trabajo en el ministerio…
--¿Qué? ¡No serías capaz!—exclamo el chico con el pelo morado y la nariz chata, Ryan y Wayne rieron--¡Victorie!
--Sigue molestando a Aura y entonces tendrás que soportar al tío Percy durante cinco horas, con un lindo sermón—dijo Victorie satisfecha de sí misma.
--¡Demonios! Y eso que eres mi mejor amiga—mascullo Teddy con las manos detrás de la cabeza, sonreía el muy guarro—pero… ah, vale está bien, dejare a la pequeña ser… digo, a Aura en paz, lo prometo.
--Gracias—Victorie se giró hacia Ryan y Wayne que sonrieron malévolamente—bien, si así lo quieren… Wayne, si no dejas de hacerlo entonces te obligare a que hables con Megan…
--¡Te prometo que dejare de hacerlo!—casi grito el chico haciéndolos reír, el mugroso le había pedido "tiempo" a Megan desde hacía ya unos seis meses y desde entonces no habían definido su situación.
--Y tú… bueno, ya verás que algo se me ocurro—musito Victorie a Ryan que se puso rojo como tomate y solo alcanzo a asentir con la cabeza, por su actitud, Teddy pudo imaginarse de que se trataba, no estaba molesto, no en realidad…
--Tengo hambre, tengo sueño, tengo hambre, tengo sueño…
--¡James!
--¡Mande!
--¿Quieres dejar de hacer eso?—pregunto Ginny fastidiada, ese niño de diez años le iba a sacar canas verdes; el muy… el pequeñín se había levantado a eso de las seis de la mañana, se levantó y fue hacia el salón a prender el televisor, luego fue a la cocina a comerse todo el paquete de galletas, después se fue al baño "a bañarse" y todo para que al final sus gritos, digo, sus cantos terminaran por despertar a Albus y Lily; habiendo estado despiertos los tres Pottercitos (como se burlaba Molly) las peleas por cambiar de canal, por las galletas que quedaban y los ruidos extraños en el baño terminaron por despertar a Harry y Ginny (como a eso de las siete) y para que ahora James apresurara a su madre para que hiciera el desayuno mientras sus hermanos seguían en el salón—Me pones los pelos de punta…
--Uy… si quieres ya me voy—dijo James Sirius un tanto ofendido, las actitudes de ese niño eran una rara mezcla de los difuntos James y Sirius, de George y hasta de Harry; Ginny puso una mano en la cintura, un ademan que hizo que el pequeño sonriera angelicalmente, para congraciarse—digo ¿En qué te ayudo, santa y adorada madre?
--¿Ahora qué hiciste?—intervino Harry que le alboroto el cabello como saludo al pequeño que se mostró incrédulo—buenos días.
--¿Qué? ¿Ahora resulta que no puedo ofrecer mi ayuda porque ya piensan mal de mí?—esta vez sí estaba ofendido ese niño.
--No, yo no dije…
--¡Me voy a vivir con mi abuela!—exclamo James seriamente--¡Me voy a la Madriguera!
--Aquí tienes, tu cereal con forma de motos…
--¡Ni creas que me vas a comprar con comida, mamá!
--Y tú jugo de calabaza…
--¡Sigue sin funcionarte!
--Un poco de fruta…
--¡Ni me gusta el melón!
--¿Cuántos hot cakes?
--¡No hay miel!
--Ah y salchichas con tocino y huevos…
--¡Me quedo!—chillo el pequeño devorando la comida de los platos que tenía en frente; Harry negó con la cabeza divertido tomando café mientras que Ginny iba hacia el salón para llamar a Lily y Albus, tratando de no sonreír, ese niño, ese niño…--Oye papá.
--¿Qué pasa James?—a Harry no le paso por alto el hecho de que su hijo mirara hacia la puerta continuamente, sin duda no quería que Ginny lo escuchase--¿Todo bien?
--Eh… si—dijo sonrojándose, algo que extrañó más aun a Harry que frunció las cejas—es que bueno…
--¿Sabes que puedes decirme lo que sea, cierto? Hay confianza—aseguro sonriendo, confianza, eso, era fundamental para que su hijo no se metiera en problemas… bueno, eso era inevitable pero que supiera que podía contar con él--¿James?
--Es que… el otro día…--James suspiro y miro a los ojos a su padre, Harry podría jurar que trataba de controlarse—en Sortilegios Weasley…
--¿Qué cosa hiciste?—inquirió Harry con tono algo cansado, ¿Qué ese niño no podía quedarse quieto sin romper algo o hacer algún desastre?
--¡No he hecho nada!—grito el niño dando un leve golpe a la mesa--¡Todos, siempre pensando mal de mí!
--James, es que… tú siempre…
--¡No soy malo!—afirmo con los labios temblándole, Harry se sintió realmente mal; era un mal padre--¡No soy malo!—luego el niño dudo y como si reconsiderara las cosas, añadió—no soy bueno tampoco ¡pero no soy malo como todos creen!
--James, escúchame…
--¡Ya estoy harto! Yo solo… solo quería hablar contigo—decía James Sirius al borde del llanto, sí que era muy malo Harry, algo que lo hizo sentirse peor y ver que las manitas de su hijo estaban cerradas con fuerza, las luces de la cocina parpadearon, tan enojado estaba que la magia estaba por escapársele—yo…
--¡James, espera, vuelve!—pero no alcanzo a sujetarlo del brazo porque se echó a correr, sin duda a su habitación--¡Demonios!
--¿Qué paso?—pregunto Ginny con extrañeza, Lily venía bailando detrás junto con Albus que parecía fastidiado de ser la pareja de su hermana cuando necesitaba alguna--¿Dónde está James? ¡Aún no termina de desayunar! ¿Para eso me estuvo carrereando?
--No Ginny, no—la corto la Harry masajeándose la sien, con los ojos cerrados—es que…
--¿Tienes sueño, papi?—quiso saber Lily sonriéndole radiantemente--¿Estás cansado?
--No, cariño, no te preocupes, estoy bien—contesto tratando de sonreír, pero Ginny no se tragó el cuento y disimulando que le servía el desayuno se acercó a Harry para que le susurrara al oído—hemos discutido, esta vez fu mi culpa.
--Oh…--dijo Ginny y se giró para servirle a Albus—Al tú tío Ron pasara por ti a la academia hoy porque yo tengo que ir a entrevistar a…
¡Pum!
--¿Qué fue eso?—pregunto Harry parándose rápidamente de su silla, había sonado como el ruido que hace cuando se cierra la puerta principal.
--¿James?—le llamo Ginny asomándose a las escaleras—cariño, baja, tú padre ya se ha ido…
--¡No es cierto!—grito Albus sin pizca de querer complicar las cosas, fue inocentemente.
--¡Albus!—le riño Ginny, se volvió hacia su marido que parecía asustado—voy… voy a ver que este bien ¿vale? Quédense aquí y terminen su desayuno…
--¿A dónde fue, James?—quiso saber Albus comiendo su cereal--¿Con mi tío George?
--No es tú tío George, también es mío—se quejó Lily que tenía dificultades para comer su fruta.
--Lily, ese no es el punto—mascullo Al rodando los ojos--¿Papá?
--No ha ido a ninguna parte, solo que subió a su habitación y…
--¡Harry, James no está en su habitación!—grito Ginny desde el piso superior, se oía que azotaba puertas, sin duda buscándolo en las demás habitaciones--¡No está, no está!
La cara de Albus y Lily se tornó de miedo y confusión, miraban a su padre que se había quedado blanco.
--Vendo quesos y galletas, vendo droga… vendo quesos, vendo galletas ¡vendo droga!
--¡George!
--Mande, amor de mis amores, amor mío que me hiciste que no puedo…
--¡George!
--Sí, dime—dijo George sonriendo inocentemente y dejando de cantar, Angelina lo miraba un tanto molesta--¿Qué te sucede? ¿Te sientes mal? ¡Oh por Merlín! ¿Estas embarazada? ¡Wow! Sí que soy todo un semental…
--¿Estas embarazada, mamá?—era Roxanne que venía bajando las escaleras y algo en su tono de voz les decía que no estaba contenta, George sonrió y se encogió de hombros--¡Mamá!
--¡Claro que no!—espeto Angelina fulminando con la mirada su desorejado marido que le mando un beso--¡Mira lo que ocasionas, George!
--¿Qué cosa? ¿Qué no estés embarazada?—de parecer sorprendido, ahora George cambió su expresión a una de martirio y fingió que se limpiaba una lágrimas imaginaria--¿Y cómo quieres? ¿Por obra del espíritu santo? Todo el día trabajas y cuando llegas a penas si me tocas o me miras…
--¡Ya para!—chillo Angelina soltando una carcajada—eres increíble, no cambias, no cambias…
--Y eso debería alegrarte—afirmo George dándole un beso en la mejilla, Roxanne hizo como que vomitaba—a ver si es cierto, mira Georgina, el día que yo te vea besuqueando con algún tipo, ya verás la burla que te haré…
--… yo no bebo, es el amor el que me hace beber…--era Freddie que venía bajando las escaleras cantando una de esas canciones que oía con George y James, esas canciones que tenían letras… curiosas, como las había bautizado Hermione, es que ella no decía groserías--¡Buenos días, estimado padre, sacrosanta madre y tonta, balbuceante y retorcida, queridahermana Roxanne Georgina!
--¡Ya le cayó la mosca al pastel!—se quejó Roxanne apartándose el cabello para darle de lleno en la cara a su hermano que entrecerró los ojos—o mejor dicho, el insecto…--luego miro a su hermano--¡Insecto!
--¡Paren!—espeto Angelina rechinando los dientes--¿Es que no se pueden estar en paz? Están peor que perros y gatos…
--¡Es él!
--¡Es ella!
--Siempre está molestando este insecto, el otro día…
--Y ella no deja de hablar…
--… y estaba en mi ropa ¡en mi ropa!
--… balbucea y no le entiendo…
--… luego, estaba jugando con mi ajedrez…
--… y su bla, bla, bla…
--… ¡exploto! Así de la nada, sé que fue él…
--… no sé qué hacer, si soy tan bueno como el agua…
--¡Ya basta!—bramaron Angelina y George al mismo tiempo, Roxanne y Freddie miraron a su madre, luego a su padre y supieron que esta vez era en serio, clavaron sus ojos en el suelo, George continuo—no es posible que todo el tiempo… a cada minuto… ¡abrácense!
--¡¿¡Qué!?!
--Ya oyeron a su padre, ahora o juro por el Quidditch que tú, Fred no irás a la tienda en un mes y nada de ir a la Madriguera ni a Grimmuald Place…
--¡Mamá!
--Y tú, Roxanne, no irás a casa de Cormac y Sofí y mucho menos estar con Zoe, Chloe y nada de ir con Lucy…
--¡Mamá!
--¡Abrácense!
Poco a poco, Freddie y Roxanne hicieron lo que sus padres les pedían, y aunque ninguno de los lo aceptara en voz alta, querían abrazarse, ellos siempre estaban pelándose pero se querían mucho y no podían estar tanto tiempo enfadados. Cuando estuvieron abrazados, fue imposible no sonreír y Roxanne le dio un beso en la mejilla a su hermano que se separó de ella de golpe, Angelina y George rieron.
--¡Qué asco!—chillo limpiándose la mejilla--¡Papá, odio a mi hermana!
--Freddie, no… ¡Harry! ¿Qué onda?—saludo George acercándose a la chimenea donde se veía la cara de su amigo- cuñado--¿Por qué no…?
--¿Esta James ahí?—pregunto Harry tratando de buscarlo con la mirada, pero solo veía las caras de Angelina, Freddie y Roxanne, además de la de George que parecía confundido.
--¿James? ¿Qué tendría que estar haciendo James aquí?—inquirió Angelina con el ceño fruncido--¿Pasa…?
--¿En serio no está con ustedes?—insistía Harry.
--No, desde ayer que te lo llevaste no lo hemos visto—dijo George comenzando a preocuparse--¿Dónde está James, Harry?
--¡No lo sé!—exclamo Harry, ya desesperado.
--¿Cómo que no sabes?
--¡No lo sé, George, no lo sé!
--¿Dónde está James, tío Harry?
--Freddie, ve con tu hermana a la cocina, ahora vamos…
--Pero mamá…
--¡Háganme caso, por favor!
--De acuerdo.
--¿Qué paso?—pregunto George cuando sus hijos se metieron refunfuñando a la cocina--¡Harry!
--Se ha escapado de la casa, no lo encontramos…
--¡Iré a casa de Ron y Hermione!—George se puso la capa rápidamente.
--Vale, gracias y yo iré a la Madriguera—acordó Harry.
--¡Esperen!
--¡No tardo!
Y con un plin, Harry desapareció de la chimenea y George salió por la puerta dejando a Angelina muy angustiada.
--Mami, no he podido despertar a Huguito, pareciera que le dieron un filtro de muertos en vida—decía Rose sentándose en la barra de la cocina, Hermione traía el cabello enmarañado y un trapo en el hombro, estaba preparando el desayuno--¿Mami?
--Sí, ya te oí, Rosie—respondió Hermione pasándole un par de tostadas con mermelada—ya te he dicho un millón de veces que tú hermano y tú padre tienen el sueño muy pesado…
--No, no es cierto—contestaron Ron y Hugo entrando a la cocina, era sorprendente el parecido: ambos pelirrojos, ambos de ojos azules, ambos con el pelo revuelto, ambos rascándose la espalda, ambos bostezando, ambos con caras de sueño, si, eran idénticos.
--¡Papi, buenos días!—Rose corrió a abrazar a Ron que la recibió con los brazos abiertos y la cargo.
--Buenos días, cariño, amor—dijo Ron dándole un beso a Hermione en los labios, Rose seguía colgada de su cuello, esa niña como seguía a su padre, era como su héroe.
--Buenos días, Hugo—enfatizo Hermione, Hugo ya engullía las tostadas de Rose—Hugo…
--Buenos días, mami—dijo el pequeño con la boca llena y mostrando el bocado.
--Eres tan asqueroso—mascullo Rose negando con la cabeza y dándose un golpe en la frente--¡Cochino! Como bien…
--Rose no le hables así a tu hermanito—regaño Hermione, le limpio la cara a su pequeño hijo—y tú corazón, come más despacio ¿quieres? La comida no va a irse a ningún lado.
--Es que Freddie dijo que si no comía rápido mi comida se la comían los nargles…
--¡No existen los nargles!—chillo Hermione—y no le hagas mucho caso a Freddie, tú padre ya te había dicho que comieras más lento ¿verdad, Ron? ¡Ron!
--¿Qué? ¿Qué pasa?—pregunto él pasando el bocado con rapidez, en menos de un minuto ya iba a la mitad de su plato, Hermione lo fulminaba con la mirada--¿Qué hice ahora?
--¡Rose! ¿Tú también?—y es que la pequeña ya hasta se había acabado lo que su madre le había servido—son increíbles, los tres son increíbles, solo les diré que el próximo al que le vea el bocado va a…
--¡Ábranme!—grito alguien aporreando la puerta--¡Ron!
--¿Quién demonios toca así la puerta?—dijo Hermione, molesta--¿Qué les pasa?
--¡Ron! Que no tengo tiempo para tus regaños, Hermione…
--George—dijeron Ron y Hermione al instante.
--¡Tío George!—gritaron Rose y Hugo dando brinquitos.
--¿Van a abrirme o qué? ¡James no aparece!
--¿Cómo que James no aparece?—pregunto Ron abriendo la puerta--¿Qué diablos dices?
--¿No está aquí, con ustedes?—decía George pasándose una mano por la barbilla.
--No, claro que no—dijo Hermione poniéndose junto a Ron que palideció--¿No está en su casa?
--Hermione, por favor, si James estuviera en su casa no estaría buscándolo—razonó George, exasperado—no está, Harry dice que huyó, conmigo no está, obviamente, creo en la Madriguera tampoco…
--Espera, espera, espera—le interrumpió Ron--¿Cómo que se escapó? ¿Por qué?
--¡Ay no sé! Pero habrá que buscarlo… ¡Ahora!
--Sí, si… Rose, Hugo—dijo Hermione, sus ademanes delataban que estaba asustada--¿Dónde los dejamos?
--Quédate tú—dijo Ron poniéndose la capa sobre la pijama—iré con George y en cuanto sepamos algo, te lo comunico…
--De acuerdo—acepto Hermione, le dio un beso—por favor… cualquier cosa…
--Sí, nos vemos.
--¿Dónde estás, James, donde estás?—se preguntaba Hermione una vez que George y Ron salieron de la casa.
--… y entonces Harry Potter venció a… a… Voldemort—decía una mujer a su pequeña hija que no parecía más grande que James, le pareció curioso ¿Harry Potter? ¿Su papá?—y desde entonces hemos podido vivir más tranquilos, todo se lo debemos a ese chico.
--¿Y Ron y Hermione?—preguntaba la niñita, estaba emocionadísima.
James se acomodó mejor en su lugar para oír ¿Ron y Hermione? ¿Sus tíos y padrinos?
--Oh si ellos también querida, Ron Weasley es el mejor amigo de Harry Potter junto con su esposa, Hermione Granger, claro que su apellido de casada es Weasley, esos tres chicos ¿digo chicos? ¡Ya son todos unos adultos! Aunque por esas épocas tenían como diecisiete o dieciocho años, ellos destruyeron los lazos que unían a la vida a ese ser tan malvado, son leyendas, querida…
--¡Abuela, abuela! ¿Podemos ir a Sortilegios Weasley? ¡Por favor, por favor!—brincoteaba la niña.
--Está bien, andando; seguro que hay un montón de cosas nuevas…
--¿Qué demonios…?—James Sirius se rasco la cabeza sin entender ¿Por qué la gente conocía tanto a su papá y sus tíos? ¿Quién es Voldemort? No entendía, no entendía nada; miro su helado, estaba derritiéndose así que mejor se concentró en acabárselo, como no se había acabado el desayuno, tenía hambre, quizá iría al Caldero Chorreante con la tía Hannah a que le diera algo de comer… pero tenía que saber quién era Voldemort.
--Hola tía—saludo el pequeño sentándose en la barra del Caldero Chorreante, pero la camarera no era Hannah Longbottom, era una bruja tuerta y daba miedo, para un niño de nueve años, si lo daba—perdón, es que ¿sabe? Tengo mucha hambre y venía a que mi tía me diera de comer ¿me pueda dar de comer usted?
--¿Vienes solo, pequeño?—inquirió la mujer con un tono bastante molesto y meloso.
--Hum… no—termino diciendo James, luego recordó lo que decía tía Hermione no hables con extraños, jamás—mejor dígame dónde está mi tía porque no debo hablar con extraños y usted es una extraña.
--¿Eres hijo de Harry Potter, verdad?—tercio un mago que traía la cara tapada, James Sirius se sobresaltó—no te asustes muchacho, no te asustes…
--Sí, mi papá se llama Harry Potter… ¿Dónde está mi tía Hannah?—cada vez le daba más miedo--¡Quiero verla!
--La señora Longbottom no está aquí ahora.
--¿Y mi tío Neville? ¿Dónde está la señora Augusta? ¿Y Frank y Alice?
--Me temo que tampoco—contesto el mago alborotándole el cabello a James que le aparto la mano de un manotazo—Que chico tan curioso, no se parece a como era su padre a su edad…
--Eh… ¡adiosito!—y se echó a correr entre el griterío de los presentes que trataban de agarrarlo, pero como era muy hábil logro colarse hasta la puerta que llevaba al Londres muggle--¡Ja! ¿Quién me iba a atrapar?—se burlaba el pequeño que ya caminaba siguiendo a la gente—sí, ahora quiero ir con Freddie… ¿Dónde estoy?—miro a su alrededor, no reconocía nada—bueno, seguiré caminando si soy de mis papis tendré que volver y si no vuelvo es que nunca fui suyo… welcome to the jungle…
--¡TÍO!
--¡Ahhh!—grito George cuando dos niñitas de dos años, de pelo castaño ondulado se lanzaron hacia él como balas.
--¡No! ¡Con un demonio!—chillo Sofí saliendo del salón como alma que lleva el diablo, miraba como George yacía en el suelo y estaba siendo bañado por las niñas--¡No, hagan eso! ¡Niñas!
--No, no les grites—defendió George quitándoles las pistolas de agua a las niñas que daban brinquitos a su alrededor--¡Hola!—saludó dándole un beso en la mejilla.
--Doxie—dijo una de las niñitas, eran idénticas, sin ninguna diferencia.
--¡Fedi!—dijo la otra niñita apretando los puños.
--No, ellos no han venido—contesto George cargándolas, luego le lanzó una mirada muy significativa a Sofí que frunció el ceño--¿Por qué no me enseñan los juguetes que les compro su padre?
--Mueno…
Y tanto Chloe como Zoe se echaron a correr, escaleras arriba empujándose y maldiciéndose (gracias George)
--¿Qué pasa?—pregunto Sofí rápidamente--¿Qué paso?
--Es que ¿James no está aquí?
--¿Jammie?—se extrañó Sofí y con la mirada busco al pequeño, como si hubiera estado en su casa todo el tiempo y ella no se hubiera dado cuenta—Claro que no, aquí no está… ¡Demonios!
--Ya lo estamos buscando—explico él rascándose el lugar dónde debía estar su oreja—Ron se fue al Refugió y Harry a la Madriguera, pero no…
--¿Ya buscaron en la tienda?—inquirió la mujer mordiéndose el labio inferior, estaba realmente preocupada, podían pasarle un millón de cosas a un niño de nueve años que anduviera solo por Londres.
--Ya, Angelina… y no está, no sé dónde más buscar…--decía George con la voz quebrada—no sé a dónde iría ese niño y Harry no nos dijo porque se escapó.
--Dale, primero tenes que calmarte—mascullo Sofí pasándole una mano por el brazo—pensemos ¿A dónde iría? Mi primera opción fue la tienda, pero decis que no está ahí, ahora veremos…
--¡Ya sé dónde!—exclamo George radiante, saco su varita e hizo aparecer su patronus que salió por la ventana—pero no puedo ir yo, tiene que ir Harry.
--¿Qué? ¿Por qué?
--Es una larga historia y dudo que James quiera que todos nos enteremos—aclaro al ver la cara que ponía su amiga—es algo… complicado y… lo siento, Sofí, esta vez no puedo decírtelo; me voy a abrir la tienda por si no está donde yo creí y puede que vaya para allá.
--¡Me avisas!—grito Sofí cuando George salía por la puerta principal de su casa.
George se encamino hacia un callejón para poder desaparecerse pensando que quizá James Sirius si estaba allí, después de todo podría ser verdad, con el pasar de los años…
--Con un demonio, con un demonio ¿Dónde te metiste?—se preguntaba Harry que recorría el Callejón Diagon a la desesperada, incluso había ido al Caldero Chorreante pero Hannah le había dicho que James no había puesto un pie allí desde la última vez que fueran todos los Potter a comprar túnicas nuevas. Ya eran casi las cinco y no daba con el pequeño, estaba tan preocupado, pensando lo peor.
Londres Zoo.
Dijo la voz de George que se esfumo junto con su patronus, Harry se quedó plantado ahí donde estaba, estaba analizando la información que le acababa de llegar ¡Claro! ¡El zoológico! Con un giro se desapareció.
--¿Dónde están los leones?—decía James Sirius que iba caminando meneando la cabeza, estaba en el zoológico porque los animales le traían buenos recuerdos, aunque ahí no había nargles ni esas criaturas que le gustaban a Lysander—los leones como el de Gryffindor…
--¿Necesitas algo, hijito?—le dijo una anciana que iba con su esposo y un niñito, James rió, era como de la edad de Chloe y Zoe.
--No, gracias—respondió el pequeño caminando hacia ningún lugar en especial.
--¿Vienes solo?—inquirió el ancianito algo preocupado.
--No.
--¿Seguro?
--Seguro.
--¿Quieres que te llevemos con tus padres?
--No, gracias—dijo James Sirius un poco harto ¿Qué tenía de malo que un niño de nueve años anduviera paseando solo por el zoológico?
Se quedó pensando, quizá si tenía un poco de malo…
--¿Disculpe ha visto a un niño de unos nueve años? Tiene el pelo como rojizo, usa gafas redondas, tiene los ojos cafés y pareciera que… ¡James!—grito Harry cuando sus ojos se toparon con una playera de Sortilegios Weasley, ese niño nunca se quitaba esa playera--¡James!
--¿Qué? Ah…--dijo el pequeño mirando las serpientes, como no había encontrado a los leones se encamino hacia la casa de reptiles, las serpientes eran de Slytherin pero no por eso no iba a verlas.
--¡James! Por todos los cielos, te he buscado en todas partes…
--Iba a regresar—afirmo el pequeño un poco irónico, no dejo que Harry lo abrazara—mi abuelita dice que si las cosas son tuyas tiene que regresar…
--Vamos a casa para que tu mamá vea que estas bien y avisarles a todos, porque te buscaban también…
--¿Y mi tío George?—pregunto caminando junto a su padre que no sabía que hacer o que decir.
--Sí, él también…
--Quiero verlo.
--No, primero tenemos que ir a la casa…
--Quiero hablar con él—insistía James Sirius tratando de no gritarle, era su papá.
--No, puedes hablar con él cuando…
--¡Él es el único que no me cree malo!—exploto James Sirius haciendo que la poca gente que pasaba por allí se les quedara mirando, Harry no sabía que decir, se sentía apenado—con él sí puedo hablar…
--Conmigo también…
--No es cierto, tú favorito es Albus, con él si hablas; como se parece más a ti…
--¡Ya basta!—lo corto Harry y lo cargo para sentarlo en una de las rejas para que quedara a su altura, James miraba a su padre sorprendido, nuca le gritaba, no como ahora—yo no… Albus no es mi favorito, es solo que con él es más fácil… es más tranquilo… yo… no sé cómo ser a veces contigo, es porque soy aburrido…
--No eres aburrido—razonó James recordando todos los comentarios chistosos o los juegos con él, no era aburrido para nada.
--Es que… ¿me perdonas?—pregunto Harry, había sido injusto con él pensando lo peor cuando James solo quería hablar—te prometo que no volverá a pasar ¿sí?
--¿Seguro?—James se veía tan curiosito con los ojos entrecerrados.
--Segurísimo.
--Bueno, te perdono—acepto abrazándolo—tengo hambre.
--Yo también, vayamos a casa para que tu mami nos atiborre de comida ¿vale?
--¡Vale!
--Y podemos irnos caminando para que me cuentes lo que me ibas a decir en la mañana…
--No, mejor luego—dijo y Harry pudo jurar que su hijo parecía nervioso ¿Por qué?
--Está bien.
¿Qué querría decirle James Sirius? Tenía que ser algo serio porque de lo contrario él jamás se hubiera enojado o tal vez era un tema del que le costaba trabajo hablar, pero, siendo sinceros ¿Qué tema podía hacérsele difícil a ese crio? Ninguno…
--¿Dominique?—pregunto Victorie dubitativa a su hermana que estaba en la biblioteca, la aludida se giró algo cansada pero cuando vio a su hermana sonrió--¿Estas muy ocupada?
--No, solo terminaba la redacción de los bezoares—contesto Dominique—es que los acabamos de ver con Slughorn ¿sabes?
--Sí, eso ves al principio del primer curso—dijo Victorie sentándose a su lado; ese septiembre Dominique y Molly habían comenzado Hogwarts, algo que lleno de gusto a su familia ya que ambas fueron Gryffindor a la par que Frank Longbottom que fue león y William Davies que fue Ravenclaw, algo que alegró Roger, su padre y Lavender solo sonrió un poco. Ahora Victorie necesitaba de apoyo moral ¿y quién mejor que su hermana?--¿Ya terminaste?
--Sí, solo faltan las conclusiones pero Molly iba a hacerlas—dijo sonriendo, ella y Molly se repartían el trabajo para que no se les hiciera muy pesado--¿Qué te pasa? ¿Es por lo de James? Mamá acaba de mandarme una carta donde dice que prometió que no va a volverse a escapar…
--No, no es eso—Victorie le restó importancia al asunto con un ademan de la mano, luego se lo pensó mejor—pero es bueno que ese Siriusin lo haya prometido.
--Sí ya sé, pero ya pasó como una semana de eso ¿no?—Dominique guardaba sus cosas en su bolsa, luego miro a su hermana que se pasaba los dedos por el cabello, signo de que estaba nerviosa--¿Ahora qué te pasa? ¿Violeta o Cassandra?
--No, no, no es ninguna de ellas—afirmo Victorie bajando la voz porque Madame Pince pasaba por allí con mirada severa—ya sabes que ya no se meten conmigo desde que… bueno Ryan…
--¡Ah ya!—soltó Dominique con una gran sonrisa, comprendía el punto--¿Sigue insistiendo?
--Sí—dijo Victorie bajando la mirada—pero el problema es que ahora… ahora no sé.
--¿Cómo que no sabes? ¿Qué cosa no sabes?—Dominique podía tener solo once años pero era muy intuitiva y curiosa, se tapó la boca con las manos--¿Ya te convenció?
--No… no por completo, no sé—admitió luego de una lucha interna; por un lado, le gustaba Ryan, le gustaba mucho su físico, su forma de ser, como la trataba… pero por otro lado estaba Teddy… Teddy con su sonrisa, su gentileza, su solidaridad y… Cassandra, ella, su novia. Viéndolo así no había mucho que decir ¿no?—ya sabes que…
--Pero es que no te entiendo mucho, bueno, en realidad a los dos—dijo Dominique pensativamente—digo, se besan y todo ¿no?—Victorie asintió sonrojada--¿entonces qué es lo que quiere?
--Bueno, solo nos besamos, no hemos hecho nada más—dijo Victorie roja hasta las orejas, era Weasley—pero es que él quiere que sea su novia oficial y yo… no sé qué decirle.
--¿Por qué no le dices que si?—intervino Molly que se dejó caer en la silla, junto a Dominique—siento la interrupción—dijo al ver la cara de Victorie—pero es que… no podía quedarme callada.
Molly seguía siendo, de todas las primas, la que menos se arreglaba, por ejemplo, ahora llevaba pantalón en vez de falda igual que Victorie o Dominique; la corbata la traía toda floja, la blusa salida, y el pelo medio cepillado amarrado en una coleta guanga en resumen, a Molly no le importaba mucho cuidar de su aspecto.
--No te preocupes—dijo Victorie sonriéndole—eres mi prima, no hay problema.
--Y más porque no dirás nada ¿verdad?—tercio Dominique sacando de la mochila de Molly las conclusiones que ella debía hacer--¿Molly?
--Sí, claro, soy una tumba—afirmo la pelirroja sonriendo--¿Y bien? ¿sigues sin decirle que sí a Ryan por Teddy?
--¿Cómo sabes tanto?—pregunto Victorie abanicándose con un libro delgado.
--Bueno, desde que éramos pequeños tú y él… no sé, había algo más que no compartían con nadie más—explicaba Molly con ademanes—o quizá me di cuenta en cuanto pusimos un pie en el castillo porque ¡Merlín! Teddy se puso…
--¡Molly!—gimieron las hermanas coloradas.
--¿Qué? Es verdad—defendió quitándole su redacción a Dominique para terminar la suya—Y esa Cassandra… no se lo merece.
--Ya, pero llevan de novios casi tres años—se lamentó Victorie—además ni ella ni Violeta se han metido conmigo, podría decirse que ya hasta nos llevamos bien…
--¿Y qué? ¡Mándalas al diablo!—salto Molly apretándose los nudillos de las manos—a mí me caen mal, siempre están de metiches con todos…
--Querrás decir que quieren quedar bien con todos—la contradijo Dominique severamente, la rubia y la pelirroja alzaron las cejas—véanlo, Teddy es hijo de miembros de la Orden, nosotras también—se refirió a ella y Victorie que comenzaba a entender su punto—y tú Molly, el tío Percy esla mano derecha del ministro y la tía Audrey es la jefa del Departamento de Accidentes y Catástrofes Mágicas…
--Quieren quedar bien con nosotras—termino Molly como si le hubieran revelado una gran verdad--¡Malditas! Y yo que creía que todos los Gryffindor éramos buenas personas…
--Pues desengáñate—dijo Victorie gravemente—cuando eres hija de un Weasley te tienes que andar con cuidado.
--¿Por qué?—preguntaron al tiempo.
--¿Cómo que por qué?—Victorie abrió mucho los ojos, Dominique y Molly se miraron sin entender--¡Nuestros padres son famosos! Son gente influyente…
--¡Ya capte!—chillo Molly sonriendo, luego su sonrisa se esfumo--¿Dices que la gente solo se juntara con nosotros por la fama de nuestros padres? ¡No es justo!
--No precisamente—la consoló Dominique abrazándola por los hombros—Frank y William son nuestros amigos y no porque sean famosos o influyentes, te lo aseguro…
--Sí, bueno, pero ¿y las demás personas?—pregunto Molly abatida—no se vale…
--Siempre habrá gente buena y mala—aseguro Victorie sonriéndole para darle ánimos—ya ves; Ryan, Wayne, Megan y Jack y no los conocíamos de pequeños…
--Pero son tus amigos—puntualizo Molly.
--Mejor no piensen en eso—propuso Victorie—piensen en…
--¿Ryan?—aventuraron Dominique y Molly malévolamente.
--Oh, eso… sí, esto… es que no sé…
--… felix felices… ¿Dónde estás?
--¿Teddy?—las tres se miraron y se arrepatingaron al librero para oír mejor, del otro lado les venía la voz del metamorfomago.
--Maldita poción, maldita poción… si y ahora Cassandra… ¡Demonios!—y por el ruido que oyeron pudieron decir que Teddy se escondió.
--¿Ted? ¿Teddy? ¿Estás ahí?—Dominique y Molly arrugaron el ceño e hicieron como que vomitaban, Victorie les dio un manotazo y se puso un dedo en las labios para que se callaran--¿Remus? Sé que estas aquí, te vi entrar…
--¿Lo sigue o qué?—susurro Dominique rodando los ojos.
--Ya está loca—musito Molly.
--¡Ted!—chillo Cassandra pasando muy cerca de donde se encontraban los cuatro escondidos.
--¡Señorita Bonham!—era la señora Pince que aparecía con su cara de buitre--¿Qué le pasa? ¿Por qué grita? ¡Sabe que está prohibido gritar! ¡Fuera de aquí! ¡Ahora!
Se taparon la boca para no reírse a carcajadas por la cara de Cassandra que era sacada a empujones por la bibliotecaria; se oyó otro ruidito, era Teddy.
--Por fin…--resoplo Teddy y volvió a su búsqueda.
--¿Si le huye porque sigue con ella?—inquirió Dominique en voz tan baja que Victorie y Molly tuvieron dificultades para oírla.
--No sé, escuchemos—dijo Victorie como quien no quiere la cosa, su corazón martilleaba y de nuevo esa maldita llama en su interior se prendió, esa sensación de mariposas en el estómago ¿y si Teddy estaba por cortar a Cassandra? ¿Qué haría ella? Pero ahora solo se oía la respiración del chico y el abrir y cerrar de libros.
--Ya no…
--Hubiera sido más sencillo si tuviera ese libro—murmuraba Teddy, de nuevo se quedaron petrificadas para oír mejor—podría decirle a mi abuela que me lo mande… hum… felix felicis… ¡Merlín!—las tres se sobresaltaron y casi se les cae el libro que Dominique traía en la mano—No sé cómo la soporto…
Por la cara de Victorie cruzo una expresión de júbilo, de triunfo ¿Así que ya lo tenía harto? ¿Qué esperaba? ¡Que ya la dejara!
Dominique y Molly hicieron idénticas caras de emoción a Victorie, estaban por gritar pero debían seguir sin ser descubiertas, pero eso no les impidió dar de brinquitos tomadas de las manos y moviendo los labios como diciendo <<Que la corte, que la corte, que la corte…>>
--¡Mujeres! No puedes vivir con ellas ni sin ellas…
--¿Qué…?
--¡Shhh!
--Si no fuera porque la quiero tanto…--suspiro Teddy cerrando de golpe un libro, sus ilusiones se rompían en mil pedazos--¡Ay Cassandra! Como me traes…
Y se fue con el libro.
--¿Victorie?—la llamo Dominique tímidamente--¿Te sientes bien?
--Yo…--la voz le temblaba y se resbalo por el librero llegando al suelo; Dominique y Molly se sentaron a su lado tomando cada una su mano para brindarle su apoyo incondicional.
--¡Será idiota!—exclamo Molly sin poder contenerse, Dominique la fulmino con la mirada—Lo siento pero es verdad ¿Qué no se da cuenta que Victorie lo quiere? Papá tiene razón, le ha afectado crecer junto al tío Harry, es lento, es corto de luces…
--¡Molly!—le regaño Dominique y negó con la cabeza, luego miro a su hermana que estaba pálida y con los ojos en un punto muerto—Vic… no te pongas así por su culpa, te lo han dicho, diviértete, disfruta y yo… ¡que te haces si bien que te gusta Ryan!—lo último lo dijo para tratar de animarla.
--Tienes razón—Dominique y Molly se sorprendieron, normalmente para animar a Victorie se tardaban mucho tiempo, pero ella trataba de sonreír—si me gusta Ryan y no… no puedo y no quiero seguir esperando a que Remus se dé cuenta que lo quiero, no más.
--¡Así se habla!—alabo Molly poniéndose de pie de un brinco y ayudándola a ponerse de pie—¡Ahora, ve y díselo a Ryan! ¡Dile que sí!
--¡Fuera!—grito la señora Pince que había llegado su lado sin que se dieran cuenta--¡Largo de aquí!
--¡Que humor!—se quejó Molly cuando ya caminaban a la sala común de Gryffindor—en serio que un día de estos… creo que le escribiré al tío George…
--¿Al tío George? ¿Para qué?—pregunto Dominique pero cuando su prima sonrió malévolamente ella comprendió--¡Claro que no! No puedes, no me lo puedo creer, la hija del tío Percy queriendo hacer una broma ¡Merlín! El tío se muere…
--Oye, oye que no puedes decir nada—dijo Molly con mucha convicción—nadie tiene que enterarse y menos mi papá.
--Buen punto—admitió Dominique sonriendo.
--¿Qué clase se supone que tienen los de sexto?—inquirió Victorie buscando en su bolsa el horario que Ryan le había regalado "para que sepas donde estoy" le había dicho--¿O es hora libre?
--Hum…--Dominique rebuscaba en su bolsa también—mejor ayúdanos con el dibujo de Cuidado de Criaturas Mágicas porque según recuerdo en esta hora tienen pociones y la que sigue es hora libre…
--Vale, vamos… ahí, esa aula está vacía—dijo Victorie abriendo la puerta de la izquierda.
Media hora más tarde, en la que Victorie termino dibujando ambos trabajos y que Molly se quedara dormida, que Dominique se pintara las uñas y que Peeves fuera a molestarlas se encaminaron al Gran Comedor.
--¡Frank!—grito Molly cuando ya llegaban a su destino y logro atisbar una melena negra con rulos--¡Hola!
--Chicas, hola—saludo Frank muy educadamente, con un beso en la mejilla--¿Dónde se metieron? Tan las estaba buscando que llegue a los invernaderos…
--¿Qué dice el tío Neville?—pregunto Victorie cuando ya caminaban a la mesa de Gryffindor para almorzar.
--Nada, que estaba tratando de conseguir branquialgas…--Frank dejo la frase al aire para servirse una buena ración de beicon con puré--¿Y ustedes?
--Fuimos a… a comer gatos—se apresuró a decir Dominique cuando estuvo a punto de meter la pata y Victorie le dio un pisotón por debajo de la mesa.
--¿A comer gatos?—Frank alzó una ceja—No me sabía ese pasatiempo suyo…
--Sí, veras lo sujetamos del pescuezo, le damos vueltas y…
--¡Eso es asqueroso!—chillo Victorie dejando de lado su plato—en serio Molly, tienes que dejar de ver tantas cosas muggles…
--Frank pregunto—defendió la pelirroja encogiéndose de hombros y metiéndose un gran trozo de pan a la boca.
--¿Has visto a Ryan?—le pregunto Victorie a Frank que negó con la cabeza—oh bueno debe de venir ya ¿no?
--Sí supongo… ahí viene—dijo Dominique señalando la puerta con disimulo, Victorie se sonrojo y Molly rió por lo bajo, Frank no entendía nada--¡Hola chicos!—exclamo cuando Ryan y Wayne se sentaron frente a ellas.
--Nos ganaron—comento Wayne como saludo se sirvió comida sin demora, solo le sonrió—como odio Pociones, maldita asignatura del diablo…
--¿Todo bien?—dijo Victorie a Ryan en voz baja para que solo él la escuchara.
--No, Slughorn le ha mandado deberes extras porque su poción se cuajó—explico Ryan—olía asquerosamente mal y con todo lo que tenemos que hacer, ya te imaginaras que no es buen momento para que hable con Megan…
--Oh sí, le diré—musito Victorie algo nerviosa.
--¿Qué te pasa?—pregunto Ryan al notarla extraña--¿Quieres que…?
Una tos muy escandalosa y falsa los saco de sus pensamientos; era Dominique que le hacía señas a Frank y Molly para que se fueran, Victorie quería que se la tragara la tierra.
--¡Todavía no acabo!—chillo Molly enseñándole su plato—Dominique…
--¡Tenemos que terminar el dibujo para Hagrid!—a cada palabra Dominique se delataba más, no era muy buena en eso.
--Vayamos a dar un paseo—propuso Ryan colgándose su mochila y la bolsa de Victorie y tomando unos panecillos—así podrán dibujar a gusto; nos vemos en la sala común, Wayne—el aludido asintió cabizbajo.
--Claro, vamos—cuando Ryan ya no veía, Victorie le lanzó una mirada muy significativa a su hermana que se sonrojo—esto… es un día hermoso ¿no?
--Parece que es de los últimos días soleados del año—afirmo Ryan cuando bajaban los escalones de piedra hacia el lago—habrá que aprovecharlo.
--Hum… ¿Ryan?
--Dime.
--¿Sigue en pie tu… tu proposición?—pregunto la rubia muriéndose de pena, no pudo aguantarle la mirada y desvió sus ojos hacia el suelo. Tantas dudas y preguntas la asaltaban en esos momentos que desearía con todo el corazón que ella hubiera estado allí para aconsejarla pero ya era una chica de catorce años, tenía que comenzar a tomar sus propias decisiones y si se equivocaba entonces tendría que aprender a levantarse porque no todo el tiempo iba a consultarla, no, ahora tenía que hacerle caso a lo más lógico porque lo ilógico era que siguiera por un chico que solo la miraba como su mejor amiga, no debía seguir sufriendo, debía hacer lo correcto, debía… debía estar con Ryan, si, él la quería y ella… no se iba a casar con él ¿no? Aún tenía que besar a muchos sapos como decía su madre así que, ahí estaba, a punto de decirle que si a Ryan y olvidarse de Ted por un rato, era lo mejor, era lo más sano.
--¿Cómo?—pareciera que Ryan acababa de recibir un buen golpe en la cabeza, parecía atontado y no creía haber escuchado bien.
--Yo entenderé si no ya que…
--¿Quieres ser mi novia?—pregunto Ryan recuperando su actitud segura y galante.
--Sí—dijo ella antes de que los labios de Ryan se impactaran con los suyos, abriéndose paso y esta vez ella no lo detuvo, era cálido, dulce, le gustaba…
--¿Teddy? ¿Teddy? ¡Remus!—grito Cassandra dándole un golpe con su libro para que le hiciera caso, iban hacia el castillo--¡Te estoy hablando!
--¿Qué? ¿Qué pasa?—pregunto Teddy estirando las arruguitas que se hacían en su frente--¿Por qué me golpeas?
--Te estoy hablando y no me hacías caso—dijo Cassandra besándolo juguetonamente a lo que el chico la rodeo por la cintura para profundizar el beso, cuando se dieron cuenta ya estaban en el piso--¡Oye! Eres un mano larga…
--Lo siento—dijo Teddy haciendo que su pelo y sus ojos pasaran por todos los colores y pusiera sus manos detrás de la espalda—en serio, no era mi intención.
--No, yo no dije que no, solo dije que…
--¿Qué hacen aquí?—una voz que venía detrás de un arbusto cercano los sobresalto, era Ryan—Wow, un buen lugar si no quieren que los vean ¿eh? Pillines…
--No estábamos escondiendo—afirmo Teddy ayudando a su novia a ponerse de píe--¿Y tú que haces aquí? ¿Nos espías?
--Créeme que tengo cosas más importantes que hacer que espiarlos—dijo Ryan rodando los ojos—en realidad…
--Hola Teddy—saludo Victorie con una sonrisa radiante, no la habían visto; el metamorfo abrió mucho los ojos y Cassandra sonrió—hola Cassandra.
--Hey ¿Qué pasa aquí?—Cassandra era muy cotilla y no le paso por alto que Ryan estuviera abrazando a Victorie, si bien esos dos se daban amor de vez en vez, aquello era diferente--¿Algo que debería saber?
--¿Qué Teddy ronca?—aventuro Ryan radiante.
--Imbécil—murmuro Teddy tratando de darle un buen golpe que él esquivo.
--¿Ya son novios, verdad?—atino Cassandra que se colgaba del brazo de Teddy.
--¿Qué comes que adivinas?—Ryan apretó con fuerza la mano de Victorie que sonreía, seguía sonriendo a pesar de estar con Cassandra que le daba de besitos a Teddy que se dejaba—Así es, ya somos novios oficialmente…
--¡Qué bueno!—chillo Cassandra abrazándolos—eso es genial, una noticia estupenda…
--Sí, felicidades—dijo Teddy sonriendo, no estaba enojado, no realmente…
Victorie recibió el abrazo de Teddy con miedo, siempre que él la abrazaba sentía miles de mariposas en el estómago, sentía que sus pies se alzaban del suelo y esta vez… esta vez solo le dio palmaditas en la espalda, no sentía todo aquello ¿Qué había sucedido? ¿Dónde habían ido a parar todas esas emociones? ¿Había logrado dejar de lado su estúpido enamoramiento? Bueno, eso era genial, un peso que se le quitaba de encima, se sentía aliviada… ¿Si verdad? ¿O era que quería darle celos? No, no era eso, no era eso…
Volví n___n
Sí bueno antes de lo que esperaba teniendo en cuenta lo que ha acontecido en mi vida… ¡ESTOY EMBARAZADA!
Jajaja ¡mentira! Jajajaja ¿Cómo creen que yo (una niña de quince años xD) iba a esperar bebés? ¡No señor! Soy señorita que mi trabajo me ha costado, ok ya…
¿Cómo ven el capi? Sinceramente me ha gustado mucho como quedo, morí de la risa con mi James Sirius y como me he dado cuenta que casi no saco a Albus pues… en el siguiente capítulo ya veremos la segunda parte de Ranas de Chocolate, aplausos w
Pues espero que no me tachen de… lo que sea por poner a Vic con novio desde los catorce, si yo les contara lo que hacía a los catorce, no me lo creerían además que ella no estará de caliente con Ryan, aquí no hay cavidad para las perversiones n___n
Dudas, quejas y/o sugerencias, en los comentarios nos vemos :P
Besos con sabor a Harry Potter