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Después de la tormenta: Luna de Miel — capítulo 1
Ambos reían copiosamente, habían pasado tres años luego de la guerra, la ruptura de sus relaciones, el éxito que ambos alcanzaron en sus vidas, y la costumbre de cenar en el mismo restaurante.
Harry soltó otra carcajada, recordando la primera vez que aprendió a cambiarle los pañales a Teddy, luego tomó la botella de vino y se aumentó un poco más, para luego proceder a la de ella.- No espera...- ella dijo pasando el bocado de espagueti que tenía en la boca. Harry enarcó una ceja divertido y ella le sonrió con complicidad mientras se limpiaba la comisura de los labios con la servilleta.
Hermione, estamos celebrando.- Harry dijo y le aumentó más vino.
Ella negó con la cabeza.- No...Quería decir...Merlín…Harry sabes que no bebo demasiado.- cambió de tema al ver que el llenaba su copa considerablemente.
Harry sonrió.- Eso no dijiste el día de tu cumpleaños.- contestó dándole un sorbo a su bebida.
Hermione abrió la boca para replicar, pero el tomó su tenedor y metió un trozo de carne entre sus labios.- Además te regresas conmigo, no creo que alguien se atreva a secuestrarte- comentó dando otro sorbo al vino, mientras la observaba pasar la comida.
Eres perverso.- Hermione contestó y le dio un sorbo a su copa.
Ya me conoces.- Harry contestó y regresó su atención a su plato.
Hermione lo observó y se mordió el labio inferior. Luego miró a su alrededor y detectó algunos curiosos que voltearon apenas notaron que ella observaba. Hermione sonrió sin querer, siempre que cenaban ahí, todos los miraban. Volvió a mirar a Harry, durante esos tres años, por alguna razón había comenzado a disfrutar de su fama. Suspiró, no podía culparlos, si eran Harry Potter, el salvador del mundo mágico, y Hermione Granger, la ministra más joven y justa que tuvo el ministerio.
Harry dejó de separar los espárragos de la carne y la miró.- ¿Pasa algo?- preguntó, Hermione miró los espárragos y comenzó a vaciarlos en su plato.
Harry chasqueó la lengua y quitó la carne al espagueti de ella.- Pensaba en lo que hemos conseguido.- contestó...- falta una.- luego agregó señalando un diminuto trozo de carne.
Harry trinchó con el tenedor y se lo llevó a la boca.- has conseguido.- corrigió.- ministra Granger.- dijo sonriendo y alzando el cuello.
Hermione frunció los labios y fingió estar fastidiada.- percibo envidia señor Potter.- contestó altiva al mismo tiempo que se cruzaba de piernas y acomodaba sus cabellos hacia atrás.
Harry abrió la boca pero la cerró de nuevo, ella le sonreía con un brillo singular en los ojos. Él exhaló, tres años fue el tiempo que le tomó profundizar sus sentimientos por ella, si es que era posible. Iban por el cuarto año de amistad, luego de la guerra, por lo que él había tomado una decisión un tanto radical para la vida de ambos.
Hermione enarcó una ceja al notarlo silencioso.- Ok…. ¿Qué ocurre?- pregunto apartando los platos y cruzándose de brazos sobre la mesa.
Harry respiró hondo y miró hacia la gran ventana a su lado, luego miró su reloj, era cuestión de minutos para que comience. Hermione chasqueó los dedos frente a su rostro.- ¿Harry?- preguntó.
Harry apartó las copas de vino y se llevó una mano al bolsillo mientras posaba otra mano sobre las de ella. Hermione lo miró extrañada y luego alzó el cuello, la gente a su alrededor parecía estar atenta a cada uno de sus movimientos.- Envidia no es la palabra correcta- Harry contestó como si estuvieran siguiendo la charla anterior. Ella frunció más el ceño y el suprimió una sonrisa. Su mirada marrón se había tornado suspicaz y brillaba llena de curiosidad.
Hermione lo miró a los ojos, era la primera vez que no sabía lo que estaba pensando. Lo observó con detenimiento, si su comportamiento estaba cambiando, algo debía cambiar en su forma de vestir. Pasó sus ojos a su camisa, negra como acostumbraba, sin embargo no llevaba corbata, ¿Había estado nervioso? Él sólo se quitaba la corbata cuando estaba nervioso, enarcó una ceja y se inclinó un poco. Olía a menta, pero también a ¿Brisa marina? Se sentó de nuevo. Lo miró fijamente a los ojos.- ¿Te has echado la pomada de la suerte de Luna?- preguntó obnubilada porque Harry haya creído en los inventos de su rubia amiga.
Harry le sostuvo la mirada por unos segundos.- ehm...claro que no.- negó, pero giró el cuello para ver de nuevo hacia la ventana. Pequeños copos de nieve comenzaron a caer, y poco a poco se precipitaban con más rapidez. Sonrió satisfecho.
Hermione resopló y de nuevo giró el rostro. Los demás presentes regresaron su atención a sus platos.- Harry James Potter.- dijo con suavidad pero seria.
Espera.- él contestó mirando hacia el mini bar que se encontraba en una esquina.
"Informamos que habrá una fuerte tormenta de nieve esta noche, por favor no salgan a las calles." El locutor de la radio informó.
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Harry sonrió ampliamente y la miró, esta vez más tranquilo que todo iba a funcionar.- ¿Qué te parece una casa cerca al bosque de Dean?- preguntó.
Hermione parpadeó un tanto confundida.- Sería perfecta está cerca al valle Godric....pero.- contestó.
He pensado lo mismo... ¿Estás de acuerdo con una chimenea, y cuatro habitaciones?- continuó aumentándose un poco más de vino.
Si...pero.- Hermione intentó hablar.
¿Te casarías en la capilla de Godric?- Harry la interrumpió y la miró con detenimiento…¿ue te parecen tres hijos o cuatro?
Si Harry, pero porque estas....- Hermione dejó de hablar y abrió los ojos de par en par.- ¿Boda? ¿hijos?- apenas preguntó.
Harry respiró hondo- ¿Te casarías conmigo?- preguntó tomando sus manos.
Hermione se quedó estática mientras Harry solo esperaba su reacción. Alguna vez le había insinuado que podrían ser más que amigos, y ella le había desviado el tema. Harry pensó que no tenían futuro si ella lo seguía viendo como un amigo, pero sus dudas se disiparon cuando se encontró con Cho y esta comenzó a coquetearle de nuevo. Nunca olvidaría la furiosa expresión de la castaña, ni todo lo que tuvo que hacer para que vuelva a hablarle. Sin embargo, cuando él se alejó de Cho, Hermione siguió haciéndose la desentendida. Razón que lo llevaba a actuar como estaba haciéndolo, había pensado por días y esa era la única solución, para ambos.
Hermione pensó que su corazón se aceleraba a grandes escalas. Ni en sus más alocados sueños se había imaginado a Harry pidiéndole matrimonio, tampoco que no lo había pensado, el problema era que temía demasiado perderlo si una relación no funcionaba. Se levantó sin darse cuenta.- Lo siento.- musitó y tomó su saco.
Harry respiró hondo, esperando… Hermione no sintió que la seguía, por lo que se apresuró hacia la salida. Abrió la puerta dispuesta a salir disparada pero sus piernas no respondieron al ver la tormenta de nieve frente a sus ojos. Miro el piso, cincuenta centímetros de nieve lo cubrían, el viento soplaba con fuerza y la nieve se arremolinaba en medio de la calle.
Ella se aferró al marco de la puerta con ambas manos, el viento agitaba sus cabellos y la nieve rozaba sus mejillas haciendo que se sonroje. Su corazón latía con tanta fuerza que podía sentir sus latidos como si los tuviera en sus manos.
Dicen que la nieve llegará a un metro de altura.- Harry la hizo estremecer cuando susurró en su oído izquierdo y apoyó su mentón en su hombro.
También que es peligroso salir con esta tormenta- agregó rodeando su cintura con sus brazos.
Hermione no contestó…¿casarse? "casarse" ¡¿casarse?! Con Harry, tener hijos, una casa, vivir juntos…- Dormir conmigo todas las noches no será tan malo.- Harry susurró besando su mejilla y sonriendo debido a la quietud de ella.
¿Y su amistad? ¿Y si fallaban? ¿Si lo perdía? Ella respiró con dificultad. Hubiera escapado del lugar si no fuera por la nieve y la tormenta, Harry sabía que hubiera escapado.- Si, lo sabía.- él asintió como si hubiese estado leyendo sus pensamientos.
Hermione se giró, pero él no la soltó. Lo miró a los ojos y descubrió que la miraba sereno, como si fuese lo más natural del mundo pedirle matrimonio a su mejor amiga, luego de haberla convencido de ir a cenar sabiendo que la tormenta le impediría huir de sus propios sentimientos.
Y si…- ella apenas dijo.
Y si no nos llevamos bien…- Harry murmuró y volvió a sonreír. Se acercó a su oreja derecha.- Creo que siete años de amistad y otros tres de apoyo incondicional borran esa duda.- susurró.
Pero ni siquiera somos…- quiso decir, pero él la acercó más a su cuerpo, apretándola ligeramente contra su pecho.
¿Novios?.- Harry cuestionó.- Has cuidado de mi mejor que una novia, y he cuidado de ti mejor que un novio, mas diez años de verdadera amistad…pienso que ya podemos saltarnos ese paso.- justificó, otra vez susurrando en su oreja izquierda.
Hermione lo miró al rostro, estaba quedándose sin excusas y la gran personalidad racional que la caracterizaba ya daba gritos de auxilio, porque su mirada verde estaba derritiéndola y su boca rojiza y entreabierta iba borrando sus miedos cada vez que exhalaba sobre sus labios.- Pero tú…-dijo.
Yo…- Harry repitió acercando un poco más sus rostros.
Hermione se estremeció.- Tú nunca me dijiste…-
Tú tampoco.- Harry contestó cada vez más cerca a sus labios, ella se mordió el labio inferior y trató de mantener los ojos abiertos, él sonrió de nuevo.
Tú..tú..- Hermione olvidó lo que iba decir.
Quiero casarme contigo.- Harry completó, pero ya no la dejó replicar. Le robó el beso que hace mucho tiempo había esperado en silencio, y por el que ella no había dormido noches enteras.
Hermione poco a poco fue soltando el marco de la puerta, sus manos encontraron camino en la espalda de él y entre sus cabellos. Mientras sus bocas hacían lo suyo, quitándoles la respiración pero nunca rompiendo el beso que los estuvo carcomiendo por mucho tiempo.- ¿Podemos adelantar la Luna de Miel?- ella finalmente preguntó, con el respirar agitado y las mejillas mucho más enrojecidas.
Harry parpadeó sorprendido. Fue el turno de ella para sonreír y luego volver a besarlo, dejando de lado los miedos porque él le había dado todas las razones para casarse con él, saltarse el noviazgo, y tener una vida juntos sin perder más tiempo durmiendo en camas separadas. Vivir en casa alejadas, trabajar juntos, mirarse con complicidad, leer la mente del otro, entenderse en silencio, pero regresar a una cama donde el otro no estaba.
Te amo- Harry murmuró sin dejar de besarla.
Las noches serán mejor contigo.- Hermione contestó dando un pequeño salto y rodeando su cintura con sus piernas. Harry la sujetó con seguridad, y sin pensar más, desapareció.
Na: Otro One'shot espero que les guste, y si comentan mejor. :)