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Después de la tormenta: Luna de Miel — capítulo 2
Las mañanas algunas veces se convertían en los olvidos de un sentimiento, sin embargo aquel día, mientras la luz del sol alumbraba la terraza de la habitación Harry Potter no dejaba de observar a la mujer que dormía sobre su cama. Apenas cubierta con unas sábanas blancas y sus castaños cabellos cayendo sobre su rostro. Se acercó llevando bandeja en mano y sentándose a su lado. No hubiese querido despertarla pero moría por escuchar su voz diciendo su nombre, deseaba sentir que lo que estaba viviendo era real y no producto de su imaginación. Hermione sintió la suave textura de un par de labios rozar su mejilla izquierda y ascender con lentitud hasta su frente. Abrió los ojos sonriendo al encontrarse con los brillantes ojos de Harry mirándola embelesado.- Buenos días- murmuró sentándose aún adormilada. Harry le sonrió- Te dije que dormir conmigo ni iba a ser tan malo- dijo colocando la bandeja sobre su regazo y trinchando un trozo de fresa. ¿Dormir? Harry Potter, usted no me dejó dormir anoche...en lo absoluto- Hermione contestó apartando sus cabellos de su rostro y mirándolo fijamente a los ojos. Había esperado mucho tiempo por un amanecer como ese, sin angustiarse pensando con quien él iba a amanecer o si pensaba en ella. Se había debatido entre sus miedos y las ganas locas de decirle lo enamorada que estaba de él, tanto que se le había hecho una eternidad decidirse a confesarle sus sentimientos. Pero él supo arrinconarla, ponerla entre la espada y la pared, entre casarse con él y...,por más loco que parezca, casarse con él. Harry sonrió esta vez haciendo una mueca de suficiencia y picardía- Porque usted, señorita Granger, me pidió una Luna de Miel adelantada...no me dejó opción- acercó el trozo de fresa a sus labios, ella lo recibió mordiendo sin dejar de mirarlo.- He hice mi mejor esfuerzo para complacerla y convencerla que debe quedarse a mi lado...siempre- Hermione trinchó otro trozo de fresa y lo acercó a su boca, Harry mordió inclinándose un poco sobre ella.- Te resultó...- le murmuró en el oído derecho- Anoche es inolvidable- agregó besando su mejilla. Harry trinchó otro trozo de fresa y lo puso en medio de sus rostros. Ella mordió un extremo y él sonriente mordió el otro, mientras acercaba sus labios a los de ella, robándole un beso lleno del sabor a fresa de la fruta. Creando un seductor juego entre sus lenguas, que solo buscaban descubrir los confines de sus bocas, con lentitud, disfrutando de la unión de sus labios. Harry apartó la bandeja, tirando hacia abajo de las sábanas, volviendo a tocar su vientre desnudo, acariciando lentamente sus caderas mientras se acomodaba sobre ella. Sabes que nunca me cansaría de tu cuerpo- le murmuró mordiendo el lóbulo de su oreja derecha. Así que solo es mi cuerpo- Hermione contestó desordenando los cabellos de su nuca y tirando un poco de ellos al sentir sus dientes morder su cuello. Harry mordió su labio inferior para luego mirarla- Ya no es tuyo- contestó acariciando su brazo izquierdo y con la otra mano descendiendo sobre su cuello. Hermione volvió a reclamar su boca- Lo sé- contestó pasando sus manos por su espalda dando lentas caricias. El reloj central sonó, dando ocho campanadas, Harry se desperezó, separándose del cuerpo de ella. Hermione desordenó sus cabellos jugetonamente.- Tendremos demasiado tiempo- dijo divertida por la cara de frustración de Harry. No, porque nos casaremos en una semana, en tres días si es posible- Harry dijo levantándose. Hermione lo siguió soltando una carcajada mientras le recibía sus ropas- Estás loco, no voy a casarme en tres días- contestó. Ahora tú eres la perversa- Harry la tomó de la cintura volviendo a besarla.- Estás obligada a casarte conmigo- ¿O?- Hermione aguantó la risa- ¿Qué me harás? Harry la cargó- ¡Potter!- ella exclamó mientras él la metía al baño. O- dijo acomodándola en el interior de la bañera-...te tomo de la mano y te arrastro hacia el altar, desde donde sea que te encuentres...he dicho- contestó abriendo el caño y besándola mientras el agua mojaba sus cuerpos. Hermione se sujetó de los metálicos bordes de la bañera para no resbalar a causa de los desenfrenados besos que el comenzó a darle.- Tú..- quiso decir quedándose sin palabras, se mordió el labio inferior. Así no llegarían nunca al ministerio, muy poco le importó, pronto comenzó a corresponderle. Llegaremos tarde- ella dijo minutos después, mientras él caminaba de un lado a otro, mitad abrochándose la camisa mitad peinándose. Valió la pena- le contestó, Hermione sonrió con complicidad, él se acercó y subió el cierre de su falda. Llegaron al ministerio con el paso apretado, Hermione le limpió más de cinco veces los labios para que no se note el labial. Harry no paraba de besarla a cada esquina que llegaban y francamente ella oponía muy poca resistencia. Decir que se derretía, o mejor dicho que todo su cuerpo respondía con el solo tacto de sus manos era muy poco, apenas y podía concentrarse en la reunión que tenía ese día. Harry sujetaba su mano caminando sonriente por el ministerio, satisfecho. Mirando orgulloso a cual funcionario se les quedase mirando, con la boca abierta. La mayoría dejaba de hacer lo que estaba haciendo solo para verlos caminar tomados de la mano y con la clara expresión en sus rostros que manifestaba la relación que tenían. Bue...buenos días- el elfo de Hermione saludó al ver a Harry a su lado. Buenos días Gerard- Hermione contestó intercambiando una rápida mirada con Harry quien por primera vez no se molestó en llamar la atención de todos. ¡Hermione!- Percy llamó y frenó en seco, al ver a Harry tomándola de la mano.- Hola- dijo luego y sacudió la cabeza. Gerard, Percy...buenos días- Harry contestó pasando un brazo sobre los hombros de Hermione. Percy dejó los papeles que tenía sobre el escritorio de Gerard y les sonrió- Le gané al bastardo, le gané...Potter tengo que invitarte un trago- dijo abrazándolo calurosamente. Hermione, de verdad, felicidades a los dos- Percy la abrazó, mientras ella y Harry se miraban un tanto sorprendidos, el diplomático Percy Weasley había reaccionado de una forma muy distinta a su personalidad. ¿Podría saber de que hablas?- Hermione cuestionó. De nada en particular...el señor Weasley hizo una apuesta con algunos funcionarios del ministerio, incluido el ministro, decían que Harry Potter iba a declarársele en esta semana- Gerard contestó con su acostumbrada voz pasiva. Harry sacudió la cabeza- ¿Apostaron?- dijo incrédulo. Percy se encogió de hombros- Era cuestión de tiempo, ustedes dos estaban terminando con nuestras paciencias y Luna- Ha...Luna, Luna Lovegood- Hermione miró a Harry, él sonrió como si nada ocurriese.- Gerard cuando Luna Lovegood entre por esta puerta, y no salga sabrás que puedes ir a recoger su cuerpo- advirtió. Hola chicos- Hablando del diablo, Hermione le sonrió a la ojiazul amigablemente.- Ehm..Luna- Harry la saludó antes que Hermione pueda hacerlo.- ¿Cómo estás?- preguntó casual. De maravilla, acabo de enterarme que gané una jugosa apuesta, al igual que tú Percy, y venía a invitarlos a salir a celebrar- la rubia contestó- Claro Hermione a menos que quieras dejar que Harry vaya solo y..- Muy graciosa Lovegood, meterme en una apuesta- Hermione contestó abrazándola. Pero nos hicieron ganar o no- Percy dijo dándole palmaditas a Harry- Luego soltarás la lengua Potter, mira que has llegado media hora tarde hoy- ¿Dormiste bien? o no, lo siento..¿Durmieron bien?- Luna preguntó mirando a Hermione divertida. La iba matar, Hermione iba a acabar con ella muy lentamente, estaba disfrutando fastidiarla. Luego que la escuchó ir de dilema en dilema, entre aceptar o no sus sentimientos por Harry, la muy astuta estaba desquitándose con creces. Harry se aclaró la garganta- A trabajar, ya es muy tarde- dijo empujando a Percy que se había quedado esperando su respuesta. Exacto- Hermione le sonrió agradecida, pero Luna la tomó del brazo. Me vas a contar todo- la rubia exigió mientras Harry y Percy se alejaban. Merlín! No he terminado de leer algunos informes!- Ella exclamó queriéndose dar la vuelta, pero Luna fue rápida y logró empujarla al interior de la oficina. Informe es lo que me vas a dar de cómo es pasar la noche con Harry Potter- Luna estableció.- Habla Granger- Hermione la miró fingiendo molestia, pero una sonrisa se dibujó en su rostro- Pasamos nuestra Luna de Miel por adelantado- contestó. Luna sacudió la cabeza y parpadeó perpleja, estática. Vamos a casarnos- Harry contestó ante Percy, el ministro, y tres aurores que sin querer estaban escuchando su conversación. Todos se quedaron en silencio, mirándolo como si se hubiera golpeado muy fuerte la cabeza.- Ayer adelantamos la Luna de Miel- él continuó sentándose en la silla y cruzándose de brazos resuelto. Kingsley se rascó la cabeza- ¿Qué?- dijo al mismo tiempo que todos.- Matrimonio...¿Acaso están locos? Luego saldrán con que quieren hijos- Percy dijo estupefacto. En realidad, lo hemos planeado tres o cuatro es suficiente- Hermione le dijo a Luna haciendo que se siente de nuevo de la impresión. Y yo pensé que la loca era yo..- la rubia murmuró- Dije que aceptes tus sentimientos no que te vuelvas la señora Potter en un día- agregó llevándose una mano al pecho.- Si se saltaron el noviazgo- Sería muy tedioso tenerlo, estamos acostumbrados a hacer casi todo juntos- Harry dijo a unos pálidos Percy y Kingsley que negaban con la cabeza una y otra vez. Es como casarse primero y luego hacerse novios- Kingsley dijo- O hacerse novios y luego casarse..porque ya están saliendo...pero solo- sacudió la cabeza-... No es tan complicado Luna- Hermione contestó debido a las alegaciones de la rubia- Si nos casamos seremos esposos, y seguiremos siendo novios...es como juntar ambos- dijo resuelta. Solo hay algo que tienen que hacer- Luna contestó llamando su atención, Hermione la miró. Hermione y yo ya lo decidimos, el noviazgo prácticamente nos hará perder tiempo, nos conocemos por años, no hay dudas de que no funciones- Harry contestó disfrutando de las caras perplejas de quienes lo escuchaban. Excepto por algo- Percy intervino llamando su atención. Tus padres detestarán la idea- Luna le dijo a Hermione- Sabes que no quieren que te cases con un mago, es más no quieren nada, determinantemente, nada que tenga que ver con el mundo mágico- Hermione respiró hondo, había olvidado aquel importante detalle. Ginebra y Ronald están de regreso en Londres- Percy contestó- Sabes que sus relaciones no terminaron en buenos términos, aunque mi madre ya aya aceptado que no tienen futuro, ellos no y créeme, cuando se enteren...van a reclamar, Ron no perderá a Hermione ahora que está de vuelta y Ginny, aunque dudo que sienta algo por tí, hará su parte.- Harry dejó de sonreír, no había contado con ese detalle, mucho menos con el regreso de Ron. Ginny lo tenía sin cuidado, pero Ron era un caso distinto, la última vez que se vieron casi iban a los golpes. Hermione se sentó en su asiento- No hay nada que no se solucione conversando- contestó, aunque ella tanto como Luna sabían, que anunciarle su pronta boda a sus padres iba a ser un caos completo, por no decir que si le dejaron de hablar por haber decidido quedarse en el mundo mágico, probablemente desearían no verla nunca por decidir casarse con un mago. Podrías modificar sus mentes- Luna sugirió- Solo un poquito para despistar- rió. Hermione enarcó las cejas-...y luego harán lo que sea para deshacerse de mi varita- negó con la cabeza-...llegaremos a algún acuerdo...no sé cómo, pero algo se me ocurrirá- Enférmate de gravedad, di que estás muriendo y que tu último deseo es casarte con Harry, creo esa es la única forma que tu madre si quiera acepte escucharte y que tu padre por lo menos se asome para ver quien es tu prometido- Luna contestó- Porque aunque sea Harry y se comporte a la perfección, el hecho de ser un mago lo saca del bote- Hermione meneó la cabeza- La boda será en dos semanas, me dará tiempo suficiente para pensar, de ahí lo que sea que ocurra...no importa- Tan decida estás- Luna dijo sonriendo, Hermione asintió- En ese caso, me apunto como tu madrina.- Siempre y cuando no traigas un hada macho como acompañante- Hermione contestó ganándose una severa mirada por parte de la ojiazul. "Plop" estalló entonces a lado de la silla de la rubia quien dio un salto. Hermione se levantó con varita en mano. Agudizó la mirada intentando ver algo, pero todo parecía estar igual, Luna se paró a su lado también apuntando con su varita el punto del estallido. Hermione se paró delante de ella, cautelosa, un olor a lavanda comenzó a llegar a su nariz al mismo tiempo que algo traslúcido tomaba forma ante sus ojos, Luna avanzó curiosa. Hermione en cambio comenzó a creer que estaba alucinando.- ¿Ha?- Luna murmuró cuando la imágen se volvió clara y corpórea. James, si Black se atreve si quiera a entrometerse serás tu el responsable- la pelirroja ojiverde advirtió y luego las miró- Oh! si me pueden ver, entonces todo salió bien...- dijo sonriendo- No pude venir antes, pero...en fin, tú debes ser Hermione...Jane Granger- se acercó a las dos brujas mirando a la castaña, quien trataba de procesar el hecho que la mujer estaba atravesando su escritorio por completo y flotaba centímetros lejos del suelo. Soy Lily Evans...la- Madre de Harry- Hermione dijo al mismo tiempo que Lily pero con un hilo de voz. Segundos después Luna se llevó una mano a la frente y cayó desmayada al suelo. Lily parpadeó- Lo lamento, no pensé que se asuste tanto- dijo resuelta. Hermione se sujetó del respaldar de la silla antes que sus piernas la traicionen- Yo...tampoco- contestó. Lily en cambio le sonrió y comenzó a mirar la oficina, sus ojos verdes se clavaron fascinados en el pequeño librero que tenía la castaña. Hermione cerró y abrió los ojos, ya que era incapaz de llamar a alguien. Lily seguía ahí, sujetando uno de los libros y ojeándolos interesada.- Usted...tú...Harry- Hermione balbuceó. Serás la esposa de mi hijo, puedes llamar Lily, y no, Harry no puede verme- contestó cerrando el libro, Hermione dio un salto- Sólo puedes hacerlo tú...y...tu amiga por alguna extraña razón, por mi parte, vengo a ayudar con la boda- la miró sonriente, Luna abrió los ojos, reconoció a la pelirroja y volvió a desmayarse.