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Errores del pasado — capítulo 1
Siiii, por fin me he atrevido a subir un Tomione a decir verdad ha sido uno de los desafíos mas grandes de mi vida -eerr, si estoy exagerando-
En fin, voy a decirles que actualizare UNA VEZ AL MES. ¿por que? si te vas a mi perfil, encontraras dos de mis historias "detenidas" y créeme que no hay algo que me fastidie mas que no publicar y dejar a la gente con ganas -porque si que me he sentido de esa forma- , Así que seré un poco mas lenta de lo normal, pero actualizare aunque en eso se me vaya la vida.
Ahora, si... ¡Bienvenid@s a la historia!
Errores del pasado o "Mistakes of the past"
Enero de 1998, búsqueda de horrocruxes.
P.V.O Hermione
Desde que Ron nos dejo abandonados, se me hacia muy difícil soportar el relicario. Me sentía culpable pero a la vez furiosa. Y sus palabras resonaban una, otra y otra vez en mi cabeza como una maquiavélica canción "lo entiendo. Lo eliges a él" "lo eliges a él" "a él"
Por eso evitaba colocarme el maldito relicario, por que dios, me hacia sentir mas mal aun.
Y Harry no era de gran ayuda. El solo me ignoraba. Y yo me sentí tan impotente. Tan sola. Tan descuidada...
OoOooOooOooOooOooO
Los meses y días pasaban rápido. Ya había dejado de lado mi culpa y solo me concentraba en algo para no recordar la cara pecosa de Ron. Con Harry ya casi no hablábamos, y desde en ese momento, perdí la ilusión de que Ronald volvería.
Era noche buena, y él se había ido en octubre. ¡De seguro estaba en Hogwarts, con Ginny! "Lo entiendo. Lo eliges a él..."
"te abandonaran... Te dejaran, ellos solo te están usando." Aleje aquellas venenosas palabras de mi cabeza, ahora debía estar mas concentrada que nunca y no dejaría que ese horrocrux me afectara. NO.
Debía planear nuestra excursión al valle Godric ya que si todo salía a la perfección, el horrocrux desaparecería antes de decir "knut"
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Cuando aparecimos en el valle Godric, un presentimiento me golpeo con brusquedad. Pero Harry estaba tan ilusionado, tan contento. En la plaza principal encontramos una hermosa estatua, James y Lily Potter sostenían entre sus brazos a un pequeño Harry, un Harry sin cicatriz, un Harry que no tenía el destino del mundo mágico en sus hombros.
Poco después fuimos al cementerio, quizás, podríamos encontrar ahí la espada, aunque era poco probable.
Sabía que estar aquí es un fuerte golpe para Harry, ya que era la primera vez que vería la sepultura de sus padres. Tome aire y busque algún rastro de la espada de Godric Gryffindor, encontré la tumba de quien menos pensaba: Kendra Dumbledore y su hija Ariana. Continué buscando y encontré la misma marca del libro, le avise a Harry, pero ni me tomo en cuenta. Con un suspiro apunte la piedra para ver y habían una palabra tallada
—Dice Ig- Ignotus, creo…
Y la respuesta de Harry fue lo más cortante que recibí. Mordí mi labio inquieta. No me esperaba este tipo de trato de parte de mi amigo. "te abandonaran... te dejaran, ellos solo te están usando" negué intentando sacar las palabras de mi mente, maldito voldemort. Continué buscando, esta vez la tumba de los Potter's y cuando la encontré avise a Harry quien, esta vez, corrió a mi lado. Intente decirle algo para animarlo, últimamente estaba tan paranoico. Pero no sirvieron de mucho, creo que solo lo tomo como eso: palabras.
Sus lagrimas caían libre por su rostro y tome su mano en señal de apoyo. El me devolvió un apretón, tomaba aire e intentaba calmarse. Aparecí unas linda corona de flores y se las entregue, Harry las coloco y paso su brazo por mi hombro y yo los míos en su cintura, así salimos de aquel cementerio.
Note que alguien nos estaba espiando. Harry lo negó enseguida, pero apuro nuestra caminata. Yo no podía dejar de saber que era cierto, ahí había alguien.
Y no estaba equivocada. Detrás de aquellos matorrales unos fríos e inexpresivos ojos grises los espiaban esperando ordenes.
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Lo que detono mi paranoia fue el ataque silencioso que recibimos en la casa de Bathilda Bagshot. Fue rápido y silencioso. Limpio de cualquier detalle, aunque claro, salimos triunfantes, una vez más.
Por suerte.
Flash Back
Cuando se llevo a Harry al segundo piso, yo me sentí sola. Vacía. "Te abandonaran... Te dejaran, ellos solo te están usando" Tome aire con frustración, dios, esas palabras sonaban en mi cabeza muy fuerte y ni siquiera tenia el maldito horrocrux...
¿Podría Voldemort estar intentado manipularme...? ¡NO, NO Y NO! Mire el asqueroso lugar buscando algo sospechoso, aunque, todo era sospechoso.
Quiero decir… Ese rancio olor y el polvo... Algo estaba mal, muy mal. En el repugnante suelo estaba tirado "Vida y mentiras de Albus Dumbledore" lo guarde en mi bolso justo antes de que todo aquello empezara.
Escuche un sonido increíblemente fuerte y no pude evitar gritar el nombre de mi amigo. Corrí de inmediato arriba. Lo siguiente fue muy rápido aunque en mi mente era una especie de cámara lenta. Harry gritaba que Voldemort venia, mientras sostenía su brazo que estaba lleno de sangre producto de una mordida de la serpiente que ahora lo intentaba conmigo. Yo atacando a Nagini, intentando matarla y ella a mi, explosiones. Harry agarrándome. Ambos desapareciendo.
Y lo último que vi fue la espantosa cara de Voldemort... Pero, algo, algo seguía estando mal, sus ojos. Harry dijo que sus ojos eran rojos... Pero... Yo estaba segura que se veían extrañamente de un color negro azulado.
Fin Flash Back
Las horas pasaron y Harry empeoraba. Creí por un momento que moriría, sus gritos, alaridos y jadeos me daban escalofríos, lo primero que hice fue quitarle el horrocrux, estaba pegado a su piel y dejo una marca horrible lo lance sobre la mesa, limpie sus heridas y espere hasta que despertó, intentando calmarlo. Su varita quebrada, al parecer por mí, fue lo que mas le dolió y note como él se escapaba, me alejaba. Después de todo, yo tuve la culpa de que su varita ahora este rota, al menos eso creo.
"ellos solo te están usando" me tape la cara con las manos ahogando un fuerte y explosivo sollozo, me recosté y dormí.
Esa fue la primera pesadilla con Tom Riddle, la primera de muchas. Solo fueron unos segundos o quizás horas.
Él me miraba con sus ojos negros inexpresivos, con una gran sonrisa llena de maldad y apuntaba con su varita justo detrás de mí.
—¿Estas feliz ahora, princesita? ¡Míralos! ¡Vamos, eso es lo que consigues, míralos! -su voz era acida, venenosa llena de burla y se dirigía a mi. Me gire espantada, lista para correr. Pero no contaba con tropezar y encontrarme con Ron bañado en sangre... en la sangre de Harry.
— ¡NOOO! -mi grito fue desgarrador.
Desperté empapada de sudor y corrí a prepararme un té, repitiendo una y otra y otra vez que solo fue un sueño, una estupida pesadilla.
Me propuse olvidarme de aquello y fui con Harry a pasarle el libro con la nota de la tonta de Rita Skeeter. Y si, fue posible, Harry se alejo aun mas de mi, su odio, su odio hacia Dumbledore era palpable tanto que me daba miedo. Mucho miedo. No pude comentarle nada de la pesadilla, aunque no creo que le importaría mucho. Después de todo, no era tan fundamental que él se descuidara con mis paranoias.
¿Cierto?
OoOooOooOooOooOoo
Los días pasaron, cambiamos silenciosamente de lugar a un bosque que acampe con mis padres. Los extrañaba tanto, pero estaba segura que era lo mejor mantenerlos lejos de mí, lo más lejos posible. Era una amenaza que alguien se enterara donde estaban, no me podía dar el lujo de perderlos. No a ellos. Después de todo, no tienen nada que ver en esta guerra.
Y los dos días siguientes fueron un caos, Harry estaba inquieto. Así que tuve que dejar de lado mi intención de comentarle la pesadilla.
Por otro lado, no había vuelto a soñar con eso. Al menos no lo recordaba. Despertaba empapada de sudor y con la ropa de cama revuelta, por lo menos Harry no se daba cuenta. La ultima noche en que estaríamos en aquel bosque se propuso quedarse el a cuidar, entre a la tienda con un presentimiento extraño.
Me acomode en la cama y cerré los ojos por unos minutos...
Sus ojos brillaban dándole un aspecto de algo macabro y espantoso, algo único. Su sonrisa era torcida y llevaba puesto el uniforme de Slytherin. Hablaba, y hablaba. Pero yo no escuchaba nada. Estaba hipnotizada por aquellos ojos negros azulados como la noche. Yo estaba frente a él y abría y cerraba la boca, gritando enfadada, por alguna razón. Él ladeaba su cabeza y soltaba una carcajada: fría, mortal.
"solo te usan"
"ellos solo te usan"
Él estiraba su mano y yo me giraba lista para irme. Pero me giraba con brusquedad, tomando mi brazo con fuerza, obligándome a verlo a sus hipnóticos ojos y se inclinaba, estábamos cada vez mas cerca...
— ¡Hermione! -Me senté sobre la cama agitada, estaba empapada de sudor frío. Abrí mis ojos como platos.
— ¿Qué pasa? ¿Harry? ¿Estás bien?
—Bien, todo va bien. Más que bien, estoy genial. Hay alguien aquí.
— ¿Qué quieres decir? ¿Quién...?
Mire a la entrada, y el mundo se me vino encima, Harry se fue a una esquina mientras yo no podía quitarle los ojos de encima a Ron, estaba empapado y en su mano tenia la espada de Godric Gryffindor, me levante sin creerlo. Camine despacio, creyendo que Ronald en cualquier momento desaparecería. Pero no fue así, el medio sonrió y estiro sus brazos para un abraso.
¡Demonios! En ese instante reaccione y me lance encima de él golpeándolo con fuerza.
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Bueno, les resumo mi parte de descontrolada furia, para no pasar vergüenzas. La cosa es que Ron intento explicarse, pero a mi no me sirvió de mucha ayuda, contó que lo atrapo una banda de merodeadores y que se pareció, después me oyó gracias al disluminador.
Si, me oyó, dentro de una radio. Y después esa cosita lo trago y lo dejo peligrosamente cerca de nosotros.
Así que estando aun enojada, escuche como destrozaron el relicario. No entendí el porque, pero sentí algo extraño, realmente extraño. Furia, pero a la vez paz. Como un torbellino, se mezclaban, así que simplemente escuche mientras, claro, demostraba mi enojo.
Así que, hoy, un par de días después, me movía de un lado a otro en mi cama, intentando pensar como y que tenia que ver ese tonto libro y la marca. Aunque, mas bien, solo no quería dormir. No ahora que las pesadillas volvieron. Solo que ahora, no era Tom Riddle, no, era sin dudas Lord Voldemort y eso me aterraba aun más.
—¡Tráela aquí, ahora! -grito enfurecido. La persona que estaba enfrente de él se encogió-
—Mi señor...
—Rodolphus, quiero aquí a la maldita niña. ¿Entendido? Me da igual lo que hagan con sus amigos... -la voz de Voldemort helaba a cualquier persona, nadie parecía darse cuenta de mi presencia, nadie excepto ella. Nagini me miraba fijamente sin que su dueño se diera cuenta. Entonces ella saco su lengua y hizo un repugnante sonido, alarmando a su amo quien sonrió malvadamente y clavo sus ojos en mi, inyectados en sangre.- De echo, maten a sus amigos, la muerte mas dolorosa que pueda haber y que ella los vea retorcerse en el suelo y que sienta su miseria. Y después, después tráiganla aquí. Quiero escucharla rogar, rogar por esos asquerosos amigos que tiene.
— ¿Hermione estas despierta? -preguntó Ron sonando ahogado desde su litera, yo gruñí, él bajo su cabeza para mirarme.- ¿Me harías un lado? No puedo dormir.
—No te acostumbres -masculle dejándole un lugar en la cama el sonrió y se bajo de un salto, se recostó a mi lado mirándome fijamente.
—Hermione... Nada, olvídalo -Dijo girándose y tapándose hasta la cabeza.
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—Los encontramos, mi señor. -dijo el mortifago llamado Rodolphus Lestrange, arrodillado frente a Lord Voldemort quien esta mirando fijamente por una ventana.
— ¿Y que esperan? ¿Acaso no deje claro lo que quería?
—Si mi señor, solo... Solo queríamos saber eso. ¿Algo más mi señor? -dijo Rodolphus. Lord Voldemort sonrió cuando Nagini comenzó a arrastrarse y asintió, dijo algo en parsel y después clavo los ojos en Rodolphus.
—Si, Rodolphus, trae aquí a sus amiguitos después de hacer lo indicado, debes seguir las reglas.
—Si señor.
Mi cuerpo se doblo en dos, grite y la oscuridad me envolvió. Abrí mis ojos para ver como Harry se levantaba y Ron me zarandeaba, ambos desesperado por ayudarme, pero ya era tarde, la tienda estaba rodeada y varios hechizos fueron enviados impactando únicamente en mí. Mi cuerpo tuvo otro espasmo y lo siguiente que escuche fueron los desgarradores gritos que me llamaban. O quizás era yo la que gritaba...
Todo a mí alrededor se volvió borroso y perdí la conciencia.
El abismo era negro, tan negro como sus ojos.