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Harry Potter Black Lupin — capítulo 13

--Ay bueno ya pedí perdón—decía Sirius un poco dolido mirando a James que estaba que echaba chispas y se acomodaba una corbata--¿Qué más quieres que haga, Cornamenta?

--Que mantengas tu bocota cerrada—dijo James herméticamente y con los ojos entrecerrados, últimamente solo así lo miraba—es que… ¡jodiste más las cosas!

--¿Y yo como iba a saber que hablándole de Regulus iba a querer un hermanito?—pregunto Sirius ofendido, no era adivino.

--¡Era obvio!—sentencio James jalándose la camisa con la corbata (hacer moños no se le daba bien) —en serio que a veces me pregunto porque eres mi mejor amigo.

--¡Porque soy adorable!—espeto Sirius con la trompita parada—yo solo quería ayudar.

--Pues la próxima vez limítate a que Harry no se ensucie…--y es que Harry acababa de entrar limpiándose la mano en su playerita blanca, toda su boca estaba llena de chocolate igual que sus manos, Remus ¬¬ --Ay Harry ¿Cuántas veces te he dicho que no te limpies en la ropa?

--Mi padinodice que con la vaditalo quita dapido…

--¡Sirius!

--¡Remus, ayúdame que mamá James quiere golpearme!—chillaba Sirius corriendo por toda la amplia habitación de James para que este no lo golpeara ante Harry que se reía a carcajadas mientras saboreaba el chocolate que le quedaba en la cara y las manos.

--… y yo ni siquiera sabía qué hacer, digo, estaba ahí parada y yo le decía ¡consigue trabajo! Y no me contestaba y lo peor era que solo me veía como si tuviera monos en la cara, entonces…

¿Por qué habla tanto? Ni siquiera sé de quién diablos habla y ahora que lo pienso quiero helado, pero helado con chispas de chocolate, si, helado de chocochips, pero Remus de seguro ya le quito todas las chispitas de chocolate, nota: ponerle un conjuro a ese bote de helado para que Lunático no se lo coma, sí y… ¿Qué más, que más? ¿Qué más estaba pensando? Hum… solo oigo música en mi cabecita, algo así como*♫♪♫Hogwarts, Hogwarts, enséñanos algo por favor…♫♪♫*

--¿Cómo se supone que he de comerme esto?—chillo la mujer sacándolo de sus pensamientos, miraba al mesero que tenía el miedo tatuado en el rostro, frente a ella tenía un plato con una pieza de carne y un poco de puré de papa, nada fuera de lo común pero la mujer miraba al hombre como si la hubiera agredido gravemente--¿Cómo osas creer que voy a comerme todo esto? ¿Qué tan gorda me ves?

--N-no s-señora…

--Entonces… ¡llévatelo!

--S-si c-claro…

--Como te decía—la mujer le presto de nuevo su atención—esto me recuerda la vez que viaje a Alemania, porque he ido, es un lugar hermoso y…

¿Por qué hace esas muecas? ¡Como si no pudiera hacer del baño! ¿A quién quiere imitar? Se parece a Sirius cuando no podía ir al baño…

--¿Verdad que es gracioso?—preguntaba la mujer riendo tan falsamente que se le podía notar a leguas; ella iba metida en un vestido rojo con lentejuelas, plastas de maquillaje cubrían su cara, sus labios llameaban con un labial rojo y sus dientes podría decirse que eran falsos, era ella; Deborah Mixter una bruja del Departamento de Control de Criaturas Mágicas, y estaba sentada frente a James que traía un traje negro que era del año de la rueda (cabe mencionar que él jamás se vestía formal, por eso su escaso guardarropa de trajes) las mangas le quedaban un poco cortas al igual que el pantalón, el pelo lo traía medio peinado dándole un aspecto de nerd y sus gafas lo acentuaban más; en resumen, se había esforzado en verse feo como decía Sirius y salió con Deborah para conseguirle una mami a Harry y como le había dicho Remus, iba a buscarla rogándole a Merlín no encontrarla.

James salió de pronto de sus pensamientos y olvidando que se reía de la cara de estreñimiento de Sirius, miro a todos lados en busca de algo que lo ayudara a recordar de lo que hablaba Deborah pues no le estaba prestando atención.

--Sí, sí, graciosísimo…--dijo no muy convencido de lo que decía—continua por favor…

--Ah pues entonces, yo dije ¡quieto! Y que empieza a…

El chico miraba el plato de Deborah, tenía un pedazo delechuga, unas tiritas de zanahoria y unos cinco chicharos ¿era todo lo que se iba a comer? ¿ESTABA LOCA, O QUÉ? Y lo peor era que miraba su plato (el de James) como con asco, él tenía cinco trozos de carne, piernas de pollo, puré y un montón de ensalada. Lo que James más odiaba era que la gente no comiera y entonces le llego un recuerdo relámpago…

--¡Buenos, buenos pero muy buenos días, mi estimada pelirroja; futura madre de mis hijos…!

--Cierra la boca, Potter—decía Lily apretando los dientes ante la cara de alegría de James que no se inmutaba de que la chica no lo soportara—que no tengo ganas de oír tus tonterías.

--Oh vamos Lily hermosa de mi vida y mi corazón…

--¡No me digas así!—lo corto la pelirroja con los ojos llameantes--¡No es posible que ni me dejes desayunar en paz!

--Sí quieres puedo darte de desayunar en la boca así podríamos… ¡madre santa!—exclamo James al ver el plato de Lily; estaba hasta el tope porque tenía huevos fritos, tocino, salchichas, piernas de pollo, puré y en su tazón tenía avena y cereal y en un vaso jugo de calabaza y en la taza café, James veía toda la comida con los ojos como platos y luego paso su vista a la humanidad de Lily ¿Dónde se metía toda la comida? ¡No estaba para nada gorda!--¿Todo eso te comes? ¡Por Merlín!

--¿Ahora vas a controlarme la comida?—le reto Lily, su expresión daba miedo y el tenedor lo tenía clavado en la mesa.

--¡Qué va!—grito James contento sentándose a lado de Lily que estaba que echaba chispas, y todos se daban cuenta menos él que la miraba embobado--¡Si me encanta que comas así de bien! ¡Qué bueno que nos vayamos a casar porque comes igual que yo y…!

--¿Se van a casar?—intervino Remus sentándose junto a James y una expresión de total sorpresa.

--¿Qué comes igual que James, pelirroja?—le secundo Sirius sentándose junto a Lily y pasándole el brazo por los hombros, eso hizo que Lily clavara más en tenedor en la mesa. Pero pareciera que el único que se daba cuenta de que la chica estaba por perder los estribos era Remus que miraba con temor, Sirius miro a James y le dijo dramáticamente--¡Te va a costar un riñón mantenerla!

--No me importa—decía James con la misma cara tonta—ya sabes lo que dicen, barriga llena corazón contento…

--¡Cállense, ya!—chillo Lily aventando a Sirius y poniéndose de pie—en primera no hablen de mí como si no estuviera, dos, no me abraces Black, tres, por milésima vez Potter ¡NO VOY A CASARME CONTIGO! Y cuarta y más importante ¡YO COMO LO QUE QUIERA Y EN LA CANTIDAD QUE QUIERA! No voy a ser de esas chicas huecas y descerebradas que se matan de hambre solo para llamar la atención de hombres idiotas como ustedes ¿entienden?—Sirius asintió con un poco de miedo y James con su cara de tonto—bueno…--su voz fue dulce-- ahora… ¡LARGO!—grito sobresaltando a Sirius y Remus que echaron a correr al otro lado de la mesa.

James los siguió, aun traía esa cara, y se sentó junto a Remus sin quitarle un ojo a Lily que engullía todo lo que tenía en su plato.

--Es de armar tomar esa pelirroja—comento Sirius como si estuviera temblando—creo que ella jamás te hará caso, Cornamenta. Además que come como huérfana…

--Y por eso me gusta más—afirmo James sonriendo tontamente—adoro como come…

--Lo perdimos—dijeron Remus y Sirius dramáticamente.

Es cierto, Lily dice… decía que solo las chicas tontas comen poco, solo las chicas huecas y sin sentido de la vida…

--Y bueno ¿Cómo comerme todo eso? Sinceramente no sé cómo es que tú puedas hacerlo, creo que cuando lo nuestro se formalice tendremos que hacer muchos cambios…

--¿Perdón?—James se acercó más a ella como si no hubiera entendido.

--Sí ¿apoco creías que cuando me pidieras ser tu novia iban a seguir las cosas como las llevas?—Deborah soltó una risita—me imagino que tú hijo come igual que tú…

--¿Mi hijo?—las orejas del chico se estaban poniendo rojas.

--Sí, túhijo ha de estar muy mal criado teniendo solo la atención de hombres y creo que lo mejor sería mandarlo a un internado…

--¿Un internado?

--Y por supuesto que tendríamos que alejarlo de Sirius porque es un tipejo de lo peor…

--¿Qué?

--Y de Remus, he oído cosas de él que… ¡dan miedo!

--¿Cómo?

--Qué suerte que túhijo se parece a ti, porque eso de ver a tu ex mujer reflejada en él, no me gustaría, además que no era bonita…

James se puso de pie de un brinco, saco unos papelitos que según Remus se llamaban libras, las puso en el centro de la mesa y sin decir nada más camino hasta la puerta, pero antes de salir del restaurant, grito:

--Y por supuesto que Lily no era fea—Deborah estaba que se la llevaba el diablo--¡Era hermosa!

Pudo soportar que esamujer hablara así de Sirius, de Remus, incluso que se expresara así de Harry pero que se metieran con Lily, no lo había soportado jamás, ni cuando ella lo odiaba, mucho menos ahora que ella no estaba…


--¿Y si mejor vamos a... otro lugar?—pregunto la chica acariciándole la entre pierna con el pie, algo que hizo que James temblara un poco.

--¿A otro lugar? ¿Para qué? Aquí estamos muy bien—replico él porque ya sabía a donde quería llegar.

--A estar más cómodos.

--Yo estoy cómodo…

--Para estar máscómodos…

--¡Vámonos!

--N-no…

--Eh… ¿me repites porque venimos aquí?—pregunto James con miedo mirando a todos lados ¿Cómo había llegado a un hotel? La pregunta sería ¿Por qué Anabelle estaba trepada sobre él?

Anabelle Watson; del Departamento de Catástrofes Mágicas, en sí buen cuerpo, nada fuera del otro mundo, ojos chiquitos, no era muy bonita y parecía tranquila, bueno, solo se veía y su atuendo de falda hasta los tobillos y blusa de cuello alto sin escote te hacían creer eso, por esa razón James la invito a salir luego del chasco que se llevó con Deborah hacia dos noches…

--Para hablar más tranquilamente—espeto Anabelle quitándose de encima de James que se echó para atrás con las piernas juntas, meciéndose de adelanta para atrás, tenía miedo--¿Qué no quieres hablar?

--Eh… sí, hablar, si claro…

--Pero si no mal recuerdo, a ti no te gustaba hablarmucho…--decía Anabelle desabrochándose la blusa en un intento de parecer sexy, pero… no lo conseguía, sus movimientos eran bruscos, tontos y desesperados, patéticos—así que no hablemos, bésame muñeco…

--¿Qué?—salto James con más miedo.

--¡Vamos, que siempre quise estar contigo!—de la nada Anabelle se quitó la falda y se le aventó al pobre James.

--P-pero… y-yo… n-no…

--Sé que lo deseas…

Anabelle besaba horrible e insistía en abrirse paso entre los labios de James que estaban firmemente apretados y sin intención de hacer lo contrario, estaba babeando toda la cara del chico que también tenía los ojos cerrados con fuerza, era claro que no quería estar allí y en esa circunstancias. Era terrible, no quería hacerlo, él nunca hacía nada que no quería pero ahora Harry necesitaba una mami, una mujer… tendría que ser su mujer, su esposa, con quien compartiría toda la vida ¿sería Anabelle la adecuada?

--¿Te gustan los niños?—pregunto de golpe James quitándosela de encima y tratando de limpiarse la cara disimuldamente.

--¿Qué?—Anabelle lo miraba sin entender, pero luego su cara se ilumino--¿U-un h-hijo d-de t-ti?

--¿Qué? ¡No!—grito James horrorizado viendo como Anabelle se le acercaba peligrosamente—solo preguntaba porque…

--¡Claro que sí!

--¡Espera…!—y de nuevo Anabelle se le tiro y cayeron de bruces contra la cama, parecía una loca poseída; trataba de quitarle el suéter pero James no se dejaba--¡No! ¡Tengo frío!

--¡Yo te quito el frío!

--¡Por favor!—James se abrazaba con fuerza el cuerpo para que ella no lo desvistiera.

--¡Entonces…!—y con un movimiento de varita le quito el cinturón.

--N-o t-te a-atreverías…--murmuro James abrazándose con una mano y con la otra sujetándose los pantalones para que Anabelle no lo despojara de ellos—Anabelle…--pero lo seguía mirando con lujuria--¿Anna?...—la misma cara de loca--¿Annie? ¡Ayuda!

--¡Cuando gritas más me gusta!

--¡Ay de mí, ay de mí…!

James solo pudo hacerse bolita y esperar que pasara lo peor después de todo era un pobre chico indefenso…

--¡Ay… James…!—gemía Lily enterrándole las uñas en los brazos al chico que seguía besándole apasionadamente el cuello; estaban en casa de él (en la mansión) y tanto Dorea como Charlus habían ido al callejón Diagon--¡James!

--¡Mande, mande, mande!—repetía el aludido disfrutando tocar el cuerpo de su pelirroja.

--Yo… espera, James…--decía Lily jadeando en incorporándose, se acomodó la blusa y miro a todos lados escondiendo su rostro entre su cabello pelirrojo; James estaba a su lado con la respiración entrecortada y pasándole un par de dedos por el brazo—no…

--¿No quieres?—pregunto James aun respirando con dificultad—yo… te amo, Lily y yo… yo quiero estar contigo…

--Es que…--la pelirroja suspiro largamente y trato de contener el llanto—igual te amo James pero…

--Vale, no haremos nada que tú no quieras—afirmo James tratando de calmarse y sonriéndole de forma encantadora a su novia—lo haremos cuando estés completamente segura…

--¿En serio?—pregunto Lily con los ojos vidriosos y tomándolo de la mano.

--Te lo juro—dijo él dándole un tierno beso en la mano—soy paciente por si no te habías dado cuenta; tarde casi siete años en que me aceptaras, puedo esperar más para que tú y yo…--y le sonrió pícaramente logrando que se sonrojara.

--Gracias—dijo Lily abrazándolo para demostrarle todo el amor que sentía por él—eres un gran hombre y te amo por eso y muchas cosas más…

--Me sonrojas…

--Tonto…--ella se acercó para fundirse de nuevo en un beso pero para su sorpresa, James lo paro--¿Qué pasa?

--Eh… voy a bañarme—dijo James corriendo al baño logrando hacer que Lily se carcajeara.

--¿Agua fría?—pregunto tocando la puerta donde ya podía oírse caer el agua.

--¿Qué comes que adivinas?—se oyó la voz de James que sin duda titiritaba.

--Lo siento…

--No más que yo, créeme, pero… ¡te amo!

--¡También te amo!

--¡Suficiente!—grito James quitándose de encima a Anabelle, ella solo tenía la ropa interior y él estaba solo con el pantalón, ni cuenta se dio cuando le quito el suéter y la playera, estaba recordando, después de todo era un pobre chico indefenso que le doblaba la fuerza a ella y que además tenía una varita mágica en el buro que estaba a cinco centímetros… ella lo miro dolida—lo siento pero yo no… no puedo…

--¿Cómo que no puedes?—se escandalizo Anabelle, luego abrió los ojos de par en par--¿Acaso tu eres…?

--¡Claro que no!—espeto James ofendido, se pasó la camiseta y buscaba su suéter con la mirada—más bien… no quiero.

--¿Qué?

--Acabo de recordar que uno debe desear querer hacer las cosas y yo no deseo hacer el amor contigo…

Y era cierto, una vez le dijo a Lily que no iban a hacerlo hasta que ella quisiera y por ese momento él también pensé que jamás estaría con alguien sin amor, pensó que Lily sería con quien estaría siempre…

--¡No puedes irte!—chillaba Anabelle arrojándose a sus pies—solo…

--Cuídate, Anabelle…

--¡No, James, por favor…!


--Y solo han sido dos, solo dos—decía James negando con la cabeza, estaba realmente abatido meneando con parsimonia un vas con whiskey de fuego--¿Qué se supone que hare?

--Primero, debes calmarte—Remus le sonreía como compadeciéndose de él; ambos estaban en el despacho de la casa y James le acaba de contar lo que había sucedido en sus dos fallidos intentos de conseguir una mami—y luego… creo que lo más prudente es dejar eso por la paz…

--¿Dejarlo por la paz?—repitió James sin alzar la vista de su vaso de whiskey—No puedo ¿has visto a Harry? ¿Lo has visto, Remus?

--Yo…

--Ya casi no come, casi no juega, siempre está sentando jugando con ese león que era de Lily—James daba pena, pero su caso daba pena, Remus estaba incomodo—ya no hace el intento por caminar mejor… apenas está resintiendo la muerte de su mamá… ¡Vamos, ni siquiera quiso fiesta de cumpleaños!

Y era verdad, una noche antes, Harry le dijo a su papi que no quería fiesta, no tenía ganas ¿Cómo era que un niño de casi dos años no tuviera ganas de una fiesta de cumpleaños?

--No, no sé James—dijo Remus suspirando—pero si sigues con este tonto jueguito de esposarte con la primera que se te pasa por enfrente solo conseguirás meter en tu vida y la de Harry una mujer que solo Merlín sabe de dónde salió…

--¿Y qué hacer?—inquirió James alborotándose el cabello—esta decaído, Remus, entiende que no puedo dejar de sentirme mal al ver a mi hijo así…

--También me siento mal de verlo así—afirmo Remus—pero no puedes forzar las cosas ¿no tú mismo dijiste que todo te recuerda a Lily? ¿Qué pasa si llegaras a conocer a una buena mujer y la dañas porque no puedes olvidar a Lily? ¿Qué si dañas a alguien más, eso no importa? ¡Piensa, James! No puedes hacer que brote amor como se hace con una flor…

--¡Maldito Voldemort!—grito James dando un golpe en el escritorio que no sobresalto a Remus--¡Maldita suerte! ¡Maldito sea el día en que Lily se fue! ¿Por qué ella, Remus? ¡Era una excelente persona!

--Ya lo sé, ya lo sé…--mascullo Remus moviendo los pulgares—yo… yo también quería mucho a Lily y es difícil vivir sin ella pero…

--Pero es que ella era mi esposa, todo lo que yo quería y ahora, ahora de ella solo me queda Harry y él esta… está mal y todo porque no puedo conseguirle una mami—se lamentó James viendo por la ventana como Harry jugaba con el leoncito de peluche y Hera se le acercaba sin duda para darle un refrigerio—soy una mala persona, Remus…

--No, no eres una mala persona—acoto Remus con amabilidad—eres una buena persona a la que le pasan cosas malas…

--Es que…

--¡AHHHHH!--gritó Sirius desde el vestíbulo.

James y Remus se pararon de brinco y corrieron a donde se oían los gritos, ahí estaba Sirius con la piel más blanca que un fantasma y un semblante de estar horrorizado.

--¿Qué te pasa? ¿Estás bien?—pregunto James apuntando con la varita hacia atrás de Sirius—Remus, ve por Hera y Harry, asegúrate de que estén…

--J-james t-te j-juro q-que y-yo n-no m-me a-acuerdo…--balbuceaba Sirius temblando de arriba abajo.

--¿Qué hiciste?—inquirió Remus guardando su varita y viendo a su amigo con reprobación.

--R-remus…

Pero el llanto de un bebé los interrumpió.

--¿Qué fue eso?—dijo James buscando con la mirada.

--¿Que fue qué?

--¡No te hagas! Fue como el llanto de un bebé…--musito Remus con recelo.

--¿U-un b-bebé?—rió Sirius nerviosamente—I-imaginas c-cosas L-lunático…

Otra vez el llanto del bebé, pero esta vez pudieron identificar de donde venía, una canasta que estaba a lado de Sirius y a la cual no le habían prestado atención.

--¿Qué eso?—quiso saber James acercándose poco a poco--¿Sirius?

--¡No me acuerdo!—grito Sirius jalándose los cabellos.

--¿Qué no te acuerdas de que cosa?—cuestiono Remus con miedo.

De nuevo el llanto.

--¿Uno bebé?—dijo la tierna vocecita de Harry que entro corriendo sin muchas ganas--*¿One?--*Harry corrió a donde estaba la canasta y lo que vio le hizo sonreír de una manera… que hacía mucho que no lo hacía--¡Una bebé! ¡Una hedmanita!

--¿QUÉ?—gritaron Remus y James al mismo tiempo--¡SIRIUS!

Sirius:

Es hora de que aprendas a hacerte cargo de las consecuencias de tus actos… actos de los cuales me atrevería a decir que no te acuerdas, eso no importa ya que… yo si lo recuerdo y perfectamente. Esta niña, es tu hija… no puedes negarlo porque sus ojos y los tuyos son idénticos, nació el siete de mayo de mil novecientos ochenta y uno. Acaba de cumplir un año como bien deduces y ella, su nombre es Nina, ella es la única persona que puede cambiarte, ella es la única mujer en esta tierra que te hará bajarte de la nube en la que estas, disfruta tu paternidad queridito.

Besos.

--¿Es tu hija?—dijeron Remus y James al mismo tiempo con idénticas caras de estupefacción.

--Ayuda…--dijo Sirius con voz amortiguada y una clara expresión que mostraba horror y miedo.


¡Alto al fuego!

No me golpeen jajaja pero juró que la idea de la hijita de Sirius me vino así de la nada xD y la verdad es que me gusta y mucho w ya veremos cómo se las arreglan ahora esos dos, Merlín será épico n__n

Bueno… u__u me sentí realmente mal al escribir esas partes de Lily :'( pero eran necesarias y si saben leer entre líneas sabrán que se puede esperar del futuro n___n

Espero que les guste, nos leemos en los comentarios :)

Besos con sabor a Merodeador*♥♥♥*

P.D. Sofí, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, lo juro O.O