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Harry Potter Black Lupin — capítulo 4

Iban caminando hacía la salida cuando…

--¿Snape? ¡Maldito Mortifago!-- exclamo James fuera de sí mismo-- ¡Desmaius!

Todo pasó tan rápido que nadie supo cómo reaccionar: el chorro de luz roja no le dio a Snape, Remus y Frank se miraron un segundo para luego agarrar a James que estaba fuera de sí pero no lograron hacer lo mismo con Sirius que en cuanto vio que el hechizo de James fallose le lanzo a los golpes a Snape que estaba tan despistado que no tuvo tiempo de mover su varita, todos los presentes se arremolinaron alrededor de la pelea.

--¿Cómo te atreves a venir aquí?—preguntaba Sirius dándole una golpiza al Slytherin que no conseguía darle ni un solo puñetazo a Sirius--¡Ya estarás contento! ¡Lily está muerta!

--¡Suéltenme!—gritaba James como poseído--¡LES DIGO QUE ME SUELTEN!

--¡Cálmate, James!—decía Frank haciéndole una llave de yudo para que no se le escapara.

--¡Es un mortifago! ¡Que alguien lo aprese!—exclamo James rojo de la ira.

Los empleados del ministerio se miraron asustados, casi nadie sabía que Severus Snape había sido mortifago, esa información solo los miembros de la Orden del Fénix la manejaban, mientras Sirius seguía dándole golpes y patadas a Snape por donde podía, hacía tiempo que quería hacerlo y ahora era una oportunidad excelente…

--¡Ya basta!—grito alguien a quien no le habían prestado la más mínima atención, alguien que iba con Snape, y era nada más y nada menos que Albus Dumbledore, todo el recinto se quedó en silencio, James lo miro sin entender, Dumbledore les había dicho que Snape era del otro bando, él mismo había peleado con él la última vez que se enfrentaron a Voldemort…--¡Immobulus!

Al instante Sirius se quedó sin movimiento, miraba a Dumbledore rabioso y Snape pudo ponerse de pie con dificultades, sangraba por la nariz y la boca, el ojo se le estaba hinchando y se sujetaba las costillas con fuerza.

--¿Qué demonios pasa aquí?—pregunto James aun tratando de zafarse de Frank y Remus--¡Es un mortifago!

--Calma, James—hablo Dumbledore con su voz calmada de siempre, lo que hizo enloquecer más a James—todo tiene una explicación, si me siguen tú y los señores Lupin y Black podremos hablar y poner las cartas sobre la mesa.

--Más le vale tener una buena explicación—mascullo James, al ver que ya no iba a hacer nada, Remus y Frank lo soltaron— ¿Quiere quitarle el hechizo a Sirius?

--Oh si—con un movimiento de varita Sirius quedo libre y se puso de pie de un brinco, tomo su varita y apunto a Snape—Sirius… deja la varita, hablemos por favor.

--Podemos hablar perfectamente aun si conservo mi varita apuntando a Quejicus—explico Sirius con un deje de locura—así que ¿Vamos o qué?

--Pero te advierto que no voy a permitirte que ataques a nadie—le dijo Dumbledore con voz pausada—creo que podemos hablar aquí… vamos.

Frank siguió su camino a las chimeneas, y Sirius, Remus y James siguieron a Dumbledore y Snape, los cuatro jóvenes iban recelosos, nadie tenía ganas de hablar con nadie, solo querían irse a los golpes o a las varitas, solo querían desquitar su coraje…

--Siéntense—pidió Dumbledore cuando entraron a una habitación que estaba vacía, había una mesa y varias sillas a su alrededor.

--Solo vaya al grano—ordeno Sirius dejándose caer en una silla. Eso si no dejaba de apuntar a Snape—hable… ¿Por qué esta aquí con este mortifago?

--Severus no…

--¡No lo niegue! ¡Usted nos dijo que él era del otro bando! ¡Yo pelee con él la última vez!—le reclamo James tratando de contenerse, sin mucho éxito.

--James…

--¡De seguro él fue quien le lanzo el Crucio a Lily la última vez!—grito James con los ojos vidriosos--¡Él la odiaba! ¡Quería verla muerta! ¡Bravo! ¡Ya lo consiguió!

--¡Yo no quería ver a Li… a tu esposa muerta!—se corrigió Severus a tiempo, nadie debía saber…

--¡Si claro!—ironizo Sirius--¡Tu no odiabas a Lily, si cómo no!

--Silencio—ordeno Dumbledore y aunque no grito, los tres chicos se quedaron callados al instante—no niego lo que dije James, Severus era mortifago sí, pero…

--¡Ahí esta!—Jamestemblaba de la ira--¡Apréselo!

--Era un mortifago—continuo Dumbledore como si no hubiera escuchado a James—era, tiempo pasado, se pasó a nuestro bando antes de que Voldemort cayera, él era un doble espía…

--¿Pretende que le creamos?—pregunto Remus alzando una ceja, no había querido hablar pero ahora Dumbledore decía algo que era imposible.

--Les estoy diciendo solo la verdad—afirmo Dumbledore—venimos hoy al ministerio a confirmar los últimos datos que Severus pudo sacarles, estamos ayudando a los Auror a atrapar a los Mortifagos que se nos escaparon…

--¡Scrimegour no nos dijo nada!—espeto Sirius con desdén, Snape se sorprendió—si Quejicus, ahora los tres trabajamos en el cuartel general de los Auror, él solo dijo que debemos ir tras los fugados pero no menciono su… participación.

--Si Rufus decide no decirles nada a sus hombres no es cosa mía—aseguro Dumbledore abriendo la puerta—ahora si me permiten, tenemos muchas cosas que hacer, espero que tengan suerte atrapando a los Mortifagos, les hare llegar una lechuza pues quedaron muchas cosas pendientes en la Orden.

Ni Remus, James o Sirius dijeron nada, Dumbledore salió de la habitación sonriéndoles y cuando Snape estaba a punto de seguirlo Sirius le puso la zancadilla haciendo que cayera a sus pies, se agacho.

--Solo te diré algo… voy a estar vigilándote, a cada paso que des voy a estar allí y si me doy cuenta que tramas algo para que Voldemort vuelva, óyeme bien… yo mismo voy a matarte, lenta y dolorosamente ¿entendido?—Sirius hablaba tan fríamente que daba miedo.

--No tengo porque darte explicaciones a ti, Black—dijo Snape poniéndose de pie—así que has lo que quieras.

--Cuídate hasta de tu sombra, Quejicus—le amenazo James mordazmente.

--Idiotas—murmuro Snape saliendo de la habitación.

--¿Algún plan?—pregunto Remus a sus dos amigos cuando Snape los dejo solos.

--Más de uno—dijo James apretando las manos—pero esto no debe salir de nosotros tres ¿vale?

--No necesitas decirlo—afirmo Sirius con una sonrisa malévola—tendremos a Quejicus muy vigilado.

--Eso—coincidieron los otros dos sonriendo.

--Vale entonces vayamos por Harry…

--¡Merlín!—exclamo James dándose un golpe en la frente.

--¿Qué pasa?

--¿Dónde se supone que vamos a dejar a Harry mañana?—pregunto James preocupado—No podemos dejarlo todo el día en la guardería…

--¡Hera!—grito Remus sonriendo.

--¿Qué con ella?—quiso saber Sirius ceñudo, ¿Ese lobo ya se la había ganado?

--Podemos decirle a Hera que recoja a Harry mañana de la guardería ¿no creen?—pregunto Remus alegre.

--¿Creen que quieran?—quiso saber James dudoso.

--Y si no quiere… yo la convenzo—afirmo Sirius coquetamente.

--No, por favor—dijo James riendo—no quiero que nos demande por hostigamiento.

--¿Qué dices?—se escandalizo Sirius—no necesito hostigarla, de hecho caerá en mis lindas manitas antes de que se den cuenta.

--Aja—dijo Remus divertido—aún tenemos tiempo para ir por Harry podríamos ir a…

--Iré a dejarle flores a Lily—intervino James y para sorpresa de los otros dos no usaba el tono triste sino que sonreía--¿Quieren ir conmigo?

--Claro, vamos—dijeron al tiempo sonriendo.

--Andando.

Al salir del ministerio se toparon una vez con Dumbledore y Snape pero ahora ya no hicieron ni dijeron nada, tenía que actuar en clandestinidad, si ese viejo chiflado quería confiar en Quejicus que lo hiciera, ellos no iban a cambiar la forma de ver a ese murciélago, así que salieron un poco más animados, se desaparecieron por separado, el Valle de Godric ahora estaba más lleno que antes, la gente que andaba por allí husmeaba por la antigua casa de los Potter, iban como turistas, algo que a James no le desagradaba en lo más mínimo, era lo que Lily se merecía por haber sido tan valiente, se dirigieron al cementerio sin hacer mucho caso a los que los reconocían y les pedía autógrafos…

--¿Rosas?—dijo Sirius haciendo aparecer un enorme ramo de roas rojas que deposito en la tumba de su mejor amiga—creo que… la extraño demasiado.

--¿Tu cómo crees que estoy yo?—inquirió James haciendo aparecer otro ramo de rosas.

--Pero yo sé que a ella no les gusta vernos tristes—tercio Remus dejando un tercer ramo de rosas sobre su lápida—ella querría que hiciéramos las misma tonterías de siempre…

--Como vigilar a Quejicus—aseguro Sirius—es por ella, si lo tenemos de cerca quizá podamos dar con Voldemort y entonces…

--Yo voy a matarlo—afirmo James con convicción—yo mismo lo enviare al infierno.

--No creo que sea solo cosa de lanzarle la maldición asesina—intervino Remus—hay más, estoy seguro alguien como él se aseguraría por todos los medios no morir y creo que…

--Dumbledore lo sabe—dijo Sirius pensativamente—ahora que lo analizo, él dijo que debían esconderse, que Voldemort quería matarlos, a Harry pero… pero ¿Por qué?

--Nos debe más explicaciones de las que creí—dijo James poniéndose de pie pues había estado arrodillado en la tumba de Lily—y ya va siendo hora que hable con la verdad.

--Lo mejor será que le saquemos la información de manera civilizada—sentencio Remus—creo que debemos mostrarnos de acuerdo en aceptar a Snape, así tal vez suelte prenda más fácil.

--Buena idea Lunático—dijo James dándole una palmada en la espalda sonriendo—eso haremos y por otra parte lo tendremos bien vigiladito.

--Bueno, ya está decidido—mascullo Sirius sin quitarle el ojo de encima a la tumba de Lily—hum… si no les importa… ¿podemos ir a almorzar? Tengo un hambre… tremenda… ¿Qué demonios…?

--¿Qué fue eso?—pregunto James riendo, y es que una ráfaga de viento hizo volar una bolsa que le dio en plena cara a Sirius y eso no fue lo peor sino que la bolsa estaba manchada de barro dejándolo todo embarrado.

Sirius se quitó el barro de la cara con una sonrisa.

--Vaya no me sorprendería que fuera cosa de la pelirroja… genial, aun no estando sigue dándome mis ajustes de actitud aunque esta vez no dije nada malo, no me imagino que me hará cuando haga algo realmente descabellado…

--Sera mejor que vayamos a comer antes que desaparezcas—comento Remus aun riendo.

Almorzaron en un restaurant de ahí mismo, la comida se veía exquisita, estaban dispuestos a comer como verdaderos huérfanos cuando su instinto paterno les salió y se sintieron mal porque quizá Harry en esos momentos solo estaría tomando leche o haciendo algo que no le gustaba… se miraron con cara de sufrimiento, dejaron su comida sin probar y salieron del lugar con la clara idea de ir por Harry y juntos irse a comer.

--Buenas tardes—saludo James cortésmente a la educadora cuando le abrió la puerta—vengo por Harry Potter por favor.

--¿Tan temprano?—pregunto la chica un tanto desconfiada.

--Amm… si, salimos temprano del trabajo.

--¿Salimos? ¿Usted y quien más?

--Mis amigos y yo—explico James, Sirius y Remus sonrieron, la mujer alzo una ceja—él es su padrino y el otro su tío, ahora si no le importa ¿podría traernos al niño? Queremos ir a comer porque no lo hemos hecho…

--Vale… ahh por cierto, tienen que pasar a hablar con la directora.

--¿Ahora?—inquirió Sirius, tenía hambre y debía comer ya antes de que se pusiera de mal humor.

--Si, será breve, pasen y yo les llevare al niño.

--Bien.

Los tres se miraron asustados ¿y si Harry había hecho algo malo? ¿Y si lo corrían de allí? ¿Qué iban a hacer? ¿Dónde iban a dejarlo? Con sus dudas llegaron a la oficina de la directora que los recibió con una sonrisa.

--Buenas tardes, siéntense por favor.

--De seguro que Harry no quiso hacerlo—empezó Sirius nerviosamente—no tiene por qué echarlo, dele una segunda oportunidad…

--No tenemos donde más dejarlo, los tres trabajamos y…--continúo James en el mismo tono que su amigo.

--No voy a echar a Harry—los corto la directora con amabilidad—ese niño es un encanto, es el niño más lindo que he visto jamás, tiene mucha suerte señor Potter, Harry es muy inteligente y bien portado, lo que los trae aquí es otro asunto.

Los tres sonrieron aliviados.

--Como sabrá, se acercan las fiestas de fin de año y como son nuevos no saben que es costumbre hacer un festival…

--¿Qué quiere decir?—pregunto James tragando saliva.

--Que tanto los padres como los niños participan en nuestro festival navideño…

--¿Cómo que participar?—inquirió Sirius perdiendo el color.

--Claro, pueden hacerlo en una obra o tal vez un villancico…

--¿Un villancico?—Remus se puso de mil colores.

--No, está equivocada, nosotros no hacemos eso—afirmo James riendo histéricamente.

--No señor Potter, deben participar con algún numero… Harry ha dicho algo sobre que saben cantar.

--¡¿¡QUÉ!?!—los tres se miraron asustados, ese niño chismocito…

--Y creo que será bueno que participen con Harry cantando ¿Qué les parece?

--Nosotros no…

--Genial, cuento con ustedes, entonces les enviare con Harry los datos de su número, como la hora y así, ahh el festival es el diecinueve de diciembre ¿entendido?

--No pero…

--¡Papi!—grito Harry entrando por la puerta como un rayo y lanzándose a los brazos de los tres hombres que lo miraron un tanto sentidos--¡Canuto, Lunático!

--Ojala ensayen mucho—dijo la directora con una gran sonrisa, estaba en la puerta esperando que salieran—Hasta mañana Harry, pórtate bien.

--*Hadsta mañana—*contesto Harry sonriendo.

--Con permiso—dijeron los tres sin sonreír.

Cuando ya estuvieron fuera de la guardería, Sirius alzo a Harry que lo miraba fanfarronamente.

--A ver mocoso… ¿Por qué dijiste que sabemos cantar?

--*Pod que si es cieto—*afirmo Harry arrogantemente—ademads hay un niño que didce que udsteds dson tontods.

--¿Qué?—grito James--¿Qué somos tontos?

--*Dsi—*confirmo Harry—dice que no dsaben cantar.

--¿Qué no sabemos cantar?—se escandalizo Remus--¡Es un ultraje!

--¿Cómo se llama el niño ese?—inquirió Sirius.

--Dudley—dijo Harry frunciendo el ceño.

--Vamos a demostrarle quien es quien—dijeron los tres adultos con un brillo extraño en los ojos.

--¡Medodeadodes!—grito Harry aplaudiendo.

Se dirigieron a su casa, su gran casa, en el camino iban pensando lo que harían para el festival navideño, debían demostrarle a ese niño quien era quien. Al llegar a la casa un cálido aroma los inundo, se dirigieron a la cocina donde provenía el olor.

--Hera… ¡Por Merlín!—exclamo James rodeando la mesa para llegar a ella, la mujer aun hacía movimientos de varita para terminar de preparar la comida, aunque más bien parecía un manjar--¡Que… que…!

--¡Fantástico!—soltó Remus acercándose al gran pastel de chocolate.

--¡Estupendo!—grito Sirius sentándose de lleno.

--¡Harry!—le reprendió James porque el pequeño ya estaba engullendo la tarta de manzana--¡Que modales!

--Iguales que los del padre—sentencio Remus acomodándose la servilleta en el regazo.

--Hola chicos—saludo Hera sonriente--¿Les sirvo ya?

--Por favor.

Otro movimiento de varita basto para que los platos se pusieran en su lugar y dos segundos después James ya estaba sirviéndole a Harry y Remus y Sirius ya comían como si nunca en su vida lo hubieran hecho. Hera los miraba con cariño.

--Siéntate Hera—dijo Remus sin quitarle la vista a su plato.

--Oh, no, no, yo comeré después…

--Vamos, no mordemos—afirmo James que cortaba la carne de Harry.

--No prometo nada—dijo Sirius coquetamente.

--Compórtate—pidió James severamente.

--Bueno, creo que poder sobrevivir a una comida con los más revoltosos de su generación—dijo Hera sentándose divertida.

--¿C-como…?—empezó Remus atragantándose con la comida.

--¿Cómo lo sabía?—los tres asintieron mirándose con precaución, aun no eran tiempos para fiarse de cualquier persona—Fui al callejón Diagon, desde que era pequeña quise ir y ahora que ya estoy aquí en Londres era la oportunidad perfecta y como era de esperarse una oye muchas cosas…

--¿Cosas? ¿Qué cosas?—quiso saber Sirius con los ojos entre cerrados.

--Hum… como por ejemplo que James fue el mejor jugador de Quidditch—el aludido saco el pecho orgulloso—que Remus fue el mejor estudiante de su época—el licántropo sonrió complacido—que fueron muy populares…

--Gracias—dijeron Remus y James sonrojados.

--Espera, espera, espera…--tercio Sirius--¿Y yo que? ¿No oíste nada de mí?

--En realidad… no—dijo Hera encogiéndose de hombros, James y Remus soltaron una carcajada, hasta Harry dejo de jugar con su comida para burlarse de la cara que ponía Sirius—no, ya me acorde… ¿te dice algo el numero 198?

Sirius se puso más rojo que un tomate, los otros dos chicos se miraron unos segundos para luego partirse de la risa mientras el pequeño como no entendió volvió a concentrarse en su comida.

--Eh… vaya, no creí que eso fuera de dominio público—comento el joven Black tratando de aflojarse el cuello de la camisa.

--Pues ya ves que si—dijo Hera complacida cortando su carne—la que me lo conto se llamaba… Crystal no, Cristina no, espera… ¡Cristine! Si así se llama.

--¿Quién?—Remus y James miraron a Sirius que casi se cae de la silla--¿La loca de Cristine Brooks?

--¿Loca? ¿Por qué loca? A mí me pareció que era una mujer muy cuerda—aseguro Hera.

--Esa una loca porque… porque… --Remus miro a sus amigos que asintieron—una vez se metió a nuestro dormitorio solo Merlín sabe y entonces… bueno creo que mejor te contamos un día que Harry no esté presente ¿vale?

--Pero me cuentan—insistió Hera.

--Si claro—añadió Sirius guiñándole un ojo.

--Hum… ¿Hera?—la llamo James recordando algo importante.

--Dime, James.

--¿Te importaría ir mañana por Harry a la guardería?—pregunto James sonriéndole de la forma más encantadoramente posible.

--No claro que no, iré por él pero… ¿Por qué? Bueno si se puede saber….

--Es que tenemos nuestra primera misión mañana mismo—explico James tímidamente—y la verdad que no sabemos a qué hora volveremos y te agradeceríamos infinitamente que cuidaras de Harry en lo que volvemos.

--Por supuesto—dijo Hera sonriéndole a Harry que en ese instante le dio por sonreírle también pero mostrándole todos los dientes—Harry es un encanto, es un niño muy lindo.

--Como yo—intervino Sirius, otra vez a tratar de engatusarla—cuando quieras puedo demostrártelo…

Una lechuza entro zumbando por la ventana a toda velocidad posándose frente a James que le quito el sobre al animal y al ver que iba dirigida a los tres leyó en voz alta:

Señores Potter, Lupin y Black:

Se solicita su presencia en el cuartel de inmediato, ha habido otro ataque.

James se puso de pie de un salto y al mirar a sus amigos se dio cuenta que ellos ya hasta tenían la varita afuera.

--Hera…

--Claro, claro, yo cuido a Harry ustedes vayan—dijo la chica cargando a Harry.

--Papi…--el niño le lanzaba las manitas para que lo alzara.

--No Harry, quédate con Hera…

--Pórtate bien—dijo Sirius repentinamente serio.

--Volveremos pronto—aseguro Remus.

Los tres le dieron un abrazo a Harry que al verlos tan serios no se puso a hacer berrinche ni mucho menos, al contrario se quedó de buen grado al cargo de Hera. Los chicos salieron por la puerta trasera para desaparecerse y llegar a la entrada del ministerio que estaba especialmente lleno, algo iba mal…

--Vamos—dijo James, se metió entre el gentío para llegar lo más pronto posible al cuartel.

Al llegar al cuartel la cara de Scrimegour delataba que había problemas.

--Vieron a los Lestrange en Valle de Godric—empezó cuando los tres chicos se sentaron, se miraron asustados, ese mismo día habían estado en el pueblo—estaban curioseando en la casa de los Potter—lanzo a James una mirada de duda pero el chico tenía un semblante seguro—creemos que han ido a ver si podían encontrar ahí al que No Debe Ser Nombrado, los planes han cambiado…

--¡Ayuda, Ayuda!—una mujer entro al cuartel gritando, era una anciana con una vestimenta ridícula, los chicos la reconocieron al instante… era la madre de Frank.

--¿Qué le pasa?—pregunto Rufus--¡Usted no puede estar aquí!

--¡Los Lestrange! ¡Los Lestrange están en la casa de mi hijo, vayan rápido!—grito la mujer casi sin aliento--¡Los he visto cuando iba a dejarles a mi nieto! ¡VAYAN!

--A la casa de los Longbottom—ordeno Scrimegour sin tardar--¡Ahora!

Como era de esperarse, con un movimiento de varita de Scrimegour pudieron desaparecerse ahí mismo, seguramente solo el jefe del departamento podía levantar ese sortilegio, quien sabe eso no importaba ahora…

--Ya saben… precaución ante todo—dijo Scrimegour cuando estuvieron frente a la casa de los Longbottom, podían escuchar ruidos amortiguados, pero nada en concreto—Seños Black usted… ¡Señor Black!

Pero Sirius ya había corrido para situarse en la puerta de la casa, y como era de esperarse, James y Remus lo siguieron, desde ahí ya podían oír mejor…

--¡AHHH!—esa era sin duda Alice, chillaba como loca, esa grito desgarrador solo podía ser producto de la tortura--¡N-no l-lo s-sé! ¡N-no s-é d-donde e-esta! ¡N-no p-por f-favor!

--¡Habla de una maldita vez!—chillaba una mujer, Sirius sonrió malévolamente, era la loca de su prima, Bellatrix--¡Tú sabes dónde está el Señor Tenebroso! ¡Ustedes los Auror lo tienen! ¡No mientas! ¡Crucio!

Pero esta vez no grito Alice, fue Frank el que grito perforándoles los oídos…

--¡Dinos donde esta o dejamos loca a tu esposa!—amenazo Rodulphus--¡Habla, maldita sea!

--E-es q-que… e-es q-que n-no s-sabemos…

--¡Crucio!

--Yo voy por Rabastan—dijo James con determinación, no podían seguir escuchando sin hacer nada—y tu Sirius vas por Rodolphus…

--No compañero, mi querida Bella me debe varias, solo yo puedo acabar con ella…

--Vale, entonces ya saben… sino hacemos algo van a dejarlos locos…--James miro a sus amigos y vio en ellos pura determinación—a la una…

--A las dos…

--Y a las tres…

¡PUM!

Mandaron a volar la puerta y se lanzaron a pelear contra los Lestrange.


¿Cómo están? ¿Todo bien? Espero que si n_n otro capítulo, espero que les guste… ¿Cómo ven que van a vigilar a Snape? Bueno la verdad que yo también dudaría de él… jijiji y ¡ja! Cantaran en navidad y todo por culpa de un tal Dudley… no me suena ese nombre ¿y a ustedes? Jajajajaja

Uyy quería darles las gracias por van 100 en favoritos ñ_ñ me hacen sentir ¡wow! Chicle bomba dice mi hermanita xD ya saben, dudas, quejas o sugerencias en los comentarios ¿vale?

Besos con sabor a Merodeador <3