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Harry Potter Black Lupin — capítulo 54
—Creí que querrían un poco de jugo de calabaza—dijo Tressa colocando una enorme jarra y varios vasos, se sentó a la mesa y compuso una sonrisa soñadora—, aun recuerdo muy bien mi primer día en Hogwarts. Hermione, Ron, Neville y Harry la miraron con interés. Los cuatro estaban sentados en la mesita veraniega que había en el jardín de la mansión y tenían delante un montón de libros, el que estaba abierto era la historia de Hogwarts. Era un sábado bastante caluroso y faltaban todavía un par de semanas para ir al colegio pero desde el cumpleaños de Harry, Hermione había ido a verlos casi diario, poniéndose al corriente de todo lo que no sabia. —Ojalá quedemos todos juntos—comentó Neville nerviosamente—. Si no estoy en Gryffindor, la abuela va a desheredarme. —Seremos leones—dijo Ron con mucha convicción, saco una rana de chocolate y se la metió a la boca—, tus padres lo fueron y los hijos siempre terminan en las casas de sus padres. También Harry lo será, no te preocupes. —He estado leyendo—soltó Hermione con un tonito histérico—. Me gustaría Gryffindor y Ravenclaw tampoco esta tan mal... —Me mandaran a Hufflepaff—se lamentó Neville. —Eso es mejor que Slytherin—dijo Ron con una risita—, si me tocara ahí, creo que me largaría. —Hey—se quejó Tressa con una mueca, los cuatro niños la miraron algo apurados—, se les olvida que fui Slytherin y que estoy aquí. Harry río. —Vaya, lo siento—se disculpó—. Pero... es difícil. —Lo sé, Sirius no se cansa de recordármelo—Tressa suspiro y negó con la cabeza, los niños le miraron preocupados—. Tranquilos, no es algo que no se pueda arreglar. —Para decir que odia los prejuicios, Sirius puede ser muy prejuicioso—comentó Hermione con total naturalidad. —No te imaginas cuanto—dijo Tressa pesadamente, se puso en pie y trato de sonreír—. Será mejor que vaya dentro, no he oído mucho ruido y seguramente las niñas ya tienen la casa patas arriba. Agito la mano y se fue casi corriendo al oír un ruido como una explosión. —¿Donde esta Anne y tu papá, Harry?—preguntó Ron metiendose otra rana a la boca. —En el ministerio—dijo encogiéndose de hombros—. Mi padrino dijo que ellos estaban casados con su trabajo, no entendí. —Pero no están casados—meditó Neville—. ¿Qué es lo que ellos son? Harry frunció el ceño, aquella pregunta que le hacia su amigo, él se la había formulado muchas veces; no entendía esa relación. Tenía a sus hermanas, Frankie y Anne vivían en la mansión y había visto a su papá abrazando a Anne y dandole besos, dormían en la misma habitación pero la realidad era que no sabia a ciencia cierta de que iba su relación. Se quedo pensando. —¿Novios?—aventuró no muy convencido. —En vez de estar pensando en lo que son o no—dijo Hermione implacable—, deberíamos aprender algo de pociones, apuesto que nos preguntan el primer día. Neville asintió y hundió la nariz en el libro que Hermione le pasaba, Harry suspiro e hizo lo mismo pero al cruzar una mirada con Ron supo que su amigo no estaba de acuerdo con aquella sesión improvisada de estudio. —No sé como es que la incluiste en nuestro circulo—se quejó en un susurro, Harry le pidió con la mirada que se callara, Ron bufo—, te culpare a ti si impide que nos divirtamos. Harry sonrío a modo de disculpa. —Harry, ¿cuál es la diferencia entre aconito y luparia?—preguntó Hermione con una ceja alzada. —Eh... Se apresuró a buscar la respuesta en uno de los libros. Se suponía que no tenía que preocuparse por los deberes hasta que pusiera un pie en Hogwarts, Ron tenía razón; aquello le quitaba la diversión.
Sirius Black estaba en la cocina de la mansión, con un brazo cargaba a Gemma y con el otro intentaba leer un informe de la oficina, tenía el ceño fruncido. No entendía como mierda podían los muggles meterse en problemas relacionados con la magia, bastante tenía con un nuevo grupo que intentaba armar disturbios a diestra y siniestra como para encima vérselas con algo como aquello. —Hambre—dijo Gemma señalando una manzana. —Si, en un segundo. —Hambre. Sirius suspiro. Gemma era lo opuesto a Nina y Nina era lo opuesto a él, así que prácticamente Gemma era una versión de él; tanto en carácter como en físico. Así que Gemma no estaría en paz hasta que comiera, dejo de lado el informe y se sentó con ella en la mesa, tomo una cuchara y comenzó a darle de comer. —Vamos, nena, tengo que terminar de leer esto antes de que llegue el tío James. —¿On ta Juli y April?—preguntó Gemma saboreando la manzana. —Con el tío Toby y la tía Gigi—respondió Sirius cansadamente. Gemma asintió y siguió comiendo, mientras lo hacía, trazaba círculos y dibujos imaginarios en el brazo de Sirius. Algunas veces, como aquel día, Sirius se sentía de lo mas doméstico: dejando de ir al cuartel por tener que quedarse a cuidar a Gemma y Nina. No podía evitar lamentar su suerte, porque, ¿en qué momento había dejado de lado su moto para manejar una camioneta familiar? ¿Donde quedo su chaqueta de cuero, sus cigarros y sus distintos placeres? Se sentía encerrado. Pero entonces... cuando sentía que se asfixiaba, Gemma o Nina le hacían recordar el por que de muchas cosas. Como en aquel momento, que Gemma termino de comer, le echo los brazos al cuello y le dio un sonoro beso en la mejilla. —Te queyo. Sirius suspiro. Una cosa era querer a Harry como si fuera su propio hijo, cuidarlo, alentarlo y apoyarlo en todo y otra muy distinta creerse que era padre de dos niñas completamente diferentes. —Papá—llego Nina algo alterada—. ¡Me ha llegado carta de mamá! —¿Que es lo que quiere?—preguntó, pero al ver la cara de Nina, añadió:— ¿Qué te dice? —Dice que si me das permiso de pasar con ella unos días, en San Petersburgo. —¿Que? Los ojos de Niña recorrieron la carta de arriba a bajo, con una rapidez asombrosa, se subió las enromes gafas con un dedo. —Va a ir de vacaciones allá con su novio y pensó que sería bueno que yo lo conociera. —Jugar—dijo entonces Gemma alzando los bracitos en busca de Nina, ella sonrió y la cargo. —¿Entonces?—preguntó Nina sonriendo de esa forma engatuzadora que Sirius conocía muy bien pues era la misma sonrisa que le dedicaba a Tressa cuando quería... cuando quería algo—, ¿puedo ir? —¿Quieres ir?—preguntó Sirius de mala gana, Nina asintió entusiasmada—. Solo una semana, dile que me escriba. —¡Yei!—exclamó Nina contenta, Gemma le coreo—. ¡Me voy a Rusia! Salió de la cocina con Gemma en brazos, Sirius aun podía ir las risitas amortiguadas de las niñas. Antes de que pudiera poner una mano encima al informe, entro Remus como un huracán. —Tengo que hablar contigo—dijo sin sentarse, ni siquiera se quito la capa, lucia ansioso y nervioso—. ¿Tienes tiempo? —Lunático, donde no sea algo sobre niños... Remus sonrío tan anchamente que Sirius se quedo callado de golpe. —¡Recibí carta de Dumbledore! Sirius le miro sin comprender. —Joder, Lupin, ¿no crees que estas un poco crecidito para emocionarte porque él te escriba? —¡Cierra la boca, idiota!—exclamó Remus con un golpe en el hombro, Sirius bufo, ni eso hizo que su amigo dejara de sonreír—. ¡Se ha quedado sin profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! —¿Y...? —¡Quiere que el nuevo profesor sea yo!—exclamó Remus, la boca de Sirius cayó hasta el suelo—. ¡Es un hecho! ¡Empiezo este semestre! —¿Qué? —¿Qué cosa empiezas este semestre, tío?—preguntó Harry con interés, iba entrando a la cocina seguido de los demás niños. —¡Deberíamos seguir con Pociones!—se quejó Hermione irritada—. Debemos llegar sabiendo lo básico... —¡Ya basta!—exclamó Ron con las orejas rojas, pareció intimidarse un poco con la mirada que le lanzó Hermione pero tomo valor del guiño de Sirius—. Escucha, no queremos seguir estudiando, ¿de acuerdo? ¡Quedan dos semanas antes de ir a Hogwarts y estás arruinándolas por completo! Entonces Ron tomo una rana de chocolate, se la metió por completo a la boca y echó a correr en dirección hacia las voces de Nina y Gemma. —Bueno—suspiro Harry intentando no mirar a Hermione. —¿Es cierto?—inquirió la pequeña dejándose caer en una silla, agachando la cabeza—. ¿Estoy arruinándolo? —No es así—dijo Remus con amabilidad, Hermione le miro—. Escucha, ir a Hogwarts es la aventura más grande que tendrás en toda tu vida, pasaras los mejores momentos ahí, aprenderás tantas cosas que creerás que es imposible. Sin embargo, así como debes aprender muchos hechizos, pociones, entre otras, debes divertirte, Hermione. Disfruta, por ahora puedes emocionarte por todo lo que viene, eso no significa que tengas que estudiar. En el rostro de Hermione se formó una sonrisa tímida. Neville soltó una risita nerviosa que Harry coreo. —Ahora vayan con Ron, jueguen al ajedrez o a los naipes explosivos—intervino Sirius, río burlonamente a Remus—. Y donde los vea con un libro, los cuelgo de los tobillos, ¿entendido? Dio una palmada, sobresaltando a los niños que se echaron a correr, Sirius soltó una carcajada perruna y se colgó del hombro de Remus. —Profesor, ¿eh? Vaya, no puedo creerlo, ¿y la academia? —Tengo que ir con James para decírselo, no creo que haya ningún problema. —Escucha, estoy muy contento por ti, en serio—añadió en un tono más serio pues Remus alzó la ceja al oír aquello—. Sé que es como tu sueño hecho realidad, pero, ¿qué pasará con... Romina? La enorme sonrisa que Remus había tenido hasta ese momento se esfumó y en su lugar dejó una mueca, Sirius le dio un apretón en el brazo antes de que su amigo saliera por la puerta trasera.