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Historia 731 — capítulo 3
- El sombrero seleccionador y nuevos amigos
Dumbledore y Luna estaban en el despacho del director esperando a este para que Luna pudiera empezar las clases en una casa. Al cabo de un rato entro un hombre más viejo que el profesor Dumbledore.
-Buenos dias Dumbledore, buenos dias… Disculpa, pero ¿cómo te llamas?-dijo ese hombre.
-Me llamo Luna, señor.
-Yo soy el director Vidiadur, como has entrado al colegio y las clases ya han empezado vamos a tener que hacer tu selección nosotros tres solos-Vidiadur cogió un viejo sombrero-. Este viejo sombrero es el sombrero seleccionador, ven siéntate aquí-se sentó en un tamburete-. Ahora te pondré el sombrero y no te lo quites asta que diga una casa, pueden ser Griffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin.
Luna ya tenía puesto el sombrero y este hablaba solo en su cabeza:
Luna se quitó el sombrero y Dumbledore y Vidiadur la felicitaron. El profesor Dumbledore era el jefe de esa casa y le enseñó donde estaba, la contraseña, su cuarto, etc. Después de desayunar sopa y más sopa se puso la crema y fueron a un callejón que se llamaba Diagon para comprar el material para la escuela, llegaron justo antes de que se acabaran las clases. El director los llevo al comedor, y cuando ya estaban todos los alumnos y profesores hizo pasar a Luna y la presento al colegió, les dijo a que casa iba a ir y una mesa estallo a aplaudir muy fuerte. Le dijeron que fuera a esa mesa. Se sentó en una espació que había libre. Todos los chicos que estaban más cerca de ella empezaron a presentarse.
-Hola-un chico le extendió la mano-, me llamo James- era un chico de pelo negro, con unas gafas redondas-, este es Sirius-este era un chico moreno-, el es Remus-por ahora esos tres que le habían presentado eran guapísimos-y este último es Petter-este era el peor, bajo, gordo, feo,…en resumen la competencia del Monstruo del lago Ness y del Patito Feo.
-Encantada de conoceros.
-¿A que curso vais?-pregunto Luna interesada.
-A quinto curso-contestó Remus.
-¡Que bien! Vamos a ir juntos.
Esos chicos eran muy simpáticos y enseguida se hizo amigos de estos. Acabaron de comer si para Luna se podía llamar comer tomar un montón de sopa. Los cinco acabaron de comer.
-Me voy un segundo a la enfermería-les dijo, y los cuatro chicos le insistieron mucho para acompañarla.
Cuando llegaron a la enfermería los chicos se tuvieron que esperar fuera. Luna estaba dentro con la enfermera.
-Disculpe, a usted ya la he visto bastantes veces y aun no se como se llama-le dijo Luna amablemente.
-Me llamo Barbara-se fue al armario y saco unos cuantos frascos-. Ten esto te tiene que durar 3 días, asta entonces no podré darte más.
-De acuerdo, muchas gracias-se bebió un pote y medio, se lavó la cara-. Adiós.
Luna salió de la enfermería con los potes en una bolsa y todos le preguntaron que era, pero ella no contesto. Fueron con ella asta la sala común para dejar la bolsa mientras ella subía las escaleras se encontró con una chica pelirroja, con unos preciosos ojos verdes, y a sus dos amigas que las dos tenían el pelo y los ojos castaños. Se presentaron, la pelirroja se llamaba Lily, las otras dos se llamaban Susan y Arabella. La acompañaron al cuarto, resultaba que iba a compartir habitación con ellas tres. Bajaron las cuatro juntas, los chicos la estaban esperando.
-Potter ¿qué haces aquí plantado con tu grupo?-dijo Lily con mala gana- ¿Estáis planeando otra de vuestras bromas?
-Mi querida Lily no seas tan inepta-dijo Sirius-, estábamos esperando a nuestra queridísima Luna-al oír esto se puso roja.
Se fueron los 8 juntos a las clases, según los chicos se conocían muchos atajos pero que solo querían enseñarle a Luna, no a las demás. Luna no entendía lo que pasaba entre ellos pero ella estaba con los dos grupos. En los pasillos las clases era el centro de atención, todo el mundo la miraba y algunos le dirijan la palabra. No se atrevían a hablar con ella. A Luna le preocupaba que supieran lo que era.
Las clases no eran tan difíciles, había oído a muchos quejarse, pero no era para tanto. Los chicos no paraban de ir con Luna, según ellos para que no se perdiera, como ella se lo pasaba bien con ellos no le importaba. Las chicas intentaban que fuera con ellas, solo para fastidiar a los chicos y porque era muy simpática.
Un día en el desayuno, llegó el correo un paquete para Sirius. Este lo abrió muy ilusionado porque era de su primo, el rey de las bromas. El regalo era un imán muy potente, pequeño pero potente. No sabía porque se lo había enviado. Se lo enseñaron a Luna.
-Que extraño que te hayan enviado un imán ¿no?-estuvo 2 segundos pensativa y dijo-¿Os gustan las bromas?
-¿En que estas pensando?...-dijo James interesado con lo que había pensado Luna.
-Pues la profe… ¿cómo se llamaba? La que tiene la cara de bicho… ¿sabéis?-los chicos negaron con la cabeza-La profe de adivinación.
-Si, pero que tiene que ver ella con esto-dijo Petter, era el único chico al que no caía muy bien.
-Pues mi querido amigo, esa vieja estúpida va a tener mi venganza de haber tenido que escribir ocho pergaminos sobre la tonta bola de cristal-sonrió de manera maliciosa-. Esa profe siempre esta preocupada por si esta bien peinada ¿no? ¿Os acordáis que el otro día hizo quedarnos a todas las chicas después de clase? Pues lo que no sabéis es que nos hizo quedarnos allí aguantando su sermón de cómo mantener el mejor peinado, según ella, “un moño” bien hecho. Nos soltó un rollazo sobre cuales clips eran los mejores y nos dijo que eran los 100% metal.
-Ya se a donde quieres llegar a parar-dijo Sirius-. Lo que Luna propone es ponernos detrás de ella y que con el imán nos llevemos todas las pinzas que lleve en el pelo.
-No digo todas porque llevará demasiadas y se dará cuenta enseguida, lo que hemos de hacer es cogerle unas cuantas.
-De acuerdo, cuando lo vamos hacer-dijo James con entusiasmo.
-Yo no soy muy partidario a hacer bromas a los profesores-dijo Lupin-, pero con tal de aplastar a esa cucaracha lo que sea, y cuando más pronto mejor, hagámoslo mañana que la tenemos a segunda hora.
-Pues mañana será-dijo Luna riendo-. Yo me tengo que ir, he quedado con las chicas.
-Pues asta la cena-se despidieron.
Mientras Luna se dirigía a la biblioteca, donde había quedado con las chicas, se encontró con Lucius, Severus, Crabbe y Goyle, desgraciadamente para ella ellos le dirigieron la palabra.
-Pero mirad quien esta por aquí!-dijo Lucius, y los otros se rieron cuando el dijo eso-Pero si es Delrid!
-Déjame en paz Malfoy-dijo con mala leche y se fue, pero estos fueron detrás de ella.
Malfoy la cogió de la mano y la giró.
-A mi nadie me deja con la palabra en la boca-le dijo enfadado.
-No me digas que fue la primera vez, oh! Al pobre niño mimado de papá lo han dejado con la palabra en la boca…-dijo con tono irónico-Ahora se buen niño y suéltame que me estas haciendo daño.
-Oh! A la pobre niñita le estoy haciendo daño. Que pena me da-dijo irónicamente-. Si me das un beso te suelto.
-No me hagas vomitar que no es bueno para la salud.
Malfoy la fulmina con la mirada, Luna igual. ¿Quién ganara la batalla final? Luna ganó! Lucius soltó a Luna y se fue con sus gorilas, perdón con sus matones, ¿o eran sus amigos. (N.A.: Es para hacer broma) Luna se dirigió a la biblioteca, haber si por fin conseguía llegar de una vez por todas.
Entró en la biblioteca y se encontró a Lily, Susan y Arabella sentadas en una mesa, se dirigió hacía ellas.
-Perdón por el retraso pero es que he tenido un problemilla con Malfoy, Pelograsiento y sus gorilas, espero que me ayudéis con la venganza que tengo planeada, jejeje…
-De acuerdo, pero antes ayúdame con aritmática-dijo Arabella.
-Haber, ¿qué es lo que te pasa?
Luna acabó de ayudarla, hizo sus deberes y planearon su dulce venganza.