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Historia 731 — capítulo 2
- La encuentran a ella y a una posible solución
A la noche siguiente Luna se despertó en una habitación llena de camas y cortinas. La habitación era toda blanca. La chica seguía sedienta, al lado de la cama tenía un plato con sopa. Se la bebió enseguida, pero aun tenía sed, necesitaba sangre. Se levanto y se puso a buscar asta que encontró un armario, lo abrió, el interior estaba helado. Estaba lleno de potecitos con el interior rojo, leyó lo que decía uno:
Sangre:
AB –
Los diferentes potes decían diferentes clases de sangre. Los empezó a abrir deprisa y vertiendo la sangre en su boca, la mitad se le iba por fuera, pero no importaba aun quedaban muchos, pensaba.
De repente se abre la puerta, aparece una mujer muy jovencita que suelta un grito espantoso. Luna se gira y le enseña los colmillos. La pobre mujer se desmaya, Luna asustada decide escaparse. Sale del colegio, y va al orfanato donde vive.
Al llegar se encuentra a un viejo hombre hablando con la jefa del orfanato sobre ella. Como la han visto sube a su cuarto compartido con otras 3 chicas más pequeñas que ella. Al llegar al cuarto ve que todas están dormidas. Se puso el pijama y se fue a la cama. Al rato de estar acostada una suave voz le dijo:
-Luna, la señorita Sharon te va a matar por no venir ayer.
Luna no estaba para que la riñeran y se hizo la dormida. Sharon la despertó a las 5 de la mañana.
-Maldita niña, ¿cómo has podido hacerme esto a mi?-dijo furiosa-Levántate rápido que el profesor Naipaul te tiene que dar clases ahora, antes de que amanezca!
La chica extrañada se levantó, se vistió y bajo a la clase. Allí estaba el profesor con un tochote de libro encima de la mesa.
-Buenos dias profesor Naipaul-saludó amablemente la chica mientras el profesor la saludaba con un movimiento de cabeza.
Luna se sentó en uno de los pocos pupitres que había. El profeso estaba extraño, pero igualmente este empezó la clase. Hicieron un poco de clase de transformaciones y de pociones, desgraciadamente dejaron toda la casa con una peste tremenda. La señorita Sharon los regañó como siempre, ya no podían hacer pociones tan temprano.
Fueron pasando los dias, Luna para alimentarse iba a la enfermería de la escuela, o bebía muchos litros de la espantosa sopa del orfanato. Y sus dos mejores amigas no la habían ido a visitar ningún día, por lo que ella estaba muy triste.
Una mañana aun oscura la señorita Sharon despierta a Luna, muy tarde para hacer clases pero muy temprano para que salga el sol. Le despertó le hizo y le hizo hacer la maleta, Luna estaba preocupada, haber si la iban a echar fuera, ¿y ella que haría? ¿Se tendría que quedar en el espantoso bosque con el otro vampiro? Ella no sabía lo que le iba a pasar. Bajaron al salón, allí estaba sentado el mismo hombre que hablaba con la profesora Sharon la noche que ella volvió al orfanato.
-Luna, este es el profesor Dumbledore-era un hombre de unos 60 años, con barba plateada, gafas de media luna e iba con una túnica y un gorro a conjunto, pero espantosos-. Este hombre es el subdirector de Hogwarts, y te quiere adoptar-Luna estaba muy sorprendida por lo último que dijo, estaba contenta y triste a la vez, se iba a largar de aquel espantoso lugar, pero y sus amigos, se quedarían allí.
Luna firmo un papel conforme se iba al igual que el profesor Dumbledore y la profesora Sharon. Se despidió de la profesora y dejo una nota de despedida para todos sus compañeros del orfanato. Entró a Hogwarts con el profesor Dubledore al lado, la llevó a la enfermería donde la señora que había le dio un enorme pote que en el interior había una crema marrón oscura.
-Es para que puedas estar en el sol sin que te pase nada-le explico la enfermera-, te la has de poner por todo el cuerpo. Te la has de poner de manera que parezca que eres un poco más morena. Cuando se te acabe vienes y te doy más.
-De acuerdo gracias-dijo Luna con voz tímida-. Perdón por asustarla el otro día.
-No pasa nada cariño.
-Ya nos tenemos que ir Luna, empezaras las clases hoy, al mediodía, después de la comida. Pero antes tenemos que mirar en que casa vas a ir-dijo Dumbledore con voz suave.