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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 14
Los seis adolescentes se quedaron en shock al re leer el nombre una y otra vez.
—Harry Potter, ¿quién es ese?— preguntó Ron en voz baja.
Todos miraron a Damien. El chico de trece años tenía la boca ligeramente abierta y sus ojos color avellana estaban fijos en el nombre escrito en el pergamino. Damien siempre había querido saber más de su familia, siendo hijo único Damien estaba desesperado por tener un primo, aunque fuera distante, para así tener algún tipo de compañía que no fuera adulta. Sus padres le habían dicho que su único primo era el hijo de su tía Petunia, Dudley Dursley, que era muy desagradable, como el resto de su familia, con Damien y sus padres. Eran Muggles que odiaban la magia y todo lo que tuviera que ver con ella. Aún cuando su tía había sido la única hermana de su madre, ella y Lily nunca se llevaron bien. James le había dicho a Damien que no tenía ninguna tía o tío por su parte de la familia y que ningún otro Potter, a parte de ellos, se encontraba con vida. Damien estaba mirando el nombre. ¿Quién era? Y si era un Potter, ¿por qué su padre lo había tratado tan mal? Damien finalmente apartó sus ojos del mapa y miró a sus amigos.
—Tenemos que descubrir quién es.— dijo en voz baja. Las expresiones de Fred y George cambiaron de la curiosidad a la travesura rápidamente. Hicieron un saludo tipo militar hacia Damien y se dirigieron a la puerta. Los otros cuatro se apresuraron a seguirlos. Cuando llegaron al primer piso George les indicó que se callaran y todos obedecieron.
—Ok, este es el plan, Ron, tu y Damien tomen esto y métanlo por debajo de la puerta con mucho cuidado, Hermione y Ginny serán las espias, vayan abajo.— ante esto ambas chicas comenzaron a quejarse en voz alta.
—¡Shh, en nombre del cielo chicas, cállense! Necesitamos que nos digan si alguien viene para acá. Les diremos todo palabra por palabra, lo prometemos.— Fred envió a las dos chicas abajo y se giró para ver a Ron y Damien deslizar una de las orejas expansibles por debajo de la puerta.
—Perfecto.— los cuatro chicos se pegaron el otro lado de la oreja expansible a su propia oreja y comenzaron a escuchar la acalorada discusión que se llevaba acabo en la habitación.
—…escabulléndote de esa manera en mitad de la noche! Honestamente Harry, ¿tienes deseos de morir?— la enojada voz de James se dejó escuchar.
—¡El único deseo que tengo es salir de este miserable infierno y regresar a mi hogar!— Damien sintió su corazón detenerse. La voz era bastante parecida a la suya. Sintió el cabello de su nuca erizarse ante esto. "Es demasiado espeluznante" pensó.
—¿Hogar? Harry cuando vas a aceptar que este es tu hogar, tu verdadero hogar.— James sonaba realmente exhausto, como si ya hubiera discutido eso antes. Los cuatro chicos se miraron entre sí antes de seguir escuchando. Por lo menos eso confirmaba que "Harry" era un miembro de la familia Potter.
—¡Nunca! No importa cuanto me obliguen a quedarme aquí. Nunca llamaré a este sitio mi hogar. ¡Así que puedes rendirte de una vez Potter!— Damien jadeó un poco. ¿Por qué ese chico se refería a su papá de esa manera? Damien miró a los chicos Weasley, se miraban desconcertados.
—Te lo advierto Harry, nunca me hables de esa forma otra vez, ¿entendiste?— Damien podía decir que su padre estaba apretando los dientes mientras hablaba. "Nunca es una buena señal" pensó Damien.
—¿Hablarte como? No he dicho nada malo, ¡Sólo digo lo que es!— el chico, Harry, respondió igual de molesto.
—Sabes muy bien a lo que me refiero, si no puedes aceptarme como algo más entonces al menos no me llames "Potter", ¡Tú también eres un "Potter" después de todo!— antes de que Damien pudiera responder a eso, se escuchó un grito de enojo desde la planta baja. Los cuatro chicos tomaron las orejas extensibles rápidamente y corrieron al segundo piso. Llegaron justo a tiempo, se esparcieron por la habitación pretendiendo estar ocupados con alguna que otra cosa. La puerta se abrió y unas bastante avergonzadas Hermione y Ginny entraron por la puerta seguidas por la señora Weasley.
—¡Chicos! ¿Qué creen que están haciendo al enviar a las chicas abajo?, ¿qué nunca piensan en las consecuencias?— la señora Weasley se miraba seria. Los chicos miraron confundidos a las dos chicas que miraban avergonzadas a la señora Weasley. Antes que alguno de ellos pudiera abrir la boca para decir algo, ella continuó—, ¡Hermione sólo ha estado aquí una vez! ¡Cómo pueden pedirle que vaya a traerles comida, en verdad! Ya les había dicho que cenaríamos después de la reunión, ¿qué no me escuchan?— los cuatro chicos se miraron entre ellos y después se giraron para mirar a las dos sonrojadas chicas que estaban de pie enseguida de la señora Weasley.
—Perdón mamá.— murmuró Ron mientras los otros tres asentían con la cabeza. La señora Weasley salió de la habitación prometiéndoles que la comida estaría lista en treinta minutos. Una vez que su madre se fue, los chicos se acercaron a las chicas.— ¿Las enviamos por comida?— preguntó Ron a Hermione.
—Bueno, no nos dieron ninguna excusa pre hecha, así que tuvimos que improvisar con algo.— respondió Hermione quién aún se veía bastante sonrojada.
—¿Eso fue lo mejor que se les ocurrió?— dijo Fred sarcásticamente.
—Oh, ¿qué importa? ¿Se lo creyó, no? Ahora digannos, ¿qué escucharon? ¿Quién es ese chico?— Ginny miró emocionada a los cuatro chicos. Les tomó menos de cinco minutos decirle a las chicas exactamente lo que había pasado entre este "Harry Potter" y James Potter. Hermione fue la primera en hablar.
—Entonces, ¿este Harry Potter dijo que lo tenían aquí a la fuerza?— preguntó a Ron, éste sólo asintió con la cabeza, se veía confundido.
—Es que no tiene sentido, y la forma en la que le hablaba al señor Potter. Sonaba como si estuviera realmente enojado con él.
—Si, ¿y qué pasa con lo del "deseo de muerte"? ¿Por qué alguien intentaría lastimar a tu primo?— le peguntó Fred a Damien. Damien miró al pelirrojo confundido.
—¿Mi… mi qué?— preguntó Damien.
—Bueno, tiene que ser tu primo. ¿Quién más podría ser?— respondió Fred. Damien lo pensó. Tenía sentido. ¿Era posible que ese chico fuera un pariente lejano del que sus padres no sabían hasta ese momento? Tal vez era por eso que nunca le habían dicho a Damien, después de todo por que se lo ocultarían, ¿cierto? Damien se perdió en sus pensamientos mientras los demás salían con más posibles explicaciones que resolvieran el misterio alrededor de Harry Potter. Ninguno se acercaba a la verdad.
…..........................
Harry se sentó del otro lado de la habitación. Se había puesto cómodo sobre la cama mientras que James se quedaba en el suelo, aún seguía renegando sobre lo "peligroso que era escaparse" y la "determinación de Harry a hacerse daño", Harry ya lo ignoraba. Se había puesto verdaderamente furioso cuando se vio obligado a volver a su habitación, Harry había discutido con James y le había gritado. Sin embargo, se estaba cansando y estaba molesto con James. "¡Por qué no simplemente se calla y se va!" pensó para sí mismo. James había detenido su cántico y se acercó a Harry. Se detuvo justo frente al pelinegro y se inclinó un poco para mirar a Harry directo a los ojos...
—Harry, ¿por qué no puedes entender que nosotros no queremos lastimarte?— dijo James con la voz llena de emoción. Harry miró a James directamente y respondió.
—¿Por qué?— Harry observó mientras James se miraba al borde del colapso.— ¿Por qué te importa lo que me pase? Ya no soy tu hijo, por que…— a Harry lo interrumpió el sonido de la puerta. Él y James miraron hacia allá y miraron a Lily asomar su cabeza.
—¿Qué sucedió?— preguntó al mirar la mirada dolida de James y la molestia de Harry. James se enderezó y miró a su hijo con ojos brillosos.
—Nada, sólo hablábamos.— Harry miró a James preguntándose por qué mentía. Harry apartó la mirada hacia la ventana. Deseaba que los Potter salieran de la habitación. Odiaba ese acto que hacían al pretender que les importaba, diciéndole mentiras de cuánto lo habían extrañado y que querían protegerlo. Eso hacía que Harry se sintiera enfermo de coraje. Cerró los ojos e intentó apagar el enojo.
—Bueno, la reunión ha terminado. Dumbledore quiere que tu y Harry bajen para ponerlos al día.— Lily los miraba curiosa. Sabía que algo pasaba. James no se hubiera perdió la reunión por nada, entonces, ¿por qué estaba ahí arriba discutiendo con Harry? Sacudió la cabeza un poco*. "Le preguntaré a James después"* pensó mientras seguía a James y Harry fuera de la habitación hacia la reunión.
Sólo quedaban el señor y la señora Weasley, Sirius y Remus en la mesa junto a Dumbledore. Todos los demás se habían ido. Dumbledore miró a las tres personas que acababan de entrar. James se miraba ansioso y muy cansado, Harry sólo se miraba aburrido. Dumbledore sonrió levemente para sí mismo. Harry era el que debería de mirarse ansioso y preocupado, ya que la reunión era acerca de su futuro. Dumbledore les indicó que se sentaran, una vez que los tres Potter estuvieron frente a Dumbledore, éste aclaró su garganta antes de comenzar.
—Estoy seguro de que están muy ansiosos por saber que es lo que me ha dicho el Ministro,— dijo mirando a Harry. James asintió levemente con la cabeza mientras que Harry se miraba las manos como si nunca jamás las hubiera visto antes. Dumbledore continuó—, me alegra informales que el ministro está de acuerdo, en su mayoría, con mi sugerencia,— hizo una pausa de nuevo para ver si Harry tenía alguna reacción. El chico de cabello negro continuó mirándose las uñas muy atentamente y pretendía que no estaba escuchando a Dumbledore—, hay algunas condiciones en las que no estoy completamente de acuerdo pero con algo de suerte no serán necesarias.— continuó Dumbledore. Harry suspiró y miró al anciano.
—¿Planea decirnos cuál es su plan maestro o sólo se quedará hablando cosas sin sentido toda la noche?— preguntó Harry mientras sus aburridos ojos verdes miraban los azules de Dumbledore. Un jadeo general se escuchó en la mesa ante la insolencia de Harry. La señora Weasley se veía como si estuviera apunto de ir y agarrar a Harry de una oreja por tales modales. Harry sonrió y continuó mirando a Dumbledore. El Director se quedó callado un momento pero se repuso rápidamente inclinando la cabeza hacia Harry.
—Mis disculpas Harry. Debí de haber comenzado por explicar la naturaleza de mi sugerencia. Muy bien, te lo explicaré ahora.— en verdad estaba contento por poder mirar a Harry directamente en lugar de mirar a Harry pretendiendo ignorarlo, hacia que lo que iba a decir fuera mucho mas fácil.— Veras Harry, fui a ver a Ministro el día de tu llegada. Le expliqué quien eras en verdad al Ministro Fudge y le pregunté que reconsiderara su decisión de darte a los Dementores sin un juicio. Le expliqué la delicada naturaleza de cómo fuiste engañado para llevar a cabo todas esas terribles acciones y…— Dumbledore se vio interrumpido cuando Harry gritó:
—¡CLARO QUE NO! ¡YO SABÍA PERFECTAMENTE LO QUE HACÍA! ¡CÓMO TE ATREVES A DECIR QUE FUI ENGAÑADO POR MI PROPIO PADRE!— Harry se lanzó hacia adelante para tomar a Dumbledore del cuello. Inmediatamente Sirius, Arthur y James lo sujetaron y tiraron de él para que se volviera a sentar.
—Señor Potter por favor contrólese o nosotros lo haremos por usted.— dijo Arthur mientras luchaba para mantener a Harry en su lugar. Harry dejó de luchar y le dedicó una mirada de muerte a Arthur. No le gustaba que le ordenaran que se sentara. Harry tomó su lugar de nuevo y se sacudió intentando librarse del agarre de James, pero la mano de James sólo se apretó más. Dumbledore se había quedado en silencio mientras Harry tenía su arranque de ira. Ni siquiera se había inmutado cuando el chico intentó atacarlo. Había esperado ese tipo de reacción por parte de Harry, pero no iba a retractarse, le diría a Harry la verdad acerca de su querido "padre".
—Harry, entiendo como debes de sentirte ahora. Tal vez creas que estamos intentando engañarte y de alejarte del hombre al que llamas padre. Te aseguro que no estamos intentando engañarte. De hecho intentamos sacar a la luz la verdad. Tu, mi muchacho, has sido engañado la mayor parte de tu vida…— Dumbledore se detuvo cuando vio a Harry intentar liberarse del agarre de James e intentar atacarlo una vez más. Dumbledore suspiró. "*Esto no está fucionando".*El director miró a Harry de nuevo y esta vez se inclinó más cerca del chico que aún luchaba por liberarse. Harry detuvo su lucha contra James y miró de mala manera a Dumbledore, retándolo a acercarse un poco más.— Bien Harry, no hablemos de eso ahora. Por favor déjame terminar de decir lo que va a pasar contigo.
Ante esto, Harry abrió la boca para decir que no le importaba lo que Dumbledore tenía que decir y que probablemente no haría lo que le dijeran que hiciera en todo caso. Sin embargo, el firme agarre en su brazo se tensó más cuando Harry abrió la boca. Harry hizo una mueca y cerró la boca de nuevo, pero no antes de mirar a James con furia.
—Hemos acordado que permanecerás fuera de la custodia del Ministerio. No habrá juicio y tampoco habrá arresto.— James soltó a Harry y abrió la boca sin creerlo. ¡Harry no iría a Azkaban! ¡No iba a enfrentar los cargos por asesinato! Eso era probablemente lo mejor que le pudo haber pasado. James había deseado infinitamente por un milagro que le permitiera tener la custodia de Harry y, de algún modo, apartar a Harry de las garras del Ministro. Sin embargo, tan maravilloso como sonaba, James sabía que eso no era el fin de la historia. "Debe de haber algún truco oculto en esto" pensó.— Sin embargo Harry, eso no significa que podrás volver a casa libremente. Deberás permanecer ante mi cuidado hasta que cumplas los diecisiete,— Dumbledore miró los sorprendidos rostros de Harry y James—, esa fue mi sugerencia al Ministro. Le pregunté si podía darme la custodia. Yo seré el responsable de tí.
—Lo siento Dumbledore, ¿pero cómo pudiste hacer eso?, digo, Lily y yo somos los responsables por Harry. ¡Somos sus padres! Si alguien debería cuidar a Harry deberíamos ser nosotros.— James miraba a Dumbledore como si fuera un traidor tratando de alejar a su hijo.
—James, mi muchacho. Eso es exactamente lo que el Ministro no quería. Harry estando con sus padres podría llevarlo a escapar de regreso con Voldemort.
—Voy a volver a casa, no importa si estoy con ellos o con usted,— siseó Harry a Dumbledore—, si no puedo volver a casa por mi cuenta entonces mi padre vendrá a buscarme.— Dumbledore le sonrió y le dijo en voz baja.
—Y es precisamente por eso Harry, que vendrás a Hogwarts.— Harry se quedó en shock ante la noticia. ¿Pero que estaba pensando ese anciano tonto? Harry no podía ir a Hogwarts. Harry sabía que era imposible escapar de Hogwarts y que era el único lugar al que su padre no podría ir a rescatarlo. ¿Y qué no se daba cuenta Dumbledore del peligro que representaba Harry? Dumbledore no podía poner en peligro a toda la escuela de esa forma, ¿o si?
—Dumbledore, ¿cómo es eso posible?— James sonaba tan asombrado como Harry se sentía.
—Pues es posible, y el Ministro ha aceptado que Harry se una a los estudiantes de sexto curso en Hogwarts.— Dumbledore sonrió ante el shock que había causado.— Ahora, deben de estar preguntándose como es que el Ministro ha aceptado tal cosa, déjenme explicar. Es, desafortunadamente, no tan simple como parece. Hay condiciones que debemos aceptar. Harry permanecerá bajo mi custodia hasta que llegue a los diecisiete años. Si para ese tiempo Harry no muestra intenciones de regresar con Lord Voldemort y trabajar como el Príncipe Oscuro, entonces será perdonado y no se tomará acción contra sus crímenes. Será cerrado como un caso de CII, Crimen Inducido por Imperio. Si vuelve con Lord Voldemort o muestra resistencia a vivir en el mundo mágico como un mago cualquiera, entonces será procesado por los cargos de los asesinatos que ha cometido y probablemente será condenado de por vida a Azkaban. Podrían inclusive darle el Beso si se le encuentra culpable por los cargos,— Dumbledore se detuvo y miró los rostros llenos de sufrimiento de James y Lily—, mis intenciones son mostrarte, Harry, el error que estás cometiendo e introducirte al mundo mágico en verdad y no oculto tras… Sé que te han dicho muchas cosas sobre mí y mis creencias. Te estoy dando la oportunidad de que los veas por tí mismo.— miró directamente a Harry mientras hablaba, el chico le devolvía una mirada confundida.
—¿Por qué estás tan decidido a mostrarme como eres en realidad?, ¿qué te hace creer que te escucharé?— le preguntó Harry.
—Porque, Harry, tu no eres lo que pareces. Puedo ver a treves de esa máscara que llevas. Puedo ver al verdadero Harrydentro del Príncipe Oscuro. No eres malo, no importa lo mucho que desees que nosotros lo creamos.— Harry bufó y miró a Dumbledore antes de responderle.
—¿Quién dijo que yo era malo, Dumbledore?— Harry miró a todos ante sus miradas confundidas antes de continuar.— No hay bueno o malo Dumbledore, sólo hay poder. El poder es lo que todos buscan en realidad. Al final, todo se resume en quién es el que es digno de poseerlo. Tu puedes creer que lo que he hecho es malo. Bueno pues yo puedo decir lo mismo de tí. Tu Orden y tu Ministerio pueden deshacerse de alguien sin importar las consecuencias. No dudaran en patear a alguien que se opone en su camino. Son iguales a cualquier Mortífago.
Terminó de hablar y miró directo a Sirius, quién se estaba poniendo rojo de furia. Sabía que Sirius recordaba el primer día de la captura de Harry. Como él y Moody habían lastimado a Harry. Como Moody había pateado violentamente a Harry en sus costillas ya rotas. Harry sonrió para sí mismo "Se lo merece" pensó mientras miraba al morocho mientras se removía incómodo en su lugar.
—Harry esas palabras que dices no son tuyas. Quiero mostrarte la verdad, después tu puedes tomar tu propia decisión.— Dumbledore estaba asombrado al escuchar las palabras que ya se la habían dicho años atrás por un hombre de ojos rubí. Harry resopló de nuevo ante eso.
—Mi propia decisión, mmm… déjame pensar, Azkaban o arresto domiciliario... ¡Sí, el ganador está claro!— se burló Harry.
—Harry, sabía que te sentirías de esta manera, pero lamento informarte que en verdad no tienes manera de escoger en esto. Vendrás a Hogwarts el primero de Septiembre, como todos los otros niños en el mundo mágico. Aprenderás la verdad de esta guerra.— dijo Dumbledore comenzando a sonar cansado.
—¿Y qué si me rehúso a ir con usted?— preguntó Harry sabiendo la respuesta.
—Harry, vendrás, de una forma u otra.— definitivamente había un deje de amenaza en la voz del anciano.
—¡Bien! ¿Pero cómo impedirás que los otros chicos protesten en contra mía por estar en la misma escuela que ellos? ¿Y qué dices de sus padres? De seguro un padre en todos sus sentidos no querrá que sus hijos se encuentren tan cerca del Príncipe Oscuro.— Harry estaba seguro que había preocupado a Dumbledore, pero el anciano simplemente río y respondió.
—Bueno, ese no es problema ya que tu nos has hecho el favor ocultando tu rostro por todos estos años tras esa máscara plateada. Nadie ha visto tu rostro así que no saben tu identidad. Algunos estudiantes han sido informados sobre tu pasado, serán instruidos a guardar el secreto o enfrentaran una posibilidad de expulsión.— Harry miró al director con incredulidad. Estaba listo para expulsar a un chico de la escuela si le decía a alguien acerca de Harry. Ya imaginaba la cara de su mejor amigo. Draco probablemente se la pasaría pavoneándose por la escuela cantando "Harry es el Príncipe Oscuro" y que "Era el heredero del Lord Oscuro" y "Su mejor amigo". Sacudió la cabeza para aclarar sus pensamientos.
—¿Qué si yo le digo a alguien mi verdadera identidad?— preguntó pensando que su castigo no podría ser peor que el de los otros estudiantes.
—Oh, estoy seguro de que mantendrás el secreto. Así como estoy seguro de que sientes lo mismo que el resto de nosotros ante el Beso del Dementor. No quiero que ese sea tu destino Harry, pero si intentas huir no me dejarás otra alternativa, tendré que entregarte al Ministerio, que te condenaran al Beso sin dudarlo.— Dumbledore sonrió a Harry mientras él le dedicaba una mirada asesina.— Bueno, si eso es todo es mejor que me vaya. Les enviaré la lista de libros y otros documentos para que puedan prepararse para su año en Hogwarts.— Dumbledore se levantó y se dirigió a la chimenea. Antes de que Harry pudiera decir algo, James se levantó y llamó a Dumbledore.
—¡Albus! Espera, tengo una pregunta.— Dumbledore se giró para mirar a James y le sonrió.— ¿Podremos llevar a Harry a nuestra casa? Aunque sea por un día o dos, ya sabes, ¿por Navidad o algo así.— preguntó en voz baja. No podía soportar el pensar no ver a Harry por tanto tiempo. Apenas si había recuperado a Harry y ahora si su hijo se iba a Hogwarts no lo vería en muchos meses.
—Claro que Harry puede volver a casa para Navidad si así lo deseas. Estoy seguro de que podrán discutir eso como una familia en Hogwarts.— respondió Dumbledore cerrándole un ojo a James.
—¿A qué se refiere?— preguntó James confundido.
—¿No lo mencioné James? Tu también vendrás a Hogwarts.— respondió Dumbledore.
….............................
Lord Voldemort no estaba contento. Ya habían pasado siete días desde que su hijo había sido capturado por esa maldita Orden y aún no había oportunidad de rescatarlo. Voldemort había sido informado que Harry estaba en el cuartel general de la Orden. Esto preocupaba al Lord Oscuro demasiado. Hubiera sido más fácil rescatar a Harry si hubiera sido llevado al Ministerio o incluso en Azkaban, pero si Harry estaba custodiado por la Orden era prácticamente imposible llegar a él. Voldemort pensó en Albus Dumbledore y sintió que ardía por dentro de furia. Apartó al viejo tonto de sus pensamientos. Tenía que llegar a Harry. Necesitaba a su hijo de vuelta con él.
Lord Voldemort no se había dado cuenta de lo mucho que dependía de Harry. No sólo por las misiones sino también por la compañía. Cuando Harry era mucho más pequeño, molestaba a Lord Voldemort de manera infantil para llamar su atención. En ese tiempo, Voldemort apenas si podría resistir a maldecir al chiquillo ignorante. Pero ahora, Voldemort se había dado cuenta de que Harry, de alguna manera, se había abierto camino a su corazón y que ahora era una parte muy importante del Lord Oscuro. Harry se había convertido en alguien que Lord Voldemort necesitaba en su vida. Si el Lord Oscuro perdía a Harry, se desataría el infierno en la tierra. Voldemort fue sacado de sus pensamientos por un toque en su puerta. Con un movimiento de su mano la puerta se abrió para dejar pasar a un Mortífago con largo y grasiento cabello. El Mortífago se arrodilló frente a Voldemort y esperó que le ordenaran levantarse. Voldemort miró a su Mortífago "espía".
—Severus, espero que me traigas buenas noticias acerca de mi hijo.— Severus Snape tembló levemente. "*Maldito ese Dumbledore por enviarme con tales noticias"*pensó antes de levantarse y tratar de encontrar el coraje para decirle las noticias a su Amo.
—Tengo noticias sobre el Príncipe oscuro, mi Lord.— comenzó Snape. Lord Voldemort se levantó de su trono y caminó en silencio hacia Snape. Se detuvo frente al Mortífago.
—¿Qué noticias has traído, Severus?
—Mi Lord, el Príncipe Oscuro será movido a otra locación.— Snape titubeó por un segundo maldiciendo silenciosamente a Albus Dumbledore.— Mi Lord, el Príncipe Oscuro irá a Hogwarts.
Snape cerró los ojos y ahogó sus gritos de dolor cuando la maldición Cruciatus le dio directo en el pecho. Había sentido esa maldición antes a mano de su Amo, pero nunca hacia sido tan intensa como esa vez. "Merlín, espero que Dumbledore sepa lo que hace" fue el último pensamiento que cruzó la mente de Snape antes de caer inconsciente.