← Harry Potter y la oscuridad · de
Harry Potter y la oscuridad — capítulo 13
James se giró para ver quien había entrado en el comedor. Miró a Lily aparecer con otro plato intacto de comida. James suspiró.
—¿Aún nada?— preguntó con voz derrotada. Lily sólo meneó la cabeza y puso el plato en la mesa. Ya eran tres días desde que Harry había llegado al cuartel general y desde entonces no había probado bocado ni bebido una gota de agua. Lily y James le llevaban sus tres comidas al día a su habitación pero volvían con la comida intacta. Harry no había hablado con ninguno de ellos desde el desastroso incidente con Moody. Harry se había encerrado en su cuarto y se negaba a hablar con nadie.
—James esto no puede seguir así. ¡Han pasado tres días y ni siquiera ha probado una sola gota de agua! Se enfermará y no está en muy buenas condiciones que digamos.— Lily estaba comenzando a ponerse histérica. Había pasado 45 minutos intentando hacer que Harry comiera algo. Al principio Harry solía responderle a Lily con un "¡Déjame en paz!" o un "¡Largo!" pero últimamente se limitaba a ignorar a todos y sólo se sentaba en el suelo de su habitación. Lily había notado los círculos negros que se formaban debajo de los ojos de Harry y su rostro se veía demacrado, pero no podía convencer a Harry para que se acostara en la cama a descansar. James miró hacia Lily con cansancio.
—¿Qué quieres que haga Lily? ¿Quieres que vaya y le de de comer a la fuerza? ¿Crees que eso debemos hacer?— James no quería gritarle a Lily, pero sabía que la situación con Harry se estaba saliendo de control. Cuando Harry había rechazado la comida por primera vez James había dejado pasar la situación diciendo "comerá cuando le de hambre". Sin embargo, tres días después Harry seguía sin mostrar señales de darse por vencido y James se comenzaba a preocupar más y más.
—¡No me grites James! No es momento para volvernos el uno contra el otro. Debemos resolver este problema juntos.— le dijo Lily acaloradamente. James soltó otro suspiro y se levantó de su silla. Caminó hacia Lily y la envolvió e sus brazos.
—Lo siento Lils, pero estoy tan perdido, no sé que hacer con Harry. El Ministro aún no le ha dicho nada a Dumbledore, los Mortífagos están haciendo estragos tratando de encontrar a Harry y tenemos a un adolescente suicida arriba que no quiere escuchar nada de lo que digamos.— finalizó y ambos padres se sentaron en el sofá perdidos en sus pensamientos. Justo entonces un Sirius muy preocupado entró en la habitación. Miró a James y pareció empalidecer aún más.— ¿Padfoot qué sucede?— James se había puesto de pie al instante al ver la preocupación marcada en cada facción de su mejor amigo. Sirius caminó hacia James y se sentó aún luciendo consternado.
—Nada Prongs, sólo estoy cansado, supongo.— Sirius miró directamente al suelo mientras hablaba. James sospechó inmediatamente. Sirius nunca admitía que estaba cansado, nunca.
—Padfoot, algo pasó, dime.— Sirius suspiró fuertemente y giró su rostro para mirar a sus amigos.
—Ok, pero prométanme que no se pondrán como locos y harán esto peor de lo que es.— miró seriamente a Lily y James. Ambos estaban a punto de refutar pero entonces asintieron con la cabeza ansiosos. Sirius continuó.— Bien, fui a ver a Harry después de que Lily se fue. Sólo quería ver si podía hacerlo entrar en razón. Sin embargo, como que me di cuenta de que se veía muy mal, digo, apenas si podía mantener los ojos abiertos y no respondía a nada de lo que le decía. Ni siquiera un "Lárgate". Así que utilicé el encantamiento Gondume, sólo para asegurarme de que se estaba recuperando y que no había ningún daño del que no nos hubiésemos percatado.— se detuvo inseguro de si debía o no seguir.
—¿Qué pasó? ¿Qué descubriste?— preguntó Lily en un susurro. Sirius los miró tristemente.
—Él no ha estado tomándose ninguna de las pociones que le hemos dado. No hay rastro de mejora en sus músculos y magulladuras y… bueno, parece que no ha dormido nada. Parece que no ha dormido desde la primera noche que lo trajimos acá.— finalizó Sirius incómodamente.
James se sentó con sus puños apretados y la mirada furiosa en sus ojos hizo que Sirius se arrepintiera de inmediato por haberles dicho lo que pasaba. Lily jadeó y estaba sentada con su mano cubriendo su boca. Había sospechado que Harry había pasado noches sin dormir, pero no se imaginaba que fuera él mismo él que se estuviese privando el sueño por tres días. Sin advertencia alguna, James se levantó del sillón y se dirigió a la alacena. Abrió las puertitas de golpe y sacó varias botellas. Finalmente encontró la que buscaba y se dirigió a la puerta. Sirius y Lily se pusieron de pie inmediatamente tapándole la salida.
—¡James! ¿A dónde vas? ¿Qué es lo que vas a hacer?— preguntó Lily sin quitarse de la puerta.
—Algo que debí haber hecho hace mucho tiempo.— siseó James. Trató de rodear a su esposa pero se encontró con Sirius bloqueándolo también.
—Prongs, sólo cálmate, hombre, me prometiste que no te ibas a poner como loco.— James simplemente empujó a Sirius a un lado rudamente.
—¡Apártate del camino Padfoot, ya tuve suficiente! ¿Quién se cree que es torturándose de esa manera? ¡Le voy a poner un alto ahora mismo!— James se las arregló para salir de ahí y correr por las escaleras hasta la habitación y empujó violentamente la puerta al abrirla.
Harry giró la cabeza y miró la borrosa imagen de James. Había estado tratando de mantenerse despierto por un buen rato y sus ojos comenzaban a picarle por el esfuerzo de permanecer abiertos por tanto tiempo. Se encontraba, una vez más, sentado en el suelo con la espalda hacia la pared pero sin tocarla. Se sentaba incómodamente a propósito, ya que permanecer despierto se había vuelto completamente imposible sentado en una posición cómoda. Todas las noches se había tirado al suelo y luchaba contra el sueño que su cuerpo demandaba desesperadamente.
Harry estaba convencido de que en cuanto cayera dormido Moody lo forzaría a beber Veritaserum. Él sabía que la poción de la verdad haría efecto incluso si se encontraba inconsciente. Se las había arreglado para no comer o beber nada, incluidas las pociones que le llevaban por el miedo a ser drogado con la poción de la verdad. Estaba determinado a no dar ningún tipo de información acerca de su padre. Sin importar las consecuencias.
Harry observó a James mientras se acercaba a él y rudamente lo ponía de pie tirando de su brazo. Harry hizo una mueca de dolor ante el fuerte agarre en su brazo y sintió cuando se levantaba del suelo cuando James tiraba de él y lo dirigía a la cama. James lo arrojó violentamente a la cama y puso la pequeña botella de poción morada frente a él. Harry la reconoció como una poción para dormir sin soñar.
—¡Bébetela!— le ordenó al chico. Harry lentamente negó con la cabeza. James perdió la poca paciencia que le quedaba. James forzó a Harry para que se acostara en la cama. El chico luchó para liberarse pero la fuerza de James lo superaba. James abrió la poción con un movimiento de su mano y estaba por dársela al adolescente en la boca cuando Harry levantó su mano abruptamente y tiró la botella de la mano de James. El Animago miró con furia mientras la botella derramaba su contenido sobre la cama. Lily y Sirius habían entrado en ese momento y miraron la escena sin interferir. James levantó a Harry hasta sentarlo y lo sostuvo del cuello de su ropa.
—¿Pero qué es lo que te pasa? ¿Quieres morir acaso? ¿Por qué estás tan determinado a herirte?— le gritó a Harry. James soltó a Harry y levantó una mano para pasarla por su cabello como siempre que se encontraba muy enojado o nervioso. Harry cerró los ojos como acto reflejo y se alejó de él pensando que James había levantado la mano para golpearlo. James se detuvo a media acción. Miró a Harry saltar alejándose de él. "¡Piensa que voy a golpearlo!" pensó con horror. James sintió un escalofrío ante el pensamiento. Incluso Lily y Sirius miraron la reacción de Harry y sintieron sus corazones caer hasta sus estómagos. James bajó su mano lentamente y sintió como el enojo se apagaba dentro de él mientras miraba detenidamente a su hijo.
Harry tenía círculos oscuros alrededor de sus ojos. Sus labios estaban secos y agrietados ya que no había tomado ni una sóla gota de agua. Estaba muy pálido y se veía al borde del colapso. Su respiración era áspera y con una mano se sujetaba el costado sobando sus costillas. La mirada de James se suavizó cuando se percató del terrible estado de su hijo. Le habló tranquilamente a Harry ahora determinado a mostrarle a Harry que no pretendía hacerle ningún daño.
—Harry, por favor, tienes que entender. Si no comes o bebes nada, especialmente estas pociones, no te repondrás de esas heridas.— James le habló suavemente a Harry, pero el adolescente sólo lo ignoró.— Si crees que puedes chantajearnos para que te dejemos ir entonces estas muy equivocado. Puedes matarte de hambre todo lo que quieras. ¡No te voy a devolver con ese monstruo!— al escuchar que llamaban monstruo a su padre Harry miró directamente a James con ojos entrecerrados. Harry le habló a James con voz seca y ronca.
—Eso no es lo que estoy haciendo.
—¿Qué?— preguntó James confundido ante la respuesta de Harry.
—Chantajearte, sé que no te importa lo que me pase.— dijo Harry tranquilamente. James abrió la boca para discutir pero Lily no lo dejó, ya que corrió hacia la cama rápidamente.
—¡Harry eso no es verdad! ¡Claro que nos importa lo que te pase, a todos nosotros!— dijo mientras se quedaba de pie junto a James. Harry levantó la mirada y la miró con ojos cansados. No le creía, lo sabían por la mirada que les dedicaba a todos. James trató una forma diferente de comunicación.
—¿Si no estás chantajeándonos entonces que estás haciendo? ¿Por qué sufres de ese modo a voluntad?— en ese momento alguien gritó escaleras abajo.
—¡Potter! ¡Black! Vengan acá, necesitamos hablar.— la voz de Moody se escuchó en la habitación y James miró a Harry ponerse tenso inmediatamente. Los ojos de Harry volaron hacia la puerta y sus manos se cerraron fuertemente en puños. Harry parecía estar temblando un poco y no quitaba sus ojos de la puerta. James se confundió con la reacción de Harry por un momento. Sabía que Harry no le tenía miedo a Moody, pero la reacción de Harry a la voz de Moody era extraña.
—Harry, ¿qué suce...— James se detuvo a media oración. De pronto todo tenía sentido. El último encuentro de Harry con Moody, Moody tratando de forzar a Harry para que bebiera el Veritaserum. Harry no bebía ni comía nada, ni siquiera las pociones que Lily le daba. Su negación a una necesaria noche de sueño, y la forma en que se tensaba ante el sonido de la voz de Moody. ¡Harry tenía miedo de que Moody lo drogara! Tenía miedo de quedarse dormido en caso de que Moody lo drogara, también estaba asustado de comer o beber algo, especialmente pociones, en caso de que le hubieran puesto la poción de la verdad.
"*Oh por Merlín, ¿qué te ha hecho Moody?"*pensó James mientras sentía la rabia invadirlo rápidamente ante la memoria del comportamiento de Moody hacia Harry. La respiración de James se volvió lenta para calmar su enojo antes de hablar
—Harry, ¿te preocupa de qué alguien altere tu comida o tus pociones?— James miró a Harry levantar la vista. James vio la respuesta en los exhaustos ojos de Harry y tomó un gran respiro.— Harry, ¿por qué piensas que permitiríamos que alguien pusiera cualquier cosa que te hiciera daño en tu comida? Deberías confiar en nosotros, somos tus padres. No permitiremos que nadie te dañe.
Harry les dedicó otra mirada desconfiada a James y Lily. James decidió que Harry necesitaba algún tipo de prueba, de esa manera su hijo confiaría en ellos, aunque fuera sólo un poco. James sacó la varita de entre sus ropas y pudo ver el cuerpo de Harry tensarse inmediatamente. Incluso Lily miraba a James preocupada. James ignoró las miradas de ambos y apuntó directo a la puerta diciendo con voz clara:
—¡Accio Veritaserum!— de inmediato, siete botellas con Veritaserum aparecieron volando por la puerta y aterrizaron en la cama en la que Harry y James se encontraban. Harry lo miraba confundido. Retrocedió un poco sin saber que era lo que James haría con las botellas. Escucharon un grito ahogado desde el primer piso, la voz de Moody se escuchaba como un gruñido, "¿Qué está pasando aquí? ¿Qué salió volando de mi bolsillo?". James apuntó con su varita las botellas y murmuró otro hechizo.— ¡Reducto!
Las botellas estallaron y el líquido se derramó sobre el cubre camas. Harry miró a James con la sorpresa claramente visible en su rostro. James conjuró un hechizo para secar las cobijas.
—Ya está Harry, ahora no hay ni una gota de Veritaserum en esta casa. Puedes dormir tranquilo. No habrá nada de Veritaserum en nada de lo que comas o bebas, incluidas las pociones. Si quieres puedo conjurar un "Ingreto" en tu comida para que veas todos los ingredientes que tiene. De esa forma podrás estar seguro de que no tiene nada y estar tranquilo.— James miró a Harry y casi sonríe al ver la expresión de sorpresa en la linda cara de Harry.— Ahora duerme Harry, no te vas a aliviar si no descansas. Te traeré otra poción para dormir.— James miró mientras Harry se metía entre las cobijas, se dio media vuelta y apuntó su varita de nuevo a la puerta.— AccioPoción para Dormir.— la poción morada voló hasta la mano abierta de James. Se volvió de nuevo para darle la poción a Harry pero se encontró con que el exhausto adolescente ya estaba profundamente dormido.
….............................
Las cosas mejoraron un poco después de ese día. Harry se estaba recuperando rápidamente, ahora que estaba bebiendo las pociones y comiendo pequeñas porciones en el día. Aún no comía tanto como James o Lily querían pero estaba mucho mejor que antes. Harry seguía sin hablar mucho con nadie y se quedaba en su habitación. Sin embargo, Sirius había mencionado que la Mansión Black tenía una gran librería y Harry había corrido directo a ella. Harry había decidido que si tenía que quedarse ahí, tenía que mantenerse al día en sus estudios. James y Lily estaban mucho más felices por el comportamiento de Harry, aún cuando el chico seguía tan frío con ellos como en un principio.
Ya habían pasado exactamente siete días desde que Harry había llegado al cuartel y al fin Dumbledore tenía la decisión final del Ministro, la decisión de la que dependía el futuro de Harry y la cual iba a ser revelada a toda la Orden esa misma noche. James y Lily se estaban muriendo de preocupación, ¿qué iba a pasar? ¿Cuál sería el destino de Harry? ¿Había alguna esperanza para él?
Sobre todas sus preocupaciones Lily y James se sentían sumamente culpables por ignorar a Damien. Solamente habían hablado con él vía Flu una vez para ver si Damien estaba bien. Su hijo menor se la estaba pasando muy bien en la casa Weasley pero aún sospechaba que algo sucedía ya que nunca había pasado tanto tiempo lejos de ellos. Damien había tratado de hablar con el señor y la señora Weasley sobre lo que sucedía, pero ellos le habían dado la misma información que James y Lily. James no dejaba de moverse de un lado para el otro ante la mirada divertida de Sirius y Lupin.
—Prongs, te vas a marear, ven y siéntate.— bromeó Sirius y James le lanzó una mirada molesta. Lupin río también pero le dedicó a James una mirada compresiva.
—Llegarán pronto Prongs, se paciente. Estoy seguro de que si fueran malas noticias Dumbledore habría decidido decírselos en privado a tí y a Lily.— ante eso James se detuvo y miró a Lupin. Suspiró y cayó en una silla.
—Supongo que tienes razón, ¿pero por qué no puede venir ya a decirnos antes de la reunión? Digo, somos los padres de Harry después de todo, ¿no creen que tenemos derecho a saber el destino de nuestro hijo antes que todos los demás?— James había empezado a pasarse la mano por su desordenado cabello una y otra vez. Lily apareció en la habitación dedicándole a los Merodeadores una sonrisa nerviosa. Caminó hacia James.
—¿Ya le dijiste?— le preguntó tranquilamente, James la miró confundido.
—Erm... ¿decirle qué a quién?— preguntó tontamente. Lily lo miró molesta.
—¿Le dijiste a Harry que se quedará en su habitación mientras dure la reunión?— volvió a preguntar.
—Oh, eso, si, digo no, aún no.— Sirius y Remus no pudieron evitar sonreír. Adoraban mirar como a James se le trababa la lengua frente a Lily. Pero quien podría teniendo los verdes ojos de Lily mirándolo fijamente.
—James, dijiste que lo harías, soólo faltan 10 minutos para que lleguen todos. Por favor ve a decirle.
—Lils, cariño, ¿realmente crees que es necesario? Digo, podemos simplemente cerrar la puerta sin explicarle a Harry, tal vez ni siquiera lo note...— James guardó silencio ante la mirada enojada de Lily y murmuró algo sobre ir y decirle a Harry inmediatamente antes de salir de la habitación. James tocó la puerta de la habitación de Harry y la abrió encontrado a Harry sentado en su cama leyendo un libro sobre artes Oscuras. "Perfecto" pensó James con enojo. Tenía que hablar con Sirius acerca del contenido de la biblioteca.— Hey Harry, sólo quería que supieras que hay una pequeña reunión abajo.
—Ok.— respondió Harry sin apartar la mirada del libro.
—Serán sólo algunas personas de la Orden y no quiero que sepan que estás aquí ahora.
—Bien.— respondió Harry de nuevo con voz aburrida.
—Me temo que tendré que cerrar la puerta.
—Si.
—Sólo durante la reunión, después de que se vayan volveré a abrirla.
—Como sea.
—Bien, ahora me voy.
—Aha.
—Cerraré la puerta ya.
—Si hazlo.— James podía escuchar la inconformidad en la voz de Harry ante el hecho de ser encerrado. La verdad era que él también se sentiría así de estar en la posición de su hijo. James cerró la puerta después de mirar a Harry una última vez. Harry aún no había apartado la vista del libro. James cerró la puerta dando un suspiro. Tocó la puerta con su varita y murmuró un hechizo para cerrarla.
James odiaba mentirle a Harry, la mayoría de la Orden sabían que él estaba ahí, pero eso no significaba que estuvieran felices por eso. La mayoría estaban de acuerdo con Moody. Pensaban que Harry no debía tener ningún tratamiento especial sólo por que era un Potter. James lentamente bajó las escaleras, perdido en sus pensamientos. Era mejor mantener a Harry fuera de vista, por el bien de Harry. Cuando James entró en la habitación en la que la reunión se llevaría a cabo, se encontró con que la mayoría de los miembros de la Orden ya habían llegado, excepto por la familia Weasley. Le dedicó a Lily una pequeña y rápida sonrisa para no llamar la atención hacia Harry. Ella le sonrió de regreso. Sin embargo, las sonrisas se borraron al instante cuando la chimenea emitió una llamarada verde y Damien apareció junto con toda la familia Weasley.
—Hola mamá, hola papá.— Damien caminó lentamente hacia sus sorprendidos padres y los abrazo rápidamente.— ¿Qué sucede, no están feliz de verme? Es la primera vez en una semana.— Damien miraba confundido los sorprendidos rostros de sus padres. Lily se recuperó rápidamente.
—Claro que estamos felices de verte. Es sólo que no te esperábamos, nos sorprendiste.— rápidamente lo atrajo en un abrazo y le plantó un beso en la frente. Damien se sonrojó y murmuró algo que sonó a "No en público" Lily le sonrió, había extrañado mucho a su pequeño hijo durante la semana y estaba feliz de verlo de nuevo, pero también se sentía nerviosa. Harry estaba a unos cuantos metros de distancia de ellos y Damien no sabía de él aún. Le dedicó una mirada preocupada a James quien parecía tener una pequeña discusión con el señor Weasley.
Molly se apresuró a sacar a los adolescentes de la habitación. Los llevó a uno de los dormitorios del segundo piso y les dijo que tenían prohibido salir. Después dejó a Fred, George, Ron, Damien, Ginny y Hermione solos.
—Entonces, ¿qué creen que haya pasado esta vez?— preguntó Ginny mientras ella y Hermione se tiraban en una de las camas de la enorme habitación.
—Tiene que ser algo grande, nunca había visto a tantas personas atender a una reunión.— respondió Fred mientras se sentaba en una de las sillas y ponía los pies sobre una mesa.
—Si, bueno no han hecho ninguna reunión últimamente. Tal vez sólo se están poniendo al día con los ataques recientes.— opinó Hermione pensativamente.
—Nah, esta reunión es grande.— dijo George con una sonrisa traviesa en el rostro.
—¿Por qué lo dices?— preguntó Damien quien estaba sentado en una de las camas con Ron.
—Escuche a mamá hablando con papá esta mañana, estaba diciendo que esta reunión iba a "determinar el futuro" y que "más le valía a Dumbledore saber que estaba jugando un partido muy peligroso" Todos miraron a George mientras él se inclinaba juguetonamente aceptando la admiración hacia él.
—¿Cómo lo escuchaste?— preguntó Ron mirando asombrado a su hermano mayor.
—¡Con esto!— George sacó algo que parecía ser un cable color carne. Era muy largo y nadie había visto algo como eso antes.
—Wow, ¿qué es eso?— preguntó Damien mientras bajaba de la cama e iba hacia George para darle una mirada más de cerca a esas cosas.
—Orejas Extensibles.— dijo orgullosamente mientras Fred sonreía y le guiñaba el ojo.
—Deslicé esto por debajo de la puerta de su dormitorio y escuché toda la conversación, todo iba bien hasta que el Prefecto Percy llegó y me dijo que me largara, estúpido sabelotodo.— George hizo una mueca ante el recuerdo.
—Pero saben que no deberían de estar espiando…— comenzó Hermione pero las miradas de Damien y Ron la hicieron detenerse.
—Hmm, "decidir el futuro", "jugada peligrosa", lo que sea, ¿de qué creen que estén hablando?— preguntó Ginny con su lindo rostro lleno de curiosidad.
—Bueno hermanita, ¿por qué no vamos y lo descubrimos?— Fred se levantó y tomó cinco pares de orejas extensibles y les dio una a cada uno.
—Wow, viniste preparado.— comentó Hermione.
—Bueno la casa no se infectó de Pixies por sí sola justo el día que la Orden tendría esta reunión.— Fred y George sofocaron sus risas ante las miradas de los otros cuatro.
—¡Ustedes… Ustedes lo hicieron!— Ginny no sabía si molestarse o alegrarse.
—¿Pero cómo nos desharemos de ellos?— preguntó Ron.
—No te preocupes, son sólo por ahora, una vez que se termine la enzima que los activa desaparecerán.— Fred se inclinó de nuevo mientras Ginny y Damien aplaudían con admiración.
—¿Ustedes… ustedes los diseñaron? Wow, eso es magia muy avanzada, ¿cómo lo…— Hermione se vio interrumpida por el sonido de un grito escaleras abajo. Los seis se miraron entre ellos y corrieron hacia la puerta.
.............................
Harry estaba furioso. En cuanto James había salido de la habitación se había levantado de la cama y se dirigió hacia la puerta lo más silenciosamente que pudo. Escuchó el click de la puerta al ser mágicamente cerrada. Harry esperó un par de minutos. Escuchó a seis o siete personas subir ruidosamente las escaleras hacia el segundo piso. Cuando estuvo seguro de que no había nadie alrededor, dio un paso atrás y puso una mano sobre la puerta. Cerró los ojos y se concentró en el hechizo que estaba cerrando la puerta. Él había estudiado la magia sin varita desde que había cumplido los trece años y la había usado en varias ocasiones. Dejó la magia fluir por sus dedos y neutralizar la magia que cerraba la puerta, ésta se abrió con un click en menos de un minuto.
Harry no pudo evitar sonreír. Se iba a casa. Sabía que con tantas personas llegando a la reunión de la Orden, las protecciones estarían débiles. Estaba seguro de que las familias de los miembros de la Orden usualmente iban a las reuniones pero no se veían envueltos en éstas. Había aprendido toda esa información gracias a que habían estado estudiando a la Orden del Fénix hacia un año ya. Sabía que las personas que no eran miembros de la Orden tenían que ser escoltadas dentro y fuera del cuartel general cuando las protecciones estaban activadas, así que para la reunión las protecciones quedaban temporalmente bajas. Esta era la oportunidad que Harry estaba esperando.
Harry salió de la habitacion y miró alrededor rápidamente. No había nadie. Se dirigió a las escaleras y bajó lo más silenciosamente que pudo. Cuando al fin llegó al final de las escaleras soltó el aire que no se había dado cuenta que retenía. Harry fue de puntillas hacia la puerta. Sabía que se estaba arriesgando demasiado, no traía varita, y aún no se encontraba completamente curado. Se detuvo a escuchar cuando se aproximaba a la puerta de la habitación donde se llevaba a cabo la reunión. Sabía que la puerta tendría el encantamiento Silencio para que nadie más escuchara. Harry se dirigió a la puerta principal y llegó a ella lo más silenciosamente que pudo. Posó su temblorosa mano sobre la perilla y la abrió. Casi gritó de alegría cuando la puerta se abrió y pudo sentir el frío viento golpearle la cara. No había salido de ese lugar en siete días y el sentimiento de estar al aire libre lo hacía sentir un poco mareado.
Harry no había puesto un pie fuera de la puerta cuando sintió un fuerte apretón en su hombro. Sintió como tiraban de él violentamente para meterlo a la casa de nuevo. La puerta fue cerrada y hechizada con un simple movimiento de varita y Harry se giró para ver quien lo había detenido, terminó cara a cara con un enfurecido James Potter. Harry parpadeó ante la sorpresa. No lo había escuchado acercarse por detrás, ¿cómo demonios lo había atrapado? Harry se vio rápidamente invadido por furia. James Potter había arruinado sus planes de escape, había evitado que Harry volviera a casa. James empujó a Harry lejos de la puerta y dijo en un siseo.
—¡Ve arriba! ¡Ahora!— Harry trató de liberarse del agarre de James pero éste ya lo apuntaba con la varita, lo cual no ayudaba a calmar el temperamento de Harry.
—¡Suéltame!— gritó Harry.
—¡Ve arriba!— James tomó a Harry bruscamente por el antebrazo y lo arrastó hacia las escaleras.
—¡Suéltame! ¡Déjame, Potter!— gritó Harry de nuevo intentando liberarse de James. James llegó a la habitación de Harry y lo empujó dentro rudamente. James entró detrás del chico y cerró la puerta.
…..........................
Damien y los otros cinco abrieron la puerta y observaron el oscuro corredor. Podían escuchar los gritos en el piso inferior. Se asomaron por las escaleras justo a tiempo para ver a James Potter arrastrando a un chico hacia una habitación. Damien miró como su padre empujaba al chico rudamente hacia la habitación y después entrando tras de él cerrando la puerta fuertemente. Los seis adolescentes sólo habían visto al chico de espaldas y en la tenue luz del pasillo no habían distinguido nada. Se miraron entre ellos mientras regresaban a la habitación.
—¿Qué demonios fue eso?— preguntó Ron a Fred y George como si ellos lo hubieran planeado.
—¿Qué era ese chico— preguntó Ginny un poco preocupada.
—Si, ¿y por qué tu papá lo trataba tan rudamente?, parecía que lo estaba lastimando.— preguntó Hermione a Damien.
—No lo sé, mi papá nunca lastimaría a alguien apropósito, no lo entiendo.— dijo Damien en voz baja.
—Bueno, sólo hay una forma de averiguarlo, ¿Damien, trajiste el mapa?— preguntó Fred. Damien sacó un pergamino en blanco y lo tocó con la punta de su varita.
—Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas en la Mansión Black.— el pergamino comenzó a llenarse de líneas y etiquetas de todo lo que estaba en la Mansión Black. La única sección del mapa que permanecía en blanco era la habitación en la cual se llevaba a cabo la reunión de la Orden. Cuando Sirius le había dado el mapa a Damien le había explicado que era vital que todo lo relacionado a la Orden permaneciera en secreto, incluido sus miembros.
Los seis chicos escanearon el mapa rápidamente esperando descubrir la identidad del chico misterioso. Miraron la habitación en la que todos ellos se encontraban. Los seis pequeños puntitos con sus nombres estaban enseguida de ellos. Revisaron la habitación del piso inferior y miraron los dos puntitos. Damien sintió que el mundo se detenía a leer el nombre enseguida del de su padre.
Harry James Potter.