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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 17
Harry salió de la chimenea y se encontró a sí mismo en la oficina de Albus Dumbledore. Las flamas detrás de él se volvieron verdes de nuevo y James se le unió, el chico no se giró a verlo. Harry estaba enojado ya que no lo habían dejado llegar a Hogwarts en el tren, no que quisiera viajar en el Expreso de Hogwarts, no, pero esa era la última esperanza que Harry tenía para escapar. Apenas si le había dicho esa mañana que no iría a Hogwarts en el tren y que tendría que ir por medio de la red Floo directo a la oficina del Director.
Harry se sacudió las cenizas de la túnica y miró la oficina. Estaba tratando de no lucir interesado por nada que se encontrara ahí, sin embargo, era bastante difícil ya que nunca había visto algo como eso antes. Observó todos los muchos portarretratos de los Directores previos, la mayoría de ellos pretendían estar dormidos, incluso cuando eran apenas las siete de la noche. Harry examinó los instrumentos extraños que había en el escritorio del Director junto con una buena cantidad de dulces. "*Debe tener como ciento cincuenta años y aún come dulces"*pensó Harry.
—En realidad, Harry, sólo tengo ciento cuarenta y siete años.— dijo una voz detrás de Harry, quien se giró para mirar a Albus Dumbledore con una túnica azul oscuro. Harry estaba pasmado, "¡Como lo… debe ser capaz de hacer Legremancia!" al instante Harry subió sus escudos. No era muy bueno en la Oclumancia, pero hacia lo mejor que podía. El hecho de que Dumbledore fuera capaz de leer sus pensamientos lo molestaba demasiado.
Dumbledore le sonrió a Harry y caminó lentamente hacia el escritorio, se sentó en su silla y con un movimiento de su mano invitó a James y Harry que se sentaran también, el segundo se sentó aún dudoso y apartó su mirada del Director. Dumbledore se inclinó hacia adelante y tomó un plato con sorbetes de limón y se los ofreció a Harry, la mirada de asco que les dedicó el adolescente casi hace reír a Dumbledore pero se limitó a soltar una risita y sentarse de nuevo.
—Entonces Harry, espero que no te decepcione el hecho de no haber llegado en el Expreso de Hogwarts. Estoy seguro que el próximo año podrás hacer el viaje en tren, en verdad es una experiencia que todo mago debería tener.— Harry lo ignoró por completo y miró directo hacia la ventana. Podía ver los inmensos terrenos del castillo, el magnífico lago y la oscuridad del Bosque prohibido. Draco le había contado a Harry todo tipo de historias de ese bosque, incluida la vez en que había sido horriblemente atacado por un Hipogrifo.
Harry no pudo evitar sonreír, estaba realmente furioso por haber sido llevado a esa escuela en la que sería mantenido como prisionero. Sin embargo, una pequeña parte de él estaba realmente emocionado por asistir a Hogwarts. Después de escuchar todas las historias sobre la escuela, siempre se había imaginado como debía ser, después de todo, su propio padre, Lord Voldemort, había asistido a esa escuela. Harry se odiaba a sí mismo por sentirse así. No debería estar feliz o emocionado por estar ahí y se prometió que no dejaría que Hogwarts le afectara. Dumbledore miró la pequeña sonrisa en los labios de Harry y sintió el orgullo fluir dentro de él. Hogwarts realmente daba felicidad a todo aquel que la visitaba. Harry, sin embargo, se apresuró a ocultar sus sentimientos y se giró para mirar al Director con ojos entrecerrados.
—Estoy seguro de que entiendes las condiciones que tenemos, obedecerás y seguirás las reglas del colegio como lo hacen todos los demás, no deberás decirle a nadie sobre tu pasado y si causas algún problema con los profesores o estudiantes serás castigado al igual que los demás.— los ojos de Harry se dispararon hacia el Director ante la monición de castigos, se inclinó hacia adelante en su silla y se recargó en la mesa hasta que su rostro quedó a unos centímetros del Director.
—¿Castigos? ¡No lo creo! ¡Haré lo que yo quiera, trataré a todos como quiera, no hay mucho que me puedas hacer y lo sabes!— siseó Harry venenosamente a Dumbledore. Instantáneamente James se puso de pie y estaba a punto de tomar su varita en casi de que Harry atacara a Dumbledore. Pero el chico simplemente se sentó de nuevo sin dejar de mirar al Director con ojos entrecerrados. Dumbledore no parecía afectado por las palabras de Harry y siguió hablando como si no lo hubieran interrumpido.
—Asistirás a todas las clases a las que fuiste asignado y compartirás dormitorio con tus compañeros.— a Harry lo invadió el enojo una vez más.
—¿Compartir? Oh no lo creo. Yo no comparto nada, Dumbledore.— Harry estaba más que sorprendido cuando James comenzó a apoyarlo.
—Dumbledore, no creo que sea buena idea, Harry debería quedarse en otro lado, en donde esté solo.— James parecía incómodo a decirlo, pero tenía que hacerlo. James no quería a Harry compartiendo habitación por el peligro en el que pondría a sus compañeros. El Animago no entendía por qué Dumbledore querría correr ese riesgo. El Director simplemente les sonreía a los Potter.
—James, te aseguro que estará todo bien, ahora creo que es momento de bajar para el Gran Banquete, así que acompáñenme por favor hacia el Gran Comedor.— James se puso de pie junto a Dumbledore, aún se sentía inseguro sobre Harry en los dormitorios con otros chicos, pero no estaba en posición de hacer nada. Harry, por otra parte, se quedó sentado y miraba hacia las dos figuras paradas delante de él.
—Harry, por favor acompáñanos.— dijo Dumbledore calmadamente. Harry se paró y encaró al Director, el odio mostrado claramente en su rostro.
—No tengo hambre, así que si me dice en donde esta mi celda me podré ir directo ahí.— James miró a Harry y sintió como el enojo comenzaba a invadirlo. "*¿Por qué hace todo tan difícil?"*pensó.
—Harry, no has comido nada en todo el día, creo que debes al menos cenar antes de ir a dormir.— trató de decirle James al terco adolescente.
—De verdad me importa un bledo lo que pienses Potter ¡Sólo muéstrenme la maldita habitación!— antes de que James pudiera detenerse, gritó:
—¡Bien! ¡Si así es como te comportarás, como un niño malcriado, entonces así es exactamente como te trataré! — James se giró a Dumbledore.— ¿En dónde lo pondrás?— preguntó un poco acaloradamente.
—¿En dónde más? Gryffindor por supuesto.— respondió Dumbledore con una sonrisa. Harry se paró abruptamente, estaba seguro que lo iban a elegir por medio del loco Sombrero Seleccionador del que le había hablado Draco. En realidad, estaba convencido de que lo pondrían en la casa de Slytherin. Especialmente ya que él era el heredero de Slytherin.
—¿Qué? ¿Me va a poner en Gryffindor? Sabes tan bien como yo a donde es que pertenezco en verdad.— le gritó el chico a Dumbledore.
—No, Harry, Gryffindor es tu verdadera línea ancestral, es en donde perteneces en verdad.— respondió calmadamente Dumbledore.
—Soy el heredero de Slytherin, pertenezco a Slytherin.— a Harry se le dificultaba hablar debido a la ira que lo invadía.
—Y también eres el heredero de Gryffindor, y perdóname por sonar un poco infantil, pero fuiste el heredero de Gryffindor primero, antes de convertirte en el de Slytherin.— Dumbledore estaba definitivamente contento con eso. Harry se cruzó de brazos y sólo miró a Dumbledore con ojos entrecerrados. El Director le miró y le dio la contraseña a James para entrar a la sala común de Gryffindor y le dijo en qué habitación se quedaría Harry, quien simplemente los ignoró y caminó hacia la puerta. Una vez que Harry llegó a la salida, se giró y miró mal a Dumbledore por última vez en ese día.
—Ponme en donde quiera Dumbledore, siempre seré el heredero de Slytherin, no importa lo que digas.— Dumbledore simplemente sonrió y respondió.
—Buenas noches, Harry.— James estuvo rápidamente al lado de Harry conduciéndolo fuera de la oficina del Director y hacia la sala común de Gryffindor. Harry caminó calladamente y ni siquiera se molestó en estudiar sus alrededores, estaba demasiado enojado para mirar algo en ese momento. "¡Cómo pudo ese viejo tonto ponerme en Gryffindor, fue lo peor que pudo hacerme!" pensó Harry antes de encontrarse de frente con un enorme retrato de una dama gorda en un horrible y esponjoso vestido rosa. Harry arrugó la nariz mirando el retrato, "Por Merlín, incluso el retrato se ve horrible, el de Slytherin debe ser mucho mejor".
James dio la contraseña, "Wimmblemodia" y entró por la entrada que reveló el retrato al abrirse. Harry entró detrás de él y se encontró con una sala con una enorme chimenea y montones de sillas y sillones que se veían bastante cómodos. Harry no quería decir nada bueno de las cosas que pertenecían Gryffindor, así que transformó su rostro en uno de completa repulsión cuando James lo miró. El Animago miraba la sala común con una enorme sonrisa en el rostro.
—Dios, como extrañaba este lugar.— murmuró por lo bajo. James no pretendía que Harry lo escuchara, pero el chico sí lo hizo, "*Ahora tengo otra razón para odiar a Gryffindor"*pensó Harry mientras se dirigía a las escaleras. Si Potter había estado en Gryffindor entonces era definitivamente la casa en la que Harry no quería estar, entró en el dormitorio de los chicos de sexto curso. Harry entró en una habitación grande con cinco camas acomodadas alrededor y cinco guardarropas a cada lado. El baúl de Harry estaba en la habitación junto a una de las camas, la que estaba más cerca de la primera ventana. El chico se giró para mirar a James.
—¿Aquí? ¿Tengo que quedarme aquí? ¡Esta habitación es diminuta, y tengo que compartir con no menos de cuatro chicos! ¿Qué intentas hacerme?— James no pudo evitar la risa que se le escapó, Harry se sonrojó mientras miraba al Animago con mirada peligrosa.
—Perdón Harry, no pude evitarlo. Mira, la habitación no es diminuta y sólo estarás aquí para dormir. La mayor parte del tiempo estarás en clase o en tu tiempo libre abajo en la sala común.— James encontraba bastante entretenido el berrinche de Harry. Por un momento pareció ser un chico normal, quejándose por el hecho de tener que compartir su habitación, James le sonrió al furioso adolescente.— Harry, ¿estás seguro de que no quieres cenar? De verdad deberías comer algo.— James deseaba poder tocar a Harry, el adolescente se veía demasiado lindo así de mal humorado. El Animago quería apartarle el incontrolable cabello de los ojos y mirar esos brillantes ojos esmeraldas. Quería abrazar a Harry como solía hacerlo cuando era un bebe.
James sabía que Harry se enojaría si llegaba a hacer una cosa así, así que decidió sólo poner una mano en el hombro de su hijo para confortarlo de alguna manera. Harry inmediatamente se sacudió el agarre y se alejó. James suspiró mientras caminaba hacia la puerta, se giró por última vez y vio a Harry abrir su baúl y comenzar a rebuscar en el. James murmuró un "buenas noches" en un susurro y dejó a Harry solo.
Harry escucho el "buenas noches" pero sólo lo ignoró, su misión era ignorar a los Potter como si no existieran. Suspiró sonoramente mientras sacaba la pijama que le habían dado, por ahora no tenía opción más que aceptar lo que sea que le dieran los Potter. Lily había ido de compras y le había conseguido ropa junto con todos sus materiales en el Callejón Diagon. Harry miró la pijama de rayas azules e hizo una mueca de disgusto. "Bueno, ahora no tienes alternativa Harry, sólo supéralo" pensó para sí mismo, se cambioórápidamente y se metió en su cama cerrando las cortinas a su alrededor y trató de dormirse. Trataba de no sentirse miserable por haber sido forzado a estar en Gryffindor. Él había esperado poder estar en Slytherin, al menos de ese modo Draco estaría con él.
Harry se sentía nervioso al esperar encontrarse a cientos de niños. Esa era la razón por la que se había saltado el gran banquete. Mientras pudiera mantenerse al margen de todo eso, mucho mejor. Se sentía tan enojado al estar en la casa de Gryffindor, su padre siempre lo había provocado diciéndole cosas como "*Harry, peleas muy al estilo Gryffindor"*o "*Eso fue bastante Gryffindor de tu parte"*cuando Harry hacía algo particularmente estúpido. Él sabía de su herencia Gryffindor por parte de los Potter, pero nunca lo había aceptado muy bien, deseaba ser sólo Slytherin y su padre siempre lo molestaba juguetonamente recordándole su otra herencia.
Harry sintió su estómago rugir de hambre, se giró hacia un lado intentando sentirse cómodo y dormir. Sabía que dormir con el estómago vacío no era muy posible que digamos. Sin embargo su orgullo no lo dejaba pedir comida. "*¡Maldito mi orgullo Gryffindor!"*pensó sintiéndose aún más miserable mientras su estómago se calmaba y al fin sentía poder conciliar el sueño.
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Ron, Neville, Dean y Seamus regresaban a su dormitorio. Ron era él que estaba más despierto de los cuatro mientras subían las escaleras, el profesor Dumbledore había dicho durante el festín que tendrían un quinto compañero Ron maldijo por lo bajo, Dumbledore le había pedido asegurarse de que todos fueran amables con Harry y que nadie se diera cuenta de su pasado. El pelirrojo no creía que ese milagro fuera posible así que se había limitado a sonreír y asentir al Director. Había platicado con Hermione después de eso "¡Está jodidamente loco!" le había susurrado a la chica mientras conducían a los de primer año a sus dormitorios. Hermione lo había mandado callar al instante alegando que si el profesor Dumbledore tenía tanta fe en Harry entonces todos los demás deberían respetar y escuchar al mago más poderoso y sabio que había vivido, claro sin contar a Merlín. Ron había mantenido la boca cerrada ya que Hermione podría amenazarlo con que tendría que tomar sus propias notas en la clase de Transfiguración la mañana siguiente.
Los cuatro chicos entraron a su dormitorio y miraron las cortinas corridas en la quinta cama, todos compartieron una mirada curiosa. Ron les había mencionado sólo un poco acerca de la transferencia del estudiante nuevo desde otra escuela. Había mencionado que era el hermano mayor de Damien quién, por razones de seguridad, había sido llevado a otro país cuando era muy pequeño. "Bueno eso es en parte verdad" había pensado el pelirrojo. Tal vez Harry no vivió en otro país, pero había vivido en un mundo completamente diferente al de todos los demás chicos de su edad. Los otros muchachos murmuraban mientras se preparaban para dormir.
—¿Deberíamos echar un vistazo?
—No, se despertará y probablemente se enojará con nosotros por espiarlo.
—Oh, vamos, sólo un vistazo. Quiero ver como es.— Ron escuchó en silencio la discusión de los otros tres, él también sentía curiosidad por saber como se veía Harry. Cando Damien había llegado a la Madriguera la noche anterior había tratado de explicar todo lo que pudo sobre Harry. El pequeño Potter había dicho que Harry era una copia de su padre y a Ron le había entrado más curiosidad. Ignorando el peligro potencial, Ron salió de la cama y se unió a los otros tres chicos. Con mucho cuidado y lo más silencioso que pudo, Ron apartó la tela que cubría la cama en donde dormía Harry. La habitación estaba a oscuras pero la luz de la luna daba la iluminación necesaria para mirar. Ron y los otros tres chicos no podían ver el rostro del muchacho durmiendo ya que estaba de espaldas a ellos. Antes de que los cuatro pudieran hacer algo más, una voz los hizo dar un salto en e aire.
—Si quieren mantener sus ojos en sus respectivos lugares será mejor que dejen de mirarme.— les tomó un momento darse cuenta de que era Harry el que había hablado, el chico no se había siquiera girado para mirarlos pero aún así los había sentido espiarlo. Ron susurró un "Lo siento" antes de cerrar las cortinas de nuevo y compartir una mirada nerviosa con los otros tres antes de dirigirse a sus respectivas camas. Harry escuchó a los chicos susurrar "Por Merlín, parece que es un poco agresivo". Harry sonrió "No tienen ni idea" pensó antes de volver a dormir.
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Harry despertó la mañana siguiente por el ruido que había a su alrededor, le tomó un momento recordar en donde se encontraba. Había dormido bastante bien esa noche, algo que no había podido conseguir desde el día de su captura. Se levantó y abrió las cortinas de su cama para mirar que casi todos los chicos de su dormitorio estaban despiertos y se vestían algo adormilados. Harry sintió que su estómago brincaba al pensar en compartir la habitación con esos chicos, lentamente se levantó y se puso de pie, nadie había notado su presencia aún, así que comenzó a sacar su túnica escolar de su baúl y decidió ir al baño a cambiarse. Cuando se giraba hacia el cuarto de baño se encontró cara a cara con un chico pelirrojo. Harry no tenía que adivinar quien era, había escuchado lo suficiente de los chicos Weasley por parte de su amigo Draco. Éste debía de ser el más joven de los Weasley ya que tenía la misma edad que él y Draco. Harry sonrió de lado al mirar la incomodidad reflejada en el rostro del pelirrojo. Ron ni siquiera podía mirar a Harry a los ojos, el morocho se había dado cuenta de que Ron era uno de los estudiantes que sabían sobre su pasado. Ron parecía intentar encontrar su voz mientras avanzaba hacia Harry, estiró su mano mientras se concentraba en hacerla dejar de temblar.
—Ronald Weasley.— se presentó a Harry con voz más o menos clara. Harry ignoró la mano estirada del chico y continuó mirándolo. Ron bajó la mano sintiéndose avergonzado y un poco molesto, sólo estaba tomando la iniciativa al intentar ser amigo de Harry por que Damien se lo había pedido. También pensaba que si Harry iba a compartir habitación con él entonces lo mínimo que debía hacer era ser amigable con el hijo adoptivo de Ya-Saben-Quien.
Ron se había sorprendido mucho al ver el parecido entre Harry y James Potter, había esperado algunas similitudes entre ellos pero aún así la apariencia del chico lo dejó mudo, de no ser por las frías miradas que le dedicaba, Ron hubiera jurado que era James Potter de dieciséis años parado frente a él, eso sonaba lógico, ya que las bromas que se gastaban Sirius y James entre ellos bien podían terminar en una poción rejuvenecedora bebida inconscientemente. Sin embargo, los brillantes ojos verdes que miraban profundamente en los del pelirrojo, y que le causaban escalofríos, eran algo que definitivamente James no tenía, y ni podría tenerlos. Harry sonrió al mirar la vergüenza y el enojo reflejarse en el rostro de Ron. "Draco tenía razón, el idiota no puede ocultar sus emociones de ninguna manera" pensó Harry. Los otros chicos habían notado a Ron hablando con el chico pero aún estaban demasiado soñolientos como para presentarse apropiadamente.
—Mira, si estás molesto por lo de anoche, lo siento. No debimos de haberte espiado de esa manera, sólo teníamos curiosidad, es todo.— dijo Ron en voz baja. Harry dio un paso hacia Ron y susurró para que sólo Ron pudiera escucharlo.
—¿Sabes qué la curiosidad puede matar, cierto?— Ron palideció al instante mientras miraba a Harry con temor. Inmediatamente descartó todo pensamiento sobre ser amigo de Harry. "*Dumbledore está equivocado acerca de Harry, no hay forma de que pueda ser normal o siquiera tener una oportunidad de cambiar"*pensó Ron mientras se dirigía hacia la puerta. Ron daba por terminado su intento de trabar amistad con Harry y no le molestaba para nada el resultado.
Harry miró al asustado chico casi correr hacia la puerta sin siquiera echar una mirada atrás. Harry sonrió de nuevo "*Esto es demasiado fácil, si se espantan por algo tan sencillo ¿cómo será cuándo haga todo lo que planeo hacer en esta escuela?"*Harry se había pasado gran parte de la noche pensando como hacer que Hogwarts se convirtiera en un infierno para todos, excepto tal vez los de Slytherin.
Harry se dirigió al cuarto de baño de nuevo pero se detuvo al ver a otro chico caminar hacia él y estirar la mano para presentarse. Harry, sin embargo, no escuchó su introducción ya que el latido de su propio corazón lo aturdía al mirar la redonda cara del chico y sus grandes ojos. Harry sintió que el aire a su alrededor desaparecía, miró a Neville Longbottom frente a él y maldijo a Dumbledore en silencio. El viejo tonto y manipulador había puesto a Harry en la misma habitación que Neville Longbottom aún sabiendo lo que les había pasado a los padres del muchacho. Neville sonrió y se presentó de nuevo.
—Hola, debes de ser Harry Potter, soy Neville Longbottom.— Harry no pudo soportarlo, rodeó a Neville rápidamente y cerró la puerta del baño antes de que alguien pudiera detenerlo. Neville miró la puerta cerrada por la que Harry había desaparecido, murmurando.— Que chico más extraño.
Harry sintió la ira explotar dentro de él una vez más, rápidamente se encerró dentro del baño inclinándose en una de la paredes tratando de calmar su corazón. "¿Cómo pudo Dumbledore hacer eso?" pensó Harry, pasaron unos cuantos segundos para que se calmara y entonces la respuesta le cayó de la nada, "¡Quiere que me sienta culpable por lo que pasó!" y de nuevo la rabia se apoderó de él "No dejaré que Dumbledore gane". Sacudió la cabeza para despejar su mente y se dirigió al lavamanos para lavarse la cara e intentar calmarse. Si Harry quería sobrevivir ahí, tenía que mantener sus emociones a raya. Se lavó y rápidamente se cambió de ropa por la túnica escolar, se miró en el espejo de cuerpo completo una vez cambiado.
—¡Luzco como idiota!— dijo en voz alta tratando, en vano, de aplacar su desordenado cabello.— ¿Te puedes comportar por un vez siquiera?— preguntó mientras trataba de aplanar su terco cabello, y como si hubiera entendido la pregunta, el cabello que había logrado mantener abajo se levantó de nuevo desordenándose aún más.— Perfecto.— siseó Harry. De por si iba a ser bastante malo el estar rodeado de miradas curiosas por que sería el "chico nuevo", no quería lucir como un estúpido.
Harry extrañaba su traje negro, sus botas de piel de dragón, su armadura, pero más que nada, extrañaba su máscara de plata. Se había enfurecido cuando Potter no le había devuelto su máscara, la había quemado diciendo que Harry nunca más tendría que ocultarse. Harry había sentido que una parte de él era destruida. Había usado esa máscara frente a personas desconocidas desde hacía años, y pensaba que si en algún momento había necesitado cubrirse el rostro, era éste. Lentamente se dirigió a la puerta, ya que podía escuchar voces desde el corredor gritando que necesitaban utilizar el baño, al abrir la puerta Harry se encontró cara a cara con James. Unos cuantos estudiantes rodearon a Harry y entraron en el baño rápidamente. James miró a Harry en su uniforme y no pudo evitar sonreír ampliamente al muchacho ante su nueva imagen. Harry salió del baño y comenzó a caminar junto a James, quien no comenzó a hablar con Harry hasta que llegaron a la sala común.
—Entonces, ¿cómo estuvo tu primera noche en Hogwarts, Harry?— Harry continuó caminando e ignorando a James, así que el Potter mayor trato de nuevo.— Te ves muy bien con tu uniforme, yo diría que te vez casi como un adolecente normal.— Harry se detuvo y se giró para mirar a James confería evidente en sus orbes esmeralda. El chico se cruzó de brazos y habló con voz mortíferamente baja.
—¡No intentes ser graciosos conmigo Potter! ¡No puedo decir mucho sobre tu sentido del humor pero estoy seguro de que te sentirás incómodo si no lo controlas!— James sólo sonrió a Harry, se había dado cuenta de que la única manera de tratar con Harry era si lo trataba como a un adolescente normal, uno con muy mal temperamento. Sabía que enojarse con Harry no iba a resultar y que molestarse por las palabras del chico tampoco iba a ayudar.
—Vamos Harry, lo digo en serio. Te miras muy bien, considerando que es tu primer día de escuela.— James tenía que aguantar las ganas de reír ante la mirada avergonzada de Harry mientras el chico seguía mirándolo con ojos entrecerrados.— Recuerdo mi primer día, y era mucho peor que el tuyo. Para empezar tenía el peor par de anteojos que pudieras imaginar ¡Eran enormes!— James se detuvo y miró a Harry mas detenidamente.— Te quería preguntar antes Harry, um… no… ¿no usas anteojos?
—Vaya, tus habilidades de observador me asombran, ¿siempre eres tan brillante al notar cosas tan obvias?— preguntó Harry con la voz llena de sarcasmo. James se sonrojó sin querer.
—Quería preguntarte si habías utilizado un hechizo o si nunca habías utilizado anteojos.— la mirada de sarcasmo de Harry desapareció y la ira invadió su lindo rostro.
—En verdad eres increíble, ¿sabías eso?— siseó Harry a James antes de girarse y caminar rápidamente hacia el agujero de salida. James lo alcanzó rápidamente.
—¿Harry, que sucede? Sólo te pregunté una simple cosita.— Harry se detuvo y se giró tan abruptamente que su rostro quedó a sólo centímetros del de James, quien podía ver claramente la rabia quemar en los ojos de Harry. Había otra emoción escondida en esos ojos verdes, no estaba seguro de que era pero pensó que podía ser dolor lo que veía entre tanto enojo y odio.
—¿Quieres saberlo, Potter? ¡Bien, dejame decírtelo! Mi padre arregló mi visión. Ahora ya no necesito nada para corregirla. ¡Mi padre la perfeccionópara mí!— Harry respiraba pesadamente debido al enojo que James le había provocado. El padre estaba completamente desconcertado, ¿por qué había reaccionado Harry de esa manera? Trató de no molestarse ante Harry llamando a Voldemort "padre". Sin embargo, el dolor debió de haberse manifestado en su rostro, ya que Harry le dedicó una sonrisa triunfante antes de girarse y salir a paso rápido de la sala común antes de que James se recuperara por sus palabras.
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Ginny iba tarde a desayunar. ¿El por qué?, no había podido esperar hasta después de clases para ir a la biblioteca estaba más allá de su entendimiento. "¡Tal vez todos tengan razón, estoy obsesionada con él!" pensó mientras apuraba el paso hacia el Gran Comedor. Si llegaba tarde al desayuno tendría que pedirle su horario de clases a la profesora McGonagall. Ginny se había levantado bastante temprano y no pudo pensar en otra cosa que hacer que continuar su búsqueda de su misterioso salvador. Estaba comenzando a perder la espereza de encontrar cualquier información acerca de él en la librería de la escuela. Iba tan ensimismada que no se dio cuenta del chico de desordenado cabello negro que corría bajando las escaleras, ambos adolescentes colisionaron el uno con el otro y se fueron directo al suelo.
Ginny se sentó rápidamente y abrió la boca para despotricar contra el inepto que era lo suficientemente ciego como para no haberla visto, pero sus palabras quedaron atrapadas en su garganta al mirar esos brillantes ojos verdes, lo único que atinó a hacer fue a quedarse ahí sentada en medio del corredor principal mirando al chico de cabello revuelto frente a ella. Sus asombrosos ojos verdes brillaban exactamente igual a los de su misterioso salvador.
Harry miró a la pelirroja sentada frente a él, la había reconocido al instante pero se las había arreglado para mantener una expresión neutral, no quería que lo reconociera, y no creía que lo hiciera, ya que no le había visto el rostro en aquella ocasión. "*Probablemente ni se acuerde del incidente"*pensó, siempre había pensado que la mayoría de las personas eran bastante egoístas. Harry se levantó del suelo y se dio cuenta de que la chica seguía mirándolo. Cuando al fin salió del sopor del momento, Ginny observó que el chico se había puesto de pie, intentó levantarse también pero su rodilla se quejó cuando intentó apoyarla en el suelo. Las palabras salieron de la boca de Harry antes de siquiera pensarlas.
—¿Estás bien?— Ginny se paralizó al escuchar la voz, había pasado tanto tiempo pensando en una voz bastante similar a esa, incluso con esas exactas palabras. La pelirroja sintió su corazón acelerarse como loco. "¡Es él, es él! ¡Debe de ser él, esos ojos, esa voz, debe ser él!" Ginny sentía una burbuja de emoción crecer más y más dentro de ella, rápidamente se levantó ignorando el dolor en su pierna.
—Um… si… e… estoy bien,— Ginny deseó que su voz dejara de temblar—, perdón por eso, no miraba por donde iba.— continuó la pelirroja, "Genial, ahora va a pensar que soy una tonta ciega que no se fija por donde va" se regañó mentalmente.
—No, esta bien, yo tampoco miraba por donde iba, ¿pero estás bien?— preguntó Harry al mirar a la chica encogerse de dolor al intentar enderezarse. Ginny estaba completamente convencida ahora. ¡Esos brillantes ojos verdes! Eran definitivamente los mismos ojos que había visto cuando se había caído del techo ese día en Hogsmeade. La pelirroja estaba al borde de la histeria ahora, al fin lo había encontrado, ¿pero por qué no la reconocía?
—Disculpa, ¿no te conozco de algún lado?— comenzó Ginny sabiendo perfectamente de donde lo conocía. Antes de que Harry pudiera responder, un grito vino desde las escaleras.
—¡Harry! ¿A dónde crees que vas?— Ginny se giró para ver a James Potter bajar las escaleras intentando esquivar a los estudiantes que se apresuraban a entrar en el Gran Comedor. La chica miró alrededor para mirar al chico con el que había estado hablando mirar a James con ojos entrecerrados y sus bellas facciones se habían tornado en una mueca de disgusto.
Le tomó a Ginny un par de segundos comprender todo eso, James Potter se había dirigido al chico como "Harry" y ese era el nombre del Príncipe Oscuro, ¿o no? La pelirroja miró al chico parado frente a ella y se dio cuenta de que era muy parecido a James Potter, o como Damien lo había descrito "¡Un jodido clon papá!". Ginny sintió como la sangre dejaba su rostro al comprender, ¡Él era Harry Potter! El Príncipe Oscuro, el responsable de tantas muertes y destrucción. De pronto la chica se sintió nuevamente perdida al darse cuenta que se había equivocado. Su misterioso salvador no podía ser Harry Potter, ya que la había salvado de los hombres de Harry. Ginny miró a James acercarse a Harry y ambos Potter se miraron.
—¿Por qué corriste de ese modo?— preguntó James mientras Harry lo miraba mal de nuevo y giraba su atención hacia Ginny. El chico se sorprendió al ver el abrupto cambio en el comportamiento de la chica hacia él. Un minuto miraba a Harry con asombro y emoción, y el siguiente le enviaba miradas frías. "¿De qué va todo eso?" se preguntó Harry.
—¿Así que tú eres Harry Potter?— preguntó Ginny fríamente mientras se regañaba interiormente por haberse dejado llevar por su imaginación. ¿Cómo había podido dejar pasar el parecido entre Harry y James Potter?
—En realidad es solamente Harry.— respondió el adolescente mirando interesado a la pelirroja furiosa. James no notó a Ginny hasta que ésta le había hablado a Harry, se giró hacia ella y le dedicó una pequeña sonrisa.
—Buenos días, Ginny.
—Buenos días, señor Potter.— le sonrió de vuelta la chica. James miró a ambos chicos y se dio cuenta de que habían estado a mitad de una conversación cuando él había llegado.
—Erm… ¿se… se conocen?— preguntó James sabiendo que eso no era posible. Ginny se inclinó para recoger su mochila que aún seguía en el suelo, al enderezarse le dedicó otra fría mirada a Harry.
—No, sólo lo confundí con alguien más, pero obviamente estaba equivocada.— dijo Ginny en voz baja sin dejar de mirar al culpable de tanto sufrimiento. Harry estaba sorprendido ante el cambio de humor de la chica, examinó el rostro de la chica una vez más antes de responder.
—Si, supongo que fue un error, no podría haber conocido nunca a alguien como tu.— Harry le dedicó a la chica una de sus sonrisas más altaneras. Ginny se las arregló para no insultarlo antes de salir apresuradamente de ahí hacia el Gran Comedor, maldiciendo al Príncipe Oscuro mentalmente, ahora sí iba tarde a desayunar. Harry la observó irse y no pudo evitar sentirse un poco molesto con ella. "¿Por qué se comportaba tan amable conmigo y de pronto parecía ser que me odiaba?" pensó Harry. James lo miraba de cerca.
—Harry, ¿qué pasó en la sala común? ¿Por qué te enojaste tanto conmigo por una simple pregunta?— Harry no miró a James, en lugar de eso sólo lo rodeó y se dirigió al Gran Comedor.— Harry…
—Potter, tengo hambre y sólo quiero tener algo de comida decente para poder pasar por todo el día de tortura, ¿de acuerdo?— y de nuevo James sentía que las palabras de su hijo le picaban el pecho como cuchillos y eso lo hizo perder la paciencia.
—Bien Harry, pero dime ¿a dónde planeas ir a conseguir algo para comer si no sabes el camino al Gran Comedor?— Harry se giró a mirar al Auror, una mirada exasperada ocupaba su rostro mientras apuntaba a la manada de estudiantes que se dirigían a desayunar.
—Sólo pensaba seguir a los demás estudiantes, ¿no se supone que eres un Auror? Creí que podrías deducir algo tan lógico como eso.— Harry sintió su espíritu levantarse un poco al mirar como se encendían las mejillas de James, quien sólo pudo atinar a asentir con la cabeza y caminar hacia el comedor junto a Harry. "*Éste va a ser un largo día"*pensó el Animago mientras abría las puertas del comedor.