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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 18

Harry se congeló en la entrada del Gran Comedor, su corazón latía como loco al verse rodeado de cientos de jóvenes sentados ahí platicando felizmente mientras comían sus desayunos y saludaban a sus amigos después de tanto tiempo sin verlos. Harry nunca había visto tantos niños en toda su vida, de pronto se dio cuenta de su desordenado cabello y el incómodo uniforme escolar, sólo se paró ahí, atorado en ese lugar. James llegó y se paró enseguida de su hijo tratando de entender por lo que estaba pasando el chico, quien ni siquiera había notado a James.

—Vamos Harry, la mesa de Gryffindor es esa de ahí — James señaló la mesa de la derecha. Harry comenzó a caminar hacia la mesa, podía sentir todas las miradas sobre él mientras se acercaba, rápidamente se sentó en el lugar más alejado de todos los estudiantes. James dejó a Harry en la mesa y se fue directo a la mesa de profesores para reunirse con una ansiosa Lily.

Harry mantuvo sus ojos fijos en su plato vacío, podía sentir a los estudiantes a su alrededor mirándolo fijamente y deseó que se detuvieran, lo ponían muy nervioso. Harry suspiró y se estiró para tomar un par de tostadas y se dedicó a comer perezosamente, su garganta se sentía apretada por alguna razón. Nunca lo admitiría abiertamente pero el hecho de estar rodeado de tanto niño le ponía los nervios de punta, y él no se ponía nervioso con facilidad, se había batido a duelo e incluso matado a muchos Mortífagos, sin mencionar sus encuentros con los Aurores del Ministerio y de la Orden, y en ninguna de esas ocasiones se había sentido nervioso o había dudado de sus acciones. Pero ahora, rodeado de niños, Harry se sentía muy pero muy tenso. Sabía que se sentía de esa manera porque estaba en territorio desconocido, cuando Harry era enviado a una misión, sabía lo que le esperaba, lo que tenía que hacer, como reaccionar. Sin embargo, ahora se encontraba en una situación en la que no tenía ningún tipo de control.

Harry suspiró mientras intentaba aclarar su mente. Primero lo primero, tenía que encontrar a Draco para enviarle un mensaje a su padre. Miró a su alrededor y rápidamente encontró al rubio Slytherin sentado en la mesa más alejada de él, la enemistad entre ambas casas era tan evidente que hasta sus mesas estaban separadas lo mas posible la una de la otra. Harry miró a Draco hablar con un pequeño grupo de chicos y una chica, no miraba en dirección a Gryffindor, estaba bastante ocupado hablando con sus amigos. Harry sonrió, muy a su pesar. "¿Qué dirá Draco cuando me vea aquí?" pensó. Apenas si había vuelto a mirar su desayuno cuando un movimiento repentino delante de él lo hizo levantar la mirada, Damien se había sentado justo frente a él.

—¡Buenos días, Harry! — dijo Damien con voz animada, Harry simplemente gruñó como respuesta — Y, ¿Qué piensas de Hogwarts? es genial, ¿No lo crees?,espera a que lo veas todo, bueno, técnicamente es imposible ya que es enorme, pero las partes que veras te sorprenderán! Y también los terrenos de Hogwarts, ya veras que…— Damien se detuvo al ver a Harry poner sus dedos a cada lado de su cabeza y comenzar a masajearse las sienes.

—¿No puedes ir a molestar a alguien más? — preguntó Harry al chico con voz cansada.

—Harry, eres nuevo aquí, alguien debe de decirte todo sobre Hogwarts, ¿Por qué no yo? — preguntó Damien dedicándole otra enorme sonrisa a Harry. El Potter mayor suspiró y dejó a Damien sacar toda la información de Hogwarts que sabía. Sabía que ignorarlo no resultaría, pero no había otra cosa que pudiera hacer en ese momento, miró su desayuno a medio terminar, había perdido el apetito. Harry miró hacia a mesa de profesores y captó a James y Lily mirándolos fijamente, sonrió para sí mismo "Es hora de poner histéricos a los Potter", se inclinó más cerca de Damien y le hizo señas al chico para que se acercara, el chico dejó de hablar inmediatamente y se inclinó, curioso por escuchar lo que le diría su hermano.

—De acuerdo niño, ¿Qué tal si me das un tour? — Damien lo miró confundido por un segundo.

—¿En serio?— preguntó el chico ahora muy emocionado.

—Sí, por qué no, alguien tiene que hacerlo, ¿Por qué no tu? — repitió las palabras de Damien.

—¡Muy bien! Oh, pero no podemos ir ahora mismo, McGonagall está por repartir los horarios — dijo Damien luciendo un poco decepcionado con el poco tiempo que tenían.

—Bueno, ¿Por qué no me enseñas dónde está el baño entonces? Ya que necesito ir ahí antes de que comiencen las clases de todas formas — Damien asintió y ambos chicos se levantaron y se dirigieron rápidamente hacia la salida.

James se levantó de su silla de un brinco y casi corrió hacia Harry y Damien, él y Lily habían estado observando a sus hijos platicar y James estaba comenzando a sentirse algo nervioso. Recordaba lo que Harry le había dicho acerca de Damien, el chico había tenido una extraña mirada en sus ojos y eso había desubicado a James. Después de todo, James sabía cuanto daño podía hacer Harry, incluso sin su varita. No quería a Damien, o a ningún otro chico, solo con Harry. Sin embargo, James encontraba bastante difícil alcanzar a los chicos entre la multitud de chicos de séptimo curso que corrían hacia el Comedor. Miró a Damien y a Harry entrar por una puerta enseguida del Gran Comedor, de alguna manera se las habían arreglado para pasar la manada de chicos de séptimo. James miró a Harry girarse para mirarlo directamente mientras Damien entraba primero por la puerta, Harry sonrió altaneramente y le cerró un ojo a James antes de desaparecer tras su hermanito.

James sintió su sangre congelarse. ¿A que se debía eso? ¿Qué era lo que planeaba hacerle a Damien? Harry no se atrevería a dañar a Damien justo bajo las narices de Lily y James, ¿Cierto? Para cuando James se liberó de la multitud del pasillo, Harry y Damien no estaban por ningún lado. James comenzó a entrar en pánico y a desesperarse. ¿Por qué le había tomado tanto tiempo levantarse de la mesa? ¿Por qué no se acercó a la mesa en cuánto Damien se había sentado junto a Harry? Sacó su varita y murmuro:

—¡Señálame! — su varita giró pero no apuntaba a una dirección, izquierda, derecha, izquierda de nuevo, de frente, derecha. James maldijo por lo bajo, parecía que ese hechizo no funcionaba en Hogwarts por obvias razones de seguridad. Miró desesperadamente hacia todos lados, tenían que estar en algún lado, ¿A dónde se habían metido? ¿Cómo podía Damien ser tan estúpido? James ya estaba pensando en el regaño que le daría a su hijo menor en cuanto lo encontrara, comenzó a correr por uno de los pasillos, a esas alturas ya tenía un ataque de pánico. Harry tenía que estarle haciendo algo horrible a Damien, James podía sentirlo. Justo cuando iba a girar en una esquina, escuchó una voz familiar detrás de él.

—… Los baños de chicos están en todos los pisos, pero los de las chicas sólo están en cuatro pisos, puede sonar injusto pero así están hechos — James se giró y miró a Damien y Harry salir del baño de chicos y dirigirse de nuevo al Gran Comedor.

—¿Por qué demonios querría saber en dónde están los baños de chicas? — preguntó Harry rodando los ojos. James sintió que podría colapsar en el piso ante el alivio que sintió. "¡El baño! Por supuesto, Damien sólo le mostraba a Harry en donde estaba el baño" James se sintió un poco avergonzado ante su ataque de pánico. Harry no dañaría a Damien cuando estaba en Hogwarts, no era tan irracional, bueno al menos eso era lo que esperaba James. El Animago se dirigió hacia los dos jóvenes y suprimió el repentino deseo de abrazar a Damien.

—¿Papá? ¿Qué haces aquí? — preguntó Damien mirando a su padre caminar rápidamente hacia él. James llegó hasta sus hijos y se quedó sin palabras, ¿Qué se suponía que tenía que decir? *"¡Pensé que Harry te estaba llevando a escondidas para asesinarte!"*se sintió aún más avergonzado ante eso. Harry también miraba al pálido adulto frente a él, sonrió triunfalmente ante la mirada preocupada de James. Damien tardó un momento en notar la palidez y rostro sudoroso de su padre — Papá, ¿Qué sucede? No te ves nada bien — dijo Damien.

—Nada Damy, estoy bien… um… ¿A dónde fueron ustedes dos? — preguntó James esperando sonar casual.

—Sólo le mostraba a Harry en donde estaba el baño antes de que empezaran las clases — respondió el Potter más pequeño aún estudiando la mirada preocupada de su padre.

—Sí, Potter, ¿Que pensabas que estaba haciendo? — preguntó Harry en tono casual e inocente, pero James podía captar la pequeña burla en el tono de su voz. Harry había jugado con James y éste había caído al instante. El animago deseaba poder volver a la mesa del personal, sólo le dedicó una mirada de advertencia a Harry y se apresuró a dirigirse al Comedor. Sólo una vez que sus hijos estuvieron de vuelta al Comedor y se hubiesen sentado, James pudo descansar en su lugar. Lily les dedicó una mirada de alivio a sus dos hijos que ahora desayunaban frente a ella.

Entonces los jefes de las casas comenzaron a repartir los horarios de clases. La profesora McGonagall se detuvo mirando a Harry un segundo antes de continuar, el chico había tomado su horario y lo había metido en su bolsillo sin siquiera mirarlo. ¿Qué sentido tenía? Iba a ser escoltado a todas sus clases por Potter, él le recordaría su horario.

Harry notó a dos chicas riendo bobamente mientras lo miraban, volteó a mirarlas y notó que toda la mesa Gryffindor lo miraba sospechosamente. Damien rápidamente comenzó a presentarlo con medio mundo. Harry se mantuvo callado y ni siquiera respondió los tímidos "Hola" que algunos estudiantes le dedicaban. Hacía una notable mueca cada que Damien lo presentaba como "Harry Potter", todo tipo de preguntas se dejaron escuchar, muchos preguntaban en donde había estado durante todos esos años y por qué lo habían trasladado en secreto. Harry miraba a Damien responder todas las preguntas a pesar de que casi todas estas eran dirigidas a Harry. Un alumno de quinto pregunto "No está mudo, ¿O si?", Harry estuvo a punto de ponerse de pie dispuesto a romperle la quijada o mínimo reventarle el labio al estúpido Gryffindor, pero Damien lo miró con ojos suplicantes y por alguna razón Harry se calmó. Tal vez era porque Damien lo había ayudado, sin quererlo claro, a asustar a James. Harry miró al Gryffindor con ojos entrecerrados mientras Damien le respondía.

—Cállate David, Harry tiene la garganta adolorida, es todo.

—Las chicas risueñas se acercaron a Harry y una de ellas pregunto:

—Harry, ¿Cómo es que no te vimos en el festín ayer?—*"Por Merlín, ¿No pueden ser mas escandalosas?"*pensó Harry.

—No tenia ganas — respondió sin siquiera mirarlas y esperando que se alejaran al verse ignoradas. Sin embargo ambas chicas comenzaron a reír tontamente de nuevo, ahora junto a otras chicas, Harry pudo escuchar susurros como "Linda voz", "Hermosos ojos" y "¡Es tan sexy!". Harry se giró para ver al grupo de chicas que ahora reían más fuerte. Se dio cuenta de que casi todas las chicas en la mesa lo miraban de la misma manera. Harry suspiró "¡Chicas estúpidas!"

Harry se paró de la mesa e inmediatamente sintió la mano de James en su hombro, se sacudió y comenzó a caminar rápidamente fuera del Gran Comedor. Miró a Damien fijar su vista en James mientras luchaba contra la multitud para poder salir. James negó con la cabeza y le indicó a Damien que se dirigiera a su clase y que lo vería en el almuerzo. El pequeño Potter simplemente asintió a pesar de mirarse algo decepcionado. Le sonrió a Harry y grito un "¡Buena suerte!" antes de reunirse con los demás chicos de tercer curso. Harry rodó los ojos ante el grito, como si necesitara suerte asistiendo a la clase de… ¿Qué clases tenia? Harry sacó el horario de su bolsillo y miró la primera, era un doble periodo de Historia de la Magia. "Genial" pensó "Vaya manera de perder el tiempo", James caminaba junto a él mientras caminaban fuera del Gran Comedor y se dirigían al salón de clases. Antes de que Harry se pudiera reunir con el grupo de Gryffindor y Ravenclaw que estaba de pie fuera del aula, James lo apartó un poco y le dio su mochila.

—¿Qué hay de mi varita? — preguntó Harry.

—La tendrás pronto, pero por ahora no la necesitaras, tus clases no requieren varita el día de hoy — Harry abrió la boca para quejarse, pero la cerró casi de inmediato. Antes de que pudiera irse James lo tomó del brazo — Harry, no quiero que hagas ningún truco durante la clase, ¿De acuerdo? No sé que intentabas probar esta mañana en el desayuno pero no quiero que vuelvas a desaparecer de esa manera, ¿Entendiste? — James no podía evitar el enojo que se notaba en su voz. Harry sólo lo miró tranquilo y le contestó con voz casi relajada.

—Vamos Potter, no escondas lo que en verdad quieres decir. ¿No quieres que desaparezca de nuevo o no quieres que desaparezca con Damiende nuevo? — Harry sonrió cuando James palideció ante la mención de su hijo menor, Harry continuó — ¿No lo ves Potter?, Damien es tu debilidad, no puedes esperar que no tome ventaja de eso, ¿O si? — James perdió el control ante esas palabras.

—¡Harry, no dañaras a Damien! ¡De ninguna manera lo dañaras, me has entendido! — James temblaba de rabia ahora.

—Si lo lastimo o no, Potter, es cosa mía. Como te demostré anteriormente, puedo hacer que entres en completo pánico sin siquiera tocar un sólo cabello de su cabecita. Por ahora es suficiente que creas que puedo lastimarlo, después de todo… bueno, ya veremos — Harry soltó una risa ante la expresión del Animago. La puerta del aula se abrió y los estudiantes comenzaron a entrar, Harry se alejó de James y siguió a los estudiantes dejando al hombre de pie en el pasillo.

….................................

—No Dumbledore, ¡Esto no va a funcionar! ¡Esto se está volviendo un desastre! Amenazó abiertamente a Damien hoy. ¡Él es demasiado peligroso! Nunca debimos de haberlo traído a Hogwarts — James estaba caminando de lado a lado en la oficina de Dumbledore, no podía calmarse después de su discusión con Harry. Dumbledore simplemente estaba sentado en silencio dejando que el Animago sacara todo su enojo y frustración. Sabía que James tenía que calmarse antes de que le pudiera explicar algo. Después de veinticinco minutos de gritos por parte de James, el exhausto hombre colapsó en una silla frente al Director. Dumbledore miró a James y miró sus ojos llenos de tristeza.

—James te lo dije antes, esto no va a ser fácil. Harry será bastante difícil, es su naturaleza el resistirse a nosotros y retarnos. No debemos rendirnos tan fácilmente — James miró a Dumbledore con ojos cansados.

—Dumbledore, no me estoy dando por vencido fácilmente, ¿No te das cuenta de lo difícil que es esto para mí, para Lily y para Damien? Queremos tener a Harry de vuelta con nosotros más que nada en este mundo, pero no estoy dispuesto a dañar a ningún inocente en el proceso — James miró con confusión a Dumbledore que sonreía y se había inclinado hacia él.

—Exacto James, exacto. Ningún inocente será lastimado de ninguna manera, y mucho menos de la mano de Harry, eso es seguro — ante la mirada confundida de James, Dumbledore continuó —Veras, puse al profesor Snape a reunir más información acerca del Príncipe Oscuro y te sorprenderá saber lo que ha descubierto. Parece ser que el Príncipe Oscuro no es el despiadado duelista que nos habíamos imaginado. De hecho tiene un par de reglas y una de ellas es que ningún inocente será herido por su parte. Por inocente, Harry se refiere a los niños — James no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Cómo era eso posible? Seguramente Voldemort no le había enseñado nada sobre moral a Harry. ¿A qué se debía todo eso?

—Pero Dumbledore, ¿Qué hay de Ya-Sabe-Quien?, ¿Por qué toleraría esas reglasque tiene Harry?

—Harry es muy efectivo al momento de sus llamadas misiones. Me imagino que Voldemort permite que Harry pelee de la manera que le plazca siempre y cuando gane la batalla. Él trata a Harry de manera diferente, Severus me informó que Harry no debe de hacer una reverencia hacia Voldemort como todos sus Mortífagos lo hacen. El chico es tratado como su igual, así que naturalmente no interfiere en las reglas que ha puesto — una luz se encendió sobre la cabeza de James y se levantó de la silla de un salto.

—¡Los niños de Madame Pomfrey! Es por eso que los salvó. El piensa que los niños son inocentes así que arriesgó su vida para salvarlos — James sintió como si le quitaran un gran peso de los hombros. Harry no dañaría a nadie que tuviera menos de 17 años, así que los estudiantes de Harry estaban a salvo. James soltó un largo suspiro de alivio, Harry solamente había estado jugando con él cuando había amenazado a Damien, sólo trataba de hacer que James perdiera el control. "Bueno, si le funcionó" pensó el Auror.

Ahora, James tenía cierto respeto por Harry. Había sido criado por el mago más malvado que el mundo había visto, pero aún así se las había arreglado para crecer con un tipo de moral. Sin embargo, había algo que no cuadraba bien. ¿Por qué Harry tenía esas reglas? Cuando se lo habían llevado apenas si tenía quince meses de edad, y por mucho que James pretendiera que Harry era bueno en ese entonces, no era posible que el bebe pudiera diferenciar entre el bien y el mal a esa corta edad. Además, ¿Por qué Voldemort lo dejaba ser de esa manera? Seguramente eso podría presentarse como problema en un futuro. James miró al Director antes de hablar.

—Hay algo que no cuadra Dumbledore. Harry no pudo haber crecido con moral, es simplemente imposible. ¿Por qué Harry no daña a los niños? Por más triste que parezca, creo que Ya-Sabe-Quien pudo hacer que Harry dañara cualquier cosa viviente en cuanto Harry pudo sostener una varita. Por más que trate a Harry como igual y le de ciertos derechos, no puedo creer que le permita sentir compasión por otros. Y de hecho, los inocentes son los blancos preferidos de los Mortífagos, ¿No? Esto no tiene ni pies ni cabeza — James dijo todo eso en tono impaciente.

—Hasta ahora, él sólo piensa en los niños como inocentes, claramente no nos ve a nosotros dentro de ese grupo, pero tienes razón James, no tiene sentido, y es por eso que puse a Severus a investigar todo lo que pudiera, pero hasta entonces, estaremos en paz al saber que Harry no dañará a ningún chico en Hogwarts — James asintió distraídamente con la cabeza. Personalmente no confiaba en Snape para que investigara más sobre Harry, simplemente no le interesaba. James llegó a la conclusión de que llegaría al fondo de ese asunto por cuenta propia. Encontraría cualquier información sobre el pasado de su hijo y su crianza, ¿Por qué Harry sentía tanta compasión por los niños? Después de todo, los niños indefensos eran el blanco favorito de los Mortífagos. Si James podía probar que Harry había estado salvando personas siendo el Príncipe Oscuro, entonces eso podría contribuir a que el Ministerio lo perdonara. James se dirigió a la puerta de la oficina aún perdido en sus pensamientos cuando se dio cuenta de algo.

—Dumbledore, ¿Cuándo te enteraste de todo esto? — le preguntó al Director.

—Poco después de que capturáramos a Harry, ¿Por que? — James le sonrió, de verdad que era un viejo bastante astuto.

—Era por eso que no estaba preocupado por qué Harry viniera a Hogwarts, sabía que no lastimaría a ningún estudiante. El dormitorio se lo asignó por lo mismo, ¿No? — Dumbledore simplemente sonrió inclinando su cabeza un poco.

—James, me tomo la seguridad de mis estudiantes muy en serio. Nunca los expondría a un peligro que no pudiera controlar — James le sonrió y salió de la oficina para ir por Harry a su clase. No podía dejar de sonreír, tal vez si había esperanza para Harry después de todo.

…...................................

El resto del día pasó realmente aburrido. Harry entró al Gran Comedor acompañado de James y se sentó en la mesa de Gryffindor para cenar, había tenido sus primeras clases en un aula. En casa, él tomaba lecciones con Bella, Lucius o un su padre, Lord Voldemort. De pronto sintió la nostalgia invadirlo, de verdad deseaba poder hablar con Draco, pero Potter no lo dejaba solo ni un segundo. Todas las clases de Harry eran con, ya fueran Hufflepuff o Ravenclaw, así que no había visto a Draco en todo el día. Dirigió su mirada a la mesa de Slytherin buscando al rubio, pero Draco no estaba ahí. Volvió la vista a la comida frente a él, tenía hambre, pero no podía comer en ese momento. Después de un largo suspiro, Harry trató de comer la comida en su plato.

Miró a Damien entrar en el comedor junto con los chicos Weasley, una chica de cabello castaño, y la pelirroja con la que había chocado en la mañana. Y ahora que la veía junto a los Weasley, era obvio para él que la chica era su hermana. Ron y la chica castaña, a quien reconoció como la "Sangre Sucia Granger" de la que Draco siempre le hablaba, habían estado en todas las clases con él. Se había mantenido callado en todas sus clases, y era obvio que el staff del colegio no había accedido de buena gana a la decisión de Dumbledore de traer a Harry a la escuela. La mayoría de los profesores ignoraban a Harry y trataban de no hablarle. Eso le pareció de lo mejor, ya que se pasaba la mayor parte del tiempo perdido en sus pensamientos intentando planear un escape de ahí, así que no les ponía mucha atención a las lecciones.

Harry apartó la mirada esperando que Damien y su grupo de amigos no lo vieran y se sentaran con él. No podría lidiar con todos ellos justo ahora. Sin embargo, la suerte de Harry parecía haberse esfumado desde hacía días, ya que Damien había corrido hacia él y se había sentado a su lado trayendo a los otros cinco adolescentes con él. Harry vio la incomodidad reflejada en los rostros de los chicos mientras se sentaban a su alrededor. Hizo lo posible por ignorarlos y se concentró en juguetear con la comida en su plato. Damien, sin embargo, había decidido ignorar el comportamiento de su hermano y comenzó a platicar.

—Hey, Harry, ¿Cómo estuvieron tus clases? Probablemente bastante aburridas, como siempre, ¿No? — Harry ni siquiera había abierto la boca para responder cuando Damien siguió hablando para presentarle a los chicos — Oh por cierto, ellos son mis amigos, Ron y Hermione, ya los conocías…— Harry le sonrió a un incómodo Ron — Ellos son Fred y su gemelo George, y ella es Ginny — finalizó Damien luciendo orgulloso de sus modales. Harry permaneció en silencio mientras los cinco adolescentes lo miraban incómodos de él a Damien una y otra vez. Harry fijó su vista en Ginny, la chica le dedicó una mirada fría y después comenzó a llenar su plato de comida. El chico volvió su atención hacia Damien.

—¿Cuándo completarás el tour del que me hablabas? — le preguntó al pequeño Potter.

—Um… cuando tu quieras.

—Ahora — dijo Harry.

—¿Ahora? ¿No quieres cenar primero? — le preguntó Damien sin dejar de mirar su plato de comida.

—No, no tengo hambre. Pensándolo mejor, olvídalo, iré a pasearme yo solo — Harry comenzó a levantarse de la mesa pero Damien se puso de pie de un salto.

—No, Harry, voy contigo.

—Damien, ¿No quieres terminar tu comida primero? — preguntó Ron en voz baja. Harry miró la mirada de odio que le dedicaba el pelirrojo.

—No gracias, Ron, no tengo tanta hambre en verdad — Damien rápidamente caminó hacia las puertas junto a Harry. Ambos chicos se giraron hacia la mesa de profesores antes de salir. Damien saludó a sus padres con una mano indicándoles que iría afuera con Harry. Para la sorpresa de Harry, James simplemente saludó de vuelta con una sonrisa mientras asentía con la cabeza. Harry se preguntaba por qué James no había tratado de detenerlos, se encogió de hombros pensando que eso era bueno ya que Harry no tenía que preocuparse en darse prisa para hacer lo que planeaba. Ahora tenía todo el tiempo que necesitaba.

Harry le dijo a Damien que quería ver los terrenos del castillo primero, así que Damien lo dirigió a la puerta. En cuanto Harry piso el primer escalón fuera del castillo encontró a la persona que buscaba, Draco Malfoy se apresuraba hacia el Comedor junto con los demás Slytherins, obviamente volvían de Herbología ya que la mayoría de los chicos olían sus manos y hacían muecas de disgusto. Su mejor amigo era el que tenía la peor reacción ante la suciedad de sus manos, se quejaba en voz alta diciendo cosas sobre unas "Pequeñas criaturas asquerosas" y "¿Por qué necesitaban saber eso de todas formas?". Harry se sintió emocionado al poder hablar con Draco al fin, se giró para mirar a Damien.

—Espera aquí, chico — le dijo Harry mientras comenzaba a caminar hacia los Sytherin.

—¿Qué? ¿Por qué? — Damien se miraba confundido.

—¡Sólo haz lo que te digo! — exclamó Harry a Damien, quien retrocedió un par de pasos ante el tono cortante de su hermano mayor. Harry dejó a un lado a un muy enfadado Damien y se apresuró a encontrarse con los Slytherin. Draco estaba demasiado ocupado quejándose como para darse cuanta del chico de cabello negro que se le acercaba. Harry se las arregló para pararse detrás del quejoso rubio.

—¡Les juro que esto es sólo una pérdida de tiempo! ¡Mi padre siempre dice que las materias que enseñan en Hogwarts son completamente inservibles! ¿A quién le importa unas cuantas plantas que no sirven para nada y cuáles serán sus propiedades? ¿Cuándo necesitaremos esa información sin sentido? — Draco intentaba limpiar sus manos con un "Scourgfy"

—No lo sé Malfoy, pero algunas de esas plantas pueden ser utilizadas para salvar tu vida — dijo Harry causando que el rubio se girara mirándolo con ojos entrecerrados. Harry sonrió a su mejor amigo disfrutando de la mirada de shock en su aún más pálido rostro. Draco se congeló en su lugar, no podía creer lo que estaba viendo.

—¿H… Harry? ¿Cómo es que tú… ¿Qué estás haciendo aquí? — Draco lanzó una nerviosa mirada a su alrededor como si buscara a alguien — ¿Hogwarts está siendo atacado? — susurró nerviosamente.

—¡No, tarado! Si Hogwarts estuviera bajo ataque ¿Crees que estaría aquí parado hablando contigo tan calmadamente? — Harry negó con la cabeza, — En serio, ¿Cómo puedo ser amigo de alguien tan idiota?— Draco se ruborizó un poco y exclamó desafiante.

—¡Hey! ¿A quién le llamas tardado? Sólo preguntaba porque es la única razón lógica por la que tú estarías en Hogwarts! — la expresión de Harry se oscureció mientras miraba hacia las puertas de la escuela.

—Sí, eso es lo que yo pensaba también — dijo Harry con una mezcla de emociones en su voz. Draco pudo detectar el dolor y el enojo entre ellas. Rápidamente les ordenó a sus gorilas, Crabbe y Goyle que se fueran, quienes no dudaron en obedecerlo y dejaron solos al rubio y a Harry.

—Harry, ¿Qué pasó? — preguntó Draco, ahora estaba completamente desconcertado por la presencia del chico en Hogwarts. Harry fijó su penetrante mirada en Draco estudiando su rostro antes de preguntar.

—¿No sabes lo que pasó?

—¿De qué hablas? ¿Qué pasó? — Draco estaba verdaderamente confundido.

—La Orden me capturó hace cerca de dos semanas — Harry miró los grises ojos de Draco abrirse a más no poder ante la sorpresa, incluso parecía aún más pálido de lo normal.

—¿Q… qué? — balbuceó.

—¿Cómo es posible que no los sepas? ¿Tu padre no te ha mencionado nada? — preguntó Harry mientras trataba de imaginar la razón por la que Lucius no le había dicho nada a Draco. Los ojos del rubio se entrecerraron y se miraba incómodo.

—Um… no… pero es probablemente por que no estuve cerca durante un rato. Mamá y yo nos fuimos a España por dos semanas. Había… asuntos que necesitaba resolver — finalizó Draco titubeando.

Harry entendió rápidamente. Lucius y Narcissa estaban teniendo problemas en su matrimonio desde hacia dos años. Draco usualmente acompañaba a su madre a España, en donde vivía la familia de Narcissa, cuando había una pelea particularmente fuerte entre los Malfoy. Harry se dio cuenta de que Draco había regresado a Hogwarts directo desde España. *"Probablemente no ha hablado con Lucius desde hace dos semanas"*pensó Harry.

—Te envié un par de lechuzas explicándote todo lo que estaba pasando, pero obviamente estabas…— Draco se detuvo, no sabía si preguntarle lo que la Orden le había hecho. Harry le sonrió a Draco pero no dijo nada, miró un par de figuras acercarse a Damien y se apresuró a hablar con Draco.

—Draco, escucha, necesito que le des un mensaje a mi padre. Dile que estoy a salvo, y que no importa lo que pase, que NO intente rescatarme. Eso es exactamente lo que Dumbledore quiere. Dile que la única forma de que pueda escapar es si baja las defensas de Hogwarts, aunque sea por un par de minutos, es todo lo que necesito para escapar de aquí — Draco miró a Harry bastante confundido.

—¿Harry, estas loco? No es posible que las defensas de Hogwarts cedan. Esta protegido con los hechizos más poderosos, uno de los lugares más seguros del mundo mágico. Tomaría meses o tal vez años para lograrlo, y eso es si lo logran.

—Draco, podemos hacerlos, las protecciones no son tan confiables como crees, pueden ser debilitadas. Ya hemos estado trabajando en las defensas de Hogwarts, era el proyecto que mi padre comenzó el año pasado. Pronto las defensas de Hogwarts podrán ser debilitadas, probablemente las defensas del castillo no sea posible quitarlas, pero las de los terrenos serán fáciles. Y sólo necesito unos minutos para pasar hasta las puertas y luego los Mortífagos pueden ayudarme a llegar a casa. Si les toma meses entonces esperaré, prefiero estar aquí por un par de meses a que mi padre se arriesgue a ser capturado — Draco se miraba escéptico ante lo que Harry había dicho, pero mandaría el mensaje.

Harry comenzó a alejarse, pero Draco lo detuvo para preguntarle por qué la Orden no lo había enviado a Azkaban. Harry se sacudió el agarre y le susurró que le explicaría todo después, cuando tuviera más tiempo. Rápidamente se dirigió de nuevo a Damien y sus amigos. El pequeño Potter miró a Harry curiosamente. Había pasado unos buenos cinco minutos hablando con Malfoy. Harry y Draco Malfoy se conocían, eso era obvio. Pero ¿De qué estaban hablando? Damien había resistido la urgencia de caminar hacia ellos para averiguarlo, pero se sorprendió al encontrarse con Ron, Hermione y Ginny acercarse a él.

—¿Qué hacen aquí, chicos? — preguntó Damien sorprendido de que sus amigos hubiesen terminado sus cena tan rápido.

—No teníamos tanta hambre — respondió Ron buscando a Harry. Damien soltó una risotada.

—Eso es nuevo viniendo de tí — bromeó, la sonrisa del pelirrojo se desvaneció al ver a Harry hablando con Draco.

—¿Qué diablos hace hablando con Malfoy? — preguntó Ron con una mueca de odio en su rostro.

—No lo sé — respondió Damien sintiéndose un poco incómodo con la situación. Miró a Harry alejarse de Draco y comenzar a caminar hacia ellos, Draco se dirigió a la entrada lateral del castillo y se apresuró a entrar. Cuando Harry se acercó Damien pudo preguntarle.

—¿Qué estabas haciendo hablando con Malfoy?,¿No eres su amigo, o si?— Harry miró a Damien y se acercó.

—¿Y qué si lo soy? Si puedes ser amigo de los que son como ella, entonces no sé por qué no puedo ser amigo de Malfoy — Harry señaló con la cabeza a Hermione al hablar con Damien. Los cuatro adolescentes actuaron como si las palabras de Harry los hubiera quemado. Ron parecía haber perdido la poca paciencia que le quedaba mientras le gritaba:

—¿Qué quieres decir con eso? ¡Hermione vale mil veces lo que tú y Malfoy juntos! ¡Eres tan estúpidamente ridículo, no tienes derecho a tratarnos como si fuéramos inferiores a tí!! — Ron se había puesto rojo y por instinto se había acercado un par de pasos a Harry.

—Pero sí son inferiores, especialmente para mí — respondió Harry al mirar a Ron. Los cuatro chicos miraban a Harry incrédulamente. Harry estaba disfrutando inmensamente al ver a los dos Weasley ponerse tan rojos como su cabello y parecía que se les dificultaba el hablar. Hermione miraba a Harry, apenas si podía controlar su temperamento, pero Damien era el que se miraba peor, estaba atrapado en medio del fuego cruzado entre su hermano y sus mejores amigos. Miraba a Harry y después a Ron suplicando que se detuvieran. Ron estaba por responder a las palabras de Harry pero Hermione puso una mano en su brazo deteniéndolo.

—¡Ronald, no! No vale la pena. ¡Él no vale la pena! — añadió mirando molesta a Harry, quien sintió las palabras de Hermione punzarle en el pecho.

—¿No valgo la pena? ¿Así qué ahora tengo que verme valuado por una pequeña y asquerosa Sangre Sucia cómo tú? — siseó Harry. El efecto de sus palabras fue instantáneo. Ron tomó su varita y apuntó a Harry mientras las dos chicas jadeaban audiblemente ante las palabras de Harry.

—¡RON NO! ¡No tiene varita! ¡Ron no lo…— gritó Damien, pero Ron estaba demasiado molesto para escucharlo antes de lanzar un hechizo a Harry.

—¡INCARTO!— gritó el pelirrojo y un rayo amarillo salió de su varita. Harry se movió fuera del camino del rayo tan rápido que pareció como si se hubiese aparecido justo frente a Ron. Con una mano Harry tomó la varita del pelirrojo y con la otra le lanzo un puñetazo justo al rostro. Ron gritó de dolor cuando su nariz se rompió, luchó por liberar su varita mientras que con la mano libre intentaba detener el flujo de sangre de su nariz. Con un fluido movimiento, Harry giró la muñeca de Ron, un sonoro crujido hizo que Damien, Ginny y Hermione soltaran un grito de horror. Ron dejó salir un angustioso grito antes de que Harry lo tomara por el cuello de su túnica y lo acercara a él hasta que el ensangrentado rostro del pelirrojo quedara a centímetros del suyo.

—¡Ni siquiera pienses en atacarme, Weasley! Puedo quebrar tu cuello tan fácil como lo hice con tu muñeca — dijo Harry en un siseo peligroso antes de soltar al pelirrojo.

Ginny y Hermione se acercaron a Ron rápidamente y lo ayudaron a entrar en el castillo. Ambas chicas miraban a Harry con temor mientras se iban, Harry se sintió algo contento ante el miedo que le tenían las chicas. *"Eso les enseñará a mantenerse lejos de mí"*pensó mientras los tres adolescentes desaparecían de su vista. Damien seguía ahí parado mirándolo con expresión dolida, y sin decirle ni una sola palabra, siguió a sus amigos dejando a Harry solo en las puertas del colegio.