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Yo soy Bella Potter — capítulo 23

En Seattle...

Riley alzó la voz para hacerse oír a su ejército.

-Algo se avecina -anunció.- Algo más grande que cualquiera de nosotros... -su voz se tornó ácida y furiosa.- Y si no podéis controlaros... todos moriremos -luego miró el desastre a su alrededor.- Lo hecho, hecho está pero... limpiad todo rastro.

Desde lejos cuatro figuras de rostro pálido y ojos color brogoña los observaban.

-Ya han llamado demasiado la atención -siseó uno de los hombres, de pelo rubio castaño y rostro de rasgos agudos.

-Cómo nuestra pasividad -observó el más corpulento.- Alguien podría a empezar a cuestionar la eficacia de los Vulturis.

-Que lo hagan -repuso la jefa de la expedición, la única chica del grupo.

-Tal vez deberíamos consultar a Aro -observó de nuevo el hombre, Félix, que de repente se dobló de dolor cuando el rostro de la niña se volvió hacia el.

-Aro está siendo vigilado. Nosotros decidimos -dijo con voz fría.

-Entonces decide, hermana -le rogó Alec, su gemelo.- Es la hora.

-Sí, lo es -asintió Jane. Se volvió hacia el desastre de la sesión de caza de los neófitos- O les dejamos llevar a cabo la razón de su creación, o les eliminamos. Decisiones, decisiones... -murmuró perdida en sus pensamientos.

Cuando el joven Riley se volvió hacia el lugar donde estaban minutos antes la Guardia Vulturi, solo quedaba ya un espacio vacío.

o.O.o.O.o.O.o.O.o

La música sonaba alta y clara en la gran mansión Cullen. Ron devoraba los aperitivos uno tras otro ante las expresiones de asombro de Jasper y Emmett y la sonrisa de Esme, que estaba exultante.

-Ejto.. ejtá mu'gueno... jeñora Cullen. Graciaj.

-No hables con la boca llena Ron -gritó Ginny haciendo reír a los tres vampiros.

Harry, Fred y George hablaban animadamente con Edward y Rosalie en un rincón, mientras Hermione hablaba entusiasmada con Carlisle.

Bella se abrazaba en ese instante con Ángela y Jess en un rincón.

-Has venido -gritó Ángela emocionada al rodearla con sus brazos. Luego susurró en su oído- La Orden va a tener reunión en un par de días. Ya te explicaré.

-¿Qué te ha parecido mi discurso? -interrumpió Jessica.-¿Superficial, muy auto ayuda, detestable?

Bella negó-: No, creo... creo que has dado en el clavo.

-¿Si? He nacido para ser líder ¿eh? -ante eso Bella sonrió, ella si que había nacido para liderar, era lo único que le gustaba de su vida pasada. Ángela cogió a Jess de la mano y se la llevó.

-Me encanta esta canción, vamos -gritó la chica.

Ángela era amiga suya desde que se conocieron en Hogwarts, Hufflepuff de todas, todas; pero decidió ir a hacer estudios muggles a Forks, Washington, por lo que Bella se alegró mucho al saber que cuando la mandaron allí tras la muerte de Cedric, al menos tendría a Ang allí.

Cuando se giró se quedó estática al ver a Jacob, Quil y Embry.

-¿Qué haces tú aquí? -le espetó.

-Me invitaste tú ¿Recuerdas? -repuso Jacob.

-Que te perdonase lo del beso, no quiere decir que no siguieras desinvitado.

-LO siento, por lo del beso y tu mano. Lo admito, soy imbécil. Te he traído algo, un regalo de graduación. Lo he hecho yo mismo -dijo poniéndole en la muñeca una pulsera de plata con el dije de un lobo de madera color marrón rojizo.

-Vaya, ¿lo has hecho tú? -Jacob asintió y por un momento pareció el antiguo Jake, su amigo.- Es precioso, gracias.

Alice bajó en esos momentos por las escaleras, directa hacia Bella, cuando se paró con la vista perdida en el futuro.

En la visión, Riley pasaba una blusa roja de Bella por todo su ejército que captaba el aroma de la prenda.

Bella, que lo había visto, se abrió paso entre los lobos.

-Enseguida vuelvo -repuso.- Alice ¿qué has visto?

-La decisión está tomada -dijo Alice con voz ahogada.

-¿Qué está pasando? -intervino Jacob. Harry se acercaba seguido de cerca por los gemelos.

-No os vais a Seattle -murmuró Bella.

-No, vienen hacia aquí -se volvió y cogió a Edward y Carlisle del brazo, llevándolos con Bella y los lobos a la terraza.

-Llegan en cuatro días -anunció.

-Podría ser un baño de sangre.

-¿Quién está detrás? -inquirió Edward.

-No vi nadie que reconociera -repuso Alice. -Puede que a uno.

Edward miró en su mente y frunció el ceño.

-Reconozco su cara, es Riley Biers. Él no lo ha empezado.

-Quien lo hiciera se aleja de la acción, se aprovecha de las lagunas en tus visiones -explicó Carlisle sombrío.

-El ejército va a venir y no podremos proteger el pueblo -intervino Jasper entrando a la terraza con el resto de la familia tras él.

-Bella, díselo -escucharon decir a Harry. Bella elevó la vista y miró a su hermano.- Alice lo sabe, tienen derecho ellos también.

-¿Derecho a qué? -preguntó Edward entrecerrando los ojos.

-A saber lo que soy -suspiró Bella. -Chicos, Charlie no es mi padre.

-¿Cómo? -inquirió Emmett abriendo mucho los ojos. Alice se acercó a Bella y le cogió la mano, apretándosela.

-Llegó la hora -le susurró.

-Cuando yo nací, mi mundo estaba en guerra con el Señor Tenebroso. Él mató a mis padres. E intentó matarnos a mi hermano Harry y a mí -dijo señalando al joven Potter.

-Bella ¿se te ha ido la cabeza? -soltó Rosalie negando con la cabeza, se sentía realmente mal, si eso era cierto, ella le había negado una familia, era un monstruo.

-Es totalmente cierto, Rose. Escúchala -le pidió Alice.

-No pudo con nosotros, desde entonces intenta volver al poder para matarnos y lo está consiguiendo, pero ese no es el caso. Yo puedo ayudar -repuso Bella.

-Bella, cielo, ¿has dicho antes ''tu'' mundo? -inquirió Esme frunciendo el entrecejo preocupada.

-Sí, el mundo mágico.

-¿Mundo mágico? -Edward la miró con pena, temiendo que con todo aquello hubiera enloquecido.

-Yo soy... una bruja. Yo soy Bella Potter.