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Yo soy Bella Potter — capítulo 21

En Seattle

En un viejo descampado cuerpos inertes caían al suelo sin una gota de sangre en su cuerpo, desgarrados por completo.

El joven vampiro de ojos color borgoña observaba a su ejército de neófitos alimentarse, satisfecho de sí mismo. A un lado, una pequeña niña de cabello color negro se encogía de dolor, agarrándose la garganta. Riley se agachó a su lado y la observó jadear de dolor.

-¿¡Qué me has hecho!? Tengo... tanta...

-Sed -completó él con un hilo de voz.- Lo sé. Encontraremos a quién beber -dijo sonriendo siniestramente.

-Es mía -gritó entonces la voz de un hombre. Dos neófitos se peleaban por el cuerpo de una mujer pelirroja que yacía inconsciente contra el suelo. El segundo cogió al primero del cuello y le pegó un puñetazo en el rostro, destrozándole la cabeza.

La pequeña vampira jadeó de miedo. Riley bajó la cabeza, disgustado.

-Intenta no dejarte matar ¿quieres? -le pidió a la joven antes de ponerse en pie. Suspiró mirando a su alrededor, algo exasperado sonrió maquiavélicamente.- Voy a necesitar a muchos.

o.O.o.O.o.O.o.O.o

En Forks...

La televisión del salón de los Cullen se oía bastante alta, y anormalmente a lo que solía pasar, los tres machos que estaban en la sala de estar, Emmett, Jasper y Carlisle, prestaban atención a la televisión. La periodista relataba unas noticias bastante recientes.

-Seattle se encuentra en un estado de terror. La policía está confundida por los asesinatos y desapariciones, las teorías van desde una banda de criminales hasta las salvajes acciones de un asesino en serie -en esos momentos, Bella y Edward entraron al salón cogidos de la mano y miraron a los tres vampiros. Carlisle cogió el mando y apagó la televisión.

-Está empeorando -susurró Carlisle. Luego miró a Edward y a su nueva hija y preocupado añadió-: Vamos a tener que hacer algo.

Jasper apretó los dientes.

-Hace falta más de uno de los nuestros para causar esa cantidad de estragos -su mirada se endureció.- Bastantes más. Son indisciplinados y nada discretos.

-Son neófitos -siseó Edward.

-Vampiros recientes -murmuró Bella repasando en su cabeza lo que había aprendido en el colegio sobre ellos, todo lo que le enseñó Remus.

-En los primeros meses tras el cambio -asintió Edward pensando que era una pregunta.

-Es cuando estamos más descontrolados, salvajes -explicó Jasper.- Desquiciados por la sed.

Emmett sonrió burlón.

-Algo que esperarás con ilusión -soltó haciendo que todos en la sala le miraran mal.

-Esos neófitos no han sido instruidos, pero esto no es una casualidad -señaló Jasper.

Carlisle asintió.

-Alguien está creando un ejército.

Emmett sonrió, emocionado.

-Definitivamente, iremos a Seattle.

-¿Un ejército de vampiros? -tartamudeó Bella. Jasper clavó sus ojos dorados en los de Bella.

-Que han sido creados para destruir a alguien.

-Somos el único clan cercano a Seattle -señaló Edward.- Y no creo que vengan a por nosotros.

-No importa para qué han sido creados, sino los detenemos, lo harán los Vulturis -señaló Carlisle sombrío.- Me sorprende que hayan llegado tan lejos.

-Quizás ellos estén detrás -murmuró Edward.- En Italia, leí la mente de Aro, nos quiere a Alice, a Bella y a mí, y sabe que no lo haremos mientras nuestra familia viva.

-Un ejército podría ser su solución -asintió Jasper dando finalizada la conversación.

o.O.o.O.o.O.o.O.o

Cuando Bella llegó a casa, Charlie observaba un cartel en la que se enunciaba la desaparición de un joven de apenas 18 años llamado Riley Biers.

-Hola -saludó Bella pasando a la cocina donde estaba su protector - ¿Ya has cenado?

-Mmm... no, no he cenado -admitió Charlie. Señaló el cartel -: Este chico, Riley Biers, desapareció hace más de un año. Sus padres han empapelado Seattle con estos papeles desde entonces.

Bella pensó en como Lupin habían luchado por ella y Harry, les había buscado durante 13 años hasta que su búsqueda dio frutos, cuando se inscribió como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts.

-¿Crees que deberían rendirse? -inquirió la joven bruja. Charlie negó.

-Yo no lo haría si fueras tú. Jamás.

o.O.o.O.o.O.o.O.o

Bella y Edward estaban abrazados juntos en la pequeña cama de Bella en casa de Charlie.

-No tengo ni idea de que les voy a decir a todos -un todos que no solo se refería a los habitantes de Forks, obviamente. -Por qué no volveré a casa en Navidad. Por qué no iré a visitarles. Por qué no volverán a verme nunca.

-Dentro de unas décadas, todos habrán muerto. Problema resuelto -susurró Edward, y aunque su voz era de terciopelo, las palabras eran de lo más hirientes. Bella elevó la vista y le miró un par de segundos antes de hablar.

-¿Por qué no quieres que me vuelva como tú? -dijo con un hilo de voz, verdaderamente dolida.

-Ya te lo he dicho -respondió Edward todavía en susurros y murmullos agarrándola por la cintura, haciendo presión en distintos puntos de su espalda, intentando que relajara su rígida postura.

-Dime la verdad -pidió Bella mirándole a los ojos.- Hay más.

-Conozco las consecuencias de la elección que haces -admitió Edward suspirando. Luego sonrió lacónicamente.- Las he vivido.

Y dejarte sufrir así... Tú crees que tengo alma. Yo no. Y arriesgar la tuya simplemente para no perderte nunca... es lo más egoísta que haré jamás.

-Creía... que creías que cambiaría demasiado. Que no me querrías tanto... que sería diferente cuando no sea cálida y no huela igual -era el turno de hacer confesiones de Bella, y aquello dulcificó a Edward que la abrazó con cuidado y la estrechó contra su pecho todo lo posible sin hacerle daño.

-Tú siempre serás mi Bella -dijo con voz suave. Luego se inclinó hacia ella y la besó con amor. Fue un beso suave, largo, y muy, muy dulce.- Mi Bella, solo que menos frágil y un poquito más duradera.

o.O.o.O.o.O.o.O.

El salón del instituto Forks High estaba lleno hasta los topes de los alumnos de la última promoción y de sus padres y parientes. Hacía una semana que había vacaciones de Primavera en Hogwarts a los de sexto, ya que este trimestre se las habían dado a últimos de abril (ni idea de como va el cambio horario, pero si no lo hago así no me cuadra la historia :P). Jessica Stanley estaba subida al estrado hablando a sus compañeros, todos vestidos con horribles togas de color amarillo. La única que no la llevaba era Bella, la cual vestía una roja y dorada, colores de Gryffindor, como le había explicado a Alice. A los demás simplemente les había dicho que eran los colores de su antiguo instituto y que eran mucho más bonitos.

  • A los 5 años nos preguntaron qué queríamos ser de mayores, y contestábamos cosas como: Astronauta, presidente… o en mi caso, princesa -todos rieron suavemente.

-A los 10 volvieron a preguntárnoslo, y dijimos: Estrella del rock, vaquero… o en mi caso, medallista de oro.

Pero ahora que somos mayores, quieren una respuesta seria…a ver qué os parece esta: ¿Quién cuernos lo sabe? -ante eso todos aplaudieron riendo a carcajadas.

-No es momento de tomar decisiones rápidas, es momento de cometer errores, de subirse al tren equivocado y extraviarse, de enamorarse… a menudo. De licenciarse en Filosofía porque es imposible hacer carrera en ella. De cambiar de idea y de volver a cambiar porque no hay nada permanente… -aquello le hizo a Bella suspirar profundamente. Siempre había estado cambiando de vivienda, de amigos, de nombre. Misma historias, diferente identidad.- así que cometed todos los errores que podáis, y algún día cuando nos pregunten qué queremos ser, no tendremos que adivinarlo… lo sabremos.

Todos aplaudieron entusiasmados, y cuando Bella se levantó derecha hacia los Cullen oyó algo que desde luego, ni en sus más locos sueños se lo esperaba.

-¡¡FELICIDADES WILDCAT!! -y al darse la vuelta vio allí a Ginny, Fred, George, Ron, Hermione y Harry. Miró a Charlie en busca de explicaciones pero él estaba tan estupefacto como ella.

-¡Si es mi trilliza hija de otros padres! ¿Qué? ¿Piensas quedarte ahí como pasmarote? ¿No hay un ''hola, chicos'' u ''os he echado de menos''? -inquirió Fred.

-Alguien me debe una disculpa -le espetó Bella.

-Vale, vale, lo siento, desearía echarle la culpa a mi lado animal o a Harry y George, como casi siempre, pero la verdad es que era yo siendo un capullo -admitió sonrojado pasándose la mano por el pelo color zanahoria.

-Un grandísimo capullo -recalcó Ginny.

-Pero los hermanos discuten -replicó Fred con un encogimiento de hombros.

-Y siguen siéndolo. Ven aquí, Freddie -dijo Bella colgándose del pelirrojo. Al instante se les unió George. Ambos le miraron alzando las cejas. Él se encogió de hombros inocentemente, como su hermano segundos antes.

-¿Qué? Yo también la he echado de menos -replicó sonriendo.

Hola!! cap súuuuper largo!!! asi que quiero REVIEWS!!!!! PORFAA!!! ¿si? ¿sugerencias, tomatazos, avadas? Todo se acepta!! :D