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Yo soy Bella Potter — capítulo 16

-Bella -dijo Edward mirándola a los ojos preocupado. Cogió un mechón de su pelo que se le había escapado y bailaba al viento y se lo colocó con suma delicadeza detrás de la oreja.- No hace falta que me vaya de caza con los chicos. Puedo aguantar cinco o seis días más.

-Edward, debes irte y coger fuerzas. No quiero que sufras cuando estés cerca de mí. La garganta te arde cada vez que me besas o me abrazas, o cuando siquiera estás cerca de mi. Y yo no quiero que sufras. Que ninguno sufra. Iros de caza, divertíos -Edward suspiró y se dio la vuelta hacia sus hermanos que le esperaban junto al Jeep de Emmett y el BMW M5 de Rosalie . Esme se acercó y la besó en la frente.

-Ten cuidado, cielo -le pidió Esme acariciándole el cabello.

-Lo tendré Esme. Cazar un par de osos por mí -añadió sonriente.

Emmett rió.

-Yo los cazaré, enana -gritó sonriente.

-Vamos chicos -dijo Rosalie impaciente. Luego sonrió a Bella tímidamente.- Bella estará bien.

Bella asintió y les despidió con un movimiento de la mano. Cuando los coches se perdieron de vista ella se metió en el bosque. Ellos iban hacia los montes Rainer, tenía sitio para correr libremente. Era la única bruja metamorfomaga que era también una animaga, al menos que ella supiera, y en Hogwarts no tenían conocimiento de otra de su clase. Aunque también es cierto que no muchos sabían que podía convertirse en un animal. Gracias a su capacidad de cambiar de aspecto con la metamorfomagia también era capaz de cambiar el animal en que se transformaba, aunque por su carácter, solía ser el puma.

Bella corrió lo más rápido posible hacia el bosque con la varita ya fuera, ignorando su entorno, ni siquiera asegurándose de esquivar las ramas de los árboles.

Movió la varita y murmuró algunas palabras de aliento, animándose a si misma de hacerlo, de utilizar su magia por primera vez en meses.

Por suerte, en los Estados Unidos la edad permitida para hacer magia son los 16 años, edad que en realidad Bella tenía.

Temblando de arriba a abajo, sintiendo el fuego del cambio en su interior, guardó la varita y se transformó en un enorme puma de pelaje anaranjado y ojos del color del chocolate.

Corrió sin preocuparse de nada más, con la mente en blanco, sintiendo tan solo el júbilo que le provocaban sus fuertes extremidades arañando la gravilla del suelo que pisaba, impulsando su cuerpo hacia delante; y el sentimiento de adrenalina al correr tan rápido como éstas la permitían, sintiendo el viento pasar entre las capas de su pelaje.

Sin darse cuenta, viró en las montañas hacia el monte Rainer.

Olvidando por completo que el lugar de caza de los Cullen era allí ese día.

Cuando por fin lo recordó, se dio la vuelta millas, pero de repente algo le agarró y le tiró al suelo con una fuerza insospechada. Bella se volteó gruñendo sonoramente, pero lo que vio la paralizó. Edward agazapado delante de ella, enseñando unos relucientes y afilados dientes blancos y gruñendo sonoramente.

¿Qué estaba haciendo? ¡Mierda! Él no sabía que era ella. Y los Cullen cazaban animales. Y para colmo, los pumas eran los favoritos de Edward.

IDIOTA, IDIOTA, IDIOTA. Se reprendió así misma.

Edward se abalanzó sobre ella, y pese a estar en peligro, Bella encontró realmente muy, muy difícil no mirarlo. Incluso cuando Edward estaba a punto de matarla, él era magnifico, simplemente glorioso. Sus movimientos eran tan flexibles como los de una cobra y tan rápidos como los de un león.

CORRE IDIOTA

Bella no peleó contra él, no intentó defenderse, ella no quería herirlo. Bella simplemente se dedicaba a esquivarlo en sus ataques, ni siquiera le rugía, aunque sus instintos animales de supervivencia intentaban tomar el control. Bueno, al menos esquivaba la mayoría de ellos.

Edward la capturó una vez, dejando tres profundas heridas en su espalda, heridas que sangraban profusamente.

Bella gimió, sintiendo el dolor y el escozor que acompañaban a las heridas de su cuerpo.

Sin embargo no se detuvo, siguió moviéndose, pues si perdía la consciencia, recuperaría su forma humana y Edward la descubriría.

Se oyeron unos pasos rápidos acercarse. Edward observaba al puma con anhelo.

-¡Edward! ¡Vamos! ¿Por qué tardas tanto? ¡¡Quiero regresar con mi hermanita!! -se quejó Emmett caminando hacia el claro en el que estaban, observándose el uno al otro calculadoramente.

  • Ya lo sé - dijo Edward con tristeza. Emmett miró a Edward y luego a Bella que se encontraba en el otro lado opuesto de ellos en el claro, jadeando, tratando de tranquilizar su respiración y su corazón. Mantuvo los ojos sobre ellos en caso de que ambos la atacaran de improvisto. Emmett de repente se hecho a reír a mandíbula batiente.

-Edward, ¿no puedes con un pumita de nada?

-Si puedo, pero este es más difícil que el resto. Es más rápido y fuerte. Muy extraño -repuso pensativo.

-Yo podré con él -Edward negó y le puso una mano en le pecho.

-Vámonos -repuso él.

Ellos se fueron corriendo, dejándola sola en el bosque. El dolor en su espalda se volvió drásticamente peor en cuanto ellos se fueron y sus músculos de relajaron en un acto instintivo, y estuvo a punto de caer y colapsar en el suelo. Bella trató de caminar, pero sus heridas protestaron furiosamente. Sus sentidos de depredador empezaban a anularse. No podía ver, no podía oír, sentir, probar u oler. Tan solo había dolor. Cambió a su forma humana y giró sobre sí misma, apareciéndose en el salón frente a Charlie, donde cayó contra el suelo, totalmente inconsciente.

Hola!! Chicas!! llegamos a los cien reviews!! CIEN!! :D ESTOY SUUUUPER FELIZ!! A VER SI LLEGAMOS A LOS 11O CON ESTE CAP ;) BSS!!!