Yo soy Bella Potter — capítulo 51
Cedric condujo Bella a través de medio colegio hasta llegar a la zona de Hufflpuff, donde estaba su sala común. La hizo atravesarla, con los amigos de Cedric silbándolos al verlos pasar cogidos de la mano y Bella profundamente sonrojada, y llegaron a un corredor de piedra blanca.
Ambos andaron a través de él, y entonces, delante de una estantería, Cedric la hizo parar en seco.
-¿Esto es lo que me querías enseñar? ¿Una estantería? -ironizó Bella alzando las cejas. -Es... bonita, supongo.
Cedric meneó la cabeza.
-Tonta Bella -murmuró riendo entre dientes.
Edward se sobresaltó. Aquella expresión la solía utilizar él mucho cuando Bella decía cosas así, y no le gustaba nada ser tan parecido a Cedric. Eso le producía dudas sobre sí Bella verdaderamente le amaba o... NO. No debía pensar así sobre su prometida, estaba seguro al 100% de que Bella le quería. Pero aún así, tenía sus dudas sobre sí Bella no quería también a aquel muchacho.
-Mira -susurró Cedric. Se echó hacia delante y tiró de un libro, lo que hizo que la estantería se moviese y quedasen al descubierto unas escaleras bien pulidas de color negro.
Ambos subieron a la carrera, y al llegar arriba Bella se maravilló, observando las decenas de plantas que parecía haber en aquella especie de azotea. Azotea, porque daba al exterior, pero aún así no debían de estar muy altos, porque si estiraba la mano podía tocar el follaje de los árboles.
-Parece un trozo de selva -bromeó Bella.
-Sí -asintió Cedric. -Es igual que la cabaña de Hagrid por fuera ¿verdad?
-Con ese sonrojo he metido la pata con los gemelos para todo lo que queda de siglo -gruñó Bella.
Cedric negó, divertido, arrugando la nariz ligeramente al sonreír.
-No, para nada, seguro que en unos... diez, quince años a lo sumo, se les pasará -Bella le pegó en el brazo, lo que hizo que el chico Diggory se largase a reír.
-¿Es tu escondite secreto? -preguntó Bella tras unos momentos de silencio mirando a su alrededor. -No sabía que se pudiese tener un lugar secreto en Hogwarts.
-Sí, gracias a Ernie, Justin, Hannah y todos los hufflepuff que van contigo a herbología. Por lo tanto, mis amigos no lo conocen. Eres la primera, todo un honor -añadió alborotándole el pelo.
-Tienes a tu casa y a los ravenclaw metidos en el bolsillo. Parece que todos quieren ser tus amigos desde que estás en el equipo de Quidditch -Cedric sonrió forzadamente y frunciendo el ceño añadió:
-Si no perdemos.
-Créeme que sé lo que se siente. No es fácil jugar en el equipo siendo la... leyenda que soy gracias a lo que tú sabes -dijo Bella echando una miradita de refilón a la cicatriz de su frente.
-Aunque suene mal decirlo, como soy el mejor del equipo, tengo que entrenar mucho más fuerte. No sé que van a decir cuando sepan que este curso no habrá quidditch.
-¿Qué? -preguntó Bella sorprendida.
-Por el Torneo. No habrá quidditch, además, yo voy a intentar participar en él.
-¿Y... te preocupa?
-Los amigos de mis padres no paran de decir: ''Tú hijo es un as del quidditch'' ''Un día será famoso'' ''Debéis de estar MUY orgullosos'' -el rostro de Cedric se volvió algo triste. -A veces no quiero ser el buscador de Hufflepuff con notas excelentes. Solo... un chico corriente ¿sabes?
-Me acuerdo como me defendiste de Malfoy el año pasado, en Hogsmeade. ¿Tus amigos de hufflepuff conocen esa faceta? -inquirió la chica Potter mirándolo a los ojos. Ella mejor que nadie sabía qué es lo que sentía Cedric y cómo lo sentía.
-Para ellos solo soy el buscador -admitió Cedric suspirando.
-Entonces no te conocen bien Ced. Yo siempre he sido la friki de los libros de hechizos y ''Oh! Bella Potter! ¡Debemos alabarla porque tiene una cicatriz en la frente!''. Sin embargo, aquí siempre he podido... ser algo más. Cuando estoy contigo y los demás, me siento como solo una chica -le explicó Bella pacientemente, sonriendo todo el rato.
Cedric le devolvió la sonrisa.
-Y además lo parecías -le contestó el juguetón. Luego, suspiró.
-¿Recuerdas el jardín de infancia? -le preguntó Bella de repente. -Sin conocer a nadie, llegabas, te ponías a jugar con el primero que veías y ya erais amigos íntimos. Eso era porque podíamos ser nosotros mismos. Y porque no había magia de por medio, al menos para mí...
-Sí, lo recuerdo -admitió Cedric.
-Así me siento estando contigo. Es algo... natural -Cedric sonrió a medias ante la confesión de Bella.
-Bueno, jamás pensé en hacerme amigo de la chica Potter, eso está claro. Pensé que jamás te dignarías a estar con alguien como yo, y más aún porque eras de otra casa. Y entonces, chocamos en el pasillo... y bueno, ya sabes -Bella se rió.
-Sí, me acuerdo de los gritos que te pegué por romperme el quit de pociones -después suspiró y le pasó a Cedric una mano por el pelo cobrizo. -Eres genial, Ced. Pero no por lo que creen tus amigos... y gracias por enseñarme tu escondite secreto. Como en el jardín de infancia -Cedric le sonrió y alzó una mano para acariciar a Bella cariñosamente en la mejilla. Se inclinó hacia ella pero entonces sonó la campana y Bella se levantó de un salto.
-¿Qué pasa? Hay hora libre... -se quejó Cedric, apenado.
-Tengo Cuidado de Criaturas Mágicas -gritó Bella por encima del hombro corriendo escaleras abajo.
Cedric suspiró. Había estado tan cerca...
Edward soltó un gruñido evidentemente frustrado.
-¿Qué pasa? -preguntó Bella sorprendida.
-¿Que QUÉ pasa? -gruñó Edward, intentando modular el tono de su voz en uno más normal. -Ese... chico... ha intentado besarte -hasta ese momento Cedric le había caído realmente bien, pero en aquel momento comprendió que no era más que un niñato guapito y presuntuoso que no tenía suficiente cerebro para conseguir llenar un dedal.
-Vamos, Edward... -se quejó Bella. -Tú fuiste el primero al que dí un beso, y SOLO vas a existir tú. Puede... quizás... Cedric sentía algo por mí, pero yo... -Bella dudó un segundo y cuando continuó el rostro de Edward se crispó ligeramente a causa del dolor -: creo... que no le correspondía. Y si lo hacía, cosa de la que no estoy segura, era un sentimiento tan débil que ni siquiera me di cuenta. Y comparado con lo que siento por ti, eso no es nada, Edward, NADA. ¿Lo entiendes?
Edward asintió y miró para otro lado sin relajar la postura. Bella suspiró.
-No te esfuerces -intervino Alice. -Es más cabezota que tú. Debería entender que EVIDENTEMENTE no va a ser el primero que se haya enamorado de ti si no habéis estado juntos hasta dieciocho años después de que nacieras.
-Ehhhhh.... Bueeeeeeno... -murmuró Bella con expresión de culpabilidad pasándose nerviosa una mano por el pelo.
-¿Sí? ¿Qué pasa ahora? -preguntó Esme asustada de la expresión de Bella. -¿No nos irás a decir que si que le conoces desde antes verdad?
-No, sólo que... Bueno, en realidad, tengo...
-¿Sí? -la animó Carlisle con una sonrisa de complicidad.
Bella inspiró profundamente.
-Dieciséis años, y mi cumpleaños es el 15 de julio -añadió rápidamente.
-¿No eres mayor de edad? -le preguntó Emmett soltando todo el aire de golpe. Bella negó y él arrugó el ceño. -Jó, Edward, ya no sales con una mujer adulta. Que palo tío, eso molaba.
Bella se le quedó mirando con cara sorprendida.
-¿Os digo: ''Tengo 16 años en lugar de 18'' y sólo se te ocurre decir eso? -preguntó ella con tono algo... decepcionado.
Esperaba gritos y quizá algún golpe. Después de todo, les había mentido con otra cosa más.
-Bella, dos años más, dos años menos, comparado con que eres una bruja -dijo Alice haciendo balanza con los dos brazos. -La verdad, es un poco... ¿aliviador? Es decir, en comparación... parecía que nos ibas a decir que además eras un extraterrestre -Emmett soltó una potente carcajada y Bella movió vagamente la varita.
Los Cullen observaron los días siguientes, pasando por la primera clase de Artes Oscuras con Moody y llegando hasta el día que aquellos que querían participar en el Torneo de los Tres Magos echaban al cáliz sus nombres.
Un joven estudiante con corbata verde de Slytherin se acercó y echó su candidatura ante los ojos de los demás alumnos. Un par de aplausos aislados resonaron mientras se acercaba otro de Durmstrang y echaba su nombre. Rápidamente, desapareció por las puertas grandes del fondo. Y entonces Bella vio a Cedric, chorreando sudor, empujado por dos de sus amigos, Marc y Drew, hacia el cáliz. Tropezó al entrar en el círculo de edad y clavó su penetrante mirada en Bella, sentada en uno de los bancos, mientras realizaba su candidatura.
Bella suspiró.
-Debí haber impedido que se presentara... -murmuró tan bajo que ni siquiera los Cullen pudieron detectar sus susurros culpables.
Ahora todos le aplaudieron, incluso Bella se entusiasmó un poco cuando el pasó y le acarició la cabeza cariñoso, como siempre.
-Eterna gloria... -murmuró Ron. -Sería genial ¿no? Dentro de tres años, cuándo podamos presentarnos.
-Sí, pero mejor vosotros que yo chicos -respondió Bella mirándoles con algo de reproche en su mirada castaña. Los ojos de James se habían llenado de la innata preocupación de los de Lily.
Y entonces Fred y George entraron corriendo agitando un bote relleno de poción.
-¿La habéis traído? -preguntó Hermione sorprendida.
-Recién hecha esta misma mañana -respondió George.
-No va a funcionaaar -canturreó Bella de forma descarada.
-Toda la razón -concordó Hermione.
-¿Vosotras creéis? -inquirió Fred.
-¿Y eso por qué, Potter, Granger? -añadió George.
Hermione rodó los ojos.
-¿Veis esto? -dijo señalando la línea blanquecina en torno al cáliz. -Es una línea de edad.
-¿Y? -volvió a preguntar Fred.
-Está dibujada por el mismísimo Dumbledore cabeza hueca -le espetó Bella.
-¿Y...? -repitió Fred. Bella le pegó con un libro en la cabeza exasperada.
-Y que un genio como Dumbledore no se deja engañar por una triquiñuela tan absurda como una estúpida poción envejecedora creada por dos chavales con mentalidad de guardería -George hizo un gesto de dolor en broma antes de contestar.
-Eso duele, pero ¿sabes qué? Por eso es tan maravillosa.
-Porque es rematadamente absurda -repuso Fred chocando las palmas con su hermano.
-¿Listo Fred? -preguntó George.
-¿Listo George? -preguntó Fred.
-Por nosotros -dijeron ambos y se tomaron cada uno su parte de la poción de un solo trago. Luego atravesaron la línea de edad y no pasó nada. Todos empezaron a corearles. Menos Hermione y Bella que levantaron tres dedos en el aire.
-Tres... dos... uno... -murmuraron las dos mirándose mientras descendían los dedos de uno en uno. Al llegar al cero ocurrió. Una corriente eléctrica de color azul salió de la línea de edad y expulsó a los gemelos Weasley lejos de allí y al levantarse ambos se vieron su nueva y voluminosa barba color gris.
-Tu idea -rugió Fred abalanzándose sobre George.
-Fue tuya -rugió George abalanzándose sobre Fred.
Todos dejaron de prestarles atención cuando entró Krum por la puerta y se dirigió al cáliz. Mientras echaba su nombre, dirigió una mirada elocuente a Hermione que se sonrojó.
-Señorrita -saludó Krum antes de marcharse.
-Uh, huelo tema -se burló Bella dándole un codazo a Hermione.
-Oh, cállate -replicó Hermione, completamente sonrojada.
Y así, llegó la hora de la cena y de saber quiénes serían los campeones. Tras el discurso de Dumbledore, corto pero memorable, el director miró al cáliz y esperó. Un resplandor azul.
-El Campeón de Durmstrang es... -cogió el papel chamuscado y leyó en voz clara. -Víctor Krum.
Hubo aplausos desde los búlgaros mientras este se retiraba. De nuevo el fogonazo.
-El Campeón de Baeuxbatons es... Fleur Delacour -anunció.
De nuevo, hubo aplausos solo por parte de los franceses mientras la chica se iba. Último fogonazo.
-El Campeón de Hogwarts es... Cedric Diggory -esta vez todo Hogwarts aplaudió, entusiasmado y Bella comenzó a ovacionar a su amigo con una enrome sonrisa mientras él se iba, tranquilo en apariencia, por la puerta de los campeones.
-Excelente, ya tenemos a nuestros tres campeones. Pero al final, solo uno escribirá su nombre en la historia. Solo uno levantará la Copa de los Tres Magos, el recipiente de victoria. -Entonces Dumbledore se detuvo. El cáliz había prorrumpido en otro fogonazo y dos papeles chamuscados cayeron al suelo. Todos callaron de golpe. Dumbledore se acercó, pestañeó, sorprendido, preocupado.
-Algún idiota ha debido de engañar al cáliz... -murmuró Bella.
-¿Harry Potter?
-¿TÚ ERES EL IDIOTA HARRY? -medio gritó Bella a su desconcertado hermano, pero entonces se calló. Acababa de oír el nombre del otro papel.
-¿Bella Potter?