Yo soy Bella Potter — capítulo 46
Bella guardó en su bolsillo interior de la túnica la varita y la copia del libro de pociones de Harry, salió de Hogwarts y caminó hacia las Tres Escobas.
Hogsmeade estaba muy bonito en primavera, con algunos restos de la nieve del invierno en los tejados y las primeras florecillas empezando a aflorar.
En la puerta del local preferido por los alumnos de Hogwarts, esperaban Tonks, con el pelo de un blanco desvaído y ojos apagados, y Dumbledore con su espesa barba blanca y una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola de nuevo, señorita Potter -saludó Dumbledore. Bella asintió en su dirección y sonrió.
-Hola Bells -murmuró Tonks forzando una sonrisa, pero apenas le salió una mueca.
-Señor -llamó Bella a Dumbledore en un susurro. Bella sacó una botellita desde el bolsillo de los jeans que llevaba bajo la túnica de Gryffindor. Era de un color verdoso con algo plateado flotando en ella, y tenía la textura del fango.
Dumbledore alzó las cejas en su dirección tomando el bote.
-Es una poción vigorizante -explicó Bella con una sonrisa. -Se llama Saluberrimus*, la encontré en el libro. Es para lo que usted ya sabe -Dumbledore asintió y tomó la botellita guardándola en su túnica: larga, de color azul y con estrellas estampadas por toda ella.
-Has sido muy temeraria estos dos últimos años, Bella -observó Dumbledore sonriendo divertido.
-Me gusta estar con los Cullen -replicó Bella encogiéndose de hombros. -Me despeja la mente.
-Una historia bastante... interesante, la verdad. Una bruja y un vampiro -Dumbledore miró un momento a Tonks, que estaba en su mundo, y extendió un brazo en dirección a Bella. -Cógeme del brazo -Bella miró a Tonks preocupada. -Haz lo que te digo -repitió Dumbledore con tono cariñoso. Bella se cogió de Dumbledore y Tonks se despidió con la mano, antes de que ambos se vieran engullidos en un torbellino de colores.
Cuando pegaron los pies al suelo, los dos se encontraban en mitad del salón de los Cullen, que les miraban estupefactos, sobresaltados.
-Te apareces bastante bien para ser tan joven, Bella -murmuró Dumbledore mirándola con aprobación. - Normalmente, la gente vomita.
-¿Por qué será? -inquirió Bella con sarcasmo, tambaleándose ligeramente.
-Carlisle, Esme, siento haber interrumpido vuestra velada -se disculpó Dumbledore. Luego miró a Bella por encima de sus gafas de media luna. -Han ocurrido tantas cosas, Bella, y tú sigues igual. Me alegro de que sigas hacia delante.
-Después de todos estos años, señor, simplemente me dejo llevar -replicó Bella suspirando. Dumbledore sonrió.
-Siempre que te miro, veo a la joven Lily Evans caminando por los pasillos de Hogwarts. -Dumbledore suspiró. -Perdona mis sensiblerías, Bella. Estoy mayor. A veces me olvido de lo mucho que has crecido, de que ya no eres la misma chiquilla inocente que llegó al Mundo Mágico hace 5 años y que se escondía dentro de los armarios.
-Para mi, usted sigue siendo el mismo señor -replicó Bella mirando a Dumbledore con admiración.
-Y como tu madre, eres indefectiblemente afable. Al menos, hasta que te enfaden. Algo que la gente se empeña en menospreciar. Adiós, Isabella. Familia Cullen -hizo un saludo a la familia y se desapareció girando sobre sí mismo. Bella miró a Carlisle y a Esme, con rostro arrepentido.
-¿Estoy en un lío? -murmuró mirándoles ligeramente asustada.
-Vete a tu habitación -ordenó Carlisle sin vacilación en su voz. Bella frunció el ceño.
-Yo no vivo aquí -Carlisle la miró un momento y suspiró.
-Sube a la de invitados, ahora iremos tu madre y yo.
Bella sonrió cuando dijo ''tu madre y yo''. Eso significaba que le habían perdonado.
-Papá, lo siento, fui una idiota, yo no quería decir lo que dije, es que me enfadé y cuando me enfado no pienso lo que digo... Lo que quiero decir es que... -respiró hondo. -Lo siento. Os quiero. Y haré lo que queráis. Si no queréis que luche, no lo haré, yo...
-Sube -repitió Carlisle, aunque esta vez su tono era demasiado suave como aparentar enfado y las comisuras de los labios le temblaban a causa del esfuerzo para contener la sonrisa. Bella sonrió de nuevo y subió las escaleras a todo correr.
Aquella si era su casa.
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Bella, Jasper y Edward habían ido al claro de prácticas, donde acordaron encontrarse con Jacob. El joven licántropo iba solo con vaqueros cortados, como siempre, y una sonrisa burlona.
-¿No vas a combatir? ¿Te has torcido un tobillo o algo parecido? -dijo socarronamente. Edward apretó el puño derecho conteniéndose.
-Lo hace por mí ¿vale? -espetó Bella. El rostro de Jacob se volvió serio.
-Da igual. Decidme el plan -Jasper comenzó a relatar.
-Este prado nos dará ventaja en la batalla. Necesitamos atraer a los neófitos con el aroma de Bella. Pero debe de acabarse aquí -le instó.
-Edward y yo nos vamos de acampada. Aunque me llevase en volandas, dejaríamos nuestro rastro -explicó Bella. Edward sonrió en plan sádico.
-Tu tufo por el contrario -replicó el vampiro de pelo broncíneo -es repugnante.
-Tío -gruñó Jacob. -No quieras empezar a comparar tufos.
Bella rodó los ojos exasperada.
-Se refiere a que tu olor ocultará el mío si me llevas tú -le espetó. Jacob pareció pensárselo.
-Hecho -dijo al cabo de unos segundos. Edward hizo una mueca ante los pensamientos del lobo.
-No es una buena idea -gruñó hacia Jasper.
-Edward -intentó convencerle. -No querrán ni acercarse a su... -arrugó la nariz- ...olor.
-Vale, probémoslo, cuanto antes empecemos, antes terminamos -Bella se encaminó hacia Jacob, que pasó los brazos por su espalda y sus rodillas. Bella se cruzó de brazos, decidida a no tocarle más de lo necesario.
-''Au de lobo'' marchando -bromeó Jacob. Edward le fulminó con la mirada.
-Corre -le espetó. Jacob se dio la vuelta y corrió hacia el bosque.
Cuando se perdieron de vista Jacob se dirigió a Bella.
-¿Vas a pedirme a mi también que no luche? -preguntó curioso. -¿O no te importa mi seguridad?
-Claro que me importa, pero no me harías caso -Bella hizo una mueca de asco cuando Jacob la apretó más fuerte contra él.
-De todos modos, no tengo elección. Desde que dejé a Sam, ser el macho Alfa, debo acatar lo que él diga.
-¿Desde que le dejaste ser el Alfa? -se asombró Bella alzando las cejas, de repente interesada.
-Yo no quería entrar en la manada -explicó Jacob con una mueca. -Y mucho menos ser su líder.
-Vaya... -suspiró Bella. Luego, añadió divertida: - El Jefe Jacob.
-Me desmarqué -Jacob se encogió de hombros. -Pero cada elección tiene sus consecuencias. Algunas más que otras.
-No empieces -protestó Bella en tono cansino. -Todos tomamos nuestras decisiones, y tendrás que aceptar las mías.
-Se puede amar a más de una persona a la vez, Bella. Lo he visto, con Sam, Emily y Leah.
-Pero yo no soy una loba -le espetó Bella. -No puedo imprimarme.
-¡No tiene nada que ver con la imprimación! -replicó Jacob. -Tiene que ver con sentir algo por alguien. Y sé que tú sientes algo por mí. Notó lo que te hago sentir, físicamente. Te pongo nerviosa.
Jacob se inclinó hacia ella con intención de besarla y Bella empezó a retorcerse.
-Jake -gruñó, regañándole.
-Tranquila... -Jacob se incorporó. - Prometí no volver a darte un beso hasta que me lo pidieras.
Bella soltó una carcajada y le dio un golpe en el pecho a modo de broma.
-Vas a tener que mantener esa promesa durante mucho tiempo, Jefe -Jacob sonrió ante aquello y ambos continuaron su perorata.
Mientras tanto, en el prado, Jasper salió de entre los árboles dirigiéndose a Edward.
-Sólo he detectado tufo a lobo -convino serio. -Nada de nuestra Bella.
Edward asintió de manera distraída, con los ojos negros. Jasper frunció el entrecejo y le envió ondas de calma.
-Funcionará -le prometió en un susurro, convencido de que su hermana no estaría en peligro durante la batalla.
Edward enseñó los dientes ante los pensamientos de Jacob.
-Genial -siseó secamente. Apretó el puño derecho, en cuyo interior estaba el anillo de Bella, abandonado cuando se fue a Hogwarts.
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Bella aparcó la Chevy frente a la casa de Charlie ''Swan'' Evans y vio que estaba en el porche, junto a Alice. Ambos reían.
-Igual que Bells cuando era un bebé -Alice soltó una risita.
-Sí -asintió. -Pero no te preocupes, tiene un candado.
-Bueno, déjate ver más a menudo -repuso Charlie metiéndose hacia la casa de nuevo.
-Vale -convino. Luego se volvió hacia Bella en el momento en que Charlie cerraba la puerta. -He arreglado tu coartada para la batalla.
-¿Ah sí? -preguntó Bella impresionada. Ni Charlie, ni Dumbledore, sabían del ejército.
-Le he dicho a tu ''padre'' -Alice hizo comillas con los dedos - que toda la familia se va de excursión este fin de semana y que tú y yo tendremos una fiesta de pijamas. Además, Charlie se va a Hogwarts -dijo de forma distraída.
-¿Charlie? ¿Ahora le llamas por su nombre de pila? -Alice sonrió petulante.
-Yo sí le caigo bien. En realidad, tú y Edward estaréis solos esta noche -Bella abrió unos ojos como platos y el pelo se le empezó a poner amarillo. -¡Bella, el pelo! -exclamó Alice alarmada, y Bella se controló.
-Estaremos... ¿solos? -Bella tragó saliva y Alice mostró una sonrisa deslumbrante pasándole un brazo por los hombros.
-Nos vamos todos de caza, a coger fuerzas para la batalla -ante la expresión de Bella, Alice se echó a reír. -De nada -añadió risueña.
*N/A: del latín saluberrimo, significa vigorizante. Inventado en la historia por ''el Príncipe Mestizo'', aquí por mi. :P
Hola!! OS gusto?? ;D espero que sí! Pues hala, ya sabéis, ahora el REVIEW!! :DDD