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Historia 74019 — capítulo 6

CapítulosEl guaridián de las llavesEl guardián de las llaves

-Espero que no valla a gritar mucho.- Dijo Lily, al entender lo que su hijo acababa de decir.

-No te preocupes pelirroja. Todo lo que este en mayúsculas lo gritare.- Dijo Sirius con una sonrisa y empezó a leer. ``El guardián de las llaves´´.- me parece que

Hagrid va a hacer su aparición.- Dijo Sirius con una sonrisa.

BUM.

Sirius lo grito tan alto que hizo que James y Remus que estaban sentados a su lado dieran un bote.

-Black no tienes que gritar tan alto.- Le dijo una furiosa Lily.

-Pero si no grito donde está la gracia.- Dijo Sirius con una sonrisa y sigo leyendo.

Llamaron otra vez. Dudley se despertó bruscamente.

Bueno parece que ya no tienes que despertarlo.- Dijo Remus con una sonrisa.

—¿Dónde está el cañón? —preguntó estúpidamente.

Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos: ya sabían lo que contenía el paquete alargado que había llevado.

-Pero ese hombre está loco.- Dijo Lily.- Como se le ocurre traer un rifle con niños delante.

-Que es un rifle?- Pregunto James.

-Es para los muggles lo que nosotros una maldición asesina, si te dan estas jodido. Pero nosotros con un simple protejo las podemos desviar.- Respondió Sirius.

-Si pero van muy rápido y tienes que adelantarte por instinto, seguro que matarían a mas de un mago.- Dijo Lily la cual seguía cabreada.

-Me da gusto ver que prestaba atención en clase señor Black.- Dijo Dumbledore.

-No se entusiasme profesor, quería sacar buena nota en esa asignatura para fastidiar en casa.- Dijo Sirius con una sonrisa mientras Dumbledore negaba con la cabeza. Y Sirius siguió leyendo.

—¿Quién está ahí? —gritó—. ¡Le advierto... estoy armado!

Hubo una pausa. Luego...

Sirius disfruto en ese momento ya que hizo la pausa sabiendo que después iba a gritar.

-Black quieres seguir leyendo.- Dijo una indignada Lily, pero en cuanto acabó su frase Sirius pego un berrido.

¡UN GOLPE VIOLENTO!

-Así mejor pelirroja.- Dijo Sirius. Lily negaba con la cabeza mientras sonreía.

La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo.

Un hombre gigantesco apareció en el umbral. Su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, pero podían verse sus ojos, que brillaban como escarabajos negros bajo aquella pelambrera.

-Buena entrada Hagrid.- Dijeron todos.

El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que rozaba el techo. Se agachó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner en su lugar. El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos.

-Bueno Harry, actualmente Hagrid no es un gigante completo, pero me imagino que será un semigigante.- Dijo Lily.

-Estas insinuando que Hagrid es un semigigante.- Dijo Sirius.- Lo siento pero no me lo creo, seguro que de pequeño se trago una botella de crecehuesos o algo así.

-Black no seas idiota como va a ser eso.

-Quieres apostar?

-Un galeón.

-Hecho.- Y Sirius siguió leyendo

—Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil... Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba petrificado de miedo.

—Levántate, bola de grasa —dijo el desconocido.

-Bien dicho Hagrid.- Dijeron casi todos.

Dudley se escapó de allí y corrió a esconderse junto a su madre, que estaba agazapada detrás de tío Vernon.

—¡Ah! ¡Aquí está Harry! —dijo el gigante. Harry levantó la vista ante el rostro feroz y peludo, y vio que los ojos negros le sonreían.

—La última vez que te vi eras sólo una criatura —dijo el gigante—. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre.

-Aw.- Dijeron las chicas, mientras Harry murmuraba.

-Y esa fue la primera vez.

-Que pasa Harry no te gusta parecerte a nosotros.- Pregunto James un poco temeroso por la respuesta.

-No, no me has entendido mal, me encantada, amo mi pelo y mis ojos, pero me fastidia un poco que me lo recuerden siempre, si por cada vez que me lo dijesen me dieran un knut, ya tendría suficiente para vivir son problemas.- Dijo Harry.

Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido.

—¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! —dijo—. ¡Esto es allanamiento de morada!

-Como que eso va a parar a Hagrid.- Dijo Remus.

—Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero —dijo el gigante. Se estiró, arrebató el rifle a tío Vernon, lo retorció como si fuera de goma y lo arrojó a un rincón de la habitación.

-Si muy bien hecho Hagrid.- Dijeron todos.

Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran aplastado a un ratón.

—De todos modos, Harry —dijo el gigante, dando la espalda a los Dursley—, te deseo un muy feliz cumpleaños. Tengo algo aquí. Tal vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor.

-No lo comas, Hagrid no es que cocine muy bien.- Dijo James.

-Ya lo se papa, pero el yo del libro no puede escucharte.- Dijo Harry con una sonrisa, mientras varios reían a carcajadas incluidos el propio James.

Del bolsillo interior de su abrigo negro sacó una caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el interior había un gran pastel de chocolate pegajoso, con «Feliz Cumpleaños, Harry» escrito en verde.

-Aw.- Volvieron a decir todas las chicas.

Harry miró al gigante. Iba a darle las gracias, pero las palabras se perdieron en su garganta y, en lugar de eso, dijo:

—¿Quién es usted?

-HARRY JAMES POTTER.- Gritó Lily.- Donde están tus modales?

-Harry James, enserio.- Dijo James.

-Si te parece mal?- Pregunto Lily mientras levantaba una ceja.

-No me parece genial.- Dijo James.

-Pues menos mal, porque ese es su nombre, y no me haría gracia llamarlo por otro nombre ahora.- Dijo Ron con una sonrisa, provocando que los tres Potter se sonrojaran.

El gigante rió entre dientes.

—Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts.

Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry

-A mi me hizo lo mismo.- Dijo James.

-Si eso es porque sois dos esmirriados.-Dijo Sirius con una sonrisa burlona y continúo leyendo antes de que James pudiese contestar.

—¿Qué tal ese té, entonces? —dijo, frotándose las manos—. Pero no diría que no si tienen algo más fuerte. Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las bolsas de patatas fritas arrugadas, y dejó escapar una risa despectiva. Se inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que inundó de luz toda la húmeda cabaña. Harry sintió que el calor lo cubría como si estuviera metido en un baño caliente.

El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bolsillos de su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de salchichas, un atizador, una tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un liquido color ámbar, de la que tomó un trago antes de empezar a preparar el té. Muy pronto, la cabaña estaba llena del aroma de las salchichas calientes. Nadie dijo una palabra mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas jugosas y calientes, Dudley comenzó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono cortante:

—No toques nada que él te dé, Dudley.

-Como si necesitara engordar más.- bufo Ginny, provocando las risas de todos.

El gigante lanzó una risa sombría.

—Ese gordo pastel que es su hijo no necesita engordar más, Dursley, no se preocupe.

-Lo siento Ginny, pero me gusta más como lo ha dicho Hagrid.- Dijo Sirius.

-Si a mí también.- Respondió la aludida.

Le sirvió las salchichas a Harry, el cual estaba tan hambriento que pensó que nunca había probado algo tan maravilloso, pero todavía no podía quitarle los ojos de encima al gigante. Por último, como nadie parecía dispuesto a explicar nada, dijo:

—Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es usted.

El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con el dorso de la mano.

—Llámame Hagrid —contesto—. Todos lo hacen. Y como te dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sabrás todo sobre Hogwarts, por supuesto.

-Esa respuesta no le va a gustar.- Dijo James con una sonrisa divertida.

—Pues... yo no... —dijo Harry

Hagrid parecía impresionado.

—Lo lamento —dijo rápidamente Harry

-Harry no tienes que disculparte por algo que no es culpa tuya.- Dijo James.- Eso lo ha sacado de ti.

-Lo sé.- Dijo Lily.- Y me parece muy bien la educación por delante.

—¿Lo lamento? —preguntó Hagrid, volviéndose a mirar a los Dursley, que retrocedieron hasta quedar ocultos por las sombras—. ¡Ellos son los que tienen que disculparse! Sabía que no estabas recibiendo las cartas, pero nunca pensé que no supieras nada de Hogwarts. ¿Nunca te preguntaste dónde lo habían aprendido todo tus padres?

-Y la respuesta a esa pregunta menos.- Dijo Remus divertido.- Hagrid se va a cabrear y nadie quiere ver a un Hagrid enfadado.

-Habla por ti Lunático, yo quiero ver que les hace.- Dijo Sirius con una sonrisa divertida en el rostro, sonrisa la cual se puso en todos los rostros de los presentes.

—¿El qué? —preguntó Harry

—¿EL QUÉ? —bramó Hagrid—. ¡Espera un segundo!

Se puso de pie de un salto. En su furia parecía llenar toda la habitación. Los Dursley estaban agazapados contra la pared.

—¿Me van a decir —rugió a los Dursley— que este muchacho, ¡este muchacho!, no sabe nada... sobre NADA?

-Y eso conociendo a Harry no le va a gustar.- Dijo Ginny.

Harry pensó que aquello iba demasiado lejos. Después de todo, había ido al colegio y sus notas no eran tan malas.

—Yo sé algunas cosas —dijo—. Puedo hacer cuentas y todo eso.

Pero Hagrid simplemente agito la mano.

—Me refiero a nuestro mundo Tu mundo. Mi mundo. El mundo de tus padres.

-Hagrid deberías haberte dado cuenta ya que no sabe nada sobre eso.- Dijo Lily

—¿Qué mundo?

Hagrid lo miró como si fuera a estallar.

—¡DURSLEY! —bramó.

-Y los muggles se acojonaron, y echaron a correr.- Dijo James mientras reia.

Tío Vernon, que estaba muy pálido, susurró algo que sonaba comomimblewimble. Hagrid, enfurecido, contempló a Harry.

—Pero tú tienes que saber algo sobre tu madre y tu padre —dijo—. Quiero decir, ellos son famosos. Tú eres famoso.

-Cornamenta lo has conseguido eres famoso.- Dijo Sirius.

-Si Canuto, pero me hubiera gustado serlo por otros motivos.- Dijo James, lo que hizo que todas las sonrisas desaparecieran, Ginny agarro la mano de Harry, y le susurro.

-Sabes esa frase es muy tuya.

-Lo se, al final igual Snape tenía razón y soy igual que mi padre, pero con una infancia diferente.

-Eso por desgracia nunca lo sabremos. Ojala hubieras tenido una infancia feliz.

-Por desgracia he de decirte, que yo no la cambiaría, me gustan como están las cosas ahora mismo. Haber conseguido tu amor compensa todas esas penurias.

—¿Cómo? ¿Mi madre y mi padre... eran famosos? ¿En serio?

—No sabías... no sabías... —Hagrid se pasó los dedos por el pelo, clavándole una mirada de asombro—. ¿De verdad no sabes lo que ellos eran? —dijo por último.

De pronto, tío Vernon recuperó la voz

—¡Deténgase! —ordenó—. ¡Deténgase ahora mismo, señor! ¡Le prohíbo que le diga nada al muchacho!

-Como que eso lo va a detener.- Dijo Sirius intentando volver a mejorar el ambiente.

Un hombre más valiente que Vernon Dursley se habría acobardado ante la mirada furiosa que le dirigió Hagrid. Cuando éste habló, temblaba de rabia.

—¿No se lo ha dicho? ¿No le ha hablado sobre el contenido de la carta que Dumbledore le dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que Dumbledore la dejaba, Dursley! ¿Y se la ha ocultado durante todos estos años?

—¿Qué es lo que me han ocultado? —dijo Harry en tono anhelante.

—¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! —rugió tío Vernon aterrado.

Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror.

—Voy a romperles la cabeza —dijo Hagrid—

-Hazlo hazlo.- Dijo Sirius.

. Harry debes saber que eres un mago.

-Bueno eso fue un poco directo.- Dijo Lily.

-Directo pero cierto, aunque es cierto que podría habérselo comunicado de otra manera.- Dijo Dumbledore.

Se produjo un silencio en la cabaña. Sólo podía oírse el mar y el silbido del viento.

—¿Que soy qué? —dijo Harry con voz entrecortada.

-Buena reacción cachorro.- Dijo Sirius mientras reía.

—Un mago —respondió Hagrid, sentándose otra vez en el sofá, que crujió y se hundió—. Y muy bueno, debo añadir, en cuanto te hayas entrenado un poco. Con unos padres como los tuyos ¿qué otra cosa podías ser? Y creo que ya es hora de que leas la carta.

-Gracias Hagrid.- Dijeron James y Lily.

Harry extendió la mano para coger, finalmente, el sobre amarillento, dirigido, con tinta verde esmeralda al «Señor H. Potter, El Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar». Sacó la carta y leyó:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran Hechicero, Jefe de Magos,

Jefe Supremo, Confederación

Internacional de Magos).

-Voy a tener que firmar mis cartas con lo de Gran Hechicero.- Se dijo Sirius para si.

Querido señor Potter:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente, Minerva McGonagall

Directora adjunta

Las preguntas estallaban en la cabeza de Harry como fuegos artificiales, y no sabía cuál era la primera. Después de unos minutos, tartamudeó:

-Sirius leyó la siguiente frase para sí y empezó a reír. Cuando se calmo un poco pregunto, a que nadie adivina cual fue su primera pregunta?

-Donde esta Hogwarts.- Dijo James.

-Quien es Albus Dumbledore.- Dijo Remus.

-Quien es Minerva McGonagall.- Dijo Frank.

-Algo que ver con la lechuza.- Dijo Lily. Ante esto Sirius se dejo de reír.

-Como lo has sabido?- Pregunto un incrédulo Sirius.

-Fácil, tenía que ser algo gracioso y extraño, y la lechuza se mencionaba al final de la carta.- Dijo Lily con una sonrisa y Sirius siguió leyendo.

—¿Qué quiere decir eso de que esperan mi lechuza?

—Gorgonas galopantes, ahora me acuerdo —dijo Hagrid, golpeándose la frente con tanta fuerza como para derribar un caballo. De otro bolsillo sacó una lechuza (una lechuza de verdad, viva y con las plumas algo erizadas), una gran pluma y un rollo de pergamino.

-Pobre lechuza.- Dijo Alice.

-No te preocupes, ya sabéis como es Hagrid seguro que la lechuza estaría bien en su bolsillo.- Dijo Remus.

*Con la lengua entre los dientes, escribió una nota que Harry pudo leer al revés.*Querido señor Dumbledore:

Entregué a Harry su carta. Lo llevo mañana a comprar sus cosas.

El tiempo es horrible. Espero que usted esté bien.

Hagrid

Hagrid enrolló la nota y se la dio a la lechuza, que la cogió con el pico. Después fue hasta la puerta y lanzó a la lechuza en la tormenta. Entonces volvió y se sentó, como si aquello fuera tan normal como hablar por teléfono.

Harry se dio cuenta de que tenía la boca abierta y la cerró rápidamente.

—¿Por dónde iba? —dijo Hagrid. Pero en aquel momento tío Vernon, todavía con el rostro color ceniza, pero muy enfadado, se acercó a la chimenea.

—Él no irá —dijo.

-Ni tú te crees eso.- Dijo James

Hagrid gruñó.

—Me gustaría ver a un granmugglecomo usted deteniéndolo a él —dijo.

—¿Un qué? —preguntó interesado Harry

—Unmuggle—respondió Hagrid—. Es como llamamos a la gente «no-mágica» como ellos. Y tuviste la mala suerte de crecer en una familia de los más grandesmugglesque haya visto.

-En eso tiene razón y en los dos sentidos.- Dijo Ron, mientras con las manos hacia gesto de grandes de tamaño y barriga, haciendo reír a todos.

—Cuando lo adoptamos, juramos que íbamos a detener toda esa porquería —dijo tío Vernon—. ¡Juramos que la íbamos a sacar de él! ¡Un mago, ni más ni menos!

-Eso sería demasiado peligroso.- Dijo Dumbledore.- La magia no se puede controlar, si un niño mágico no recibe enseñanza mágica, sería un peligro para él y todos los de su alrededor, ya que tendría explosiones de magia muy fuertes que pueden llegar a ser mortales.- Dijo Dumbledore mientras pensaba en su hermana pequeña.

—¿Vosotros lo sabíais? —preguntó Harry—. ¿Vosotros sabíais que yo era... un mago?

—¡Saber! —chilló de pronto tía Petunia—. ¡Saber! ¡Por supuesto que lo sabíamos! ¿Cómo no ibas a serlo, siendo lo que era mi condenada hermana?(-Oh Tuney.- Se escucho decir a Lily.)Oh, ella recibió una carta como ésta de ese... ese colegio, y desapareció, y volvía a casa para las vacaciones con los bolsillos llenos de ranas, y convertía las tazas de té en ratas.

-La prefecta perfecta hizo magia fuera del colegio.- Dijo un Sirius sorprendido.

-No tiene porque, los nacidos de muggles, tenemos derecho ha hacer magia durante una hora sin recibir castigo, para enseñar a nuestros padres que realmente estamos aprendiendo cosas.- Dijo Hermione.

-Y porque yo no sabía eso.- Dijo Harry.- Me habría sido muy útil. Llegar enseñarles en esa hora que me está permitido hacer magia, y tenerlos acojonados todo el verano, pensando que se podían levantar siendo murciégalos.- Ante esto todos sin excepción, incluso Dumbledore empezaron a reír a carcajadas.

Yo era la única que la veía tal como era: ¡una monstruosidad! Pero para mi madre y mi padre, oh no, para ellos era «Lily hizo esto» y «Lily hizo esto otro». ¡Estaban orgullosos de tener una bruja en la familia!

-Por supuestos que estaban orgullos de tener a Lily en la familia, quien no lo estaría.- Dijo Remus.

-No es eso Remus, Tuney siempre tuvo envidia de que yo fuera maga y ella no, por eso nos distanciamos.- Dijo Lily con pena.- Y sabiendo que Harry también era mago habría tenido envidia también de él, y aunque sepa que nos es culpa suya, no podrá ocultar todos sus sentimientos. Y habiéndole dicho a su marido que odiaba la magia, no podrá decirle nada a Harry sin delatarse.

Se detuvo para respirar profundamente y luego continuó. Parecía que hacía años que deseaba decir todo aquello.

—Luego conoció a ese Potter en el colegio y se fueron y se casaron y te tuvieron a ti, y por supuesto que yo sabía que ibas a ser igual, igual de raro, un... un anormal.

-Harry no es un anormal.- Saltaron todos los chicos del futuro más los merodeadores.

¡Y luego, como si no fuera poco, hubo esa explosión y nosotros tuvimos que quedarnos contigo!

-Y seguro que a Harry no le paso desapercibido ese cambio en la versión de la muerte de sus padres.- Dijo Alice.

Harry se había puesto muy pálido. Tan pronto como recuperó la voz, preguntó:

—¿Explosión? ¡Me dijisteis que habían muerto en un accidente de coche!

-Y ahora Hagrid se va a cabrear aun mas.- Dijo Sirius con una sonrisa divertida.

—¿ACCIDENTE DE COCHE? —rugió Hagrid dando un salto, tan enfadado que los Dursley volvieron al rincón—. ¿Cómo iban a poder morir Lily y James Potter en un accidente de coche? ¡Eso es un ultraje! ¡Un escándalo! ¡Que Harry Potter no conozca su propia historia, cuando cada chico de nuestro mundo conoce su nombre!

-Es eso cierto?- Pregunto James.

-Si todos y cada uno de nosotros, creció escuchando la historia de Harry Potter. De cómo Harry Potter había acabo con Voldemort. Siempre le ponían de ejemplo de lo que había que hacer siempre era, Harry Potter hubiera recogido su habitación, Harry Potter lo otro.- Dijo Neville.

-No sé si me gusta que te dirijas a mi hijo por nombre y apellido, es como raro sois amigos no?.- Dijo Lily.

-No mama, eso lo hace para que se vea la diferencia entre la leyenda y la realidad.- Dijo Harry.- Además Neville es de los pocos, que me han aceptado desde el principio tal como soy, y no como debería ser.

-Si siempre supuse que al igual que yo, querrías que nadie se fijase en tu pasado. Respondió Neville con pena.

-Gracias.- Le dijo Lily.

—Pero ¿por qué? ¿Qué sucedió? —preguntó Harry con tono de apremio.

La furia se desvaneció del rostro de Hagrid. De pronto parecía nervioso.

—Nunca habría esperado algo así —dijo en voz baja y con aire preocupado—. No tenía ni idea. Cuando Dumbledore me dijo que podía tener problemas para llegar a ti, no sabía que sería hasta este punto. Ah, Harry, no sé si soy la persona apropiada para decírtelo, pero alguien debe hacerlo. No puedes ir a Hogwarts sin saberlo.

-Me hubiera gustado ver que hubiese pasado si fueras a Hogwarts sin saber nada.- Dijo Ron con voz soñadora.

-Probablemente Potter, hubiera ido preguntando con cara de loco a cuanta persona pasase, y como nadie sabría contestarle con exactitud se volvería mas loco de lo que esta.- Dijo Hermione, lo que hizo que el resto de los niños del futuro incluidos Harry riesen.

-Cachorro te das cuenta de que se acaba de reír de ti no?- Dijo Sirius.

-Sí pero yo puedo aguantar una broma, sobre todo si es cierta.-Rió Harry

Lanzó una mirada despectiva a los Dursley.

—Bueno, es mejor que sepas todo lo que yo puedo decirte... porque no puedo decírtelo todo. Es un gran misterio, al menos una parte...

Se sentó, miró fijamente al fuego durante unos instantes, y luego continuó.

—Comienza, supongo, con... con una persona llamada... pero es increíble que no sepas su nombre, todos en nuestro mundo lo saben...

—¿Quién?

—Bueno... no me gusta decir el nombre si puedo evitarlo. Nadie lo dice.

—¿Por qué no?

—Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene miedo. Vaya, esto es difícil. Mira, estaba ese mago que se volvió... malo. Tan malo como te puedas imaginar. Peor. Peor que peor. Su nombre era...

-Lo va conseguir, va ha hacer que Hagrid diga Voldemort.- Dijo James.- Llevo dos año intentándolo y no lo he conseguido.

Hagrid tragó, pero no le salía la voz.

—¿Quiere escribirlo? —sugirió Harry.

—No... no sé cómo se escribe. Está bien... Voldemort.

-Lo ha hecho, lo ha dicho, no me lo puedo creer.- Dijo James.

-De todas maneras señor Potter, Hagrid tiene sus motivos para temer y odiar mas a Voldemort que cualquier otro.- Dijo Dumbledore.

-No vas a desarrollar esa respuesta verdad.- Dijo Lily, a lo que Dumbledore negó con la cabeza.- Arg, odio las preguntas sin respuestas.

—Hagrid se estremeció—. No me lo hagas repetir. De todos modos, este... este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores. Y los consiguió. Algunos porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba consiguiendo poder. Eran días negros, Harry. No se sabía en quién confiar, uno no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos... Sucedían cosas terribles. Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le opusieron y él los mató. Horrible. Uno de los pocos lugares seguros era Hogwarts. Hay que considerar que Dumbledore era el único al que Quien-tú-sabes temía. No se atrevía a apoderarse del colegio, no entonces, al menos.

»Ahora bien, tu madre y tú padre eran la mejor bruja y el mejor mago que yo he conocido nunca. ¡En su época de Hogwarts eran los primeros! Supongo que el misterio es por qué Quien-tú-sabes nunca había tratado de ponerlos de su parte...

-Yo recebi una carta en la que me invita a reunirme con él.- Dijo Lily.- Pero creo que era una broma.

-No tengo tan claro eso.- Dijo James.- Sabemos que Quejicus te apreciaba y mucho, y la última noticia que tenemos es que es un mortifago, quizá le hablo a Voldemort de ti, y acepto hacer una excepción contigo.

Probablemente sabía que estaban demasiado cerca de Dumbledore para querer tener algo que ver con el Lado Oscuro.

-Eso también es cierto.- Dijo James.

»Tal vez pensó que podía persuadirlos... O quizá simplemente quería quitarlos de en medio. Lo que todos saben es que él apareció en el pueblo donde vosotros vivíais, el día de Halloween, hace diez años. Tú tenías un año. Él fue a vuestra casa y... y...

De pronto, Hagrid sacó un pañuelo muy sucio y se sonó la nariz con un sonido como el de una corneta.

—Lo siento —dijo—. Pero es tan triste... pensar que tu madre y tu padre, la mejor gente del mundo que podrías encontrar...

-Gracias Hagrid.-Dijeron ambos.

»Quien-tú-sabes los mató. Y entonces... y ése es el verdadero misterio del asunto... también trató de matarte a ti. Supongo que quería hacer un trabajo limpio, o tal vez, para entonces, disfrutaba matando. Pero no pudo hacerlo. ¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición diabólica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y la casa, pero no funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera decidido matar sobrevivió, nadie excepto tú, y eso que acabó con algunas de las mejores brujas y de los mejores magos de la época (los McKinnons, los Bones, los Prewetts...) y tú eras muy pequeño. Pero sobreviviste.

-Oh no, ellos también.- Dijo Alice, la cual era muy amiga de los Bones.

-Espero que con Prewetts, son se refieran a Fabián y Gideon.- Dijo Sirius.- Siempre me cayeron muy bien los dos.- Pero al ver que Harry asentía mientras abrazaba a Ginny, la cual no llego a conocer a sus tíos.- Mierdas.

Algo muy doloroso estaba sucediendo en la mente de Harry. Mientras Hagrid iba terminando la historia, vio otra vez la cegadora luz verde con más claridad de lo que la había recordado antes y, por primera vez en su vida, se acordó de algo más, de una risa cruel, aguda y fría.

-Ante esto todos se estremecieron, pero sobre todo Harry el cual había escuchado muchas veces esa risa y nunca presagiaba nada bueno.

Hagrid lo miraba con tristeza.

—Yo mismo te saqué de la casa en ruinas, por orden de Dumbledore. Y te llevé con esta gente...

—Tonterías —dijo tío Vernon.

Harry dio un respingo. Casi había olvidado que los Dursley estaban allí. Tío Vernon parecía haber recuperado su valor. Miraba con rabia a Hagrid y tenía los puños cerrados.

—Ahora escucha esto, chico —gruñó—: acepto que haya algo extraño acerca de ti, probablemente nada que unos buenos golpes no curen.

-Ni te atrevas a tocar a mi hijo canalla.- Dijo Lily.

Y todo eso sobre tus padres... Bien, eran raros, no lo niego y, en mi opinión, el mundo está mejor sin ellos...

-Sera hijo de su madre, como se atreve a decir algo así, James y Lily son las mejores personas que conozco, sin ofender. Dijo Sirius al resto los cuales no se sintieron ofendidos.

Recibieron lo que buscaban, al mezclarse con esos brujos... Es lo que yo esperaba: siempre supe que iban a terminar mal...

Pero en aquel momento Hagrid se levantó del sofá y sacó de su abrigo un paraguas rosado. Apuntando a tío Vernon, como con una espada, dijo:

—Le prevengo, Dursley, le estoy avisando, una palabra más y...

-Hazlo Hagrid maldita sea hazlo.- Ladro esta vez Remus.

Ante el peligro de ser alanceado por la punta de un paraguas empuñado por un gigante barbudo, el valor de tío Vernon desapareció otra vez. Se aplastó contra la pared y permaneció en silencio.

—Así está mejor —dijo Hagrid, respirando con dificultad y sentándose otra vez en el sofá, que aquella vez se aplastó hasta el suelo.

Harry, entre tanto, todavía tenía preguntas que hacer, cientos de ellas.

—Pero ¿qué sucedió con Vol...

-Harry no temas al nombre.- Dijo James.

-Jamás he temido ni al nombre ni a la persona papa.- Dijo Harry.- Pero si llegas y lo primero que te dicen es que no puedes pronunciar el nombre, pues no lo haces, lo cual era un aburrimiento, eso de no poder decir un nombre.- Dijo Harry, ante lo que James y Dumbledore le miraron con orgullo.

perdón, quiero decir con Quién-usted-sabe?

—Buena pregunta, Harry Desapareció. Se desvaneció. La misma noche que trató de matarte. Eso te hizo aún más famoso. Ése es el mayor misterio, sabes... Se estaba volviendo más y más poderoso... ¿Por qué se fue?

-Entonces no está muerto?- Pregunto Alice.

-Quizá.- Respondió Harry con una sonrisa misteriosa.

-No vas a desarrollar la respuesta?- Dijo Sirius.

-Obviamente no, la respuesta la dará el libro.- Dijo Ginny.

-Eso tiene que ser que no está muerto, porque Harry parece que va a pronunciar su nombre muchas veces, y si estuviera muerto no se mencionaría más.- Razono Frank.

»Algunos dicen que murió. No creo que le quede lo suficiente de humano para morir. Otros dicen que todavía está por ahí, esperando el momento, pero no lo creo. La gente que estaba de su lado volvió con nosotros. Algunos salieron como de un trance. No creen que pudieran volver a hacerlo si él regresara.

»La mayor parte de nosotros cree que todavía está en alguna parte, pero que perdió sus poderes. Que está demasiado débil para seguir adelante. Porque algo relacionado contigo, Harry, acabó con él. Algo sucedió aquella noche que él no contaba con que sucedería, no sé qué fue, nadie lo sabe... Pero algo relacionado contigo lo confundió.

-Sí que era muy feo.- Dijo Ron, haciendo reír a unos cuantos ganándose una colleja de Ginny.

-Cornamenta no se de que te ríes, cachorro es un clon tuyo.- Dijo Sirius, y James acto seguido paro de reír.

-Calla perro estrella.- Dijo James.

-Y Ron te recuerdo que al que las chicas acosaban eran a mi, no a ti.- Le dijo Harry.- así que tu eres más feo, a que si Ginny?

-Estoy de acuerdo.- Asintió Ginny.

Hagrid miró a Harry con afecto y respeto, pero Harry, en lugar de sentirse complacido y orgulloso, estaba casi seguro de que había una terrible equivocación. ¿Un mago? ¿Él? ¿Cómo era posible? Había estado toda la vida bajo los golpes de Dudley y el miedo que le inspiraban tía Petunia y tío Vernon. Si realmente era un mago, ¿por qué no los había convertido en sapos llenos de verrugas cada vez que lo encerraban en la alacena? Si alguna vez derrotó al más grande brujo del mundo, ¿cómo es que Dudley siempre podía pegarle patadas como si fuera una pelota?

-Ah, es que si fuera tan fácil.- Dijo Sirius.

—Hagrid —dijo con calma—, creo que está equivocado. No creo que yo pueda ser un mago.

Para su sorpresa, Hagrid se rió entre dientes.

Lo mismo pasaba en la sala.

—No eres un mago, ¿eh? ¿Nunca haces que sucedan cosas cuando estás asustado o enfadado?

-O cabreado, o cuando te apetecía volar.- Dijo James con orgullo.

Harry contempló el fuego. Si pensaba en ello... todas las cosas raras que habían hecho que sus tíos se enfadaran con él, habían sucedido cuando él, Harry, estaba molesto o enfadado: perseguido por la banda de Dudley, de golpe se había encontrado fuera de su alcance; temeroso de ir al colegio con aquel ridículo corte de pelo, éste le había crecido de nuevo y, la última vez que Dudley le pegó, ¿no se vengó de él, aunque sin darse cuenta de que lo estaba haciendo? ¿No le había soltado encima la boa constrictor?

Harry miró de nuevo a Hagrid, sonriendo, y vio que el gigante lo miraba radiante.

—¿Te das cuenta? —dijo Hagrid—. Conque Harry Potter no es un mago... Ya verás, serás muy famoso en Hogwarts.

Pero tío Vernon no iba a rendirse sin luchar.

—¿No le hemos dicho que no irá? —dijo con desagrado—. Irá a la escuela secundaria Stonewall y nos dará las gracias por ello. Ya he leído esas cartas y necesitará toda clase de porquerías: libros de hechizos, varitas y...

-Vamos los mejores libros, y las mejores cosas que existen.- Dijo James.

—Si él quiere ir, un granmugglecomo usted no lo detendrá —gruñó Hagrid—. ¡Detener al hijo de Lily y James Potter para que no vaya a Hogwarts! Está loco. Su nombre está apuntado casi desde que nació. Irá al mejor colegio de magia del mundo. Siete años allí y no se conocerá a sí mismo. Estará con jóvenes de su misma clase, lo que será un cambio. Y estará con el más grande director que Hogwarts haya tenido: Albus Dumbled...

—¡NO VOY A PAGAR PARA QUE ALGÚN CHIFLADO VIEJO TONTO LE ENSEÑE TRUCOS DE MAGIA! —gritó tío Vernon.

-Y se armo un jaleo del copón. Hay que estar loco para insultar a Dumbledore en presencia de Hagrid, eso puede ser tan mortal como una noche de copas con Voldemort.- Dijo Remus.

Pero aquella vez había ido demasiado lejos. Hagrid empuñó su paraguas y lo agitó sobre su cabeza.

—¡NUNCA... —bramó— INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-MI-PRESENCIA!

En este punto Harry se estaba destornillando de risa, y si seguía sentado era porque Ginny estaba encima de él todos le miraron raro, esperando ver que le pasaba, Sirius decidió leer un par de líneas más, y cayó al suelo riéndose. Ante este hecho Lily cogió el libro y lo leyó en voz alta.

Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley. Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo trasero, mientras gemía de dolor. Cuando les dio la espalda, Harry vio una rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en los pantalones.

Esto último lo hizo entre risas. James, Remus y Ron se unieron a Sirius en el suelo mientras reían. El resto reía a carcajadas, el único que mantenía un poco la compostura era Dumbledore que negaba divertido. Después de cinco minutos o mas de risas, Sirius volvió a coger el libro y siguió leyendo.

Tío Vernon rugió. Empujó a tía Petunia y a Dudley a la otra habitación, lanzó una última mirada aterrorizada a Hagrid y cerró con fuerza la puerta detrás de ellos.

Hagrid miró su paraguas y se tiró de la barba.

—No debería enfadarme —dijo con pesar—, pero a lo mejor no ha funcionado. Quise convertirlo en un cerdo, pero supongo que ya se parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.

Esto hizo que las risas volvieran a la sala y tardaron otros cuantos minutos en tranquilizarse.

Miró de reojo a Harry, bajo sus cejas pobladas.

—Te agradecería que no le mencionaras esto a nadie de Hogwarts —dijo—. Yo... bien, no me está permitido hacer magia, hablando estrictamente. Conseguí permiso para hacer un poquito, para que te llegaran las cartas y todo eso... Era una de las razones por las que quería este trabajo...

-No te preocupes Hagrid, seguro que si hubieses explicado las condiciones en las que estaba Harry te hubiesen perdonado.- Dijo James.

-Sí, es cierto señor Potter, pero no olvidemos que a Hagrid, aunque sepa que fue inocente, no le está permitido hacer magia.

-Profesor porque expulsaron a Hagrid? Nunca nos lo ha contado.- Dijo Remus.

-Revelar esa información es cosa de Hagrid yo no se lo diré, pero si nuestro joven Potter, lo descubre seguro que os enterareis.

—¿Por qué no le está permitido hacer magia? —preguntó Harry.

—Bueno... yo fui también a Hogwarts y, si he de ser franco, me expulsaron. En el tercer año. Me rompieron la varita en dos. Pero Dumbledore dejó que me quedara como guardabosques. Es un gran hombre. —¿Por qué lo expulsaron?

—Se está haciendo tarde y tenemos muchas cosas que hacer mañana —dijo Hagrid en voz alta—. Tenemos que ir a la ciudad y conseguirte los libros y todo lo demás.

-Valla como siempre cambiando de tema, nos vamos a quedar con las ganas.- Dijo Sirius. Ante esto todos los niños del futuro sonrieron ya que si sabían porque había sido expulsado Hagrid.

Se quitó su grueso abrigo negro y se lo entregó a Harry

—Puedes taparte con esto —dijo—. No te preocupes si algo se agita. Creo que todavía tengo lirones en un bolsillo.

-Solo Hagrid.- Dijeron los merodeadores.

-Bueno aquí acabo el capitulo.- Dijo Sirius.

-En el siguiente capítulo vas al callejón Diagon?- Le pregunto Lily a su hijo.

-Si, fuimos al ida siguiente de que pasara esto.- Contesto Harry.

-Entonces leeré yo.- Dijo Lily, mientras le arrebataba a James el libro que había cogido de Sirius.

-y eso porque.- Pregunto un extrañado James.

-Porque unas de las cosas que más ilusión me hacía, era enseñarle a mi hijo el mundo mágico, y si no puedo enseñárselo en vida, por lo menos leeré este capítulo.- Dijo Lily con un poco de pena.