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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 10
Hermione bajaba rápidamente las escaleras de Hogwarts dirigiéndose al lago, el suceso que acaba de ocurrir la había dejado bastante preocupada por Harry… aunque no lo había entendido muy bien aquella platica que sostuvo con Moody afectó mucho a ambos, aunque para ella no tuvo sentido alguno, las palabras "Creíste que no me enteraría" que dijo el azabache eran las que aun daban vueltas en su cabeza.
Poco a poco su mente captaba que quizá habían estado hablando del motivo por el que Harry se había convertido en lo que era, tal vez esa conversación había tenido un trasfondo… un trasfondo donde al parecer, Harry salía muy afectado.
Con esas ideas aun rondando por su cabeza la castaña salió hacia los jardines, una cálida brisa paso por su rostro. Con un caminar rápido fue hacia el lago Hogwarts… como era de esperarse Harry estaba sentado ahí, su mochila estaba a un lado de él mientras este veía perdidamente hacia al lago. La castaña se acercó a él lentamente, y se sentó a su lado sin decir una sola palabra, si Harry quería hablar de lo sucedido el mismo empezaría. Pero este estaba viendo firmemente un punto inexistente, su cara no mostraba nada… sus ojos no delataban ninguna expresión… pero ella se quedaría con él, incluso en el silencio lo acompañaría, estaría para él en todo momento.
Así fueron pasando los minutos, Hermione se acomodó mejor entre las fauces del árbol recargándose en este mientras miraba las hermosas montañas a la distancia… sus pensamientos no eran coherentes, solo presentía que él la necesitaba… ella lo sabía, su intuición nunca fallaba.
— Te has escapado de clase— pronunció finalmente después de 30 minutos de silencio, pero este no parecía estar con ella en ese momento, sólo el cuerpo de Harry estaba ahí pero su mente estaba muy lejos.
— Sí— respondió mientras lo observaba, sus ojos no tenían lágrimas, su cara no estaba triste, sus ojos no revelaban tristeza… pero sabía que muy en el fondo, su amigo sufría por alguna razón.
— ¿Por qué lo haces? — preguntó con indiferencia, como si en realidad no le importara la respuesta.
— Porqueséque me necesitas— respondió haciendo énfasis, el azabache se giró a verla algo sorprendido, sus miradas nuevamente se encontraron, los ojos de la castaña eran bastante sinceros.
— Hace mucho que no necesito a nadie— dijo tajante mientras su vista se clavaba en el suelo.
— Hace mucho que no tienes a alguien— corrigió la castaña, él la miro sabedor de que tenía razón… Hermione era tan intuitiva, tan perfecta… hace mucho que él no tenía nadie con quien desahogarse… alguien en quien confiar— Pero te ofrezco mi total confianza, ya no estás solo Harry… puedes confiar en mí.
— Son demasiadas cosas…— dijo mientras agachaba la mirada apenado.
— Hay demasiado tiempo— repuso, ella estaría para él siempre que la necesite, después de todo eran… mejores amigos.
— No sé por dónde empezar— dijo sonriendo fingidamente… pero era una sonrisa de dolor, sus ojos se encontraban igual de inexpresivos que siempre.
— Donde gustes Harry— murmuró Hermione con voz de comprensión, sabía que aquel era un momento difícil… nunca antes había confiado tanto en alguien, y Hermione se alegraba (y al mismo tiempo preocupaba) de ser la primera.
Harry le dedicó una mirada mientras pensaba las cosas, había una verdadera batalla adentro de la mente de este, por un lado estaba la voz de la razón que le decía*"¡No lo hagas!, ¡si confías te arrepentirás!"y por el otro… la voz de su corazón quien no dejaba de murmurar"La necesitas, ella no te defraudara"*… ¿A quién debía hacerle caso?
— Si te lo digo… cambiaran tus conceptos de muchas cosas— dijo pensativo.
— No me importa— expresó rápidamente, la verdad duele pero siempre es lo mejor— quiero saberlo Harry…
— Prométeme que no le dirás…
— A nadie. Lo que pase aquí, aquí sé que quedara— puntualizó con voz tranquilizadora… al fin le revelaría todo, al fin su lazo de confianza se haría aun más fuerte.
— No sé cómo explicarlo así que… ¿Por qué no lo ves tú misma? — dijo lentamente, sabía lo que aquello significaba… otro viaje dentro de su mente, lentamente la castaña tomó su varita mientras lo veía— ¿Qué quieres ver?
— Todo— respondió con sinceridad— El por qué te has vuelto así.
— Son demasiadas razones— explicó con calma, advirtiéndole.
— Todas, Harry— repitió mientras lo miraba decidida, quería compartir su dolor… quería comprenderlo.
— Una vez dentro no habrá retorno— advirtió— verás cosas horribles Hermione, tu forma de ver a las personas cambiara.
— No me interesa— murmuró, una sonrisa se formo en los labios del azabache.
— Adelante— pronunció mientras se acercaba un poco más hacia ella haciendo que su corazón comenzara a latir deprisa.
La castaña examino profundamente su rostro, cada rasgo, cada facción de este… era tan perfecto… y ella estaba a punto de conocer sus más profundos secretos, de rondar por las partes más oscuras de sus recuerdos… valía la pena.
— ¡Legeremens! — exclamó con firmeza. Lo último que vio de la realidad fue un destello saliendo de varita en dirección a Harry quien sonreía con frialdad.
De nuevo sintió esa sensación de ser absorbida por alguna fuerza, un estremecimiento la volvió a recorrer mientras cerraba los ojos preparándose para un golpe contra el suelo… pero no sintió nada… cuando los abrió nuevamente se encontraba sentada en la mesa Gryffindor en el gran comedor.
Pudo reconocer donde estaba al instante, era su cuarto año… el día después de que Harry había enfrentado a Lord Voldemort y Cedric Diggory había fallecido… recordaba aquel día a la perfección.
— Fue muy macabro, ¿no? — preguntó una voz que Hermione reconoció al instante. Ron Weasley estaba desayunando a unos pocos metros de ella. Había un bullicio ensordecedor en todo el comedor, la noticia de la muerte de Cedric había llegado a los oídos de todo el mundo.
Entonces comprendió, su yo del pasado estaba al lado de Ron mientras Harry se encontraba enfrente de ellos al otro lado de la mesa, su brazo estaba quebrado por lo que tenía un cabestrillo y unos cuantos rasguños y moretones en la cara por el incidente con Voldemort.
— Más que eso— le contestó con simpleza el Harry de hace un año mientras se llevaba a sus labios su bebida de jugo de calabaza.
Hermione se dirigió hacia donde estaban, tomando asiento a su lado se puso a examinarlo detalladamente aprovechando que este no notaba la mirada de la castaña sobre él, nadie podía hacerlo pero… ese Harry era tan diferente. Tenía puestos sus anteojos pero el brillo de sus ojos seguía siendo visible mientras que los del actual eran unos hermosos ojos jade que nunca delataban sus emociones… ya no tenían ese brillo, no tenía ojeras a comparación del actual y tenía una hermosa sonrisa de sinceridad… al parecer en ese momento no había ocurrido nada… aun.
— ¡Al fin! — exclamó la pequeña Hermione de 14 años, la castaña del presente se le quedo viendo horroriza… su cabello estaba completamente alborotado, se veía horrible, ahora entendía porque nunca tuvo muchos pretendientes… pero su atención se distrajo al notar una parvada de lechuzas.
Miles y miles de estas atravesaban la ventana que estaba encima del gran comedor, eran sin lugar a duda de padres preocupados por sus hijos por lo que había sucedido el día anterior.
Después de todo el periódico "El Profeta" no había perdido la oportunidad de poner en su página principal "El elegido y sus cuentos" diciendo que Harry no era más que un mentiroso al decir que*"El—que—no—debe—ser—nombrado" había vuelto… ese era el motivo por el que miles de padres habían escrito a sus hijos preguntándoles como se encontraban y detalles de lo acontecido.*
La vista de la castaña se fijo nuevamente en el trío de oro, su yo del pasado sostenía firmemente el periódico mientras lo leía con velocidad, Ron tenía en sus manos una carta de su madre… lo que en verdad le llamo la atención era que incluso Harry sostenía un sobre en sus manos, en el momento no puso mucha atención como era obvio… ¿Quién la habría enviado? Harry casi nunca recibía correo de nadie… la vista de la Hermione del presente no quitaba los ojos de aquel extraño sobre. Miro como Harry lo abría lentamente y sacaba de él una carta extendiéndola y comenzando su lectura… se acercó aun más a él para poder leer su contenido que era bastante extenso y con una horrorosa letra manuscrita
Harry Potter:
¿Impresionado de tener una carta, cierto?
Lee con mucha atención y no le cuentes/muestres a nadie su contenido… si eres inteligente claro.
Hoy a las3 de la madrugadael director Dumbledore tendrá una visita muy peculiar en su despacho, créeme será de tu interés. Me han contado que posees una capa de invisibilidad, este es el mejor momento parausarla. Si eres de corazón frágil más te vale no ir ya que veras y escucharas las cosas más importantes y desilusionantes de tu vida. Te escribo esto porque me he cansado de que seas uncobarde, el mundo mágico entero está sufriendo por tu culpa, idiota deja de una vez de jugar al maguito frágil y aprende cosas de provecho.
¿Crees que el hechizo "Expelliarmus" servirá contra Voldemort? ¿Crees que un "Desmaius" lo vencerá? ¡Eso es pura mierda!
Aprende algo cobarde, deja de escudarte en las faldas de Dumbledore. Me han contado que tuviste un enfrentamiento contra Voldemort ¿Cómo te fue? Adivino, te venció sin siquiera levantar un dedo.
La muerte del Diggory fuetuculpa, él era mil veces mejor hechicero que tu…se sacrifico por ti,por "el estúpido niño que vivió"al menos regrésale el favor matando de una vez por todas a su asesino,el mundo no puede estar esperando toda la vida hasta que estés listo Potter.
Esperoque lo que veas hoy en la madrugara te haga entrar en razón.
PD: En el armario de pociones de Snape existe una pócima, "Inteligible****Indo" es su nombre, sirve para ser indetectable ante cualquier hechizo y elimina los efectos de este… ¿Te será útil para tu cita no crees? No dudo que hayas sido tan estúpido como para pensar que la simple capa engañaría a Dumbledore.
Con mis peores deseos
A.
Hermione se quedo inmóvil… ¿Quién le había mandado semejante barbaridad? Pero la firma solo tenía una "A". Haya quien haya sido el autor al parecer le tenía mucho odio a Harry ya que inclusive se había tomado la molestia de poner énfasis en las oraciones más dolorosas… pudo notar como a este se le llenaban los ojos de lagrimas y guardaba rápidamente la carta de nuevo en su sobre y se quitaba los lentes para limpiarse los ojos.
Hermione vio con molestia como ninguno de sus amigos lo habían notado… como nadie le preguntaba que le pasaba…
— ¿Qué es eso? — preguntó Hermione del pasado sin interés mientras seguía leyendo el periódico.
— Nada— respondió el azabache mientras seguía comiendo… nadie preguntó mas…
Entonces el recuerdo comenzó a distorsionarse, el gran comedor y toda la gente comenzó a borrarse lentamente, la castaña se puso de pie rápidamente al entender que estaban cambiando de recuerdo.
De un momento para otro el comedor entero desapareció… ahora se encontraba en el pasillo que estaba enfrente de la gárgola que llevaba hacia el despacho de Dumbledore. Confundida se giró hacia todas partes, pero no había nadie allí… entonces un movimiento cerca de ella captó su atención…
Justo a un lado de la gárgola gigante se encontraba una cabeza flotante de un chico de 14 años, al parecer la cabeza de Harry era la única descubierta ya que lo restante de su cuerpo estaba bien cubierto por la capa de invisibilidad haciendo que desapareciera completamente, sino hubiera sido porque saco su cabeza Hermione no se hubiera dado cuenta de su presencia. El aludido miraba a todas partes en busca de algo… o alguien, al parecer le había hecho caso a la carta y la castaña dedujo que eran cerca de las 3 de la mañana… algo pasaría, aunque no hubiera nadie en aquel pasillo más que Hermione y el rostro flotante del azabache la tensión en el ambiente era sofocante, aunque después de unos minutos la cabeza desapareció dejándola sola.
Per, repentinamente, justo al fondo del pasillo dos figuras aparecieron. Estaban completamente cubiertos por una túnica negra que ocultaba su cuerpo y una capucha que escondía perfectamente sus rostros, su caminar era apresurado daba a entender que huían de algo, o querían salir de aquel lugar lo más rápido posible. Su complexión fue lo que le llamo la atención a Hermione, uno era alto y fornido, un hombre probablemente mientras que el otro era más bajo y delgado, su caminar elegante y agraciado le indicó que se trataba de una mujer. Hubiera pensado que eran dementores si no hubiera sido por el hecho de que podía ver perfectamente sus pies sólidos pisando el suelo… y ninguna aura de soledad la había rodeado. Se giró a ver el lugar donde antes se encontraba Harry, pero este se había ocultado en la capa de invisibilidad por lo que no lo pudo divisar. Pero seguía allí, sin duda alguna. Aquellas personas encapuchadas se acercaron rápidamente a la gárgola, uno al lado del otro, la castaña no se quedo atrás y los siguió colocándose a sus espaldas
— Galletas de nuez— pronunció el más alto, su voz era calmada pero al mismo tiempo grave… se trataba de un hombre.
La gárgola comenzó a girar dejando ver las escaleras escondidas que ocultaba. Sin más aquellos desconocidos comenzaron a subirlas con Hermione y Harry pisándoles los talones. Al llegar a la puerta el más bajo tomó el picaporte y entró, seguido por el más alto, cuando entraron estos la castaña pudo distinguir solamente un pie cruzando la puerta de igual manera, al parecer Harry se había colado dentro junto con ellos. Cerraron la puerta justo cuando ella iba a entrar, estaba a punto de molestarse cuando recordó que era un recuerdo… así que podía atravesar objetos sólidos si se lo proponía… ¿Verdad? Así que, con algo de miedo, dirigió su brazo hacia la puerta… increíblemente este la atravesó, ya con algo más de confianza traspaso aquella enorme puerta de madera.
Al parecer al director Dumbledore le encantaba la decoración de su despacho, ya que este estaba completamente igual, nada se había movido ni siquiera un centímetro de su lugar. Las dos figuras habían tomado asiento justo delante del escritorio sin quitarse la capucha aun. Aquella situación era bastante… extraña, la tensión en el ambiente era sofocante, la mirada ojimiel buscó a Harry por toda la habitación en vano, al parecer este ya estaba muy bien escondido en algún rincón.
— Hace tiempo que no nos veíamos— dijo Dumbledore con cortesía mirándolos sonriendo, este tampoco había cambiado nada. Su cabello color plata caía suavemente hasta su cintura agarrado en una media coleta, tenía puesta una túnica verde. — Con su permiso.
Dicho esto se uso de pie y comenzó a hacer unos movimientos con la varita, hechizos para que nadie entrara/escuchara/interrumpiera aquel momento y que, sin duda alguna, revelara si alguien mas estaba en la habitación… la castaña miro hacia todas partes buscando alguna pista de que Harry quedaría al descubierto… pero nada. Al parecer el azabache había seguido las instrucciones de la carta y se había tomado aquella poción para hacer lo indetectable.
— Listo— murmuró mientras volvía a tomar asiento y miraba sonriendo a aquellos intrusos— ya nadie nos molestara.
— Ya era hora Albus, esta túnica me estaba asfixiando— habló por primera vez la mujer, su voz era suave y encantadora.
Finalmente, después de tanto esperar, se quitaron las capuchas al mismo tiempo, dejando observar sus rostros… Hermione no puedo evitar soltar un gritito mientras se llevaba las manos a la boca y caminaba unos pasos hacia atrás impresionada.
Sintió como su cerebro entraba en una clase de crisis mental al entenderlo… al captar lo que estaba sucediendo… por fin comprendió el comportamiento de Harry, finalmente su mente había entendido aquella verdad, pero aun así seguía habiendo tantas preguntas y tan pocas respuestas… pero su mente estaba en estado catatónico… su sistema mental había entrado en un completo colapso, gracias a Merlín una silla se encontraba a sus espaldas, se sentó mientras no dejaba de examinar los rostros de aquellas personas… de examinar cada rasgo, cada expresión… aun tenía esperanzas de que su mente le estuviera jugando una mala pasada… pero no, no podía estar confundida.
James y Lily Potter se encontraban en esa sala, se encontraban respirando, se encontraban vivos. Algo debía de estar mal… pero no había manera de negarlo, sin lugar a duda eran los padres de Harry, y estaban en la misma habitación que él en ese momento…
James tenía el pelo negro algo canoso, sus gafas resbalaban lentamente por su nariz, se notaba que tenía algunas arrugas por la edad pero aun así lucía bastante bien, en sus años mozos había sido muy bien parecido. Era la versión adulta de Harry, los rasgos del joven azabache los había heredado de su padre, aquel señor miraba con emoción al director con sus ojos chocolate… su mano izquierda aun tenía puesto un anillo de oro, un anillo de compromiso.
Su esposa, Lily era increíblemente hermosa, ni siquiera las fotos que había visto la castaña le hacían justicia a la belleza de aquella mujer. Su cabello pelirrojo claro caía hasta la mitad de su espalda, su cara estaba radiante de alegría mostrando una sonrisa perfecta. Su rostro se encontraba perfectamente cuidado, sin rastro alguno de arrugas o manchas de la edad mientras que sus ojos jade relucían con felicidad… idénticos a los de su hijo.
Hermione no cabía en su asombro, ¿Cómo seguían con vida? ¿Por qué no habían criado a su hijo si era así? ¿Cómo pudieron ser tan cínicos? Su mente empezaba a volver**su funcionamiento mientras su vista no se apartaba de los Potter.
— Ha pasado tanto tiempo profesor— dijo James con alegría, al parecer los ponía felices volver a rencontrarse.
— Catorce años, para ser exactos— puntualizó Dumbledore, catorce… la edad de Harry.— ¿Cómo están Alex y Alice?
¿Alex y Alice? ¿Serían sus parientes?... no, no podía ser. Tenía que haber otra explicación… la había… pero se negaba rotundamente a pensarlo si quiera, Harry era hijo único después de todo…
— De maravilla, acaban de terminar el colegio— dijo la pelirroja con orgullo mientras su sonrisa se ensanchaba, sean quien sean aquellas personas al parecer eran muy apegados a ellos.
— ¡Me alegro escuchar eso! — exclamó Dumbledore con sinceridad mientras los miraba… Hermione quería saber quiénes eran— después de todo Beauxbatons y Durmstrang son escuelas de alto prestigio.
Con que Beauxbatons y Durmstrang... probablemente la tal "Alice" estudio en la escuela "Beauxbatons" que era una academia muy reconocida y de las más importantes en Europa, más exactamente se encontraba al sur de Francia.
Hasta donde la castaña sabía era una institución mixta, su nombre significa "Varitas Bonitas" en francés. El año anterior que se había celebrado "La copa de los tres magos" habían llegado a Hogwarts varias mujeres de aquella institución (todas muy hermosas cabe destacar) y se notaba que era una escuela muy exigente, sus principales requisitos son la elegancia y la disciplina. Lamentablemente Hermione pensaba que no era muy buena opción, después de todo en aquel lugar aprendías a comportarte y tener elegancia y estilo en todo lo que haces… sin embargo las personas que estudiaban allí estaban vacías, llenos de gala pero carentes en cuanto a magia se refería. El perfecto ejemplo era Fleur Delacour.
Mientras que Durmstrang era otra cosa. Si la escuela de Beauxbatons se enfocaba en la elegancia y dejaba de lado la magia aquella institución era todo lo contrario, allí se enfocaban en enseñar solamente sobre las artes oscuras. Se encontraba en Escandinavia, Bulgaria. Hermione recordaba con desagrado a los hombres que habían acudido a Hogwarts el año anterior… brutos en toda la extensión de la palabra. Eran rudos y volátiles, al parecer Durmstrang no era muy… sofisticado. Pero ¿Qué se puede esperar de una institución donde no aceptaban mujeres y aparte su director es un ex—mortifago? Eran discriminativos en cuanto a eso se refería, creían que tenían demasiado prestigio y que las mujeres eran solamente una distracción para los verdaderos hechiceros que eran los hombres. Aquello Hermione lo sabía porque su propio novio (ahora ex) se lo había dicho, Viktor Krum era un completo idiota. En conjunto aquella escuela era la peor opción que podías elegir de las 3 escuelas mágicas que existían… pero al parecer había sido la academia de "Alex".
— ¿Qué se puede esperar? Son Potter— aquellas palabras pronunciadas por James fueron el colmo… Harry no era hijo único, tenía hermanos mayores… si la castaña estaba hundida en la tristeza y en la sorpresa no se podía imaginar cómo estaría Harry.
— Claro, claro. Pero venimos aquí a discutir sobre su otro hijo, Harry— dijo algo irritado Dumbledore, como era obvio él también había notado lo discriminativos que eran aquellas personas— Como ya**han de saber, Voldemort ha vuelto.
Al escuchar esto Lily y James se estremecieron, al parecer tampoco les gustaba que dijeran su nombre.
— De eso mismo venimos a hablar, ¿Qué haremos? — preguntó la mujer, su tono de voz había cambiado de tierno y orgulloso a uno verdaderamente cargado de preocupación. Su miraba observaba a Dumbledore suplicante.
— No lo sé, esto ha complicado de sobremanera sus planes he de suponer— contestó el director.
— ¡Que si los ha complicado! Tendremos un asesino siguiéndonos— exclamó James mientras golpeaba la mesa con sus puños, eso era interesante… al parecer el objetivo de Voldemort**no era solamente Harry.
— El mundo mágico entero piensa que ustedes se sacrificaron por Harry— explicó Dumbledore tranquilamente. Era verdad, todo el mundo tachaba a Lily y James Potter de héroes… mientras que cobardes era la palabra que los definía— incluso él…
— ¿Qué? ¿No se ha enterado aun? — preguntó con ingenuidad la pelirroja, ese era verdadero descaro.
— Ustedes son sus ídolos… sería como decirle a un niño de tres años que papá Noel no existe— puntualizó… bueno, al parecer el niño acababa de enterarse de la realidad después de todo.
— ¿Piensa…? ¿Usted piensa que quiere conocernos? — vaya, la madre de Harry era una verdadera cínica. Abandonar a su hijo y luego intentar volver con él era una verdadera desfachatez.
— Claro que quiere… pero cuando sepa los motivos… lo dudo mucho, ese chico es un verdadero genio sin embargo es muy rencoroso— expresó el director con tristeza. La castaña estaba de acuerdo con él, Harry nunca perdonaría algo así.
— Teníamos que escapar Dumbledore… teníamos que pensar en Alex y Alice… ¿Qué hubiera sido de ellos si en realidad hubiéramos muerto? — preguntó con voz suplicante el azabache, quería hacerle ver a Dumbledore la situación en la que se encontraban.
— Lo mismo que fue de Harry— repuso tajante**el director, al parecer él tampoco era fan de los Potter.
— Lo perseguía Voldemort… en la casa de mi hermana tendría una mejor vida…
— No, ustedes sabían cómo sería su vida. Lily tú estabas totalmente consciente de que Harry nunca sería bien recibido en aquel hogar, al igual que tu James— la voz de Dumbledore ya no era de paciencia, estaba perdiendo los estribos con aquellas personas…. Pero ¿Quién no lo haría? Si Hermione pudiera usar su varita…
— Teníamos miedo— susurró con voz quebrada, las lágrimas comenzaban a hacerse presente en sus ojos. Su esposo se acercó a ella abrazándola en un vano intento de consolarla.
— Bueno, díganos… ¿Cómo es él? — indagó James con curiosidad sin apartar sus brazos de su esposa.
— Sus ojos son idénticos a los tuyos Lily, al menos uno de tus hijos los heredó. Pero en lo demás… es la viva imagen de James. Su actitud no se parece a ninguno de ustedes, tiene la facilidad de hacer amigos rápidamente, es un genio con la varita… realmente nunca vi algo igual… ni siquiera yo fui tan bueno a**esa edad— la voz del profesor de escuchaba cargada de orgullo… parecía que era su hijo, después de todo él siempre lo vio como tal.
— Lo que pasa es que no ha visto a Alex recientemente, él sí que domina la varita— respondió.
Definitivamente aquellas personas no tenían aprecio alguno por su hijo menor, no les interesaba verdaderamente como era el o que hacia… ellos estaban ahí para hablar simplemente de cómo salvarse… eran unos egoístas, ególatras en toda la extensión de la palabra.
— Bueno, sobre Voldemort. No hay que preocuparse mucho del asunto, el pensará que están muertos sin mencionar que nunca los localizará en Estados Unidos— puntualizó, al parecer Dumbledore quería terminar con esa platica lo más pronto posible.
— Gracias a Merlín— pronunció Lily mientras suspiraba de alivio, al parecer su repentino llanto había parado… probablemente fue pura actuación.
— Entonces… ¿Sólo está detrás de Harry? — preguntó James con… ¿Felicidad? Su cara tenía una sonrisa.
Estaba más que encantado de que Voldemort no estaba tras de ellos, le fascinaba la idea de que sólo Harry fuera el que probablemente moriría… sus "padres" no eran más que unos perdedores, su vida y la de sus otros hijos les importaba más… ya no consideraban a Harry uno de ellos… hace mucho que no.
— Bueno, dicho esto creo que ya no hay más que tratar— finalizó Dumbledore mientras se ponía de pie dándoles a entender que tenían que desalojar.
— Espere— murmuró Lily con voz suplicante levantándose de igual manera— quiero… quiero conocerlo…
Hermione siempre había creído que Lily Evans fue una de las estudiantes más inteligentes que cruzaron Hogwarts, al menos aquello era lo que le hicieron pensar por las emocionantes anécdotas que contaban de ella… pero ahora veía que aquella mujer**era verdaderamente hueca. ¿Querer ver a tu hijo después de dejarlo a su suerte catorce años? ¿Ese no era verdadero cinismo?... o estupidez, al parecer a aquella señora no le quedaban las suficientes neuronas como para darse cuenta que su hijo la odiaría.
— No, lo siento mucho Lily. Eso crearía un verdadero trauma en Harry— contestó rápidamente y con firmeza el director, su vista se turnaba de Lily a James. Este último se había puesto de pie, Hermione pudo distinguir que había tomado su varita.
— Podemos mentirle… decirle que… no lo sé, ¡inventar algo! — definitivamente aquellas personas no eran estúpidas… eran lo que le sigue. Pero ya no podrían inventar nada, su hijo había escuchado todo… se había enterado de todo.
— He dicho que no. — pronunció con tono cortante el profesor mientras ponía una de sus manos sobre el escritorio y con la otra señalaba hacia la puerta… Lily y James Potter no tuvieron más remedio que abandonar la habitación.
— Oclumens— dijo la voz de Harry que se escuchaba bastante lejana.
De nuevo la sensación de estremecimiento recorrió todo su cuerpo. Aquel extraño sentimiento de ser absorbida por algo se hizo presente al tiempo que cerraba los ojos.
Al abrirlos nuevamente se encontraba sentada frente al lago Hogwarts, por fin había vuelto a la realidad… pero por alguna extraña razón sus ojos se habían llenado de lágrimas… se sentía increíblemente mal, ver la cruda realidad había sido mucho más fuerte de lo que pensaba.
— Duro, ¿no? — el azabache la observaba sonriendo fríamente… pero ahora comprendía aquella frialdad, al fin había entendido, por fin comprendía el dolor de su amigo.
— Harry…— sin más la castaña se echo a sus brazos.
Las lágrimas de Hermione salían de sus ojos sin parar mientras escondía su cabeza en el cuello de Harry, entendía su dolor, finalmente había comprendido su actitud… su frialdad, su negación por confiar en alguien.
Duraron un tiempo abrazados en el que ninguno de los dos dijo nada, su sola presencia lo decía todo… la castaña finalmente se alejó de él, sus ojos jade estaban completamente carentes de expresión mientras que los de ella mostraban verdadera comprensión. Aun así Hermione sabía que ver aquel recuerdo de nuevo le había dolido, en lo más profundo de su alma se había hecho un daño irreparable.
— Lo siento tanto…— murmuró mientras lo miraba a los ojos.
— Ya no me interesa— respondió con voz indiferente y una sonrisa fría.
— Pero alguna vez lo hizo— rebatió Hermione con seguridad al tiempo que se limpiaba los ojos con las mangas de su túnica.
En algún momento de su vida aquel muchacho se había perdido en tan dolorosos recuerdos, en algún punto del pasado aquella experiencia lo cambió totalmente, alguna vez Harry Potter se había sentido totalmente destrozado y traicionado al ver y escuchar aquella escena que la castaña acababa de presenciar.
— Hace mucho tiempo... ¿Ahora comprendes? — indagó sin borrar aquella sonrisa de sus labios.
— Sí — reconoció con sinceridad, después de todo ¿Quién no cambiaría su manera de ser al experimentar cosas tan horribles?— Aunque siguen habiendo cabos sueltos…
— ¿Cuáles? — preguntó con total disposición de responder las preguntas de la castaña.
— ¿Si nadie se sacrificó por ti entonces como…?
— ¿Sobreviví? — a completó sin inmutarse, Hermione asintió con algo de vergüenza— sencillo, la respuesta está en tu bolsillo.
Confundida se llevó las manos a los bolsillos sin comprender ¿En su bolsillo? Al notar un objeto algo duro en él su mente hizo un "Click" al tiempo que sacaba de él la piedra color jade.
La mirada de la ojimiel no dejaba de observar aquel objeto ¿Cómo era que…?
— Al parecer tienes mucho que contar aun— puntualizó Hermione sin dejar de examinar aquella piedra que tenía entre sus manos. Harry soltó una sonora carcajada al escucharla.
Cuando Hermione decía "Quiero saberlo todo" era porque en verdad quería saber todo, incluso cada punto y coma de la historia. Si ese era el caso entonces les quedaba una larga charla… pero, por lo menos ya no habría secretos, ya no habría mentiras y lagunas en su amistad… ella sabría todo de él, lo de sus padres, las piedras, Snape, el misterio, Fudge, Sirius… todo lo que sabía lo compartiría con ella.
— Al parecer si— murmuró sonriendo mientras tomaba aire para iniciar su historia, esta vez no habría legeremancia, esta vez sería su propia boca quien le narrará la historia.
Lo prometido es deuda... Ahí esta la verdad de los Potter!(:
Que les parecio?
Aun no cuento la historia de Harry completa, aun queda bastante pero tenganme paciensia porfavor. Esto de la escuela me esta volviendo loca, el examen de bachilleres se acerca por lo que tengo que estudiar :S
PD: ¿Les gusto?
PD2: Antonhy Black... espero que este capitulo no se te haga corto T_T fueron 11 paginas en word y 5331 palabras! Espero tu opinión y muchas gracias por tus comentarios(:
PD2: El examen de bachi se acerca asi que... pocimas Feliz Felicius son totalmente aceptadas...
Miles de gracias a todos lo que comentan!!!!