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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 11
Harry y Hermione se encontraban sentados en el lecho de un gran árbol, ambos sumidos en sus pensamientos especialmente Hermione quien no dejaba de observar aquella extraña piedra. Harry miraba sin ver a las montañas más lejanas mientras su mente examinaba cual sería la mejor manera de explicarle a su amiga los misterios de su vida, las mentiras, aquellas falsedades que alguna vez existieron… pero no era fácil… ¿Cómo podías explicar las mentiras más negras de tu vida? ¿Cómo revelar predicamentos que ni tú mismo entendías?
Era como encontrarle forma a los cuadros de Picasso, después de examinarlos y verlos desde la perspectiva del autor una minúscula parte de tu cerebro entiende su significado… pero solo una pequeña parte, sólo el autor de las pinturas lo comprende a la perfección, y por más que explique, por más que exprese lo que aquel cuadro significa para el... no todos lo verían igual.
— Como sabrás, mis padres huyeron, dejándome en la casa de mis tíos cuando cumplí un año de edad— comenzó a explicar con voz pausada mientras su mirada se enfocaba en la castaña quien no dejaba de ver aquel objeto.
— Si, si lo sabía— murmuró mientras intentaba enfocar toda su atención en lo que decía… pero no era tan sencillo, aquella piedra distraía su atención por alguna razón.
— Pues no se fueron al instante, es decir, Voldemort dio varios indicios de que yo estaba predeterminado a morir— agregó al notar la cara perpleja de Hermione. Harry soltó un largo suspiro, al parecer le tendría que explicar todo desde un principio.
— ¿Indicios? ¿Qué clase de indicios?— preguntó bastante frustrada ya que estaba poniendo todo su esfuerzo en entender aquella explicación… pero le era imposible, su mente no entendía porque Voldemort haría una cosa tan tonta como para dar pistas.
— Una profecía… una simple deducción, una suposición, una estúpida conjetura que determino que era yo… que era yo el que debía salvarlos de él— contestó, su odio y rencor al pronunciar aquellas palabras era notable.
Hermione se le quedó viendo sorprendida, nunca antes había escuchado a Harry quejándose por ser él quien tenía que luchar contra Voldemort… pero debía ser una carga muy pesada, que tus padres te hayan abandonado y que el mundo mágico te rechace por la simple razón de tener una cicatriz en forma de rayo en tu frente no debía de ser fácil. Desde pequeño el azabache tuvo que cargar con aquella responsabilidad, soportar las miradas del mundo entero… que todos lo tacharan por raro y ver a los padres jugar con sus hijos… debió haber sido duro, su vida estaba llena de maltratos y que, para rematar, él ni siquiera eligió su destino… el destino lo escogió a él.
Incluso ella más de una vez había maldecido a Merlín por haberle escogido aquel destino… Harry había sido tan bueno, desde el primer momento en que lo vio sentado en el vagón de aquel tren supo que él era especial.
— ¿Qué clase de profecía? — indagó aun más Hermione con la mirada sobre él, ¿Quién habría dictado semejante barbaridad?
—Sybill Trelawney… ¿Nunca te has preguntado cómo llegó aquí? — murmuró sonriendo maliciosamente mientras su mirada se perdía en el paisaje, la castaña se le quedó viendo interrogante.
¿Sybill? ¿Qué tenía que ver la maestra de Adivinación en todo esto? Ella no era más que una farsante, y claro que se había preguntado como semejante embustera había ido a parar a una escuela tan prestigiada como Hogwarts, había tenido que hacer muchos méritos en su entrevista sin dudar.
Su cerebro al fin comenzó a entender… Sybill tenía que impresionar al profesor Dumbledore al momento de su entrevista… ¿Qué mejor manera de hacerlo que dictando una profecía de Voldemort?
— Quieres decir… que ella…— comenzó a hablar entrecortadamente Hermione mientras abría ligeramente la boca dé la impresión, aun no lo podía creer del todo.
— Así es. Trelawney fue la que dictó la profecía… ella fue quien cambió el rumbo de mi vida— agregó con monotonía, su mirada se había quedado observando un punto inexistente en el lago.
— No lo puedo creer— murmuró, esa profesora había sido la culpable de que Harry nunca gozará de una vida plena y normal.
— No malinterpretes, no lo hizo a propósito— aclaró al notar que la cara de su amiga se había llenado de cólera— eso simplemente no se puede controlar…
— ¿Qué te parece si me lo explicas completo? — sugirió Hermione, Harry soltó un largo suspiro cediendo
— En ese tiempo el director Dumbledore estaba examinando muy seriamente la posibilidad de eliminar para siempre la materia de adivinación. Pero justo antes de tomar esa decisión le llegó un mensaje, al parecer Sybill solicitaba un puesto como maestra precisamente en esa materia.
El director aceptó, ya que como ella era la tataranieta de la famosa videnteCassandra Trelawneypensaba que sería igual de buena que ella… pero se equivocó rotundamente, al momento de llegar a entrevistarla se dio cuenta de que Sybill no era más que una farsante… un simple intento mal logrado de su tatarabuela.
Hermione retuvo la respiración mientras escuchaba atentamente cada palabra que su amigo decía… estaba impactada al enterarse de que la famosa "Cassandra Trelawney" había tenido una tataranieta tan inútil… sin embargo, nunca las había relacionado ni se le había cruzado por la mente que eran parientes. Después de todo Cassandra fue una vidente muy respetada, admirada por todo mundo ya que tenía el poder de predecir el futuro a su antojo… mientras que Sybill muy apenas lograba caminar sin tropezarse.
— Al notar que no era más que una pérdida de tiempo el profesor le dijo que esa materia sería eliminada del colegio y se dispuso a salir… estaba a centímetros de la puerta… tan solo a poca distancia… cuando Sybill la dictó, sus genes de videncia despertaron en ese momento por alguna razón— Hermione escuchaba como el tono de voz de su amigo se iba quebrando un poco más a cada palabra.
— ¿Que…? ¿Qué decía Harry? — preguntó Hermione, sus ojos se habían llenado de lagrimas al tan solo pensar en el hecho de que Harry había estado a tan poco de tener una vida normal… este la miró mientras sonreía de lado, al parecer le hacía gracia que la castaña fuera tan frágil.
— "El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca… Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el señor tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes..."— pronunció con un extraño tono de voz.
Se quedaron en silencio, sólo se miraban mutuamente. No había más que decir… "Uno de los deberá morir a manos de otro"… entonces si Harry no mataba a Voldemort…
Hermione no pudo más, se puso de rodillas y lo abrazó… lo abrazó como si fuera el último momento que tenían juntos, su rostro se enterró entre el cuello y el hombro de Harry mientras sus lagrimas comenzaban a caer sobre su camisa… un sonoro llanto por parte de la castaña se hizo presente. Este no sabía muy bien cómo reaccionar, sin embargo comenzó a acariciar con ternura la espalda de Hermione y a cepillar su cabello con sus propios labios.
Permanecieron así ¿Minutos? ¿Horas? ¿Segundos? No era muy claro, solo se quedaron abrazados y en silencio disfrutando la presencia del otro hasta que Hermione pudo controlarse, aun le quedaban muchas preguntas. Sus ojos revelaban la enorme tristeza en la que estaba inmersa la castaña mientras que los de su amigo estaban completamente carentes de expresión.
— Tus… tus padres… ¿lo sabían? — alcanzó a tartamudear entre sollozos mientras se sentaba nuevamente en su lugar y lo miraba expectante.
— Dumbledore les contó al instante— explicó sin tomarle importancia— al igual que un mortifago le contó al señor tenebroso, no estoy muy seguro como llegó a escucharla… sólo lo hizo.
— ¿Por eso huyeron? — indagó la castaña indignada, sus lagrimas habían parado de brotar
— "Nacido de los que lo han desafiado tres veces" mis padres lo habían enfrentado exactamente tres veces, "Vendrá al mundo al concluir el séptimo mes" nací el 31 de Julio— citó nuevamente la profecía ante la mirada de Hermione — "El señor tenebroso lo señalará como su igual"… no necesitaron esperar a que esta última se cumpliera.
— No saben de quien se perdieron— murmuró la castaña con ternura, Harry soltó un bufido mientras sonreía con sorna ante su comentario.
— ¿Sabes? Había otro como yo, otra persona pudo haber corrido mi suerte— expresó con tono melancólico.
— ¿A qué te refieres? — preguntó la castaña frunciendo el entrecejo.
— Otra persona cumplía las características de la profecía… Neville Longbottom.
La mente de Hermione nunca trabajo más rápido que en ese momento, los padres de Neville habían enfrentado a Voldemort numerosas veces al ser aurores, su cumpleaños era el 29 de Julio… Neville pudo haber corrido el infortunio que corrió Harry… si tan solo Voldemort hubiera reconsiderado y hubiera intentado matar a él…
La castaña sacudió la cabeza intentando despejarla. ¿Cómo podía pensar eso? Ella nunca había sido de las que le deseaba mal a los demás… pero no aguantaba ver como Harry había sufrido tanto… si tan solo hubiera sido Neville el que experimentará ese dolor.
— Pero a final de cuentas… mi sangre fue el punto crucial— dijo el ojijade con una sonrisa maliciosa en los labios, como si le hiciera gracia.
— ¿Qué? — Hermione no entendía lo que quería decir, después de todo Harry era de sangre mestiza… su madre había sido una hija de muggles al igual que ella.
—Voldemort, defensor de la pureza de sangre, curiosamente me vio como potencial rival a mí que soy mestizo como él y no a Neville que es sangre limpia…. ¿irónico no?— agregó como si fuera un chiste mal contado mientras aquella maliciosa sonrisa no desaparecía de sus labios… era como si le hiciera gracia el hecho de que Voldemort lo escogió por tener sangre mixta.
— Pero ¿Cómo sobreviviste? No entiendo como la piedra pudo salvarte— opinó Hermione mientras miraba aquel objeto que lucía tan inofensivo, no entendía como aquella hermosa piedra color jade pudo haberle salvado
— Eso es un poco más difícil de explicar. ¿Quieres una demostración? — preguntó seriamente pero con algo de sorna en su voz, al parecer pensaba que Hermione no iba a tener las suficientes agallas.
— Claro— dijo firmemente haciendo que se le borrara aquella sonrisa al instante.
— Bien, será un expelliarmus solamente— musitó a regañadientes— tómala firme.
La castaña le hizo caso al instante y tomó aquella roca entre sus manos apretándola firmemente mientras veía como su amigo sacaba su varita y la apuntaba hacia su dirección. Esta se quedó inerte esperando el hechizo que, sin duda alguna, haría que aquel objeto saliera volando por los aires.
— ¡Expelliarmus!— pronunció Harry haciendo que el hechizo saliera desprendido por la punta de su varita hacia Hermione… Pero justo antes de llegar a impactar contra esta, algo extraño sucedió.
La piedra se había tornado un color plateado y una especie de capa protectora color tornasol la envolvió, Hermione miró impresionada los hermosos colores de aquel escudo que la rodeaba.
Pero comenzó a sentirse extraña… era como si todas las fuerzas que tenía la estuvieran comenzando a abandonar… sentía como todas estas corrían a través de sus manos hasta llegar a la piedra. Aquella roca estaba absorbiendo todas sus energías… cuando pensó que se estaba a punto de desmayar, esa sensación se detuvo y aquella capa desapareció.
Su respiración era bastante agitada, aquello se había sentido bastante mal.
Miró impresionada como la varita de su amigo yacía a varios metros de él… al parecer el hechizo se había devuelto y lo había golpeado.
— Extraño, ¿eh? — indagó sonriendo al notar que ella estaba bastante impresionada por lo acontecido. La varita de este volvió rápidamente hacia su mano, al parecer la había invocado sin hablar.
— O me explicas o te mato— dijo bastante molesta viéndole de manera asesina, aquello no había sido nada agradable para el simplemente se burlara. Pero muy al contrario de intimidarse soltó una sonora carcajada.
— Verás, esa piedra te protege contra cualquier conjuro y lo devuelve… pero a cambio te quita energía— explicó mirándola con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Bromeas? ¡Si no te mata el hechizo te mata la piedra! — bufó llena de cólera.
— No, te tienes que acostumbrar simplemente. Después de un tiempo no sentirás nada, te paso eso porque no estás acostumbrada a una pérdida de fuerzas— le dijo con sorna— pero después es de verdad muy útil.
Hermione lo miró sumergida en su enojo, sabía que él tenía razón… Y eso la molestaba aun más, generalmente ella era la voz de la razón pero ese hombre estaba en lo correcto siempre.
— Entonces ¿Tenías esta piedra cuando Voldemort te hizo el "Avada Kedavra"? — preguntó para cambiar de tema.
— Exactamente, por eso tengo esta cicatriz— murmuró mientras se levantaba el pelo con sus manos mostrándole aquella marca en forma de rayo que tenía en su frente— si con el expelliarmus pierdes tanta energía ahora imagínate con una maldición imperdonable.
No podía imaginar eso, si con tan simple hechizo había provocado que la castaña casi cayera inconsciente no podía pensar que pasaría con un "Avada Kedavra" en especial contra un bebé. Al no poseer las energías necesarias se le había hecho un daño físico.
— Entonces ¿La maldición le rebotó a Voldemort? - indagó.
— Así es, aunque te parezca bastante cínico los Potter me abandonaron en la cuna diciéndole a Dumbledore que se tenían que ir lo más pronto posible— vaya, y Hermione pensaba que no podían caer más bajo— así que, se confió al ver que estaba solo…
— Y te lanzo la maldición sin más— a completó Hermione comprendiendo— hablando de tus padres… ¿Tienes hermanos también?
Casi lo había olvidado, en el recuerdo había visto como los Potter hablaban de "Alex" y "Alice" con tanto orgullo que parecían sus hijos… aunque una parte de su cerebro se negaba a creerlo, se negaba a ver que los padres de Harry pudieron haber sido tan viles como para abandonar solo a uno de sus hijos.
— Si— pronunció afirmando sus peores temores— Alexander y Alice Potter.
— ¿Cómo…?— comenzó a decir la castaña pero no sabía muy bien como formular la pregunta
— ¿Nunca te preguntaste porque se casaron tan rápido? Es decir, saliendo de Hogwarts es algo apresurado…
— Estaba embarazada— murmuró Hermione pensativa comprendiendo a donde iba, no había otra razón para las bodas prematuras en ese tiempo.
— Exacto, meses después de la boda nacenlos gemelos Potter— pronunció con sorna, pero no había tristeza en su voz o en su mirar… al parecer ya no le interesaban en lo absoluto aquellas personas.
— Gemelos…— repitió la castaña comprendiendo el motivo por el que habían salido del colegio al mismo tiempo— ¿Qué edad?
— El siguiente año cumplen dieciocho— expresó. Al parecer estaba muy bien informado.
— Los odias… ¿cierto? — le preguntó mientras analizaba sus expresiones, sería totalmente comprensible si este lo hiciera… después de todo ellos lo habían abandonado.
— No, me dan totalmente lo mismo— contestó con sinceridad, al parecer enserio no le importaba lo más mínimo lo que los Potter hicieron o dejaron de hacer.
— Ahora, me contaras que hiciste después del bosque— dijo Hermione para cambiar de tema al notar que su amigo había vuelto a su estado indiferente, no le gustaba hablar de su "Familia". Aparte de que esa duda la llevaba carcomiendo un buen rato.
— Comencé de nuevo— expresó de manera distraída mirando hacia las montañas, al parecer estaba recordando lo que había sucedido— quería librarme de todo lo que tenía que ver con los Potter…
¿Librarse? ¿Había tenido alguna vez algo de ellos?
— Así que me libre de la herencia. Averigüe cual era su cuenta de banco, cosa que no fue nada sencilla por cierto, y transferí todo el dinero que poseía— explicó.
Hermione no podía creerlo, prácticamente Harry tenía miles y miles de galeones en aquella bóveda del banco, hubiera podido sobrevivir fácilmente toda su vida dependiendo únicamente de esta… sin mencionar que habría quedado en la bancarrota al hacer eso.
— Así que era pobre y no tenía un hogar, pase del más rico y feliz mago… a un mendigo de la calle en un día… ¿Irónico? — murmuró con sorna, al parecer le hacía gracia las situaciones duras que había tenido que pasar— Tenía millones de cosas que hacer… pero primero tenía que resolver mi situación financiera.
Todo cambio un día que estaba caminando por las desoladas calles de Londres, era bastante tarde cuando observé aquella tiniebla… como si hubiera dementores alrededor… pero no era eso, había algo mas, tome mi varita y seguí caminando. Fue entonces cuando me di cuenta que se escuchaban gritos ensordecedores provenientes de un callejón oscuro… y no sé si te hayas notado que soy un poco dado a meterme en problemas...
Hermione rodo los ojos al escuchar eso ultimo, ¿Qué si lo había notado? Cuando veces habían podido ser expulsados por su culpa… pero no se arrepentía de nada, con él en las malas y en las peores. Aquella historia no le estaba gustando nada a la castaña.
— Así que fui… mortifagos, eso eran. Aproximadamente cuatro de ellos estaban torturando a un anciano que se encontraba tirado contra el piso rogando por piedad, pero lejos de escucharlo la palabra "¡Crucio!" no paraba de salir de sus bocas… con tanto odio, la maldición cruciatus no dejaba de azotar contra ese pobre señor… esa escena nunca la olvidare.
No pude contenerme más y salí de mi escondite… diría que combatimos, pero en realidad no. Deberías saber que los mortifagos actuales dejan mucho que desear… los maté a todos…
Al terminar de contar eso se le quedó viendo a Hermione de manera expectante, como si esperará que esta saliera huyendo y gritando que Harry Potter era un asesino… pero esta se quedo tranquila en su lugar, ella estaba casi segura que su amigo había matado más de una vez, sólo acababa de confirmado… pero seguía sin importarle, ella entendía.
— Al terminar, ayudé a aquel pobre anciano. Se veía bastante mal, al parecer lo habían estado torturando un buen rato… pero estaría bien. Me senté junto a él esperando a que reaccionara… cuando por fin lo hizo me miró y después miró los cuatro cuerpos que estaban en el piso…
Para mi sorpresa no se asustó ni nada parecido, me miró con alegría y me lo agradeció, me quedé anonadado ante su actitud, era muy viejo unos 74 años ya… Comenzó a preguntarme porque lo había salvado, le expliqué que había escuchado sus gritos y que fue un acto reflejo… me sonrió… me dijo que se llamabaFranklin Bonhamtataranieto deMungo Bonhamy dueño del hospital "San Mungo"
Hermione soltó un gritito de sorpresa, Mungo Bonham había sido el fundador del hospital para heridas y dolencias mágicas, el más importante en todo el mundo. Allí acudían magos de todas partes buscando solución para sus enfermedades (algunas muy extrañas cabe destacar) Y desde entonces este le había pertenecido a la familia Bonham pasándolo de generación en generación. Su descendiente Franklin Bonham había tomado poder sobre el hospital hacia ya unos cuarenta años.
— Me explicó que no tenía hijos ni ningún familiar cercano, que su muerte estaba próxima y le preocupaba de sobremanera que si llegaba a morir al no tener un heredero el hospital quedara a manos del ministerio.
Dijo que quería que el hospital quedara en buenas manos, de alguien humilde de buen corazón que se preocupara por los demás e hiciera un buen trabajo con "San Mungo"… me ofreció el hospital…
De nuevo, otro gritito de impresión salió de los labios de la castaña… ¿Le habían ofrecido el hospital mágico más importante del mundo? Aquel lugar era una verdadera mina de oro, sus dueños se hacían millonarios al instante… pero ¿Un adolescente tomaría las riendas de un hospital?
— Como en ese tiempo usaba ropa bastante desgastada le dije que no se dejara llevar por mi apariencia, que yo no tenía buen corazón y que aquellos mortifagos no eran las primeras personas que mataba…
El solo se rio, me dijo que había alcanzado a ver como acababa con ellos y que se había dado cuenta que no era la primera vez que lo hacía, que tenía buen corazón de otra manera simplemente hubiera dejado que un viejo como él me entregara el hospital, que era humilde ya que en mis ojos se podía distinguir que nunca tuve ni tenía una vida fácil. Le dije que si la había tenido, que antes era rico y feliz… me contestó que no me engañara a mí mismo, que el día siguiente firmaría los papeles que me harían dueño del hospital.
Era increíble, era totalmente desconcertante lo inteligente que era la vida… "todo se devuelve" Harry había sufrido cosas inimaginables… y cuando menos se lo esperaba heredaba el hospital más importante de todo el planeta.
— Lo ayudé a llegar a su casa ya que seguía muy débil, tenía una hermosa mansión y me invito a pasar… le dije que no me sentiría cómodo pero me obligo, adentro comenzamos a conversar acerca de mi vida… no podía engañarlo, le dije que mi nombre era Harry Potter. Gracias a Merlín no le dio un paro cardiaco allí mismo.
"¡Harry Potter! ¿Qué hacías vagando en las calles?" fue su comentario… no estoy muy seguro porque, pero aquella persona me inspiro mucha confianza… le conté todo, mis padres, Dumbledore, Snape… el me escucho hasta el final. Yo esperaba que me echara de su casa y que después llamaría a los medios diciendo que tenía una noticia espectacular… pero en lugar de eso llamo a su notario... esa misma noche me hice dueño del hospital.
Entonces todo comenzó a cobrar sentido, hacía varios meses la castaña había visto en la portada de el profeta "Cambios revolucionarios en el hospital" cuando leyó la nota se entero que el hospital tenía otro dueño, y que este había le cambiado infinidad de cosas, desde despedir personal y contratar nuevo hasta crear una nueva política. Al parecer estos cambios habían mejorado de sobremanera la eficiencia del hospital… pero se desconocía la identidad del nuevo heredero, al parecer este había preferido el anonimato.
Hasta ahora Hermione no le había tomado mucha importancia… pero ahora que sabía que Harry Potter era el nuevo dueño le importaba de sobremanera.
— Eres… millonario…— atinó a decir ante la impresión que esa noticia le había causado, si bien Harry antes era rico su fortuna no se comparaba con lo que tenía ahora.
— No, no lo soy— explicó tranquilamente— según iba llegándome el dinero que el hospital me proporcionaba lo iba gastando, transferí una gran suma de dinero a la cuenta de los Potter, lo equivalente a lo que había gastado podría decirse.
— ¿Y? Aun así te sobra por montones— expresó Hermione
— No soy de esa clase. El dinero no es, ni será de gran importancia para mi… lo que si me interesa, es el poder— agregó, la castaña puso ver como sus ojos brillaban suavemente al pronunciar eso— no me conformaba con el hospital así que… compre el callejón Diagon.
¿Qué? ¿Es que no tenía límites? Si de por si el hospital le proporcionaba ingresos inmensos ¿Aparte dueño de ese callejón mágico?
— No fue tan fácil convencer al dueño, pero ante cierta suma de galeones cedió— expresó con molestia, al parecer no le agradaba la idea de que la gente le tomara tanta importancia al dinero— me hice dueño de todos los apartamentos que este contiene, me pagan la renta que es una suma considerable de dinero… prácticamente me hice dueño del mundo mágico en tan solo una semana.
Hermione sabía que tenía razón, al poseer San Mungo y el Callejón Diagon el azabache tenía un poder inmenso, ni siquiera el ministerio poseía semejantes propiedades.
— Entonces, al tener mi vida un poco más estabilizada volví a la búsqueda. Aun tenía millones de dudas.
— ¿Sobre qué? — preguntó la castaña sin comprender totalmente.
— Sirius Black… ¿Por qué lo encarcelaron? —le preguntó a la castaña sonriendo de lado, los ojos de Harry no mostraban absolutamente nada, como si esos temas no tuvieran importancia alguna para el…
Pero es verdad, habían encarcelado a Sirius durante doce años por el cargo de haber traicionado a los Potter. Pero eso era algo que Hermione no entendía hasta la fecha, Sirius odiaba hablar de su pasado.
— La verdad… no lo sé— dijo con sinceridad y viéndolo interrogante.
— Lo mandaron a Azkaban por "traición" ya que el supuestamente era el guardasecreto. Un guardasecreto es el que sabe la localización de algo, sin embargo no puede nunca hablar de él ya que solo él lo sabe— explicó, sin embargo la castaña seguía sin comprender—
Veras, la historia era que cuando los Potter se enteraron de que Voldemort venía tras de mi solicitaron como guardasecreto a Sirius Black, este estaría bajo el encantamiento "Fidelio". Entonces él, y solamente él sabía la ubicación de los Potter y podía revelarla… pero nadie más que el.
— Y ante la supuesta muerte de tus padres pensaron que Sirius había sido el culpable— comprendió la castaña, el azabache asintió sonriendo.
— Y el ministerio lo mando sin juicio previo a Azkaban— termino— pero ¿Por qué lo mandarían si nunca hubo muerte alguna?
Por fin había captado lo que su amigo intentaba decirle, los Potter nunca habían muerto no había razón por la cual acusar a Sirius de dicha traición… a menos claro que…
— Algunas semanas después decidí colarme en el ministerio, tuve que perfeccionar varios aspectos para esto. Pero por fin, lo logre sin más preámbulos llegue a la oficina del único que podría saber lo que necesitaba: Cornelius Fudge.
La castaña se encontraba en un completo estado de shock, pensar que su amigo podía llegar hasta los extremos de leer todos los libros, memorizarse todas las pociones y hechizos, perfeccionar cada aspecto con la varita, hacer hechizos sin la necesidad de pronunciarlos y en teoría llegado a ser el mejor hechicero solo porque se lo proponía era bastante abrumador.
Pero le encontraba cierto sentido, después vivir tantos engaños era totalmente comprensible que quisiera la verdad.
— Llegué a su despacho, como es obvio no me vio… ni siquiera se enteró de mi presencia. Utilicé el hechizo "Legeremens" y lo vi… al fin lo comprendí… ya no necesitaba nada más…
— ¿Qué… que viste? — tartamudeó la castaña algo colmada ante la actitud misteriosa de Harry.
— Los Potter sobornaron al mismísimo ministerio… para encarcelar a Sirius Black— pronunció finalmente.
Si antes Hermione aborrecía a los Potter ahora los odiaba en toda la extensión de la palabra, ¿Qué clase de gente haría eso? Solo la verdaderamente enferma, mandar a Azkaban a tu mejor amigo no tenía perdón. La castaña no cabía en su cólera, ahora entendía el desprecio de Harry.
— ¿Por qué? — preguntó intentado mantener el control, necesitaba tener la cabeza fría para examinar la situación.
— Él les dijo que eran unos verdaderos cobardes, que él me cuidaría como su propio hijo si era necesario. Pero los Potter no son de los que dejan rastros, sabían que si Sirius llegaba a contar algún día la verdad el mundo mágico los aborrecería— explicó con monotonía como si hubiera explicado aquello miles de veces— así que hicieron lo que mejor saben hacer, se deshicieron de él. Le ofrecieron al ministerio millones de galeones. Y si algún día llegaba a salir de prisión ¿Quién creería la palabra de un asesino?
Nuevamente el azabache tenía razón, al parecer este había buscado por mar y tierra hasta averiguar la verdad completa, sin lagunas. Ahora entendía perfectamente porque el azabache quería matar al ministro Fudge… venganza.
Hermione pensó con ironía que Harry sería un excelente agente del FBI, tenía todo lo necesario: terco, todo un genio, indiferente y la mayoría del tiempo estaba encerrado en su mundo… ¿Por qué carajo estaba pensando en eso?
— No tienen límite— susurró. Es decir, abandonar un hijo era ya de por sí mucho, criar a los otros y olvidarse del que abandonaron era un completo descaro, meter a la cárcel a tu mejor amigo era imperdonable.
— Dímelo a mí— musitó. — Después de unos días de enterarme decidí que aun existían cabos sueltos, ¿Qué pasaba conPeter**Pettegrewentonces?
Nuevamente la mente de Hermione comenzó a trabajar, Peter era el que supuestamente había engañado a los Potter ya que en último momento Sirius Black le había contado la ubicación de los Potter… y este había sido el verdadero traidor… pero, ¿Cuál traición?
— Después de semanas de búsqueda, al fin di con él. Se escondía en un pequeño pueblo al oeste de Francia, leí sus recuerdos… pero al parecer este piensa que los Potter murieron realmente. Alguien los modificó e insertó recuerdos falsos.
— Entonces ¿Voldemort piensa que están muertos? — indagó, si Peter siempre había sido el informarte del Voldemort, entonces él pensaría de igual manera.
— ¿Crees no los hubiera matado ya si no creyera eso? — Preguntó de vuelta— Si, al parecer después de su regreso no recordaba muy bien lo sucedido aquel día. Así que decidió pensar lo que todo el mundo: Lily y James se sacrificaron para salvar a su hijo, decidió creer que él había sido el autor de semejante masacre.
— Vaya pelmazo— murmuró, pero era cierto. El más grande hechicero oscuro había optado por pensar lo que los demás en lugar de averiguar la verdad…— ¿Qué paso con Peter?
— Digamos que ya no se interpondrá en mi camino— contestó pensativo, la castaña trago saliva algo nerviosa ante el comentario.
Aquella mirada jade se volvía a perder en la nada, por alguna extraña razón Harry tenía por costumbre perderse rotundamente en sus pensamientos perdiendo por completo la noción del tiempo y del espacio.
— Por cierto ¿Quién te dio esta piedra? — preguntó la castaña con su mirada perdida en aquella roca, quien hubiera imaginado que tenía semejantes poderes… aun así tenía una belleza inigualable, era hermosa y distraía fácilmente la atención de Hermione.
— Es lo único que no les devolví— le contestó con frialdad mientras miraba aquel objeto con… ¿celos? — después de todo me es bastante útil…
— Teerabastante útil— le corrigió con recelo. Había pasado a su poder desde que el azabache se la obsequio meses atrás.
— No te enamores de ella, Hermione— le advirtió con voz llena de sabiduría al notar la mirada con la que la castaña observaba aquel objeto.
— ¿Qué?
— Se que te parece hermosa, pero no es muy práctico que la lleves a todas partes. — le sugirió el ojijade.
Nuevamente estaba en lo cierto, si alguien la atacaba por accidente podría hasta perder la conciencia. Se guardó a regañadientes aquel objeto en el bolsillo mientras su vista no se apartaba de Harry quien la veía de igual manera.
— ¿Qué hiciste después que ocurrió eso? — preguntó Hermione, intentando retomar la historia, sabedora de que no había llegado a las partes más temibles de esta
La mirada de Harrycambió a una nostálgica enfocándose en el suelo, al parecer sus recuerdos habían distraído su atención… y no parecían ser agradables.
—Seguía estando resentido contra el mundo… aunque no quisiera mi mente siempre comenzaba a hacer planes para asesinar a los Potter… no, no sólo a ellos. Prácticamente quería venganza contra todo el planeta… y el saber que podía hacerlo si me lo proponía era una idea que me consumía día a día
Entonces me fui trastornando, mis sentimientos no me dejaban pensar con claridad. Tenía los problemas de mi vida solucionados, era millonario dueño de los edificios más importantes… aun así sentía un vacio… una necesidad. Simplemente no podía permitir que el mundo descansara tan tranquilo mientras en el pasado ellos fueron los culpables de mi sufrimiento…necesitaba venganza.
Un estremecimiento recorrió el cuerpo entero de Hermione, ¿Qué había hecho Harry?... aquello lo había dicho con un tono un tanto fantasmagórico… si lograr poner de nervios a la castaña había sido su objetivo, pues lo había logrado.
Pero este miraba firmemente el pasto que tenía a sus pies, mientras relataba su historia solo sus labios se movían sin embargo su rostro no mostraba expresión alguna.
— Sabía que podía fácilmente vengarme de todo el mundo mágico, que podía crear un caos mundial como castigo a los hechiceros que alguna vez me maltrataron o lastimaron. Sabía que podía, pero también estaba consciente que no debía.
Después de semanas de pensarlo… me decidí, yo no era el problema… mis sentimientos eran los culpables de aquellos deseos de venganza que poseía.
Realmente aquella historia comenzaba a sacar de sus casillas a Hermione, esta empezaba a sentir la desesperación a cada palabra que Harry relataba… era bastante extraño, como si ella misma pudiera experimentar lo que alguna vez Harry sintió.
— Decidí que estos me eran completamente inútiles e innecesarios, que lo único que hacían era evitar que pensara con claridad… así que hice lo que ningún hechicero había podido o querido hacer…
— ¿Qué… que hiciste? — tartamudeó. Aquel se había convertido en un verdadero relato de drama, el ojijade narraba todo con monotonía… pero había un deje fantasmal en su voz.
— Inventé un hechizo, un conjuro perfecto para la ocasión… "Insensus" — finalizó con un amago de sonrisa en sus labios, un gritito ahogado se escapó de los labios de la castaña.
No había que ser genio para descifrar el efecto de aquel hechizo… "sensus" significaba "sentimiento" o "sentido" en latín, eso Hermione lo había aprendido cuando su propia madre tomaba clases online sobre las diversas lenguas muggles, en aquel momento le había parecido una total pérdida de tiempo… pero ahora veía que tal vez funcionaban
— ¿Qué…? ¿Qué hace? — preguntó temerosa. Ella sabía la respuesta, ella misma lo había descifrado, pero quería escucharlo de sus labios
— Encierra las emociones de la persona, es como si las guardara en una caja en su interior para siempre…— musitó mientras sus miradas se encontraban
Ahora todo tenía sentido, los ojos vacíos, aquella indiferencia, aquella frialdad sin precedentes… no era porque estuviera molesto, resentido ni nada por el estilo… era porque sus emociones estaban encarceladas en su interior, literalmente hablando.
Por segunda vez aquel día los ojos de Hermione comenzaron a humedecerse, había sido tan ingenua al pensar que Harry podría llegar a sentir algo por… agito la cabeza alejando aquellos pensamientos de su mente, el azabache no sentía nada… no podía sentir.
— Por favor… dime que existe un contra-hechizo… dime que hay una manera de revertirlo— rogó entre sollozos. Odiaba llorar, realmente detestaba la idea de que Harry de diera cuenta lo devastada que la había dejado aquella notica.
— No lo sé, yo creé el hechizo mas nunca se me cruzó por la mente la manera de revertirlo— murmuró con sinceridad mientras miraba los ojos de Hermione, esta también lo miraba a él… ahora notaba como aquellos hermosos ojos jade eran más parecidos a las cuencas de un cadáver.
— ¿No… no sientes nada? — alcanzó articular.
— Sólo las emociones verdaderamente fuertes, como hace rato con Moody— la castaña recordó lo iracundo que se veía Harry en aquella clase. — prácticamente he inventado la cuarta maldición imperdonable…
No había manera de negarlo, aquello era más maldición que hechizo. Ningún mago ni bruja la usaría jamás, ni siquiera contra sus peores enemigos… y mucho menos contra ellos mismos, como había hecho Harry.
— Inventa el contra-hechizo— le rogó nuevamente con su mirada puesta sobre él, quería que Harry volviera… y esto nunca pasaría si no podía sentir nada.
— Aunque lo hiciera sería demasiado peligroso, al momento de efectuarlo todas las emociones que tengo guardadas serían libres al mismo tiempo… lo que sería peligroso de sobremanera, me crearía un gran trauma si no es que la misma muerte— le contestó sonriendo de lado.
— ¿Quién más lo sabe? — preguntó, no quería meter la pata y comentarle aquello alguien equivocado.
— Dumbledore, Sirius, y próximamente Moody— respondió con indiferencia.
— ¿Qué dijeron? — indagó, las lagrimas se habían detenido ya que estaba más que convencida de que volvería a traer los sentimientos del azabache, costase lo que costase.
—Se sorprendieron de mi valor al pronunciar aquel conjuro contra mí y murmuraban sobre eso el día de mi visita; lo que no saben es que fue mi cobardía la que me guió a tomar la salida fácil.— dijo con una voz llena de sabiduría, aquellas palabras sonaban poéticas cuando salían de sus labios… pero a fin de cuentas tenía razón, aquella había sido la solución más fácil.
— Por eso tus ojos ya no muestran nada…— musitó más para ella misma que para Harry… pero al escuchar aquello sonrió mientras la miraba apremiante, al parecer le sorprendía que lo hubiera notado.
— Pienso que la belleza de la mirada se adquiere con el tiempo. Si la mirada contempla cosas de horror, visiones aterradoras en el paso de su vida, la mirada se ensombrece, se despinta. Sin ve cosas de absoluta maravilla, se embellece. Si nada tiene sentido, simplemente se estanca, queda muerta, neutra.
Hermione lo observó con la boca ligeramente entreabierta, era alucinante la manera en que Harry miraba las cosas. Incluso la forma en que las expresaba era hermosa, definitivamente había sido poeta en otra vida, era tan bello… incluso contagiaba a la castaña de la sabiduría de aquellas palabras… aquello lo había entendido a la perfección.
— En mi vida nada tiene sentido, Herms. — finalizo sin dejar de usar esa tonada poética impregnada en su voz.
— Definitivamente tú fuiste poeta en tu vida anterior— expresó aun sin salir de la impresión, el azabache soltó una sonora carcajada mientras la veía— Quizá Shakespeare.
— Y… ¿eso te gusta? — le preguntó cuando paro de reírse, al parecer aquel comentario lo había puesto de buen humor.
¿Gustarle? ¡Le encantaba! ¡Le fascinaba! Adoraba esas frases tan hermosas que salían de sus finos labios de manera tan natural. Si Harry se veía bastante inteligente y bien parecido de lejos cuando lo conocías descubrías que era un verdadero genio y que su rostro no era el único atributo de aquella persona, su inteligencia y su cultura lo hacían aun más interesante.
Él era inexplicable, un completo enigma… pero debía tener algún defecto… ¿No es así? Es decir de por si era demasiado inteligente, culto y misterioso, y para rematar ¡bien parecido y caballeroso!... definitivamente Harry Potter era un enigma… pero la castaña no podía pensar en eso ahora, su mente tenía que responder algo inteligente y que no sonara demasiado… acosador.
— Soy mujer Harry, obviamente me gusta— contestó finalmente mientras un notorio sonrojo se apoderaba de sus mejillas, el aludido le sonrió de manera burlona al notarlo.
— Muy bien— murmuró mientras se ponía de pie y se sacudía la túnica quitando el polvo y pedazos de pasto que se habían quedado pegados a esta— ¿Nos vamos, señorita?
Le tendió la mano a Hermione con la sonrisa aun en sus labios, esta la tomó sin más y se sacudió las ropas de igual manera al estar de pie. Harry tomó su mochila y se la puso esta era una Messenger bag de una sola asa que se cruzaba por el pecho, la castaña se estaba a punto de quejar cuando también tomó la suya y se la colgó en los hombros… estuvo a punto, mas no lo hizo. Después de todo le gustaba que él fuera así, tan atento.
— ¿A dónde vamos? — preguntó Hermione, este se giró a verla sonriendo y de un movimiento totalmente natural y fluido la tomó de la mano emprendiendo su marcha hacia el castillo.
De nuevo un tono carmín floreció en las mejillas de su acompañante, pero está lejos de quejarse le dio un suave apretón mientras caminaba junto a él entrelazando sus dedos… una cálida sensación lleno su pecho, no podía negar que le encantaba estar tomada de la mano con él…
— A escribir la obra de Romeo y Julieta— bromeó arrancándole unas cuantas carcajadas— ¿O prefieres Hamlet?
El resto del camino se la pasaron hablando de cual obra de aquel poeta era la mejor, entre risas y bromas Harry no dejaba de burlarse de la ropa que usaban en aquel siglo, la castaña no se la había pasado tan bien en mucho tiempo, incluso había olvidado el inconveniente de la maldición "Insensus"… pero ya pensaría en eso después, ese momento eran sólo de ellos dos, sin problemas en los cuales pensar. Con él era sumamente sencillo olvidarse de todos sus problemas, su mente solo se enfocaba en él y en nadie más.
Definitivamente les esperaba un hermoso día por delante, incluso hacer los deberes sería una tarea interesante con aquel muchacho a su lado.
Y fue entonces cuando Merlín los declaró unidos de por vida.
¡Por Merlín! Es el capitulo más largo que he escrito, espero que os guste^-^
¿Saben? ¡Por fin, finalmente se han acabado las explicaciones! No mas capitulos monotomos.... no señor, de ahora en adelante ¡pura acción Harmione!
PD: ¿Les quedarón dudas? será un verdadero placer responderlas.
PD2: ¿Por qué este capi. esta tan largo? No les mentire, el día de ayer se me ocurrío un capitulo espectacular... mas sin embargo no lo podía llevar acabo hasta acabar las explicaciones.
Mi hermana ha descubierto que yo soy la autora de esta historia... me ah dicho que es una perdida de tiempo, que no gastará mi tiempo en cosas como estas... que no era más que una artista fracasada... ¿EL resultado? Inconsientemente una parte de mi lo escucho, mi Musa ah quedado realmente afectada por lo que no sé cuando habrá conti... );
¡Me las pagarás Alicia!.
¿Que opinan de la maldición Insensus? ¿La usarían?
Miles de gracias a los que leen y comentan!