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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 3

La puerta se comenzó a abrir tétricamente dejando por fin ver las dos figuras tras ella, los presentes quedaron impactados ¿él era el maestro? ¿Era acaso sólo una mala broma? Vieron impactados cómo Harry entraba lentamente a la casa acompañado de su mentor… Severus Snape.

—No me jodan. —murmuró Ron bastante sorprendido, lo suficientemente alto cómo para que únicamente Hermione lo escuchara. 

Harry tenía exactamente el mismo aspecto del día anterior, aquella pose de indiferencia y total desinterés.

En la luz del día Hermione pudo examinar más detenidamente su físico, su cabello negro era largo y desordenado, lo cual no era una sorpresa ya que ni siquiera el mejor gel muggle podía mantenerlo quieto, sin mencionar que tenía un aspecto mucho más atlético que antes. Lo que realmente llamó la atención de Hermione eran aquellas ojeras que adornaban sus hermosos ojos verdes, eran bastante grandes dando la impresión que hacía varios días que no dormía… de alguna manera su aspecto era increíblemente… atrayente.

Agitó su cabeza al notar que sus pensamientos se desviaban, en conjunto Harry Potter había dejado de ser un niñato, ahora se veía cómo un adolescente inteligente y misterioso, sin mencionar que era muy bien parecido…

"¿En qué demonios estás pensando? ¡Enfócate!" Se reclamó mentalmente mientras sacudía la cabeza.

Ahora su vista se concentró en su acompañante… Severus; tenía puesta la misma túnica negra de siempre, con aquellas cortinas grasosas de cabello adornando su rostro; las manos en la parte de atrás de su espalda y una mirada que en ese momento se encontraba fija a la de Dumbledore, su rostro tenía un gesto grotesco, cómo si se mofara de la desdicha que estaban sufriendo.

—¿No les habían dicho que es de mala educación hablar de las personas a sus espaldas?—preguntó Severus con voz de sorna mientras Harry y él se acercaban hacia la mesa, Dumbledore hizo rápidamente aparecer otras dos sillas, una entre Hermione y Ron y la otra a la cabeza.

—Hijo de puta. —dijo Fred en voz alta nadie lo reprimió y Molly no lo reprimió severamente cómo cada vez que alguien decía alguna palabra altisonante en sus territorios. Pero su comentario no logró enfadarlo, muy al contrario, el aludido sonrío divertido. 

—¿Es mi culpa que el haya acudido a mí, en lugar de ustedes?—preguntó mientras tomaba asiento. Harry se quedó parado junto a la mesa, observando. De alguna manera Snape tenía razón… no era su culpa… era la de Harry. —Antes de hablar, Weasley, deberías informarte cómo sucedieron las cosas.

—Vaya… esto es algo que creí que mi ojo bueno llegara a presenciar jamás… Harry Potter alumno de Severus. —dijo Moody, se levantó de su silla y caminaba lentamente hacia Harry, éste se quedó exactamente donde estaba, viéndolo con una media sonrisa. —Si no fuera porque te conociera, Potter… ya estarías en la tumba.

—No tiene que hacer ninguna diferencia. —retó el azabache viéndolo a los ojos y acercándose a él. Ojoloco pareció darse cuenta de que lo decía enserio ya que sin retroceder y con un movimiento fluido de su mano tomó rápidamente su varita y la puso contra el mentón del azabache, el corazón de Hermione empezó a latir rápidamente.

—Estoy esperando la historia. —interrumpió justo a tiempo Sirius, todos sabían lo mucho que Sirius Black odiaba a Snape y viceversa… pero Sirius parecía fuera de sus cabales, estaba a punto de reventar y eso era latente para todo el mundo, al notarlo muy a regañadientes Moody volvió a sentarse. —Empieza.

—Por mí hay ningún problema, Harry tiene la última palabra—explicó Severus, todas las miradas posaron en Harry.

—No me interesa realmente. -dijo con la voz fría cómo el hielo, hizo un gesto desdeñoso con la mano restándole importancia al asunto antes de darse media vuelta, dispuesto a retirarse.

—¡Escúchame bien, Potter! Tú no pones un pie fuera de ésta casa hasta que hayas explicado, con lujo de detalle, cómo te convertiste en ésta… porquería. —saltó Hermione con furia en la voz.

No había estado esperando tanto tiempo para que él simplemente actuara cómo un idiota, aquellos días había llorado todas sus lagrimas al tan solo imaginar lo que le podría haber ocurrido. Se puso de pie desbordando cólera y caminó alrededor de la mesa hasta llegar a unos pasos de su objetivo: Harry Potter. Éste se dio la media vuelta para mirarla con los ojos levemente entrecerrados y las manos en los bolsillos aun con aquella aura de indiferencia rodeándolo.

—Escúchame bien, que no te lo pienso repetir ni una sola vez. Y a cualquier signo de rechazo o intenciones de largarte que muestres te juro por mi madre que tú no sales de aquí completo. —amenazó. A cada palabra se acercaba un poco más a su presa, ésta parecía confundida sin embargo tenía la misma postura indiferente de siempre y no retrocedía un centímetro. —He estado buscándote por mar y tierra, he esperado cartas o cualquier maldito signo de vida de tu parte y tú ¡me sales con estas actuaciones! No, ¡te sentaras en esa maldita silla ahora mismo y explicaras el porqué de tus acciones!¿Quedó claro?

—¡Amo a ésta chica! —expresó Moody entre carcajadas. Harry ignoró olímpicamente su comentario sin perder de vista a la castaña.

—Y... ¿Por qué habría de explicarte? —cuestionó. Hermione estaba a tan solo centímetros de él, cara a cara. Sentía cómo su respiración comenzaba a acelerarse e intentaba controlarlo desesperadamente.

—Si crees que no nos debes nada, si piensas que tú solo llegaste a donde estas, entonces abandona ésta casa. —dijo con rabia acercándose un poco más a él, éste por fin mostro señas de cobardía y retrocedió unos pasos pero no dio señales de irse. —Muy bien, ahora siéntate en esa silla y deja de actuar tan… insolente.

Harry se le quedó viendo un largo rato… la aludida contenía la respiración mas lo veía directamente a los ojos… no supo en qué momento toda la habitación desapareció pero repentinamente sólo estaban ellos dos en su cabeza.

"Por dios él es tan… tan… Hermione ¡Contrólate!" Por fin el azabache sonrió y con un caminar lento y ralentizado fue a sentarse, todos estaban impresionados, Hermione lo había conseguido. Ésta se quedó de pie unos momentos, entendiendo lo que acababa de suceder antes de ocupar el lugar que estaba junto a Harry.

Al notar la mirada amenazadora de Hermione, Harry asintió al instante y después de un suspiro inició con el relato.

—No estaba seguro si lo iba a convencer de enseñarme los hechizos, así que justo después de salir del despacho de Dumbledore el último día en Hogwarts, fui al salón de Snape. Le dije el por qué y al principio se negaba… pero finalmente cedió y me dijo que me entrenaría. Fuimos a los bosques al norte de Londres, donde se encuentran toda clase de criaturas mágicas y magos ambulantes de muy mal carácter y con mucho odio a los forasteros. Snape me enseñó los principales hechizos para sobrevivir ahí… después uso un conjuro de aparecimiento y me dejó a la mitad del bosque…

La señora Weasley soltó un gritito de impresión al tiempo que Tonks se ponía la mano sobre la boca, los demás parecían impresionados y miraban a Severus con desdén mientras éste sólo sonreía despreocupadamente, sólo Dumbledore miraba a Harry y le hizo un ademán apremiante con la mano para que continuara.

—Estaba a la mitad de los bosques más peligrosos y no sabía cómo aparecerme sin magia, ya que Snape me había dejado claro que si la usaba para eso el ministerio sabría al instante que fui yo… cosa que hace poco me di cuenta, no era verdad. Estuve allí tan solo un mes… Aprendí las cosas y los hechizos más importantes, aprendí a combatir en una batalla sin maestros rondando, y... varias cosas más.

—¿Y quién te enseñó a ser un cretino? ¿Uno de los vagos? —preguntó Hermione con desprecio, Ron y los gemelos soltaron una sonora carcajada pero Harry la había ignorado olímpicamente.

—Y esa es mi historia, después logre salir e… hice otros asuntos. —terminó.

—Un mes en un bosque… ahí debiste aprender mucho, tienes suerte de seguir con vida. —puntualizó Dumbledore—Ahora… entonces, explícame ¿Cómo hace dos meses te vi entrando al orfanatorio de Tom Riddle?

Todos voltearon a ver Harry sorprendidos, al parecer la historia aun no tenía un final.

—No es de su incumbencia, cómo he dicho, lo que hice después del bosque son asuntos míos. —contestó tajante sin mirarlo si quiera, al parecer el punto inexistente en la mesa era más interesante para él.

—Cuida tus modales. —reprendió Sirius mirándolo y después girándose hacia Snape.

—A mí no me mires, yo sólo le enseñé algunos hechizos indispensables. A donde fue después del bosque y que hizo es un misterio hasta para mí. —contestó Snape calmadamente al notar la mirada asesina de Sirius. —Hace tan solo tres días que nos encontramos.

—¿¡Se puedes saber porque carajo has llevado a mi ahijado a esos bosques!? —gritó colérico.

—Que quede claro, yo se lo pedí. Si vas a gritarle a alguien que sea a mí. —dijo Harry enfocándose en Sirius para goce de Snape.

—Oh, claro que lo hare, sólo espera que se vaya éste infeliz, pero créeme Harry James Potter ¡no vas a ver el sol en mucho tiempo! —explotó viéndolo con una autentica mirada de asesino.

—Yo me tengo que ir. —contestó volteando a ver rápidamente a Hermione y observar su reacción, ésta sólo lo vio a los ojos sin decir nada, consintiendo en silencio su partida.

Harry se levantó de su asiento lentamente y caminó hasta la puerta seguido rápidamente por Severus quien al parecer sólo había acudido a aquella "reunión" para burlarse libremente de la desdicha de los que alguna vez conocieron a Harry, éste antes de irse se quedó estático justo al lado de Sirius quien tenía los ojos sumergidos en lágrimas.

—Deberías superarlo. —aconsejó dándole la espalda y caminando hacia la salida. 

—Eras… lo único que me mantenía con vida, mi razón por la cual quería salir de aquella maldita prisión…—farfulló con dolor en la voz.

—Encuentra otra cosa. —respondió con arrogancia sin detener su caminar ni por un segundo.

En un instante Sirius se puso de pie tomando a Harry por las solapas de la camisa, pegándolo contra la pared más cercana, éste no opuso resistencia, simplemente soltó un suspiro cansino y lo miraba con aburrimiento. Con lágrimas en los ojos y recorriendo sus mejillas Sirius apuntaba a Harry con su varita directo a la cabeza buscando el más mínimo pretexto para soltar algún hechizo.

—¡Sirius! —gritó alarmado Lupin siendo el primero en captar lo que estaba sucediendo y poniéndose de pie… sin embargo, no interferiría.

—Si tu padre viera en lo que estas convertido, lo mandarías de nuevo a la tumba. —espetó Sirius con desprecio ejerciendo más fuerza con su brazo contra el cuello de Harry.

—¿Enserio quieres hablar de padres, Black? Porque no creo que el tuyo haya estado muy orgulloso de ti. —soltó, Hermione pudo observar cómo sonreía maliciosamente.

—No vuelvas nunca a ésta casa. —gritó dándose media vuelta y dirigiéndose lo más rápido que le fue posible a las escaleras.

—Aun así no planeaba volver. —dijo incorporándose y yendo a la salida… atravesándola y caminando sobre la yerba.

Hermione no pudo aguantar más, de un movimiento rápido se hizo camino a través de los obstáculos, abrió la puerta de un tirón y vio cómo su mejor amigo se giraba sorprendido. 

Simplemente no podía resistir más… saltó hacia los brazos de Harry abrazándolo rápidamente por el cuello y comenzando a llorar cómo niña pequeña sobre su hombro. Éste parecía algo confundido pero correspondió el abrazo de buena gana… a la ojiambar se le fue la respiración al sentir sus labios sobre su cabello, notó cómo su cara se ponía más roja que nunca y su corazón se desbocaba comenzando a latir escandalosamente.

—Eres...eres… un idiota, Harry Potter. —alcanzó a susurrar entre sollozos.

—Lo sé, Herms. —respondió. En su rostro apareció una gran sonrisa al escuchar aquel "Herms" que tanto le gustaba.

—¿Te volveré a ver? —preguntó temerosa de saber la respuesta, seguía bien agarrada en aquel abrazo tan especial… para ambos. 

—Irás a Hogwarts, ¿no? —preguntó cómo si fuera obvia la respuesta hasta para un niño de cinco años, Hermione era la persona más feliz del mundo… ¡él también iría! —Ahora tengo que marcharme, nos vemos mañana.

—¿Por qué no…? ¿Por qué no te quedas? —Él sonrió y rodó los ojos únicamente cómo respuesta.

"O llévame contigo" agregó una voz en su cabeza, tubo que morder sus labios para no decir aquello en voz alta.

Muy a su pesar, Hermione soltó al azabache y se alejó unos cuantos pasos de él, no quería que se fuera y le insistió en que se quedara, pero éste sólo negaba firmemente con la cabeza. La castaña evitaba a toda costa ver a Harry a los ojos, sabedora de lo que estos le provocaban hacer y no estaba segura de poder controlarse estando tan cerca de él…

"¡Por Merlín, éste hombre es todo un problema!" pensó molesta consigo misma y viéndolo caminar hacia al bosque.

—¡Espera! Snape se ha ido, ¿cómo vas a irte? - alcanzó a gritarle. Éste no dio respuesta alguna, sólo una risotada se hizo presente en el aire y justo cuando estaba a punto de ir a hablarle, se había ido.

Sorprendida y bastante hipnotizada Hermione Granger entró de nuevo a la Madriguera, contestando algunas preguntas y soportando algunas miradas criticas… pero ella estaba demasiado ocupada pensando en otra cosa, su mente bailaba el "chachachá" de tan sólo pensar que mañana lo volvería a ver.

Pero por ese día al menos… su olor se había quedado impregnado en su ropa, la mente de Hermione había borrado cualquier recuerdo desagradable de esa noche y sólo había dejado lo más importante… el final.


¿Que les parecio? ¿Mala? ¿Buena? Pésima? Quieren saber mi dirección para hacerme un crucio T_T

Que les parece el titulo? prefieren "Cuando tus fríos ojos muestran ternura" o "Harry... vuelve a ser el mismo"?

Bueno, espero que les haya gustado. Y muchas gracias por comentar ^_^