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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 7
Harry Potter se encontraba sentado tranquilamente en uno de los compartimientos del tren Hogwarts, que estaba a punto de llegar a su destino. Su mente vagaba en lo que acababa de suceder con Hermione… se conmovía levemente al pensar que esta seguiría siendo su amiga, a pesar de que la mitad del mundo lo odiara. Menos mal que había podido hablar con ella, en un momento dado había pensado que no alcanzaría un compartimiento del tren vacío… gracias a Merlín que tenía un elfo domestico*"Dobby"*a quien desde el día anterior le había pedido el favor de apartarle uno de estos.
Una sonrisa aparecía en sus labios al imaginar la clase de cosas que probablemente el elfo había hecho, desde amenazar de muerte a los que intentaron poner un pie en aquel vagón hasta aplicar su mágica contra ellos. Recordaba burlón como, justo antes de que el llegara, un par de chicas habían pasado llorando junto a él con un grave caso de conjuntivitis, obra de Dobby sin lugar a duda.
Escucho como la velocidad del tren iba disminuyendo poco a poco, al parecer estaban llegando al mejor lugar de mundo*"El colegio de hechicería Hogwarts… patrañas"*pensó receloso. Aquel sitio estaba maldito, si no fuera por el hecho de que necesitaba asistir aquel año para a completar sus planes de matar al ministro Fudge no hubiera vuelto a poner un solo pie en aquel lugar. El año próximo no vendría, eso era más que seguro.
Después de todo ¿Para qué asistir a un colegio donde no te enseñan ni lo elemental? En Hogwarts todo estaba basado en la teoría, más sin embargo del dicho al hecho hay mucho trecho. El vivo ejemplo era Hermione Granger, una excelente alumna, una experta en pociones y las bases de los hechizos… pero a la hora de efectuarlos aquella inteligencia se desvanecía, no sirve de nada tener la teoría si no puedes efectuar el hechizo correctamente.
Recordaba cómo tan solo meses antes el mismo no podía ni siquiera efectuar la oclumancia. Esos días habían cambiado, ya no existía un Harry que se dejaba que todos lo pisoteen, que se tragaba las mentiras y los engaños del mundo entero… no, este Harry era totalmente diferente. Ya no necesitaba de nadie más para poder sobrevivir.
Con cierta molestia el azabache se dio cuenta como los pasajeros de aquel tren se apresuraban a bajarse haciendo un escándalo, escuchaba el ruido de los animales y de los baúles chocando unos contra otros. Desde la ventanilla pudo observar como centenares de alumnos se dirigían hacia los carruajes, mientras que los de 1er grado se acercaban a Hagrid… Rubeus Hagrid, el guardabosque y su amigo… sacudió la cabeza. Ya no cabían amigos en su vida, después de todo incluso Hagrid había tenido el valor de mentirle.
Se levantó al notar que por fin todos los pasajeros habían abandonado el tren, metió sus manos en los bolsillos y comenzó a caminar hacia la salida. No cargaba baúles ni nada parecido, después de todo el día anterior Dobby le había hecho el favor de llevárselos al castillo. Con un caminar lento bajo del tren, solo para encontrarse la mirada de cientos de personas sobre el… pero estas ya no le molestaban, al contrario, ya eran tan comunes en su vida que había aprendido a no prestarles la mínima atención. La noche era fría y el lago relucía de manera hermosa, al igual que la luna. Empezó a caminar lentamente hacia los carruajes pero una mano gigante se había posado sobre su hombro desde atrás, captando su atención.
— Harry…— murmuró el gigante guardabosques con tono de melancolía, pero el azabache no se giró para verlo a la cara.
— Hagrid— respondió con voz monótona. No tenía ganas de hablar con el acerca de su nueva actitud.
— Disculpe, ¿Usted nos llevara al castillo? — gracias a Merlín una pequeña niña primeriza había llamado la atención del gigante, oportunidad que Harry no desperdicio y emprendió de nuevo su caminata hacia los carruajes.
Unas criaturas tiraban de este, a Harry le parecían fascinantes, tenían cuerpo de caballo pero… se veían consumidos y esqueléticos. Pero aquella no era la razón por la que atraían su atención, si no que aquellas extrañas criaturas solo las podían ver aquellos que habían presenciado una muerte con sus propios ojos… solo aquellos que habían visto a alguien perdiendo la vida eran los capaces de ver a los animales… con una expresión indescifrable en su rostro se acercó a uno de estos y acaricio levemente su cabeza, todos los alumnos presentes se le habían quedado viendo como si fuera un loco, para ellos el estaba acariciando el aire…*"Pero claro ¿Cómo los hijos de papi podrían haber visto a alguien morir?"*Pensó con sorna.
— ¿Hermosos no? — preguntó una voz risueña sus espaldas, no tuvo que girarse para saber quién era, después de todo ellos dos eran los únicos en Hogwarts que podían ver a aquellas criaturas.
— No es palabra que usaría— contestó, Luna Lovegood se puso a su lado comenzando a acariciar el lomo del animal— ¿Te podría pedir de favor que no le cuentes a nadie que en la mañana fui a tu casa?
— Oh, lo siento, le he contado a Ron, Neville y Hermione. Pero ya no lo hare— dijo con voz arrepentida, esa era una de las cosas que más le gustaba de Luna: su sinceridad. — Por cierto ¿Qué le has dicho a Hermione que la puso tan contenta?
¿Qué? No le había dicho nada, hizo memoria intentando recordar… pero nada, solo le había dado un beso en la mejilla antes de marcharse… ¿Sería eso…? No, claro que no.
— No se, ha de ser que está feliz por que iniciamos el 5to curso— murmuró pensativo, si eso debía ser, no había otra explicación.
— Será mejor que nos subamos ya a los carruajes, a no ser que te quieras ir con los de primero a través del lago en un bote— bromeó la rubia y lo tomó de la muñeca alejándolo del animal y jalándolo hacia la carroza más cercana.
En otro momento se hubiera zafado de aquel agarre y hubiera caminado… pero conocía lo terca que era Luna si se lo proponía y realmente no tenía ganas de discutir, así que optó por seguirla sin protestar. El carruaje estaba vacío así que se subieron sin problemas, acomodándose rápidamente. La mirada del azabache comenzó a buscar a alguien en especial…
— No hay necesidad de que la busques, allí viene— puntualizó Luna con una sonrisa traviesa en los labios mientras apuntaba en dirección hacia el tren, efectivamente Hermione Granger venía caminando junto con Ron y Neville. La cara del azabache palideció levemente, no podía engañar a la rubia, esta era demasiado intuitiva en cuanto a sentimientos se trataba…
— Hola chicos— murmuró Neville con cansancio, al parecer esa pequeña caminata le habían parecido 2 millas. Se subió al transporte sin más, situándose en la orilla enseguida de Luna.
Harry volteó a ver rápidamente a Hermione, esta parecía bastante sorprendida y preocupada de verlo ahí, después de todo la castaña estaba al tanto de su situación con Ron. Este ultimo lo miraba con cautela, al parecer se sentía intimidado con su presencia. Ninguno de los tres hablo, se creó una tensión en el ambiente que Luna notó al instante ya que volteó a ver al pelirrojo, sorprendida de que estos aun no se subieran al carruaje.
— ¿A qué esperan? — preguntó sin comprender totalmente a situación. Harry notó la mirada que la castaña le había echaba a Ron, al parecer si el pelirrojo no subía Hermione tampoco lo haría.
— Harry… ¡Harry Potter! — todos voltearon a ver al generante de tamaños alaridos, al parecer el conserjeFilchlo buscaba, salvado por la campana.
Sin decir una sola palabra el aludido abandono el vehículo saltando por uno de sus lados, sentía las miradas de sus amigos clavadas en su espalda pero no se giro para verlos. Al parecer todos los alumnos de Hogwarts habían escuchado los gritos de Filch ya que casi todos los presentes se le habían quedado mirando, probablemente pensaban que había hecho algo malo antes de empezar el año. El conserje se encontraba junto a un árbol a un lado del sendero y tenía una lámpara antigua en su mano, que iluminaba muy poco y lo hacía ver con un aspecto aun más macabro de lo habitual, Filch se encontraba a un más delgado… a Harry le pareció que tenía cierto aire a los caballos esqueléticos que tiraban los carruajes…
— Potter— dijo con desprecio cuando lo tuvo bastante cerca, por alguna razón el conserje aun no había podido superar que en segundo año su gata quedara petrificada, aun cuando se probó que no había sido Harry si no un basilisco enorme que podía matar, Filch se quedo con cierto resentimiento contra el azabache— Ven conmigo.
Se quedo expectante de que Harry dijera algo o preguntara a donde iban, pero él solo se le quedo viendo esperando, sería una pérdida de tiempo preguntarle a donde iban ya que, era más que obvio. Al notar que no había respuesta de este el malhumorado Filch inicio a caminar rumbo al castillo, sería un largo camino hacia el castillo, como diez minutos aproximadamente así que después de un largo suspiro Harry se puso a pensar en cosas triviales.
El golpe al ministerio ocurriría en muy poco tiempo, eso no lo preocupaba en absoluto, pero había una duda que no lo dejaba de atormentar ¿Debería la castaña estar al tanto de sus planes…? Parecía una locura, pero ella había preguntado, bueno más bien exigido confianza si querían entablar una buena amistad… pero, ¿Soportaría tal noticia? no, tal vez con el tiempo pensaría mejor si decirle o no, mientras tanto los planes se quedarían totalmente igual.
Tampoco Severus Snape sería un problema, después de todo, si este se arrepentía en último momento Harry podría llevar las cosas perfectamente sin su ayuda.
— Llegamos— expresó el conserje. Era verdad, estaban frente a la gigante gárgola que lo llevaría hacia su destino: el despacho de Dumbledore. Para su sorpresa la gárgola estaba abierta, las escaleras relucían de limpias ante sus ojos.
Sin decir nada Harry comenzó a subir lentamente aquellas escaleras, sea lo que sea que le planeaba decir el director, él estaba preparado. Llegó hasta la enorme puerta de manera y le dio unos golpes
— Pasa— dijo la cansada voz del director desde dentro. Sin más el azabache abrió la puerta y paso hacia aquel hermoso despacho.
Todo se encontraba exactamente igual, desde el escritorio y el globo mundial hasta la posición del fénixFaukespero este no se encontraba en su jaula en ese momento, probablemente estaría de cacería. El director lo observaba desde atrás del escritorio con una túnica color azul celeste que combinaba con sus ojos, su plateado y largo cabello le llegaba hasta la cintura
— Siéntate— le pidió Dumbledore con amabilidad desde su asiento. No quería estar en presencia de él, Harry quería salir lo más rápido posible de aquel despacho. Se sentó en la silla de invitados que estaba colocado justo delante de la silla del director y del escritorio— Me han contado que tuviste problemas con Sirius…
— Eso no es de lo que quiere hablar— interrumpió tajante. Sabía perfectamente el tema que Dumbledore quería tratar con él mientras los demás alumnos se encontraban cenando.
— Harry… entiende que me duele como ha cambiado nuestra relación— murmuró mientras agachaba la vista, parecía sincero. Pero eso ya no importaba, debió haber sido sincero desde años atrás en lugar de solo cuando el daño ya estaba hecho.
— Debió pensarlo antes de decirme todas sus mentiras— contraatacó.
No tenía ganas de observar como Dumbledore quería jugársela de la víctima, él sabía perfectamente todos los engaños y el sufrimiento que le había provocado aquel mago. Era increíble como de un día para otro toda su vida había cambiado, como su mundo se desmoronaba en segundos y eso sería algo que nunca le perdonaría y, aunque lo hiciera, aquel rencor siempre estaría presente, aquel odio contra Albus Dumbledore nunca se iría.
— ¡Fue para protegerte! — Explotó subiendo el tono de su voz mientras se ponía de pie y comenzaba a caminar alrededor— ¿Qué no lo ves? ¡Todo fue por tu bien!
— ¿Protegerme a mi o protegerlos a ellos? — esa pregunta hizo que el director se quedara sin palabras, le había dado en el punto exacto.
— Ambos— respondió después de pensarlo, su tono de voz sonaba desesperado— Entiende Harry, ellos te aman…
— No me interesa, ellos no son nadie para mí— expresó el azabache con toda la sinceridad del mundo. Aquellas palabras hicieron que los ojos de Dumbledore se humedecieran, al parecer Harry tenía la habilidad de hacer llorar a la gente*"Menudo don"*pensó irónico.
— Ellos querían lo mejor para ti…— alcanzó a murmurar mientras se dejaba caer en su silla nuevamente, al parecer las palabras del azabache lo habían lastimado de sobremanera, pero no le importaba.
— Por favor, ellos solo querían seguir disfrutando su soltería, librarse del compromiso de tener un hijo perseguido por el hechicero más malvado del mundo— dijo con sorna. En algún momento de su vida aquellas palabras lo hubieran afectado, en otro punto hubieran dolido más que el hechizo cruciatus… pero en ese momento no le interesaba.
— ¡No digas eso! — gritó el director mientras lo veía, a Harry se le dibujo una sonrisa en los labios, se alegraba que Dumbledore sintiera un poco del dolor que él había sentido hace ya tiempo— si te cité aquí es porque…
— Porque quería cambiar mi opinión de ellos, porque pensaba que lograría convencerme de que usted hizo lo correcto. Porque ustedseñores como todo el mundo, es una persona egoísta que solo piensa en salvar su propio pellejo— lo interrumpió con voz fría. Cada palabra había sido como acido para el director, este no pudo contener más su llanto y se desmorono. —
— ¿Por qué me odias tanto? — preguntó mientras las lagrimas no dejaban de rodar por sus mejillas, cosa que no conmovió para nada al azabache, se lo tenía más que merecido.
— Porque en este momento no puede mirarme a los ojos y decir*"Te mentí durante toda tu vida por tu bien"*— explicó con dureza. Dumbledore lo vio con ojos suplicantes.
— Yo… yo te mentí... por— comenzó tartamudeando, el llanto le impedía hablar con fluidez. — por… que soy un cobarde. Lo lamento… lo siento… te suplico tu perdón…
— No hay nada que perdonar. Solo que no espere que nuestra relación sea la misma de antes— dijo con monotonía.
— ¿No quieres saber la dirección de tus padres? — preguntó mientras se controlaba un poco.
— No, como le dije no me interesa para nada lo que hagan James y Lily Potter— contestó con sinceridad— si me abandonaron fue por algo.
— Tenían miedo Harry… el miedo a veces saca lo peor de las personas— dijo con voz de sabiduría. Se quitó los lentes para limpiarlos con su propia túnica, su llanto había parado completamente.
— ¿Usted hubiera abandonado a su hijo... por miedo? — preguntó con ironía. Lo que habían hecho sus*"padres"*lo habían hecho por cobardía, si en algún momento los necesito con en su vida eso había quedado en el pasado.
— Voldemort estaba tras de ti Harry… temían por su vida… — intentó excusarlos Dumbledore, aunque hubo un deje de rencor en su voz. Al parecer el director también pensaba que fue por cobardía aquellas acciones.
— ¿Por eso me dejaron con mis tíos, para que los matara a ellos? — no es que le importara, pero eso sería la acción más egoísta del planeta… entregarle su hijo a su propia hermana y decir*"que te mate a ti, no vale la pena morir por mi hijo"*sería una total vergüenza.
— Les dijeron que sería temporal…— de ahí venía tanto odio de los Dursley, él no se suponía que debía quedarse a vivir ahí… entendía porque tía Petunia le tenía tanto rencor a su hermana.
— Cobardes— dijo más para el que para otra persona, el director se limito a verlo con nostalgia— será mejor que se vaya, los alumnos han de estar hambrientos.
— La profesora McGonagall dará el discurso este año— explicó con paciencia— Harry… ¿Por qué te has vuelto así? ¿Por el abandono de tus padres?
— Que me hayan dejado no me afecta en lo absoluto— dijo, el director se cohibió ante la sinceridad de su voz.
— ¿No quisieras verlos? — indagó, al parecer aun no creía que el azabache fuera tan frio como para no querer conocer a sus propios padres.
— No.
— Lo que sucede… es que ellos si quieren hacerlo— dijo alegre, de seguro pensando que esa noticia lo pondría a dar brinquitos de felicidad, creyó que las lágrimas se desbordarían de sus ojos al saber que sus padres quería verlo… pero este tenía una expresión más fría que nunca.
— Le dejare algo claro, yo no tengo padres y nunca los tuve. — dijo con voz más fría que el mismo hielo haciendo estremecer al director.
— No… ¿No quieres conocer a tus hermanos? — preguntó intentando que el azabache cambiara de opinión. Harry ya sabía que tenía hermanos… pero no le interesaba. No le importaba... era demasiado tarde.
— No, no quiero saber nada de ellos— contestó.
— Esa es otra razón por la que te dejaron Harry… tenían que pensar en sus otros hijos— entonces Harry tenía hermanos mayores sin lugar a duda. Pero el azabache era ya tan indiferente, no le interesaba tener padres… no le interesaba tener hermanos… su vida no le interesaba.
Después de todo ¿Cómo perdonar a las personas que más daño te hicieron? ¿Cómo ellos podrían si quiera verlo a la cara? Harry no se los perdonaría, en realidad no tenía nada que perdonar, lo hecho estaba hecho. Pero nunca los vería como padres, nunca los vería como hermanos, ellos eran personas sin importancia en su vida.
Toda la gente le había mentido, todo el tiempo, todos lo habían hecho. ¿Su padres se sacrificaron para que el pudiera vivir? ¡Patrañas! Más bien había sido al revés, ellos habían dejado a su hijo a su suerte para salvar su pellejo. Todo el tiempo la gente le metía ideas a la cabeza para que los adorara, toda su vida había pensado que sus padres eran unos héroes, cuando en realidad ellos eran peor que la escoria.
Hasta cierto punto Harry los entendía, comprendía que habían tenido otros hijos en quienes pensar, ¿pero abandonarlo? Eso nunca lo perdonaría, y un recordatorio constante de esto sería la cicatriz en forma de rayo que yacía en su frente… una cicatriz que había ocultado con su pelo, una cicatriz que siempre sería una prueba de la cobardía de sus padres.
— Harry… ¿Cómo te enteraste? — preguntó el director rompiendo el silencio que se había formado.
— De la peor manera— contestó con voz monótona. El recuerdo intento cruzar por su mente… pero no lo permitiría, había bloqueado ese recuerdo. No lo quería recordar nunca más, no quería recordar aquel dolor tan insoportable que alguna vez había sentido… no, nunca lo haría. Ya no sentiría dolor.
— ¿Acaso tu…?
— Nadie me contó si es lo que piensa. Aunque todo mundo lo sabía, nadie lo hizo— contestó. Y era verdad Sirius, los señores Weasley, Lupin, Tonks, Moody… todos ellos estaban enterados y aun así nunca se lo dijeron, optaron por seguir fingiendo que sus padres eran unos héroes.
— ¿Entonces los…?
— Ya es tarde— lo cortó Harry parándose, sabedor de cuál sería la pregunta del director. Pero él estaba decidido a no recordar, estaba empeñado en olvidar aquel momento— me voy.
— Espera— dijo el director haciéndole una seña para que se volviera a sentar, pero el aludido se quedo de pie, quería salir lo más rápido posible de aquel lugar— ¿Qué le paso a tus anteojos?
Harry soltó una carcajada, el director era el primero que lo había notado. Hacía tiempo que había dejado de usar aquellos lentes.
— Un hechizo me arreglo la vista— explicó con simpleza. Dumbledore se quedo impresionado.
— Muy bien… al parecer ya me has superado en los hechizos— dijo con sinceridad. Y era verdad, hacía tiempo Harry era el mejor en eso— ellos vendrán tarde o temprano, Harry…
— Dígales que no lo hagan, que no los quiero ver— lo cortó.
— Eso herirá sus sentimientos…— se quedó callado ante la sonora carcajada que salió de los labios del azabache ¿Herir sus sentimientos? Ellos lo habían abandonado y ¿creían que los aceptaría 15 años después? ¡Claro que no, joder!
— Créame, les herirán más las palabras que les diré si se atreven a visitarme— aseguró con una sonrisa cínica en sus labios— ahora, con su permiso*"profesor"*
No había nada más que decir. Con un caminar lento y pausado Harry abandonó la oficina… dejando tras él un Dumbledore herido y hundido en llanto, no le importaba. Se apresuró a llegar a la torre Gryffindor con una sonrisa en sus labios, le hacía gracia como sus padres eran tan ingenuos ¿Enserio pensaron que los aceptaría de nuevo? No, no lo haría por nada de este mundo.
Nadie estaba enterado que él sabía que sus padres seguían con vida, bueno ahora solo Dumbledore. Estaba más que seguro que para mañana por la mañana toda la Madriguera estaría enterada, imaginaba la cara de vergüenza que pondrían todos al saberlo, en especial Sirius… él le había mentido más que nadie, incluso justo antes de subir al tren le había dicho "*Tus padres sacrificaron tanto por ti… dieron su propia vida…"*el sinvergüenza había intentado seguir con la mentira, pero Harry ya sabía la verdad, sabía que sus padres nunca se sacrificaron así como mínimo quería ver el arrepentimiento reflejado en la cara de Sirius.
Harry Potter hacia mucho que había empezado una nueva vida… una vida donde nadie a su alrededor era indispensable para el… una vida donde ya no lo podrían lastimar más… una vida donde la familia Potter no tendría lugar.
Un especial gracias a amOrrtenttia por ayudarme a elegir el titulo de este cap! Muchas gracias! :D
También gracias a todos lo que comentan!!! enserio que ustedes son el motivo por el que continuo la historia(:
Ahora bien, he notado que puede que esten confundidos en algunos aspectos de la historia
¿Tienen duda en algo? Diganme que no entienden y yo les explico. (en el comentario)
También puede que use frases que se utilizan solamente en mi país, una disculpa si lo hago muy seguido y no entienden algunas cosas. ¿Lo hago?
Por último: sufro de insomnio y ayer no dormi por estar escribiendo este cap. puede que este algo confuso, si es sí no duden en decirmelo.
PD: ¿Creen que Harry los debería perdonar?...