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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 8
Hermione no había podido dormir la noche anterior y, como confirmación de esto, tenía ojeras de considerable tamaño bajo sus ojos y ese día especialmente andaba de muy malos humos. La noche anterior había sido un verdadero martirio, sus compañeras de habitación no habían encontrado otra cosa que hacer que no fuera cuchichear de la última persona que ella quería escuchar: Harry Potter.
Recordó con cierta molestia como no había pegado ojo en toda la noche por estar escuchando lo que decían de él y no era porque hablaran demasiado fuerte como para dejarla dormir ni nada por el estilo… simplemente quería saber. Incluso ahora cuando recordaba los múltiples halagos que le habían lanzado a Harry hacia que le hirviera la sangre y la imperiosa necesidad de demostrarles que era de ella y sólo de ella surgía. Nunca había sentido tal sentimiento, tan… posesivo, y sabía perfectamente que ella no tenía ningún derecho sobre el Adonis que era Harry Potter… pero no soportaría que alguien más le pusiera un dedo encima, aunque solo se tratara de su mejor amigo.
— Hermione ¿vienes? — le preguntó Ron mientras se dejaba caer a su lado en el sillón. Se encontraban en la sala común de Gryffindor y hacia un día muy soleado afuera así que los chicos habían decidido salir a los jardines de Hogwarts.
— No, gracias Ron— le contestó sonriendo fingidamente poniendo una autentica cara de desilusión al escuchar aquello.
— ¿Por qué no? — Presionó— ¡es un sábado perfecto! Sería casi un pecado si no sales a tomar el sol.
— Lo hare… pero por ahora tengo que ir a la biblioteca a buscar unos libros— invento rápidamente, en realidad estaba ansiosa esperando el momento en que se fuera para que ella pudiera ir en busca de Harry…
— Vale— se rindió finalmente poniéndose de pie.
Hermione recordó, con cierto desagrado, como durante el desayuno le había estado interrogado de qué habían hablado ella y Harry en el tren… gracias a Merlín que llegó Ginny y lo distrajo al preguntarle cuando iniciaría la temporada de Quidditch… y no hay nada mejor para poner en blanco la mente de un hombre.
Observó como Ron partía hacia los jardines saliendo por la puerta de la señora gorda acompañado por Colin Creevey y Neville. Al momento que estos estuvieron lo suficientemente alejados la castaña se puso en marcha, estaba casi completamente segura de donde se encontraría su amigo. Así que con un caminar rápido salió de la torre Gryffindor, quería hablar con él acerca de por qué no había ido a la cena la noche pasada, y si era que había estado con el director se moría de la curiosidad de que tema trataron.
Mientras caminaba intentando no chocar contra los estudiantes aprecio cada detalle de tan hermoso castillo, las escaleras movedizas, los retratos en los cuales se movían sus ocupantes, el suelo color mármol y uno que otro suelo de trampa que si por pura casualidad lo pisabas tu pie se hunde en él, pero ya casi todos los alumnos (excepto los primerizos y Neville) habían aprendido a identificar cuáles eran esos pisos falsos.
Al fin logro abandonar el castillo y llegar hasta los jardines, observo cuidadosamente que Ron no se encontrara por ahí y al ver que no, siguió su marcha hacia su destino: el lago Hogwarts. En aquel lugar la vista era impresionante, era hermoso pero por alguna extraña razón no muchos estudiantes iban ahí ya que preferían desgastar su tiempo en otros lugares del jardín. Desde el segundo curso ese era el lugar preferido del trío de oro, aquel era su guarida, donde nadie los interrumpía, donde podían hablar durante horas sin ser escuchados.
Entonces Hermione distinguió una figura colocada debajo de un árbol gigante, y recargada en el tronco de este con una posición tan cómoda y desinteresada que cualquiera juraría que dormía. Pudo ver que su frio amigo estaba sentado debajo de sus fauces mientras las ramas y hojas de este le hacían sombra, Harry miraba hacia al lago de manera perdida, al parecer estaba muy concentrado en sus pensamientos. Mientras la castaña se le acercaba notó que con el uniforme de Gryffindor aquellas ojeras que tenía alrededor de los ojos le resaltaban aun más, también notó con cierta gracia que el azabache tenía puestos unos "converse" negros en lugar de zapatos escolares.
— Harry— murmuró cuando llegó a su lado, se sintió agradecida de que hubiera sombra en aquel lugar.
Pero él parecía no reaccionar, estaba más entretenido observando el lago, ni siquiera le dedico una mirada o algún gesto lo que hizo que Hermione se sintiera ignorada. Pensó que estaría demasiado concentrado en sus pensamientos así que no lo molesto más y se sentó a su lado viendo en dirección hacia el lago y recargándose en el tronco.
— Hermione— respondió después de un momento, pero su voz sonaba tan indiferente, tan gélida… algo le había sucedido. No sabía porque pero ella siempre era demasiado intuitiva cuando de Harry se trataba, ningún gesto, por más efímero y rápido que este fuera, le pasaba desapercibido.
— ¿Sucede algo? — preguntó al notar la actitud del azabache, pero este seguía sin responder, este seguía ignorándola, este tenía una actitud gélida.
Por fin giro la cabeza para observar a la castaña, de nuevo jade y ámbar se fundieron… pero algo estaba mal, Hermione lo presentía, sospechaba que él y el director habían tenido una plática… y por lo visto no había sido buena…
— Recuerdas… que dijiste que… que querías sinceridad en nuestra amistad— dijo al fin de manera lenta y pausada mientras su mirada nuevamente se perdía en aquel lago azul y profundo.
— Si, ¿Qué pasa? — preguntó rápidamente.
Algo indecisa la castaña levantó su mano y la posó sobre la mejilla de Harry haciendo que este se girara y la observara a los ojos… pero estos no le decían nada, su expresión era indescifrable mientras que sus ojos estaban vacios, completamente carentes de algún sentimiento. Al estar los dos sentados y bastante juntos aquella era una posición bastante comprometedora, cualquiera que los viera pensaría que eran más amigos… pero en ese momento nada le importaba a Hermione, sabía que algo le sucedía a su amigo y estaba dispuesta a ayudarlo en lo que fuera. Harry la miraba a los ojos mientras sentía su cálida mano sobre su mejilla…
— Voy a matar al ministro— pronunció finalmente sin quitar sus ojos de ella.
¿Qué? ¿Al ministro de magia? ¿Estaba bromeando?... pero la cara del azabache la observaba con una expresión seria despejando cualquier rastro de duda que quedara en su mente, aquella no era una broma. Hermione sintió como el alma se le salía del cuerpo, Harry mataría a la persona con más poder político en el mundo mágico… si lo atrapaban sería cadena perpetua en Azkaban sin duda alguna, incluso el beso del dementor…
— ¿Q…? ¿Qué? — tartamudeó mientras la mano posaba sobre su rostro caía sobre su regazo perdiendo repentinamente la fuerza… por alguna razón aquella idea la espantaba… la aterrorizaba.
— Mataré a Fudge— repitió sin perderla de vista, la castaña había adquirido un color pálido, no se veía muy bien.
— Pero… pero ¿Por qué? — tartamudeó nuevamente ¿Por qué echaría a perder su vida? ¿Por qué matar a una persona tan importante? ¿Por qué arriesgarse a ir a prisión?
— No lo entenderías— le contestó Harry con voz gélida soltando un largo suspiro y mirando hacia la nada— sólo quería informarte.
— ¡Te descubrirán! — chilló Hermione con pánico en la voz, con verdadero temor de que fuera atrapado y condenado como un asesino.
— No lo harán… a menos que alguien hable— agregó mirándola significativamente.
— Si lo hago te encierran— contestó ante tal suposición, no lo dejaría, haría de todo pero Harry Potter no mataría a Cornelius Fudge— ¿Tienes idea cuanta seguridad tiene el ministro?
— ¿Tienes idea de mis poderes? — rebatió, era verdad, Hermione no tenía ni idea de la habilidad que tenía Harry ahora en la magia— No lo hagas tan difícil, Fudge no es buen ministro y tú lo sabes.
Él tenía razón… Fudge no hacía nada más que robar el dinero de la gente… pero ¿Matarlo?
— Lo sé, pero ¿No crees que eso sería un poco… drástico? — indagó, una cosa era una huelga para hacer que el ministro renunciara… y otra muy diferente era tomar una varita e ir a su oficina a quitarle la vida.
— No está a discusión— dijo con voz firme y dura.
Otra vez los ojos de Hermione comenzaron a ponerse cristalinos por las lágrimas contenidas, ¿Por qué la lastimaba tanto lo que le dijera?... si hubiera sido Ron o Neville le hubiera dicho hasta de lo que se iban a morir, ya que la castaña tenía una actitud muy fuerte… pero con Harry todo era diferente, todo lo que hacía o decía afectaba de un modo u otro a la castaña, cuando hacia contacto con ella su corazón comenzaba a latir demasiado fuerte, cuando la miraba a los ojos su cara se tornaba roja carmín y volteaba hacia otra parte apenada, cuando la ignoraba se sentía totalmente rechazada, cuando le hablaba mal las lágrimas se apoderaban de sus ojos…
— Probablemente será la semana que viene— le anunció distraído sin voltearla a ver… sin observar que la castaña estaba destrozada por la manera con la que la estaba tratando.
Hermione no quería hablarle, sabedora que su voz se quebraría y estaba decidida a que él no se enterara de su condición. Al igual que el azabache su vista se enfocó en el lago, en el hermoso reflejo del sol sobre este, pensaba lo tonta que había sido al pensar que Harry le contaría todos sus secretos… todas sus razones, todos sus pensamientos… pero solo había sido su tonta imaginación, Harry no confiaba ni confiaría en nadie…
En eso la mirada del ojiverde se poso sobre la de ella, al fin notó el daño que le había hecho a la castaña con aquellas acciones y palabras.
— Lo siento, no quise lastimarte. — dijo con sinceridad en la voz, Hermione desvió la mirada rápidamente mientras se limpiaba los ojos con la manga de la túnica.
— Pues me lastima. Me lastima saber que no confías en mí, me lástima que hayas cambiado tanto, me lástima que cuando te vea a los ojos siempre los encuentre vacíos… carentes de emociones— respondió la castaña alcanzando las 90 palabras por minuto mientras lo veía retadoramente, pero el azabache se había quedado entre mudo y atónito.
— Perdón… entiende que ya no puedo confiar en nadie— murmuró con algo de pena mientras su mirada seguía sobre su rostro, este parecía un poco afligido, como si algún recuerdo desagradable hubiera cruzado su mente.
— ¿Por qué no? Antes no tenías problemas en decirme que chicas te gustaban, incluso me pedias consejos— dijo divertida, recordando esos tiempos. Harry sonrió de igual manera.
— Creo que es un poco diferente que me guste una chica al asesinato de Fudge— expresó con ironía.
Casi había olvidado ese pequeño detalle.
— ¿Por qué lo mataras? — preguntó borrándosele al instante la sonrisa y viéndolo de manera severa, sabía que Harry era perfectamente capaz de matar… y estaba casi segura que no era la primera vez… pero no le interesaba, él era su amigo.
— Sabes perfectamente que es el peor ministro que…
— Losé, pero también te conozco y nunca lo matarías sólo por esa razón…— se calló ante la expresión de molestia que había puesto el azabache.
— No me conoces Herms— pronunció lentamente.
— Tal vez tengas razón, por eso es que quiero que confíes en mi, quiero que seamos como éramos antes…— le pidió.
Quería que aquel azabache de quince años de edad volviera a contar con ella para todo, que le contara porque se había convertido en lo que era, que le explicara sus motivos, sus acciones, que le confesara sus pensamientos e inquietudes… en lugar de solo encerrarse en su mundo y negarse a sentir alguna emoción, que dejara de estar tan decidido a no confiar en nadie… pero ¿Por qué? ¿Por qué Harry había cambiado tan drásticamente?
— Nada volverá a ser como antes. — expresó con melancolía. Había dicho aquello con tanta sabiduría, su voz había cambiado de una indiferente a la de un autentico poeta por unos segundos.
— Pueden volver…— opinó la castaña haciendo que Harry soltara una gélida carcajada.
— Aquello paso Herms, mi vida no regresara a lo que era antes, el tiempo no volverá a aquella época.— era increíble como aquellas palabras sonaban tan hermosas pronunciadas por él… aquella voz que estaba usando, como la de una persona que ha vivido cien años y compartía sus sabiduría con alguien joven hipnotizaban completamente a Hermione.
— Habrá más momentos Harry, habrá más oportunidades de ser feliz… pero si te encierras entre esos muros de la indiferencia créeme que nunca lograras tenerlos— agregó Hermione. Realmente pensaba aquello, él no podría vivir feliz si se seguía escudando con la frialdad— Por eso te pido que confíes en mi… yo te ayudare, estaré junto a ti en cada momento… nunca te decepcionaría.
— He escuchado eso tantas veces…— murmuró mas para sí mismo mientras su mirada se agachaba perdiéndose nuevamente en sus memorias.
Esta vez Hermione no lo pensó, su mano posó nuevamente en la mejilla de Harry haciendo que este la mirara, sabía que el azabache la necesitaba.
— Yo nunca lo haría— dijo viéndolo fijamente a los ojos, su mano empezó a acariciar lentamente la mejilla de Harry como si tuviera vida propia— Yo estaré para ti siempre que lo necesites, seré una tumba cuando me cuentes un secreto, nunca te mentiría por nada. Yo soy sincera contigo todo el tiempo, y confió en ti pese a todo, aunque digas que no te conozco yo quiero recuperar al Harry que confiaba en mi, que me consideraba su mejor amiga y me contaba hasta sus más íntimos secretos, sus dudas y… sus…
No pudo continuar, el llanto se había apoderado de ella, las lágrimas corrían por sus mejillas haciendo que su voz se quebrara y le impidiera continuar. Quitó rápidamente su mano del rostro de su amigo y se llevo las dos de estas a su propia cara, escondiéndose de Harry y limpiando lo más rápido que podía aquellas indeseadas lagrimas que no dejaban de salir de sus ojos… pero no lo había podido aguantar, realmente necesitaba que su amigo confiara en ella, no quería ser solamente una persona más en su vida.
Sintió como unas manos tomaban las suyas apartándolas de su cara, pero cerró los ojos con fuerza para no ver esa cara que tantas emociones le traía, no quería que él la viera llorar… pero las lagrimas seguían saliendo de las ranuras de sus ojos… de repente unos cálidos brazos la rodearon, Harry la atrajo aun más contra su cuerpo abrazándola de manera cariñosa y comprensiva.
La castaña siguió con su sonoro llanto mientras escondía la cabeza entre el hombro y el cuello de su amigo, sus manos lo habían tomado de la espalda apretándolo más contra ella… sintió sus hermosos y finos labios posando sobre su cabello haciendo que el corazón de la castaña se disparara nuevamente, su respiración se hubiera detenido si no hubiera sido por el hecho de que estaba oliendo sus ropas… aquel aroma seguía embriagándola al momento que sus pulmones se llenaban de aquella tan dulce fragancia… su llanto comenzó a parar pero aun así no despego la cara del cuello del azabache, se negaba a alejarse un solo centímetro de él.
— Yo… yo… lo lamento— tartamudeó apenada en medio de los sollozos, su llanto por fin había parado sin embargo no había soltado su agarre… se sentía en las nubes.
— No te preocupes— contestó y se alejó… rompiendo el contacto entre sus cuerpos y volviendo a recargarse en el troco del árbol.
Se le veía más tranquilo, la miraba con una media sonrisa en los labios mientras la castaña imitaba su movimiento recargándose de igual manera. Ella estaba nerviosa… sentía tantas emociones cuando él la tocaba… un solo roce de él hacia que su cuerpo entero flaqueara.
— Yo… tienes razón, no debo pensar que tu harás lo mismo solo porque otras personas me lastimaron en el pasado— comenzó a hablar, pero este parecía no estar muy convencido aun. Al parecer las lágrimas de la castaña lo habían conmovido un poco.
— Se que no es tan fácil Harry, no te pido que me la entregues toda en este momento— dijo mientras se limpiaba los últimos rastros de lagrimas y lo veía de manera comprensiva— poco a poco… veras que no te defraudare.
— Eso espero, Herms. — contestó de manera distraída, sus miradas seguían fundidas.
En un movimiento totalmente natural y delicado el azabache tomó la mano de Hermione entre la suya entrelazando sus dedos… el corazón de la castaña comenzó a desbordarse de felicidad, su cara adquirió aquella toda carmín y su respiración se detuvo completamente mientras observaba sus manos unidas. Una sonrisa apareció en sus labios, aquel contacto se sentía demasiado bien, demasiado correcto… sus dedos encajaban perfectamente entre las ranuras de los suyos, como si sus manos hubieran sido diseñadas la una para la otra.
— Por cierto, ¿Quién serán nuestros profesores este año? — indagó con curiosidad, al parecer solo quería desviar la atención de la castaña.
— Esto… Snape pociones, Hagrid cuidado de las criaturas mágicas— Hermione intentó seguir recordando a cuales más habían presentado el día anterior durante la cena… pero su mente se ponía en blanco cuando estaba con él.— Y Moody nuevamente de defensa contra las artes oscuras.
El azabache hizo un gesto de inconformidad, al parecer no le caía muy en gracia que Moody fuera nuevamente profesor.
— Por cierto… ¿Dónde estuviste anoche? — le preguntó, tal vez fuera demasiado pronto para hacer preguntas de ese tipo… pero ya lo había dicho. Le dio un suave apretón a la mano de Harry mientras las desplazaba a sobre su pierna, sin romper aquel agarre.
— En el despacho de Dumbledore— contestó, de nuevo su mirada volvió a perderse en el lago.
— Te dijo algo que te molesto, ¿no? — presionó. Quería saber porque el azabache había actuado tan gélido al principio.
— Para nada… solo hablamos de mis padres— puntualizó con voz fría.
Eso lo explicaba todo, el director le había dado en el punto que más débil a Harry: sus padres. Es decir, debió haber sido traumatizante que ambos de ellos murieran a manos de Voldemort, que después de eso quedara a cuidado de sus tíos quienes lo odiaban y maltrataban.
— Harry…— murmuró con voz cargada de comprensión mientras empezaba a acariciar su mano con ternura— Ellos están en un lugar mejor…
Se calló al ver la mirada asesina que Harry había puesto sobre ella, había metido la pata y eso era más que latente.
— Lo siento— exclamó rápidamente entre apenada y sorprendida por la reacción de su amigo.
— Puede que lo estén, ellos saben lo que hacen— contestó con voz tan gélida que la hizo estremecer… pero esa contestación había dado mucho que pensar.
— ¿Qué? — preguntó confundida. A que se refería con eso de*"ellos saben lo que hacen"*…sus padres habían muerto por lo que eso no tenía sentido alguno.
— Ellos…— comenzó a explicar lentamente, al parecer estaba buscando el mejor modo de explicarle. La castaña lo veía expectante mientras apretaba aún más su mano contra la suya— Hermione, ellos...
— ¡Oye, tú! ¡Aléjate de ella! — gritó alguien a sus espaldas. Harry inmediatamente soltó la mano de Hermione mientras veía al autor de tamaños alaridos.
Ronald Weasley caminaba hacia ellos desbordando rabia acompañado de Neville y Colin quienes se veían con expresión de no estar muy seguros de que hacer.
Hermione sintió una ira irracional contra el pelirrojo, había interrumpido el momento más importante de todos, observó con el rabillo del ojo comosuazabache se ponía de pie y le estiraba la mano para ayudarle a hacer lo mismo, la tomó sin chistar y se levantó, preparada para hacerle frente al pelirrojo quien ya estaba a unos cuantos pasos de ellos.
— ¿Cómo te atreves a hacerla llorar, Potter? — gritó iracundo. Hermione rápidamente se restregó las manos contra los ojos, pero seguramente estos estarían rojos e hinchados por lo que no podría engañar a Ron.
— Él no me hizo llorar Ron— contestó Hermione de igual manera, intentando sonar lo más molesta posible.
— Claro, te caíste y por eso lloras— dijo el aludido con ironía— Vámonos Hermione.
— No me iré—objetó, indispuesta a alejarse un solo centímetro de él.
— Si que lo harás— dijo Ron como un padre enojado porque su hija se negaba a salir de una fiesta— y ni se te ocurra volverle a poner un dedo encima…
— Hermione, ya es bastante tarde. Creo que deberías hacerle caso— opinó el aludido con voz tranquila y calmada, ignorando todos los comentarios anteriores. ¿Qué? ¿Irse? Harry por fin había estado a punto de confesar su plática con Dumbledore después de tanto insistir de la castaña… ¡para que solo llegara ese tipo y lo arruinara!
Pero sabía que Harry no la dejaría quedarse… tendría que esperar a tener otro momento a solas con él… miro a los ojos al azabache rogándole con la mirada que la dejara quedarse con él… pero este tenía una expresión tranquila y moderada.
— Otro día— respondió interpretando rápidamente la mirada de la castaña. Ella soltó un suspiro, resignada a tener que irse.
— Vale— aceptó por fin mientras volteaba el cuerpo para ver al azabache, este le sonrió fingidamente y le volvió a dar un fugaz beso en la mejilla… unas mariposas se apoderaron del estomago de la castaña mientras su corazón se salía de control nuevamente.
Pero notó que una mano se había colocado sobre la suya… la de Ron. Este la tomó entrelazando sus dedos y jalándola en dirección al castillo… Hermione le echo una última mirada a Harry pero este se había girado y sentado nuevamente en el árbol.
Se sentía tan diferente cuando Harry tomaba su mano a cuando Ron lo hacía… la mano de Harry era delgada y sus dedos encajaban perfectamente entre los espacios libres de su mano mientras la sostenía con delicadeza, sin mencionar que le transmitía una cálida sensación mientras su corazón latía más fuerte de lo normal y se sentía la más feliz del mundo. Mientras que cuando el Ron lo hacia su tosca mano la tomaba sin delicadeza alguna, sus grandes dedos no cabían entre los suyos, cuando él lo hacía no sentía absolutamente nada…además de molestia e incomodidad.
Estaba segura que al llegar a la torre Gryffindor Ron comenzaría a regañarla… pero no le importaba, su cometido ya estaba competo: ganarse la confianza de Harry Potter. Su mente empezaba a hacer diversas estrategias para encontrarse solo al azabache nuevamente…
Entonces recordó algo importante: ¡Harry mataría a Fudge! Lo había olvidado totalmente y ni siquiera lo había tratado de convencer de no hacerlo… pero bueno, eso ya lo tratarían después… entre miles de otras cosas.
Losé losé me odian por arruinar el momento Harmione! intenten no enviar tantos crucios T_T
De nuevo, no soy muy buena con los titulos ¿Sugerencias?
Pd: ¿Quieren que la verdad sea confesada en el sig cap...?
Pd2: ¿Les gusto?
Pd3: MILES de gracias a los que comentan!!!!