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El mordisco de la serpiente — capítulo 1

Hermione caminaba por los fríos pasillos de Hogwarts. Frías lágrimas caían por sus mejillas, mientras sentía que su corazón se rompía en pedazos. La traición de Ron la había calado muy hondo y sentía un profundo rencor hacia el pelirrojo. ¿Como podía haberle hecho eso? ¿Por que había elegido a Lavender para hacer aquella escenita?

La chica no podía mas con su llanto, así que se sentó en el primer sitio que encontró y se puso a llorar. Abrazada a sus piernas, se sobresaltó al sentir que alguien se sentaba a su lado y el olor a alcohol llegó a su nariz. Miró a su derecha y se encontró con Malfoy, con quien menos se quería encontrar. La castaña respiró hondo y decidió que Malfoy seria con quien mejoraría su estado.

-¿Que quieres Malfoy?-preguntó con todo el enojo que podía sacar.

-Te he visto llorar y quería saber la razón y quien te ha dejado así.-contestó el rubio con una sonrisa y arrastrando las palabras mas de lo normal.

Esa contestación dejó a Hermione sin palabras. ¿Acaso Malfoy se preocupaba por ella?

-¿Te importa?-preguntó ella con incredulidad

-Si.-dijo seriamente.-Para darle la enhorabuena.-Y se echó a reír. Tanto se reía que se cayó hacia el otro lado. Indignada, Hermione se levantó de allí dispuesta a marcharse a otro lado, obviamente no podía volver a la torre mientras durara la fiesta.

-Espera Sangre Sucia, no te vayas.-pedía el chico intentado levantarse del suelo.

-Muérete Malfoy.-contestó ella.

-Granger, no te atrevas a irte o lo lamentarás.-amenazó el rubio por fin en pie.

-¿Y que me harás?-desafió deteniéndose y mirándolo.

El rubio volvió empezó de nuevo a reír. Hermione estaba empezando a enfurecerse. Estaba tentada con hechizar al hurón. Se giró de nuevo para irse, pero escuchó un golpe muy fuerte y se volvió rápidamente. Malfoy estaba desmayado en el suelo. ¿Qué hacia? ¿Lo ayudaba? o ¿Lo dejaba allí?

-¿Por qué me gustará ayudar a los que no se lo merecen?-se lamentó la chica acercándose al rubio. Se agachó a su lado y le dio la vuelta como pudo.

Malfoy estaba inconsciente y tenía un golpe muy feo en la cabeza que le teñía su rubio pelo de rojo. Hermione había escuchado que una herida hecha estando borracho era preocupante. La chica miró hacia todos lados y vió una clase que estaba cerca. Cogió a Malfoy por los brazos y como pudo lo arrastró hasta allí.

Estando ambos allí, la castaña hizo aparecer un botiquín desde la enfermería. Cogió lo necesario y empezó a curar la herida del chico. Luego, empezó a palmearle el rostro para que reaccionara. Poco a poco abrió los ojos y la miró confundido.

-¿Que me ha pasado?- preguntó tocándose la frente.

-Te has desmayado y te has golpeado la frente, te he curado, veo que te encuentras mejor así que me voy.-cuando se levantaba para irse la mano del rubio la retuvo empujándola contra el suelo y se puso rápidamente encima de ella acorralándola contra el suelo.

-No me dejes aquí solo.-le murmuró

-Malfoy, ¿Qué...?.- los labios del chico la silenciaron. La besaba desesperadamente, con rabia, hasta el punto de hacerla daño. Con miedo sintió las manos de él en su piel debajo de su camiseta. Su piel se erizaba por el contacto de él y no entendía qué estaba pasando.-Una vez que te muerde una serpiente, ya no puedes escapar.-susurró en su oído haciéndola estremecer.

Hermione no pudo escapar esa noche a las manos de Malfoy, a sus besos desesperados ni a su cuerpo.

¿Que pasará de aquí en adelante?