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El mordisco de la serpiente — capítulo 22

Hermione y Ginny no perdieron el tiempo de ponerse en camino para ayudar a sus amigos a librarse del yugo de Lord Voldemort. A sus oídos habia llegado la llamada de Harry y del ejercito del ED convocando a los pocos integrantes de La Orden del Fenix en Hogwarts. Las chicas a sabiendas de que eso significaba de que el final estaba cerca, querian estar cerca del chico y apoyarlo. Ginny iba a reunirse con el amor de su vida, aunque ambos aún no habian aclarado nada y Hermione quizá lo dejaba atrás o tal vez no.

Para la castaña, la noche anterior habia sido muy reveladora. Habia hablado al fin con Draco en serio y las palabras del chico, aunque le doliera, habian sido la dura verdad.

"La noche anterior"

-No sé qué quieres que te diga.-renegó el rubio

-Necesito que hablemos sobre lo nuestro, estamos esperando un bebé.-contestó Hermione

-No hay nada entre nosotros Granger.-confesó el chico provocando que la castaña se quedara sin palabras.-Yo no puedo cambiar como soy, no voy a enamorarme de la noche a la mañana, no voy a sentir las cosas que puedas sentir tu.

-Me salvaste, arriesgaste tu vida por la mia.-dijo ella atónita

-Lo hice por que no voy a permitir que algo que es parte de mi corra peligro. Granger no me mires así, estoy condenado, tal vez vaya a Azkaban por ser un mortífago y no creo que vayas a arriesgar seis años de impoluto expediente académico por mi.

-Esto no tiene nada que ver con Hogwarts.-contestó ella

-Con el tiempo lo sería. Tu quieres una familia, ser feliz por el resto de tus dias, tener a tu lado a una persona que te ame en serio y yo no puedo dártelo por el simple hecho de que ni la mia lo ha hecho asi. A partir de que tu amigo derrote al señor Tenebroso, los Malfoy serán repudiados por todos y no voy a permitir de que nadie pase por eso también. La criatura no tiene la culpa, ni tu tampoco. Van a quedar muchos resentimientos y muchas heridas abiertas contra los Sangre sucia y los que han estado contra él.

"Presente"

Las palabras del chico, en el fondo y a su manera, eran la mas dura de las verdades y ella habia llegado a la conclusión de que criaria al bebé sola, él y sus propios amigos, serian su familia.

Junto a Bill y Fleur llegaron al castillo, se habian aparecido cerca de donde estaban sus amigos. Los abrazos y la alegria de volver a encontrarse habian quedado en el olvido en el momento en que una fuerza mas allá del castillo se habia apoderado de ellos.

Con el dolor recorriéndoles, sentían la escalofriante voz de Lord Voldemort en sus mentes diciéndoles que le entregaran a Harry Potter y ellos saldrían sin un rasguño.

La profesora MacGonagall dio una vez mas ejemplo de la valentia de los Gryffindor y tomó el control del lugar en el momento en que los Slytherin se revelaron contra ellos.

Harry le pidió tiempo a su profesora de Transformaciones, todo el que pudiera. Todos demostraron lealtad al chico en el momento en que empezó a correr en busca de la Diadema de Rowena Ravenclaw, todos los alumnos de Hogwarts iban a defender el castillo con sus vidas si con ello el Trio de oro tenia la suerte de eliminar para siempre a Voldemort.

Hermione se unió a Ron y ambos llegaron a la conclusión de que bajar a la Cámara de los Secretos y eliminar la copa con un colmillo de basilisco era por el momento la mejor opción.

Ginny no queria bajar alli con ellos, queria estar cerca de Harry y luchar hasta el final junto a él. Aunque ella también habia tomado una decisión.

Después de correr como nunca en su vida, Luna le habia dado la pista de que si nadie vivo habia visto la diadema, tendria que hablar con alguien que estuviera muerto. Vuelta de nuevo a la carrera, le rogó a Helena, la hija de Rowena, que por favor le dijera donde estaba para destruirla.

Sintió como si algo dentro de él se rompiera y es que habia notado el momento en el que sus amigos habian destruido la copa. Una vez que se recuperó corrió hacia la sala de menesteres. Allí en la puerta casi se choca con la pelirroja que sin saber el por qué le habia dejado un poco atontado. Desde hacia semanas la presencia de la pelirroja provocaba que su corazón latiera tan deprisa que casi dolía.

-Entraré contigo.-dijo ella al ver la premura de él por entrar alli.

Él asintió y ambos entraron en la sala de Menesteres en busca de la diadema.

Hermione y Ron corrían en busca del chico. Él les habia dado el mapa pero no aparecia por ningún lado.

-Tal vez esté en la sala de menesteres, dijiste que no aparecia en el mapa.-dijo Ron

-Si.-contestó ella quedándose maravillada de que Ron recordara algo que ella habia dicho anteriormente.

Harry por un lado y Ginny por el otro, recorrían el lugar en busca del Horrocrux sin siquiera saber la apariencia que tenia. 

A sus espaldas, el chico escuchó que alguien hablaba pársel y le llamaba, se acercó al objeto en cuestión y dentro de una caja estaba la dichosa diadema. Ginny se acercó a él y aunque tenue, también sintió el poder del objeto.

-¿Cómo la vas a destruir? nadie sabe donde está la espada y no sé si Ron y Hermione han tenido la suerte de entrar a la Camara de los secretos.-dijo Ginny mirándo la diadema con temor. Ya habia tenido la desagradable experiencia con otro Horrocrux y eso solo la hacia recordárlo una y otra vez.

El chico no contestó sintiéndose estúpido en ese momento por haber entregado la espada al duende.

Una luz llamó la atención de la chica y cogiéndo a Harry de la mano echaron a correr. El pelinegro miró a sus espaldas y horrorizado vió como un enorme Fenix de fuego les seguia dispuesto a destruirlos.

-Tirala.-le gritó la chica.-Es fuego mágico, lo destruye todo a su paso, absolutamente todo. Tirala.

Harry le hizo caso y arrojó la diadema al fuego, al instante la llama gigante tomó la forma del rostro de Voldemort, ambos chicos corrian todo lo que podian hasta que salieron de alli y las puertas se cerraron automaticamente.

Harry sintió cada uno de sus musculos quejarse y contempló a la chica que estaba tirada en el suelo a su lado.

Ambos se contemplaron y como si dos imanes se atrajeran no pudieron evitar besarse casi con desesperación.