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Historia 75340 — capítulo 5
**CapítulosMiedo«2 de enero del año de 1849»
El sol acariciaba el mar, pintando el cielo color anaranjado y producía un susurro arrullante, acompañado de la sonora maquina en marcha del barco. Ethan y Alexander miraban por la borda; el olor de agua salada era intenso pero ambos lo disfrutaban.
El pelirrojo estaba recargado en la barandilla del barco, le irritaba que su amigo estuviera tan tranquilo, mientras que a él le atormentaba la idea del futuro; sus planes, lo que dejaba, lo que encontraría... Sólo deseaba que todo terminara bien... Aunque estando con Ethan eso era demasiado pedir.
El rubio miró a su amigo y le sonrió.
—**¿Que piensas hacer con mi Ginebra? —rompió Alex el silencio.
—No la amo, si esa es tu pregunta —respondió tranquilamente mirándolo a los ojos.
Alexander sonrió — Ella tampoco… —la cara de Ethan cambió drásticamente a un gesto de sorpresa— ¿No me digas que creíste que Ginebra se enamoraría de ti?
*—*Soy irresistible, no me extrañaría que lo hubiera hecho…
—Lo que es irresistible es tu ego, Ethan —dijo Alexander riendo—. Le prohibí que te viera, o hablara, o respirara el mismo oxigeno que tú… Como toda una niña malcriada sólo quería contradecirme.
Ethan respiró con alivio y volvió a mirar el mar — Me alegro — dijo —. Lo bueno es que a donde vamos hay chicas muy lindas...
*—*Asquerosas muggles — reparó Alexander.
Ethan lo miró — ¿No me digas que intentarás serle fiel a la rara?
— ¿Esperabas otra cosa, Malfoy?
— ¿De ti? Claro que no, ¿quién más podría ser tan idiota como para casarse con la primera mujer con la que se acuesta?
Alexander rió al tiempo que meneaba la cabeza de un lado a otro.
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En la torre de adivinación reinaba el desastre; las mesas estaban con las patas arriba e incluso algunas partidas por la mitad, los velos de las cortinas y tapetes estaban rasgados, había una ventana rota y los vidrios de la misma cubrían la superficie de madera de pino.
Draco Malfoy estaba en el escritorio del centro simplemente mirando, sin mover ni un dedo, aunque sabia que debía limpiar no le interesaba, no había prisa. Tomó una pedazo de taza rota que estaba en el escritorio y la aventó tan fuerte que quedó encajada en la puerta.
—Estarás feliz Granger —dijo Draco sin expresión alguna en su tono de voz.
Hermione abrió la puerta lentamente, tomó el pedazo de vidrio que él había lanzado e intentó retirarlo sin éxito, sorprendiéndose de la fuerza del rubio. Fuerza que tal vez pudiera utilizar para dañarla, aunque se protegía con la idea de jamás haberlo visto golpear a nadie.
— ¿Qué te hace pensar que me hace feliz verte limpiar? —dijo ella cruzando los brazos y avanzando hacia él con un aire de superioridad.
Draco sonrió— ¿Y me estas viendo limpiar?... Porque yo no estoy limpiando —respondió sabiendo que la había molestado.
—Deberías empezar —ordenó Hermione.
El rubio volvió a sonreír y se puso de pie, la castaña se intimidó ante su altura que pasaba por mucho la de ella. Intentó no demostrar temor levantando su rostro para mirarlo de frente.
—Que te quede claro algo Sangre Sucia Inmunda, nadie me ordena...
La gryffindor no soportó que el la llamara "Sangre sucia" una vez mas, su rostro se hizo duro e intento darle una bofetada con todas sus fuerzas. El chico frenó la agresión tomándola de la muñeca y aproximándola a su cuerpo, dejando sus pies levitando levemente. La arrastró hasta la ventana rota por donde el cielo empezó a cubrirse de nubes grises en un remolino de fría oscuridad y la tomó fuertemente del cabello, dejó la mitad de su cuerpo expuesto al vacio rodeando con un brazo su cintura y acercando su rostro al de ella restirando mas sus risos castaños.
Su risa tétrica de satisfacción le helaba la sangre, pero no permitiría que él lo notara... Nunca, que Draco Malfoy no supiera que ella tenia miedo.
—Si supieras cuanto te aborrezco, Granger —dijo el Slytherin con un tono tan irónico, que parecía casi gracioso.
Paradójicamente ella sonrió— Supongo tanto como yo a ti...
El rubio puso su boja justo en la oreja de la chica— Puedo degollarte aquí mismo... En este instante tengo tu vida en mis manos, como una insignificante larva a la que puedo aplastar... —sonrió.
La gryffindor siguió sonriendo, aunque sus labios estuvieran temblando— Hazlo Malfoy
Siempre ha sido odiada la superioridad, y más por los superiores...
Draco sintió su sangre hervir, en el fondo había esperado que ella tuviera miedo, solo quería asustarla ¿Pero porque no podía?, se sintió humillado. La volteó tomándola de los hombros de una manera tan fuerte que Hermione sentía el dolor hasta los huesos, sus narices se rozaban confundiendo sus respiraciones en una sola, él tragó saliva y ella levantó mas su rostro.
—Siempre has sido un cobarde —dijo la leona y le escupió en la cara para después salir corriendo.
Al llegar a la puerta estaba cerrada ¡Pero como si ella no la había cerrado!
Todo su cuerpo empezó a temblar al ver como se acercaba a ella, avenaba todo lo que encontraba a su paso. La castaña sacó su varita y le apunto haciendo que sonriera tétricamente, de pronto las ventanas se sellaron con una cortina de hierro al igual que la puerta, todo quedó oscuro y una esfera brilló en el centro de la torre...
«6 de enero del año de 1849»
Ethan y Alexander arribaron en el muelle del nuevo estado de Florida1, una zona cálida y al mismo tiempo tropical que parecía un verdadero paraíso. Aunque el pelirrojo seguía cuestionándose... Ethan llevaba ropa, al menos eso era algo, pero él no traía nada mas que su bata de doctor, un par de plumas sin tinta y el equivalente a cincuenta dólares.
Abordaron un tren que se supone, los llevaría al punto cumbre donde se encontraba el oro. No era muy lujoso pero era gratuito y muy práctico. Tomaron asiento en una orilla junto a la ventana, sus asientos tenían una mesa en medio y estaban el uno frente al otro, el paisaje cambiaba radicalmente de montes verdes en los que podía ver osos y áridos cañones donde los caballos salvajes corrían. Se sorprendió de que existieran criaturas sin domar, pues en Inglaterra, los caballos salvajes eran cosa del pasado desde la edad media, con razón lo llamaban "Wild West", se fijó curiosamente en como su amigo miraba lo mismo que él pero parecía en realidad no ver nada, aun así el rubio sonreía con extrañeza para desconocida...
*—*Nunca te había visto tan feliz — dijo Alexander sin dejar de mirar por la ventana.
El rubio lo miró — Pase lo que pase, ¿Vamos a seguir siendo amigos verdad, Weasley?
— Eso no cambiará nunca, Malfoy…**¿A caso pasa algo? — preguntó el pelirrojo.
El chico negó con la cabeza — No pasa nada...
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— ¡No pasa nada Granger! -gritó Draco exasperado.
La castaña lo miró distinguiendo a penas su silueta en la oscuridad, mirando inexpresivamente la esfera que resplandecía en color azul en el centro de la torre. El Slytherin pareció reconocer aquella pieza aunque nunca en su vida hubiese mirado algo que le fuera similar. Se aproximó al objeto y extendió una mano...
— ¡NO! —grito Hermione horrorizada.
Draco se volteo para mirarla— ¡No me digas que hacer!...
Antes de que el rubio intentara tomarla hubo un sonoro grito agudo, la esfera dejo de resplandecer y Hermione la agarro entre sus manos, tenia el idioma de las runas por todas partes, además de emblemas que le eran completamente extraños. Se fijó en las letras mas grandes, que le daban una vuelta completa y parecían brillar.
— ¿Qué es eso? —pregunto Draco acercándose a ella para mirar la esfera con curiosidad.
—Si me descifras eres libre... —leyó la castaña.
«9 de enero del año de 1849»
Abrió los ojos, no estaba seguro de dónde se encontraba, había una calidez que le era desconocida. La cama estaba en el centro de la habitación, todo olía a madera silvestre, como si los muebles no hubieran sido barnizados antes o no tuvieran un hechizo que les dejara un olor constante a pino... Había algo diferente.
Miró por la ventana que estaba a su izquierda, fijándose en un par de colinas sobre las cuales estaba la puesta de sol...
— Sol —pensó. Esa era la diferencia.
De donde él venia ver una puesta de sol era mas raro que esperar al cometa Halley, la carencia de frio era lo que le resultaba desconcertante y la forma tan rural de los muebles, e incluso la misma estructura de la habitación, no había metal por ninguna parte.
Tomó asiento con dificultad sobre la cama, se quejó al sentir una punzada en su hombro derecho que estaba vendado y tenia una mancha de sangre. No traía camisa y su mente empezó a confundirse.
—**¿Pero que pasa? — se preguntó en voz alta.
—**¡Hasta que despiertas! — gritó Alexander entrando a la habitación y emparejando la puerta.
Ethan miró al pelirrojo que vestía con extrañeza; traía puestos unos vaqueros, camisa a cuadros de color rojo, botas negras y un ridículo sombrero redondo que aplastaba su cabello.
—**¿Qué pasa? ¿Por qué te vistes así? ¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué me duele todo?...
El pelirrojo sonrió—**¡Tranquilo! Una pregunta a la vez — tomó asiento a un lado de él —. No pasa nada, me visto así porque aquí así visten los muggles ¡Soy todo un Cowboy!... Y te sientes mal porque eres un idiota.
La mente del rubio no se aclaró en lo mas mínimo — ¿Puedes decirme como llegamos aquí?
*—*Malfoy — suspiró Alexander —, en cuanto bajamos del tren buscamos unos caballos, se supone que tenias que acercarte lentamente y el corcel te dejaría montarlo, pero un muggle extraño no tuvo problemas... Tu te burlaste gritaste que si él podía tu también y luego te acercaste diciendo algo como... "Oye tu asquerosa bestia deforme..." El caballo se molestó y te golpeo con las patas en el hombro. Luego te desmallaste.
*—*Soy un idiota — dijo el rubio virando su rostro.
*—*Creo que eso ya lo habíamos aclarado... — dijo el pelirrojo y sonrió ante el gesto falso de indignación de su amigo.
Una chica extraña de corto cabello negro, entró a la habitación como un gato escurridizo; traía una bandeja de plata en manos, sobre la cual cargaba un recipiente con compresas y una jarra de peltre llena de agua. Ethan creyó volverse loco, al conocer a la mujer mas hermosa que hubiese visto en su vida: No traía maquillaje, aun así, le pareció un perfecto ángel con sus ojos de un azul tan oscuro que parecían casi negros, traía un vestido extraño que ocultaba las formas de su cuerpo, igual mente pudo distinguir que era bien proporcionado.
Ella dejo el recipiente con las compresas en un buró y vertió en él un poco de agua. Sumergió las compresas y miró que el rubio la observaba cuidadosamente, entonces le sonrió con un aire tan angelical que Ethan se sintió excitado al momento.
—**¿Se siente mejor? — preguntó ella. Por Merlín, su voz era hermosa.
—**¡lo bueno es que despertó! —gritó Alexander, al parecer entusiasmado.
Sin menor vergüenza la chica lo descubrió y empezó a quitarle el vendaje ensangrentado, había una costura sobre su hombro que seguramente dejaría una cicatriz, le puso una compresa sobre la herida haciendo que se estremeciera.
*—*Lo siento — se disculpó ella.
Ethan miró a su amigo — ¿Tu suturaste? — preguntó, pero este negó con la cabeza — ¿Entonces como...?
*—*Yo lo hice — dijo la chica regalándole una dulce sonrisa —, espero que no le moleste.
Él no le respondió ni fue capaz de decirle nada más, había algo que ella que lograba hipnotizarlo, sin mas se quedó en un rotundo silencio mientras ella terminaba con su trabajo, sorprendentemente sin lastimarlo ni un poco. Era extraño, nunca había visto a nadie actuar tan hábilmente sin varita.
Ahora que lo pensaba…
—** ¡Mi varita! * — Se aproximo al oído del pelirrojo — Alex has visto has visto mí...*
*—*Por cierto, su varita sufrió un pequeño daño —interrumpió el susurro la chica—, pero mi padre la esta reparando...
El chico se quedó con la boca abierta — ¿No eres una...?
Alexander rió — tu siempre tan perceptivo, Malfoy — dijo meneando la cabeza.
Ella hizo lo mismo y también sonrió — No soy muggle — dijo y clavó sus ojos en los de él — ¿Tan simplona me veo? —P reguntó flotando a centímetros de sus labios — Mi nombre es Orchid Parkinson.
Fue entonces cuando un hombre vestido de la misma manera de Ron entro en la habitación, tenia bigote corto, y marrón al igual que si cabello, sus ojos eran iguales a los de su hija pero era más pálido que ella.
El pelirrojo se levantó para estrechar la mano del hombre.
*—*Muchas gracias por todo, señor Parkinson — dijo Alexander.
El hombre rió — No tienes nada que agradecer, hijo —dijo él y se sentó en una silla mecedora que estaba en un lado de la puerta —, llámame Peter —suspiró—. Es extraño encontrar a dos jóvenes magos por aquí, aunque después de descubrir las minas ha llegado de todo.
Orchid le ofreció una camisa de color azul cielo a Ethan, este se levantó tomándola con agradecimiento, mientras el señor Parkinson encendía su pipa meciéndose armoniosamente.
— ¿ Y cual es tu nombre hijo? — Inquirió Peter, dirigiéndose a Ethan.
*—*Ethan Malfoy, señor —respondió mientras se abotonaba la camisa.
*—*Un placer, Ethan... Y si no es mucha indiscreción ¿Dónde piensan pasar la noche?... Pueden quedarse en la granja, a mi no me molesta.
*—*A mi tampoco — se apresuró a decir la morena —, seria un placer atenderlos.
*—*Gracias por el ofrecimiento, Peter —dijo Alexander—, pero iremos al pueblo.
Peter se levantó y caminó hasta él — Como gusten, solo tengan mucho cuidado y recuerden que si un muggle descubre lo que son deben transfórmalo en piedra...
—Que tontería —susurró Ethan.
Alexander pudo escucharlo, pero prefirió ignorarlo— Lo sabemos, mientras no haya algún hechizo para des memorizar. Entendemos. ¿Verdad Ethan?
El rubio puso los ojos en blanco y sonrió— Claro…
1- Florida se encuentra al sur de Estados Unidos y fue constituido como estado en 1845.
*En la versión original, los personajes del pasado tenían el mismo nombre que los del presente, es decir; Ethan, se llamaba Draco y Alexander, Ron; al igual que Madeleine se llamaba, Hermione. Por ende en este remake, si encuentran que confundí algún nombre, hagánmelo saber.
Próximo capítulo: El encuentro