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Angel o demonio — capítulo 12
Esto era una verdadera pesadilla o una broma muy cruel. Yo no podía estar embarazada. Si eso era, la estúpida prueba fallo pues no era enteramente humana.
Deje la prueba de embarazo en la mesita de noche, tenía que ir al médico para confirmar el error de la prueba.
-No estoy embarazada, no lo estoy-decía mirando mi reflejo en el espejo.
Las lágrimas comenzaron a brotar por mis ojos. Me toque el vientre. ¿Y si la prueba no fallo?
Un bebe, creciendo dentro de mí. Un inocente que no tiene la culpa por mi estupidez.
Tocaron a la puerta y me sobresalte. ¿Seria Dean? No estaba preparada para enfrentar su ira cuando le dijera lo del bebe. Rápidamente escondí la prueba en mi valija. Me limpie las lagrimas y fui abrir la puerta.
Me encontré con Sam en el umbral. Al mirarme pude ver en su rostro la preocupación.
-¿Qué tienes Sarah?-me pregunto. Yo quería decirle que estaba bien, pero simplemente las palabras no salían de mi boca. Sin decir nada comencé a llorar desesperadamente. Sam de inmediato trato de consolarme, cerró la puerta para que nadie nos interrumpiera.
Sammy me abrazaba mientras yo me desahogaba a lágrima viva.
Tarde mucho en recuperarme, Sam fue muy amable al no irse. Cuando por fin el llanto ceso el menor de los Winchester me observo a los ojos.
-¿Tan malo es lo que te dejo Gabriel? Todo tiene solución Sarah-comenzó a decirme.
Yo negué con la cabeza y fui a buscar la prueba de embarazo. Cuando se la mostré palideció.
-¿Estas…embarazada?-pregunto atónito.
-Puede que sea un error, estas cosas fallan ¿verdad?-pregunte esperanzada.
-No lo creo, son muy efectivas. Es de mi hermano ¿verdad?-pregunto.
-Si, pero no se lo digas por favor-le suplique.
-No lo haré, pero tiene que saberlo. Si estas embarazada Dean tienen que aceptar su culpa-repuso Sam cruzándose de brazos.
-No. Aun no debe saber, tenemos que atender otras cosas. Yo tengo una batalla que dar con mi destino y este bebe no está en los planes-repuse pensado con la cabeza fría.
Sam me miro escandalizado.
-No estás insinuando lo que creo, ¡Sarah por dios!-me recrimino.
Yo lo mire decidida.
-Sam, solo necesito tu ayuda, no puedo hacerlo sola, Dean entenderá cuando termine con esto. Ni él ni yo estamos preparados para ser padres. No hay un hogar, no hay amor. Un bebe viajando por todo el país suena ridículo-exclame de manera dura. Sam se rindió. Lo pude ver en sus ojos.
-Se que si te ayudo mis manos también estarán llenas de sangre-contesto. Yo le tome la mano.
-Gracias-repuse.
-Vamos, si no sales a tomar una copa con Liam y Dean comenzaran a sospechar.-me previno, lo menos que quería era irme a beber y menso ahora.
-Dame 5 minutos para alistarme-le pedí. Sam salió del cuarto. Yo me fui al baño a lavarme la cara y maquillarme un poco, evitar que se dieran cuanta que había llorado.
Exactamente a los 5 minutos salí de mi cuarto.
-¡Por fin! Vallamos a tomar una copa, te lo has ganado-me dijo Dean pasando su brazo por mis hombros. Qué extraño, estaba alegre, pero eso cambiaria si supiera lo que me pasaba.
-Realmente no estoy de humor pero creo que la copa me ayudara a relajarme-fingí estar contenta. Nos fuimos al bar de enfrente que estaba a reventar pues el otro estaba clausurado.
Nos sentamos en una mesa.
-¡Hey señorita! Tráiganos 4 tequilas dobles-le pidió Dean a la mesera. Ella asintió con la cabeza.
-¿Crees que es bueno que tomes alcohol Sarah?-me pregunto Sam mirándome.
Yo lo fulmine con la mirada.
-No me hará daño-respondí molesta.
-Tranquilo Sammy, merecemos esto-lo contradijo Dean.
-Créanme que si, ese estúpido me dijo que serviría de carnada-espeto Liam con su rostro sombrío.
-Bueno, bueno eso ya paso. Tratemos de seguir adelante-les dije. La mesera llego con los tequilas, los puso en la mesa y le sonrio a Liam.
-Tal parece que esta noche no duermo solo-espeto él con descaro. Yo torcí los ojos y tome el caballito de tequila. Puede sentir la mirada desaprobatoria de Sammy.
-¡Por nosotros! Que siempre sobrevivimos-brindo Dean alzando su copa. Espero que todos alzáramos las nuestras. Sammy lo hizo de mala gana.
-¡Hasta el fondo!-grito Liam, él y Dean bebieron de golpe. Sam solo bebió un sorbito y yo tire mi trago. No podía hacerle esto al pobre bebe. De todos modos no estaría mucho tiempo dentro de mí. Me sentí muy mal, pero era cierto.
-Vamos Sam, por una vez en tu vida bébetelo todo-insistía Dean.
-Hasta Sarah se lo tomo de golpe-repuso Liam mirándome muy orgulloso.
-Déjenlo en paz, además esta será mi único trago, no tolero muy bien el alcohol-dije mirando a Sam, el sonrio.
-Aguafiestas, bueno entonces creo que los que nos los que nos emborracharemos Liam y yo-repuso Dean.
-¡Hey lindura, tráenos una botella del mejor whiskey que tengas!-grito Liam.
-Iré a poner buena música-exclame levantándome. Era lo que me faltaba, que Liam y Dean se convirtieran en mejores amigos. Me dirigí a la rócela. Me puse a buscar algo que me gustara.
Cuando encontré la canción me di cuenta de que no traía monedas.
-Toma, yo traigo cambio-susurro Sam detrás de mí. Me sobresalte, no había notado su presencia.
Me dio las monedas, yo las introduje en la rócela y apreté el botón.
"Crazy" de Aeroesmith comenzó a sonar.
-Buena canción, aunque me recuerdan a los gustos antiguos de Dean- elogio Sam Yo me cruce de brazos.
-¿Qué quieres Winchester?-pregunte frunciendo el ceño.
-Te mire y pude ver que te preocupaste por el bebe-exclamo muy seguro.
Yo me encogí de hombros.
-La verdad el tiempo que este dentro de mi quiero evitar su sufrimiento, eso fue todo-conteste restándole importancia. Pero una parte de mi le hacía ilusión este bebe, estúpidas hormonas.
-¿Qué tanto platican a solas?-pregunto de pronto Dean. Sam se alejo de inmediato y regreso a la mesa, dejándome con él. Sentí cosquillas en mi estomago.
El se recargo en la rocola.
-Esa canción me encanta y realmente le doy la razón a la letra, que esa clase de amor puede mandar a la tumba a un hombre-recito. Mis piernas temblaron, quería besarlo con pasión y que me tomara aquí y ahora. Pero evite que esa fantasía se hiciera realidad. Jamás me volvería acostar con él.
-¿Te ha pasado? Hablas como si fueras experto-contesto desviando la mirada.
Entonces me jala del brazo hacia una puerta. Yo no me resisto, estar en ese bar me sofoca.
Llegamos al estacionamiento, el aire de la noche me sienta bien. Dean me acaricia la mejilla.
-Estas muy guapa esta noche, radiante más bien-me dice.
-Genial, estas borracho. ¿Quieres que te lleve a tu habitación?-pregunto incomoda.
El niega con la cabeza.
-No creo que alcance a llegar al cuarto. Y tal vez si este ebrio por querer tenerte aquí mismo-dijo. Me jalo por la cintura y comenzó a besar mi cuello. Trate de resistirme, de verdad, pero yo también quería estar con él.
-No quiero hacerlo en un callejón, entre la basura-le pedí tratando de mantener mi mente clara.
-Bien, podemos ir al impala-exclamo.
El impala estaba estacionado muy lejos de las miradas de todos. Nos metimos a la parte trasera, esto no sería muy cómodo.
-Relájate, créeme que te gustara-espeto con una tonta sonrisa en sus labios.
Yo le devolví la sonrisa. Decidida a olvidarme de mi "pequeño problema".
Estaba exhausta sobre su pecho. El acariciaba mi espalda distraídamente.
-No debimos hacerlo-dije avergonzada de la manera en que perdí el control.
-Puede ser, pero lo hecho, hecho esta-contesto.
Me levante y comencé a ponerme la ropa. El me observo desconcertado.
-¿Qué es lo que tienes?-pregunto.
-Nada, simplemente que no quiero que Liam o Sam vengan y nos encuentren así-conteste.
El se sentó a mi lado y se comenzó a juntar su ropa.
-Mira, realmente creo que a Sam ya no le importa lo que tú y yo tenemos y Liam debe estar con la mesera haciendo lo que tú y yo acabamos de hacer-explico. Yo lo mire sin dar crédito.
-Dean, te aprovechaste de mí y yo de ingenua volví a caer, te dije que te amaba, lo volví a reafirmar hoy cuando casi te matan y tú sacas ventaja. Duele ¿sabes? Duele tenerte y saber que luego no tengo-aclare. El me miro avergonzado.
-Lo siento, si soy un maldito aprovechado. Por eso no se el por qué me amas. No soy el tipo amoroso que mereces. De verdad lo siento Sarah, esto, no volverá a ocurrir-declaro. Se puso los pantalones y su camisa y salió del impala.
Yo me quede ahí, mas sola que nunca, el no me dejo decirle que estaba embarazada pero luego supe que era mejor así.
Termine de vestirme y decidir ir al cuarto de Sam para investigar algo en la laptop.
La encendí y comencé a buscar. Di de inmediato con lo que buscaba y apunte en una hoja la información.
Sam entro al cuarto y se sorprendió de verme ahí.
-Hola, yo te hacía con mi hermano-espeto desconcertado.
Cerré la computadora.
-Estaba, pero digamos que chocamos y más ahora que mis hormonas están como locas-conteste un poco triste. El me miro con lastima.
Trate de ignorar esa mirada.
-Sam, necesito un favor-le pedí.
El alzo una ceja.
-Lo que quieras-contesto.
-Mañana voy a ir al doctor para saber…cuantos tiempo llevo embarazada y no lo eh sabido-le confié. El asintió con la cabeza.
-Es buena idea…-de pronto de quedo callado. Yo sabía lo que quería decirme.
-Si tengo tres meses o más ya no puedo abortar, pero si tengo dos o menos entonces lo haré-exclame mi respuesta a su muda pregunta.
-Realmente Sarah no quiera meterme en esto, pero si necesitas apoyo aquí estaré, pero ni creas que estoy de acuerdo con eso del aborto, es mi sangre después de todo-repuso muy serio. Yo suspire y solo lo tome de la mano en silencio.
La puerta del cuarto volvió abrirse. Dean se quedo quieto en el umbral al vernos. Yo solté la mano de Sam y me dispuse a irme a mi cuarto.
Pero él no se aparto.
-Con permiso-le pedí. El fulminándome con la mirada se aparto. Pobre Sam pensé.
Llegue a mi cuarto y no pude mas. Me derrumbe en frio suelo y comencé a llorar. Todo esto parecía una maldita pesadilla o peor una estúpida broma. Ahí acostada en el suelo y llorando en silencio me toque el vientre.
¿De verdad estaría dispuesta a esto? Por un momento me imagine con una barriga que crecía mes con mes y luego tener a ese pedacito mío en mis brazos.
-Basta, eso es algo que no puedes tener-me reprendí.
Toda la noche fue una tortura, las pocas horas que dormí mi mente o mi conciencia me torturaban.
Programe mi cita hacia el mediodía.
-Valla, parece que otra personita no durmió en toda la noche-dijo Liam con lentes oscuros sentado frente a mí.
-Por lo menos yo no tengo resaca, espero que te protegieras, una mujer que se acuesta con un hombre que acaba de conocer no debe ser muy sana que digamos-lo reprendí tomando mi café.
El sonrio complacido.
-Hay Sarah, deberías ser menos seria y buscar diversión debes en cuando, te aras vieja pronto de tanta preocupación-contesto él. Los Winchester estaban muy callados esta mañana.
-Oye Sam, quería pedirte que me acompañaras al médico, ya tengo cita-dije como quien no quiere la cosa. Sam me observo.
-¿Quieres que yo te acompañe?-pregunto. Dean no nos miraba estaba concentrado en su desayuno (o eso parecía).
-Si, eres como un hermano mayor para mí-dije.
Liam se quito las gafas.
-¿Estas enferma Sarah?-pregunto un poco consternado.
-Nada grave, solo quiero hacerme una revisión, sabes que nunca me enfermo pero últimamente me eh sentido mal-le aclare restándole importancia.
El me tomo de la mano.
-Si quieres puedo ir también yo, por si necesitas apoyo moral-repuso.
Yo le sonreí.
-Tranquilo señor preocupación, Sam me acompañara y si tengo una enfermedad terminal serás el primero en enterarte-exclame soltando una risita. Pero ninguno de los tres hombres pareció agradarles la broma. Yo puse los ojos en blanco.
-Bueno si tienes cita deberían irse ya, lleven el impala, al cabo que Liam me llevara de regreso al motel-comenzó a decir Dean, saco las llaves y se las entrego a su hermano.
-Gracias-le dije. El solo asintió con la cabeza.
Pagamos la cuenta y Liam recibió una llamada.
-Carajo, tengo que irme una cazadora amiga mía necesita ayuda con un hombre lobo-nos conto.
-Pues deberías ir ayudarla ¿es guapa?-pregunte.
El me miro sorprendido.
-Nunca cambias Bennett, si es guapa pero no es por eso que voy, quiero ayudarla pero también me preocupas tu-espeto preocupado. Yo le di unas palmaditas.
-No me estoy muriendo Liam, solo lleva a Dean al motel y ya nos volveremos a encontrar en otras circunstancias ¿está bien?-le pedí.
El suspiro resignado.
-Bien, bien mandona-contesto y me abrazo con fuerza para despedirse.
-Cuídate mucho-me susurro al oído.
-Tu también-conteste.
-Tenemos que irnos Sarah-nos interrumpió Sam, Liam y yo nos soltamos.
-Ya vete-le dije empujándolo a su camioneta. Liam se subió a la camioneta y espero a Dean.
El mayor de los Winchester me miro, también parecía preocupado.
Antes de que dijera nada me adelante.
-Tranquilo, no tengo nada grave créeme-le dije en voz baja, el solo negó con la cabeza exasperado y se subió a la camioneta. Liam arranco.
Sam se acerco ya en el impala.
-Muy bien, llego la hora-me dijo, yo me subí al asiento del copiloto y le di la dirección del consultorio.
Llegamos exactamente a la hora de mi cita.
-Buenas tardes, tengo una cita con el doctor Brown. Mi nombre es Sarah Williams-le comente a la recepcionista.
-Claro, el doctor Brown la está esperando-contesto, miro a Sam
-El entra conmigo-espete tomando a Sam del brazo.
-Claro señora-salió de detrás del escritorio y nos condujo al consultorio. Abrió la puerta y entramos.
El doctor (un hombre igual de alto que Sam, pero de aspecto agradable) nos recibió con una sonrisa.
-bienvenidos señora Williams, el debe ser su esposo o me equivoco-exclamo mirándonos.
No supe que decir.
-Si, soy su esposo-contesto Sam Yo lo mire agradecida.
-Tomen asiento, muy bien Sarah ¿puedo llamarte así?-pregunto sentándose en su sillón.
-Si, claro doctor Brown, bueno vallamos al grano, ayer me hice una prueba de embarazo que salió positiva-le explique, el asintió con la cabeza.
-mira podemos hacer una prueba de sangre pero tardara unas horas ¿quieres que te haga una revisión?-pregunto.
-Este, bueno creo que sería lo mejor-conteste avergonzada.
-bien, pasen por aquí, te daré una bata y luego saldremos de dudas-repuso poniéndose de pie, abrió una puerta y nos indico el camino. Sam y yo entramos a la otra habitación. El doctor me entrego la bata.
-Cuando este lista-exclamo y salió dejándonos solos.
-Okey, solo gírate para poder quitarme la ropa-le pedí roja como un tomate. Sam se giro. Rápidamente comencé a quitarme la ropa y se la di. Me puse la bata y me acosté en la cama.
-Ya puede entrar doctor-espete. El doctor Brown entro con su típica sonrisa.
-Muy bien, ahora la cubrimos con esta saben y usted sube sus piernas aquí-indico, yo lo hice y me sentí expuesta. Sam estaba a mi lado. El doctor introdujo algo muy frio y prendió un monitor.
Yo trate de ver algo, pero sinceramente no reconocía nada.
-Bueno, permítanme felicitarlos, está embarazada, aquí está el feto-aclamo señalando en la pantalla una cosita diminuta. Las lagrimas brotaron de mis ojos y rápidamente me voltee hacia otro lado, no quería verlo y encariñarme. Sam me apretó la mano. Lo mire, estaba emocionado.
-¿Cuánto tengo doctor?-pregunte con voz pastosa.
-Déjame medirlo y enseguida te lo diré- escuche unos tecleos.
-Tienes 9 semanas de embarazo-respondió. Yo trate de recordar cuando fue ese pequeño descuido y el recuerdo me llego a la mente. Estaba borracha, desnuda esperando a Dean en casa de Halley.
Mire de nuevo el monitor. El feto, mi bebe. El bebe de Dean y mío.
-¿Quieren una fotografía de recuerdo?-pregunto el doctor. Sam abrió la boca sin saber que decir. Yo tampoco sabía que contestar. ¿Seria prudente?
-Si por favor-conteste con una voz que no era la mía.
Sam me miro extrañado pero luego sonrio.
-Bien, ya puede vestirse-ordeno el médico, apago la pantalla y saco el instrumento de mí.
Salió dejándonos solos.
-Bueno, es oficial, seré tío y Dean padre. ¿Le dirás? ¿Por eso pediste la foto?-pregunto esperanzado. Yo me incorpore y extendí mi mano, el me dio la ropa.
-No lo sé, Sam, tal vez la foto me la quede como recordatorio de lo que pudo ser-conteste confundida.
Ya cambiada salimos al consultorio.
-Bueno, le voy a recetar unas vitaminas prenatales, por lo que veo son padres primerizos, siempre es así, todo nuevo-comenzó a decir el doctor.
-Espere doctor Brown. ¿Aun puedo practicarme un aborto?-pregunte. El doctor me miro con la boca abierta. Sam miro al suelo.
-Bueno, aun puede pero debería pesarlo bien señora-suplico, así que el doctor era pro vida.
-Mire, no quiero que me juzgue, así que dejemos de cursilerías y dígame ¿aun tengo esa opción?-pregunte con voz fría. El doctor suspiro vencido.
-Que no me guste la idea no quiere decir que no se practique. Si señora aun puede practicarse un aborto, está en los dos meses, el feto aun no esta tan grande-confirmo con voz sepulcral.
Sentí un nudo en la garganta.
-Bien, ¿podría decirme a donde debo acudir si…deseo practicármelo?-pregunte decidida. Sam me apretó la mano.
El doctor Brown apunto en una hoja de papel.
-Aquí está el nombre de la clínica, ahí la pueden atender, tiene que sacar una cita-me extendió la hoja y yo la tome. Me puse de pie y Sam hizo lo mismo.
-¿Cuánto le debo?-pregunte.
-En la recepción le dirán y tenga por si acaso cambia de parecer-insistió en darme las vitaminas prenatales. Yo las tome y salimos del consultorio.
Ya en la recepción Sam fue el que pago con su tarjeta, yo estaba recargada en la pared analizando las vitaminas. ¿Realmente me aria el aborto?
-Listo Sarah es hora de irnos-anuncio Sam
Nos bajamos del impala y Sam me acompaño hasta mi cuarto.
-No tienes por qué hacer esto Sam, pero de todos modos gracias-le dije agradecida.
-No hay de que, de una o de otra forma me siento responsable-espeto. Yo abrí la puerta de mi cuarto y estaba a punto de preguntarle por que se sentía responsable, pero me quede petrificada del susto. Sam también se quedo quieto a mi lado. Dean estaba sentado en la orilla de la cama, estaba furioso. Y en las manos tenía mi prueba de embarazo.
-Así que ¿te sientes responsable Sam?-pregunto con una voz colérica. No sé porque pero me dio terror verlo así.
-Dean déjame explicarme, no es lo que piensas-comenzó a decir Sam Yo los mire uno y luego a otro. Abrí la boca impresionada.
-¡¿Qué carajos estas insinuando Dean?!-grite molesta. Pero él no se inmuto se puso de pie.
-¿Es Sam el padre de tu hijo?-me soltó. No medí las consecuencias y le solté tremendo cachetada. Le voltee la cara del golpe.
-Sal de aquí Sam, que lo que tengo que hablar con tu hermano solo nos incumbe a él y a mí-gruñí. Sam me hizo caso de inmediato y salió huyendo.
Dean me fulmino con la mirada, una mirada que me atravesaba como un cuchillo.
-No te atrevas a mírame así Dean Winchester, este bebe es tuyo y lo sabes de sobra, fuiste el primero y has sido el único-le reproche, los ojos me ardieron, quería llorar de rabia porque me había ofendido.
-Bien, eso es cierto pero ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¡Y porque a Sam siempre le cuantas todo primero!-me grito enojado. Yo me desconcerté. ¿Eso era lo que le dolía?
-Te seré sincera, no pensaba decírtelo. Y Sam se entero por que vino a buscarme, no sabía qué hacer y se lo conté, hubiera pasado lo mismo si hubieras sido tu el que entrara por esa puerta anoche-exclame, analice mis palabras ¿realmente se lo hubiera dicho?.
El suavizo el rostro, la tormenta estaba pasando.
-¿Cuánto tienes de embarazo? Yo, bueno nunca cometo errores como esos-admitió riendo con nerviosismo.
-Tengo aproximadamente dos meses y todos cometemos erros de esos de vez en cuando ¿recuerdas la casa de Halley? ¿Yo borracha esperándote en tu cuarto?-le pregunte y no sé porque pero al recordar eso me sonroje.
El sonrio recordando también.
-Me tomaste desprevenido esa noche y mira nada mas ahora tendremos un bebe-respondió con un rostro indescifrable. Yo parpadee ¿dijo "nuestro bebe"?.
No, no, no, el no podía hacerme esto, no cuando yo estaba decidida.
-Dean, antes de que pienses en "nuestro bebe" tenemos que analizar los pro y los contras-comencé a decir.
-Yo solo veo que si este bebe viene en camino es porque es su tiempo. Sarah lo tendremos, lo criaremos juntos-exclamo con un brillo en los ojos. Se acerco a mi yo quería abrazarlo.
Parpadee, ya no estaba en el cuarto con Dean.
-¡¿Qué demonios?!-dije confundida. Estaba en una habitación inmaculada y en un rincón estaba Castiel.
-¿Cas?-pregunte. El me miro avergonzado.
-Bienvenida- dijo una voz femenina a mi espalda. Me gire y me encontré con una mujer de cabellos castaños, enfundada en un traje sastre y corbata.
-¿Quién eres?-pregunte, la mujer sonrio.
-Tranquila Sarah, es un placer conocerte por fin en persona. Y todo gracias a Castiel-contesto con una sonrisa en sus labios. Mire a Cas, el agacho la cabeza. ¿Qué le pasaba?
-Toma asiento, que tenemos que hablar-me ordeno. Yo me quede quieta en mi sitio ¿Quién se cree esta? Alce una ceja.
-Todavía no me respondes, quien demonios eres-le repetí molesta. Me había traído sin mi permiso cuando estaba a punto de abrazar a Dean. Oh dios, Dean. Debe estar volviéndose loco pensando que había huido.
-Mi nombre es Naomi, se que has oído hablar de mí y muy mal, por eso le exigí a Castiel tu paradero, eres muy difícil de localizar-espeto analizándome con la mirada.
Castiel se acerco por fin. No podía creer que él me traicionara así.
-¿Cómo pudiste?-le reclame.
-No pude evitarlo Sarah, perdón-contesto. Volví la vista a Naomi.
-¿Qué quieres de mi? Estaba teniendo una plática muy importante-repuse molesta.
Ella me señalo la silla, yo torcí los ojos, lo aria a su manera.
Me senté y ella también.
-Bien, no te preocupes, Dean no se dará cuenta de que te has ido, el tiempo es diferente aquí-me dijo con las manos en la barbilla, me miraba muy raro y eso me incomodaba.
-Ve al grano Naomi-le pedí perdiendo la paciencia.
-eres tan humana después de todo. Deseo poder ver cuando te liberes de esa atadura y tomes las riendas del ejercito que debes guiar-soltó. Yo pestañee.
¿Yo? ¿Dirigir un ejército? Solté una carcajada sin poder evitarlo.
-Tu estas demente, yo no guiare ningún ejercito, no me interesa mi estúpido destino-le conteste de manera arrogante. Ahora lo que más me importaba era Dean y…. Mi bebe.
Naomi saco de un cajón la piedra de mi destino. La pudo frente a mí.
-Tú se la robaste al profeta ¿verdad? Pues déjame decirte que no me interesan los planes de Dios, yo soy libre de hacer lo que quiera-repuse, no dejaría que esta me mandara.
Naomi se puso seria.
-Sabía que sería difícil, pero no imposible, si estas en contra de mi deber es eliminarte, no puedo permitir que Crowley te tenga, si tú te unes a los demonios este mundo y el cielo serán destruidos por ti-explico.
-Ni para ti ni para Crowley, yo soy libre. Tú me temes, no puedes matarme-la rete. En un abrir y cerrar de ojos ella me tenía por el cuello con una espada de ángel encajada en mi vientre.
-¿Por qué no lo comprobamos?-me susurro amenazadoramente. Me puse furiosa enseguida, puse mi mano en su hombro que empozo a salir humo, pero no se inmutaba.
-Me haces cosquillas, todavía estas muy verde en tus poderes, por eso debes dejar de jugar en la tierra y unirte a mí, puedo enseñarte como matar de manera definitiva-decía, aparto mi mano de un golpe. Yo me queje. ¿Quién era esta mujer? Mire a Castiel que ni siquiera hizo en intento de ayudarme, algo estaba mal.
-¿Cómo haces para que los ángeles te hagan caso?-pregunte impresionada pero también quería saber.
Ella me evaluó con la mirada.
-Digamos que es mi pequeño poder, el único problema es que contigo no funciona. Si pudiera te obligaría a quedarte aquí. Ya es tiempo de que asumas tus deberes, es tiempo-anuncio. La boca se me seco. No, no podía ser ya mí tiempo, no cuando ya tenía algo con Dean.
-No creo que seas tan ingenua para pensar que el humano Dean Winchester te querrá depuse de que sepa lo que eres-exclamo. Yo me quede de piedra.
-No me con veceras, tal vez nunca podre congeniar con Dean pero soy humana, Dios a si lo quiso y creo que solo haré lo que él quiera-espete muy segura de mis palabras.
-Me temía que dirías eso, es un rasgo humano la desobediencia. Pero digamos que se muchas cosas, por ejemplo del amor irracional que sientes por Dean Winchester. ¿Te gustaría verlo morir?-pregunto con maldad en sus ojos.
-¡No! No te atreverías- comencé a decir pero esta mujer me daba miedo.
-¡Castiel has algo!-grite.
-Naomi, déjala en paz. Ya has probado tu teoría, pude traerla pero no puedes manipularla. Tal vez por eso Dios la creo de esa manera-Cas intentaba hacer razonar a Naomi, pero ella negó con la cabeza.
-Apártate Castiel, eres una pieza fundamental en la operación no me hagas arrepentirme-lo amenazo. Decidida me dirigí a Castiel y lo tome de la mano.
-¡Ya me arte! Nos vamos-rugí furiosa. Naomi me sujeto del brazo pero yo la empuje con fuerza y se fue a estrellar contra su escritorio, sorprendida por mi nueva fuerza, me concentre en regresar donde estaba Dean.
Cerré fuertemente los ojos y cuando los abrí lo tenía delate de mi.
-¿Que opinas Sarah? Pero ¿Qué carajos haces aquí Castiel?-pregunto apartándose de mí. Castiel estaba a mi lado aun agarrado de mi mano.
Lo había logrado, regrese al lado de él.
-¿Estas bien Castiel?-le pregunte, el negó con la cabeza.
-Esta…llamándome, pero parece ser que tu eres más fuerte que ella-dijo haciendo una mueca de dolor.
-Resiste, que aquí estoy a tu lado-le susurre.
-¡Bueno! ¿Me pueden decir que carajos pasa aquí?-pregunto Dean desconcertado, le pedí silencio.
Sujete con fuerza su mano y mis pude sentir mi poder fluyendo hacia él.
-No te lo vas a llevar-espete respirando con dificultad. Sentía como Cas se me resbalaba de las manos.
-¡Eh dicho que no te lo llevaras!-grite y todos los vidrios se rompieron en mil pedazos. Varias alarmas de coches se encendieron. Sam entro al cuarto asustado y se quedo quiero viendo al escena.
-La vencí-dije con voz débil y me desmaye.
Un olor muy fuerte me inundo. Quise apartar ese olor de mi nariz pero me sujetaron la mano. Abrí los ojos con pereza.
Tres cabezas estaban sobre mí. Parpadee varias veces para acoplarme a la luz.
-¿Cómo estás?-pregunto de muy preocupado.
-Ya estoy bien-conteste. Entre Sam y Dean me levantaron del suelo. Las piernas me temblaban. Castiel de inmediato me reviso, paso su mano desde mi cabeza hasta mis pies, luego se detuvo en mi vientre.
-Valla, es muy fuerte-susurro asombrado mirándome a los ojos. Yo me sentí incomoda y aparte su mano.
Ahora menos que nunca podría tener este bebe, eh desencadenado una guerra con Naomi.
-¿Pueden explicarnos qué pasa?-pregunto al fin Sam Yo me senté en el sillón.
-Naomi me llevo a donde quiera que se esconda, me amenazo para que acepte mi destino.-Les conté.
-¿Y ese destino cual es?-pregunto Dean ansioso.
-Según ella dirigir los ejércitos de Dios, tomar el puesto que dejo Michael-les conté triste.
-Tú no estás hecha para eso Sarah, no sé realmente cuál es tu destino pero dudo mucho que sea ese que dice Naomi, ser general del cielo es solo para arcángeles. Tú eres más poderosa-exclamo Castiel. Yo lo mire ¿desde cuándo sabe tanto?
-Si no soy general, de todos modos Naomi me tiene en su lista negra. Quiso llevarse a Cas, es muy poderosa, puede ordenar a los ángeles de una manera que da miedo-espete.
-Aun no terminamos nuestra plática Sarah-comento Dean cambiando abruptamente de tema. De inmediato la habitación se lleno de tensión.
-No hay nada más que hablar, ya está decidido. Voy abortar-dije de manera firme. No podía luchar y huir con un bebe creciendo dentro de mí.
El rostro de Dean se lleno de consternación.
-Creo que nosotros dos sobramos aquí-susurro Sam Pero yo negué con la cabeza.
-No, este tema para mí se acabo, ahora tenemos que concentrarnos en salir con vida de aquí y que Naomi no nos encuentre-respondí.
-¡Ni si quiera pienses que aras una estupidez como esa! Es mi hijo también-rugió Dean perdiendo los estribos. Yo me asuste cuando rompió la lámpara de la mesita de noche.
No tenía tiempo de sus dramas, me importaba más que el, Sam y Cas sobrevivieran a esta batalla.
-¡No me vengas ahora hacer el papel de padre que no te queda! ¡Piensa carajo! Es nuestras vidas o la de este….feto-respondí, era mejor si lo llamaba por su nombre.
Dean me sujeto por los hombros tan fuerte que me hizo daño. Temblaba de ira contunda. Tal vez quería darme unas buenas bofetadas. Pero luego simplote me soltó. Derrotado.
-Primero nos libramos de Naomi y luego hablaremos solo tú y yo de este asunto, no me voy a rendir-exclamo duramente.
Mire a Castiel.
-Tiene que a ver una manera de evitarla, yo soy poderosa y no me puede llevar si no quiero, pero ¿Qué pasara con trigo y los Winchester?-pregunte sumamente preocupada, no podía estar todo el tiempo con ellos, no podría dormir nunca y casi estaría encima de ellos.
-Puede que haya una cosa…pero el lugar donde la escondí solo un humano puede llegar, es un lugar anti ángeles-susurro Cas.
-Pues dinos donde e iremos por eso-respondió Sam
-Bien, tenemos que movernos, pronto Naomi mandara a sus guardias y no será placentero-alerto el ángel. Trono los dedos y nuestras valijas ya estaban en mi cuarto.
-Mandare el impala a la cabaña, nuestro viaje debe ser rápido y a donde vamos no se puede llegar caminando-explico Castiel. Todos tomamos nuestras valijas y nos tomamos de las manos.
-Muy bien Cas estoy sintonizada contigo andando-ordene con determinación.
-Bien haya vamos-susurro Dean tomando mi mano, lo mire pero luego cerré los ojos.
Mis pies flotaron por unos segundos y luego ya nos encontrábamos en tierra firme. El piso estaba resbaloso. Abrí los ojos,
-No puede ser-dije con los ojos muy abiertos. Una brisa helada me helo los huesos y al dar un paso casi me resbalo. Dean me sujeto a tiempo por la cintura.
-Carajo Sarah, te mas cuidado-me dijo alarmado.
-¿Dónde estamos?-pregunto Sam
-En Alaska-anuncio Castiel impasible. El aire se estaba poniendo más fuerte y el frio nos hacia castañear los dientes.
-Castiel nos estamos congelando-exclamo Dean abrazándome y frotando mis brazos para darme calor, lo hacía de manera inconsciente.
-Lo siento, se me olvida que ustedes si sienten frio-Dijo y se quedo quieto con los ojos cerrado.
-Hay una cabaña….esta abandonada iremos para haya-y sin mas ya estábamos en una caña de madera y llena de polvo. Yo aun estaba en brazos de Dean.
-Este, ya no tengo frio-le susurre, el me soltó.
-Por lo menos no pasaremos frio, vamos a cambiarnos y que Cas nos guie-repuso Sam buscando un baño o un cuarto para cambiarse.
Yo puse mi valija en un sillón polvoriento y saque una gruesa chamarra, pero dudaba que solo esto me protegiera del frio. Entonces mis síntomas de embarazo decidieron hacer su aparición. Unas terribles ganas de vomitar comenzaron.
-Hay no, por favor aquí no-susurre lo más bajo que pude. Pero parecía que este bebe quería hacerme sufrir por lo que estaba planeando hacer.
-Encontré un baño, pero dudo que podamos utilizarlo para hacer nuestras necesidades-anuncio Sam
-Genial-me queje, abrí la puerta y Salí a vomitar copiosamente.
El frio me estaba comenzando afectar pero quería sacar todo.
-Toma esto-me dijo la voz de Dean. Yo lo mire con sorpresa ¿a qué horas había llegado?
Me dio una cantinflora, yo la tome agradecida y bebí agua fresca.
-Vamos que te congelaras-espeto tomándome por los hombros.
-Basta, no lo hagas por favor-le pedí mirándolo ceñuda.
-¿Qué pasa?-pregunto incomodo.
-No queras ser el novio del año por qué no te queda, no necesito que seas cariñoso, no me aras cambiar de opinión-escupí molesta.
El torció los ojos.
-Eres tan irritable, pero no me importa si quieres un novio lo tendrás, pero no quiero que botes a mi bebe-contesto y sin más se devolvió a la cabaña.
Yo no me dejaría manipular por él, lo seguí y entre también a la cabaña.
-¿Ya están listos?, creo que ya sé donde está la cueva donde oculte las piedras de babilonia-anuncio Castiel.
-¿Piedras de Babilonia?-pregunto Sam Eso suena interesante.
-Son unas piedras especiales, que pueden ocultarte de cualquier persona, sea ángel o demonio, hasta de los ojos de Dios, pues Babilonia cometió tantos pecados que ni siquiera Dios quiso ver-nos explico el ángel.
-espera, solo me pondré unos guates y listo-lo interrumpí.
Ya abrigados, armados con las dagas mata ángeles y con el cuchillo de rubí.
-Oye Cas, yo no veo ninguna cueva-le dijo Dean.
-Es porque esta oculta-contesto. Luego comenzó hablar en una lengua desconocida para mí. Pero que por alguna extraña razón le entendía.
La tierra comenzó a temblar y nos apartamos. Un enorme pedrusco salió del suelo. Se elevo varios metros y luego quedo quieto delante de nosotros.
-Bueno, Sarah debemos alejarnos, solo ellos dos pueden entrar- esto Cas. Sam y Dean asintieron con la cabeza listos.
-Esperen-los detuvo Cas y con su daga les hizo una herida a los hermanos.
Los dos se quedaron mirando.
-Solo tienen que tallar sangre en la entrada y así les dejaran pasar-les explico. Sam se encamino enseguida. Dean se quedo rezagado.
-¿Qué pasa?-pregunte por qué me miraba.
Me sujeto del rostro y me jalo hacia su boca. El beso fue de lo más pasional, creo que nunca me había besado de esa manera.
Cuando me soltó se fue detrás de su hermano sin mirar atrás. Y ahí me quede yo, confundida por su repentino beso.
Los miramos seguir las instrucciones de Castiel. Y de inmediato apareció la entrada. Se perdieron en la profundidad.
-¿crees que las encuentren?-pregunte ansiosa.
-Es lo único que hay, solo tienen que pasar por las trampas contra los ángeles y los demonios-me contesto muy serio.
Yo me abrace tratando de quitarme el frio que comenzaba a calarme.
-O no- susurro Cas y yo también lo sentí, unas presencias muy poderosas. Nos giramos. 7 personas aparecieron caminando con determinación y a la cabeza iba Naomi.
Saque mi espada y también Castiel, la batalla iba a comenzar y no se veía muy favorecedora para nosotros.
-Valla, valla el último recurso ¿verdad Castiel?-pregunto Naomi con una sonrisa en sus labios.
-No nos dejaste otra opción-contesto Cas.
-Es una decepción, tantas vidas perdidas para sacarte del purgatorio y tú me das la espalda-desaprobó ella.
-Es mucha platica Naomi, se a que vienes y no tendrás esas armas-exclame de manera hostil.
-Tu lo has querido por las malas, bien ustedes dos vallan por los Winchester, nosotros nos encargamos de estos dos-ordeno Naomi a dos ángeles grandes y con miradas vacías.
Los 5 que quedaron comenzaron a rodearnos, Castiel y yo quedamos espalda con espalda.
-Tú eres mía-amenazo Naomi, los otros ángeles atacaron a Cas y yo recibí a Naomi. Era fuerte la maldita y daba golpes muy fuertes, pero yo no me dejaría derrotar, tenía miedo por Castiel que él llevaba la peor parte, los ángeles le estaban dando una paliza.
-¡Concéntrate! No quiero que esto acabe rápido-susurro Naomi. Le di una patada que la dejo desconcertada y aproveche para apuñalar por la espalda a un ángel. Despidió un brillo intenso y luego se derrumbo.
Castiel me miro agradecido, pero no vi venir el golpe que Naomi me propino en el vientre, me saco el aire y de inmediato pensé en mi bebe. Atine solo a proteger mi vientre mientras ella lanzaba patada tras patada. No resistiría mucho lo sabía. Entonces Naomi salió volando y mire a Castiel, sus ojos eres de un azul intenso y por primera vez me dio miedo.
Me extendió una mano y yo el tome, sentí una descarga de energía muy poderosa, como si algo que tenía dormido despertara.
Todo fue muy confuso, sentía que mi cuerpo ya no era mío. Era como si yo solo fuera una espectadora y mi cuerpo era manejado por otra.
Naomi me miro con terror pero no se amen dentro ambas estábamos flotando en el aire, ella puso ambas manos en mi cabeza. Sentí un dolor terrible. Me estaba matando y por más que Castiel quería acercarse algo se lo impedía, una barrera. No pida moverme y simplemente sentía morirme.
"No vas a morir, no aun" me dijo una voz muy parecida a la mía en mi cabeza. Mi cuerpo volvió actuar por su cuenta, golpeo a Naomi y luego el tomo por el cuello apretó muy fuerte y comenzó a arder.
Quería matarla. Pero no solo a ella, quería matarlos a todos.
"¡No!" grite yo angustiada por esos sentimientos tan perversos.
Escuche que alguien gritaba mi nombre, yo mire a donde me llamaban, Dean y Sam habían vuelto a salir de la cueva, ambos en muy malas condiciones pero vivos.
Esa distracción hizo que aflojara mi mano del cuello de Naomi y ella aprovecho para huir.
Una ira descomunal me inundo.
"Estúpidos humanos" dijo de nuevo mi voz. La voz de la extraña.
Mis pies volvieron a sentir el suelo resbaladizo. Los mataría con mis propias manos.
-No te lo voy a permitir-dije con un hilo de voz deteniéndome en seco. La fuerza extraña quería ir y matar a los Winchester, pero este era mi cuerpo yo controlaba.
Era una lucha interna entre la extraña y yo.
Dean se acerco a mi angustiado y con varios cortes en su cara. Alce una mano para detenerlo.
-No…me toques…podrías…morir-le dije con voz pausada. Tenía que salir de esta, por él y por mi bebe.
De nuevo el dolor de cabeza me taladro con fuerza. Y por fin tuve el control de mi cuerpo. Exhausta me deje caer en el frio suelo.
Abrí los ojos con pesadez. Ya no tenía frio, estaba muy cómoda donde quiera que estuviera. Quise mover mi cuerpo pero simplemente estaba muy cansada, como si me hubiera atropellado un camión. Gire la cabeza y mire a Dean dormido en una silla al lado de mi cama. Me tenía sujetada la mano.
Mire a todos lados, estábamos en el motel, eso creo.
Las persianas estaban corridas así que no sabía si era de día o de noche, no había rastros de Sam ni de Castiel.
No quería despertar a Dean pero tenía mucha sed y la posición en la que me encontraba ya me resultaba incomoda.
En cuanto me moví Dean se despertó.
-Lo siento- me disculpe. A él se le ilumino el rostro.
-Por fin, estas de nevó conmigo-me contesto. Con delicadeza me beso la frente. Yo me quede muy sorprendida, ¿de cuándo acá él era tan cariñoso?
-Tengo sed-le anuncie, el de inmediato se levanto de la silla y fue a buscar agua. Yo aproveche para sentarme y todo mi cuerpo me dolió. Cuando el volvió con el vaso de agua puso mala cara.
-Me hubieras dicho que te ayudara-espeto dándome el vaso, acomodo la almohada detrás de mí.
Yo bebí toda el agua de golpe.
-¿Qué fue lo que paso?-pregunte al fin, mi sed ya había sido saciada.
-Fue todo muy confuso, jamás te había visto así, era como si no fueras tu-me contesto sobrecogido.
Valla, yo también recordé mi lucha interna con esa…extraña.
-Si, yo no me sentía dueña de mis actos, pero eso escarmentó a Naomi ¿no?-admití aunque estaba asustada.
-No solo eso, también esto-repuso y apunto a un collar que tenía en mi cuello, Yo lo tome en mis manos, Una piedra negra de tamaño pequeño colgaba de mi cuello.
-¿Es la piedra de Babilonia?-pregunte.
El asintió con la cabeza.
-Castiel la partió en varios pedazos, todos traemos una-me enseño su collar. Yo la acaricie.
Luego me quise levantar.
-¿Qué crees que haces?-pregunto él.
-Tengo que ir al baño, ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?-pregunte molesta.
-Estuviste inconsciente 24 horas, por más que Cas te curo las heridas internas y los moretones, pero tu aun seguías sin conciencia, el fue a ver a Gabriel para saber que te pasaba, de paso creo que le dio un amuleto.-me conto Dean.
Me ayudo a levantarme con mucho cuidado, mis piernas temblaron como gelatina y me sostuve de él.
Para mi fastidio y vergüenza el me llevo al baño y se quedo detrás de la puerta hasta que yo terminara. Regañe a mi cuerpo mentalmente, esto era ridículo. Luego me asalto una duda. Mi bebe.
¿Que había pasado con él? Dean no había dicho nada.
Quise levantarme yo sola sosteniéndome del lavamanos. Me mire al espejo, estaba terrorífica.
Me lave la cara y los dientes, tenía que estar menos deprimente.
-Dean ¿podrías traerme algo de comer?-le pedí.
-Muy bien, ¿Qué se te antoja?-pregunto desde afuera.
-La verdad no quería nada solo quería que me dejara sola.
-Tengo antojo de ese delicioso pay de cereza que vimos en ese restaurante a las afueras de la ciudad-espete esperando a que callera.
-está bien, aunque me tardare-dijo y abrió la puerta del baño, cuando me miro de pie de inmediato me tomo en sus brazos, me acostó de nuevo en la cama.
-En seguida regreso, acuerda que tenemos una plática pendiente ahora que estamos solos deberíamos aprovecharlo-exclamo muy serio.
Yo asentí con la cabeza, el tomo sus llaves y su chaqueta. Salió del cuarto dejándome sola. Rápidamente (o lo que pude) fui a mi valija, ahí sentada en el suelo saque una tarjeta, marque el numero y al tercer timbre me contestaron.
-Hola, soy la señora Williams, hablo para saber si mi cita aun está en pie, tuve un pequeño inconveniente pero estoy lista-dije cerrando los ojos.
-Si señora, la doctora Torres esta libre y la puede atender dentro de media hora-me contesto la recepcionista.
-Bien estaré ahí en unos minutos-espete y colgué. Rápidamente junte todas mis cosas en mi valija y me cambie.
Después me fui a la clínica.
Afortunadamente mis poderes estaban intactos.
-Hola, soy Sarah Williams y tengo una cita-exclame en recepción.
-Llego a buena hora ¿Dónde está su acompañante?-pregunto la señorita.
-Se está estacionando-mentí.
-bueno acompáñeme por aquí, se tiene que poner una bata y enseguida estará con usted la doctora Torres-me explico guiándome a la habitación. Cuando abrió la puerta mire en donde me iban a practicar el aborto. Esta era una decisión tomada. No podía tener un hijo cuando algo malo y feroz vivía dentro de mí.
La chica me dejo a solas para desnudarme y ponerme la bata, me acosté esperando a la doctora.
Pasaron exactamente 15 minutos cuando la puerta se abrió. Una mujer asiática de mediana edad me miro.
-Buenas tardes señora Williams-me saludo.
-Buenas tardes conteste-en voz baja.
-Bueno ya mire su historias, dos meses de embarazo. Pero quiere practicarse un aborto ¿sabe que tiene opciones verdad?-pregunto mirándome atreves de sus anteojos.
-Por favor doctora no me haga esto mas difícil, yo… no tengo opciones, este bebe no puede nacer-conteste conteniendo las lagrimas.
La mujer suspiro.
-está bien, este es mi trabajo-exclamo rindiéndose.
Yo cerré los ojos esperando que esto terminara cuanto antes.
Me encontraba en una linda habitación, esperando que la doctora me diera de alta.
¿Había hecho lo correcto? Me sujete el vientre.
-Fue lo mejor-susurre. La puerta del cuarto se abrió de golpe y por ella entro Dean Winchester hecho una furia.
Me encogí de miedo.
-¡¿Por qué lo hiciste?!-me grito enojado.
-Dean deja te explique por qué…-comencé a decir pero el rompió el jarrón con flores de la habitación.
-¡no es justo Sarah! ¡Era también mi bebe!-grito fuera de sí, casi podía verlo con ganas de molerme a golpes, pero él no podía, no debía sin saber mis razones.
Me puse de pie y alce las manos tratando de acercarme a él.
-Dean por amor a dios escúchame-le suplique. Pero el no entendía razones se derrumbo en el suelo con el rostro cubierto por sus manos. Yo abrí la boca impresionada, él quería al bebe.
Me sentí terrible al verlo así. Le toque el hombro pero él me aparto de un manotazo.
-No me toques, no tolero nisiquiera verte a la cara. Creo que fue lo mejor, serias una madre de porquería-sentencio mirándome con odio. Me quede pasmada.
-¿Eso piensas? ¿Qué no seré una buena madre?-solloce sin poder evitarlo, el me había herido en lo más profundo.
El pareció comprender lo que me había dicho. Se puso de pie
-Espera, no quise decir eso...-espeto avergonzado pero el daño estaba hecho.
-No intentes remediar lo que se ha roto. Esto se termino ¡Lárgate de aquí!-le grite furiosa, era yo ahora la que no quería verlo. Lo empuje con violencia, el no me detuvo.
La enfermera llego a mirar por que había tanto escándalo.
-¡¿Qué sucede aquí?! Esto es un hospital-nos regaño.
-Sáquelo de aquí, me está incomodando-le pedí a la enfermera.
-Salga de aquí señor, la paciente necesita reposo, no me haga llamar a seguridad-lo amenazo.
Dean sin dejar de mirarme salió del cuarto.
La enfermera cerró la puerta y yo comencé a sollozar.
¿Qué iba hacer ahora?
La respuesta estaba ante mis narices, podía irme y nadie me detendría. Me limpie las lágrimas.
Y tomando mi ropa decidí darme de alta yo misma.
Recogí todas mis cosas, tenía que hacerlo rápido antes de que alguno de ellos me detuviera. Tenía mi piedra en el cuello y por fin seria libre del yugo tanto de ángeles como de demonios.
Mire la valija de Sam y busque el dinero en efectivo que siempre tenía con él. Rápidamente di con él, eran 400 dólares. Eso me podía servir para irme.
Los metí a mi cartera y tomando mis cosas me transporte a la estación de autobuses. No quería robar un carro, pues estaba exhausta. Compre un boleto a un lugar apartado. Minnesota.
El autobús saldría en cinco minutos, era un golpe de suerte la verdad. Me acomode en mi asiento y mire hacia la calle en espera de que arrancara el autobús.
Mi celular comenzó a sonar, Mire el número: era él.
¿Contestaría? Pero entonces recordé sus palabras hirientes y me arme de valor.
-¿Qué quieres?-pregunte con frialdad.
-Sarah por favor perdóname-comenzó a decir.
-Ya todo está dicho Dean, así que ya están demás las disculpas-le dije.
-¿Dónde estás? Por favor no te vayas-me insistió. En ese momento el autobús comenzó a ponerse en marcha.
-Ya no seré tu problema Dean, decidí rime por mi cuenta-espete.
-¡No! Sarah no puedes irte sin que sepas que yo….-se quedo callado al final de la frase.
Mi corazón se encogió.
-¿Sin que yo sepa qué?-pregunte esperanzada.
No hubo respuesta solo pude escuchar su respiración.
-Bien, como no tienes nada que decirme yo lo haré. Adiós Dean, aunque ahora me odies yo siempre te amare, aunque me hubieras dicho que no sería una buena madre, no me busques, no me llames, ahórrame el suplicio-le rogué llorando.
-Sarah es que yo también…-comenzó a decir pero entonces colgué y apague el celular.
Mientras lloraba silenciosamente alguien me ofreció un pañuelo yo sorprendía mire de quien se trataba, un joven me sonrio con amabilidad.
-Gracias-conteste.
-No hay de que-me dijo él. Luego sin más se fue a su asiento. Yo cerré los ojos, necesitaba dormir y pensar seriamente que aria ahora con mi vida….