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Angel o demonio — capítulo 4
Me baje del taxi justo en la entrada del bar Azteca. Hacia muchísimos años que no venía a un bar y no sabía cómo eran las cosas ahora. Mire la gran fila en la entrada y me desilusione. Tal vez no podría entrar. Mire mi reloj, eran las 12:30 am y ningún mensaje de Sam todavía, menos mal.-¡Hey tu! Entra preciosa-me dijo un tipo afroamericano grandote en la entrada. Yo mire a mí alrededor.-¿Me hablas a mi?-pregunte.-Si, anda aprovecha que estoy de humor-explico el hombre. Me encogí de hombros y me abrí paso entre la multitud. Adentro estaba muy lleno de gente que bailaba y reía. La música me retumbaba en los oídos. Con razón al demonio le gustaba venir aquí. Había muchas víctimas potenciales, jóvenes hermosas y estúpidas.Me fui a la barra y pedí un Martini.El cantinero me lo dio en seguida.Lo bebí lentamente, si seguí así no llamaría la atención de nadie, además estaba arriesgando mi cuello al venir aquí sin el "permiso" de Dean.Me termine el Martini y me fui a pedir una canción al DJ, le di un billete de 20 dólares y cuando empezó saque a bailar a dos chicas que también parecían muy tímidas.Rápidamente nos acoplamos a bailar. Yo ya sabía que a los hombres les encanta ver como las chicas bailaban y se tocaban. El problema eran los borrachos y si apareció uno dispuesto a todo.-¡Oye! ¡Suéltame!-grito la chica pelirroja, mire que pasaba, un tipo ebrio y de gran tamaño molestaba a la menuda chica que había sacado a bailar.-¡Metete con uno de tu tamaño!-grite y sin más lo golpee con fuerza en la mandíbula, el tipo cayó al suelo y no se levanto. La música había cesado y todos me observaban. Alguien toco mi hombro y lo primero que hice fue dar un golpe que fue detenido con facilidad. Un joven de profundos ojos azules y cabello castaño oscuro sonrió.-Se te callo esto-me dijo y me enseño mi amuleto colgado de su mano.-¡Que siga la música!-grito uno y enseguida la música comenzó a tocar, los guardias sacaron al escandaloso ebrio que había dejado inconsciente y este hombre me llevaba hacia un lugar más privado.-Lo siento ¿te hice daño?-pregunte cuando él me devolvió mi amuleto.El soltó una risotada.-Para nada, pero tengo que decir que golpeas duro-admitió el, me miro con una profundidad que hizo que sintiera escalofríos. Era extraño estar con este hombre sin saber quién era.-Perdón, me llamo Jasón-espeto. Y me quede frita, seguramente esos dos años sin conversación con humanos de mi edad o que simplemente hacía años que no me sentía como una adolecente acalorada.-Me llamo Lana-conteste y entonces sentí que mi celular comenzó a vibrar. ¡Demonios!.Lo saque y solo mire un texto: "Dean llego y no está contento". Sam me había mandado un mensaje para advertirme.-Tengo que irme-espete decepcionada, este chico me había gustado y ahora tenía que irme sin si quiera haberlo conocido mejor.-¿Por qué? ¿Problemas con el novio?-pregunto muy serio.-No tengo novio-exclame con voz aguda, me sentí estúpida.Saque pluma y papel. Apunte mi número de celular.-Llámame-espete coquetamente, el tomo el papel y sin decir palabras me tomo del brazo, me jalo hacia a él y me beso. Me quede quieta sin pensar en las consecuencias.Cuando nos soltamos sonreí avergonzada y salí corriendo.Me abrí paso entre la multitud y al fin logre salir de aquel lugar.Me mordí el labio y me reí como una adolescente., había besado a un chico y no le había pasado nada.De repente alguien me tomo del brazo con brusquedad y me gire lista para atacar. Me encontré de cara con Dean Winchester. Pero su cara daba miedo de tan enojado que estaba.-¿Te divertiste?-pregunto con voz contenida. Pocos hombres me infundían miedo y él lo hacía.-Este, no mucho Dean, la verdad. ¿Podrías soltarme?-pregunte, su agarre me estaba haciendo daño. Sus ojos llamearon y me soltó.El abrió la puerta del impala.-Súbete-ordeno y yo no me sentí capaz de negarme. Me senté y el cerro la puerta con violencia. Esto era genial de ser feliz como una adolescente ahora enfrentaba mi cruel realidad. Ya me imaginaba lo que me esperaba y no solo a mí, culparía también a SamEl camino al motel era corto pero a mí me pareció enterno. Su silencio era mortal.En cuanto llegamos al motel solo espere a que él se detuviera para salir corriendo a mi cuarto.No sabía si él me seguía pero no me iba a detener a averiguarlo. Rápidamente entre a mi cuarto y cerré con seguro.Respiraba entre cortadamente y me sentí vencedora. Dejaría que a Dean se le pasara el coraje o en el peor de los casos que se desquitara con el pobre de Sam, pero el por supuesto no se dejaría amedrentar.Me quite las botas de tacón alto y comencé a desnudarme, estaba muy cansada y al final no había resuelto nada.De pronto sin decir nada la puerta del cuarto se abrió de golpe. Asustada me cubrí con rapidez con la manta de la cama.Dean estaba en el umbral mirándome de pies a cabeza. -¡¿Qué demonios te pasa?!-grite furiosa. El no podía articular palabra alguna.Parecía darse cuenta del arranque de ira que estaba teniendo.-Perdón-espeto y sin más salió de mi cuarto.Mi corazón latía como loco. El problema era que más que enojada, estaba…excitada. Decidí no darle más motivos a Dean para estallar como anoche. Durante todo el almuerzo estuvo muy callado. Sam nos observaba de reojo a ambos. Cuando su hermano se fue al baño me acerque a Sam-Lo siento Sam-me disculpe avergonzada.-No tienes porque-aseguro y me sonrió.Alce una ceja escéptica.-¿No tuvo Dean un ataque de furia contra ti anoche?-pregunte.-Pues cuando se dio cuenta de que te habías ido se puso furioso y salió en tu busca, fue cuando te mande el texto con la esperanza de que no te encontrara y cuando regreso más tranquilo a la habitación supuse que no dio contigo-respondió Sam en cogiéndose de hombros.Entonces después de haberme visto semi desnuda se había calmado. Me sentí por un instante contenta. -Muy bien tenemos que irnos-exclamo Dean dejando dinero en la mesa. Salió sin esperarnos.-No le hagas caso, algunas veces mi hermano es como un niño caprichoso-se disculpo Sam Yo me reí y ambos seguimos a Dean. Llegamos a la oficina del forense y justo cuando estábamos subiendo las escaleras mi celular sonó.Dean se giro.-Tu quédate aquí atendiendo tu llamada-ordeno y entro junto con Sam Enojada me recargue en el impala y conteste.-¿Hola?-espete.-Hola Lana ¿me recuerdas?-me dijo una voz conocida. Me exprimí el cerebro.-Mmm., realmente no perdón-me disculpe. Escuche una risotada.-Es la primera vez que una mujer me olvida, en cambio yo no eh dejado de pensar en ti, sobre todo por ese beso de anoche-respondió la voz.El recuerdo de ese beso me llego a la mente.-¡Jasón! Perdón si no reconocí tu voz, lo que pasa es que estoy en el trabajo-le conteste.-No quiero molestarte simplemente quiero saber si te veré esta noche-pregunto con voz segura.No sabía si hacerme del rogar o solo decir que sí, pero ya no era una niña.-Está bien, en el Azteca esta noche-respondí sonriendo.-Estaré esperándote ansioso, adiós hermosa-espeto y colgó.Suspire, mi primera cita después de tantos años. Mis fantasías fueron interrumpidas por Dean y Sam-¿Fue importante la llamada?-pregunto Dean con una ceja levantada.-La verdad es que si, fue muy importante ¿otra víctima Sam?-pregunte ignorando a su hermano.Sam sonrió incomodo y me dio el archivo.-Esta vez se salió de los estándares, un masculino de mediana edad, robusto o lo era en su identificación-me conto Sam Mire la foto del cadáver, si ese era un hombre robusto yo era una super modelo. Luego mire su identificación y me quede impactada.Era el tipo de anoche, el que nos había molestado en el bar, estaba segurísima.-¿Te pasa algo?-pregunto Dean, si le decía que conocía al tipo saldría a relucir lo de anoche y no quería avivar el fuego.-Nada, es que me sorprende que el demonio se interese en hombres ahora-conteste dándole los archivos a Sam-Volvamos al motel para idear un plan para esta noche, el demonio nos dice donde están sus presas favoritas y es en ese bar a donde te encanta ir Sarah-repuso Dean subiendo al carro. Yo resople y Sam negó con la cabeza.Ya en el motel nos pusimos a investigar hasta que Sam dio con una buena pista.-Miren he leído este libro por horas y hay algunos que encajan en el perfil pero este me convence más, escuchen: Barbatos, el seductor. Seduce a las mujeres, sobre todo en verano y a la hora de la siesta. Físicamente es uno de los demonios más bellos, lo cual facilita sus trabajos ya que se vale de la confianza que despierta con su buena presencia.- leyó Sam -¿Dice como matarlo?-pregunto Dean.-No, estaba momificado en Egipto, tal parece que alguien desenterró su ataúd y lo demás es historia.-contesto SamYo suspire acostada en la cama, unas gotas de sudor recorrieron mi pecho.-Tal vez deberíamos llamar a Cas, tal vez el pueda ayudarnos-espete con la mirada perdida.-¿Crees que no lo eh buscado? O está muy ocupado o simplemente me ignora-exclamo Dean.Mire mis manos.-Bueno, yo soy un ángel ¿no? Bueno la mitad, tal vez yo pueda ayudar en algo, los ángeles pueden exorcizar demonios de cuerpos humanos solo con tocarlos ¿y si yo también puedo?-pregunte esperanzada con esa idea tan genial.-No es garantía, deberíamos llevar el cuchillo de rubí y las dagas mata ángeles, deberían funcionar-atajo Dean. Se puso de pie.-Vístete como anoche, pero más sexy, se nota que te gusta, así esperemos que atraigas a ese demonio-me ordeno y sin más salió del cuarto.-Bueno ya me acostumbre a su mal humor, ya ni siquiera me molesta pero ¿Qué tu hermano es siempre así? ¿Y cómo lo has soportado?-pregunte a SamEl se sentó a mi lado.-Dean no era así, más bien todo lo contrario. Me hacia bromas y casi no bebía, hemos recibido varios golpes a lo largo de nuestra vida y no me sorprende que nos afecte-me contesto Sam-Pero tú, no estás furioso todo el día y no bebes como el-seguí insistiendo tratando de entender a Dean.-No me viste el año pasado, yo estaba destruido física y mentalmente, solo tenía a Dean como apoyo, por eso ahora que el volvió…-se detuvo en la frase.-¿El purgatorio?-termine la frase. El alzo una ceja sorprendido.-Los escuche la otra vez, le dijiste que debían hablar sobre lo que paso en el purgatorio-respondí un poco avergonzada.-No le digas que sabes. Pensara que te dije yo. Ese tema está prohibido no quiere decir nada y lo peor es que Cas tampoco es de mucha ayuda, si tan solo pudiera saber algo y así ayudar a mi hermano-se lamento Sam Yo le tome la mano.-Créeme que yo te ayudaría si pudiera, pero soy defectuosa-respondí riendo a lo que el también se rio. Estuve toda la tarde mirando el reality show llamado "jersey shore", realmente no sabía que si reír o llorar. Hasta donde había caído la humanidad en estos tiempos.Trataría de imitar a esas chicas, siendo una zorra, que bebía de más y hacia el ridículo en la pista de baile. Puse mucho esmero en mi aspecto físico, ojala y esta noche capturáramos a ese maldito demonio.Cuando estuve lista fui al cuarto de los hermanos. Entre como si nada y me encontré a los dos cambiados y perfumados.-Gua, huelen bien-espete sonriente.-Tu te vez increíble-exclamo Sam-Se supone que debo causar sensación aunque eh de admitir que los tacones y andar enseñando los calzones no es lo mío-le dije. Cuando llegamos al bar Azteca, estaba lleno como siempre y con su gran fila.-Genial ¿traes cambio Sam? Para darle al imbécil de la puerta y entrar más rápido-exclamo Dean.-Déjenmelo a mi-le susurre y me acerque al cadenero que había sido el mismo que ayer me había dejado entrar.-Hola ¿volverás hacer amable conmigo como ayer?-pregunte sonriente.-Claro que si preciosa, mujeres como tu entran a donde se les pegue la gana-contesto el hombre.-Pero traigo unos amigos ¿ellos también entran?-pregunte de manera inocente mostrándole a Sam y a Dean. Los miro inspeccionándolos.-Son lindos, si me das el número del rubio trato hecho-respondió al fin. Ambos miraros a los hermanos y reímos. Le di uno de los números de Dean y los llame con la mano, ellos se acercaron y el cadenero nos dejo pasar. Dean cerró la procesión y recibió una nalgada de parte del cadenero. Dean abrió mucho los ojos y yo lo tome del brazo.-Tranquilo cowboy, hay sacrificarse para conseguir algunas cosas-le espete y solté una risotada.Llegamos a una mesita y nos sentamos. La música era ensordecedora y estaba lleno de chicas y chicos bailando. Trate de encontrar con la mirada a Jasón pero nada.-¿Les traigo algo?-pregunto la sexy mesera. Dean la miro como todos los hombres estúpidos.-Si, tráeme un Whisky solo-comenzó a decir pero Sam lo miro molesto.-Bien que sea con soda ¿contento?-pregunto Dean molestándose.-Bien, ¿y ustedes?-nos pregunto a Sam y a mí.-Un daiquiri de fresa-espete.-Una cerveza, gracias-respondió SamLa mesera se alejo y Dean le miro el trasero. Yo casquee la lengua en señal de enojo.No tardo en traernos las bebidas no sin antes dejarle a Dean su número telefónico en una servilleta.Dean rio triunfante.-Aun no pierdo el toque-exclamo pero tiro el número.-Ella no te soportaría por cinco minutos como lo hacemos nosotros, ahora si me disculpan es hora de comportarme como una puta borracha desesperada por atención-les dije y me tome la bebida de golpe.Saque a bailar a los hombres más apuestos del bar, el problema es que eran simples humanos. No sentía el dolor de las victimas en ellos. Tenía que soportar sus asquerosas manos en mis piernas, glúteos y hasta los pechos. Harta de tanta degradación y fingimiento regrese a la mesa.-¡Odio este trabajo!-grite enojada.-Parecías disfrutarlo mucho, además ¿Qué no querías ayudar?-espeto Dean. Sam negó con la cabeza.-Eso es ser machista la verdad y no lo disfruto en lo mas mínimo. El demonio no está aquí si no ya me hubiera abordado-respondí tomando de la cerveza de Sam-Sarah tiene mucha razón, tal vez deberíamos ir por el plan B. Pongamos algunas trampas en la entrada, ventanas, baños es un demonio y como tal lo atraparemos con la marca-propuso Sam Sacamos de mi bolsa las latas de pintura roja, le di dos a Sam que los oculto en su chaqueta y dos a Dean.Nos levantamos y nos fuimos por diferentes lados.Yo entre al baño de hombres, esperando que no hubiera nadie. Para mi fortuna no había nadie y cerré la puerta con seguro. Dibuje de inmediato la trampa, no podía perder más tiempo.Salí corriendo del baño cuando puse trampas en todas las puertas de los sanitarios y me dirigí al baño de mujeres. Me tope con Dean.-¿Qué haces aquí?-pregunte.-Ya termine mi área y por lo visto tu no-me regaño cerrando en la puerta del baño con seguro.-Estaba terminando en el baño de hombres, más bien esa seria tu área y esta la mia- respondi de mal modo. Me puse a dibujar la primera puerta.-Pensé que tal vez estabas muy "ocupada" con tus admiradores-susurro. Tal vez pensó que no lo escucharía.Me puse de pie y le avente la lata que el esquivo.-¿Cuál es tu problema? ¡No pudiste decirme nada anoche así que ya dímelo!-grite encarándolo.El se acerco a mí.-¿Es tan difícil entenderlo? ¡Mi problema es tu falta de cordura! ¿No te das cuenta que anoche pudiste ser presa fácil de un demonio come almas?-exclamo sumamente molesto.-Llevaba el chuchillo de rubí, es mata demonios ¿no?-me defendí.-¿Y si no funciona? ¿Qué ibas hacer? ¡Maldita sea Sarah eres mi responsabilidad! No quiero que nada te pase, eres única en este mundo y no quiero arriesgarme a que te hagan daño-me dijo Dean, desvió la mirada. Por un instante me sentí mal, el solo quería protegerme.-Bien, tal vez fui estúpida anoche pero ¿y hoy? No paras de decirme que disfruto cuando los hombres me tocan porque es mentira, me repugna, pero naci mujer y debo explorar las cualidades que me dieron. ¿Si sabes que puedo matar a cualquier hombre que me bese o por lo menos dejarlos en coma?-pregunte recordando a mi ex novio de la preparatoria.Entonces Dean sin más me sujeto y me planto un beso apasionado. Me tomo desprevenida pero de inmediato respondí a ese ardoroso beso. Una parte de mi sentía pánico, ¿Qué pasaría si le hacía algo a Dean? Deje de pensar y comencé a disfrutar ese beso. Pero él se detuvo y me aparto.-No paso nada ¿ya ves? Es solo una idea tuya eso de herir a los hombres que te besan.-exclamo limpiándose el brillo labial de su boca. Me quede helada. ¿Esto había sido un experimento?-¡Eres un imbécil Dean Winchester!-grite y Salí hecha una furia del baño de mujeres.Para él había sido cualquier beso, pero para mí había sido la gloria, nunca nadie me había besado de esa manera. Furiosa chocando contra todo el mundo y con ganas de llorar alguien me detuvo.-¿Lana? ¿Qué tienes?-pregunto una voz conocida, mire el rostro del hombre que me tenía en sus brazos. Era Jasón.Lo empuje contra la pared y lo bese, pero no era lo mismo, no sentía lo mismo que con el beso de Dean.-Estas muy fogosa-me dijo con voz entrecortada.-¿Quieres ir conmigo a mi motel?-le pregunte sin más. El me miro sorprendido.-Si tu quieres hacerlo yo estoy bien dispuesto-respondió sonriendo. Mire a mi derecha y ahí estaban tanto Sam como Dean y bese a Jasón. Puse mi mano en su entrepierna.-Vámonos, por la parte trasera-le susurre al oído, lo tome de la mano y salimos corriendo. A lo lejos escuche mi nombre pero pensé que solo sería una mala broma de mi subconsciente. Era estúpido lo que estaba a punto de hacer pero ¿Qué más daba? Jasón comenzó a quitarse la camisa mientras yo estaba sentada en la orilla de la cama más nerviosa que nada.Mi celular timbro y yo solo rechace las llamadas, era Dean. El ver su nombre en la pantalla hizo que me enfureciera y sin más deje atrás los nervios. Me gire haber a Jasón.Sin más lo empuje en la cama, mire su marcado abdomen. Me puse encima del.-Eres traviesa-espeto el Jasón tratando de acariciarme.-Lo soy, por eso tendrás las manos quietas, aquí mando yo-conteste mandonamente.Saque unas esposas y lo espose a los barrotes de la cama.Lo bese con pasión.-¿Quién eres? Nunca había conocido una mujer como tu-pregunto él.-Soy tu peor pesadilla-susurre con una sonrisa malévola. Apague la luz y lo toque en el pecho. El comenzó a gritar desgarradoramente.-¡¿Qué estás haciendo?!-grito Jasón tratando de liberarse.-Quitarte lo que no es tuyo-le dije metiendo mi mano en su pecho. Sus gritos eran demasiado fuertes y con su camisa lo silencie.La luz del cuarto se encendió.-¿Quién iba a pensar que atraparías a Barbatos?-espeto Dean. Sam entro detrás del.Yo moví mi brazo y Barbatos se retorció del dolor.-Digamos que yo presentía que este imbécil era Barbatos, cometiste un pequeño error estúpido, no debiste matar a ese pobre tipo-le dije con asco.-Basta-dijo Castiel apareciendo en la habitación.Los ojos de Barbatos se abrieron como platos del pánico.-Déjame torturarlo un poco más, debe demasiadas vidas de jóvenes que tenían una vida por delante-exclame llena de rencor y moví mas mi brazo. Barbatos comenzó a convulsionarse.Dean me sujeto y me quito de encima de Barbatos.-Si Cas dice que basta, es basta, vámonos de aquí-me ordeno. Lo mire con rencor y el retrocedió. Sorprendida parpadee varias veces.-¿Qué te pasa?-pregunte, el apunto al espejo y me mire. Mis ojos ya no eran humanos, eran del color del fuego, como dos brazas en mi cuencas. Me horrorice, jamás había visto una imagen tan aterradora. Cerré mis ojos con fuerza y cuando volví abrirlos mis ojos volvieron a la normalidad.Barbatos escupió su camisa.-¿Qué te hace diferente a mi? Tu y yo somos iguales, por eso me atrajiste, yo no pensaba matarte, te mostraría quien eres en realidad-me dijo Sam le tiro un golpe en la mandíbula.-Bien Cas, es tu turno es hora de que vuelvas hacer una asquerosa momia, solo que esta vez ya no estarás en exhibición-exclamo Sam Cas se quito la gabardina.-Dean llévate a Sarah de aquí, no necesita ver esto-ordeno el ángel con voz autoritaria.Dean me sujeto y yo no me resistí. Salimos de mi habitación y entramos a la de ellos.Me senté en la cama aun impactada por las palabras y esos ojos que desconocí en mi rostro.Dean me cubrió con su chamarra.-¿Crees que tenía razón? ¿Qué somos iguales?-pregunte con un hilo de voz.-No, tú no eres un monstruo que come almas, tu sola descubrirás tu verdadero yo-contesto Dean.-Tu retrocediste, me tienes miedo-le reproche.-No es así, me sorprendí, pero eh visto cosas terribles y tú no das miedo. Tu eres especial-respondió acariciando mi hombro.-Bueno por lo menos no soy la única jodida ¿Qué rayos te paso en el purgatorio?-pregunte.El se puso de pie y se alejo de mí.-¿Quién te hablo de eso?-pregunto dándome la espalda.-Nadie, yo escuche cuando discutías con Sam Creo que es mejor que saques todo lo que traes dentro Dean, sea bueno o malo-le dije, trate de hacercarme a el y cuando lo quice tocar se giro hacia mi.-Ni tu ni Sam lograran comprender lo que yo sufrí, mas te vale mantenerte lejos de mí, no soy buena compañía y siento lo del beso, no te hagas ilusiones falsas.-trato de herirme y cambiar el tema. Pero no podía enojarme, ya no.El estaba realmente jodido, su alma estaba herida y ya sabía el por qué era así.-Tu quieres aparentar que eres muy macho y que nada te afecta, pero Dean eres humano y te aseguro que tanto Sam como yo trataremos de curarte esas heridas, me da igual que me trates mal, no me daré por vencida y estoy segura que tu hermano tampoco-le dije muy segura de mi misma.La puerta del cuarto se abrió y Sam entro.-Bueno, ya termino, Cas se llevo a nuestra momia favorita, según él se encargara de el-suspiro y se acostó en la cama.-¿Puedo quedarme con ustedes? Es que me da asco acostarme donde estuvo la momia esa-les pedí.-No veo por qué no-respondió Sam Dean solo se encogió de hombros y saco una botella.Sam y yo lo vimos.Me acerque a él.-¿Me sirves? Quiero borrar de mi cabeza como me llego a gustar un demonio-le dije sonriendo, Dean me sirvió en un vaso. Sam también se acerco.-No se olviden de mi vaso-exclamo SamDean nos sirvió a ambos.-Bueno ya que quieren tomar conmigo, platiquemos de algo que te hará sentir bien Sarah-dijo Dean con una sonrisa muy rara en su cara.-¿Qué me hará sentir mejor?-pregunte dando un sorbo a mi vaso, la garganta me ardió y comencé a toser.-Demasiado fuerte para ti niña. Sam es experto en fijarse donde no debe ¿no es así hermanito?-exclamo Dean dándome unas palmadas en mi espalda, deje de toser y mire a Sam El parecía muy inocomodo.-Creo que no sería una buena platica-espeto y bebí su trago.-Anda yo quiero saber ¿en quién te fijaste?-pregunte.-Sera una larga noche, menos mal que tenemos toda una botella de ron-dijo Dean…