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Angel o demonio — capítulo 7
Entramos al restaurante de comida rápida, ya estábamos cerca de la cabaña y regresaríamos a nuestra investigación más importante: Kevin. Aun estaba con mi obsesión, saber más de mí y eso era que Kevin tradujera esa piedra de escritura extraña.
-Muero de hambre ¿creen que sirvan comida decente aquí?-pregunto Dean mirando el local. Estaba lleno de gente.
-Da igual, el único problema será que nos atiendan pronto, solo porque estamos a 5 horas de llegar a la cabaña si no les diría que siguiéramos y llegando les prepararía algo rico de comer-les dije.
Los hermanos me miraron con sorpresa.
-Si se cocinar pero no quiero que me encasillen por ser mujer y luego me pongan a cocinar y lavar ropa-repuse. Caminamos hacia una de las mesas que estaba vacía. Tomamos asiento.
-Hola bienvenidos a Dollis ¿puedo tomarles su orden?-pregunto la mesera. Era una despampanante rubia. Yo alce una ceja ¿de donde salían tantas meseras guapas y porque siempre nos tocaban a nosotros? Mire a las demás meseras que eran de mediana edad. Carraspee para que me prestara atención.
-Yo quiero unos hot cake y un café negro-repuse la mesera apunto en su libreta. Dean no la miraba el miraba el menú.
-Bueno tal vez sea temprano pero quiero una hamburguesa doble, tengo que manejar y esas cinco horas serán largas, una malteada de chocolate y unas papas fritas-declaro Dean sonriendo. La mesera, Sam y yo lo miramos. El se encogió de hombros.
-Yo quiero unas claras de huevos con un café con leche por favor y pan tostado-pidió Sam
-Enseguida se los traigo-declaro la mesera y se retiro.
-Linda ¿no?-pregunte.
-Algo aunque un poco oxigenada-contesto Dean sonriéndome. No pude evitar devolverle la sonrisa. Desde que se había disculpado por lo sucedido el pueblo de Logan se había comportado como todo un caballero y a pesar de que Sam estaba encima de ambos había un coqueteo muy sutil.
-Iré al baño a lavarme las manos enseguida regreso-me disculpe. Al pasar junto a Dean lo roce sutilmente su hombro y seguí mi camino.
Sabía que estaba jugando con fuego, pero estaba cansada de ser la chica perfecta, si había salido de la jaula era por que tenia una segunda oportunidad y si la próxima vez Dean quería desahogarse no me importaría que lo hiciera conmigo.
Me lave las manos y luego me mire al espejo, era un completo desastre. Con estas fachas no conquistaría a nadie. Saque mi bolsillo un lápiz labial y me pinte los labios. No estaba tan mal.
Alice mi cabello con las manos.
-Eres muy hermosa aunque un poco descuidada-dijo una voz de mujer. Mire hacia la puerta del baño y la mesera me miraba con una sonrisa en la boca. Yo me volví al espejo ignorándola y ella se acerco.
-¿A cuál de los dos quieres impresionar? ¿Al grandote o al rubio? Ambos están para comercelos-segui diciendo la mujer.
Torcí los ojos e intente rodearla pero me detuvo por el brazo.
-No me gusta que me toquen-le dije enojándome.
Ella se acerco y me susurro al oído.
-Tu también estas para comerte- y paso su lengua por mi mejilla asqueada la avente contra la puerta del baño que se rompió al contacto de su cuerpo. Ella soltó una carcajada. Sus ojos eran negros.
-Me agradas cazadora y será un placer jugar un rato contigo mientras llega Crowley-exclamo el demonio.
-Vamos estúpida que me encantara patear tu oxigenado trasero-la rete lista para pelear. La rubia se arrojo sobre mi y ambas caímos al suelo, la maldita me golpeo dos veces antes de que yo lograra cambiar de posición, ahora yo estaba encima de ella y era yo la que la golpeaba.
Pero en vez de quejarse reía y reía más fuerte.
-Me haces cosquillas-decía la muy maldita.
-¿En serio? Pues espero te guste esto-repuse sacando de mi bota el cuchillo de rubí y encajándolo en el pecho. Soltó un grito desgarra dador y solo quedo inmóvil saque el cuchillo de su pecho.
Me puse de pie. Y escupí sangre, golpeaba duro la desgraciada. Entonces escuche vidrios rotos y mucho escándalo afuera. Asustada temí lo peor, que esta no fuera el único demonio en el local.
Cuando salí del baño un hombre paso volando a mi lado era un demonio y sin pensarlo dos veces lo apuñale de inmediato. Dean y Sam pelaban con al menos una decena de demonios, estaban ya en muy mal estado. Enfundaban en sus manos las espadas mata ángeles.
-¡Sam, Dean!-grite. Ambos voltearon a verme.
-¡Lárgate de aquí Sarah!-grito Dean. Golpeando a un anciano.
Los demonios dejaron de prestar atención a los Winchester ahora se dirigían a mí.
-¡Hey! ¡Todavía no terminamos con ustedes!-espeto Sam arrojando una silla.
Me rodearon, n me iban atrapar, ya no estaba débil y podría escapar pero no dejaría atrás a los Winchester, iría por ellos y me los llevaría al impala y luego nos largaríamos.
-Sea lo que pienses te aconsejaría no lo hagas-susurro una voz a mis espaldas. Crowley me sujeto por los hombros.
-Déjala fuera de esto Crowley tu problema es con nosotros-escupió Dean. Era tarde los dios hermanos habían sido inmovilizados por los demonios.
-Ella ya está en mi lista desde que decidió meterse en mis asuntos, ella me llevara hacia Kevin o lo harán ustedes-exclamo amenazadoramente no bromeaba. Sentí como en mi espalda se encajaba algo filoso.
-No me obliguen a matarla aquí mismo se que ustedes la aprecian-espeto Crowley.
No tengo miedo a morir-conteste enojada.
Crowley se rio.
-No ya sé que los ángeles no temen morir pero ¿ellos están dispuestos a dejarte ir así como así? ¿La dejarías ir Dean?-pregunto y puso la espada en mi cuello.
-Crowley no te conviene hacerme enfadar-escupió Dean tratando de soltarse.
El demonio se acerco a mí.
-Puedo matarlos aquí y ahora y llevarte conmigo, pero ¿Dónde queda la diversión? Mas te vale convérsenselos para que cooperen ¿está bien?-me susurro.
Tragándome mi orgullo y para salvarlos a ellos aria lo que Crowley quería.
-Bien, haré lo que quieras pero déjalos en paz-espete.
-Pero Sarah-comenzó a decir Sam y Dean estaba furioso.
-¡Yo decido que hacer con mi vida y si quiero salvar la suya lo hago!-grite perdiendo los estribos.
-Bueno chicos, tienen de plazo para mañana a la media noche traigan a su amigo Castiel que el ya me debe muchas y no se les olvide Kevin si no los traen den por muerta a su angelito-amenazo Crowley.
-Espera, primero lo primero déjalos ir-exclame. El hizo un movimiento con la cabeza y todos los demonios al mismo tiempo salieron de los cuerpo posesionados, las sombras demoniacas salieron por las ventanas y se perdieron de vistas, los cuerpos inconscientes cayeron al suelo como costales de papas.
-Adiós-espeto Crowley y deje de ver a Dean y a Sam en ese preciso momento.
Cuando parpadee ya estábamos en otro lugar, sentí un poco de temor al no saber donde estábamos, pero sabía que los Winchester no me abandonarían, yo no los abandone.
-Bueno, como se que puedes tratar de escapar desde ya te advierto que este cuarto está protegido contra ángeles, así que mi pequeña Sarah es hora de que te pongas cómoda-me señalo una cama de metal. Yo trague saliva y alce la cabeza.
Winchester POV
-¡Maldito Crowley! Pero esta vez lo voy a despedazar-rugió Dean pateando una silla.
-Tranquilo Dean, tenemos que tener la mente fría y planear bien nuestro movimientos por lo que sabemos el ángel que ayudaba a Crowley lo traiciono y se llevo a Kevin. Ahora Crowley desesperado nos quiere utilizar para que Cas consiga a Kevin-aseguro Sam
Dean tomo la chaqueta de Sarah y la apretó con fuerza.
Los hermanos salieron del local y se subieron al auto, emprendieron el viaje hacia la cabaña, las cinco horas de viaje se transformaron en tres.
De inmediato prepararon todo para invocar a Cas pues nos respondía por el medio convencional.
-¿Crees que se esté negando a venir?-pregunto Sam
-Espero que no-repuso Dean. Hecho a la hoya los últimos ingredientes y rezo en latín la oración invocadora.
-¿Qué pasa?-dijo la voz de Cas. Los hermanos voltearon y miraron al ángel, parecía nervioso.
-Lo mismo podríamos preguntarte a ti te hemos estado llamando desde hace horas-repuso Sam
Castiel parecía confuso.
-No escuche el llamado de Sarah ¿Dónde está?-pregunto buscándola con la mirada.
-Se la llevo Crowley en venganza-repuso Dean. Castiel cerró los ojos.
-Debí venir primero advertirlos pero estábamos enclaustrados-contesto Cas.
-¿Enclaustrados? ¿Qué quieres decir?-pregunto Dean.
-Me eh rehundido con algunos de mis hermanos no todos están de acuerdo con que yo regresara al redil pero, es mejor estar unidos-repuso Cas.
-Habla claro Cas-repuso Sam Los Winchester estaban perdiendo la paciencia y Cas estaba muy evasivo.
-Tenemos al profeta, el ángel que estaba con Crowley lo traiciono y se llevo a Kevin, un grupo de ángeles lo tienen a salvo-conto el ángel. Sam y Dean se miraron.
-¿Entonces tu sabes quién es el ángel que traiciono a Crowley?-pregunto Sam
-¿Y como saben que no los traicionara a ustedes?-espeto Dean.
-Es un temor que todos tenemos y él lo sabe, no puedo revelarles su identidad por que el me lo pidió.- respondió Castiel.
-Tenemos que ver a Kevin, el es el único que puede conectarse con Sarah, estoy seguro que Crowley la tiene en algún lugar donde los ángeles no pueden salir si no ella ya estaría aquí con nosotros-exclamo Dean.
-No puedo llevarlos, pensaran que los he traicionado-repuso Cas.
-¿nos estas dando la espalda Cas? ¿A Sarah? ¿A mí?- pregunto Dean enfureciéndose.
-Tranquilo Dean-exclamo Sam deteniendo a su hermano por el hombro.
-¡No Sam, tú no sabes lo que Castiel me debe y no me lo hará de nuevo, no se lo hará a Sarah!-grito Dean perdiendo el control, se quito a su hermano de encima y tomo a Castiel por el cuello. El ángel no se resistió.
-Nos vas a llevar ahí Cas, o simplemente dinos donde esta Kevin solo necesito saber donde esta Sarah y rescatarla, ella cuanta con nosotros y no la vamos a defraudar-amenazo el cazador.
-Los guiare, pero no los acompañare-respondió al fin el ángel.
Dean lo soltó.
Con la dirección en su bolsillo se pusieron en camino.
-Aun no tenemos un plan y estamos solos, Castiel fue muy claro-repuso Sam
-Ya lo sé Sam, pero no podemos perder más tiempo, solo sé que tenemos que pedir ayuda a Kevin, tenemos esa roca y el puede leerla y si el logra descifrarla tal vez logremos hacer que Sarah despierte y destruya a Crowley-contesto Dean metiendo el acelerador a fondo.
Sam lo miro con sorpresa.
-¿Ese es tu maravilloso plan? ¿Despertar lo que es Sarah? No sabemos si sea buena o mala Dean-advirtió su hermano.
-Ya lidiaremos con eso en su momento, pero no la abandonare a su suerte ella no lo hizo recuérdalo Sam-repuso Dean.
Llegaron a la dirección que Cas les dio. La iglesia de aspecto antiguo se erigía ante ellos, no parecía una fortaleza ni vigilada en extremo.
-¿Seguro que es aquí Sammy?-pregunto Dean nervioso.
-Si, aquí es a menos que Cas nos mintiera-contesto Sam
-Más le vale que no-dijo él. Se encaminaron a las escalinatas y las subieron poco a poco.
Las puertas estaban cerradas.
-Bien, eso no se supone ningún problema-dijo Dean y saco su ganzúa. Se puso abrir la cerradura antigua y logro abrirla en solo un minuto.
La puerta rechinó cuando se abrió. Sam y Dean sacaron sus armas y entraron despacio.
Ya estaban dentro cuando fueron roseados por detergente especial contra leviatanes directo en las caras.
-¿Quiénes son impostores?-grito una voz.
Sam y Dean se limpiaron la cara. Miraron a Kevin armado con una pistola de agua apuntándolos.
-Somos nosotros Kevin, Sam y Dean Winchester y creo que acabas de comprobar que nos somos Leviatanes-repuso Dean.
Kevin bajo la pistola de agua.
-No puedo creer que sean ustedes y que estén vivos-repuso el chico aliviado.
-Y nosotros que estés con los ángeles-contesto Sam
Kevin se encogió de hombros.
-Paso de prisión en prisión pero por lo menos esta vez será por corto plazo, será mi última misión y si tengo éxito nunca más tendremos que lidiar con demonios-contesto Kevin emocionado.
Los Winchester lo miraron.
-¿De qué hablas?-´pregunto Dean con interés.
-Que los ángeles me dieron una misión y es por lo que los demonios y los ángeles están peleando, la ultima profecía de dios, habla de cómo cerrar para siempre las puertas del infierno-repuso Kevin.
Eso no se lo esperaban los hermanos.
-¿Para siempre? ¿Eso se puede hacer?-pregunto Sam
-Eso sería genial-repuso Dean.
-Es lo que dijeron los ángeles y lo que Crowley quiere evitar sacando a Legión-contesto Kevin.
-¿Dónde están los ángeles?-pregunto Dean.
-Están buscando la ultima profecía, Rachel salió a traerme comida además solo humanos pueden entrar aquí, hay trampas anti demoniacas y en dado caso también trampas anti ángeles por si alguno me quiere sacar de aquí-comento Kevin.
Los Winchester no dijeron nada.
-Kevin ¿recuerdas a una chica en tus sueños que trato de salvarte?-pregunto Dean.
-¿Una chica? Te refieres a la que intento rescatarme ¿la conocen?-pregunto de inmediato interesado.
-Si la conocemos, ella esta tomando ahora tu lugar con Crowley-respondió Sam
Kevin abrió mucho los ojos.
-¡La torturara como lo hizo conmigo!-espeto asustado. Sam saco de su chamarra la roca y se la enseño.
-Esto le pertenece a ella, teníamos la esperanza que lograras descifrarla para que nos dijeras de donde viene-repuso él y se la entrego. Kevin la tomo y la observo con atención sus ojos cambiaron de color.
-Esto…esto…es increíble…es como si estuviera viéndola a ella…-comenzó a decir pasmado. Sujetaba la piedra inmóvil sin parpadear.
Dean miro una libreta con una pluma en una vieja mesa las tomo.
-Toma Kevin, esto debe servir- espeto. Pero Kevin estaba pasmado. Leyendo la piedra.
-¿Qué está pasando aquí?-rugió una voz potente. Los hermanos se giraron una mujer de tez morena los miraba con odio.
Rápidamente los ataco pero ellos sacaron las espadas mata ángeles.
-Espera Rachel ellos son amigos-dijo Kevin desesperados pero el ángel no se detuvo golpeo a Sam que cayó sobre una banca. Dean la esperaba preparado.
-Se quienes son-contesto la mujer alzando su mano amenazadoramente.
-Basta-dijo la voz de Castiel apareciendo de pronto. Se interpuso entre Rachel y Dean.
-Castiel, ¿tan pronto nos das la espalda a nosotros?-pregunto Rachel retrocediendo.
-No, simplemente no puedo permitir que les hagas daño, no fuimos hechos para eso ¿aun recuerdas nuestra misión inicial?-pregunto Cas con voz seria.
Rachel no dijo nada.
-Mi misión ahora es proteger al profeta y buscar la verdadera palabra de Dios, realmente Castiel n estoy tan segura que Dios nos mandara proteger a estos simios-repuso el ángel.
Dean la miro con odio, detestaba la manera en que algunos ángeles les decían a los humanos.
Kevin ayudo a Sam a levantarse.
-Yo quiero ayudar a los Winchester, además vamos ayudar a otro ángel-espeto él. Rachel lo miro sin entender.
-¿Otro ángel? ¿De qué está hablando Castiel?-pregunto.
Parecía que Cas no quería que sus hermanos supieran de Sarah.
-Ella…es una hibrida…-respondió Cas.
-¿Hibrida? ¿Qué quieres decir con eso?-pregunto el ángel sin entender. Dean perdió la paciencia.
-miren realmente yo no tengo tiempo para esto ni Sarah lo tiene, no creo que Crowley la tenga como huésped, ustedes como ángeles pueden encontrarse unos a otros pero no pueden pues ese maldito la tiene bien resguardada el único que puede es Kevin y con esta piedra lo hará-exclamo Dean furioso.
Rachel miro la piedra.
-¿Es la palabra de dios?-pregunto deseando ponerle las manos encima, pero Kevin la abrazo contra su pecho.
-Parte de ella, la encontré yo-contesto Cas. Rachel lo miro sorprendida.
-Valla Cas trabajas tiempo extra ¿sigues con esa demonio repugnante?-pregunto.
-Meg ya no es parte de mi vida-contesto sin más.
-Bien, nosotros nos vamos. En cuanto tengamos a Sarah nosotros regresaremos a Kevin-repuso Sam
-No se lo van a llevar-dijo Rachel poniéndose en la puerta.
-Hermana yo lo cuidare y lo protegeré con mi vida-juro Castiel.
Se miraron a los ojos y luego ella se aparto.
-¿Qué le diré a Naomi?-pregunto Rachel.
-Dile que está conmigo, ya asumiré mi castigo cuando regrese-espeto Cas. Los Winchester y Kevin se dispusieron a irse hacia la cabaña junto con Cas.
-Cuídalo con tu vida Castiel y si esa chica logra sobrevivir, deberás traerla al redil y que Naomi le dé su aprobación-exclamo Rachel y desapareció.
-Lo digo y lo vuelvo a repetir, algunos ángeles son mierda-repuso Dean.
Salieron de la iglesia y cuando se disponían a subir al auto Cas se detuvo.
-Vallan ustedes, los veré a tiempo para ir por Sarah-y sin más explicaciones desapareció.
Dean pateo la llanta de su bebe.
-Esto esta cansándome en serio-repuso él.
-No solo a ti hermano, créeme-dijo Sam
-Huy chicos, ustedes no saben cómo fue este año para mi así que mejor nos ponemos en marcha que tengo que ponerme a traducir esto-exclamo Kevin mirando la piedra con mirada perdida.
-Hey, primero Sarah luego la piedra, hace más de un año tú detestabas esto-le dijo Dean desconcertado.
-Eh decidido aceptar mi don, además si esto forma parte de cerrar las puertas del infierno para siempre y así poder tener una vida normal lo acepto-contesto Kevin encogiéndose de hombros.
Se subieron al impala y se pusieron en marcha. Llegaron muy entradas la noche.
-Bueno, no sé ni por dónde empezar sinceramente-acepto de pronto Kevin. Pero los Winchester no se daban por vencidos.
-Tal vez no seas un ángel pero eres un profeta y tienes un don, ella se conecto contigo gracias a este viejo libro, dos velas negras un mapa, la última persona que se conecto con ella y sangre-dijo Sam
-Valla, eso no lo sabía-murmuro nervioso.
-Es magia negra, de la antigua, pero vamos a intentarlo, solo esperemos que no la cambien de lugar como lo hicieron contigo cuando fuimos a rescatarte y nos tendieron una trampa-repuso Dean.
Juntaron todo para el ritual.
-Bien Kevin pon tu mano en el mapa y di esto que está escrito en el libro, luego solo extiende tu mano y Dean te hará un pequeño corte-anuncio Sam Los ojos de Kevin se abrieron mucho.
-No dolerá tanto-contesto de inmediato Dean.
-Necesito una foto de Sarah, solo recuerdo su voz, era cálida y tranquilizante-dijo Kevin avergonzado.
Dean busco en las cosas de Sarah y saco la cámara. No tardo en encontrar una foto de ella que se había tomado con Sam y con el frente al mar. Dean la miro solo unos segundos y luego la mostro a Kevin.
-Es muy hermosa, lo suponía…bueno….continuemos-Kevin carraspeo y puso su mano en el mapa.
Miro el libro que Sam sostenía cerca de su rostro.
-«Espíritus duces aqua ignem et terram ego ad liberalitatem ades intentio claritas. Conduzcanme Tran non orci ut diam. Amen."-Recito él y Dean le abrió la palma de la mano. El soltó un pequeño grito que ahogo casi de inmediato. Quiso apartar la mano pero Dean la sostuvo en el mapa.
La sangre comenzó a correr como aquella vez deslizándose sobre el papel sin mancharlo. Las flamas de las velas se elevaron más alto y solo se formaron unas enormes letras.
Hamilton, Montana. St Ann's Catholic Church.
Dean soltó a Kevin que de inmediato se sujeto su mano herida.
Tomo el mapa y miro la dirección. Sam por su parte busco la dirección por internet.
-Dean, está a tres horas y 22 minutos de aquí-anuncio el.
-Es una trampa, está demasiado cerca y facial, el quiere que le llevemos a cambio a Kevin pero estoy seguro que quiere algo mas-repuso Dean.
Sarah estaba inconsciente amarrada sobre unos postes de metal que salían del techo.
Crowley la despertó gentilmente.
-¿Interrumpo tus sueños?-pregunto. Ella lo miro con odio.
-Es increíble ¿no lo crees? Encontrar tantos instrumentos de tortura en la casa de…Dios-se burlo el demonio mirando las jaulas de hierro oxidadas. Tomo un látigo.
-Se que pronto sanaras, pero está en la naturaleza del demonio torturar un poco y más cuando no quieren cooperar-amenazo él.
-Ya te dije que me puedes hacer lo que quieres pero no te daré a Kevin, en buena hora se escapo de ti maldito lunático-espeto la chica débilmente.
-¿Crees que yo soy lo peor que puede torturarte? No te equivoques niña, tengo a mi disposición todos los demonios y criaturas sobrenaturales, es más puedo cortarte pedazo a pedazo y seguirás viva solo para que sientas el dolor-continuo diciendo.
-Adelante, mátame no temo a la muerte. En cambio tú quedaras aquí y los Winchester estarás detrás de ti por toda la eternidad y no solo ellos, también lo que queda de los ángeles-contesto Sarah con voz firme. Crowley la sujeto por la barbilla con fuerza. Ella no podía defenderse al estar amarrada de pies y manos.
-Cuando vengan por ti esos dos los matare delante de ti, los desollare vivos y tu quedaras vivía solo para que yo me divierta, pero ahora, la noche apenas comienza y tengo a unos amigos que presentarte y ellos les gusta la sangre de mujeres lindas como tu-espeto Crowley soltándola. Abrió la puerta y dejo entrar a dos hombres. Cuando estuvieron cerca de Sarah ella miro sus sonrisas y sus dientes. Sus dientes de vampiros.
-No la maten, solo disfruten del snack-puntualizo Crowley saliendo del sótano y antes de cerrar la puerta los vampiros de abalanzaron sobre el cuerpo de Sarah que soltó un terrible grito.
-¿Llevas todo?-pregunto Sam tomando la valija y poniéndosela al hombro, estaba amaneciendo.
-Si, agua bendita, rosarios, sal, todo tipo de trampas para demonios, se que Crowley nos espera en la noche pero es mejor llegar de sorpresa a plena luz del día. No sé porque la tiene en una iglesia-repuso Dean cargando su arma.
-¿Qué arma usare yo?-pregunto Kevin. Los Winchester lo miraron.
-Tu te quedas, eres lo que Crowley quiere y no podemos exponerte a que te capture-exclamo Dean. Kevin se acerco a los hermanos.
-Iré, Crowley no es un imbécil, les aseguro que tendrá vigilantes en las carreteras o en la entrada de Hamilton y al no verme en el carro con ustedes se llevara a Sarah y esta vez la matara y el plan es sacarla de ahí con vida-repuso Kevin tercamente.
-El chico tiene razón-dijo Meg apareciendo junto con Castiel.
-Hola Meg, es un placer volver a verte-saludo Sam
Ella sonrió.
-Soy la caballería pesada, Cas siempre me necesita y ustedes también, ¿se les perdió la pequeña zorra?-pregunto.
-No la llames asi-rugio Dean enojado.
La sonrisa de Meg se hizo más ancha.
-Ya basta, no debemos pelear entre nosotros. ¿Ya localizaron a Sarah?-pregunto el ángel.
-Si, está en Hamilton, a tres horas de aquí en una iglesia que no es abandonada-contesto Sam
-Bueno la sutileza no es el fuerte de Crowley pero es mejor atacar por sorpresa que a la hora citada-comento Dean.
-Y voy con ustedes-volvió a decir Kevin.
Todos lo miraron.
-No seré niñera, quiero patear traseros-contesto de inmediato Meg.
-Eso se puede arreglar, pero necesito que tu Meg te mantengas un poco al margen y ataques más adelante ¿está bien?-propuso Cas.
-Los espero alla-respuso ella y antes de salir.
-El cuchillo por favor, prometo regresarlo-espeto extendiendo la mano. Sam miro a Dean, el asintió con la cabeza y Sam se lo entrego a la demonio.
-Bien, Rachel protegerá a Kevin cuando nosotros entremos por Sarah, la iglesia se Santa Anne tiene unas viejas catacumbas construidas para torturar demonios en tiempos antiguos-comenzó a decir Cas.
-¿Por qué esto no me sorprende?-repuso Dean.
-¿Qué tan grandes son esas catacumbas?-pregunto Sam
-Es grande, pero la mayor parte esta derrumbada solo quedan algunas habitaciones de tortura, en alguna de ellas estará Sarah y con trampas anti ángeles, por eso solo ustedes pueden bajar, Meg y yo les abriremos paso así entre más rápido mejor-propuso Castiel.
-Bien, pongámonos en marcha nos vemos en la iglesia Castiel-se despidió Dean.
Comenzaron a subir las cosas al impala, entre ellas las cosas de Sarah.
Kevin retuvo a Sam
-Sam estuve traduciendo la roca y solo llegue a la tercera parte y no es bueno-le susurro el joven profeta.
Sam se puso serio.
-¿Qué decía Kevin?-pregunto el cazador.
-No puedo decirlo pues hasta que lo reduzca todos mis labios están sellados-contesto Kevin y se subió al auto. Sam se quedo mirando a la cabaña pensativamente. ¿Qué había averiguado Kevin de Sarah y la piedra?
-¿Les gusto la chica?-pregunto Crowley a los vampiros.
-Nunca había probado una sangre tan deliciosa como esa ¿de dónde la sacaste?-pregunto uno de ellos.
Crowley sonrió.
-Es un pequeño trofeo que le quite a unos cazadores, ahora ya pueden largarse-ordeno el demonio.
Los vampiros salieron del despacho del rey demonio y por el entro un sacerdote bonachón.
-Señor, vieron el carro de los Winchester por Bitterroot Rd/Brooks St-anuncio.
Crowley sonrió y bebió de su copa.
-Así que quieren jugar sucio, pues que vengan que aquí los esperamos, pongan a la chica en la habitación del ala derecha y que todo continúe con calma-contesto él.
Pasaron la entrada del pueblo sin contratiempo y sin señales de demonios, para eso llevaban a Kevin.
Se estacionaron enfrente de la iglesia.
-Cas, ya estamos aquí-susurro Dean. El ángel junto con su compañera Rachel aparecieron a cada lado del auto.
-Okey tú te quedas con Kevin en el auto por si acaso, mientras nosotros y Cas entramos por Sarah si no salimos te largas con Kevin-ordeno Dean saliendo del impala. Sam saco la valija y le aventó la escopeta a Dean.
-Protegeré al profeta con mi vida- contesto Rachel y se sentó junto a Kevin.
Los cazadores y el ángel se fueron hacia la entrada de la iglesia. Estaba cerrada y se oían voces.
Sam y Dean se miraron, asintieron con la cabeza y Sam pateo la puerta, esta se abrió de par en par. Toda la gente volteo escandalizada a verlos. Estaban en plena misa y el sacerdote que estaba dándola los miro furioso.
-¡Como se atreven a entrar así en la casa de dios!-grito el hombre. Sam y Dean guardaron sus armas al ver a varios niños asustados.
-Lo sentimos padre, pensamos que estaban en peligro, recibimos una llamada-contesto Sam rápidamente.
-Somos policías-espeto Dean.
Fueron entrando poco a poco seguidos de Castiel y en cuanto estuvieron dentro del recinto las puertas se cerraron tras ellos y se rebeló que estaban atrapados.
Varios demonios salieron de diferentes lados. No les importaba que hubiera inocentes.
-Maldita sea, ya nos esperaban-susurro Dean.
-Si, lo peor es que hay demasiada gente que resultara herida-repuso Sam
-¿Puedes salir Cas?-pregunto Dean, los demonios ya los tenían rodeados.
-No, hay algo que me lo impide, creo que es mejor que empecemos hacernos cargo-contesto el ángel.
-¿Qué pasa aquí Scott?-pregunto el sacerdote acercándose.
Uno de los demonios que traía sotana se acerco al padre y le rompió el cuello.
Eso desato el caos, la gente comenzó a gritar y correr a tratar de salir de la iglesia. Los demonios reían y golpeaban a la gente. Los Winchester trataban de defender a toda la gente que podían.
Castiel era el más mortífero. Mataba a dos demonios al mismo tiempo y salvaba a la gente.
-¡Llama a tu amiga!-grito Dean.
-¡No!, ¡Kevin debe estar protegido!-contesto Cas.
Eran demasiados demonios y la gente un estorbo.
-¡Vallan por ella! ¡Yo me hago cargo!-grito Castiel matando tres demonios mas.
Los Winchester no lo pensaros dos veces y bajaron a las catacumbas. Bajaron dos tramos de escaleras y por fon llegaron.
-Hace calor aquí abajo-se quejo Dean.
-Y casi no se ve-exclamo Sam La estancia estaba iluminada solo por antorchas y estaba muy estrecho, Sam iba un poco agachado.
-Tu ve por la derecha y yo por la izquierda y el primero que la encuentre la agarra y nos reunimos aquí ¿está bien?-propuso Dean.
Sam asistió y ambos hermanos se separaron.
Sam camino lentamente hasta que llego a una habitación que estaba atrancada con unos tablones, debía de ser esa. El los quito y abrió la puerta.
-¿Quién es?-dijo una voz débil. Sam guardo su arma y encendió una luz, esta parpadeaba. Sarah estaba acostada en una cama de metal amarrada y desnuda, llena de golpes y chorreaba sangre.
-Por dios-espeto él y rápidamente la soltó, ella soltó a llorar.
-Que bueno que estas aquí Sam, siempre confié en que vendrías por mí-decía Sarah, Sam logro soltarle las ataduras y ella arrojo sus brazos al cuello del cazador.
El la abrazo.
-Ya todo está bien, te sacare de aquí-decía Sam para reconfortarla. Sara lo miro y lo beso con pasión. Por un momento Sam se desconcertó pero luego siguió el beso. Ella se separo avergonzada.
-Lo siento es el stress-dijo ella y lo continuo abrazando.
Entonces Meg le corto la cabeza.
Sam se quedo solo con el cuerpo de la supuesta Sarah.
-Ustedes los hombres solo piensan con lo que tienen entre las piernas, esa no era Sarah, era un Leviatán-exclamo. En el suelo se retorcía la cabeza de la falsa Sarah con los dientes afilados de los leviatanes.
-Quememos en cuerpo y vallamos por Dean-exclamo Sam
Dean entro a una de las habitaciones de tortura. La luz estaba encendida pero parpadeaba y se quedo con la boca abierta, pocas veces le pasaba. Sarah yacía colgada de las muñecas con ataduras de hierro oxidado demasiado apretadas, de sus tobillos también sobresalían los grilletes.
Dean se acerco de inmediato.
-¿Sarah?-pregunto levantándole el rostro, pronto lo lamento, estaba irreconocible de tantos golpes. Ella abrió el ojo sano que tenia y se asusto.
-¡No! ¡No me engañaran de nuevo! ¡Aléjate maldito Leviatán!-grito tratando de alejarse de el sin éxito.
-Soy yo Sarah, no soy un leviatán-le dijo y saco su cuchillo, acto seguido se corto para que viera su sangre. Ella en ese momento se quebró.
Gruesas lágrimas rodaron por su cara. Y trataba de contener los sollozos, Dean de inmediato rebusco entre las cosas y encontró la llave. Se acerco a ella y la soltó uno a uno los grilletes. El cuerpo destrozado de la chica estuvo a punto de caer al suelo pero él el sujeto.
-Aquí estoy, ya todo termino-susurro él mientras la reconfortaba, ella no dejaba de llorar y lo abrazaba con las últimas fuerzas que le quedaban.
-Salgamos de aquí-dijo y la cargo. En ese momento entraron Meg y Sam Vieron la escena.
-Dios-soltó Sam y se quito la chamarra para cubrir a Sarah.
-Tenemos que salir de aquí, Castiel necesita ayuda-espeto Meg y sin más se adelanto.
-Ve Sammy enseguida los alcanzamos-le ordeno Dean a su hermano, Sam hizo caso y se fue tras Meg.
-Bien, ahora vámonos-le dijo Dean a Sarah.
-Siento no poder caminar y ser una carga-susurro Sarah con voz débil.
-No te preocupes algún día me devolverás el favor-contesto él con una sonrisa forzada. Subió los tramos de escaleras con ella en brazos y cuando por fin llegaron a la iglesia se dieron cuenta de que todo había terminado. Cash, Meg y Sam se habían encargado de los demonios.
-Rachel debemos ayudarlos-decía Kevin desesperado.
-Mi única misión es protegerte ellos me tienen sin cuidado-contesto el ángel.
Entonces una espada mata ángeles se le encajo por la espalda y salió por su vientre. Kevin grito de horror. De la boca y los ojos del ángel salían rayos de luz intensos y por fin se desplomo en el suelo dejando unas enormes alas marcadas en el suelo.
-Hola Kevin ¿me extrañaste?-exclamo Crowley sonriendo con la espada en su mano. La puerta de la iglesia se abrió solo para que Castiel, los Winchester y Mg vieran a Crowley con Kevin.
Castiel de inmediato se interpuso entre el profeta y el demonio.
-No te lo llevaras, primero tendrás que matarme-espeto un Castiel colérico.
-Eso se puede arreglar-amenazo Crowley.
-Yo creo que esta vez no Crowley, si sabes lo que más te conviene-dijo una misteriosa voz. Todos voltearon para ver de dónde provenía. Un hombre de baja estatura, ojos verdes y una gran sonrisa venia caminando a paso lento.
-¡No puede ser!-grito Sam
-Hijo de perra estas vivo-espeto Dean sorprendido.
Castiel no dijo nada, pero Meg y Crowley se pusieron pálidos como la muerte.
Sarah no lo conocía.
-Tu decides trato o castigo amigo Crowley-volvió a decir el hombre que acaba de aparecer.
-Solo por esta vez Gabriel, pero ya vendrá la mía-dijo el demonio y desapareció.
Gabriel sonrió.
-Todavía impongo miedo-dijo pero miro a Rachel muerta.
-A Naomi no le gustara lo de Rachel pero bueno, ya le daré algo para que se divierta y ¿ustedes no me van a saludar chicos?-pregunto él y alzo los brazos.
-¿Bromeas verdad?-contesto Dean.
-Después de las veces que mataste a Dean, me torturaste a mí y casi dejas que Lucifer ganara ¿quieres abrazos?-pregunto Sam
Gabriel se encogió de hombros.
-Me dieron una segunda oportunidad esta vez no la cagare, por eso tenemos a Kevin con nosotros, engañe a Crowley-contesto entonces se fijo por fin en Sarah.
-Oh mi niña, tu estas destrozada a ti debía protegerte también-espeto se acerco a ella y puso su mano en su rostro casi de inmediato sus heridas ya no estaban. Ella parpadeo.
-Bajame-pidio.
Dean así lo hizo.
-Tus ojos, ¿nos conocemos de algún lado?-pregunto ella. El se alejo.
-No sé, eh vivido tanto tiempo en este mundo que se me olvidan algunas cosas, en fin Cassie creo que es hora de volver al redil y tu también Kevin, lamento que no puedas llevar a tu novia Cas pero si tu llevas mujerzuelas entonces yo también y Naomi no será feliz-escupió Gabriel mirando de mal modo a Meg.
-Púdrete arcángel, salve el trasero de muchos hoy, toma me largo de aquí-refunfuño Meg entregando el cuchillo de Rubí a Sam
-Y como agradecimiento, los dejare cerca de algún motel de esos que les gustan a ustedes, estaremos en contacto-repuso Gabriel y trono los dedos. En un abrir y cerrar de ojos estaban en el estacionamiento de un motel. Pero ni Cas, ni Kevin ni Gabriel estaban con ellos.
-Ese maldito, no sé en qué rayos estaba pensando dios cuando lo regreso-exclamo Dean enojado.
-En casos extremos medidas desesperadas-confirmo su hermano.
Sarah se recargo en el impala.
-Yo solo necesito irme a mi habitación ¿podría alguno ir a pedirla?-pregunto ella.
POV SARAH.
Tome un largo baño de agua caliente, quería quitarme la suciedad de aquellos grilletes, de las manos que me golpearon. De las bocas de los vampiros que habían bebido mi sangre.
Nunca había sentido tantas ganas de haber muerto como aquella vez y nunca había llorado tanto como hoy. Bueno acepto el día que mi padre había muerto.
Salí de ducharme y mire el reloj, ya eran las 10:00 de la noche, había estado más de dos horas llorando en el baño como una chiquilla ultrajada, humillada.
Quería matar a Crowley de la manera más cruel y dolorosa, quería hacerlo pagar.
Me mire en el espejo, gracias a Gabriel no habían quedado vestigios de mi tortura, pero aun quedaban las de adentro. Recordé a Gabriel, casi podría jurar que ya había visto esos ojos.
Tocaron a la puerta. Ese simple ruido me sobresalto. Enojada conmigo misma me fui abrir. Era Dean.
-Hola ¿puedo pasar?-pregunto.
-Adelante-le dije, el entro y yo cerré la puerta tras él. Hubo un silencio incomodo.
-Ayer fue la noche más larga de toda mi vida, pensé que jamás volvería a verte-dijo de pronto, yo lo mire pero él no me miraba, miraba el suelo.
Me acerque a él.
-Yo también lo pensé y cuando estaba inconciente buscaba la manera de despedirme de ti aunque fuera en sueños-le conteste. Esta vez sí alzo la vista y me miro a los ojos.
-¿Y cómo era tu despedida?-pregunto. Me fui acercando decidida. Y cuando estuve pegada a su cuerpo lo bese. El se quedo sin reaccionar. Separe mis labios de los suyos. El me miraba entre el desconcierto y la sorpresa.
-Y también, en mi sueño tu me hacías el amor, pero solo era eso… un sueño-susurre tristemente. Agache la mirada pero el tomo mi rostro con sus manos.
-Vivíamos ese sueño entonces-contesto y esta vez el me beso. Yo lo abrace deseando cada centímetro de él. El acariciaba mi espalda y mi cabello.
De pronto me levanto del suelo y me deposito en la cama con un poco de brusquedad. Yo solté un gritito de sorpresa y sonreí. El comenzó a quitarse la camisa y por fin pude ver de cerca sus pectorales. Vi sus cicatrices, la del hombro que era idéntica a la mía y la de varios cortes en los brazos.
-¿Te molestan las cicatrices?-pregunto.
-No, solo quisiera poder borrarlas y no solo estas-le conteste.
-Estando cerca tú, no hay herida abierta ni ninguna cicatriz-contesto mirándome a los ojos. Si tenía alguna duda en ese momento se esfumaron. Nos besamos y me deje llevar.
No tenía ni idea que hacer pero no tenia por qué preocuparme, estaba con un hombre que sabía lo que hacía y si que sabía hacerlo. Al desnudarme totalmente se dedico acariciar mis pechos y con sus labios me recorrió el cuerpo entero. Varias veces contuve gemidos de placer. Pero sobretodo risas, pues me daba cosquillas.
Las caricias fueron aumentando de tono, yo me sentía acalorada, sudorosa y con el corazón latiendo a mil por hora, el parecía tranquilo y sabiendo lo que hacía. Cuando se quito el pantalón y los bóxer por fin pude ver lo que quería desde hace mucho.
Se separo de mi lado y se agacho para recoger algo del suelo. Yo aproveche ese respiro para mentalizarme y prepararme, era el momento decisivo.
-¿Estas completamente segura de esto? No me enojare si decides decir que no-me susurro al oído.
En respuesta bese su cicatriz en el hombro, el cerro los ojos y se puso encima de mí. Comenzó a penetrarme con firmeza cuando entro dentro de mí se me escapo un grito. Que rápidamente convertí en gemido. Comencé a disfrutarlo, el no sabía que acaba de perder mi virginidad, pero a pesar de eso era tierno en sus embestidas.
Yo comencé a moverme a su ritmo que cada vez era más rápido y duro. Mis manos acariciaban su espalda con dureza y hasta me atreví a tocar su trasero. En ese momento era solo mío. Aunque yo sabía que después el se alejaría, yo sería una mas que había caído. Pero no me importaba ese momento sabia a gloria y nunca lo cambiaría por nada.
Los gemidos de ambos fueron aumentando hasta que llegue al clímax de la excitación. Era como morir y revivir de golpe. La sangre que corría por mis venas me quemaba de tan caliente que estaba y mi corazón latía descontrolado. El dejo caer su cuerpo exhausto sobre mí.
Seguimos respirando rápidamente por unos minutos más sin decir nada, estábamos muy cansados para decir alguna cursilería y el no era de esos. Comenzó a sacar su miembro de mí y cerré los ojos, se recostó a un lado. Libre de su peso cerré las piernas y me cubrí con la sabana.
Ya estaba hecho, perdí la virginidad con un verdadero hombre y aquí estaba, recobrando el aliento y sin ningún daño físico. Lo mire por unos minutos. El seguía con los ojos cerrados, ya respiraba normalmente.
-Deberías dormir un poco, lo necesitas-exclamo por fin. Era raro escuchar su voz después de solo escuchar sus gemidos en mi oído.
-No tengo sueño, solo estoy…cansada-conteste.
El abrió los ojos.
-Eso quiere decir que hice bien mi trabajo-espeto y se acerco a mí. Me rodeo con un brazo y me jalo hacia él. Me quede quieta sin saber qué hacer. ¿Estaba siendo cariñoso?
Habíamos tenido sexo del bueno y el ahora me abrazaba. No le di más vueltas a la cabeza y me deje llevar, este era mi sueño y si no lo aprovechaba pronto se acabaría.
-Descansa, que ya mañana regresamos a la realidad-susurro Dean. Abrí los ojos de golpe. Estaba sola en la cama, el cuarto estaba oscuro y no había ni rastro de Dean por ningún lado.
-¿Dean?-pregunte para ver si estaba en el baño, nadie me contesto, me fije en el reloj eran las 3 de la mañana.
El ya se había marchado mientras yo dormía. Ya me había despertado de mi sueño. Pero no me arrepentía.
Me levante de la cama y encendí la luz. Me mire al espejo. Realmente no notaba la diferencia entre ser virgen o no, eso era solo un mito, el cambio era por dentro. Me sentía realizada. Además ahora que conocía lo que era tener sexo y quería volver a intentarlo. Sonreí con picardía. Recordando todo. Entonces mire al suelo, la cartera de Dean estaba ahí tirada.
La junte y decidí llevársela ahora mismo a su habitación, pondría de pretexto que no puedo dormir para que Sam no sospeche. Rápidamente busque unos pants y una sudadera. Me los puse y Salí en su busca.
Pero al salir me lo encontré viniendo hacia mi cuarto.
-Hola iba a buscarte olvidaste esto-le dije dándole la cartera. Pero el parecía furioso.
Me jalo del brazo hacia mi cuarto y entramos.
-¿Qué pasa?-pregunte desconcertada.
-¿Y todavía lo preguntas? ¡Por qué no me lo dijiste!-grito enojado.
-¿Decirte qué?-pregunte.
El se contuvo y no decía nada. ¿Que había hecho mal? ¿Le había hecho daño y por eso estaba así?
-Dean por favor si te hice algo dímelo-le suplique.
-Eras virgen y no me lo dijiste, dejaste que yo me acostara contigo, que…. Practicante te forcé-espeto sentándose en la cama y tapándose el rostro.
-¡Ay por dios! No seas ridículo, no me forzaste a nada y si te decía algo que solo me incumbe a mi ¿me habrías hecho el amor?-pregunte enojándome también.
El se levanto de golpe.
-No te hubiera tocado jamás, tú te mereces algo mejor que yo, sabes que yo no hago el amor, tuvimos sexo y no creo que así hubieras planeado tu primera vez-contraaco.
Me sentí herida y furiosa.
-Yo no planeo con quien acostarme las cosas se dan siempre ¿no recuerdas lo que les conté? ¿Cómo casi mato a mi novio cuando decidí tener relaciones con él? Por dios Dean eh podido escoger al hombre que yo quisiera y si no lo hice fue por miedo, esta noche lo único que me hizo sentirme segura era por que eras tú, el gran Dean Winchester. Si bien tuvimos sexo, gracias y para que te sientas mejor no me siento ultrajada, no me voy a suicidar y gracias a ti por fin se lo que es el sexo y no lo voy a dejar. Soy buena en eso, lo sé porque no te diste cuenta de que era virgen mientras me follabas, se que Sam fue el que te lo dijo, porque es el único que lo sabia así que tu conciencia puede estar tranquila ahora lárgate que quiero descanzar-escupi furiosa.
El no me rebatió mis palabras y salió del cuarto.
-Bienvenida a la realidad, a la bella mentira que es la vida Sarah-me dije conteniendo mis lagrimas...