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EL ULTIMO OCASO — capítulo 5

Bueno un nuevo capítulo espero que les guste.

EL ULTIMO  OCASO

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Capítulo 4

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Harry Potter bebía un vaso de whiskey con absoluta tranquilidad sentado en un gran asiento. A cada lado de el se encontraban dos mujeres. Hermosas y poderosas, sus sirvientes y secretarias. Erica Swan y Eliza Smith.

Erika con su cabello plateado y ojos marrones tenia agarrada la mano de su joven compañero, mientras la limpiaba con sumo cuidadocon un algodón que llevaba un liquido dorado en el.

Eliza por otro lado con su cabello rubio y ojos azules se dedicaba a leer y releer unas hojas frente a ella, asegurándose que cada detalle estaba perfecto.

Los tres viajaban por el centro de Londres en una hermosa limusina, se dirigían al evento que la compañía de Potter, había ofrecido llevar a cabo.

El evento era una forma para propagar su nuevo artículo, un cristal creado por el joven y poderoso Harry Potter.

El antiguo niño que vivió miro hacia adelante a una caja de vidrio que tenia frente a él. Dentro deella se podía ver un cristal negro.

El joven recordó cuanto había costado lograrlo, era sin duda su mayor obra hasta ahora. La limusina dio un giro y el hombre termino su bebida y dejo el vaso a un lado.

— Todo listo, maestro— indico la chica mientras tiraba el algodón a un tacho.

El joven se miro la mano. En ella se podía ver una pequeña cicatriz, como un tajo hecho por una planta con espinas.

— Saliva de unicornio— susurro el chico admirando su mano— nada mejor para las heridas de magia negra— finalizo el joven.

Erika no dijo nada solo observo como su maestro había dejado de ver su mano y la dirigió hacia la chica. Sintió como la mano se llegaba hasta su camisa y pronto hasta su pecho.

La mujer no dijo nada. No protesto, ni se alegro, al sentir la mano de su maestro en su pecho.

El joven la miraba sin emoción alguna. No se encontraba excitado de ninguna manera.

Entonces porque lo hacía.

Nadie realmente lo sabía.

Quizás por que la deseaba.

No el no tenia emociones suficientes como para desear a una mujer. Después de todo Harry Potter no era un hombre.

O mejor dicho no era humano.

Los humanos después de todo son criaturas que viven con emociones. Amor, odio, felicidad, esperanza. Pero el joven no poseía ninguna, era superior.

No las necesitaba. Después de todo había renunciado a ellas hace ya mucho tiempo, mucho tiempo antes de derrotar a su enemigo Voldemort. Mucho antes de que Erika y Eliza se unieran a él, luego de ser rescatadas de aquel horrible campo de concentración.

Harry Potter. Que era realmente él.

Ni el mismo sabia la respuesta a esa pregunta.

Porque estaba tocando a Erika. Quizás lo hacía porque simplemente podía.

Quizás por el simple hecho de gozar ver la sumisión en el rostro de la chica.

No.

Imposible.

Después de todo. Los humanos gozan. Y Harry Potter ya no era parte de su raza.

La limusina se detuvo y Harry soltó a la chica. La puerta del auto se abría y Harry pudo salir junto a sus secretarias. Llegaron al lugar de la exposición. Y el chico recordó el lugar, que hace años cuando era humano vino a ver el mundial de Quidditch con la familia Weasley.

El chico recordó aquellos tiempos sin ninguna emoción. Podía sentir todas las firmas mágicas en el lugar, algunas con gran poder otras con muy poco. El chico supo perfectamente que Albus Dumbledore estaba en el lugar. Su presencia era fácil de sentir, para el heredero de los Potters. Pero también había alguien más.

El chico miraba hacia el lugar delante de él. Sus secretarias no dijeron nada mientras observaban a donde el chico observaba. Había una presencia con un poder muy superior al resto. Un poder muy similar al del propio Dumbledore pero lleno de magia negra.

— Así que Lady Grindelwald ha venido también— pensó el joven para luego encoger los hombros.

No había nada de qué preocuparse.Y comenzó a caminar hacia el lugar.

— Maestro— escucho y giro para ver a Eliza mirarlo confundida.

— ¿Si? —pregunto el joven con frialdad.

— Es por aquí—indico la chica mostrando un camino contrario al que el chico estaba lleno.

Potter se detuvo miro a las chicas con casi confusión, luego negó con la cabeza y les indico que siguieran, el chico las siguió luego de darles la orden.

— ¿Qué pasa?— se preguntaba el chico algo incomodo.

Y era verdad. Harry Potter nunca se detenía, sabía perfectamente a donde tenía que ir, y por donde se va. Nunca desde que dejo sus emociones había cometido ni el mas mínimo error. Entonces como es que se equivocara de camino.

El no se equivocaba.

Y que era esa extraña sensación de vacío en su estomago. Acaso había alguien en el lugar era capaz de hacerle sentirse de esa forma. Potter negó con la cabeza.

Imposible.

El pensamiento era ridículo. Nada, ni nadie le puede afectar. El simplemente estaba cansado, había sido una larga semana después de todo.

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Albus Dumbledore miraba a la multitud, había llegado junto a Serverus Snape hace unas horas y aguardado en sus asientos, juntos a los ministros de la magia. Había algunos Aurores posicionados en el lugar por si pasara algo.

—Tres ministros, diputados de muchos países…Maestros y expertos, es increíble hasta dónde has llegado mi muchacho—pensaba el viejo director, mientras conversaba con el ministro francés.

Snape conversaba con un maestro de pociones alemán que había venido con uno de los ministros.

—Atención por favor—se escucho y todos giraron para ver a un hombre entrar en el estadio- Era un hombre pequeño rubio con una caja en sus manos.

—Buenas tardes a todo el mundo y bienvenidos— saludo el hombre.

—Soy Demian Malaster, encargado de hacer esta demostración— indico el hombre.

Los demás aplaudieron ante la presentación.

— Les damos las gracias por asistir a este evento. Distinguidos ministros, maestros Aurores y demás magos—indico el hombre—Queríamos mostrarles nuevamente que es lo que Potter Association, a traído esta vez para nuestra protección—aclaro el hombre.

Los demás espectadores veían curiosos.

—Como bien saben, Potter Asssosiation es la empresa mas grande del mundo en productos de protección personal—aclaro el hombre—creo que todos recordamos, como fue la ultima demostración de la barrera anti-Terremotos—informo el hombre.

Algunos en las audiencias asentían ante lo recordado aquel día. Era prácticamente imposible de superar.

—Hoy no les traemos algo que proteja su hogar, sino a ustedes mismos—dijo el hombre.

Los demás miraban con interés la caja traída por el hombre.

—Se estarán preguntando, que clase de protección—dijo el hombre.

—Damas y caballeros creo que hoy nadie estará decepcionado por haber venido—dijo con misterio—Hoy verán como nuestro estimado Harry James Potter, vuelve a romper las leyes mágicas—informo el hombre.

Los espectadores se miraban con ansiedad.

—Hace algunos años, seguro que recuerdan esa época. La cual el terror nos invadía en cada segundo del día, debido a la amenaza del que no debe ser nombrado—indico el hombre el publico contuvo la respiración—Como no temerle, tan poderoso, tan malvado, vivíamos con miedo a salir de casa, miedo aun en nuestras casas—dijo el hombre.

La muchedumbre se mostraba confundida.

—Que si les digo, que hay una forma para dejar de temer, que si hay algo que nos ayudara aun cuando algo tan terrible como el volviera—decía con algo de misterio.

Los ministros y la gente se mostraban mas ansiosos. Dumbledore alzo una ceja, mientras Snape miraba con interés.

—Damas y caballeros, les presento a la mejor protección del mundo, el nuevo producto de Potter Association—dijo y abrió la caja, todos miraron como dentro de ella se encontraba una esfera negra diminuta.

—Un cristal negro…Se llama la esfera de Caronte—indico el hombre.

Todos veían la esfera curiosos que luego de hablar del antiguo señor oscuro, que era lo que esa esfera de cristal hacia. Volvieron a mirar al hombre que hacia la presentación y vieron como otro se le acercaba.

—Permítame presentarle a Jenifer Suans—dijo el hombre y la mujer rubia de ojos marrones con no mas de treinta años saludaba a la gente.

—¿Jenifer dinos a que te dedicas?—pregunto el hombre.

—Soy Auror del ministerio de magia—informo la mujer.

—Oh un trabajo peligroso. Cazadora de magos oscuros—dijo con suspenso el hombre.

La mujer asintio con la cabeza algo apenada al estar a la vista de tanta gente.

—¿Dime Jenifer no temes lo que pueda pasar en el trabaja, siendo cazadora de magos oscuros?—pregunto el hombre.

—Por supuesto, en cualquier misión podría morir, después de todo—indico la mujer.

EL hombre asintio.

—Que si te digo, que este pequeño objeto puede terminar con tu temor—decía el hombre señalando a la esfera.

Jenifer veía a la esfera indecisa.

—¿No me crees?—pregunto el hombre.

—No es que no te crea, debe ser un objeto de protección muy bueno, pero en mi trabajo nos enfrentamos a los magos mas malignos del mundo, no creo que pueda protegerme en misión—decía la mujer.

—Te gustaría que te lo demuestre— dijo el hombre y tomo con la mano la esfera de cristal. Y se la entrego a la mujer.

—¿Dime Jenifer, como es el cristal?—indico el hombre.

—No es pesado…Ni frio—indico ella.

—Muy bien—el hombre saco su varita y golpeo al cristal en la mano de la chica.

—¿Y ahora que esta activado?—pregunto el.

—Sigue sin ser pesado, esta un poco caliente—indico ella.

EL hombre sonrió.

—Bien, guárdalo en un bolsillo—dijo el hombre y la chica lo hizo—necesito tu varita—dijo el.

La mujer lo miro confundida pero se la entrego. Y el hombre se alejo unos pasos y le apunto con su varita.

—Avada Keadabra—susurro el hombre.

Jenifer veía en shock el rayo verde de la maldición mientras la golpeaba en el pecho y la mandaba a volar. Dumbledore y Snape se levantaron de su asiento sin creer lo que vieron, los Aurores se pusieron enfrente de sus ministros para protegerlo.

—¡CALMA!—se escucho y la gente que estaba en pánico miro hacia el estadio. El hombre de la presentación había gritado y todos vieron como se acercaba a la Auror caída.

—Estas bien Jenifer—dijo el.

La mujer en el suelo parpadeo.

—Si—susurro ella.

—¿Puedes levantarte?—pregunto el.

Todos en el estadio vieron con Shock mientras la mujer se ponía de pie.

—Muéstrales la esfera—decía el hombre. La mujer metió la mano en su bolsillo y saco un cristal blanco.

—Como ven, solo funciona una vez—susurro el hombre pero todo el estadio le escucho—pero gracias al cristal de Caronte. Jenifer Suans, actualmente Auror del ministerio de magia, es la segunda persona en la historia que a podido sobrevivir a la maldición asesina—informo el hombre.

EL estadio fue silencioso por unos momentos antes de estallar en aplausos.

—La pregunta aquí seria, cuanto valen sus vidas, por que este pequeño objeto, puede sin duda salvarlos de la muerte—termino el hombre.

—Imposible—susurra Snape.

Dumbledore miraba con maravilla a la mujer quien le entregaba al presentador la piedra blanca.

—Como lo hiciste, Harry—pensó el viejo.

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Hermione miro con maravilla lo que había presenciado, Luna a su lado no paraba de anotar cosas en su libreta.

—Viste eso Luna—susurro la castaña.

—Si, increíble—indico Luna sin dejar de anotar.

Hermione miraba al estadio, en el había una plataforma cubierta por espejos. EL lugar donde Harry Potter se encontraba.

—Harry felicidades—pensó la chica.

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—A sido impresionante—indico Martina mirando a su señora.

—Si, increíble—dijo Lady Grindelwald mientras miraba a la plataforma cubierta por espejos, donde Harry Potter se encontraba.

—Lo has logrado nuevamente, mi amor—susurro la chica mientras miraba a la plataforma cubierta con espejos con cariño.

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— Muy impresionante— decía la figura de un hombre a las afueras del estadio—Pero no tanto, si no sales Harry, tu debes ser el centro de atención. Muchacho—dijo con diversión.

La figura se giro para ver a otra más pequeña, como si fuera un niño.

—Tu turno mi amigo—susurro la figura mientras se desaparecía.

EL pequeño puso sus manos en el suelo y dejo escapar un gruñido. El suelo donde apoyo las manos comenzaba a temblar mientras una runa aparecía en el lugar.

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Harry Potter observaba desde la plataforma cubierta, como se desarrollaba el espectáculo.

—Maestro— dijo Eliza.

El chico giro y la mujer le ofreció una copa de vino.

—Un regalo del ministro Francés—indico la mujer mientras Harry tomaba la copa y le daba un sorbo.

—Château Lafitte 1787—indico la mujer y Harry asintio saboreando el vino con placer.

—Envíale una carta de agradecimiento—Ordeno el chico y giro para ver a la Auror caer por la maldición asesina para luego levantarse ante los aplausos del público.

—Que ruidosos, por esto no me gusta venir a estos festivales—pensaba con molestia el hombre. De repente giro mirando a un lugar especifico.

—Que es esta magia…Fuera del estadio…No es humana—pensaba el chico.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Interesante—pensó el chico.

—Erika… Eliza tenemos compañía—informo el hombre.

Las dos mujeres asintieron ante lo dicho y salieron del lugar.

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El presentador iba a continuar dando una explicación de los productos a parte del cristal de Caronte. Cuando un explosión se escucho y de la tribuna una enorme reptil con alas apareció.

Un dragón.

El reptil era blanco, con cabeza negra y patas verdes. Tenía el tamaño de un avión Muggle. Con dientes grandes saliéndole de la boca y ojos totalmente negros como los de un tiburón.

Las tribunas gritaron al ver al dragón salir de la nada. Y el presentador huyo de ahí rápidamente. Los Aurores se pusieron enfrente de los ministros pero el Dragón se quedo en el estadio ya que un encantamiento le golpeo en pleno hocico.

Los espectadores veían incrédulos como dos mujeres se acercaban al reptil volador con las varitas levantadas.

Ellas eran hermosas para cualquier hombre.

Una de cabello plateado y ojos marrones, la otra de cabello rubio y ojos azules. Las personas que las conocían sabían que eran Erica Swan y Eliza Smith las secretarias de Harry Potter.

El Dragón se abalanzo sobre ellas, pero Erika con un movimiento de su varita lanzo un torrente de agua sobre la cabeza del reptil que lo hizo retroceder. Eliza mientras tanto usaba conjuros de cadenas para atarle las patas al reptil.

El dragón al ver como las mujeres le hacían fallar sus intentos de acercarse a la tribuna, lanzo una poderosa llamarada sobre ellas. Erika uso un poderoso escudo de viento pero apenas pudo detener el fuego que salía de la boca del reptil.

—Glacius— Grito Eliza y una pared de hilo se formo en frente de ella y la protegió de la siguiente llamarada.

Un rugido se escucho y Erika y Eliza observaron como otro Dragón aparecía de la nada. Era idéntico al otro.

—Son dos, habrá que dividirse—pensó Erika y señalo a Eliza.

La mujer asintio y se lanzo hacia el segundo Dragón con rapidez.

Encantamiento tras encantamiento las mujeres lanzaron sobre las criaturas, pero estas eran fuertes y parecían tener una enorme resistencia a la magia. Ya que todos sus intentos fallaron.

—Que pasa con estos Dragones—pensó Erika mientras creaba un campo de hielo a su alrededor para parar la llamarada—Son demasiado fuertes…Tampoco reconozco que clase de Dragones son—pensaba la mujer.

Apunto con su varita a las patas del reptil y lanzo un conjuro congelante sobre ellas, pero la piel caliente del reptil impedía que se le congelen las patas.

Eliza por otro lado opto por atacar los ojos de la criatura con conjuros de luz brillante, había logrado confundirlo lo suficiente para ganar un poco de tiempo.

El Dragón lanzo otro ataque que rompió el escudo de la chica y se lanzo hacia ella con velocidad, pero afortunadamente un escudo dorado apareció cubriéndola y el dragón cayo cuando se golpeo con este.

Eliza miro hacia atrás, Albus Dumbledore había entrado al estadio.

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—Así que el viejo va a intervenir—susurro Lady Grindelwald mirando con odio a Dumbledore.

—Mi señora, deberíamos retirarnos—informo Martina.

La mujer suspiro y asintio.

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—Gracias a Merlín, Dumbledore esta ahí—susurro Hermione.

Luna asintio mientras miraba a las criaturas con la ceja fruncida.

—¿Qué pasa? —pregunto Hermione.

—No reconozco que clase de Dragones son—indico Luna.

Hermione parpadeo y miro a los reptiles.

—Es cierto, no eh visto nunca esa clase de Dragones—pensó la chica.

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Dumbledore uso un rápido conjuro sobre las patasde un Dragón tirándolo al suelo, mientras que Eliza aprovecho para ir a ayudar a Erika.

—Glacius—dijo la chica golpeando la espalda del Dragón.

La criatura lanzo un grito de Dolor al recibir el golpe.

Tanto ellas como Dumbledore parecían cansadas, estas criaturas parecían tener alguna clase de protección contra la magia.

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—Estas mujeres, no han aprendido nada—susurro Potter.

El chico se levanto de su asiento y salió del lugar.

—Tengo que hacerlo todo yo—susurro con enfado.

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Luna miraba con atención el combate. Había algo extraño con esos dragones.

—Pero ¿que es?— pensaba la chica.

Giro para ve a su amiga pero Hermione tenia una cara como si la hubiesen golpeado.

—¿Hermione que te pasa?—pregunto ella.

—Me duele—susurro la chica.

—¿Te duele?—pregunto Luna.

Hermione estaba sosteniéndose justo donde la cicatriz que Harry Potter hace tantos años le había hecho.

—Te duele la cicatriz—susurro la chica.

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Erika y Eliza trataban juntas de matar a la criatura, pero apenas podían defenderse de la llamarada que les lanzaba. Afortunadamente no tuvieron que luchar mucho mas, ya que en cuanto el dragón intentaba mandarles otra ola de fuego, este fue atravesado por mas de una docena de lanzas negras.

Todos contuvieron el aliento mientras vieron a la criatura desplomarse. La mujeres giraron y vieron que su Maestro se acercaba.

—Que no les eh enseñado nada—susurro el chico.

—Maestro—susurro Erika.

—Encuentren la fuente de poder, y ataquen ahí…Es lo básico de lo básico—susurro el chico.

Potter miro donde Dumbledore combatía y alzo la mano derecha. Viento negro se formo y salió disparado hacia el reptil. Un segundo paso antes que la cabeza del Dragón se separara del cuerpo al ser cortado por el afilado viento.

Dumbledore miro con sorpresa como el viento decapito tan rápido al Dragón cuando el usando poderosa magia apenas podía dañarlo.

—Vas a dejarte ver de una vez, Genio—susurro Potter mirando a las gradas.

Erika, Eliza y Dumbledore observaron a una diminuta criatura observarlos con un rostro totalmente maligno.

—Un genio de los bosques—pensó incrédulo el Viejo.

—Pero no estaban extintos—pensó Erika.

— Un genio de los bosques, una criatura de alta jerarquía mágica. Tan poderosa como los elfos domésticos pero totalmente entregados a la magia negra—pensó Eliza mientras miraba a la criatura.

El genio se desapareció y apareció frente a ellos.

Con un movimiento de su mano lanzo una llamarada sobre Potter, pero el viento negro protegía al heredero de los Potter contra toda clase de magia y el fuego no le afecto de ninguna manera.

—Eso es todo—susurro el chico.

El genio se lanzo hacia Potter pero salió volando para atrás antes de tocarlo expulsado por el viento negro.

Gruñidos de furia escapaban de sus labios.

—Tendré piedad, y te matare rápidamente—susurro el chico—Tienes cinco segundos de vida—indico el ojiverde.

La criatura se puso furiosa y se lanzo nuevamente hacia Potter.

—cinco—susurro Harry mientras el genio era expulsado nuevamente por el viento negro.

—cuatro—dijo el chico. La criatura lanzo fuego de sus manos, pero paso lo mismo.

—tres—Indico Harry Potter y el Genio solo lo miraba con odio.

—dos—Informo Potter y comenzó a levantar su mano.

—uno—Dijo Harry y tanto Eliza como Erika supieron que todo había terminado.

—Muere—susurro Potter apuntando con su mano al Genio.

El aire negro se dirigió hacia la diminuta criatura y todos vieron como lo envolvió, al hacerlo el aire se convirtió en fuego negro. Todos escucharon con horror los gritos de la criatura.

Unos segundos después no había rastro de ella. Totalmente desintegrada por el fuego.

—Todo se acabo—pensó Erika.

Harry miro donde antes había estado el Genio.

—Solo eso, no era nada—pensó el chico decepcionado.

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La figura de un hombre sonreía mientras miraba los acontecimientos desde la tribuna.

—Bien muy bien Harry…Lo ves tu siempre debes ser el centro de atención—pensaba mientras sonreía con maldad.

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FIN DEL CAPITULO

NOTAS: Finalmente hemos visto a Harry en acción, que tal estuvo. También a aparecido un nuevo personaje. Espero que leshaya gustado.

BUENO ESPERO VERLOS EN EL PROXIMO CAPITULO.

UN SALUDO

KRASNI