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Sólo como amigos — capítulo 1
Tercer día de clases. Si no lo hacía ahora, no lo haría nunca. Había pasado demasiado tiempo. Bueno, en realidad sólo unos cuantos días. Pero de cualquier manera, Hermione sabía que tenía que hacerlo.
Caminó entre los pasillos del colegio cargando un pequeño paquete mientras alzaba el cuello para ver si podía localizar a cierto pelirrojo en la distancia. Nada.
Resopló.
¿Dónde demonios se había metido?
Al parecer había tomado en serio su amenaza y se había escondido.
_ ¡Pero si no es para tanto!_ se dijo a sí misma la castaña mientras seguía avanzando.
Hacía exactamente cinco días, había sido el cumpleaños número 17 de Ronald Weasley.Sin embargo, hacia a penas tres días, habían vuelto a Hogwarts debido a las vacaciones de semana santa, dejando el hueco del feliz cumpleaños lleno sólo por una felicitación escrita en pergamino.
Era por esa razón que Hermione había traído consigo un pastel de chocolate y nueces en su baúl que no había podido entregar a la brevedad posible como ella hubiera querido. Era por eso que había citado a Ronald al medio día para entregárselo, después de tres días de haber vuelto al colegio. Y era por causa de que el individuo no aparecía que la castaña se paseaba por el colegio con un paquete entre las manos.
Ella sabía que Ron huiría a la brevedad posible después de escuchar las palabras "tengo que hablar contigo" pero si no se lo decía así, ¿cómo demonios quería que se lo dijera?
Quizás sólo entregándole el paquete, haciendo señas y gruñendo. se dijo en voz baja la castaña, algo molesta.
Cansada de buscarlo, se internó en la primera aula vacía que encontró en su camino.
No tendría otra opción. Tendría que dejárselo con una nota en su habitación, en su cama, oculta tras las cortinas de ésta, para que sólo él pudiera verlo y se acabara todo aquel alboroto.
Suspiró.
No era precisamente eso lo que ella hubiera querido.
Tenía que reconocerlo.
Desde el inicio de ese año, ellos habían comenzado a pasar mucho más tiempo juntos, del que acostumbraban.
Peleaban, todo el tiempo, por cualquier insignificancia. Todos a su alrededor decían que únicamente lo hacían para no perder la costumbre.
Pero también charlaban, mucho. Y reían.
Harry, envuelto en múltiples labores extraescolares, (encargo de Mcgonagall) había dejado a sus dos mejores amigos solos demasiado tiempo, el suficiente, como para que los dos encontraran refugio el uno en la otra e hicieran más llevadera la ausencia del pelinegro, dejándoles así, tardes enteras para hacer deberes (gracias a esto, Ron se había vuelto un poco más responsable, pues Hermione le persuadía todo el tiempo para que hiciera bien sus deberes) conversar, reír… y simplemente, estar juntos.
Era por eso que Hermione había decidido llevarle algo. Porque sabía que a Ron ese gesto le agradaría, que tomaría en cuenta que su felicitación fue más allá de una nota de feliz cumpleaños.
Y porque Ronald adoraba comer.
Además, eran amigos.
Era el tipo de cosas que los amigos hacían.
Claro…
Ella sabía que ellos no actuaban como simples amigos.
Ni siquiera parecían simples amigos.
El punto era
¿Eran simples amigos?
_ ¡Claro que si!_ dijo la castaña en voz alta sintiendo que se sonrojaba. _Sólo somos amigos… sólo eso.
Pero ella sabía perfectamente que en su interior, para ella, no eran simplemente mejores amigos.
Había tratado de esquivarlo.
De negarlo
De no sentirlo.
De reprimirlo hasta que se extinguiera y que eso que sentía cada vez que lo veía, se fuera a parar a otro planeta.
Pero no podía.
Simplemente estaba ahí y ahora que había comenzado a pasar tanto tiempo con él, sentía que las cosas se saldrían de control en cualquier momento.
Su pequeño problema peludo, comelón e indomable, como había llamado al sentimiento que sentía, por no referirse explícitamente a Ron, había crecido considerablemente todo aquel tiempo, cada día un poco más… y eso la desesperaba.
Pero no daba cabida al desquicio.
Simplemente respiraba profundo
Y fingía que no se enteraba.
Suspiro profundo.
Mejor cambiar de tema.
Miró la hora. Era definitivo. Tendría que entregarle el pastel a Ronald en la sala común…
Algo alicaída por el éxito no obtenido, se dispuso a salir.
_ Es que realmente quería ver su cara…_ susurro la castaña para si, acomodándose la mochila.
No era que esperara nada a cambio.
Ni un efusivo abrazo o quizás…
Negó con la cabeza molesta.
Mejor vámonos de aquí.
Resignada, abrió la puerta y se encontró de cara con nada más y nada menos que Ronald Weasley.
Este, al encontrársela, abrió mucho los ojos como sin poder creer que la veía.
Hermione sonrió gustosa.
¡Hola!
El chico sólo movió la cabeza. Hermione siguió sonriendo.
_ ¡Al fin! Creí que jamás te encontraría… _
Iba a clases pero venia a ver si no había dejado aquí una pluma la clase pasada… explicó el pelirrojo pasando por su lado. Hermione cerró la puerta y se dio la vuelta de nuevo.
Ron la miró unos momentos. La chica lo interrogó con la mirada.
No te voy a violar, secuestra, ni nada por el estilo si es lo que estas pensando. dijo deprisa la castaña aparentando seriedad.
El pelirrojo sólo se encogió de hombros.
Fue hasta la última banca y encontró lo que buscaba. Llegó hasta Hermione y señalándole la pluma, se dirigió a la puerta nuevamente.
La chica lo contemplo sin entender.
¡Espera! dijo al instante la castaña. El pelirrojo se detuvo y se volvió.
La miro.
Hermione, algo contrariada, fue hasta él y le extendió el paquete.
Él sólo lo miro.
Hermione resopló algo molesta.
Feliz cumpleaños atrasado, Ron.
El pelirrojo sin entender, tomó el paquete.
¿Es comida?
Hermione no respondió.
Sólo se lanzo a sus brazos y lo apretó.
No quise enviártelo, preferí dátelo en persona…
Como siempre que estaba con él, que lo abrazaba y lo tenía tan cerca, el aliento se le acabo en un santiamén como si hubiera corrido un maratón para llegar a sus brazos.
El pelirrojo le dio unas cuantas palmaditas.
Gracias, Hermione…
La chica lo soltó. Miro la cara del pelirrojo pero no encontró ni siquiera un ápice de emoción, de sorpresa, de gusto…
Salieron del aula.
No hablaron en todo el camino.
Tenían clase de transformaciones con Mcgonagall.
Hermione de vez en cuando miraba a Ron.
Éste, llevaba balanceándose peligrosamente la caja entre sus manos, como sin importarle el contenido.
Hermione se sintió herida.
Tanto que ella había esperado ese momento…
Tanto que lo había planeado y que se había preocupado, había sufrido por no poder dárselo cuanto antes…
Para que todas sus esperanzas y sus ilusiones se balancearan con descuido en las manos de un chico torpe que jamás entendería sus razones.
Pues es hombre. pensó Hermione._ ¿Qué esperabas? Y es Ron… mucho peor aun.
Confundida, entró a la clase. Se sentó como siempre al lado de Harry y Ron se dirigió asientos más allá.
La chica, algo contrariada, se puso a garabatear en su pergamino la fecha.
Harry platicaba animadamente con Neville y ella, sólo se concretaba a pensar.
Quizás exagero. pensó la castaña._ Quizás no deba ponerme así… sólo es un pastel… no tendría que hacer tanto alboroto… no esperabas que se te lanzara encima ¿o si, Hermione?
Resopló.
Elevó la vista y vio que el pelirrojo se había unido a Harry y a Neville, en tanto que la profesora aparecía.
Volvió la vista al pergamino.
Las risas de sus amigos incrementaban.
De pronto una voz femenina se unió a la conversación.
Era Parvati Patil.
Hermione elevó la vista de nuevo.
Charlaba animadamente con Ron, Harry y Neville habían vuelto a sus asuntos y ahora el pelirrojo, emocionado, observaba a la chica y sonreía ante sus comentarios.
Ya en serio Parvati, fuiste de gran ayuda esta mañana. Creí que Flickwick me mataría…
_No hay problema Ron, ¿para que somos los compañeros?
Ron, sonriendo, rodeo los hombros de la chica con un brazo. Seguían charlando y sonriéndose y al contemplar aquella escena, algo duro y pesado bajo desde la garganta de Hermione hasta su estomago.
Parpadeo algunas veces.
¿Cómo era posible?
Ella había hecho toda una peripecia por él, muchas veces, en toda su vida. Ahora le había dado un bonito detalle y él sólo había dicho gracias…
Parvati lo había salvado de ser regañado por Flickwick por primera vez en su existencia… ¿Y Ron la abrazaba tan efusivo, tan complacido y contento?
¿Quién era su mejor amiga?
Trató de no sentirlo.
De nuevo, trató de ocultarlo.
Pero la injusticia y el desaire podían más que cualquier cosa.
Dolida, Hermione se dedico a ignorar las risas de sus amigos y sobre todo a no mirar la patética escena que tenía delante.
Para su buena suerte, Mcgonagall apareció y la clase comenzó, suspendiendo la tortura de sentirse exiliada y retraída, marginada de la atención de Ron.
Cuando terminó la clase, los múltiples conceptos que había anotado en su cuaderno no habían borrado las ideas tristes de su cabeza.
Aun sentía un dolor en el estomago que no le gustaba nada.
Quizás Ron no había demostrado suficiente entusiasmo porque ella no le había preguntado su opinión.
Ni siquiera sabía si le había gustado el pastel…
Si había visto que tenía una forma de quaffle que ella misma había cocinado…
Decidida, salió del aula. Esperó a que los demás comenzaran a caminar.
Harry pasó por su lado, con Seamus, Neville y Dean.
Parvati salió con Lavendery al final, apareció Ron.
Hermione respiró profundo.
Sólo sería una pregunta.
La respuesta tendría que ser positiva.
El pelirrojo caminó sin voltear a verla.
Hermione, algo cansada, fue detrás de el. Caminó a su lado en silencio unos minutos.
Al final, tomó aire y mirándolo, preguntó.
_Ron…
_¿Mmmm?
Hermione lo miró con más insistencia, al ver que no se volvía a ella. Éste la miró al fin.
La chica lo miró a los ojos y soltó.
_ ¿Te gustó?
El pelirrojo la miró sin comprender.
_ ¿Qué?
Hermione se quedo de piedra.
No era posible…
Tomo aire de nuevo.
Se armó de valor.
No quería que creyera que le estaba rogando, él no sabía cuanto le costaba hacer ese tipo de preguntas…
Quizás ni siquiera debió haberla formulado…
_La… quaffle…
El pelirrojo la miró aun mas extrañado.
_¿La quaffle? ¿Cuál quaffle?
Hermione sintió que se le caía el alma al suelo.
Ni siquiera había tenido la voluntad de abrir el paquete…
No había causado en él la mínima curiosidad para saber que era lo que tenía…
Podía haberlo abierto.
Podía haber echado un vistazo…
Hermione lo miró fijamente a los ojos.
Él sólo parecía indiferente, como si realmente Hermione le quitara su tiempo con aquellas preguntas.
Entendió el mensaje.
No le importaba.
Olvídalo.
Terminó la castaña herida, dando la vuelta y caminando más rápido.
Ron resopló.
_No sé de qué me hablas…
_ ¡Claro que lo sabes!_
Hermione ni siquiera se volteo. Sólo siguió caminando.
Ronald la alcanzo, algo cansado.
_ ¿Me prestas tus apuntes de Mcgonagall? No presté la suficiente atención…
Hermione se negaba a creer lo que acababa de escuchar.
Lo miró molesta y negó.
_Por si no te has dado cuenta… estoy molesta contigo.
Ron la miró extrañado.
_ ¿Molesta? ¿Por qué?_
Hermione no podía creer lo que veía y escuchaba.
Él de verdad parecía contrariado pero al mismo tiempo, indiferente, incapaz de entender porque ella se había molestado.
Eso era suficiente para ella.
No te lo pienso decir…
_ ¿Estas molesta por que no te escribí el ultimo día antes de volver?_ preguntó restándole importancia el pelirrojo.
Hermione abrió mucho los ojos.
_¿Cómo demonios crees que me voy a enojar por eso?
Era una completa estupidez. Si estaba molesta no era por eso…
_ ¿Por que no te preste mi pluma en encantamientos? ¿Porque me comí el último waffle?
Hermione se desesperó.
Siguió caminando.
Olvídalo. dijo volviendo la mirada sobre el hombro y contemplando al pelirrojo que la miraba indiferente.
Se dio la vuelta y siguió su camino.
¡Ronald Weasley era el hombre más estúpido e insensible que había conocido en su vida!