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Sólo como amigos — capítulo 2

Hermione se adelantó hasta llegar con Harry. Lo tomó del brazo suavemente y éste se volteó a mirarla.

_¿Que ocurre?

Nada… sólo… necesito un abrazo. susurró Hermione decaída al pelinegro.

Éste, sin comprender muy bien lo que ocurría, estrechó a su amiga fuertemente entre sus brazos. La castaña sonrió ante aquello, y una vez que se separaron, continuaron su camino charlando animadamente.

Ron, desde el lugar en que lo había dejado Hermione, los contempló pensativo.

_ ¿Y ahora que demonios te pasa?_ se preguntó en voz alta y siguió a la castaña de lejos.

La comida transcurrió normal. Ron observaba a Hermione atentamente.

No entendía que era lo que le había querido dar a entender.

¿Qué si le gustaba la quaffle? ¿Cuál quaffle?

Ron, ¿quieres un trozo de pastel? pregunto Lavender haciéndole ojitos al pelirrojo. Éste se volvió y la miro. Miró el pastel que le ofrecía y negó.

Hermione le había dado un paquete… que se encontraba en las profundidades de su mochila.

Al parecer era comida.

Hermione no había especificado.

¿Que tal si lo que había dentro de la caja…?

Iré a la sala común… tengo algo que buscar.

Sin dar más explicaciones, se puso en pie y se alejó del comedor.

Cuando apenas iba rumbo a la sala común, se desvió en un recoveco del castillo y abrió la mochila.

Sacó la caja de cartón que Hermione le había entregado, y con extrañeza la abrió.

Un pequeño pastel en forma de quaffle apareció ante sus ojos con una pequeña nota que decía: "Felicidades Ron. Espero que te guste, mi madre me ayudó a hornearlo, pero yo lo decoré. Eres un gran guardián, lo mereces."

Ron se quedó embobado viéndolo.

¡Con que a eso se refería!

Con un dedo, tocó el betún del pastel y se lo llevó a la boca.

Estaba delicioso.

Pues para no saber cocinar, hace muy buen betún.

Sonriendo ante su conjetura, guardó de nuevo el paquete y se dispuso a subir a la sala común.

Pero un momento.

Hermione había dicho que estaba molesta…

¿Y molesta por qué?

Mujeres. masculló Ron._ O mejor dicho… Hermione.

No importaba.

La conocía.

De seguro se le pasaría una vez que estuviera haciendo tarea.

Ya volvería con él, Harry se iría a ayudar a los de primero con los cursos de artes oscuras y ella no tendría otra alternativa que sentarse a estudiar a su lado.

Quizás ya me permita leer sus apuntes. pensó el pelirrojo sentándose en un rincón de la sala común. En cualquier momento todos volverían y ahí podrían platicar tranquilamente los dos…

La sala comenzó a llenarse lentamente.

Alumnos que iban y venían, que tenían alguna clase o castigo por cumplir.

Ron los observaba disimuladamente, esperando a que cierta castaña apareciera.

Al final, la vio atravesar el retrato en compañía de Neville.

Charlaban animadamente y cuando Ron podría jurar que se dirigía hacia el, la chica cambio de rumbo sin siquiera mirarlo y se colocó a varios metros del rincón del pelirrojo.

Éste observo aquello parpadeando varias veces.

Quizás Neville le había pedido ayuda para hacer alguna tarea extra.

Bueno, no importaba. Él podría terminar la tarea de Flickwick y ya cuando Hermione volviera con él, haría lo de la profesora Mcgonagall.

Comenzó a transcurrir el tiempo.

Según él, se concentraba lo que más podía en su tarea, pero no podía evitar volver la vista cada vez que escuchaba a Hermione riendo de alguna tontera de Neville.

En un instante en que la estaba contemplando, la chica giro un poco y lo miro.

El contacto duro apenas unos segundos. La chica se volvió de nuevo a Neville como si no hubiera visto nada.

Ron arqueo las cejas.

Bueno, quizás estuviera muy ocupada con Neville.

Siguió en lo suyo.

La profesora Mcgonagall apareció de la nada en la sala común.

Todos la miraron atentos, dejando sus actividades un momento, lo cual, la mujer agradeció.

Se aclaró la garganta, y dijo

_Les comunico a todos los estudiantes que por motivo de una inspección requerida por el ministerio de magia el toque de queda en el castillo será a las 8 de la noche. Los prefectos no realizaran su ronda nocturna y tienen estrictamente prohibido estar en su sala común hasta después de las diez. Mañana todo volverá a la normalidad, (si es que no se encuentra alguna anomalía) así que espero que los miembros de la casa Gryffindor presenten honorabilidad al castillo acatando estas órdenes… Gracias.

El barullo se apodero de todos los alumnos. La profesora Mcgonagall omitió aquello y salió de la sala común.

Ron miro a Hermione.

La chica platicaba con Neville sobre el tema al parecer muy interesada.

Lástima que esta noche no podremos hacer la ronda. pensó Ron. Hermione había quedado de enseñarle un truco para doblar sus calcetines esa noche, y ahora, que habían suspendido aquello, no se realizaría.

¿Qué opinaría la chica al respecto?

Bueno, no era que él creyera que tuviera mucho interés en enseñarle el truco… pero en definitiva, era otra oportunidad menos para estar juntos ese día.

Sintiéndose de pronto asaltado por el hecho de no tener esa noche parahablar con Hermione,Ron comenzó a hacer un recado para la chica.

Lo hechizó para que llegara hasta ella y esperó.

Discretamente, mientras Neville anotaba, se percato de que el papelito se posaba en el regazo de la castaña.

Ésta lo leyó y con la misma tranquilidad con la que lo había desenvuelto, lo metió entre sus libros y siguió escribiendo.

Ron se quedo pasmado.

Quizás eso que estaba escribiendo era la respuesta para él…

…

Transcurridos veinte minutos entendió que no era así.

Siguió leyendo y transcribiendo, mirando a Hermione con el rabillo del ojo de vez en vez.

De repente, la chica se puso de pie de un brinco, y salió de la sala común sin volverse.

Poco después, Neville hizo lo mismo y Ron comprendió que iba a seguirla.

Bien. se dijo el pelirrojo observando el retrato, ahora inmóvil._ Si quiere pasar el tiempo con Neville…

Siguió escribiendo en su cuaderno, pero de pronto, algo asalto su mente.

Estoy molesta contigo.

Ron se detuvo en seco al escuchar esa vocecilla en su mente.

¿Pero molesta por qué? se preguntó mirando a la nada.

Bajó la vista y contempló el libro que tenía entre las manos.

Hermione le había dado un bonito detalle.

Había estado sonriente y al parecer entusiasmada.

Habían entrado al salón y de la nada, se había enojado.

¿Por qué?

Mujeres. mascullo Ron tachonando una palabra que había escrito mal._ ¿quién las entiende?

Decidió que lo mejor era seguir su plan original.

Hacer su tarea.

Siguió leyendo y redactando… pero pasados unos minutos se dio cuenta de que comenzaba a sentirse intranquilo.

Dejó la pluma y miro a su alrededor.

Chicas charlando animadamente mientras hojeaban unas revistas.

Algunos chicos jugando ajedrez en una de las mesas.

Una muchacha de no más de quince años dictándole a un joven de su misma edad la lección de historia de la magia mientras éste le discutía que iba demasiado rápido.

_Tú eres demasiado lento, Tom, vamos, date prisa, tenemos que ir a la biblioteca por otro libro…

_ ¿Otro? ¿No son suficientes dos libros?

_¡Claro que no! ¡Tenemos que tener buenas referencias!

Ron se quedó embobado contemplando la escena.

Le resultaba realmente familiar.

Al entender aquello, comenzó a sentir cierta desazón.

¿Dónde se encontraría Hermione en aquel momento?

…

La castaña buscaba entre los estantes un libro para despejar sus dudas. Sabía que lo había visto por ahí, tenía que encontrarlo…

De repente, algo llamó su atención.

Un trozo de pergamino que revoloteaba sobre su cabeza distraídamente.

El corazón de Hermione dio un vuelco.

¿Seria posible?

_ ¿Y quien más?_ dijo la chica alzando la mano y lo tomando el pergamino.

Sabia perfecto a quien pertenecía…

¿Y que me dices de nuevo?

La letra de Ronald apareció ante sus ojos con estas seis palabras.

Con fastidio, la chica resopló.

¿Con que descaro venía a preguntarle como estaba?

¡Enojada! ¡Era obvio!

Y era también muy obvio que él lo sabía…

O por lo menos, que había comenzado a extrañarla…

Pues si esta pensando en mi, lo seguirá haciendo un rato. dijo la chica con determinación.

En cualquier momento sería hora de volver a la sala común.

Ya lo vería

Y quizás le dirigiera la palabra.

Poco después, la señora pince anuncio que cerraría la biblioteca.

Resignada, Hermione salió del lugar.

Comenzó a caminar rumbo a la sala común.

Miro entonces el pergamino que tenia entre las manos y suspiró.

¿Debía contestarle a Ron?

_Sólo le diré que nada, sólo eso… ya después si quiere averiguar algo, que venga y me busque él… _ comenzó la castaña sacando un pedazo de pergamino y una pluma. Garabateo contra la pared la palabra nada y guardó las cosas.

Dobló el pergamino con cuidado y sacó la varita.

Pronunció el hechizo y el papel comenzó a levitar lentamente.

Cuando estaba a punto de nombrar el destinatario de aquel recado, un maullido la sacó de sus pensamientos.

Buenas noches, Granger.

Hermione miro al señor Filch con un intento de sonrisa. Éste renqueo hasta ella y tomó el papel que flotaba en el aire.

Con furia, lo partió en dos.

_Creo que sabe que esta prohibido hacer magia en los pasillos…

_Lo siento, señor Filch, yo…

_¡Nada! ¡Vaya ahora mismo a su casa común! El toque de queda se dará dentro de media hora. ¡Andando! ¡Vaya!

Hermione asintió y comenzó a caminar.

El señor Filch la miro con rabia.

_Señora Norris, acompaña a esta insolente hasta su sala común. Vigila que no cometa ninguna tontería, mi querida señora…

En respuesta, la gata maulló contenta y fue andando al lado de Hermione sin quitarle los agrios ojos de encima.

Hermione, resignada, suspiró.

Ya vería a Ron en la sala común...

…

_ ¡Eh, Ron, vista al frente!

Ron volvió la vista justo a tiempo.

Estaba apunto de ser golpeado con todo por la quaffle que Harry le había lanzado.

La tomó entre sus manos a tiempo y la miró.

Una quaffle

Jummm…

¿Qué pasa contigo? preguntó Harry volando hasta él. Ron negó con la cabeza.

_Nada… sólo pensaba…

_ Pues vuelve a la tierra, literal, es hora de volver al castillo…

Hora de volver al castillo.

Hacia más de una hora que había enviado aquel mensaje.

Hermione no era estúpida.

Sabía mandarle el recado de vuelta.

Claro, el recado hubiera llegado…

Si éste existiera, si ella lo hubiera escrito.

Descendió al pasto y comenzó a caminar con Harry de vuelta al castillo, ambos en silencio.

Ron no podía entender cual era el motivo para que Hermione se comportara así con el.

¿Era en serio eso de que se encontraba enojada?

¿Pero por qué?

Comprender a Hermione Granger era como tratar de comprender porque Severus Snape era tan odioso.

Hermione Granger era la mujer más complicada que Ron había conocido jamás.

No era cualquier chica. Era única y gracias a dios, esperaba que irrepetible.

Era inteligente, vehemente y apasionada.

Era intensa y calculadora, fría, cuando se lo proponía.

Y quizás esa era una de aquellas veces.

Pero en el fondo, Ron sabía que ella tenía un buen corazón.

Ser mandona y aguafiestas no era su intención…

Bueno quizás si.

Pero… ¿enojarse?

Bueno…

No podría ser para siempre…

Se le quitaría cualquier idea estúpida que se le hubiera metido en la cabeza en algún momento.

Ella era todo, menos…

Orgullosa.

Aquello de verdad le hizo sentir coraje de nuevo.

¿Y qué si era más fuerte su orgullo?

¿Qué si había recibido su nota y no la había querido responder?

No le había respondido antes.

¿Qué le aseguraba que no lo había hecho de nuevo?

Algo ardió en su interior.

Si ese era el caso…

Él la había buscado.

Ella lo había ignorado.

_Pues si se trata de orgullo… yo no voy a buscarte. Olvídalo.