← Sólo como amigos · de
Sólo como amigos — capítulo 6
Después de ese día, Hermione y Ron volvieron a hablarse con toda la normalidad del mundo. Volvieron a pasar sus tardes juntas, a reír de chistes que solo ellos entendían y a pelear por tonterías como la tarea. Sin embargo, pese a los pequeños percances de sus días, siguieron juntos incansablemente.
Cierto día que Hermione y Ron se dirigían a la biblioteca, la chica abordó un tema un tanto escabroso para ambos, sin pensar en las consecuencias que esto traería.
_La visita a Hogsmeade será este fin de semana. Harry me ha dicho que no asistirá porque Mcgonagall le ha pedido un favor con referencia a los elfos domésticos. Le dije que me quedaba a ayudarlo porque me interesa mucho conocer sus inquietudes pero me dijo que la profesora le pidió discreción así que no podrá acompañarnos. Así que me temo que tendremos que ir tú y yo solos…
_Vale, iremos.
Se internaron entre los estantes y Hermione comenzó a buscar un título que le interesaba. Ron a su vez, miraba los estantes aparentando desgana, pero la verdad era que estar tanto tiempo con Hermione en una biblioteca le había dejado el pequeño habito de tomar un libro a lo menos una vez al mes. Como había terminado el último que había sacado, (como convertirse en amigo de las arañas) se dedicó a buscar un nuevo ejemplar.
Crees que esté bien que Harry pase tanto tiempo solo? preguntó a Hermione mientras se agachaba y tomaba un ejemplar.
La chica se encogió de hombros.
_Depende. Estando solo fortalecerá su carácter….
_Entonces, si yo paso mi tiempo contigo, que me pasará? Me volveré un debilucho dependiente a ti?
_Posiblemente…
Eso es lo que tú quieres que ocurra, no? cuestionó el pelirrojo intentando sonar jocoso pero mirando a la castaña de soslayo. Ella estaba tan absorta consultando un mamotero que respondió sin pensarlo mucho.
_Oh si, claro Ron. Es mi ambición secreta. Te quiero, sabes? Y sueño con casarme un día contigo para irnos a vivir a París y hacer todos esos viajes que nunca he hecho con ningún otro ser humano…
El aire era ligero y liviano. De pronto, se llenó de hierro y piedras. El silencio comenzó a zumbar entre ellos. Hermione sintió que el calor le subía rápidamente hasta las orejas.
Tratando de aparentar tranquilidad, se agacho y fingió seguir buscando un libro. Ron no se movió.
_Cálmate Hermione, cálmate. No lo habrá creído en serio, de seguro me estará mirando con su carita de "si, como no" y espera que lo mire para hacer un chiste…
Pero la verdad era que Ron se había quedado congelado mirando el mismo punto de la página que había estado leyendo cuando ella comenzó su explicación.
Con pánico, Hermione se dio cuenta de esto y respirando entrecortada decidió que sería mejor que ella sola se sacara de aquel aprieto.
_Quita esa cara de funeral, Ronald, no he hablado en serio…
_Ni quien piense que lo has hecho.
_Pues pareciera que no comprendiste la broma, te tiemblan las manos.
_Es que hace frio aquí, por si no has visto esta una ventana abierta. Y no estoy asustado, solo me ha interesado mucho esto que dice aquí sobre las arañas…
Hermione decidió no abrir más la boca y siguió revolviendo las estanterías. Paso por el lado de ron y se perdió en el pasillo de al lado. Fingiendo que seguía su búsqueda, se dirigió hasta el rincón del pasillo entre dos estantes repletos y pegó la frente en el frio metal del anaquel.
_Eso ha estado muy cerca…
¿Volvieron a tocar el tema de regreso a la torre? Estúpido sería pensar que si. Ambos muchachos volvieron silenciosamente hasta la sala común contestándose con monosílabos y entablando en breves periodos conversaciones ligeras y sin sentido.
Cuando cada cual llegó hasta los pies de la escalera que conducía a su dormitorio, se dieron las buenas noches sin mirarse y subieron de prisa a sus habitaciones.
Hermione se dejó caer en la cama y hundió la cara entre las almohadas.
_Soy una idiota!! Soy una tonta! Prácticamente se lo grité en la cara, por dios!!! No, prácticamente no; SE LO GRITÉ EN LA CARA!!
La chica se sentía sofocada con su propio calor. Despegó la cara de las almohadas y se tapó los ojos.
_Que va a pensar ahora de mi? Creerá que es cierto? Pero, rayos! Si ni siquiera es cierto…!
Como si hubiera chocado contra una pared, Hermione se quedó en silencio.
Se dio un golpe con la palma de la mano en la frente y volvió a enterrar la cara en las almohadas.
_A quien quieres engañar, Hermione? A quien le quieres mentir? Para querer mentirte, es demasiado tarde.
No tenia que decir que debía admitirlo, ya lo sabía. Estaba enamorada de Ronald Weasley desde el primer pelo pelirrojo de la cabeza hasta el último pelo pelirrojo del dedo gordo del pie. Daría lo que fuera porque él sintiera lo mismo por ella pero en el fondo sabía que eso era imposible.
Somos amigos susurró la castaña mientras un nudo se formaba en su garganta._ Solo amigos y nada más que eso…
Mientras Hermione se traga su dolor, Ron contemplaba el techo de su cama adoselada con nostalgia. Soltó un suspiro y cerró los ojos.
Hermione era por mucho una chica maravillosa. Era bonita, inteligente. Divertida si se lo proponía. Interesante y noble. Dulce y tierna, cariñosa, que se preocupaba por él como nadie más lo hacía.
Pero era su amiga.
Si bien era cierto que él entendía claramente que ella no sentía últimamente lo mismo que él sentía por ella, también era cierto que era demasiado cobarde para decirle que su intención no era ir más lejos que solo amigos.
Porque él no podía verla como otra cosa, porque no debía verla como otra cosa… Porque tenía demasiado miedo a lastimarla y arruinarlo todo.
Además… yo no estoy enamorado de ella. se dijo el pelirrojo volviéndose hacia un costado y mirando por la rendija de sus cortinillas._ Yo no podría verla como otra cosa. Yo no podría estar con ella, besarla, mirarla a los ojos, sentirla….
Pero tal y como una afirmación siempre lleva envuelta duda en su interior, una negativa guarda unas locas y desesperadas ganas por decir que si.
Pero Ron jamás iba a aceptar eso.
Fue así como cayó la noche y como un día dio paso a otro simultáneamente para que el fin de semana llegara y sus caminos y perspectivas se toparan de frente sin tener donde ocultar sus verdades.
Cuando amaneció el domingo, Hermione abrió los ojos y sintió un peso en el estomago. Si le hubiera dicho a su madre el dolor que sentía y las circunstancias en que este se fundaba, s madre, sabiamente, habría dicho
"Son mariposas enamoradas, querida"
Pero Hermione, en aquel momento lo único que podía sentir era una jauría de dragones revoloteando temerosos por todos sus intestinos.
Sólo es una salida a Hogsmeade, nada más. trato de convencerse._ nada fuera de lo común, Ronald y tú, como siempre…
Pero eso no daba resultado.
Que patética soy. se dijo la castaña mirándose al espejo una vez que se hubo arreglado._ Ronald de seguro seguirá dormido y ni siquiera le preocupará que esto suceda…
Pues la verdad era que si, Ronald seguía dormido pero porque cuando intentó conciliar el sueño la noche anterior, este no había venido en su auxilio y cuando lo conseguía, se despertaba sobresaltado creyendo que ya era la hora de levantarse.
Si eso se debía a que saldría con Hermione, él no lo reconocería. Diría que había cenado de más, que estaba emocionado porque iría a Zonko y porque tendría más dulces de Honeydukes de los que había tenido en meses… (eso sin contar los que guardaba bajo la cama, raciones bien surtidas por parte de Fred y George)
Hermione bajó al gran comedor y almorzó escuetamente. Cuando la hora de salir del castillo se llegó, la chica caminó con una enorme piedra e el estomago acompañada por Harry hasta la puerta.
_Ustedes diviértanse y no se preocupen por mi. Dobby me echará una mano. Sólo espero que no trate de fundar el club de Harry Potter élfico o algo así…
_Recuerda las propuestas que tenemos en la P.E.D.D.O y no olvides mencionarles que nosotros les respaldamos…
_Si Hermione y tú no olvides que a menos que embriagues a Ron no vas a obtener nunca lo que deseas.
Hermione le dedico una mirada de reproche a Harry pero este sonrió ampliamente al ver el rubor que acababa de aparecer en sus mejillas.
Filch les hizo una seña para que salieran del castillo. Hermione abrazo a Harry y lo apretó fuertemente. Éste devolvió el abrazo y al separarse le susurro.
_Ánimo, suerte no necesitas. Eres una Gryffindor, eres valiente y todo saldrá bien.
Eh? El qué saldrá bien? preguntó Hermione contrariada pero la marea de alumnos la empujaron fuera del castillo. Lo último que vio fue a Harry diciendo adiós con la mano y sonriéndole…
Como algo puede salir bien si él ni siquiera se ha tomado la molestia de venir? pensó la castaña y una sensación de abatimiento se apodero de su ser.
Caminó junto con el resto de los alumnos hasta la entrada del pueblo. Cuando todos comenzaban a disiparse para tomar rumbos diferentes. Hermione soltó un suspiro.
_Otro fin de semana en Hogsmeade… sola.
_ No… si yo puedo… evitarlo.
Hermione se volvió de golpe. Ron llegaba hasta ella jadeando, colorado por el esfuerzo y sin aire apenas en los pulmones. Se doblaba por la mitad y se sostenía de las rodillas. Cuando al fin pudo reponerse miro a la chica.
_Lo siento mucho, siento la tardanza. Yo me he quedado dormido, no pude dormir bien, sabes? No sé, quizás cene mucho, o no sé, me sentía extraño…
La castaña solo lo miro. Espero a que él dijera algo más pero no lo hizo. Sin saber bien que hacer o que decir, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el pueblo. Ron caminó a su lado en silencio.
Hacía tiempo que el pueblo no se veía así de alegre, verdad? comentó el pelirrojo.
Si, desde que vinimos la ultima vez puntuó la muchacha. Silencio…
Hermione sentía que aquello simplemente no funcionaria. Tenia ganas de desaparecerse y volver al castillo, a la seguridad y comodidad de su cama en los dormitorios de la sala común…
Estas enojada? pregunto con cautela el pelirrojo. Hermione negó.
_Por supuesto que no…
_Entonces, qué te pasa?... y no me digas que no es nada.
La castaña se petrifico. Había estado a punto de decirle que no ocurría nada.
Se paró de golpe y lo miro a los ojos.
¿Qué esperaba él que ella le dijera? "Estoy nerviosa porque vengo a tu lado, Ronald Weasley!!" si, posiblemente eso esperaba él que ella le diera.¿Y como, maldita sea?
Aunque pensándolo bien, podría ser tan fácil decírselo….
"Estoy echa un manojo de nervios porque estoy enamorada de ti y no sé como comportarme contigo. Quiero gustarte, quiero que me quieras, quiero que seamos más que amigos. Me muero por besarte, lo confieso!! Yo sé que solo somos amigos y que solo seremos eso pero yo te quiero! Yo te quiero, Ronald Weasley, yo te quiero… y daría lo que fuera por ser tu novia…."
Hermione abrió la boca para decir algo de todo aquello pero Ron le puso un dedo sobre los labios.
_ También yo extraño a Harry, sé que es extraño venir sin él. No tienes que decirlo, ya lo sé.
La chica sintió que su alma se caía al suelo y al mismo tiempo…
_Si. Si Ron, pasa eso. Tienes razón. Me preocupa que pase tanto tiempo solo…
Ron asintió. Se miraron a los ojos. Hermione se encogió de hombros y echó a andar rumbo al pueblo nuevamente. El pelirrojo la siguió.
Caminaron en silencio unos momentos. Después, comenzaron a hablar de ese rumor del nuevo dulce en Honeydukes y de la cerveza de mantequilla en las tres escobas.
Hermione sentía algo atascado en su interior. Pasó con dificultado un nudo de lagrimas que tenia en la garganta y el peso cayó en su estomago. Miro a Ron. Él parecía tan entusiasmado… No iba a arruinarle el día con eso.
Ron por su parte, hablaba con voz casina y casi eufórica pero dentro de él su corazón latía con violencia. Lo sabía, lo sentía, pudo verlo…
Tal como vería cualquiera que prestara atención suficiente el fantasma de una muchacha castaña que besaba a un pelirrojo a sus espaldas, producto de una confesión que no hizo. Porque muchas veces nos callamos lo que sentimos pero eso es tan fuerte que se materializa y se hace real, esperando el momento en que se realice y se vuelvan finas partículas que se incorporen a las estrellas, en el firmamento.
Aunque por el momento, ellos solo sean un par de amigos. Solo amigos.
FIN