← Tratando de callar al corazón · de
Tratando de callar al corazón — capítulo 1
POV Samantha
-Un ensayo más - escuche la voz del director.
Solté un suspiro, mientras veía el reloj de mi muñeca, se suponía que debía haber llegado al restaurante hacía una hora, pero claro todo tenía que retrasarse, por el imbécil de mi compañero de trabajo, solté un suspiro.
-En tres - fije mi vista en el hombre que tenía delante, cabello rubio, ojos grises y una complexión robusta - tres, dos, uno.
Por fin, después de lo que a mí me parecieron años, estaba saliendo del teatro, observe de nuevo el reloj 9:54pm, y la reservación había sido a las 7, creo que estaba en problemas, y para mi suerte el auto se había descompuesto en la mañana.
Camine lo más rápido que los estúpidos zapatos altos me dejaban, hacia la avenida para tomar un taxi y así llegar más rápido a casa, saque el móvil, para llamarle a Emmett y disculparme, pero como supuse no me contesto.
-¿Quieres que te lleve? - ante aquella voz, solo pude mandarle una mirada ácida.
-No, gracias - por su culpa no llegaba a la cena de aniversario.
-Vamos
- me sonrió de lado - una mujer tan hermosa como tú, no debería estar esperando un taxi, y menos con este frío.
-Estaré bien - le espete.
-No me iré, hasta que llegue tu transporte - y sin más apago el auto - ¿y no estás emocionada que en una semana será el estreno?
-No mucho - ni siquiera lo miraba, esperando que un estúpido taxi apareciera, pero no había nada, la avenida solo pasaban autos privados.
-Parece que tienes prisa, - mi vista estaba en el reloj, eran las diez, Emmett me iba a matar - sube en verdad, no me molesta llevarte.
-Muy bien - dije al fin, subiendo del lado de copiloto.
Sonrió, mientras yo trataba de no gritar. Esto era horrible, se suponía que hoy era nuestro segundo aniversario de matrimonio, y desde hacía una semana me había dicho que me tenía una sorpresa; y para mí estaba perfecto, porque se suponía que mi ensayo terminaría a las seis, así que había llevado mi vestido, para la cena.
Para llegar a tiempo al restaurante, pero claro mi co-estrella, había llegado con tres horas de retraso, y había perdido la cena con mi novio. Y todo por un imbécil, que ahora me llevaba hacia mi casa.
-Lamento haber llegado tarde - se disculpo.
-Hmph
- fue mi contestación.
-¿Estás molesta? - rodee los ojos, pero sin verlo - sé que tal vez tenías planes, que hice arruine.
-No importa - mi voz sonó ronca.
-¿Arruine, algún plan con un galán? - en su nota escuche cierta irritación, por lo que arrugue la nariz, pero no conteste - pues si fue así me alegra.
-¿De qué diablos hablas? - esta vez sí lo mire.
-No se necesita ser un genio, para que te des cuenta, de que me gustas - esto, no me gusto.
-Tengo marido - le espete - con el cuál llevo, casada desde hace dos años.
-¿Dos años? - repitió, con cierta burla - es muy poco tiempo, además de que nadie se ha resistido a mis encantos.
-Pues aquí hay alguien - dije ásperamente - y aquí está bien.
-¿Vives aquí? - arqueo una ceja.
-No - eleve los hombros - pero prefiero caminar, a seguir escuchando a un patán.
Y sin esperar baje del auto, lo único que me faltaba, era que ese imbécil, quisiera coquetearme. Odiaba a los actores australianos, porque creían que con una simple mirada, podrían tener a la mujer que quisieran, pero claro actriz, era lo que deseaba ser, y la verdad no estaba mal, pues con veintidós años había logrado mi primer protagónico en teatro, y claro había hecho pequeños papeles en la televisión.
Observe de nuevo el camino, no estaba muy lejos de casa, de hecho estaba más cerca de lo que había pensado, camine lo más rápido que los zapatos me dejaban, fueron como veinte minutos, antes de entrar a la calle tranquila, en donde busque el número 12, en cuanto estuve frente a la puerta, vi las luces de la sala encendidas.
Abrí la puerta despacio, sabía que estaba en serios problemas, en cuanto estuve en el umbral me quite los zapatos que me estaban matando, coloque las llaves en la pequeña mesa, en donde estaba un espejo, y el abrigo y la bolsa en el perchero.
Respire profundo, armándome de valor, para poder verlo a la cara, y enfrentarme a sus reproches. En cuanto llegue a la sala, él estaba en el sofá con una copa en la mano, mientras leía el periódico, sentí un nudo en el estómago.
-Lo lamento - susurre.
-No importa - su voz se escucho demasiado tranquila - no es, como si fuera la primera vez.
-Trate de llamarte - no me acerque a él - pero nunca contestaste.
-Festejaba
- levanto su copa hacia mí - después de todo, hace seis años una chica maravillosa me dio el sí - se levanto y poco a poco se fue acercando - pero ¿sabes? - no despegue mi vista de él - hoy mientras cenaba solo, de nuevo; me di cuenta que mi chica maravillosa ya no existe.
-Emmett…
-Shh
- coloco sus dedos en mis labios, para que me callará - es cierto, y los dos lo sabemos, tú te has dedicado a tu carrera, y yo a la mía - me sonrió de lado - ninguno quiere dejar nada por el otro, así que lo mejor es que lo nuestro termine.
-No volverá a pasar, - mi voz tembló - lo prometo.
-Es lo que siempre dices - no había reproche.
-Por favor - tome su rostro entre mis manos - quédate, sabes que si hay algo que ame, eres tú.
-Yo también Te Amo, - me acaricio la mejilla - pero odio, que tu trabajo, te aleje de mí.
-Jamás
- me abrace a él - eres lo que más amo.
-Aun deseo mi regalo - me mordió el lóbulo de la oreja, haciendo que me estremeciera.
Y antes de que pudiera responder, me tomo en brazos y sin más camino hacia la habitación, sonreí levemente, mientras buscaba sus labios, era el hombre de mi vida, solo necesitaba sus labios para sentirme en casa, solo él podía hacerme sentir protegida.
Solo Emmett Cullen, podía hacer que dejara mi orgullo a un lado, pero sabía que si en alguien podía confiar ese era él, porque mi corazón era completo suyo.
Espero que les guste el capitulo y no les cuesta nada dejar su opinión ^^